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TEMA: Historia de la Ética

Historia de la Ética 16 Nov 2010 13:41 #157

  • Rafel
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Me he matriculado este curso 2010/2011 de esta asignatura optativa de la Licenciatura, que maneja como texto base “Historia de la Ética" de Alasdair MacIntyre. ¿Hay alguien más que la esté cursando este año o que la realizase en años anteriores? Al tratarse de una asignatura no virtualizada, sería interesante poder intercambiar pareceres desde este foro.
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Re: Historia de la Ética 16 Nov 2010 14:07 #158

  • Nolano
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En su libro "Tras la virtud" MacIntyre vierte algunas opiniones un tanto discutibles, especialmente sobre la ética de Aristóteles. En mi trabajo sobre esa obra (verlo en el apartado de "Descargas") hago mención a algunas de ellas. Podríamos discutirlas, Rafel, a la luz de lo que diga el autor en su "Historia de la Ética".
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
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El utilitarismo y la falacia de composición 31 May 2011 10:33 #2727

  • Rafel
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John Stuart Mill en su obra “El utilitarismo” formuló su famoso principio de la mayor felicidad del siguiente modo: “la felicidad es deseable, y además la única cosa deseable como fin, siendo todas las demás cosas sólo deseables en cuanto medios para tal fin. No puede ofrecerse razón ninguna de por qué la felicidad general es deseable excepto que cada persona, en la medida en que considera que es alcanzable, desea su propia felicidad. La justificación de que la felicidad es un bien es que la felicidad de cada persona es un bien para esa persona y, por consiguiente la felicidad general es un bien para el conjunto de todas las personas”.
Es decir, entiendo que como seres sintientes tenemos un deseo natural por nuestra propia felicidad y como seres racionales consideramos que los demás tienen tanto derecho a la felicidad como nosotros mismos.

Al argumentar de este modo Mill fue acusado de incurrir en la falacia de composición, que consiste en inferir que algo es verdadero acerca de un todo solo porque es verdadero acerca de una o varias de sus partes. Es decir, no parece plausible derivar del hecho de que la felicidad de A sea un bien para A, la felicidad de B un bien para B, y la felicidad de C un bien para C, que la felicidad de A+B+C sea un bien para el conjunto A+B+C.

Pero, ¿es posible argumentar en contra del cumplimiento de esa falacia en Mill? Eso es lo que parece que propone R.M. Hare, filósofo adscrito a la corriente del prescriptivismo universal, que defiende que las características formales del discurso moral pueden ser utilizadas para mostrar que el razonamiento moral correcto conducirá a la mayoría de la gente a una forma de utilitarismo. Tal como lo entiendo trata de combinar el principio utilitarista como criterio para sancionar éticamente las decisiones colectivas con cierta perspectiva kantiana.

Según Hare los juicios morales cumplen dos importantes requisitos:
  1. Son universalizables: cualquiera que haga un juicio sobre otra persona debe aceptar que si estuviera en el lugar del otro, el juicio sería igualmente aplicable a él. Esto implica que tengamos en cuenta a todos los afectados.
  2. Son prescriptivos: por tanto, quien asiente a un juicio moral debe asentir al imperativo implícito en él. Implica que tengamos en cuenta las necesidades de todos los afectados.
El objetivo que se consigue cumpliendo ambos requisitos es la búsqueda de la maximización de las satisfacciones, con lo cual el prescriptivismo acaba por mimetizarse con el utilitarismo.

Mi pregunta es si esta argumentación permite dejar al margen la falacia de composición. En principio, parece que el tema de la satisfacción de las minorías sigue sin quedar resuelto. Además, ¿es realmente universalizable el discurso moral?
Última Edición: 31 May 2011 10:40 por Rafel.
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Re: El utilitarismo y la falacia de composición 31 May 2011 18:32 #2731

  • Nolano
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La cuestión que planteas, Rafel, está bastante relacionada con otra que se estudia en Filosofía de las ciencias sociales, la de la polémica entre holismo e individualismo metodológico. Stuart Mill, destacada referencia en el bando del individualismo, decía en A System of Logic: “Las leyes de los fenómenos sociales no son y no pueden ser sino las acciones y las pasiones de los seres humanos... Los seres humanos en sociedad no tienen otras propiedades que las derivadas de y resumidas en las leyes de la naturaleza humana individual. Los hombres, cuando se agrupan, no se convierten en otro tipo de sustancia con propiedades diferentes”.

El problema, tanto en las ciencias sociales, como el que tú planteas en el ámbiro de la ética es, pues, similar al de las ciencias biológicas cuando se preguntan, en el debate reavivado por el “gen egoísta” de Dawkins, sobre cuál es la unidad de selección evolutiva (¿qué es lo que sobrevive en el proceso evolutivo?): el individuo, el gen o la especie. En nuestro caso se trata de si, cuando hablamos de que el hombre busca la felicidad, estamos hablando de la felicidad del indiviudo o de la felicidad de algún tipo de entidad colectiva que lo trasciende.

Santo Tomás de Aquino y su concepto de bonum commune creo que es el exponente más preclaro del holismo moral. En eso pienso que no se ajustó del todo al estagirita, pues aunque éste siempre miró más hacia la polis que hacia el ciudadano, no se planteó seriamente que la felicidad de la polis fuera diferente de la del ciudadano, sino que éste, como animal “político” sólo podía encontrar su felicidad dentro de la polis. Un planteamiento contrario a las tesis individualistas de Stuart Mill y el utilitarismo (que siempre se insertó en la corriente liberal) ha sido sostenido recientemente por Amartya Sen, quien considera absurda la idea de Adam Smith de que persiguiendo cada uno su propio beneficio se iba a conseguir un óptimo social.

Pero, en lo que a mí respecta, lo que me parece absurdo, por el contrario, es pensar que no persiguiendo cada uno su propio bienestar llegaría a alcanzarse alguna vez el bienestar de todos. Por otro lado, la acusación de que Mill incurre en la “falacia de composición” (que algo es verdadero de un todo sólo por serlo de todas sus partes) presupone muy alegremente que hay aquí (en ética al igual que en cualesquiera de las ciencias sociales) un todo. Veo muy problemática la conceptualización y delimitación de ese todo. ¿Hablamos de la felicidad de una ciudad, de un “pueblo”, de un determinado colectivo o grupo social (hablas, Rafel, de “minorías”), de un Estado, de la Humanidad? ¿Hablamos de la humanidad presente o también de la humanidad futura? ¿O también de la felicidad de las especies futuras que vayan surgiendo del actual homo sapiens?

Por lo demás, creo muy acertado tu calificativo como kantiana de la propuesta de Hare. Pero esta propuesta no me parece que pretenda tanto dejar al margen o superar la falacia de composición como dar una solución a los problemas que acabo de plantear. No podemos prescindir como referente moral de la búsqueda individual de la felicidad, de tomar al individuo como unidad de determinación de la felicidad, pero tenemos también que dar entrada en nuestras reglas de comportamiento ético a la dimensión social del hombre y, quizá más como un desideratum que como una categoría ética more kantiano, reconocer en el hombre la capacidad de “desinteresarse”, de distanciarse de sus pulsiones heterónomas, y alcanzar así unos juicios morales con pretensiones de universalización.
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Última Edición: 31 May 2011 20:14 por Nolano.
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