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TEMA: Nietzsche

Nietzsche 10 Feb 2011 15:30 #1205

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ya lo habréis visto pero es genial.
Alumno grado de filosofía
Jorge Juan Montalbán Cañadas
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Re: Nietzsche 25 May 2011 11:07 #2653

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Este video humorístico responde a algunas de las inquietudes que teníamos algunos foreros acerca de la figura del filósofo Friedrich Nietzsche. En el video se desgrana a modo de síntesis, su formación filósofica para nada al uso-culo de mal asiento como argumenta la voz en off-su interés por la música wagneriana y posterior ruptura con el círculo del músico alemán, su amor no correspondido por Lou Salomé. Este revoltillo tiene su enjundia y nos muestra que la figura del polémico filósofo trasciende las propias fronteras filosóficas llegando a un público mayoritario; recordemos otra paradia, esta vez protagonizada por los Monty Python, en la cual se enfrentran en un partido de fútbol un combinado de la selección griega versus la potente selección alemana. En dicho partido destaca un beligerante Nietzsche, que protesta continuamente al árbitro, que comete fuera de juego, que se salta las normas. Estas pariodias no hacen sino remarcar un aspecto del carácter del filósofo en cuestión, el filósofo que filosofa a martillazos, que desea deshacer los nudos de la falsa moral y así tensar nuevamente la cuerda. Que no duda en arrumbar con lo establecido, que pretende ubicarse más allás del bien y el mal, que se sale del plano, en definitiva, un "outsider".
Sus obras aforísticas, sus contradicciones, se ha interpretado y reinterpretado según los vientos más propicios. Pero algo tendrá este filósofo alemán cuando reaparece constantemente.
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
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Re: Nietzsche 26 May 2011 21:37 #2673

  • Nolano
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El caso es que el vídeo tiene mucha más miga de lo que parece a primera vista y deja a la intemperie la versión políticamente correcta vigente hoy sobre Nietzsche (Deleuze, Vattimo, Sánchez Meca...) aireando lo evidente que hay que callar, porque no es correcto decirlo:

1. Que Nietzsche era un hombre con graves desequilibrios psicológicos y problemas afectivos y personales importantes. Antes de dejarse llevar muy lejos por alguien así creo que habría que pensárselo dos veces.

2. Que Nietzsche picoteó mucho por aquí y por allá, pero nunca fue un especialista competente en nada. Antes de seguir a pies juntillas sus elucubraciones fantasiosas filológicas y mitológico-religiosas, también conviene pensárselo y recurrir a contrastar eso con las opiniones de los especialistas reconocidos en la materia.

3. Que Nietzsche abundó más en los petates de los oficiales de las SS que en los de los oficiales del ejército aliado. También conviene tenerlo en cuenta; por algo sería.

Respecto a la contribución de la literatura de Nietzsche al metarrelato nacionalsocialista, el pensamiento políticamente correcto suele acudir a ciertos textos (no publicados en vida: meras notas y apuntes) de Nietzsche para desmentir la gran cantidad de pasajes en las obras publicadas y más conocidas. Así se deduce, al menos, del final de la entrada de la Wikipedia (en inglés) "Nietzsche contra Wagner": It also gives the lie to those that would label Nietzsche as anti-Semitic, as is often alleged, and instead makes clear Nietzche's opposition to such ideas: "[Wagner] had condescended step by step to everything I despise — even to anti-Semitism. Todos conocemos personas que dicen: "Los negros (o moros, o sudacas...) tal y cual, pero ojo que yo no soy racista". Por otro lado, parece que esa obrita de Nietzsche fue escrita en una época de su vida bastante cercana a su colapso intelectual total; habría que saber en qué estado estaba ya Nietzsche entonces. Y, finalmente, no parece que debamos interpretar el pensamiento de Nietzsche sobre la base a un panfleto dirigido a airear sus diferencias personales con Wagner. Supongo que si Nietzsche figura en la historia de la filosofía es por algo más que eso.

Sobre los desequilibrios psíquicos de Nietzsche, cabe destacar que “Nietzsche contra Wagner”, está fechada (al menos así lo pone Nietzsche en la introducción, en la edición que yo manejo) en las navidades de 1888, en Turín. He extraído de Wikipedia esta narración de esas fechas (Nietzsche cumplió 44 años el 15 de octubre de 1888):

En su 44 cumpleaños, Nietzsche tuvo un colapso mental. Ese día fue detenido tras, al parecer, haber provocado algún tipo de desorden público, perdida ya la razón, por las calles de Turín. Lo que pasó exactamente es desconocido. La versión más extendida sobre lo sucedido dice que Nietzsche caminaba por la Piazza Carlo Alberto, un repentino alboroto que causó un caballo al tropezar y caer junto con el furgón que arrastraba llamó su atención, Nietzsche corrió hacia él y lanzó sus brazos rodeando el cuello del caballo para protegerlo, desvaneciéndose acto seguido contra el suelo. En los días siguientes, escribió breves cartas para algunos amigos, incluidos Cósima Wagner y Jacob Burckhardt, en las que mostraba signos de demencia y megalomanía.
A su colega Burckhardt escribió: «He tenido Caiphas puestos. Además, el año pasado fui crucificado por los doctores alemanes de una manera muy drástica. Wilhelm, Bismarck, y todos los antisemitas abolidos» (The Portable Nietzsche, trad. de Walter Kaufmann).
El 6 de enero de 1889, Burckhardt mostró la carta que recibió de Nietzsche a Overbeck. El siguiente día Overbeck recibió una carta reveladora semejante, y decidió que Nietzsche debería volver a Basilea. Overbeck viajó a Turín y trajo a Nietzsche a una clínica psiquiátrica en Basilea.


Como se ve, en las fechas en que dató “Nietzsche contra Wagner”, su estado mental era penoso, hasta el punto de que la carta a Burckhardt en que habla de “los antisemitas abolidos” fue considerada síntoma inequívoco de locura que justificaba su internamiento. Y la conclusión que saco de todo eso es que el papel de la literatura nietzscheana en la formación del metarrelato nacionalsocialista creo que es innegable; y que la filosofía académica dominante en la actualidad mantiene un manto de silencio sobre ese hecho, también. Manto que se hace extensivo, absurdamente, al aspecto de su evidente desequilibrio mental: obsérvese lo incongruente del relato de Wikipedia sobre el incidente del caballo: ¿por qué lo detuvieron si se limitó a proteger el caballo con los brazos? ¿qué infracción o desorden público es ése?. Parece como si quisiera presentarse un Nietzsche que provocaba a la sociedad burguesa de la época con su amor por los animales (¿ecologismo avant la lettre?) y por eso lo detuvieron, cuando resulta claro que lo cogieron y lo llevaron a un manicomio porque estaba loco de remate.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 26 May 2011 21:41 por Nolano.
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Re: Nietzsche 27 May 2011 09:12 #2677

  • Rafel
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Lo cierto es que Nietzsche siempre me ha parecido un filósofo interesante y fue en parte debido a la lectura de “La genealogía de la moral” que empecé a adentrarme en este apasionante mundo filosófico.

Por supuesto que no hay que negar que su pensamiento está plagado de contradicciones, que su salud mental no estaba muy centrada y que es evidente que muchos de sus planteamientos fueron tomados como cánones por Hitler y sus secuaces. Pero no es menos cierto que en su filosofía también encontramos ideas lúcidas y que su forma de filosofar y de plasmar esas ideas (también considero que su estilo literario es bastante notable) ha dado mucho fruto en todo el pensamiento posterior. Prueba de ello es que sigue siendo en la actualidad uno de los pensadores que más debates genera, teniendo tantos detractores como defensores, y eso quizá sea porque nos anima a ver la realidad desde otro punto de vista, y ese punto de vista puede admitir múltiples interpretaciones.

El problema que late en el fondo de toda su obra filosófica viene dado, en múltiples ocasiones, por la ausencia de un orden lógico y por estar plagada de contradicciones. Y su pensamiento sobre los judíos no es una excepción, es caldo de cultivo para las más variopintas e incluso antagonistas interpretaciones. Todo ello depende de las gafas que usemos a la hora de profundizar en sus palabras.

Es cierto que de muchos pasajes de su obra se puede extraer la conclusión de que Nietzsche era antisemita y que dicha postura no se puede justificar aduciendo que se encuadra dentro del más amplio ataque que dedica a la sociedad europea y a la religión cristiana en general.

Si adoptamos este punto de vista evidentemente es propicio señalar que en la “cuestión judía” Nietzsche se vuelve vulgar, podríamos decir que cae en el defecto que él mismo denuncia: sigue “la moral de rebaño” intelectual de sus contemporáneos y en este sentido su pensamiento va en consonancia con el antisemitismo que durante el siglo XIX se extendió de manera amplia en Alemania y que se debió en parte a la multiplicidad de divisiones internas de carácter político del país que incrementaron el fervor nacionalista, fervor que fue potenciado por el gobierno de Bismark utilizando el odio a los judíos. La creencia en la superioridad teutónica se extendió a los ámbitos de la antropología, la filosofía y la lingüística. Así ese espíritu antisemita se puede ver en filósofos de la talla de Bruno Bauer o Fichte. Éste último dedicaba estas palabras a los judíos: "¿Darles derechos civiles? No hay otro modo de hacerlo sino cortarles una noche todas sus cabezas y reemplazarlas por otras cabezas que no contengan un solo pensamiento judío. ¿Cómo podemos defendernos de ellos? No veo alternativa sino conquistar su tierra prometida y despacharlos a todos allí. Si se les otorgan derechos civiles van a pisotear a los otros ciudadanos".

Y también es cierto que la obra de Nietzsche fue manipulada en parte por su hermana y su cuñado, para adecuarla aun más al movimiento fascista, pero las duras palabras de Nietzsche contra los judíos están ahí de puño y letra y es un hecho que no podemos refutar.

Pero por otro lado, y dado su espíritu contradictorio y caótico, también podemos encontrar otros pasajes de distintas obras en las que el pueblo judío no sale tan mal parado. Pasajes que se enmarcan dentro de uno de los pilares fundamentales de su filosofía: la “voluntad de poder”. Esa voluntad de poder como superación del propio yo, alcanzado la libertad y la autenticidad creativa más elevada, desprendiéndose de cualquier elemento que pueda obstaculizar o impedir ese desarrollo. Voluntad de poder que se encuentra de manera especialmente fuerte en el superhombre y en la noción de poder, y el pueblo judío es uno de sus máximos representantes, de quien admira su creatividad y vitalidad otorgadas por la superación del sufrimiento padecido debido a las persecuciones a las que ha sido sometido a lo largo de la historia.

Nietzche dice en “El Crepúsculo de los Ídolos”: “la diáspora y las constantes persecuciones sufridas por los judíos a lo largo de la historia se convirtieron en "una escuela de sufrimiento" y los hizo inmunes y fuertes, de una manera dialéctica”.

En “Más allá del bien y del mal” comparando a los judíos con los débiles alemanes dice: “los judíos son "la raza más fuerte, más tenaz y más pura que vive hoy en Europa; son diestros en triunfar en las peores condiciones merced a ciertas virtudes que hoy a la gente les gusta tildar de vicios".

Más adelante en la misma obra afirma: “los judíos si quisieran o si se les coaccionase a ello, como parecen querer los antisemitas podrían tener ya ahora la preponderancia e incluso el dominio de Europa, pero es cierto que no trabajan ni hacen planes en este sentido. Antes bien, lo que quieren y desean es ser absorbidos y succionados por Europa, anhelan estar fijos por fin en algún sitio, ser permitidos, ser respetados, y dar una meta a la vida nómada, y tal vez fuera útil y oportuno desterrar a todos los voceadores antisemitas del país”.

Y en “La gaya ciencia”: "los judíos tienen una plenitud de poder sin igual y a la cual sólo la nobleza tenía acceso. Adquirieron ese poder debido como la "raza más poderosa" a pesar de la obvia debilidad política y física en la que vivían. Eso convirtió a los judíos en un sublime ejemplo de "independencia intelectual"

En “Aurora”: “así, los judíos, a pesar de las circunstancias más adversas nunca han cesado de considerarse a sí mismo como llamados a grandes cosas"

En este sentido Nietzsche otorga explícitamente a los judíos un rol vital en la Europa del futuro. Y no está insinuando dominio político-físico judío sobre Europa, sino el rol espiritual de los judíos en la futura historia del mundo, cuando su poder fluirá "en grandes hombres y grandes obras... en una entera bendición para Europa" (“Aurora”)

En “Humano, demasiado humano”: “En los períodos más oscuros de la Edad Media, cuando los bancos de nubes de Asia se cernían bajos sobre Europa, fueron los libre pensadores, eruditos y médicos judíos los que, bajo las restricciones personales más duras, mantuvieron firmes los estandartes de la ilustración y de la independencia intelectual y defendieron Europa contra Asia"

Creo que al margen de las gafas que uno use en la lectura de sus obras, lo importante es que no podemos negar la fuerza y atractivo de algunas de sus ideas y desarrollos en nuestra actualidad. En todo caso me quedo con la fascinación y el intenso debate (con detractores y defensores a partes iguales) que producen los pilares básicos de su filosofía: la afirmación de la muerte de Dios, la voluntad de poder, el eterno retorno, el superhombre o la doctrina del amor fati.
Última Edición: 27 May 2011 09:13 por Rafel.
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Re: Nietzsche 27 May 2011 10:51 #2678

  • Kierkegaard
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Creo, Rafel, que tu exposición es muy interesante, y estoy en gran medida de acuerdo contigo. Comparto la apreciación de Nolano sobre el peligro de los revisionismos. Reitero esto que dije en este mensaje:
como en todo devenir dialéctico de la historia, a cualquier episodio que cuenta con sus luces y sus sombras, con sus verdades y sus mentiras, suele sobrevenirle con su efecto "contrapendular" otro episodio revisionista. Y éste otro, a su vez, cuenta con sus propias verdades y mentiras; y éstas, la mayor parte de las veces, se deben a su afán por restaurar lo perdido por las mentiras de aquél.
Creo sinceramente que el avance en este proceso dialéctico se encuentra en la síntesis: ni subrayar la antítesis propia de un revisionismo prendido de su propia novedad y actualidad, ni retroceder a la tesis inicial haciendo oídos sordos a lo razonable que aquella haya podido poner sobre la mesa. Cuánto se pondere cada una es una cuestión de hilar más fino, pero no ya desde posiciones antagónicas e incapaces del diálogo.

En este asunto, hay fuertes dosis de ambigüedad, y al leer al Nietzsche original uno aprecia que camina sobre ella como el matiz que decía ser: Por un lado, a veces corremos el peligro típico de la antítesis revisionista, disfrutando a Nietzsche y demonizando a su hermana, de endulzarle en exceso, obviando que su postura se encuentra en varias ocasiones al límite, no resultando tan trivial distanciarle de la ideología del Tercer Reich; por otro lado, el de la tesis consolidada, corre el peligro de mantenerse en una lectura tan literal y pretendidamente evidente, dado este efecto provocado por el filtro de Elizabeth Nietzsche, a parte de las frecuentes frases contradictorias - o matices - que el de Röcken se permite atesorar y que tan bien ha señalado Rafel. La falta de cordura de Nietzsche creo que no puede empañar sus aportaciones – el propio H. Küng dice que ése sería un juicio demasiado fácil – confundiendo trigo y paja, aunque evidentemente hay que ser cautelosos en las múltiples interpretaciones que ofrecen sus textos.

Para la asignatura de Historia de la Filosofía III realicé el año pasado un trabajo sobre una lectura cristiana de Nietzsche, en el que un tanto de refilón me refería a estas cuestiones que estáis planteando. Os copio aquí un fragmento por si os resulta de interés, fragmento que recogía bajo el subtítulo dicotómico entre compasión (cristiana) o selección (natural).

Saludos


¿Puede acaso Nietzsche estar planteando un tipo de selección que consista en no ningunear e igualar forzosamente a los espíritus más fuertes, que se distinguen de los mediocres, a aquellos que sin un absurdo criterio adscriptivo de raza, sexo o nacionalidad muestren las mejores virtudes de la especie para potenciarlos y beneficiar así el cultivo de un tipo de hombre afirmativo? Esta es una pregunta que permanece en la ambigüedad, y que parece difícil rechazarla ni afirmarla de forma cerrada.

La plausibilidad de una lectura cristiana de Nietzsche encuentra uno de sus principales escollos en la pregunta por el papel activo que Nietzsche parece proclamar – y que se traduce en el ethos particular del individuo – en medio de la interpretación de este evolucionismo. Así, aunque Nietzsche se refiera a esos espíritus fuertes, aunque la selección se traduzca en un mero derecho como privilegio es difícilmente interpretable de otro modo cuando dice: Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer. (El Anticristo, Alianza Editorial)

¿En que consiste este ayudarlos a perecer? ¿Se trata de una extinción violenta y genocida? Si se interpreta a Nietzsche desde una visión darwinista – a pesar de él – uno responde que esta ayuda puede consistir en la eliminación del hombre débil que está suponiendo un retardo, un óbice, para la elevación de la humanidad. El tipo ideal de hombre debe ser digno de vivir, y en consecuencia aquella dignidad sólo puede alcanzarse en un devenir selectivo, en una contraposición de fuerzas – tal y como concibe la voluntad de poder – que aniquile los ejemplares degradados de la propia especie.

Este planteamiento literal ha habilitado la incorporación del pensamiento de Nietzsche como contribución a la ideología del nacionalsocialismo del Tercer Reich. Y su interpretación literal, evidentemente lo distancia del cristianismo y si éste fuera el caso – que no creo que pueda desdeñarse del todo – no cabría aquí compatibilidad alguna con el cristianismo.

El nihilismo de Nietzsche no consiste en una mera reflexión sobre el “en vano”, en un modo de pensar que todo merece perecer. La praxis es indispensable: “Se pone manos a la obra, se destruye… Esto es, si se quiere, ilógico: pero el nihilista no cree en la obligación de ser lógico… La aniquilación por el juicio secunda la aniquilación por la mano”. En este lento y complejo proceso de exterminio de la moral por la acción – según Nietzsche un espectáculo en cien actos – no se debe tener consideración alguna con el hombre, ni consigo mismo ni con los demás. No se puede vacilar en “inmolar sin piedad víctimas humanas, en correr cualquier peligro, en tomar sobre sí todo lo malo y lo peor: la gran pasión” (¿Existe Dios? Hans Küng. Tr. J. Mª Bravo Navalpotro. Ediciones Cristiandad. Madrid 1979)

En esta línea, mucho se ha comentado y mitificado el pasaje de la Genealogía de la moral en el que Nietzsche se refiere a la bestia rubia y en tantos otros en los que vuelve a citársela: …resulta imposible no reconocer, a la base de todas estas razas nobles, el animal de rapiña, la magnífica bestia rubia, que vagabundea codiciosa de botín y de victoria […] las aristocracias romana, árabe, germánica, japonesa, los héroes homéricos, los vikingos escandinavos – todos ellos coinciden en tal imperiosa necesidad. […] la profunda, glacial desconfianza que el alemán continúa inspirando también ahora tan pronto como llega al poder – representa aún un rebrote de aquel terror inextinguible con que durante siglos contempló Europa el furor de la rubia bestia germánica (aunque entre los antiguos germanos y nosotros los alemanes apenas subsista ya afinidad conceptual alguna y menos aún un parentesco de sangre). (Genealogía de la Moral, Alianza Editorial). No resultaba tan difícil que de aquí se interpretase aunque fuera interesadamente un nacionalismo racial fundador del Tercer Reich.

Se hace de ella, sin embargo, una interpretación metafórica por la que la bestia rubia encarnaría el barbarismo – propio de los pueblos germánicos – indispensable para la creación de lo nuevo, ya que la creación destruye, el barbarismo también resulta fértil y lo malo contribuye tanto como lo bueno a la elevación de la humanidad. En este sentido, el hombre, hilo conductor entre el Neanderthal y el superhombre, es válido y peligroso. Los hay que interpretan de este modo que carece sentido regresar a la animalidad sino que es preciso aún trascender la realidad humana.

En cualquier caso, cabe reconocer que ya ha quedado desautorizada sobre todo la interpretación político-nacionalista de Nietzsche en el sentido de la propaganda popular del nacionalsocialismo a partir de 1933 y su versión académica (especialmente A. Baeumuler): ¿quién sería hoy capaz de ensalzar la bestia rubia y la brutalidad de la raza aristocrática, o siquiera el activismo heroico, la vitalidad instintiva, la lucha permanente, el placer del sacrificio y la destrucción? (¿Existe Dios? Hans Küng). No obstante, no puede endulzarse como tanto abunda a Nietzsche, pintarle como un pensador crítico de mejillas sonrosadas como gusta decir un buen amigo mío [Nolano], y es preciso reconocer que Nietzsche debe ser considerado como uno de los precursores espirituales – ¡involuntarios! [probablemente] – del nacionalsocialismo (¡y del fascismo italiano, hoy gustosamente silenciado!), que ha puesto en práctica, mitad entendiéndolos mitad malentendiéndolos, pensamientos decisivos de Nietzsche. (¿Existe Dios? Hans Küng) Por mucho que quepa matizarlas, al fin y al cabo, sus continuas afirmaciones sobre el derecho aristocrático de los más fuertes justifican la utilización de unos seres humanos por otros: Lo esencial en una aristocracia buena y sana es […] que no se siente a sí misma como función (ya de la realeza, ya de la comunidad), sino como sentido y como suprema justificación de éstas, - que acepte, por tanto, con buena conciencia el sacrificio de un sinnúmero de hombres, los cuales, por causa de ella, tienen que ser rebajados y disminuidos hasta convertirse en hombres incompletos, en esclavos, en instrumentos. Su creencia fundamental tiene que ser cabalmente la de que a la sociedad no le es lícito existir para la sociedad misma, sino sólo como infraestructura y andamiaje, apoyándose sobre los cuales una especie selecta de seres sea capaz de elevarse hacia su tarea superior y, en general, hacia un ser superior. (Más allá del bien y del mal, Alianza Editorial).

Una cuestión, que no por secundaria resulta irrelevante, es la cuestión del anti-antisemitismo de Nietzsche, más que reconocido, que sin embargo no abandona del todo cierta ambigüedad. Efectivamente Nietzsche se oponía a los antisemitas, que una y otra vez tacha de estúpidos e insensatos. Llegaría así por ejemplo a rechazar abiertamente a Bernhard Föster, pretendiente y después marido de su hermana, tanto por ser wagneriano como por ser antisemita. Aludiendo a la historiografía del Reich alemán reconoce: existe, incluso, me temo, una historiografía antisemita… (Ecce Homo, Alianza Editorial). Y considera una obnubilación más del espíritu alemán la estupidez de su antisemitismo: Es preciso resignarse a que sobre el espíritu de un pueblo que padece, que quiere padecer de la fiebre nerviosa nacional y de la ambición política – pasen múltiples nubes y perturbaciones o, dicho brevemente, pequeños ataques de estupidizamiento: por ejemplo, entre los alemanes de hoy, unas veces la estupidez antifrancesa, otras la antijudía, otras la antipolaca, otras la cristianorromántica, otras la wagneriana, otras la teutónica, otras la prusiana. (Más allá del bien y del mal, Alianza Editorial).

La relación con el pueblo judío, no obstante, resulta en ocasiones ambigua en Nietzsche. Si bien no parece abogar por hacerlo culpable del mal en el mundo – imperativo que exija su exterminio, como han querido algunos – sí es cierto que encarna en ellos cierto perfil sacerdotal y tipo de hombre débil, astuto e inteligente que se enfrenta a los valores aristocráticos: “Roma contra Judea, Judea contra Roma”: - hasta ahora no ha habido acontecimiento más grande que esta lucha, que este planteamiento del problema, que esta contradicción de enemigos mortales. Roma veía en el judío algo así como la antinaturaleza misma, como su monstrum antipódico, si cabe la expresión; en Roma se consideraba al judío “convicto de odio contra todo el género humano”: con razón, en la medida en que hay derecho a vincular la salvación y el futuro del género humano al dominio incondicional de los valores aristocráticos, de los valores romanos. ¿Qué es lo que los judíos sentían, en cambio, contra Roma? Se lo adivina por mil indicios; pero basta con traer una vez más a la memoria el Apocalipsis de Juan, la más salvaje de todas las invectivas escritas que la venganza tiene sobre su conciencia […] los romanos eran, en efecto, los fuertes y los nobles […] los judíos eran, en cambio, el pueblo sacerdotal del resentimiento “par excellence” […] ¿Quién de ellos ha vencido entre tanto, Roma o Judea? No hay, desde luego, la más mínima duda: considérese ante quién se inclinan hoy los hombres, en la misma Roma, como ante la síntesis de todos los valores supremos, - y no sólo en Roma, sino casi en media tierra, en todos los lugares en que el hombre se ha vuelto manso o quiere volverse manso, - ante tres judíos, como es sabido, y una judía (ante Jesús de Nazaret, el pescador Pedro, el tejedor de alfombras Pablo, y la madre del mencionado Jesús, de nombre María). (Genealogía de la moral, Alianza Editorial).

A los judíos debe Europa el crepúsculo de sus ídolos. Su negación a la vida ha acabado colapsando sobre sí misma en este ocaso cultural de Europa, por lo que en cierto modo cabe estarles agradecidos: ¿Qué debe Europa a los judíos? – Muchas cosas, buenas y malas, y ante todo una que es a la vez de las mejores y de las peores: el gran estilo en la moral, la terribilidad y la majestad de exigencias infinitas, de significados infinitos, todo el romanticismo y sublimidad de las problemáticas morales – y, en consecuencia, justo la parte más atractiva, más capciosa y más selecta de aquellos juegos de colores y de aquellas seducciones que nos incitan a vivir, en cuyo resplandor final brilla – tal vez está dejando de brillar – hoy el cielo de nuestra cultura europea, su cielo de atardecer. Nosotros los artistas entre los espectadores y filósofos sentimos por ello frente a los judíos – gratitud. (Más allá del bien y del mal, Alianza Editorial).

Sin embargo son ellos par excellence – como le gusta decir a él – la estirpe atávica que ha invertido los valores señoriales: Los judíos – un pueblo “nacido para la esclavitud”, como dicen Tácito y todo el mundo antiguo […] han llevado a efecto aquel prodigio de inversión de los valores […] En esa inversión de los valores (de la que forma parte el emplear la palabra “pobre” como sinónimo de “santo” y “amigo”) reside la importancia del pueblo judío: con él comienza la rebelión de los esclavos en la moral. (Más allá del bien y del mal, Alianza Editorial).

Los judíos son, justo por eso, el pueblo más fatídico de la historia universal: en su efecto posterior han falseado la humanidad de tal modo, que hoy incluso el cristiano puede tener sentimientos antijudíos, sin concebirse a sí mismo como la última consecuencia judía. (El Anticristo, Alianza Editorial). Su identificación entre los cristianos como degeneración aún más grave de los judíos hace que llame a aquellos judíos superlativos (El Anticristo, Alianza Editorial), y si contra éstos lanzó su maldición contra el cristianismo, ¿no parece inherente a ésta cierto desprecio para con sus supuestos progenitores? Así como no elegiríamos para nuestras relaciones a unos judíos polacos, tampoco elegiríamos a unos “primeros cristianos”: no es que sea siquiera necesario tener una objeción contra ellos… Ni unos ni otros huelen bien. (El Anticristo, Alianza Editorial).

Es evidente que la selección en Nietzsche consiste al menos en corresponder la desigualdad natural en la que los seres humanos viven y son en el mundo: El orden de castas, que es la ley suprema, dominante, es sólo la sanción de un orden natural, de una legalidad natural de primer rango, sobre la que ningún capricho, ninguna “idea moderna” tiene poder. (El Anticristo, Alianza Editorial) Y en esta distinción, parece apoyarse, aunque pueda considerarse cierto carácter metafórico por su parte, una referencia a la constitución fisiológica: En toda sociedad sana se diferencian, condicionándose recíprocamente, tres tipos de distinta gravitación fisiológica, cada uno de los cuales tiene su propia higiene, su propio campo de trabajo, su propia especie de sentimiento de perfección y su propia especie de maestría. Es la naturaleza, no Manú, la que separa entre sí a los preponderantemente espirituales, a los preponderantemente fuertes de músculos y temperamento, y a los terceros, que no destacan ni en una cosa ni en otra, los mediocres (El Anticristo, Alianza Editorial) ¿Y qué le espera a esta selección, en qué consisten las consecuencias de su ser distinta? La casta suprema – yo la llamo los menos – tiene también, por ser la perfecta, los privilegios de los menos: entre ellos está el de representar en la tierra la felicidad, la belleza, la bondad. (El Anticristo, Alianza Editorial)
Última Edición: 27 May 2011 10:52 por Kierkegaard.
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Re: Nietzsche 29 May 2011 11:34 #2707

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Como curiosidad y ejemplo de la manipulación a la que fue sometida la obra de Nietzsche por parte de su hermana con el fin de favorecer su adhesión a la causa nazi se puede citar este fragmento de su peculiar autobiografía “Ecce Homo” correspondiente al primer capítulo “Por qué soy tan sabio”.

La traducción de los textos alemanes fue llevada a cabo tomando como base la edición Colli-Montinari por parte de Josep Maria Terricabras, quien lo tradujo al catalán, así que yo la transcribo traduciéndola de forma literal al castellano. En primer lugar transcribo la versión “retocada” que fue la que circuló durante muchos años y después en negrita la original tal como fue ideada por Nietzsche.

“Esta doble serie de experiencias, este acceso a mundos aparentemente separados se repite en mi naturaleza desde cualquier punto de vista - soy un doble, aun tengo también una segunda cara además de la primer, e incluso, tal vez una tercera… Simplemente por mi origen me está permitido una mirada más allá de todas las perspectivas condicionadas de forma sólo local, sólo nacional, no me supone ningún esfuerzo ser un buen europeo. Por otro lado, puede que sea más alemán de lo que aun querrían ser los alemanes actuales, simples alemanes del Reich – yo el último alemán antipolítico. Y eso que mis antepasados eran nobles polacos: de ahí que tenga muchos instintos de raza en el cuerpo, finalmente incluso el liberum veto, ¿Quién sabe? Si pienso con que frecuencia, cuando viajo, soy considerado polaco, incluso por los propios polacos, y que raramente se me toma como alemán, podría parecer que tan solo pertenezco a los alemanes salpicados. Pero, mi madre, Francisca Oehler, es ciertamente alguien bien alemán; igualmente mi abuela paterna, Erdmute Krause. Ella vivió toda su juventud en medio del buen y viejo Weimar, y no sin conexión con el círculo goethiano. Su hermano, el profesor de teología Krause, en Könisberg, fue nombrado inspector general de las iglesias protestantes después de la muerte de Herder. No resulta por tanto imposible que su madre, mi bisabuela, sea la que aparece con el nombre de “Muthgen” en el diario del joven Goethe. Se casó por segunda vez con el inspector de comunidades Nietzsche en Eilenburg; dio a luz el 10 de octubre de 1813, el gran año de la guerra, el mismo día que Napoleón entró con su estado mayor en Eilenburg. Era, como sajona, una gran admiradora de Napoleón; podría ser que aun lo fuera. Mi padre, nacido en 1813, murió en 1849. Antes de hacerse cargo de la rectoria de la parroquia de Röcken, no muy lejos de Lützen, vivió algunos años en el castillo de Altenburg i allí mismo dio clases a las cuatro princesas. Sus alumnas son la reina de Hannover, la gran princesa Constantina, la gran duquesa de Oldenburg y la princesa Teresa de Sachsen-Altenburg. Estaba lleno de profunda veneración por el rey prusiano Federico Guillermo IV, del que recibió el encargo parroquial; los acontecimientos de 1848 le afligieron extraordinariamente. Yo mismo, nacido en el aniversario del mencionado rey, el 15 de octubre, recibí, como correspondía, los nombres de Hohenzollern Friedrich Wilhelm. En todo caso, la elección de este día tiene una ventaja: durante toda mi infancia mi cumpleaños fue día de verano. - Considero un gran privilegio haber tenido un padre así: incluso con esto me parece que se aclaran todos los demás privilegios que tengo – la vida, si incluir el gran Sí a la vida. Sobretodo porque, entrar involuntariamente en un mundo de cosas más elevadas y más delicadas, yo no necesito tener la intuición de hacerlo, sino que tengo suficiente simplemente con esperar: me encuentro como en casa, allí deviene libre por primera vez mi pasión más íntima. El que casi pagase con mi vida por este privilegio, no es ciertamente una transacción injusta – Para enternder algo de mi Zaratustra, puede que se tenga que estar condicionado parecidamente a como lo estoy yo – con un pie más allá de la vida...”

“Lo considero un gran privilegio, el haber tenido un padre así: los campesinos delante de los que predicaba – porque fue predicador en sus últimos años, después de haber vivido unos años en la corte de Altenburg – decían que un ángel debería tener aquel aspecto – Y con esto toco el tema de la raza. Yo soy un noble polaco pura sangre, sin la mezcla de una sola gota de sangre mala, menos aun de sangre alemana. Cuando busco aquello más profundamente opuesto a mí, la inerradicable vulgaridad de los instintos, siempre encuentro a mi madre y a mi hermana, - creerme emparentado con esta “canaille” sería una blasfemia a mi dignidad. El trato que hasta este instante experimento por parte de mi madre y mi hermana me infunde un horror indecible: aquí trabaja una perfecta máquina infernal, que sabe con seguridad infalible el momento en el que se me puede herir haciendo sangre – en mis instantes supremos..., porque entonces no queda nada de fuerza para oponerse a los gusanos venenosos... La contigüidad fisiológica posibilita una “disharmonia praestabilita” como esta... Confieso, pero, que la objeción más profunda contra el eterno retorno, mi pensamiento auténticamente abismal, son siempre mi madre y mi hermana. - Pero también como polaco soy un enorme atavismo. Tendríamos que remontarnos siglos para encontrar esta raza, la más noble que ha existido en la tierra, tan instintivamente pura como yo la represento. Tengo un sentimiento soberano de distinción contra todo lo que hoy se denomina “noblesse”, - al joven emperador alemán no le concedería el honor de ser mi cochero. Hay un solo caso en que reconozco un igual a mi – lo confieso con profunda gratitud. La señora Cosima Wagner es, de largo, la naturaleza más noble; y, con el fin de no decir ninguna palabra de menos, digo que Richard Wagner fue, de largo, el hombre con más parentesco conmigo... El resto es silencio... Todos los conceptos dominantes sobre grados de parentesco son un insuperable contrasentido fisiológico. El Papa comercia aun hoy en día con este contrasentido. Con quien menos se está emparentado es con los padres: sería la señal más extrema de vulgaridad si estuviera emparentado con mis padres. Las naturalezas superiores tienen su origen infinitamente más atrás, para llegar a ellas ha sido necesario recoger, ahorrar, acumular durante muchísimo tiempo. Los individuos grandes son los más antiguos: yo no lo entiendo, pero Julio César podría ser mi padre – o bien Alejandro, aquel Dioniso personificado”.
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Re: Nietzsche 29 May 2011 20:14 #2709

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Personalmente me parece, Rafel, que el texto que propones (del que, por cierto, has omitido la última frase, si hemos de dar crédito a la traducción que hay en la página de Horacio Potel: "En el instante en que escribo esto, el correo me trae una cabeza de Dioniso...") más que ilustrar el "no-nazismo" de Nietzsche, ilustra otra de mis imputaciones: que ese hombre no andaba bien de la azotea, y especialmente al final de su vida.

La manipulación del texto por la hermana me parece evidente que no va tanto destinada a adaptar el pensamiento de Nietzsche a la ideología nazi como a borrar las tremendas palabras que dirige a su madre y a ella misma. El texto original de Nietzsche seguro que hace las delicias de un psicoanalista: esa manera de autoatribuirse su propia estirpe, para borrar la estirpe biológica, a la que se "mata" simbólicamente, esas ínfulas de nobleza...

Pero el texto tiene poco interés filosófico; de filosofía ahí sólo hay la referencia (invertida) a Leibniz y su armonía preestablecida, pero como mero recurso retórico y, por supuesto, sin tratar en absoluto del trasfondo de este concepto leibniziano.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


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Re: Nietzsche 29 May 2011 21:31 #2712

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Yo no he omitido nada. El fragmento que he transcrito corresponde al “Ecce homo” de la editorial Accent (pags. 37 a 40 de la 1ª edición de 2007). La traducción de la obra del alemán al catalán es de Josep-Maria Terricabas. La de Horacio Potel no la conozco.

Evidentemente que las palabras que dirige contra su hermana no son de buen gusto, pero no es solo eso. Hay que tener en cuenta que el marido de Elisabeth Nietzsche, Berhanrd Föster, era conocido públicamente por su exacerbado antisemitismo, sentimiento compartido por su mujer.

Sin duda no es un texto demasiado relevante desde el punto de vista filosófico ni es la obra más brillante de su autor, pero lo expuse como “curiosidad y ejemplo de manipulación...”. Y ya que se habló de que había que tenerse en cuenta que “Nietzsche abundó mas entre los petates de la SS que entre los del ejército aliado” creo que si cambia la cosa que el texto original diga “Yo soy un noble polaco pura sangre, sin la mezcla de una sola gota de sangre mala, menos aun de sangre alemana. Cuando busco aquello más profundamente opuesto a mí, la inerradicable vulgaridad de los instintos, siempre encuentro a mi madre y a mi hermana, - creerme emparentado con esta “canaille” sería una blasfemia a mi dignidad” que difícilmente le hubiera hecho mucha gracia a Hitler y a sus soldados, o que en el texto manipulado se comente que “si pienso con que frecuencia, cuando viajo, soy considerado polaco, incluso por los propios polacos, y que raramente se me toma como alemán, podría parecer que tan solo pertenezco a los alemanes salpicados. Pero, mi madre, Francisca Oehler, es ciertamente alguien bien alemán; igualmente mi abuela paterna, Erdmute Krause. Ella vivió toda su juventud en medio del buen y viejo Weimar, y no sin conexión con el círculo goethiano”.
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Re: Nietzsche 29 May 2011 23:01 #2714

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Pues debe haber más de una manipulación de los textos de Nietzsche, Rafel. La versión a que me refiero es la siguiente:

AQUÏ

No sé de dónde ha sacado Horacio Potel esta traducción, pero puede verse esa frase final en el número 3 del capítulo "Por qué soy tan sabio". Por otro lado la versión original alemana también parece que incluye al final del fragmento la frase: "In diesem Augenblick, wo ich dies schreibe, bringt die Post mir einen Dionysos-Kopf…"

AQUÍ

Había entendido el motivo por el que ponías ese ejemplo, pero me sirvió para ilustrar otro de mis comentarios (el de la salud mental de Nietzsche). En todo caso, no es seguro el sentido en el que Nietzsche rechazaba, aquí, "lo alemán". Recordemos, por ejemplo, que José Antonio Primo de Rivera decía: "Amamos a España porque no nos gusta". A lo mejor a Nietzsche no le gustaba lo alemán en el mismo sentido en que a José Antonio no le gustaba España.

Y no hay que olvidar que Nietzsche no era un polaco cualquiera, sino que dice: "Yo soy un noble polaco pura sangre". Y no un polaco actual (pueblo mestizo a dominar, en la iconografía nazi) sino que "como polaco soy un enorme atavismo". No veo mucha dificultad en reconvertir ese discurso de Nietzsche al ideario nazi; lo que realmente parece molestar (especialmente a la hermana) es el ataque frontal hacia ella y su madre.

Pero sigo opinando que no hay mucho que debatir sobre las palabras de un orate.
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Re: Nietzsche 30 May 2011 04:23 #2716

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En mi opinión es recomendable dejarse de miramientos al leer a Nietzsche.
Nietzsche acabó como acabó; aunque me gustaría obtener datos fidedignos sobre cómo transcurrió la experiencia del filósofo desde 1889; no me sacia un: enloqueció.

Quizás parte de los efectos larvarios de esa locura se pueda rastrear en el sentido de su obra.

Precisamente al abandonarse uno de miramientos en la lectura de Nietzsche puede entender el extremo en la dialéctica del amo y el esclavo al que llegó.
Nietzsche es un filósofo; en mi opinión es filósofo el que tiene un sistema de pensamiento; Nietzsche tenía un sistema de pensamiento.
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