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TEMA: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager

Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 26 Ene 2011 23:17 #946

  • Kierkegaard
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Las sondas Voyager lanzadas en 1977 para explorar los confines del sistema solar llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración) donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana. Se diseñó con el objetivo de dar a conocer la existencia de vida en la Tierra a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que lo encontrase, y que además tenga la capacidad de poder leer, entender y descifrar el disco. Alguna sonda ha abandonado ya los límites del sistema solar y vaga por el espacio infinito.
¿No pensaría un extraterrestre que encontrara dichas sondas al escuchar la música que transporta que la raza humana se acerca a lo divino y ha de haber superado las guerras y las desigualdades? ¿No transmiten eso las canciones de Mozart o los Beatles?
Última Edición: 27 Ene 2011 09:30 por Kierkegaard.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 12 Feb 2011 21:02 #1286

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¿Qué pensaría un extraterrestre al escuchar música de Mozart? Me temo que te traiciona un tanto el optimismo, Kierkegaard. Nuestro aprecio por la música de Mozart es exclusivamente cultural; la música de Mozart está construida sobre “disonancias” naturales, pues está edificada sobre la escala temperada y no sobre la quinta justa. A ver si consigo explicarme.

Ya me extendí un poco en el hilo sobre Platón y los números (aquí) acerca del fundamento matemático de la música. Si tengo una cuerda (por ejemplo, la prima de la guitarra) que da un “mi”, la nota que mejor armoniza con esa (además del unísono consigo mismo=1) es su octava, que se consigue dividiendo la cuerda por el siguiente número, el 2. La siguiente armonía más perfecta es la que resulta de dividir la cuerda por 3 (la quinta); después, la que se obtiene dividiendo la cuerda por 4 (la cuarta); y así sucesivamente. Ese descubrimiento se atribuye tradicionalmente ya a Pitágoras.

Pero según se fue complicando la música, especialmente en el Renacimiento, se observó una importante anomalía entre el número perfecto de los números y el mundo de la realidad sublunar: la imposibilidad de cerrar el “círculo de quintas”. Efectivamente, si tomo una cuerda afinada en “do”, y voy sacando las quintas desde esa nota, tengo la secuencia siguiente: do-sol-re-la-mi-si-fa#-do#-sol#-re#-sib-fa-do. Se recorre así toda la escala dodecafónica, de quinta en quinta hasta volver a la nota de origen, el “do”. Pero esa teoría no se corresponde con la práctica, pues si voy dividiendo la cuerda de tres en tres, nunca obtendré la nota de inicio, pues (2/3)12 < (1/2)7. Para cerrar el círculo de quintas una de las quintas justas tiene que tener diferente “tamaño” que las otras (normalmente la quinta sol#-re#); esa quinta tiene un intervalo horrísono, que semeja un aullido, y de ahí su denominación: la "quinta del lobo".

Eso no presenta grandes problemas si la música se desenvuelve en el entorno de las primeras tonalidades. Pero a medida que los compositores fueron siendo más ambiciosos, aumentando sus recursos expresivos , fueron requiriendo la posibilidad de aumentar la capacidad de evolución tonal del discurso sonoro, utilizando tonalidades cada vez más alejadas y contrastantes con la tonalidad de partida. Eso no era necesario en la música sacra o en pequeñas canciones. Pero en la ópera el compositor quiere representar con su música desde el más puro amor virginal hasta los más tormentosos celos, desde la grandeza del sacrificio del héroe hasta la ruindad del taimado traidor a su patria. Y eso en obras que, a semejanza de las grandes tragedias clásicas, podían durar más de hora y media.

La solución parece hoy obvia. Repartamos la distancia entre el do-1 y el do-8, haciendo todas las notas equidistantes. Entonces, sin embargo, las quintas no serán ya de “afinación justa”, sino de “afinación temperada”; pero podremos usar en las composiciones todas y cada una de las 24 tonalidades (las doce mayores y las doce menores). Pero la cosa no resulta tan fácil, pues, aunque la diferencia entre la quinta justa y la quinta temperada no es mucha, y el oído inculto quizá no lo aprecie, el oído cultivado sí que lo nota y la música suena “desafinada”. Eso les pasaba a los renacentistas con la escala temperada y hoy nos pasa con la escala justa, que nos suena un poco “rara”.

Viene todo esto a cuento de la sonda Voyager. En primer lugar, siendo muy optimista y pensando que llegara a manos de algún ser inteligente, tenemos que la probabilidad de que tal ser sea capaz de captar sensitivamente las frecuencias sonoras propias del oído humano y las frecuencias de las ondas luminosas que captamos nosotros, es prácticamente nula (aquí). Pero incluso aunque fuera capaz, y refiriéndome sólo al sonido de la música enviada al espacio, o bien su sutileza sensitiva en el entorno de esas frecuencias propias del oído humano sería mucho menor que la nuestra, con lo que la música de Mozart le sonaría prácticamente plana, o su sutileza sensitiva sería mayor que la nuestra, con lo que, dada la desviación que la música de Mozart, ejecutada con instrumentos con afinación temperada, tiene respecto de la armonía natural de la afinación justa, posiblemente le sonaría totalmente discordante y desarmónica. Creo que no pensaría que se trata de algo divino, sino de algo sumamente extraño, y bastante feo.

Realmente lo de la sonda Voyager parece más una campaña publicitaria que algo que tenga mucho sentido real y práctico.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
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Última Edición: 12 Feb 2011 23:09 por Nolano.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 13 Feb 2011 13:01 #1301

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Siempre es un placer que compartas tus conocimientos de musicología. En este caso lo cierto es que la cita que puse al pie del vídeo de la canción es lo que aparece en el disco, y por tanto se presupone que quien sostiene ese utopismo es el propio Ismael Serrano, y no yo.

Pero puestos a especular con probabilidades que desconocemos de este vastísimo universo, surgen mil preguntas:

1. Por un lado ¿por qué no suponer que el supuesto extraterrestre, si ha desarrollado tecnologías de radio similares a las nuestras, es perfectamente capaz de trasladar en el espectro el patrón de la música de Mozart a las frecuencias que es capaz de percibir y apreciar?

2. O por otro lado, ¿por qué no suponer que, por el mismo principio de parsimonia cladística - navaja de Ockham - que postula como más probable una homología que una homoplasia, podemos creer que, en unas difícilmente replicables condiciones ambientales similares a las de la Tierra, un mismo proceso ha llevado a la vida en diferentes puntos del Universo y que por tanto, los "mamíferos" en ella - no sólo el hombre - comparten un rango de frecuencias auditivas suficientemente similar como para que los extraterrestes pudieran llegar a escuchar a Mozart más o menos como nosotros?

3. Supuesta una cosa u otra, si mi oído, que no está cultivado, no encuentra rara la música sobre la escala justa, ¿por qué habría de pensar que el supuesto extraterrestre la encontraría extraña y no "extrañamente bella" ;)?

4. Con el sustrato matemático armonizado que (casi) toda obra musical lleva inherente - especialmente en las obras clásicas -, ¿cómo afirmar que "nuestro aprecio por la música de Mozart es exclusivamente cultural" y no potencialmente universal - en el sentido más amplio de la palabra?
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 13 Feb 2011 13:19 #1304

  • Rafel
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La utopía de Ismael Serrano es perfectamente entendible. Los músicos siempre han defendido que la música es un lenguaje universal, en el más amplio sentido de la palabra. Y tal vez no estaría mal extender esa utopía al resto de nosotros. Al fin y al cabo, ¿no estaría bien poder usar la escala pentatónica para hacernos entender con los extraterrestres que nos pudieran visitar, al estilo de la última escena de la película “·Encuentros en la tercera fase”?.

Última Edición: 13 Feb 2011 13:20 por Rafel.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 13 Feb 2011 13:52 #1307

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Realmente es admirable vuestro optimismo. Y ciertamente serían posibles las alternativas que barajáis; pero tan altamente improbables que yo diría que su probabilidad es prácticamente nula.

Una de las cosas que quise poner de manifiesto con mi mensaje es el "platonismo" implícito, y tal vez subconsciente, que hay en nuestras interpretaciones del mundo. Como hay un mundo "ideal", lo que nosotros percibimos como muy próximo a ese mundo "ideal" (por ejemplo, la música de Mozart) cualquier ser inteligente (que, como tal, también "participa" del mundo de las Ideas) tiene que percibirlo e interpretarlo de la misma forma.

Pero la historia creo que desmiente eso. Es casi seguro que a cualquier oyente del siglo XV si pudiéramos ponerle un disco de Mozart le parecería bastante horrible, y no precisamente "divino".

Algunos datos más. La única música polifónica que hay es la occidental; eso no existe en ninguna otra cultura. Y la cuestión de las armonías, aunque tiene, como expliqué, una indudable base física, es fundamentalmente cultural. En su origen (en el siglo XIII en la catedral de París) sólo se usaban acordes de quinta (y su inversa, la cuarta). Lo que hoy nos parece un acorde totalmente consonante, el de tercera (y su inversa, el de sexta), tardó mucho en ser aceptado, proveniente de la música popular y no de la culta. Veo difícil que un extraterrestre, así por las buenas, fuera capaz de recorrer en un instante toda esa evolución cultural.

Eso sin contar con que la música occidental es de cierta pobreza rítmica, pues sólo maneja compases de dos y tres tiempos. Las músicas étnicas pueden llegar a alcanzar mayor complejidad; sin ir más lejos, uno de los tiempos más característicos de la música vasca es el "zortziko" (de zortzi=ocho) de ocho tiempos. ¿No le parecería motónona una música en compás de dos tiempos, como la de Mozart, a un alfacentaurino acostumbrado a ritmos de, por ejemplo, compases de 100 tiempos?

Y dicho esto, no puedo dejar de citar el siguiente texto, referente a una expedición antropológica a la zona del Orinoco-Amazonas, la de Alain Gheerbrant en 1950: "(...) la sinfonía de Mozart permitió a los exploradores establecer contacto con aquellos seres humanos feroces u hostiles, como les sirvió un poco de talismán protector (...) Alain Gheerbrant nos confirmó que el efecto de la música mozartiana fue netamente distinto del que producían los demás músicos, y la historia más significativa es la que nos contó: un mago, jefe de tribu, le dijo después de haber oído a Mozart: 'Puesto que también vosotros tenéis una música sagrada, bien puedo revelarte secretos...' Y de este modo el explorador pudo recoger un relato teogónico, cuyo acceso le habría sido negado de otro modo" (tomado de Jean-Victor Hocquard, "Mozart, una biografía musical"). A mí ese relato me resulta difícil de creer, pero os lo cuento como lo he leído.
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Última Edición: 13 Feb 2011 20:00 por Nolano.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 13 Feb 2011 16:09 #1310

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Esta última anécdota me ha recordado a la escena de la gran película La Misión (1986), que bien podríamos entrar a valorar en la sección de películas, y que recoge el encuentro entre dos culturas mediado inicialmente por la música, y la muy diferente recepción que se puede hacer de ella.
Película, por cierto, muy a cuento de los hospitales-pueblo de Quiroga, o los experimentos utópicos americanos de Toribio de Benavente o Bartolomé de las Casas que se estudian en la asignatura de Historia de la Filosofía Española.
Última Edición: 13 Feb 2011 16:09 por Kierkegaard.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 13 Feb 2011 19:49 #1315

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No me cabe ninguna duda de que el director de “La misión”, Roland Joffé, tuvo en cuenta ese “mito” que recogí de la música en el Amazonas para la escena del padre Gabriel (Jeremy Irons) tocando el oboe ante los indios. Y, si no lo tomó de ahí, posiblemente beban ambos en fuentes comunes. Estoy de acuerdo en que podría ser una película a debatir; y no sólo por su evidente conexión con la asignatura de Historia de la filosofía española, sino también con la de Antropología filosófica.

En la propia película cuando se suscita el debate sobre si los indios son “esclavos naturales” o verdaderos hombres, el padre Gabriel exhibe ante el jurado eclesiástico a un pequeño indio tocando música (ahora no recuerdo si cantaba o tocaba el violín) y, en la visita del obispo comisionado por el Vaticano a las misiones jesuitas, se hace hincapié en los indios cantando a coro en armoniosa polifonía. La capacidad musical, pues, se presenta como indicativa de la participación en el mundo celestial de las Ideas, como don del hombre que más lo acerca a la divinidad.

Pero citas, Kierkegaard, todas esas experiencias sociales en la América recién descubierta y te dejas la principal, que es, precisamente, la que se recoge en la película, las misiones jesuitas en el Guaraní.

Tampoco es ajena la escena de “Encuentros en la tercera fase” que nos ha facilitado Rafel a cierto mito, en este caso neoplatónico. En concreto al mito renacentista de la prisca theologia, la teología originaria (y entiéndase teología no como el estudio de Dios, sino como teología natural, conocimiento del origen del mundo). Según esa idea renacentista (se puede consultar al efecto el tomo 2 del Reale-Antiseri, pp. 40-49) habría una corriente de transmisión del conocimiento desde el origen del mundo, que se remontaría a Hermes Trimegisto y, pasando por sabios y profetas, Orfeo, Zoroastro, Moisés, Pitágoras, Platón... iría transmitiendo la verdadera sabiduría, la tradición hermética (de Hermes). La veracidad de esa sabiduría viene avalada porque bebe de las fuentes originales: tiene su comienzo en quienes estuvieron presentes en el propio nacimiento del mundo. A este respecto, es muy recomendable, para quien esté interesado en esta materia, la obra de Frances Yates, “Giordano Bruno y la tradición hermética”. Reale y Antiseri siguen muy, muy de cerca esa obra en la parte que digo y en aquella en que tratan de Giordano Bruno.

La relación que guarda todo eso con la escena de Rafel es que la escala pentatónica (de sólo cinco notas) es frecuente en las músicas étnicas “primitivas”, indígenas; la escala dodecafónica fue inventada por los griegos. El mito de la prisca theologia opera en tanto que Spielberg parece apuntar que sería la más idónea para comunicarse con los extraterrestres, por ser más primigenia, más natural, más ingenua, más cercana a la creación del mundo, frente a nuestra más sofisticada y “cultural” escala dodecafónica. La música compuesta con la escala pentatónica podría ser entendible, pues, sin la mediación cultural que requeriría la compuesta con la dodecafónica.

El comienzo de la conocida obra "La consagración de la primavera", de Igor Stravinski, reitera un esquema musical pentatónico. El argumento del ballet para el que Stravinski escribió la música representa un rito primitivo de sacrificio humano para obtener una primavera propicia.

Walt Disney, en su película "Fantasía", ilustró la música de Stravinski con el origen de la Tierra y su formación. Seguro que Spielberg había visto esa película de niño, como yo, porque fue extraordinariamente popular.

Por último, se me había olvidado en mi mensaje anterior recomendar, al que esté interesado en el problema de la afinación justa y la afinación temperada, un libro, que creo haber recomendado ya alguna vez, igual que el de Yates. El autor es el TAR de la asignatura Historia de la Ciencia, Javier Goldáraz, y se titula “Afinación y temperamento en la música occidental”; en él trata con cierta exhaustividad los problemas de afinación que he venido apuntado y su solución histórica.
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Jesús M. Morote
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Última Edición: 14 Feb 2011 00:27 por Nolano.
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Re: Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager 16 Feb 2011 23:10 #1404

  • Bud
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Bueno yo no confiaría mucho en la bonhomía, si es que se puede emplear este termino, de unos seres extraterrestres. Es más, si nosotros hacemos uso y disfrute de otros seres terrestres, apelando ya no a una entidad ontológica privilegida como el alma humana,para diferenciarnos totalmente de ellos, sino más bien a la razón y a nuestra superioridad como seres racionales sin tener un ápice de resquemor a la hora de reificarlos, ¿qué argumento racional podríamos argüir para evitar ser medios para un fin de unos seres posiblemente superiores en habilidad técnica y razón?

La películas nos suelen presentar una disyuntiva clara: o bien unos alienígenas cabezones que se comunican telepáticamente, pertenecientes a una misma civilización que vienen a compartir sus conocimientos con unos romos y timoratos terrícolas. O bien unos cabronazos de tomo y lomo, chupadores de cerebros, poseedores de un aliento hediondo y que tienen como sangre ácido sulfúrico y como único pensamiento matar y comer.
Se han producido pocas películas en el género de ciencia ficción que vayan más allá de dicha representación. Si Jenofanes se quejaba de la antropofirmación de los dioses, seguramente diría los mismo acerca de nuestra opinión sobre la hipotética existencia de otros seres.
Bueno, ya puestos a mandar,yo hubiera mandado estos dos videos a la par, para que fueran conocedores de nuestra naturaleza poliédrica.

Éste para los cabezones.


y éste para los cabro...
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
Última Edición: 31 Mar 2011 12:02 por Bud.
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