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TEMA: Exposición Alejandro Magno. Encuentro con Oriente.

Exposición Alejandro Magno. Encuentro con Oriente. 28 Dic 2010 16:21 #652

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El pasado 3 de Diciembre fui invitado a la exposición Alejandro Magno. El encuentro con Oriente que el Canal de Isabel II organiza en Madrid. Estará abierto hasta el 3 de mayo de 2011 y agrega la contribución de diferentes entidades como la Fundación Curt Engelhorn y el Instituto Arqueológico Alemán. La exposición, con una pequeña introducción en vídeo en 3D de Alejandría, cuenta con más de 300 piezas provenientes de más de 30 museos como los de Atenas, Basilea, Berlín, Bruselas, Dresde, Copenhague, Lisboa, Londres, Moscú, Munich, Nápoles, París, Roma, Sofía, Tesalónica, Stuttgart y Viena. Adicionalmente, entorno a la figura de Alejandro Mango en la historia, se han añadido piezas del Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Arqueológico de Sevilla, la Real Academia de la Historia o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La exposición se articula en torno a las expediciones y conquistas de Alejandro Magno desde que salió de Macedonia hasta su muerte, viaje que en tan sólo 12 años extendió la cultura helenista y abrió oriente a occidente en muchos aspectos.

Aunque estrictamente no filosófica, pude saborear con ella lo que tuvo que suponer aquel golpe histórico a la producción filosófica, a propósito de lo cual elaboré mi trabajo del segundo cuatrimestre de Historia de la Filosofía Antigua.

En él, decía:
Como pueden comprobar diversos historiadores y filósofos, la intimidad existente entre la Historia y la Filosofía se encuentra tan arraigada que el curso de la primera modifica su inercia por genialidades de la segunda que quiebran lo esperado. Y al mismo tiempo las elaboraciones de la segunda convencen y se extienden o se ocultan y retraen en virtud de las circunstancias y contextos de la primera. Sería impensable, como ponen de manifiesto muchos filósofos, el realizar un estudio de la Filosofía que no fuera a través de la Historia (teniendo en cuenta la Historia externa y no sólo interna de la misma), comprendiendo así las circunstancias que provocaron e hicieron que calasen las respectivas cosmovisiones y concepciones de cada altura de los tiempos. Igualmente, no es concebible para el historiador occidental prescindir de lo que las aportaciones de los filósofos han supuesto para las transformaciones o justificaciones de cada statu quo de la Historia.

[…]

En el caso concreto de las concepciones filosóficas de la antigüedad, el proceso de transformación del mundo helenístico con la revolución, expansión y ruptura del imperio macedónico de Alejandro Magno es una muestra formidable de esta simbiosis entre el proceder de la Historia y la generación de la Filosofía. Julián Marías describe que la transformación del planteamiento filosófico de esta época encuentra su razón más honda en la crisis histórica del mundo antiguo, por la que el heleno recurre a la suprema creación de su cultura, con una petición distinta, para que sea sustitutivo de las convicciones religiosas, políticas y sociales – morales en suma. [“Historia de la Filosofía” Alianza Editorial].

Es interesante observar el brusco y aparente anacronismo en el que cayeron los pensamientos de dos de los filósofos más importantes de todos los tiempos. Como es posible extraer del libro de Reale y Antiseri, la expansión del helenismo y la proclamación de Alejandro como monarca universal y divino quebraron la relevancia de la polis como ciudad-estado. El hecho de que por su prematura muerte no llegara a culminar esa realidad supra ciudadana, no impidió el debilitamiento de la ciudad-estado como muestra el surgimiento tras la descomposición del mundo helenístico de monarcas en Egipto, Siria, Macedonia y Pérgamo. La crisis de la ciudad-estado convirtió al zôon politikôn en un zôon koininôn alejado y ciertamente indiferente a la relevancia de la República en Platón o a la supeditación del bien del individuo al bien común, del Aristóteles confiado en que una polis perfecta supone inmediatamente la felicidad de sus ciudadanos.

A pesar de la inmadurez que los historiadores y filósofos le achacan al heleno para expandir su mentalidad, lo cierto es que las circunstancias históricas y sociopolíticas tras el paso de Alejandro llegaron a condicionar la expansión primera del aristotelismo en todo su fragor, y no sólo en los destellos éticos que sí produjo, así como una prolongación del platonismo, correlacionando probablemente el desinterés que mostraron la Academia y el Liceo por la fidelidad al mensaje de sus fundadores. El ejemplo evidente es el de la cesión de los escritos esotéricos de Aristóteles por parte del Peripato y su ocultación durante años en Asia menor, no exhumados sistemáticamente hasta Andródico de Rodas, veinte años después de la muerte de Cicerón. Bignone justifica en que las épocas cambian y los espíritus con ellas el porqué de la falta de atractivo de los escritos esotéricos en la época helenística y el interés en la época posterior.

La relevancia de lo histórico en el pensamiento es notoria. La pretensión de Kant de emular el método científico de Newton o la de los científicos sociales inspirados en el evolucionismo de Darwin no son ejemplos retorcidos. Asimismo, las corrientes de pensamiento surgidas tras la caída del imperio macedonio son una significativa muestra de la búsqueda de sentido tras un acontecimiento histórico que ha conmocionado a los grupos humanos. Del existencialismo se dice que su contexto de posguerra mundial es clave para comprenderlo. Y, sin lugar a dudas, de la postmodernidad se ha comprendido que su caracterización a través del auge del esoterismo, la pasión por la tecnología, la pérdida de la ideología que vuelve a los individuos apolíticos, el resurgimiento del hedonismo y del culto al cuerpo o las nuevas formas de religión como la New Age son el intento por encontrar una nueva identidad tras la ardiente secularización culminada en el siglo XX y pronosticada ya por Nietzsche en el XIX.

Quizá la concepción griega no estaba preparada aún para superar con solvencia la idea de ciudad-estado y presentar una alternativa madura como la idea de nación, tal y como Ortega y Gasset refleja en su obra La rebelión de las masas. Pero el curso de los acontecimientos le forzó a buscar una nueva identidad, comprendida como individuo, y fraguar cierta actitud frente a su propia circunstancia – su vida concreta – potenciando como puede apreciarse en todas las escuelas de la época la importancia central del comportamiento individual, el ethos y la búsqueda de la felicidad. La circunstancia histórica exigió al mundo heleno una adaptación en sus planteamientos ya fueran cínicos, epicúreos, estoicos o escépticos. Y aunque la Historia de la Filosofía los relegue a una importancia inferior a la del platonismo y aristotelismo, en ese precios instante sí tuvieron lugar los primeros y no bastaron estos últimos, que tuvieron que aguardar su renacer en alguna biblioteca, esperando a ser rescatados por Plotino, o incluso más allá, por Avicena, San Agustín, Averroes, Santo Tomás...

Esta estructura contestataria, dialéctica, de la evolución del pensamiento tiene en la antigüedad el ejemplo del contraste generador de nuevos planteamientos a la altura de los tiempos fruto de las mezclas interculturales que ya Alejandro promovió entre griegos y bárbaros en su convivencia, su formación como guerreros, e incluso sus lazos matrimoniales. Y esta mixtura persistió tras su muerte en el eclecticismo propio de la época que caracterizó en mayor o menor medida a todas las escuelas, y que se acentuó con el paso del tiempo. Julián Marías se refiere a este período como una laguna que muestra la discontinuidad de la producción filosófica que, a través de la historia, no puede sostener siempre la misma tensión metafísica. Y estas corrientes de pensamiento dan cuenta del eclecticismo propio de una época forzada por la historia a encontrar su identidad, con claras similitudes y analogías con la época postmoderna:

Por ejemplo se encuentra el epicureísmo que recurre al atomismo presocrático sumado al planteamiento cínico de Diógenes. El libro de Reale y Antiseri cuenta que Epicuro propone a los hombres de su tiempo atormentados por el temor y la angustia de vivir […] una novísima senda para encontrar la felicidad, lo cual muestra el contexto receptivo a su doctrina, y vuelve a reafirmar la analogía entre aquel período y el postmoderno, en el que la angustia vital permite la confección de un agregado de valores morales a la carta procedentes de variopintos orígenes. El epicureísmo maduro de Diógenes de Enoanda llegó también a admitir, en base al fondo de sus principios, el cosmopolitismo propio del estoicismo.

Más ejemplos del eclecticismo de una época forzada a encontrar de nuevo el rumbo se encuentran en el estoicismo, que retoma la comprensión heraclitiana del fuego, el nous anaxagórico como inteligencia ordenadora pero de carácter panteísta, es decir, inspirado en la inmanencia de la forma aristotélica, y armonizador en la doctrina de la simpatía universal, similar a la philia de Empédocles, en el que toda la realidad está animada, como el hilozoísmo de Tales. En la ética, retomando a Sócrates, vuelven a apreciarse el conocimiento filosófico y la ciencia como la virtud.

Por su parte, el escepticismo de Pirrón presenta, en su encuentro junto a Alejandro con la cultura de los gimnosofistas de la India, cierta analogía con el relativismo cultural en el que muchos antropólogos del siglo XX han concluido, al entrar en contacto con culturas distintas a la occidental y cuestionar los propios patrones como ciertos. Tan es así que el famoso antropólogo Clifford Geertz recurre precisamente a la imagen de este filósofo para matizar este relativismo, considerando que no cae en el pirronismo moral del que tantas veces se le acusa ["Los usos de la diversidad" Editorial Paidós], pero que a la postre da cuenta del paralelismo entre épocas. El escepticismo discurrió, tal como lo expresó Sexto Empírico, como una purga histórica del dogmatismo de otros sistemas filosóficos.
[…]
Última Edición: 04 May 2012 12:43 por Kierkegaard.
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