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TEMA: ¿Qué me quiere decir Parménides?

Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 04 Ago 2011 21:50 #3559

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Nolano. Una vez más me satisface verte pasar por aquí y observar tus argumentaciones. Lo cierto es que entiendo lo que dices desde una perspectiva que no había tenído hasta ahora, a saber: que el Ser es porque "debe" ser, porque en un universo que el puede tomar como determinado, lo que sucede "es", porque debe suceder así en una cadena inefable para el ser humano de causas-consecuencias. En resumidas cuentas, el ser de Parménides, más que ser=pensar, sería algo así como ser=necesidad de ser por causas no conocidas. Hasta aquí vale.

Aun así, en mi modesta opinión, Parménides va demasiado lejos y para mí, esto conduce a un escepticismo absoluto. Si todo está determinado como el Ser de Parménides, lejos de todo azar o casualidad, como lo querría el Dios cristiano, ¿entonces cómo se explicaría que si yo constituyo una empresa para destruir mediante la tala de árboles el Amazonas entero, este mismo hecho esté determinado por el ser, por el tener que ser, por la necesidad de tener una causa?¿Y, si decido ahora rascarme la cabeza con la mano derecha o la izquierda, también está determinado?

Me parece a mí que la filosofía de Parménides solo la entiende un dios, y creo que es precisamente el sentido de la filosofía el buscar la explicación del mundo con o sin dios, pero dirigida a seres humanos, no a dioses ni a bestias.
El noble debe vivir con honor o con honor morir.- Sófocles.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 04 Ago 2011 22:45 #3561

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Thunderbird, entre lo que he aprendido de aquí gracias a Nolano y a tí, más lo que he leído de Julian Marías en su Historia de la Filosofía (que me voy a poner a transcribirlo) he visto la luz.

Resulta que Parménides es un profeta, al igual que el arcangel Grabiel le recita a Moahoma el Corán, Parménides tiene un sueño, no sabemos si húmedo o no, en el que la diosa desciende para decirle la verdad. En efecto es así. A partir de Parménides, la religión y la filosofía sienten una atracción de amor-odio.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 04 Ago 2011 22:55 #3563

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PARMÉNIDES.—Parménides es el filósofo más importante de todos los presocráticos. Significa en la historia de la filosofía un momento de capital importancia: la aparición de la metafísica. Con Parménides, la filosofía adquiere su verdadera jerarquía y se constituye en forma rigurosa. Hasta entonces, la especulación griega había sido cosmológica, física, con un propósito y un método filosófico; pero es Parménides quien descubre el tema propio de la filosofía y el método con el cual se puede abordar. En sus manos la" filosofía llega a ser metafísica y ontología; no va
a versar ya simplemente sobre las cosas, sino sobre las cosas en cuanto son, es decir, como entes. El ente, el idv, óv, es el gran descubrimiento de Parménides. Hasta tal extremo, que la filosofía sensu stricto empieza con él, y el pensamiento metafísico hasta nuestros días conserva la huella que le imprimió la mente
de Parménides. Y junto al objeto, el método que nos permite llegar a él, lo que los griegos llamaron νους, noüs', y los latinos tradujeron por mens, mente, pensamiento o incluso tal vez, en algunos casos, espíritu. Este noüs, como ya veremos, está en
una esencial unidad con el ón.

La interpretación de la filosofía de Parménides presenta graves dificultades. Aquí no podemos entrar en ellas, sino simplemente indicar el núcleo más nuevo y eficaz de su pensamiento. La interpretación del filósofo eleático ha dado pasos decisivos en los últimos años con la labor de Karl Reinhardt y, sobre todo, de mi maestro Zubiri.

Parménides de Elea vivió a fines del siglo vi y en la primera mitad del v: no se puede dar mayor precisión sobre su fecha. No parece probable la relación personal con Jenófanes, a pesar de indudables influencias. También parece que le alcanzaron las del pitagorismo. Platón le dedicó un diálogo de su mismo nombre, tal vez el más importante de todos los platónicos. Aristóteles le dedica mucha atención. Además, se conservan considerables fragmentos de un poema de Parménides, escrito en hexámetros, que se conoce con el título tradicional Sobre la naturaleza.
EL POEMA.—Comprendía una introducción de una gran fuerza poética, y dos partes, la primera sobre la vía de la verdad, y la segunda sobre la vía de la opinión. De la primera se conserva más que de la segunda. Nos limitaremos a indicar los momentos
más importantes del poema. En un carro, arrastrado por fogosos caballos, marcha el poeta por el camino de la diosa. Lo guían las hijas del Sol, que apartan los velos de sus rostros y dejan la morada de la noche, guardada por la Justicia. La diosa saluda a Parménides y le dice que es menester que aprenda a conocerlo todo, «tanto el corazón inquebrantable de la verdad bien redondeada como las opiniones de los mortales, que no tienen verdadera certeza», y le dice que no hay más que una vía de que se pueda hablar. Con esto termina la introducción. Hay una clara alusión al paso de la conciencia mítica a la teorética: las heliades lo han sacado de la oscuridad. La metáfora de los velos significa la verdad, entendida en Grecia como un develar o descubrir (αλήθεια).

En la primera parte del poema habla la diosa de dos vías; pero estas no son las dos mencionadas de la verdad y la opinión, sino que esta última será, en rigor, la tercera. Las dos primeras son dos vías posibles desde el punto de vista de la verdad, de las cosas en cuanto son: la del que es y que es imposible que no sea (vía de la persuasión y la verdad) y la del que no es; esta última vía es impracticable, pues lo que no es no se puede conocer ni expresar. Y aquí se encuentra la estrecha vinculación del nous y el ón, del ente y la mente o espíritu en la verdad. Después sigue lo que pudiéramos llamar la ontología de Parménides, es decir, la explicación de los atributos del ente que acaba de descubrir. Pero esto requiere una exposición articulada. La segunda parte del poema abandona la vía de la verdad para entrar en la de la opinión de los mortales. Los fragmentos de ella/ son muy escasos. Son la interpretación del movimiento, de la variación, no desde el punto de vista del nous, ni, por tanto, del ente, sino de la sensación y de las cosas. A esto se añaden algunas indicaciones cosmológicas.

Los PREDICADOS DEL ENTE.—Conviene enumerar y explicar brevemente los predicados que convienen al 6v, ente, según Parménides.
1.° El ón es presente. Las cosas, en cuanto son, están presentes al pensamiento, al nous. El ente no fue ni será, sirio que es. "Ov, ens, es un participio de presente. Las cosas pueden estar lejos o cerca de los sentidos, presentes o ausentes, pero como entes están inmediatas al nous. La mente tiene la presencia del óv.
2° Las cosas todas son entes, es decir, son. Quedan envueltas por el ser, quedan reunidas, unas. Toda la multiplicidad de las cosas no tiene nada que ver con la unidad del ente. El ón es uno. Por eso llega a decir Parménides que el ente es una esfera, sin huecos de no ser.
3.° Además, este ente es inmóvil. Se entiende el movimiento como un modo de ser. Llegar a ser o dejar de ser supone una dualidad de entes, y el ente es uno. Por esta razón es homogéneo e indivisible, siempre desde el punto de vista del ente: si yo divido una cosa en dos partes, el ente queda tan indiviso como antes, las envuelve igualmente a las dos: la división no lo afecta lo más mínimo.
4.° El ente es lleno, sin vacíos. (El problema del vacío es muy importante en toda la filosofía griega.) Es continuo y todo. Si hubiera algo fuera del ente, no sería, y si algo fuese fuera del ente, sería, es decir, sería ente.
5° Por idéntica razón es ingénito e imperecedero. Lo contrario supondría un no ser, que es imposible. Estos son los principales predicados del ente, no de las cosas: lo que descubre la primera vía, la de la verdad.

LA OPINIÓN.—Como la segunda vía, la del que no es, es impracticable, veamos la tercera, la de la δο'ξα, la opinión de los mortales. Ésta tercera vía se mueve dentro de la esfera de la verdad, y por eso puede ser verdad y error. La medida en que exista una y otro solo se puede decidir desde la verdad.
1.° La dóxa se atiene a las informaciones del mundo, de las cosas. Estas informaciones son muchas y cambiantes. Las cosas son verdes, rojas, duras, frías, agua, aire, etc. Además se transforman unas en otras y están en constante variación. Pero...
2.° La dóxa entiende ese movimiento, ese cambio, como un llegar a ser. Y aquí está su error. El ser no se da en los sentidos, sino en el noüs. Es decir, la dóxa, moviéndose en la sensación, que es lo que tiene, salta al ser sin utilizar el noüs, de que carece. Y esta es su falsedad.
3.° La δόξα, además de ser opinión, es de los mortales. Porque su órgano es la sensación, la αίσθησις, y esta se compone de contrarios y por eso es mortal, perecedera como las cosas mismas. La opinión n'o tiene noüs, lo único que es divino, inmortal, como el ser. Por eso interpreta Parménides el movimiento como una luz y unas tinieblas, como un alumbrarse y oscurecerse. Es decir, el llegar a ser no es más que un llegar a ser aparente. Las cosas que parece que llegan a ser, ya eran, pero en tinieblas. El movimiento es variación, no generación: por tanto, no existe desde el punto de vista del ser. Y todo esto es convención {νομός), nombres que los hombres ponen a las cosas.

ONTOLOGÍA o METAFÍSICA.—Podemos preguntarnos ahora el sentido del descubrimiento de Parménides. Las cosas, en griego χράγιχατα, prágmata, muestran a los sentidos múltiples predicados o propiedades. Son coloreadas, calientes o frías, duras o blandas, grandes o pequeñas, animales, árboles, rocas, estrellas, fuego, barcos hechos por el hombre. Pero consideradas con otro órgano, con el pensamiento o noüs, presentan una propiedad sumamente importante y común a todas: antes de ser blancas, o rojas, o calientes, son. Son, simplemente. Aparece el ser como una propiedad esencial de las cosas, como lo que se ha llamado después un predicado real, que no se manifiesta sino al noüs.
Las cosas son ahora δντα, entes. Y .el óv y el νους aparecen en una conexión esencial, de modo que no se dan el uno sin el otro. Parménides dice en este sentido que son lo mismo el ser y el noein o noüs. A los ojos del noüs el ente es uno e inmóvil, frente a la pluralidad y cambio de las cosas que se dan en la sensación.

En Parménides comienza ya la escisión de los dos mundos, el de la verdad y el de la apariencia (opinión o dóxa), que es falsedad cuando se toma como la realidad verdadera. Esta escisión va a ser decisiva para el pensamiento griego. Vistas las cosas un poco más de cerca, podemos decir que, después de haberse pensado que las cosas tienen una consistencia determinada, Parménides cae en la cuenta de que ello implica que tienen una consistencia determinada —subrayando esta vez consistencia—. Las cosas consisten en algo; pero ahora la atención no se dirige al algo, sino a su previo consistir, sea lo que quiera aquello en que consistan. Las cosas aparecen ante todo como consistentes; y esto es lo que propiamente quiere decir el participio eón, ón, que es el eje de la filosofía parmenidea. Las cosas consisten en esto o lo otro porque previamente consisten, es decir, consisten en ser lo consistente (to ón). El descubrimiento de Parménides podría formularse, por tanto, diciendo que las cosas, antes de toda ulterior determinación, consisten
en consistir.

Con Parménides, pues, la filosofía pasa de ser física a ser ontología. Una ontología del ente cósmico, físico. Y ocurre precisamente que, como el ente es inmóvil, la física es imposible desde el punto de vista del ser y, por tanto, de la filosofía. La física es la ciencia de la naturaleza, y naturaleza es el principio del movimiento de las cosas naturales. Si el movimiento no es, no es posible la física como ciencia filosófica de la naturaleza.
Este es el grave problema que se va a debatir en todos los presocráticos posteriores y no va a encontrar una solución suficiente más que en Aristóteles. Si el ente es uno e inmóvil, no hay naturaleza, y la física es imposible. Si el movimiento es, se necesita una idea del ente distinta de la de Parménides. Esto es lo que consigue, como veremos en su hora, Aristóteles. Antes de él, la filosofía griega es el esfuerzo para hacer posible el movimiento dentro de la metafísica de Parménides. Esfuerzo fecundo, que mueve a la filosofía y la obliga a plantearse el problema de raíz. Una lucha de gigantes en torno al ser, para decirlo con
frase de Platón.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 04 Ago 2011 22:59 #3564

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Thunderbird y Nolano y todo aquél que quiera. Aquí he copiado (suete que tenía un pdf, ufff) de lo que dice Julián Marías sobre Parménides. Es lo más clarificador que he encontrado.

Thunderbird, cuanto más estudio filosofía, más cerca estoy de Albert Camus y del absurdo. A veces me siento como un niño pequeño cogido por unas grandes manazas de un gran monstruo que me mira sin yo verlo a él y se ríe de mi cruel e insolentemente. ¿No os pasa?
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 04 Ago 2011 23:13 #3566

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Yo tengo un libro que es de Alianza Universidad Texto, bastante antiguo por cierto. Lo que he escrito aquí lo he sacado del pdf, aunque no es literal, porque he quitado algunos puntos, algunas comas, algunas palabrillas...jiji. Soy inocente. Si quiere puedo dejar aquí el pdf o dejar el enlace de la web si interesa. Es una Historia de la Filosofía muy recomendable, no profunidaza quizá todo lo necesario, pero es muy sencilla de entender.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 05 Ago 2011 00:03 #3568

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Thunderbird, acabo de leer Parménides en Guillermo Fraile y dice lo siguiente (copio literalmente pero doy citas más o menos sueltas):

EL "REALISMO" DE PARMÉNIDES: La originalidad de Parménides consiste en haber colocado frente a frente, en ficticia antítesis irreductible, el Ser y el no-ser, la unidad y la pluralidad, el conocimiento racional y el sensitivo, la verdad y la opinión, el mundo y las "cosas". La contraposición presocrática entre "Naturaleza" y "cosas" se convierte en Parménides en un dilema, en una alternativa, en la cual la aceptación de uno de los miembros implica necesariamente la negación del otro.

Su elaboración del concepto de ser puede reducirse a los tres momentos clásicos de todos los procesos idealistas:
1) Abstraccionismo.- Prescinde de todas las modalidades particulares de los seres múltiples percibidos por los sentidos, fijándose sólo en la propiedad comunísima de ser.
2)Subjetivismo.- Prescinde de los sentidos y se recluye en su inteligencia.
3)Idealismo.- Atribuye existencia y realidad ontológicas a su concepto abstracto de ser, proyectándolo, idelamente, fuera de sí mismo e identificándolo con el mundo real.

De este modo, elabora, por abstracción, en concepto de ser uno y estático, con el cual identifica el mundo, dejándolo convertido en un bloque esférico y compacto de materia inerte, inmóvil y pasiva.

Parménides comete una doble confusión: primero, entre el ser ontológico con el ser lógico, abstracto, atribuyendo al primero las propiedades que competen al segundo; y, después, en identificar ese "ser" abstracto con el mundo físico, material, cerrado, finito y limitado como una esfera, fuera de lo cual no existe nada, y que es la única realidad.

Esta aplicación de las propiedades del ser abstracto (concepto) al ser concreto (ontológico) da por resultado la descripción de una falsa realidad, carente de toda clase de cualidades sensibles, y la supresión de toda pluralidad y de todo mundo que no es "real", sino "ideal". de este modo, Parménides, al pretender pensar el ser con la sola razón, prescindiendo de los sentidos, y llegar con ello a la "verdad", incurre en un realismo exagerado que lo conduce a un idealismo. Un eralismo en la intención, pero un idealismo o logicismo de hecho.

El pensamiento de Parménides, así como su "Ser", hay que encuadrarlo dentreo de la preocupación presocrática por la "Naturaleza". Pero a diferencia de todos sus contemporáneos, en la dualidad "Naturaleza" y "cosas", Parménides borra de un plumazo las "cosas" y se queda solamente con la "Naturaleza" (=Ser). Asimismo, en la dualidad "sentidos" y "razón" suprime la confianza en el testimonio de los sentidos y se queda solamente con lo que él pretende ser el "testimonio de la razón".
Ahora bien, ontológicamente no se da ni puede darse semejante "Ser". lógicamente tampoco tiene sentido, pues no se trata de un concepto universal, sino de un ser real, existente y particular. El "Ser" de Parménides no tiene nada que ver con el concepto universalisimo, comunísimo y abstractísimo del "ser en cuanto ser" de Aristóteles, y carece de todo fundamenteo querer ver en el filósofo de Elea el fundador de la "Metafísica". Su "Ser" es físico, no "metafísico"; es particular y concreto, no abstracto; es individual, no común, es real y actualmente existente, no una pura entidad lógica.

¿Qué sentido puede tener semejante "Ser"? ¿No se le podría atribuir un sentido psicológico, como uno de tantos juegos de destreza intelectual a que los griegos fueron siempre tan aficionados? Zenón creía en la pluralidad y el movimiento de los seres, y, sin embargo, enredó a los pitagóricos en las mallas de sus agudos epiqueremas. Asimismo, Parménides es difícil que llegara a dudar de la relidad de la pluralidad y del movimiento de las cosas, y, sin embargo, lanzó a sus contemporáneos y a toda la filosofía posterior un concepto que todavía se sigue discutiendo.

Parménides se contenta con negar el testimonio de los sentidos; pero una negación no constituye un progreso en Filosofía. Hay que reconocer que Parménides imprimió de hecho un vigoroso impulso a la especulación griega. Aunque su inmovilización del ser puso a la Filosofía en peligro de haber quedado inmovilizada para siempre.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 05 Ago 2011 00:06 #3569

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Parménides se tomó el testimonio de los sentidos a la ligera, así que yo pienso como Guillermo Fraile.

Parménides era un "cachondo mental" que para poner a prueba las cosmologías anteriores dijo algo así como: "ahora se vais a enterar, ahora voy a usar solo la razón y verás como el mundo así no tiene sentido ninguno. Mientras que no se paréis a observar lo que os dicen los sentidos, no encontraréis nada".

Por eso, hasta que no llegó Aristóteles y se hincó de rodillas en lo más profundo de la caverna de Platón o oler y tocar la tierra con las manos, la Filosofía queda estancada y comienza a oler a putrefacto.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 05 Ago 2011 08:51 #3571

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Exacto. Matizo Thunderbird. Mi última opinión de que hasta que Aristóteles no irrumpe en la escena filosófica y comienza a ordenar lo anterior empezaba a oler a divagaciones corrompidas me refería en torno al Ser.
El interés por la antropología, le ética y la política, como bien dices, ya la habían abierto Sócrates y los sofistas.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 08 Ago 2011 20:49 #3597

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Me gustaría añadir algunas observaciones más sobre mi interpretación de Parménides. Previamente tengo que advertir que, como ya he venido diciendo en otros hilos del foro, mi forma de entender la filosofía actualmente es de forma aporética. Si algo he ido aprendiendo durante estos años haciendo esta carrera es que hay que dejar a un lado las aspiraciones prefilosóficas, que a todos nos animan al comenzar a leer filosofía, a encontrar soluciones y verdades para nuestras dudas y preguntas sobre el mundo, la sociedad y nosotros mismos. Por tanto, mi manera de “leer” a un filósofo es intentar entender a qué aporía concreta se enfrenta, cómo profundiza en ella y quá salida acaba encontrando; salida que no puede ser otra que dejar una nueva aporía a los que le suceden en la historia de la filosofía. A diferencia de lo que ocurre con las ciencias positivas modernas, la filosofía no es el resultado de un progreso, sino una acumulación de reflexiones a lo largo de la historia; por eso hoy podemos seguir leyendo con fruición y provecho a Parménides o a Platón, y no como mera curiosidad, sino como reflexiones vivas y activas. La filosofía es un enorme círculo vicioso; tal vez no avancemos nada pero, como dice Strawson, lo importante no es incurrir en un círculo, sino la amplitud de éste. No es lo mismo dar un pasito adelante y otro hacia atrás que dar la vuelta al mundo, aunque al final sigamos estando en el mismo punto del que partimos.

1) Parménides y Dios.

Habéis estado comentando, especialmente Thunderbird, la relación del pensamiento de Parménides con la teología. Pero creo que hay que andar con mucho cuidado al interpretar a qué se refieren los filósofos griegos cuando hablan de Dios o de los dioses, y sus adjetivos conexos, como “divino”. Si traducimos sin más el griego “zeós” por “Dios” estamos incurriendo en un gran equívoco, pues según la RAE Dios significa: “Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo” y nada más alejado del pensamiento griego que eso, pues es unánime la opinión de que para los griegos el universo era increado. Por tanto, faltando al “zeós” la nota esencial que en castellano caracteriza el concepto de Dios, ¿es lícito traducir de esa forma? Es lo habitual, al traducir filosofía griega antigua, escribir “arjé”, “logos”, etc. debido a que la traducción de tales palabras a un solo término castellano (principio, palabra...) parece traicionar el concepto original y confundir al lector en castellano de nuestros días. Por eso propondría, al traducir, no escribir “Dios”, sino “zeós”.

¿Qué “diosa” es aquélla a que Parménides se refiere al principio del poema? ¿Era Parménides teísta por empezar así su poema? En mi opinión se trata simplemente de una licencia poética, no de un contacto directo con una persona-dios concreta. Así, más adelante, como se ve en el fragmento que nos ha reproducido Thunderbird, Parménides se refiere a Zemis y Dike, que no son otra cosa que “Ley” y “Justicia”, que es fácil identificar como valores abstractos y no como personas-diosas. Posiblemente la diosa del comienzo no sea otra cosa que Sabiduría o Verdad.

Por otro lado, debía ser un lugar común en los poemas filosóficos el “personificar” valores en forma deificada, como licencia poética. Un reconocido ateo como Lucrecio, discípulo entusiasta de tu querido Epicuro, Grealeser, comienza también su poema De rerum natura con una invocación teológica:
Aeneadum genetrix, hominum divomque voluptas,
alma Venus

(Madre de la estirpe de Eneas, placer de los hombres y de los dioses
Venus nodriza)

Y no podemos olvidar que, incluso en época muy tardía y ya cristiana, Boecio habla en su prisión con la Filosofía personificada (De consolatione philosophiae).

No obstante sí que hay algo de sentido en la mención que hacéis a que “la filosofía de Parménides sólo la entiende un dios”; pero no en el sentido en que lo decís vosotros, sino en el que utilizó, por ejemplo, José Gaos, cuando afirmaba: “el filósofo cita a Dios ante el tribunal de su propia razón, para que pruebe o justifique ante él su existencia y esencia, so pena de ser declarado inexistente o falso Dios; ni siquiera cuando el filósofo se identifica con Dios deja de ser superior a éste, en cuanto que la identificación es la conclusión de un discurso de la razón filosófica”. Está en la idiosincrasia de los filósofos desplazar a Dios.

2) Parménides y los filósofos jonios.

Habéis incidido, especialmente Thunderbird, en la contraposición entre los eleatas y los jonios. Pero me niego a ver eso como un enfrentamiento entre dos posiciones filosóficas entre las que haya uno de decidir cuál es más verdadera que la otra. En la línea señalada al principio, me parece más fructífero entender a qué aporía había acabado conduciendo la filosofía jonia y de qué forma Parménides se introduce en ella y qué salida (no menos aporética) acaba encontrando en esa travesía.

El naturalismo de Tales se caracteriza por ser de corte hilozoísta: “Todo está lleno de dioses” (11 A 2). Quiere esto decir que, en su búsqueda de un principio (o arjé) material, Tales no olvidaba que ese principio, en cuanto no es sólo material, sino también ordenador, conlleva algo interno, una ordenación no material, “divina”. Ése es el sentido que tomó la palabra “cosmos”: Aubenque dice (Le problème de l’être chez Aristote, p. 343) que “cosmos designa originalmente el orden y, por extensión, lo que comporta orden” y añade en nota a pie de página que “El uso de cosmos para designar el conjunto del mundo dataría de Anaximandro (cf. Kranz, Kosmos als philosophischer Begriff frühgriechischer Zeit, p. 433-34). Pero no resulta sorprendente que, en Parménides, la palabra cosmos sólo designe el Ser verdadero, y no el de las apariencias, o como mucho éste en tanto que manifiesta el Ser verdadero (cf. Diels, Vorsokratiker, 28 A 44)”.

Vemos, pues, si seguimos a tan ilustres autoridades en la materia, cómo el hilozoísmo acaba derivando, en el jonio Anaximandro, en una visión ordenada del mundo, que pasa a ser cosmos precisamente por tener un orden. La aporía jónica, por tanto, es que, partiendo de un principio puramente material o sensible, si sólo existiera esa materia sensible (y, por tanto, inestable) derivaríamos en un caos, en un mundo incomprensible y, por tanto, no seríamos susceptibles los hombres de conocimiento científico, pues éste no es sino el conocimiento de las regularidades del mundo. Anaxímenes podía establecer que el mundo se desarrollaba a partir de un principio material, el “aer”, mediante procesos de condensación y rarefacción, pero si no somos capaces de dar cuenta de qué es lo que rige esos procesos, qué orden determina la sucesión de procesos naturales, no hemos avanzado nada en nuestro conocimiento del mundo. La ciencia se basa en procesos regulares (necesarios) no en sucesiones erráticas (contingentes) de hechos. Por eso Heráclito, para algunos el último de los jonios, al establecer un principio material, el fuego, supera el simplismo original de Tales y se refiere a un Sol que se enciende y apaga según medida o al Logos como principio (inmaterial).

Ésa es la aporía a la que se enfrenta Parménides, y su solución es la ya conocida de separar entre la vía de la verdad (el Ser insensible) y la vía de la opinión (el mundo sensible). Los jonios también habían distinguido, como he expuesto, entre un principio ordenador y un mundo ordenado por aquél, pero sin separar ambos; lo cierto es que esa visión unitaria no deja de parecer un ejercicio de mero voluntarismo, pues es difícil entender cómo en una sola y misma naturaleza conviven la variación y la unidad, lo contingente y lo necesario. De ahí que Parménides los separe, como corresponde a dos principios divergentes y opuestos, abriendo paso, sin embargo, a una nueva aporía, la ruptura entre un Ser inmóvil y una percepción sensible de la movilidad que resulta, así, falsa.

La aporía eleata es de largo alcance. No es muy diferente a la que enfrentó, por ejemplo, Kant, en su distinción entre un mundo nouménico (realidad en sí) y un mundo fenoménico (realidad para nosotros). De hecho creo que es evidente la similitud entre el principio kantiano del espacio y el tiempo como formas a priori de la sensibilidad (por tanto, esquemas a priori de nuestra percepción carentes de realidad en sí) y lo que postulan las paradojas de Zenón de Elea. Evidentemente, nosotros veremos siempre mediante nuestros sentidos que Aquiles alcanza a la tortuga y que la flecha alcanza el blanco; se trata de paradojas del espacio y el tiempo que intentan demostrar que ambos son sólo categorías de nuestra percepción, pero no categorías propias de la realidad en sí. La diferencia fundamental entre Kant y los eleatas no está ahí, sino en el desplazamiento que lleva a cabo el de Königsberg de la ciencia, que pasa ser, en vez de una ciencia de la realidad o de la verdad, una ciencia de nuestra percepción. Lo fragmentario del poema de Parménides en lo que hace a la vía de la opinión no permite asegurar qué dijo exactamente el eleata sobre esta vía; pero no cabe descartar que su posición filosófica, tras demostrar que el mundo en realidad es inmóvil, fuera la de conformarse en la vida práctica con un saber de mera “opinión”. ¿Es muy aventurado ver en la vía de la opinión parmenídea una premonición de una vía de conocimiento meramente fenoménico al modo kantiano?

3) Parménides y los sofistas.

Habéis manifestado, Grealeser y Thunderbird, vuestra preferencia por la filosofía moral sobre la ontología. Pero creo que, sin el avance de Parménides, difícilmente hubiera sido posible el desarrollo de la filosofía moral y política en la Atenas del siglo V. En efecto, en la filosofía jonia, al estar el orden inserto en el mundo, en cuanto cosmos, se percibía la ley como unitaria: la misma y única ley regía el cosmos y la sociedad humana: no existía, pues, la distinción sofista entre fysis y nomos, pues la fysis era cosmos precisamente porque había un nomos inmutable y eterno que la regulaba.

Al separar Parménides el mundo de la verdad del mundo de la opinión, abre la puerta para una discusión acerca de las leyes humanas, mero nomos convencional y no eterno e inamovible. Sólo si hay antes un Parménides, puede haber un Gorgias que se preste a defender una cosa y su contraria.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 09 Ago 2011 08:17 por Nolano.
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Re: ¿Qué me quiere decir Parménides? 09 Ago 2011 07:18 #3598

  • grealeser
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Nolano, muchas gracias por tan necesaria explicación. Voy a resumir con mis palabras lo que he entendido de tu último mensaje y si lo deseas me corriges si me equivoco:

1) Tengo claro que la diosa a la que invoca Parménides en el poema es la Verdad. Es decir, es como si en un lapso de tiempo, Parménides hubiera ascendido a los cielos y la diosa le hubiera revelado la Verdad con mayúsculas.

2) El pináculo del discruso racional lleva a Parménides a la necesidad de la existencia de Dios (no un dios creador al modo cristiano, sino a un dios al modo de la unificación ontológica de todo cuanto hay, de todo lo que deviene. Pero este dios, es un residuo de su razón, es la búsqueda de un principio, a diferencia de los jonios, no basado en la fysis, sino en una capacidad de abstracción-racional que lo lleva hasta él, el Ser como producto de nuestra racionalidad y como necesariedad en la búsqueda de un principio no material y que no deviene).

3) Con dicho Ser, queda abierto el camino de la metafísica (al situar a dicho Ser más allá de la pysis de los jonios, con la consiguiente culminación en el Bien-Uno de Platón, la Idea de Bien).

4) La mayor repercusión de Parménides es haber hecho añicos la unidad de la ley que todo lo gobierna (el arché jonio o el logos de Heráclito) y escindir el mundo en Sensible e insensible (mundo de las ideas, mundo de las sombras de Platón), con la consiguiente posibilidad de instaurar un orden diferente para los sociedad, para el individuo y para el mundo.
El noble debe vivir con honor o con honor morir.- Sófocles.
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