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TEMA: Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar

Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 17 Jun 2014 18:42 #23629

  • Nolano
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Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo creo que merecen una reflexión desde la Filosofía Política. Naturalmente, no se trata aquí de hablar de política con minúsculas, de estrategias para mantener o acceder al poder, sino de aplicar los tópicos más relevantes de la Filosofía Política al panorama que se ha abierto en las sociedades europeas actuales.

Un análisis político (no filosófico) es el que se ha venido realizando en los medios de comunicación y en las redes sociales, donde el debate se ha centrado en el reparto de poder resultante de las elecciones, es decir, en el reparto de escaños, y no en la legitimidad representativa de los parlamentarios electos. Sin embargo, desde el punto de vista de la Filosofía Política lo relevante es, precisamente, no la legalidad de los parlamentarios electos, cosa que nadie discute, sino su legitimidad. Y a estos efectos, es palmario el interés de los partidos y de sus voceros en los medios de comunicación por validar una legitimidad dudosa mediante el procedimiento del adelgazamiento del “demos”; ello es totalmente necesario cuando entre la abstención y votos nulos y en blanco nos encontramos con un 58% de los potenciales electores y, por tanto, los electos se fundamentan en sólo un 42%. No obstante, se da por hecho, en los discursos políticos (no filosóficos), que el “demos” está constituido únicamente por ese 42%, invisibilizando al 58% restante que no ha querido participar de la ceremonia electoral. La cosa ha llegado hasta el punto de que ciertas voces han preconizado que se imponga el voto como obligatorio e, incluso, se ha desacreditado al abstencionista llamándolo literalmente “estúpido” (Fernando Savater, por ejemplo, ha hecho ambas cosas).

Sin embargo, creo que la mejor tradición filosófica excluye ese reduccionismo y concede al abstencionista, al que calla, un valor moral de su acción que debe ser tenido en cuenta, al menos tanto como el de quien sí ha votado. Sartre nos hablaba del valor moral de la inacción y Lyotard reconoce el silencio como una respuesta posible a un enunciado; el silencio no rompe la continuidad del encadenamiento de enunciados en un debate. Y si el silencio es obviado, si queda sin respuesta, el que actuó con su silencio queda anulado, se convierte en una víctima. El silencio, en este caso la abstención, no puede quedar sin respuesta si no se quiere dejar sin “voz” (valga la paradoja) al que respondió con ese silencio. Expulsar del demos a casi el 60% de la población no es, filosóficamente, aceptable. Aunque convenga a los intereses de algunos.

Teniendo esto presente, que el ámbito de debate político no filosófico no es suficiente para nuestras pretensiones de análisis, querría centrar la cuestión en el concepto que he utilizado para titular el hilo: “la dialéctica del Estado del Bienestar”. Es fácil reconocer en ese título una paráfrasis del título de la conocida obra de Horkheimer y Adorno “La dialéctica de la Ilustración”. Mi intento analítico, en efecto, toma como supuesto de partida el mismo que el de esos eminentes filósofos de la Escuela de Fráncfort: al igual que ellos vieron cómo la propia Ilustración, con su ideal de llevar a la humanidad a un futuro esplendoroso bajo la razón, la ciencia y el dominio de la bruta naturaleza, acabó generando en su interior un proceso dialéctico en el cual dio origen a su propia antítesis que cuajó en Auschwitz, Hiroshima y el Gulag, si elevamos el principio dialéctico de corte hegeliano marxista a principio analítico político general, podemos, igualmente, aventurar la tesis de que el llamado Estado del Bienestar ha acabado incubando en su interior su propia antítesis, que terminará por desnaturalizar dicho Estado y producir un marco político nuevo.

Partiendo de este principio dialéctico, conviene también tomar otro concepto de la Filosofía Política que creo que puede sernos de gran ayuda en nuestro análisis. Me refiero a la relación del poder de hecho con los metarrelatos. Para no repetirme, me remito, a este hilo, donde expliqué qué entiendo por “metarrelato”. Por otro lado, no es algo muy diferente a lo que Castoriadis llamó “imaginario” (ver aquí para mayores detalles) y que tomaré como principal referencia.

Con estos mimbres, creo que podemos, en primer lugar, intentar desarrollar en qué consiste el imaginario del Estado del Bienestar, en qué medida ese imaginario o metarrelato se ha ido separando de las necesidades reales de la población, dando origen a su correspondiente antítesis, y el juego dialéctico que entre ambos imaginarios contradictorios se viene desarrollando, para poder así interpretar filosóficamente el momento presente, del cual las recientes elecciones parecen ser un episodio relevante.

El Estado del Bienestar se sostiene sobre una ilusión: todos creen que todos ganan; nadie pierde. Pero eso, en un mundo de recursos escasos, no es realmente posible, es sólo eso: una ilusión. Y, como toda ilusión, tarde o temprano acaba por mostrar su desajuste con las necesidades humanas y poner a los agentes sociales ante otra realidad diferente a la del imaginario en el que vivían. Y es que el sistema del Estado del Bienestar no es sino un gigantesco fraude piramidal: el bienestar presente se basa en la posibilidad de incorporación de nuevos participantes en la pirámide. Pero tarde o temprano la pirámide se desmorona: no se puede jugar indefinidamente a un juego de todos ganan.

Y es un fraude piramidal porque el consumidor está comprometiendo rentas futuras esperadas; y esas rentas tendrán efectivamente lugar en la medida en que aparezcan nuevos consumidores que, a su vez, comprometan sus rentas futuras. Pero como toda pirámide, ésta acaba llegando a su límite: cuando ya el sistema no está dispuesto a ofrecer más crédito, por haber alcanzado su límite, el consumo se paraliza; las rentas esperadas se esfuman, los consumidores endeudados dejan de percibir rentas. Y el sistema colapsa.

Lo que la crisis ha puesto de manifiesto es que el fraude piramidal del Estado del Bienestar ha llegado a su límite posible y va a estallar inevitablemente. Naturalmente, hay mucha gente ingenua que no se entera, que asume acríticamente el discurso político oficial repetido hasta la saciedad por unos medios de comunicación perfectamente integrados en el sistema y puestos enteramente a su servicio. Otras personas, por ejemplo pensemos en un pensionista de 70 u 80 años, simplemente tienen un horizonte vital tan limitado que con tal de que a él le paguen su pensión y no se la bajen demasiado, vota a los dos partidos de poder y el que venga detrás, que se las componga como pueda.

Pero hay una gran cantidad de gente a la que se le ha caído ya la venda de los ojos. Constituyen, por un lado, esa parte del demos que el sistema oficial del bipartidismo y sus voceros mediáticos pretenden invisibilizar o acallar. No se puede actuar políticamente como si esa parte del demos no existiera. Es verdad que la abstención no va a cambiar la proporción del reparto de escaños. Pero no es lo mismo gobernar con 3 millones de votos que con 10 millones. Hay un enorme déficit de legitimidad democrática que erosiona gravemente el imperio de la Ley y el Derecho; porque si la Ley y el Derecho no son de todos (o de una gran mayoría), no son legítimos. Y, por otro lado, está esa parte del electorado en busca de una nueva solución, una alternativa que convierta al bipartidismo en multipartidismo. Esas manifestaciones han sido varias y de muy distinto (aparentemente) signo político. Se trata de un mundo variopinto y sumamente fluido resultando difícil prever (y tampoco es nuestra función desde el punto de vista filosófico que adoptamos) en qué va a desembocar todo esto.

Hay, por un lado, unas propuestas que yo llamaría lampedusianas o gatopardescas (“que todo cambie para que todo siga igual”): UPyD, Ciudadanos, Vox e incluso IU. Su proyecto va dirigido contra la llamada “casta”, es decir, contra los actuales integrantes de esa “casta”, pero no contra el sistema en sí. Se presentan como genuinos representantes del imaginario caduco del Estado del Bienestar, pero dirigido ahora por hombres buenos y honestos. Como si la quiebra del Estado del Bienestar fuera culpa de los actuales dirigentes, y no de la inviabilidad actual del sistema, en los términos que antes he explicado. La decepción de todos ellos en las últimas elecciones ha sido grande. Han conseguido limar algo el poder bifronte de los dos grandes partidos, pero mucho menos de lo esperado, hasta el punto que parece que se hallan en un callejón sin salida: contribuir a apuntalar la farsa del bipartidismo, convertido quizá ahora en tri, cuatri o pentapartidismo sin ofrecer una auténtica alternativa al derrumbe del metarrelato del Estado del Bienestar.

Pero, por otro lado, están las propuestas anti-sistema. Estos proyectos recogen el desencanto creciente por la desaparición de la ilusión del imaginario prevalente hasta hace apenas siete años (que parecen un siglo, realmente) y pretenden sustituirlo por imaginarios alternativos. Yo diría que tienen una cosa importante en común: asumen que ya no es posible jugar a un juego de todos ganan; que unos tienen que ganar y otros que perder. En consecuencia, el mito del interés común, del interés general o de la voluntad general desaparece y va siendo sustituido por el mito del interés de la mayoría. Naturalmente, y desde esta perspectiva general, las propuestas políticas son diferentes según la configuración social y económica de esas mayorías, dispuestas a aplastar a las minorías (aunque eso se silencie o se diga sólo con eufemismos) para defender su interés, que se considera prioritario. De ahí la divergencia entre el cariz que toman esos proyectos políticos alternativos en los distintos países, con rasgos comunes que diferencian al Norte del Sur.

En Holanda, Austria, Finlandia, Dinamarca, se percibe que la única manera de buscar una salida al laberinto del fraude piramidal del Estado del Bienestar es volver a los principios propios de su cultura: trabajo duro y restringir el flujo de prestaciones solidarias respecto a los países más pobres, sean de dentro de la propia Unión Europea o de fuera de ella. Al cortar esa hemorragia de transferencias hacia fuera de su núcleo grupal se espera poder recomponer el bienestar de los nacionales, aunque sea a costa de la pobreza ajena. Pero al situar a ese ajeno como extranjero, expulsado del demos, se sirve al interés de la mayoría de dentro del propio demos. El Frente Nacional francés también está en esa línea. Y me atrevería a decir que también ciertos movimientos regionales del “Norte del Sur”, como el nacionalismo en Cataluña (que una vez que consiga que España “deje de robarles” volverá a “ser rica i plena”) o el regionalismo de la Padania italiana.

Pero el movimiento dominante en la Europa del Sur es el del “Sur del Sur”, Syriza en Grecia, Beppe Grillo en Italia, “Podemos” en España. En este caso la mayoría social que se autoconfigura como parte del demos dominante es la de los que aspiraban a convertirse en beneficiarios de las transferencias de solidaridad propias del imaginario del Estado del Bienestar y ven cómo se van a frustrar sus expectativas. La solución propuesta al fraude piramidal público es la denuncia (impago) de la deuda pública; y, a falta de recursos financieros reales, la emisión de billetes, la expansión monetaria sin tasa.

Es importante observar que el votante de estos movimientos antisistema del Sur no necesariamente tiene que ser un beneficiario actual de transferencia de solidaridad; de hecho normalmente no lo será. A nuestros efectos lo importante es que tenga unas expectativas de serlo en el futuro (posiblemente personas que ven peligrar su puesto de trabajo dependiente del Gasto público desbordado del Estado del Bienestar o que ven en el aire las futuras pensiones a recibir tras cotizar ininterrumpidamente durante varias decenas de años), expectativas que visualiza como derechos (por haber estado cotizando y sosteniendo con su esfuerzo la solidaridad con otros), y que vea con claridad que el sistema actual no va a cumplir esas expectativas-obligaciones que hay contraídas con él, como se le había prometido bajo el imaginario del Estado del Bienestar.

Ambos grupos de movimientos políticos antisistema, para configurar su imaginario de “mayorías” comparten la necesidad de crear un “otro” visible para sus potenciales seguidores. En el Norte será el extranjero, el inmigrante, el “andaluz o extremeño que se pasa el día en la taberna bebiendo vino mientras aquí trabajamos”. En el Sur será el rico, el banquero, el empresario, incluso “la Merkel”. La utopía marxista prometía la felicidad universal, al terminar con la lucha de clases; las utopías de estos movimientos prometen la seguridad y el bienestar de “los nuestros”.

Concluyo, pues justificando el título de “dialéctica del Estado del Bienestar”. Éste se presenta como un sistema de solidaridad social que permite alcanzar las mayores cotas de felicidad global a través de un sistema de seguridad que, a cambio de unos impuestos y unas cotizaciones sociales nada pequeñas, se obliga a garantizar a todo ciudadano un apoyo mínimo en los momentos más difíciles. Eso parece constituir un interés general, alcanzar la felicidad general (dentro de unos márgenes de sufrimiento y precariedad mínimos). Pero dentro de esa felicidad general el ciudadano que vive la ilusión del Estado del Bienestar, no excluye su propia felicidad. No es propio del Estado del Bienestar una mística de alcanzar la felicidad haciendo el bien al prójimo aunque uno mismo salga perjudicado. El ciudadano que contribuye a mantener el Estado del Bienestar se siente, él mismo, beneficiario actual o potencial de dicho Estado. Hay, por tanto, en el Estado del Bienestar un egoísmo de fondo inerradicable que pone en cuestión el mito del “interés general”; por eso, el Estado del Bienestar lleva en su seno su propia antítesis: cuando vienen mal dadas desarrolla un egoísmo feroz que impulsa a mantener el bienestar presente a costa del “otro”, otro que se visualiza como extraño, como detractor de recursos necesarios en interés de la mayoría. El Estado del Bienestar, gran aglutinador del demos, genera dialécticamente la ruptura de ese mismo demos y su fragmentación en mayorías egoístas que creen, bajo su nuevo imaginario, que expulsando del demos a las minorías (el inmigrante o el rico, según distintas posiciones) van a poder recomponer la vieja aspiración del Estado del Bienestar, cuya quiebra no se ve en la inadecuación de su imaginario político, imaginario que, sin embargo, se refuta tácitamenta, sino en la inadecuación de los actuales dirigentes o del propio sistema (según las distintas opciones que hemos visto) para gestionar ese Estado del bienestar.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 17 Jun 2014 23:52 #23648

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Nolano:
sino de aplicar los tópicos más relevantes de la Filosofía Política al panorama

Desde luego hay que reconocer que ha sido fiel a su declaracion de intenciones: ha aplicado todos los topicazos de la filosofia politica neoliberal mas rancia. Pero a este post no se le puede llamar dialectica de nada, a lo mas simple enumeracion de los topicos ideologicos neoliberales, que como buenos topicos, se aceptan sin razonamiento ni fundamentacion, mas alla de la fe ciega en la doctrina ideologica, sacandose afirmaciones y conclusiones de la manga segun haga falta.
.....Iluso de mi...y yo que creia que en un foro de filosofia habia que al menos aparentar algo de amor a la sabiduria y su duro camino del argumento fundamentado y racional, y menos cariño por los prejuicios irracionales.... :( :(
Pero en fin, para que queremos un buen dato si tenemos un mejor prejuicio..... B) B)
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 01:28 #23656

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Kraton cada uno es muy libre de mantener el punto de vista que le parezca, ¿no te parece? A lo mejor a ti el liberalismo y el neoliberalismo te parecen muy rancios, pero mira, ahí tienes el ejemplo de Cádiz de 1812. Tú eres de Andalucía, ¿no?

A mí me parecen más rancias y estancadas en el pasado -por tanto, conservadoras a más no poder- las opciones que dicen apostar por no se qué comunismo de 1917 o por el anarquismo del siglo XIX. ¡Menudo progreso!. El liberalismo se ha sabido adaptar, más o menos, pero otras opciones permanecen ancladas en el pasado. Lo peor es que no parecen haber aprendido la lección (Gulag).

¿O tu preferirías, Kraton, un sistema político tipo comunismo norcoreano? ¿Cuál es tu alternativa? Pero no me vengas como el marxista de Žižek en su libro El frágil Absoluto o ¿por que merece la pena luchar por el legado cristiano?, ed. Pretextos, Valencia, 2002., que como alternativa al capitalismo propone el amor paulino, por un lado, junto con una extraña mezcla de marxismo y "cristianismo ateo", por el otro. Estos marxistas siempre con el complejo de no querer admitir la fe en Dios que, en el fondo, todos tienen.

El problema de las críticas al capitalismo y el neoliberalismo es que están muy bien fundamentadas pero, a la hora de proponer una alternativa viable y realizable se quedan en utopías de imposible cumplimiento: comunismo, amor paulino y etc.

A lo mejor es que F. Fukuyama (1990) tenía razón y resulta que no tenemos una alternativa válida al neoliberalismo. Y para mayor gloria de F. Fukuyama viene el crack del 2008 y, ¿qué hace el gobierno socialista de Zapatero? Pues apuntarse como loco a la refundación del capitalismo, ¡toma socialismo!. Todo menos idear una alternativa al capitalismo, pues no la tienen. Es decir, que como dice Žižek "a falta de otras propuestas viables la alternativa es el capitalismo mismo, luego no hay alternativa" (es de memoria).

En otro orden de cosas, ¿por qué hay servicios sociales? Pues en primer lugar porque estamos obligados a pagarlos. Y también gracias a liberales como Keynes. Si no nos obligasen, no los pagaríamos. No conozco a nadie que no quiera que le devuelvan dinero de la declaración de la renta. En lugar de estar deseando pagar más lo que todo el mundo quiere es que le devuelvan lo máximo. Es decir, queremos beneficiarnos de los servicios sociales, pero a ser posible con el dinero del otro. Pero eso sí: somos de izquierda, de la izquierda de la pasta, en plan J. Bono o M. Álvarez.

La misma canción de siempre: "tengo envidia de los que han triunfado, y no pudiendo ser como ellos, decido destruirlos". No me refiero a nadie en particular. Cada día en la Universidad de Barcelona la misma canción: "independència", "fora capitalisme" y demás morralla. Pero todos con el iPhone en el bolsillo y demás dispositivos de la negrera empresa Apple sobre la mesa ¡menudo anticapitalismo!. Eso sí: ni una palabra de la corrupción de los Pujol o los Mas, pues son los dueños del chiringuito. Si abres la boca te deportan a Siberia. Y por supuesto nada de las matanzas a los opositores del comunista de N. Maduro.

En realidad lo de la envidia y el odio hacia el pudiente es una idea que se retrotrae, como mínimo, hasta Nietzsche.

Yo no tengo pasta, Kraton, pero tampoco quiero destruir a quienes hayan triunfado en la vida. En todo caso, habrá que tomar ejemplo y ponerse las pilas.

Con envidias y rencores no vamos a ningún sitio. Yo me crié en un pueblo de Valencia y hace veinte años que vivo en El Carmelo (El Carmel; sí, donde se hundió el metro, aunque a mí no me afectó), un barrio de Barcelona obrero a más no poder.
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Última Edición: 18 Jun 2014 03:17 por Conrado.
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 02:55 #23657

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Kraton escribió:
.....Iluso de mi...y yo que creia que en un foro de filosofia habia que al menos aparentar algo de amor a la sabiduria y su duro camino del argumento fundamentado y racional, y menos cariño por los prejuicios irracionales.... :( :(
Pero en fin, para que queremos un buen dato si tenemos un mejor prejuicio..... B) B)

Aprovechas cualquier circunstancia para arremeter contra el foro. El foro es algo más que el Ágora; es decir, que el bar. De hecho, sin desmerecer las aportaciones de unos pocos, creo que ahora mismo es la parte menos importante.

Y por supuesto el foro está más allá de cualquier postura personal.

No olvides que es un foro de estudiantes para hacer más fácil estudiar Filosofía en la UNED. Todo lo demás está muy bien, pero no es el plato fuerte.

Rajas mucho, Kraton, pero no haces nada por nadie, por lo menos aquí no. No es que sea una actitud muy solidaria e izquierdista; en realidad es sólo demagogia. Al final lo que cuentan son los hechos.
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 11:51 #23685

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Conrado escribió:
Si no nos obligasen, no los pagaríamos. No conozco a nadie que no quiera que le devuelvan dinero de la declaración de la renta. En lugar de estar deseando pagar más lo que todo el mundo quiere es que le devuelvan lo máximo. Es decir, queremos beneficiarnos de los servicios sociales, pero a ser posible con el dinero del otro.

Efectivamente, Conrado, ésa es la clave de mi mensaje inicial. La dialéctica del Estado del Bienestar se produce porque hay una contradicción entre un imaginario de "todos ganan" y una realidad de "lo que me importa es ganar aunque tú pierdas". El imaginario se viene abajo cuando las circunstancias económicas (producto de un desmesurado crecimiento del crédito o economía financiera, como queramos llamarlo) evidencian un agotamiento del modelo económico, que alcanza un límite. Como es propio de toda estafa piramidal. Y entonces aparece la antítesis: la demonización del otro. Demonización que, por otro lado, se está evidenciando con toda claridad en este mismo hilo, en algunas de las intervenciones precedentes.

Fíjate en lo poco que han tardado algunos en rehuir el debate de ideas para descalificar el contenido de lo que se ha dicho bajo el simplismo de una etiqueta "maldita": ¡¡¡Neoliberal!!! Eso es muy viejo; la simplificación y deshumanización del otro mediante una etiqueta o símbolo maldito previa a su exterminio:

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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 12:10 #23686

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No estoy de acuerdo, y ya a título personal. Mirad, cuando llegué a Escocia, en la nómina del segundo mes que cobré se me estaba tasando un 33'3% en impuestos. Por supuesto, no estaba de acuerdo, así que lo reclamé. Desde las oficinas me confirmaron que había habido un error, así que en la próxima nómina me lo devolvieron. Todo perfecto y eficiente. Pero al caso: la queja no venía de que me hubieran tasado mucho, sino de que con la reducción del 1/3 no podía llegar a fin de mes.

Hasta el mes pasado no me cobraron impuestos, ya que no trabajo las horas suficientes para ser tasado. En este pasado mes, no obstante, ya aparecía en la nómina que había empezado a pagar impuestos. No se me ocurre ni se me ocurrirá reclamarlos. De hecho me puese muy contento, por que es señal de que yo soy capaz de vivir con el dinero que gano, y además contriburir en esa obra superior con la que ayudar a los demás.

Y sí que considero que me aproveco del estado escocés: voy a los museos (que son gratuitos), exposiciones callejeras, aprovecho la gratuidad de algunoso días concretos para ver ciertas monumentos, y sé que si algún día lo necesito me atenderán sanitariamente. Eso también es aprovecharse, pero a cambio toca contribuir.

Y es que creo que la mentalidad no es la de una carrera en la que lo importante es ganar aunque tú piedas, sino la de reducir la marcha de los primeros para que no haya tanta diferencia entre éstos y los últimos. Ésto es, ser consciente de que normalmente ganamos "nosotros" (las personas que más o menos vivimos bien, lo que se llamaba clase media, ya que la clase alta es difícilmente alcanzable),y tender la mano a los que vienen detrás para ayudarles a ponese a nuestro nivel.

Pero curiosa es la avaricia humana, que quien más tiene más quiere. Me acuerdo que alguna vez les dije a mis padres, siendo muy crío que "espero de mayor pagar millones de impuestos, será señal de que tengo mucho". Iluso de mí, no sabía que también podía tener mucho, y aún así saltarme a hacienda. Salto que, por otra parte, más difícil es de realizar cuanto menos se tiene.
Última Edición: 18 Jun 2014 12:14 por Imanol.
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 12:25 #23688

  • Nolano
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Imanol escribió:
Hasta el mes pasado no me cobraron impuestos, ya que no trabajo las horas suficientes para ser tasado. En este pasado mes, no obstante, ya aparecía en la nómina que había empezado a pagar impuestos. No se me ocurre ni se me ocurrirá reclamarlos. De hecho me puese muy contento, por que es señal de que yo soy capaz de vivir con el dinero que gano, y además contriburir en esa obra superior con la que ayudar a los demás.

Creo que no estamos hablando de lo mismo. Yo también pago los impuestos que me corresponden y no los reclamo. Estamos hablando Conrado y yo de que nadie paga más impuestos de los que le corresponden por ley. Tú podías decir: "Bueno, como ya me sobra para llegar a fin de mes, ¿por qué no me sube ud. los impuestos?". Yo no sé mucho de prospecciones electorales, pero me imagino que cuando todos los partidos prometen bajar impuestos (o no subirlos) es porque a la gente no le gusta pagarlos y por eso hacen los partidos esas promesas electorales (otra cosa es que las cumplan), para que les voten. No te negaré que hay ciertos partidos que hablan de subir los impuestos, pero siempre añaden la coletilla de "a los ricos"; se da por supuesto que sus votantes quedan fuera de esas subidas.

Eso es lo que yo veo, Imanol. Si tú eres un franciscano que da todo al Estado del Bienestar y se queda con lo mínimo para vivir, perfecto. Pero no creo que sea lo abrumadoramente habitual.
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 12:40 #23690

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Ahí estoy de acuerdo. Pero es que si todo el mundo pagase sus impuestos (y, por supuestísimo, no hubiese dilapidadores profesionales como los de España), puede que el Estado no tuviese que plantearse subidas de impuestos. Y lo de la coletilla de "a los ricos" me parece de lo más acertada: tendrá que contribuir más quien más tenga, que para algo son los más adelantados en esa "carrera económica".

En cuanto a la franciscanía, he de admintir que soy más, como dicen en mi pueblo de la "Vírgen del Puño Cerrado". Si bien intento llevar una vida algo austera, no es menos verdad que le tengo bastate apego a las monedas, pero trabajo en ese aspecto poco a poco. Algún día, espero que más pronto que tarde, pueda poner en práctica esa no-tan-importancia del dinero que tanto me atrae.


Y, respecto a lo que dice Germán, hace tiempo que me fijé en una cosa. Como él dice, España, Francia e Italia. Picaresca por excelencia. No se que os parecerá, pero al ser estos países Mediterráneos, ¿no os parece que esa astucia/picaresca pueda devenir del comercio que se practicó por esa zona durante décadas? Me explico: en los tres países las partes que peor están son las del sur, si no me equivoco, que son precisamente las mediterránas. En Marruecos, aunque no he estado, son famosos los regateos de los mercados. En una época en la que los precios no estaban regulados, y por lo tanto basados en el regateo, el más listo es el que sacaría mayor beneficio.

No digo que sea la causa de la crisis, ni mucho menos, pero puede que ese evasionismo también se vea afectado un una parte por la herencia del comercio mediterráneo. ¿Qué os parece?
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 13:12 #23692

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Imanol escribió:
Y lo de la coletilla de "a los ricos" me parece de lo más acertada: tendrá que contribuir más quien más tenga, que para algo son los más adelantados en esa "carrera económica".

No te discuto tu opinión; evidentemente, cada uno tiene la suya. Lo preocupante es que uno pretenda gobernar un país con su opinión pasando por encima del "otro".

Lo que pretendo someter a debate es que el Estado del Bienestar ha generado una antítesis en la que se tiende a demonizar a una parte del demos, los "otros". El fenómeno es similar en el Front National francés: la culpa de la insostenibilidad del sistema son los inmigrantes que no han cotizado ni contribuido a financiar el Estado del Bienestar y que ahora se aprovechan de los beneficios: expulsémoslos del demos. Oigo eso también en España con mucha frecuencia.

De hecho, y lo diré bien claro, yo no hago ninguna propuesta sobre la forma mejor de gobierno. Dejo eso para los que tengan intereses políticos que defender. Yo soy lechuza de Minerva y levanto el vuelo al anochecer, cuando los colores abigarrados de la lucha política y económica ya van siendo teñidos por el claroscuro del crepúsculo. Me limito a hacer una crítica del metarrelato del Estado del Bienestar cuando éste inicia su ocaso.
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Elecciones Europeas: dialéctica del Estado del Bienestar 18 Jun 2014 13:40 #23693

  • elías
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Hace algún tiempo escuché un argumento que trataba de explicar la caída del estado del bienestar. Dicha persona argumentaba (no recuerdo su nombre) que tras la II Guerra Mundial y para evitar que algo así volviera a suceder se consideró que se deberían de asegurar unos derechos mínimos universales.
Estos derechos mínimos fueron del agrado de aquella generación que tanto sufrió y que tanto había sufrido. Pero ocurrió que la generación siguiente ya no se conformó con esos derechos sino que consideró que dichos derechos deberían de ser ampliados. Hasta llegar a la actualidad en que continua y reiteradamente se sigue solicitando que dichos derechos sean ampliados cada vez más y más. Hay algunos que consideran que deben de ser subvencionados desde la cuna hasta la tumba.

Por otra parte Ángela Merkel (que no es santa de mi devoción si es que los es de alguien) en la última campaña a las Europeas hizo un reflexión interesante. No recuerdo exactamente cuales eran los porcentajes pero venía a decir lo siguiente: “En la actualidad Europa representa un porcentaje de población con respecto al planeta con un porcentaje de recursos con respecto al planeta que pretende asegurar una gran cantidad de derechos. Pues bien, dentro de 20 años dicho porcentaje de población disminuirá (problema de la natalidad) al igual que también disminuirán los recursos en Europa. Pero eso sí, desearemos seguir manteniendo exactamente los mismos derechos o ampliándolos que la sociedad continuamente demanda. Pues bien, para Ángela Merkel esta situación es insostenible.

Desde mi punto de vista el problema radica en si estos análisis son o no verdaderos. Todos estamos de acuerdo en el nivel de corrupción y en la mala gestión de los políticos. Pero supongamos que nos encontramos en una sociedad ideal ¿Sería posible mantener este sistema y asegurar todos los derechos que la sociedad demanda aunque la corrupción y la mala gestión no formara parte del sistema?

Porque una cosa es decir que todo es culpa de los políticos (y ellos poseen una gran parte de culpa) y otra cosa es fundamentar que el sistema es sostenible aunque tuviéramos los mejores políticos.

En la actualidad la economía es una ciencia que no tiene en cuenta la moral. Y esto desde mi punto de vista es un total desacierto. Está claro que la finalidad de cualquier sistema político-económico es la creación de riqueza. Pero cuestión aparte es definir qué se entiende por riqueza. Porque en la actualidad se identifica la riqueza de un país con el dinero. Y creo que esto último es un completo error. Pero es que además no se trata solo de definir qué se entiende por riqueza sino cómo se logra esa riqueza y como se distribuye. Pero en fin, ésta es otra cuestión.

Al final quizá sea cuestión de rebajar todos nuestras pretensiones y de redefinir nuestros objetivos para alcanzar una verdadera felicidad pero asegurando, eso sí, unos mínimos a todos y especialmente a los más desfavorecidos (discriminación positiva).
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