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TEMA: Efeméride Gaston Bachelard

Efeméride Gaston Bachelard 27 Jun 2014 07:11 #23940

  • Rafel
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Hoy, 27 de junio, se cumplen 130 años del nacimiento del filósofo francés Gaston Bachelard (1884-1962). Autodidacta, iconoclasta o andrógino son algunos de los adjetivos asociados a su pensamiento, caracterizado por una peculiar evolución intelectual. Sus estudios tardíos en matemáticas (1912) y filosofía (1920), definirán una obra en la que, bajo el influjo de la fenomenología, el psicoanálisis, el racionalismo científico y el vitalismo, tiene el objetivo central de intentar compaginar mundos en apariencia tan antagónicos como son los de la poesía y la ciencia.

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Así en el ámbito de la epistemología, en una de sus primeras obras, El nuevo espíritu científico (1934) partía de la idea de que con la teoría de la relatividad de Einstein se había iniciado una nueva etapa en la historia del conocimiento (Nuevo espíritu científico) que seguía a los períodos precientífico (que llegaba hasta el siglo XVII) y científico (que abarcaba los siglos XVIII y XIX). Concebía la ciencia moderna como "fenomenotécnica" (phénoménotechnique), es decir como productora de fenómenos y no sólo como mera descripción de los mismos. Producción en el doble sentido de realización manual, material, por un lado, e intelectual mediante modelos matemáticos, por otro, estableciendo una relación dialéctica, a la que denomina “racionalismo aplicado”, entre racionalismo y empirismo (ciencia como experiencia guiada por la razón). “La cooperación filosófica entre los dos aspectos de la ciencia física -aspecto racional y aspecto técnico- puede resumirse en esta doble pregunta: ¿En qué condiciones es posible dar razón de un fenómeno preciso? y ¿En qué condiciones es posible traer pruebas reales de la validez de una organización matemática de la experiencia física? (El racionalismo aplicado, 1949)

Sin embargo, consideró que el conocimiento científico estaba plagado de “obstáculos epistemológicos”, que aparecen en el mismo acto del conocer (y no como algo externo o fruto de la debilidad del espíritu humano) ya que “siempre se conoce en contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos superando aquellos que, en el espíritu mismo, obstaculiza a la espiritualización”. Esos obstáculos, que dificultan el paso del espíritu pre-científico al científico, son diez y los analizó profusamente en su obra La formación del espíritu científico (1938): 1º.- La experiencia básica (constituida por informaciones que se alojan en el espíritu en los primeros años de vida intelectual y que no han sido sometidas a crítica); 2º.- El conocimiento general (ya que su búsqueda prematura conduce, en la mayoría de los casos, a generalidades inadecuadas, sin vinculación con las funciones matemáticas del fenómeno); 3º.- El obstáculo verbal (conformado por aquellos términos que usamos cotidianamente y que inciden en las cualidades más que en las propiedades); 4º. El conocimiento unitario y pragmático (critica la hipótesis de que toda está regido por un único principio general y el principio de la utilidad como principio explicativo de carácter científico); 5º.- El obstáculo sustancialista (la unión de la sustancia con sus cualidades no es suficiente para una explicación científica completa de los fenómenos); 6.- El realismo (que concibe como un instinto que ni siquiera es enseñado y que elimina toda diferencia entre esencia y apariencia); 7º y 8º.- El obstáculo animista y el mito de la digestión (caracterizados por la importancia que se otorga a todos los fenómenos asociados a la vida); 9.- Libido y conocimiento objetivo (a las creencias precientíficas subyace una carga afectiva que el sujeto trata de imponer de forma dogmática a través de sus explicaciones científicas); 10.- Los obstáculos del conocimiento cuantitativo (todo conocimiento objetivo inmediato por el hecho de ser cualitativo es falaz, sujeto a impresiones subjetivas, y el conocimiento cuantitativo no escapa a ese peligro ya que la magnitud no es objetiva de forma inmediata).

En consecuencia, no alcanzamos la verdad mediante la ciencia, porque cada obstáculo superado implica la aparición de uno nuevo, con lo cual debemos “conformarnos” con producir mejores formas de preguntar a través de constantes rectificaciones.

Progresivamente y sin abandonar sus inquietudes científicas, Bachelard se fue interesando por cuestiones que caen bajo el ámbito de la Estética y la teoría literaria, lo que llevó a escribir numerosos artículos relacionados tanto con las artes plásticas como con la crítica literaria y la poética. Desde este último ámbito llevará a cabo una reflexión de las relaciones entre filosofía y poesía en la que destaca su concepción del tiempo como instant, contrapuesto al tiempo como durée de su coetáneo y compatriota Henry Bergson; se trata de un tiempo discontinuo y vertical, detenido, en el que se muestra lo que permanece, adquiriendo el instante poético un nivel metafísico. Pero fundamentalmente sobresale su formulación de una especie de metafísica psicológica de la imaginación creadora, como “potencia” privilegiada de conocimiento, ya que ante determinados problemas “la actitud objetiva no ha podido realizarse jamás, ya que la seducción de la imaginación ha sido tan definitiva que ha deformado los espíritus más rectos, conduciéndolos al poético redil, donde los sueños reemplazan al pensamiento” (Psicoanálisis del fuego, 1938). Y como señala en La Poética del espacio (1957),una de sus últimas obras, esa imaginación tiene la capacidad de ir más allá de las ideas universales o arquetipos del inconsciente mediante los que estructuramos nuestro conocimiento del mundo, para constituirse como posibilidad abierta y libre de las ataduras de la conciencia.

Pese a que estamos ante un filósofo cuyo pensamiento ha influido, en mayor o menor medida, en pensadores tan diferentes como Lakatos, Lyotard, Foucault, Derrida, Barthes, Popper, Althusser o Badiou, destaca el escaso peso que tiene en las reflexiones actuales así como las prácticamente nulas referencias que en los estudios de Filosofía de la Uned hay sobre su figura y obra. Una obra cuya versatilidad y originalidad bien merecen una reivindicación y que el propio Bachelard definía de esta manera en la la introducción de su libro póstumo, Fragmentos de una poética del fuego: “Tuve avidez por conocer las construcciones conceptuales, cada vez más numerosas, y, como también amaba las bellezas de la imaginación poética, sólo he conocido el trabajo tranquilo después de haber separado totalmente mi vida de trabajo en dos partes casi independientes, una bajo el signo del concepto, otra bajo el de la imagen. Sin duda, dos mitades de un filósofo no forman jamás un metafísico. Pero mi dilatado oficio me obligaba a escribir libros de enseñanza y libros de placer”.
Última Edición: 27 Jun 2014 08:48 por Moderador 3.
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