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TEMA: Efeméride - Maquiavelo.

Efeméride - Maquiavelo. 21 Jun 2011 14:12 #2880

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Hoy es la efeméride de la muerte de Nicolás Maquiavelo, el cual falleció el 21 de junio de 1527.
Popularmente se barrunta la idea negativa del maquiavelismo, asociándolo al uso del poder político carente de prejuicios y escrúpulos, en el que cualquier medio, incluso el más cruel, es considerado válido en la medida en que asegure la consecuencia de un determinado fin.
Las obras del florentino fueron puestas en el Indice de la iglesia católica en el año 1559.
Maquiavelo no fue un pensador de gabinete, sino que vivió en sus propias carnes los avatares y contingencias de la política de su tiempo. A los 28 años asumió el cargo de la 2ª cancillería de la joven república florentina. Viajó con su estrenado cargo por Francia, Suiza y Alemania.
Su gozo cayó en un pozo cuando los Médicis retoman el poder en Florencia en 1512, y al ser acusado de haber conjurado contra éstos, fue encarcelado y torturado. En 1513 pudo salir de su confinamiento y se retiró ya de la vida pública en su casa de campo en el Albergaccio. Ahí, al remanso de toda conjura política, en su mente se gestaron sus mejores obras , destacando de ellas la que le dio una fama imperecedera: El Príncipe.
A juicio del que suscribe, hablamos de una obra pragmática, alejada de la presunta bonhomía que emana de todo ser humano. Y es que, como nos advierte el florentino en el capítulo XV de El Príncipe: “Muchos han imaginado repúblicas y principados que nunca han sido vistos ni conocidos en la realidad, y es que, hay tanta diferencia de cómo se vive y cómo se debería vivir, que el que no se ocupa de lo que se hace para preocuparse de lo que habría que hacer, aprende antes su ruina que su preservación”. Es desde luego un hoja de ruta bien definida la que nos describe Maquiavelo. Una política que hunde su nervio en lo real, no en lo ideal. Casi me atrevería a decir que secunda aquélla celebérrima y popular máxima española que reza así: “Los experimentos con gaseosa”.Y es que, éste es un manual, si se me permite el término, para que un gobernante se mantenga en el gobierno y pueda sortear los obstáculos que pueden presentársele ante un pueblo que no dudará en renegar de él si con ello obtienen un beneficio superior.
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 28 Jun 2011 11:50 #2981

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Algunas reflexiones especulativas (y algo atrevidas) sobre Maquiavelo. Son fundamentalmente comentarios al Trabajo de Kierkegaard que se halla en la sección de Descargas de este foro.

1. Por supuesto la línea de pensamiento tradicional es la de que Maquiavelo es un pesimista antropológico y es imposible encontrar en él cualquier pretensión utópica. Pero esa opinión sólo se sostiene si pensamos que la utopía es contrafactible; pero no necesariamente si sólo es contrafáctica. Porque Tomás Moro, padre del utopismo, presenta un panorama muy bonito pero que sólo existe en su mundo sin lugar, que no tiene sitio; porque Moro no diseña cómo podemos llegar a esa Utopía, así que tendremos que seguir conformándonos con lo que hay, en ausencia de cualquier estrategia política que haga posible la esperanza.

Sin embargo, Maquiavelo sí que dedica sus esfuerzos a diseñar una estrategia política que, al fin y al cabo, lleva a algún sitio. Puede sonar raro insinuar que la estrategia maquiavélica conduce a una utopía factible. Pero tomemos la frase más típicamente maquiavélica: “el fin justifica los medios”. Si los “medios” consisten en el uso sin tasa del “poder” y el poder no consiste sino en la disposición sin tasa de esos medios, una de dos: o acusamos a Maquiavelo de circularidad o tenemos que pensar que los medios (el uso del poder por el Príncipe) están al servicio de algo más allá del mero “poder” entendido como mero instrumento para la satisfacción de las pasiones e intereses particulares del Príncipe. El Príncipe está más allá de la ingratitud, la frivolidad, la mentira, la cobardía y la codicia de los demás. El Príncipe no busca la mera satisfacción de sus bajas pasiones, porque para él el poder no es un medio para satisfacer éstas, sino para buscar el interés de la República. Precisamente si el Príncipe se moviera por su interés particular, como cualquier otro hombre, no duraría mucho en el poder. El poder está más allá del amor, no sólo del amor a los demás, compasión que lo debilita, sino incluso más allá del amor a sí mismo. El Príncipe es el sujeto kantiano desprovisto de cualquier imperativo hipotético: él sólo obedece a los imperativos categóricos, porque precisamente por ser Príncipe está más allá de la voluntad condicionada que mueve a los meros súbditos.

Desde ese punto de vista, Maquiavelo estaría sorprendentemente cerca de Rousseau. Pues el ginebrino no duda en sacrificar la voluntad particular (aunque sea ésta mayoritaria) ante la omnipotente “volonté générale”. Y de ahí que no sean anómalas las interpretaciones de Rousseau en sentido “dictatorial” (incluida aquí la dictadura del proletariado). Pues no hay que olvidar que si Maquiavelo tenía por modelos a César Borgia y a Fernando el Católico, Rousseau sirvió de combustible ideológico para el Terror de la Francia revolucionaria de Danton y Robespierre. “El amor depende de la voluntad de los hombres y el temer de la voluntad del príncipe”; esa contraposición entre voluntad de los hombres y voluntad del príncipe puede ser perfectamente interpretada como contraposición entre la voluntad de los individuos y la voluntad general.

Kant creía que los hombres, abrumados por la “ley moral dentro de sí”, conocen su “deber”, pero tal deber no es de este mundo (es contrafactible), así que postulaba la inmortalidad del alma, para acabar superando su frustración terrena en el otro mundo. Maquiavelo intenta realizar el deber en este mundo, pero como los hombres son interesados, habrá que obligarlos a cumplir su deber, aunque no quieran. Ésa es la misión del Príncipe: implantar el reino del deber en la tierra, quieran los súbditos o no; pero también pasando por encima de la condición humana (malvada, por tanto) del propio príncipe-persona. El Príncipe está obligado a situarse más allá de la condición humana, por eso, puede ser visto como un Übermensch.

2. Hay un hilo filosófico que une a Maquiavelo con Max Weber. Si nos situamos en la perspectiva a que acabo de referirme, Maquiavelo se acerca bastante al político fáustico de Max Weber, que entrega su alma al diablo en pro de una responsabilidad que el hombre moral no asume. Pero si queremos diferenciar a Maquiavelo de Max Weber tenemos que reconocer que, frente al inmoral líder carismático de éste, que obliga a la sociedad a ser ella también inmoral para sobrevivir, el príncipe maquiavélico no obliga a la sociedad a la inmoralidad; antes bien, la fuerza a cumplir un deber del que su laxitud interesada y malvada la desvía. El príncipe maquiavélico implanta en el mundo una virtú de la que el hombre particular, dejado a su libre albedrío, se aleja. El príncipe maquiavélico no vende su alma al diablo; antes bien, la entrega a la República: se inmola en el altar de la virtud, aun a costa de ser odiado y temido por sus conciudadanos corruptos y degenerados. Ése es su fin, para eso tiene el poder, porque no es el camino de la felicidad lo que importa, sino el del deber.

Una afirmación muy frecuente es la de que Maquiavelo desligó la política de la ética; sería así una anticipación de Weber. Pero creo que esa imputación no responde a la realidad, sino a una campaña propagandística de la doctrina de la Iglesia. En efecto, era ésta la interesada en separar los terrenos de la moral y de la política, pues reservándose el primero y poniéndolo por encima del segundo se aseguraba la sumisión del príncipe a la Iglesia bajo pena, en caso contrario, de acusar al príncipe de tirano inmoral. La doctrina política de la Iglesia, desde al menos Santo Tomás, siempre se reservó la potestad de impugnar al monarca injusto e incluso (Mariana) de propugnar el tiranicidido. En los inicios de la Monarquía absoluta, ya Maquiavelo intentó unificar el poder bajo el solo manto del monarca (en eso le siguió más adelante Hobbes), en lugar de ese poder bifronte Estado-Iglesia defendido por la doctrina católica. Por eso fue siempre acusado (falsamente) de inmoral, como el filósofo inglés.

3. Finalmente, Aristóteles. Desde luego, son muchos los puntos de similitud de la teoría política de Aristóteles y la de Maquiavelo, como lo son los puntos de divergencia.

Una diferencia evidente es que la Ética y la Política del estagirita tienen una clara vocación de construir un metarrelato: son una justificación del poder político en la polis. En cambio El Príncipe, como bien dice Bud en su mensaje, constituye más bien un manual para el mantenimiento del poder, sin que en ningún momento se justifique el origen de éste (que no se pone en cuestión). Otra diferencia obvia es que mientras Aristóteles parte de una pluralidad de opciones de régimen político Maquiavelo sólo se plantea el gobierno personal, la monarquía. Eso obedece sin duda a razones históricas, pues mientras la Grecia antigua estaba constituida por una pluralidad de polis, la Europa renacentista asiste al nacimiento de las monarquías absolutas (España, Francia, Inglaterra) frente a las cuales la ciudad-estado italiana, más o menos regida por principios democráticos u oligárquicos, era un anacronismo en vías de extinción por absorción o conquista.

El aspecto de convergencia de ambas teorías políticas que más me interesa es la comparación entre el príncipe maquiavélico y el “frónimos” aristotélico. Las concomitancias de estas dos figuras son muchas, pues ambos representan al encargado de gobernar la sociedad en un mundo de “tyje” o de “fortuna”, para lo cual sólo cuentan con su “areté” o “virtú”, que, independientemente de otras consideraciones, es lo que en realidad legitima al hombre político, el arte de dirigir el Estado en un mundo imprevisible y ante el cual sólo la virtud ofrece guía para sortear las dificultades. Tanto el frónimos como el príncipe son figuras en cierto modo trágicas, que no pueden permitirse pensar en sí mismos. El frónimos o spoudaios de Aristóteles vive sólo para el “logos”, para el “discurso” de la virtud, para decir la excelencia a los demás, con abandono de su vida interior (contemplativa) en aras de su vida política. El Príncipe de Maquiavelo, como ya dije antes, también se olvida de sí mismo para inmolarse en aras del deber político. Pero la gran diferencia es que, mientras el Príncipe impone la virtud a sus súbditos en contra de la torcida voluntad de éstos, el frónimos debe “convencer” a sus ciudadanos con su ejemplo de areté (al menos según el metarrelato aristotélico: Finley duda mucho de que Pericles y demás líderes atenienses no impusieran sus criterios en la Asamblea mediante artificios políticos, manipulando las intervenciones, comprando votos, etc. La tesis de Finley es bastante plausible).
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 29 Jun 2011 12:24 #3008

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Tu tesis se basa en considerar que el Príncipe no persigue su propio interés sino el de la República, y si bien no es cierto que el Príncipe persiga simplemente su propio interés, tampoco creo que sea cierto que persigue el de la República. Pero entre ambos no podemos olvidar las alternativas. Tras la lectura de El Príncipe, en mi opinión, Maquiavelo considera que el Príncipe persigue su propio interés en lo que respecta a conservar el poder de la república, sea eso bueno o no para la república. Dices "Precisamente si el Príncipe se moviera por su interés particular, como cualquier otro hombre, no duraría mucho en el poder." Sin embargo, no creo que baste con eso para desplumar el planteamiento maquiavélico: en el individuo existen un cúmulo de intereses, desde los más prosaicos a los más elevados. Y compartiendo tu imagen del Übermensch, Maquiavelo recomienda implícitamente para el príncipe que ejerza sobre sí una cierta disciplina que jerarquice entre dichos intereses, y no se abandone a otras distracciones que puedan perjudicar el principio de conservar el poder de la república, por los medios que sea. Ahora bien, Maquiavelo dista de ser un ingenuo y no puede creer que todo príncipe es el mejor príncipe que una república podría tener, así que ¿recomendaría a un príncipe que, en virtud de ese interés de la república que dices persigue, abdicase en favor de otro príncipe más preparado o con más recursos que él? Al contrario: desconfiaría de ese hipotético "interés de la república" y aconsejaría al príncipe para que usase las tretas que fueran necesarias con tal de conservar el poder, pues no hay tal cosa como un objetivo interés de la república, sino el subjetivo que aprecie cada uno. Y así, de nuevo muy nietzscheanamente, si otro príncipe más capaz e inteligente se hace con el poder no será sino, probalmente, siguiendo las recomendaciones del propio Maquiavelo, como lucha de voluntades de poder, que es en el fondo lo que late detrás del príncipe maquiavélico.

Dicho lo anterior, me parece que idealizas la figura del Príncipe de Maquiavelo al considerar que "El príncipe maquiavélico no vende su alma al diablo; antes bien, la entrega a la República: se inmola en el altar de la virtud, aun a costa de ser odiado y temido por sus conciudadanos corruptos y degenerados." Las recomendaciones del florentino apenas versan en la administración interna de la república, a la que entregarse en dedicación y esfuerzo, sino en conservar el poder y asegurar la victoria en la batalla frente a quien pretende usurparlo al frente de la república (sin siquiera entrar en disquisiciones sobre si ese canditato a usurpar actuaba o no legítimamente, cuestión en la que como dices Maquiavelo no entra nunca).
Última Edición: 29 Jun 2011 12:24 por Kierkegaard.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 01 Jul 2011 11:01 #3027

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Ya advertí que mis comentarios eran un tanto atrevidos. Y lo son porque se basan sólo en la lectura de El Príncipe, pues no he leído ninguna otra obra de Maquiavelo. Por eso me baso más que otra cosa en la interpretación de Abbagnano sobre el pensamiento del florentino.

En el capítulo introductorio a la filosofía del Renacimiento expone Abbagnano que el rechazo del pensamiento medieval se concretó básicamente en dos líneas de pensamiento (no necesariamente excluyentes entre sí dentro de un mismo pensador): la vuelta de la mirada al pasado clásico, con una revalorización de los valores de la antigüedad que se habían sumido en el olvido debido a la barbarie medieval, y la mirada esperanzada a un futuro, lo que da origen a las variadas obras de carácter utópico propias de la época. De esta última corriente son ejemplos palmarios Moro, por supuesto, y el resto de los utopistas, como, por ejemplo, Campanella.

En la primera línea se insertan todos los humanistas e investigadores del pasado clásico (Lorenzo Valla, por ejemplo, pero también tantos otros como Pico della Mirandola, Erasmo o Vives). Y Abbagnano ubica a Maquiavelo en esta línea, para lo que se refiere, mucho más que a El Príncipe, a su obra Discursos sobre la primera década de Tito Livio, en la que rememora el pasado, virtuoso a su ojos, de la República romana, en contraste con la degradación viciosa de la hora presente (del tiempo de Maquiavelo, se entiende).

Y es que, efectivamente, creo razonable seguir a Abbagnano, pues la sola lectura de El Príncipe nos sume en una cierta perplejidad, ya que no se entiende muy bien qué persigue el Príncipe. ¿El mero ejercicio del poder? ¿Es razonable que se ejerza el poder con el exclusivo objeto de mantener el propio uso de un poder que sólo sirve para perpetuarse a sí mismo y para nada más? Eso parece bastante implausible, aunque hay que reconocer que es lo único que hallamos en la propia obra de El Príncipe. Por eso hay que buscar más allá y pensar que el Príncipe maquiavélico, si tiene que ser advertido de la maldad y de la corrupción viciosa de sus súbditos, no lo es para lograr, a su vez, satisfacer su propia viciosa naturaleza, sino que está más allá de ese vicio y, por eso, lo utiliza de forma provechosa. ¿En provecho de quién? Necesariamente tiene que ser de la República, con el fin de reconducir la República hacia un ideal pasado, pasado donde los Horacios, los Catones, los Cincinatos dieron ejemplo perdurable de un republicanismo cívico que era admirado por Maquiavelo y sus contemporáneos.
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Última Edición: 01 Jul 2011 11:04 por Nolano.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 01 Jul 2011 13:44 #3028

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Bueno al final todo es opinable y al adentrarse en esa lectura profunda, el grado de incertidumbre y especulación aumenta. Estoy de acuerdo con que en Maquiavelo se propugna un retorno a los valores clásicos, pero eso también encaja con que aquel perfil clásico sabía menos de los escrúpulos cristianos. De nuevo, se trata de una propuesta semejante a la del retorno de Nietzsche a la moral de señores que identificaba con Roma. Además Maquiavelo ayuda a gestar y convive con el nacimiento, como tú bien has advertido, de las naciones estado y las monarquías absolutas. Y por eso apelar al manipulable y difuso concepto del "provecho de la república", cuando esta monarquía absoluta acabará pregonando "el Estado soy yo", tratando de distinguirlo del fin de conservación y perpetuación en el poder por el el mero ejercicio del mismo me resulta un poco forzado.

Esta exaltación del gobernante también coincide con la divinización típica de los emperadores romanos, y no hay que olvidar que el republicanismo que Maquiavelo admira no es, ni mucho menos, el democrático, y, aunque algo más, tampoco es el de la de república romana. Así, no resultan comparables "la maldad y de la corrupción viciosa de sus súbditos" y la posible "viciosa naturaleza" del Príncipe que se encuentra en otra esfera, legitimada sólo explícitamente por el florentino por la conservación del poder per se. El sentido práctico clásico vuelve a hacer eco en el florentino: no hay que apelar a grandes realidades metafísicas para la legitimación - en todo caso, servirse de ellas en la apariencia si así conviene - sino atender a la política real. Como decía Bud, y eso me gustó, para experimentos (utópicos), ya está la gaseosa.
Última Edición: 05 Jul 2011 09:45 por Kierkegaard.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 04 Jul 2011 18:08 #3049

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Viene muy a propósito, Kierkegaard, la conocida frase: “El Estado soy yo”, pues recoge perfectamente lo que quería yo sugerir en mi interpretación de El Príncipe, y que hay que entender teniendo en cuenta las distancias que separan al líder moderno (incluso al líder carismático de Max Weber) del Príncipe del Antiguo Régimen. Y era a éste, y no a aquél, al que se dirigía Maquiavelo.

La traducción al castellano de la frase-lema de Luis XIV (“L’État, c’est moi”) es, por un lado, incorrecta pues la traducción precisa sería “El Estado es yo”, por ser “est” tercera persona del singular (“es”) y no primera persona (“soy”). Pero, por otro lado, ese cambio de sujeto recoge el sentido de la frase en toda su dimensión, ya que no sólo significa que el Estado era Luis XIV, sino que, a su vez, Luis XIV era el Estado, de forma que la frase en cuestión tanto podría ser “L’État, c’est moi” (el Estado, eso es yo) como “Moi, je suis l’État” (yo soy el Estado).

Es decir, que si, por un lado recoge una cierta patrimonialización del Estado por el Monarca, que se presenta como propietario del Estado, también refleja que la persona individual del rey desaparece subsumida por el Estado, de forma que el rey carece de vida privada, a diferencia del resto de sus súbditos. Recojo de Wikisource una descripción del mero acto de levantarse el rey Luis XIV de la cama:

He aquí, por ejemplo, cómo se reglamenta el acto de levantarse. —Cuando el rey se despierta, el primer ayuda de cámara abre la puerta y da entrada a los íntimos del rey, a sus hijos, a su médico, a su cirujano, es lo que se llama la entrada familiar.— Luego el rey dice al ayuda de cámara que llame a la gran entrada, y entonces se abre la puerta a los grandes dignatarios, a los chambelanes, a los primeros gentilhombres de la cámara, la gran maestre del guardarropa, al boticario mayor, a los barberos. El rey está todavía en el lecho. El ayuda de cámara coge un frasco de espíritu de vino y lo vierte en las manos del rey (era entonces la manera de lavarse). Se le ofrece una pila de agua bendita, el rey moja una mano en ella y recita una oración.
En este momento el rey salta del lecho y se calza las zapatillas. El gran chambelán le pone el traje de cámara, y el rey se sienta en un sillón. Entonces se llama a la primera entrada, de que gozan los grandes señores, a quienes el rey ha dado licencia de entrada, favor que es muy buscado. Los lacayos del guardarropa se acercan para vestir al rey.
Un ujier se llega a decir al oído del primer gentilhombre de cámara los nombres de los grandes personajes —embajadores, obispos, duques, gobernadores— que esperan para ser recibidos. Se repiten sus nombres al rey, y el rey ordena que entren. Es lo que se llama las entradas de cámara.
Se empieza a vestir al rey. Un criado lleva la camisa caliente, y la entrega al primer gentilhombre de cámara, que la presenta a un gran personaje, por lo común un pariente del rey, el cual la entrega a éste. En tanto el rey se la pone, dos ayudas de cámara tienen extendida la bata para taparle. Un maestre del guardarropa le quita la camisa de dormir, un criado le presenta la manga derecha de la de vestir, otro la izquierda. Luego el rey se levanta del sillón, el maestre del guardarropa le ayuda a levantarse las calzas, los lacayos le llevan la espada, la chupa y el cordón azul. Luego un lacayo trae la casaca, y el gran maestre ayuda al rey a ponérsela. Traen corbatas en un cesto, el rey elige una y el maestre del guardarropa se la pone. Otro criado trae tres pañuelos en un platillo, y el rey coge uno. El maestre del guardarropa lo ofrece el sombrero, los guantes y el bastón. Cuando el rey está vestido, va a arrodillarse delante de su lecho reza una oración y dice a qué hora oirá misa.
Lo mismo está reglamentado el acto de acostarse el rey...


Pido disculpas por lo extenso de la cita, pero creo que merece la pena pues muestra hasta qué punto el Príncipe está más allá de cualquier interés privado. Puede hasta hacer gracia la narración de la etiqueta, pero hay que ponerse en la piel de Luis XIV que, desde la más tierna infancia hasta su muerte estuvo sometido a semejante anulación de su personalidad individual.

Por eso, la iconografía del monarca de la época repetida hasta la saciedad por todo tipo de pintores es como ésta:

El rey (en el caso de mi imagen, Felipe IV de España pintado por Velázquez) aparece impasible, más allá de las pasiones desbocadas de sus súbditos, representadas por el caballo que se encabrita sobre sus patas traseras y que es controlado con mano firme, pero a la vez suave, por un inalterado monarca más allá de estas pasiones que agitan al resto de los mortales, pasiones que puede controlar, en bien del Estado, precisamente porque él no es un hombre sino el Estado al que encarna en la tierra.

NOTA: Naturalmente, cuando hablé en mi mensaje anterior de República, no me refería a ésta como forma de gobierno, sino al sentido clásico y etimológico de la palabra, la “res publica” o cosa pública, los asuntos públicos con independencia del concreto régimen político e institucional. También Platón escribió su República pensando en una monarquía como régimen ideal.
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Última Edición: 04 Jul 2011 18:09 por Nolano.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 07 Jul 2011 10:48 #3116

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Nolano escribió:
hasta qué punto el Príncipe está más allá de cualquier interés privado. Puede hasta hacer gracia la narración de la etiqueta, pero hay que ponerse en la piel de Luis XIV que, desde la más tierna infancia hasta su muerte estuvo sometido a semejante anulación de su personalidad individual.
Como dije, todo es opinable y en parte comparto tu opinión. Evidentemente todo soberano se ve sometido a ciertas condiciones de contorno que le impiden hacer lo que le dé la gana (entre otras cosas, por mantener el poder en sí). Si Luis XIV se plegaba a tanta liturgia era también porque le convenía: supone respeto a la tradición que buena parte de sus súbditos considera elemento clave de su legitimidad. Pero, si realmente hubiera sido tan insoportable para él, ¿no habría podido perfectamente aducir que, dado que él es el Sol, el centro, el poder absoluto, quedaban derogadas todas aquellas pamplinas? Vemos con nuestros ojos una realidad incómoda que a lo mejor a él no le parecía tanto, porque esa liturgia en la que, a cada instante le ofrecen elegir y determinar lo que va a suceder, alimentaba también su egolatría y sus aires de grandeza.

En definitiva, probablemente pocos hoy querrían ser Luis XIV o el Príncipe de Maquiavelo - tan sometido éste a peligros por su propia ambición y por el entorno "maquiavélico" (en su acepción tradicional) que le rodeaba. Pero al identificar Estado y soberano, en esa fusión, ¿qué intereses acaban primando? Tú pareces quedarte con que los del Estado priman sobre los del individuo, y que a esa encomiable - y utópica imagen - orientaba Maquiavelo a su príncipe. Y a mí me parece excesivamente ingenua esa postura, contrarrestada por las innumerables ocasiones en que los gobernantes de las naciones se han convertido en tiranos y déspotas - no hay que olvidar que el sentido peyorativo del despotismo, por muy ilustrado que se tuviera, procede precisamente de la línea continuista que mantiene con el absolutismo.

El poder corrompe. Y el poder absoluto corrompe absolutamente. Por eso en la república, en la democracia, lo que hacemos es tratar de repartirnos lo más posible el poder - y aun así nos corrompemos.
Última Edición: 15 Jul 2011 10:26 por Kierkegaard.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 07 Jul 2011 11:12 #3118

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Un par de observaciones a tu último comentario.

Creo que es importante intentar entender los textos de los antiguos en su contexto histórico (el no hacerlo fue, como recordarás, una de mis críticas al "Marx sin ismos" de Fernández Buey). En esta línea me pareció interesante hacer ver que "El Príncipe" no fue escrito para libro de cabecera de un líder político de nuestros días, sino de un monarca o príncipe del Renacimiento. Creo que, si se tiene eso en cuenta, el libro de Maquiavelo adquiere una perspectiva más enriquecedora que la del liso "maquiavelismo político", frase manida y desgastada, tal y como esa frase hecha es entendida en nuestros días. Precisamente estudiamos filosofía y su historia para tener esa perspectiva más allá (¿metaperspectiva podríamos llamarla?) de la reflexión común del que no alcanza el nivel filosófico.

En segundo lugar, no creo que sea relevante el perfil psicológico de Luis XIV. Por un lado porque la situación era idéntica si hablamos de él o de Enrique VIII de Inglaterra o de Felipe III de España. Luis XIV no estaba sometido a esa etiqueta porque fuera un megalómano (lo que no quita que, además e independientemente de ello, pudiera serlo) sino porque eso era lo que exigían los tiempos. En todo caso, lo que nos interesa, desde el punto de vista de la filosofía política, son los símbolos y sus significados ideológicos apuntalando situaciones de dominio fáctico, no las personas concretas. No creo que haga falta para leer e interpretar filosóficamente "El Príncipe" haber antes realizado un estudio psicológico de César Borgia o de Fernando el Católico.
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Re: Efeméride- Maquiavelo. 07 Jul 2011 12:23 #3124

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1. Estamos de acuerdo en la necesidad de ubicar en su contexto histórico toda lectura. Aunque comparto la improcedencia de considerar a Maquiavelo escribiendo a un político de nuestros días, también creo necesario observar la realidad histórica que hace que los personajes que, como dice la RAE del maquiavelismo, actúan sin rubor "con astucia, doblez y perfidia", abunden mucho más que aquéllos que se entregan heroica y desinteresadamente al interés del Estado, aunque esto pueda llevarles, como el político de Weber, a comprometer su ética. En cualquier caso, sin embargo, no hay que perder de vista la trascendencia de las palabras que, más allá del contexto histórico en que fueron pronunciadas o escritas, configuran posiciones éticas y políticas atemporales, como puede ser la que, como de nuevo dice la RAE, sostiene "la preeminencia de la razón de Estado sobre cualquier otra de carácter moral". Vale que el libro de Maquiavelo puede tener "una perspectiva más enriquecedora que la del liso maquiavelismo político", pero tampoco caigamos en el revisionismo excesivo, como ya he propuesto en repetidas ocasiones (Nietzsche, José Antonio,...) que nos pinte ahora a un Maquiavelo de "mejillas sonrosadas" :).

2. No pretendía apoyarme en el perfil psicológico de Luis XIV en particular, sino en la mentalidad de los gobernantes de la época del absolutismo - y en general en la proclividad humana para caer en la egolatría, lo cual podría llevarnos a una reflexión muy filosófica. Aquéllos, si bien eran exigidos por los tiempos, también gozaban de un poder mayor que el de la gran mayoría de sus predecesores, en otros tiempos en los que la monarquía había estado mucho más constreñida por los requisitos de estamentos, provincias, iglesias y nobles. Con lo que tanto no debía pesarles el Estado cuanto su propio interés por disfrutar y mantener el poder absoluto, alimentado históricamente y legitimado en su raíz precisamente por la doctrina maquiavélica.
Última Edición: 15 Jul 2011 10:29 por Kierkegaard.
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