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TEMA: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza

Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 10:26 #19047

  • jake
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Bien, yo creo que hemos discutido con alguna suficiencia el asunto del mal y podemos continuar. Hemos visto el asunto del mal ontológico, y como teodicea. El mal en el mundo y el silencio de Dios. La posición del hombre más allá del bien y del mal y en sentido extramoral. Y hemos visto un ejemplo clamoroso de mal: los campos de concentración nazis. El siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI hay ejemplos paradigmáticos del mal. Junto a la Shoah ,el Gulag, la Bomba Atómica, Los Jemeres Rojos, la ESMA en Argentina y sus 30.000 desaparecidos, Chile, Vietnam, la guerra de Argelia, la doctrina de la Seguridad Nacional en latinoamérica y la OAS, la represión franquista ( en especial la de la década de los cuarenta) y el terror rojo y blanco durante la GCE, Las técnicas inteligentes para la tortura, Guantánamo, la guerra por razones instrumentales... El mal es clamoroso, pues. Podemos seguir estudiándolo, por tanto. Y bucar sus raíces. Pero sin olvidar el tema que me interesa y que lleva este hilo: las muertes por inanición y pobreza. Y el tipo de hombre engendrado en occidente para que haya sido posible esta realidad. Hay que hablar, por tanto, entre otras cosas de liberalismo y neoliberalismo, colonialismo, razón instrumental, Heidegger y la técnica, Marx y de las filosofías que plantean un análisis de estos problemas. La razón de la dependencia colonial, el consenso de Washington, la deuda externa de los países periféricos, la filosofía de los países centrales y periféricos, la deriva post moderna en las Universidades europeas, y los problemas del mundo. Me gustaría seguir debatiendo sobre ello. Y sí, propongo el uso de la razón, pero sin olvidar las vísceras. Son necesarias en ocasiones. También podía hablarse del buenismo filosofico, o de los límites estrechos eurocéntricos, o incluso hispanocéntricos ( que la hay), con toda su piel de toro, sus astas y sus pezuñas, o de una filosofía beligerante que piense el mundo y sus problemas de hoy en la globalización capitalista: una filosofíajcomprometida y candente, visceral en lo emocional, pero centrada en el discurso filosófico racional. Una filosofía que rasge la herida del mal, pero que establezca un diálogo con los que no son oídos, ni siquiera escuchados. Esto es una filosofía desde la periferia, desde la exterioridad del sistema, una filosofía desde los que pasan hambre, de los oprimidos por el sistema económico capitalista, y las propuestas éticas, económicas y políticas en un discurso filosófico bien construido.
Última Edición: 25 Ene 2014 21:25 por jake.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 14:39 #19049

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jake escribió:
Bien, yo creo que hemos discutido con alguna suficiencia el asunto del mal y podemos continuar. Hemos visto el asunto del mal ontológico, y como teodicea. El mal en el mundo y el silencio de Dios.
Me gustaría profundizar más sobre "el silencio de Dios". ¿Qué autor o autores han hablado de ello? Según el primer Wittgenstein, Dios no se revela en el mundo (Tractatus, 6.432).
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 15:22 #19050

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Bud dijo
el auténtico mal no radica en el paroxismo de unos jerarcas iluminados, sino más bien en el laissez faire de la clase burguesa, que no se opone a la injusticia, que tolera lo intolerable
. Las apariciones de Bud son de una clarividencia meridiana y como decía Gracián, lo breve si bueno...por eso de que si se prodigara más...Claro no tiene dedicación exclusiva.

De nuevo otra vez Auschwitz. Para los que no lo hemos vivido y tan al margen nos queda y lo poco que me gustan las películas bélicas y de tema carcelario, es como si no me afectara. Lo único que conozco es lo que contáis vosotros de manera parecida a una cantinela, cuando lo único que conozco es el reverso de la moneda, recordad hace unos días a Ariel Sharon y los interminables capítulos palestinianos .

Si de guerras de exterminio se trata son cientos de ellas las que podemos repasar en todos los continentes excepto Australia aunque no quede ningún aborigen. Pero a donde me estoy refiriendo es a este lugar, aquí España. He vivido lo que mis padres contaban de sus peripecias y experiencias de bombardeos que si no son para exterminar no creo que fueran para traca ni otros usos festivos.

En lugar de mirar para allá ¿porqué no nos miramos más? Hambre y pobreza también padecemos y más que padeceremos, porque la mona chita nos enseña no a buscar hormigas sino a como meter el palito en el ojo del vecino.

Ale, preguntas sobre el silencio de Dios. Creo que le importa poco lo que ocurre aquí abajo, no es consciente y además impotente por mucho que se le rece y se le pongan velas. En Filosofía de la R. hay una respuestas a tus preguntas y San Pablo ves lo que nos ha aclarado
Última Edición: 25 Ene 2014 15:24 por pulpo.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 15:45 #19051

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También se filosofa desde el arte. " El silencio de Dios" es tratado por el cineasta sueco Ingmar Bergman con una profundidad propia de la filosofìa. Desde Fresas Salvajes, El Manantial de la Doncella, Los Comulgantes, El Séptimo Sello, La Vergüenza, Fanny y Alexander, El Silencio... Bergman trata del "silencio de Dios" y el problema del mal en un mundo donde el mal, como daño que se causan los humanos entre sì, en una reflexiòn muy profunda. Efectivamente,en la Vergüenza usa la cámara objetiva que representa al ojo de Dios. Un Dios que mira a sus criaturas sin intervenir, donde parece que los juzga. El final de esa pelìcula es brutal y desesperanzado. Kubrick usò la misma técnica en " La chaqueta metalica". El cine puede ser una buena herramienta para el pensar, y en el caso de Bergman concreto, su posiciòn no es contradictoria a la de Wittgenstein. Precisamente eso significa el silencio de Dios. Por otro lado, como escribía Cervantes en su Quijote, en algunas ocasiones no son necesarios autores para decir lo que uno ya piensa de modo claro sin necesidad de haber leìdo a Santo Tomases. Alguna vez se podrà pensar por sí, diga lo que diga Xoilo. Porque es de lo que se trata. Sigamos con el mal, pues. Por ejemplo con el cabo que deja suerto Bud sobre el exterminio de los aborígenes australianos, y la contraposición entre civilización y barbarie. Auschwitz no puede dejarse de lado, pues desde entonces y el imperativo moral: no puede volver a producirse.Y para ello, no olvidemos el hambre. Espero las aportaciones fructíferas de Nolano, que empezó fuerte con el asunto Leibniziano de la Teodicea, y hagamos ese discurso racional que nos solicita. Aunque sea desde la simplicidad mía de rústico y mi ignorancia en estos asuntos que tanto me preocupan.
Última Edición: 25 Ene 2014 23:32 por jake.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 19:39 #19055

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He seguido dándole vueltas al asunto, porque parece que mi mensaje ha pasado sin pena ni gloria en este lugar de debate filosófico. Y me gustaría recalcar precisamente esto último: "filosófico".

La historia del "homo sapiens sapiens" debería, creo, servirnos de lección cuando nos aventuramos a pensar acerca de lo que consuetudinariamente hemos dado en llamar el "Bien" y el "Mal". No pienso invocar ningún autor para hablar de esto. En mi opinión, tanto los más ancestros entre nuestros ancestros, como los inciadores de la filosofía, como los ilustrados, como cualquier teólogo que la vida haya conocido, han incurrido en el mismo error: sobrevalorar su condición, su posición en el mundo, a través de la facultad que nos hace, aparentemente, distintos de las demás especies de nuestro género. Al fin y al cabo, qué diferencia hay entre un grupo de homínidos que otorgan gratuitamente un poder infinito a vaya usted a saber qué númenes, a los cuales representan gráficamente como animales; entre ese otro grupo humano que traslada la omnipotencia a los objetos estelares; entre los que la ceden a supuestas divinidades antropomórficas; entre los que la atribuyen a la razón. No existe diferencia de base. Todos hemos caído en la misma trampa. La trampa es el dogma de la moral. Y su teorizacón es la ética. Así que llevamos ya siglos haciendo el ridículo, buscando algo imposible por natura. Sí, no somos sólo razón. Somos animales y también poseemos pulsiones de naturaleza violenta. Nadie me tache de feudiano, con todo lo que ello conlleva, por utilizar su terminología.
Es perfectamente comprensible que el bueno de Alekhine plantee ahora el tema de "la ausencia de Dios". Pero éste es un tema que, a mi modo de ver, no interesa a la filosofía en el siglo XXI. Eso, para los teólogos, para los medievales, para los trascendentalistas de biberón platónico. Dicho esto con todos los respetos que merece alguien con ese sobrenombre ajedrecístico. Lo que interesa es si el "Bien" y el "Mal" existen en realidad y si son categorías imputables a las personas por motivo de sus actos.
Yo he leído a Primo Levi, he leído a Robert Antelme, también a Viktor Frankl. He escuchado testimonios espeluznantes, narrados en primera persona, sobre el exterminio judío (Gulag, Ucrania, Vietnam, etc. son casi "peccata minuta" comparados con lo que subyace a la "Shoah"). Y en el ínterin siempre me pregunto lo mismo: ¿qué habría pensado sobre la especie humana si yo hubiese sufrido eso mismo?. Normalmente la respuesta que me doy coincide: somos así; no queramos ver más allá.
Precisamente, por estas cosas no me interesan la ética, ni la política, ni la economía. Tres formas de enfocar el mismo hecho. Tres formas de delirio colectivo.

Concluyo: he intentado darle un enfoque lo más filosóficamente posible al asunto. Evidentemente, no es un mensaje esperanzador ni útil desde un punto de vista práctico (¿o acaso sí?). Pero ¿qué carajo es la filosofía sino el desapego de lo práctico? Por otro lado, incluso me atrevería a decir que, tras lo apuntado, yo no estaría legitimado siquera para defender la existencia de la idea de "justicia". No tendría sentido. Ah... pero ese concepto tampoco está nada claro, incluso tras, como poco, veinticinco siglos de debate.

Bueno, como dijo el gran John Zorn, que siga la fiesta.
- Disculpe, ¿la Calle Saboya...?
Última Edición: 25 Ene 2014 19:41 por Demóstenes.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 20:33 #19056

  • Nolano
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Demóstenes escribió:
Nolano, que nunca escribe sin intenciones, sabe que el holocausto judío es tenido por el más infame acto que el ser humano haya cometido en su historia. Así que ha ido directamente donde duele.
(...)
La cuestión clave es si marcamos un límite objetivo. En mi opinión sólo podría ser uno: la vida.
Tienes razón, Demóstenes, He escogido precisamente el holocausto para pedir una respuesta clara. Me he dicho a mí mismo: “si hay algún acontecimiento histórico que suscita la mayor de las adhesiones a ser calificado como representación del mal es Auschwitz. Sin duda será fácil para todos, dada esa práctica unanimidad, decirme por qué Auschwitz fue un acto malo y, en consecuencia, definir el mal”. Pero asisto sorprendido al hecho de que nadie acaba de dar una definición satisfactoria del mal, a pesar de tener claro que Auschwitz es un acto malo en sentido absoluto.

Empiezo por el límite que tú estableces: la vida. Pero si Hiroshima fue un acontecimiento esencial para acabar con Auschwitz, ¿no fue bueno? Pero el caso en que en Hiroshima se acabó con la vida de millares de personas. Hago un ejercicio de abstracción, para no vincularme demasiado a Hiroshima. Hizo falta una guerra extremadamente sangrienta para poner fin a Auschwitz y al holocausto. En esa guerra se acabó con millones de seres humanos. ¿Fue esa guerra un mal o un bien? Así que a mí no me parece claro en absoluto que la vida, así sin más, sea el límite objetivo a lo bueno y a lo malo. A veces, parece, hay que matar a alguien para que prevalezca el bien. No creo que se hubiera derrotado al régimen nazi repartiendo caramelos entre los oficiales de las SS.

Eso, evidentemente, nos lleva de alguna forma a lo que aporta Alekhine: las cosas pueden ser buenas para alguien y malas para otro o para el mismo en otro momento. Es un relativismo acerca del bien y el mal que yo personalmente comparto y me parece sensato, al menos mientras alguien no me pueda dar una definición válida a priori de lo bueno y de lo malo.
Jake escribió:
Entiendo por mal hacer daño a alguien o a algo, bien intencionadamente, bien sin intención, bien por ignorancia. No considero el mal que la naturaleza provoca, por ejemplo un huracán o un terremoto, porque la naturaleza no tiene moral ni razón.
(...) Es cierto que lo moral, el mal, es una convención humana
(...) Así considero que dañar es dañar vida, matar es dañar vida.
No entiendo, Jake, que puedas afirmar que el mal sea humano, rechazando como mal las fuerzas de la naturaleza, y añadas que el mal es hacer daño, sea voluntaria, sea involuntariamente. Si el mal que hace uno es involuntario, ese mal es equiparable, desde el punto de vista moral, al mal que origina un huracán o un terremoto, puesto que no interviene para nada la voluntad humana, pues el hombre no ha actuado intencionadamente, es decir, no tenía voluntad de hacer daño. Los actos involuntarios (si no media negligencia) no son punibles en el Derecho penal humano, porque nadie les atribuye reproche, al igual que ocurre con los actos de la naturaleza. Por otro lado, como bien dice Bud en el siguiente mensaje a este tuyo, el mismísimo Kant habló de que lo que más valor moral tenía era la buena voluntad, incluso aunque el resultado de hecho de la acción fuese dañino.

Luego, aludes a que el mal es convencional. Entonces, estamos donde Alekhine: lo que hoy está mal, mañana puede estar bien. El mal es un mero término cuyo contenido semántico es variable por convención humana (un flatus vocis, no algo real existente como tal en el mundo).

Finalmente, ofreces una definición que coincide con la de Demóstenes, en relación con el principio de la vida, a grandes rasgos, por lo que mis comentarios a éste sirven aquí también y no necesito volver a reproducirlos.
Bud escribió:
a diferencia de Nolano, sí pienso que la filosofía si no quiere caer en una asepsia desencarnada, tiene que nutrise de la entraña.
(...) la "Solución Final", diseñada por los jerarcas nazis en la conferencia de Wahnsee, tenía como objetivo el exterminio sistemáticamente programado del pueblo judío.
(...) El mal subyace en todos nosotros, en estado latente, dispuesto siempre a manifestarse, a hallar un acoplamiento que lo haga real y operativo. Y ese mal, el mal reificador, el mal de esa lógica de dominio, radica en el laissez faire, en ese dejar hacer
(...) Para mí el mal es la racionalidad ajena a la entraña, a la empatía, a la capacidad de amar a otros. Para mí la buena voluntad kantiana, es pura y simplemente capacidad de amar.
Lamento leer, Bud, que piensas que el mal radica en “dejar hacer”; no te tenía por totalitario, pero veo que tu concepción pesimista de la naturaleza humana (“el mal subyace en todos nosotros”) nos lleve a propugnar regímenes autoritarios donde al ciudadano haya que decirle lo que tiene que hacer, porque si no, el mal que subyace en su naturaleza arrastraría al hombre a Auschwitz. Creo entender que tu propuesta es atar corto a la gente para que no se desboque el mal. Personalmente, Bud, creo que andas desencaminado: no fue el laissez faire precisamente lo que llevó a Auschwitz sino más bien un Estado totalitario de ordeno y mando, donde el ciudadano alemán se vio privado de todo vestigio de Estado de Derecho y libertades políticas; y, dicho sea de paso, en una economía absolutamente dominada por las políticas marcadas por el Gobierno nazi, nada de libre mercado.

Por otro lado, eso de la “capacidad de amar” y la empatía me parece bastante débil apoyo para la moralidad. Supongamos una persona que carece de capacidad empática, que es huraño y que no ama; pero no hace daño a nadie. Tal vez, cuando muera, San Pablo no le deje entrar en el Cielo; pero en lo que respecta a la moral y la justicia humana, no creo que haya que reprocharle nada a ese ciudadano. En mi opinión es más digno de aprecio por la comunidad que otro que está todo el día haciendo daño henchido de amor y luego pidiendo perdón por el mal causado, una persona que ama mucho a muchas personas, pero que está todo el día haciendo cosas dañinas y perjudiciales. ¿Quién diríais que contribuye más al mal en el mundo, el primero o el segundo? No me parece que eso del amor al prójimo nos lleve muy lejos en términos de moralidad. Hace años que pienso que el Sacramento de la Confesión es un monumento a la inmoralidad y a la irresponsabilidad de la acción.

Supongamos que basamos la moralidad en los retortijones de tripas. Es malo lo que nos remueve las entrañas y bueno lo que no. Basar la moralidad en algo más abajo de los hombros me parece peligroso en grado sumo. Tomemos a Sam Cayhall, ciudadano blanco del Estado de Alabama; se le revuelven las tripas cada vez que ve a un negro en el colegio de sus hijos; su amor a sus hijos le lleva a rechazar (conforme a sus creencias) que crezcan en un mundo de mestizaje racial, de pérdida de los valores de los blancos que colonizaron Estados Unidos. Por las noches se pone un capuchón y sale con sus correligionarios con antorchas a hacer lo que todos sabéis. Y con la mejor voluntad del mundo, henchido de amor para su prole para la que quiere un mundo mejor.

Por otro lado, lo de Auschwitz se parece mucho a lo del crack de 1929 en economía: que es fácil de analizar a toro pasado, pero que no nos sirve de mucho para prevenir males futuros. La lección de Auschwitz no parece haber evitado los genocidios posteriores, empezando por el del pueblo palestino por los mismos judíos, y siguiendo por una larguísima cadena, que, pasando por Srebrenica y tantos otros lugares, se prolonga en nuestros días en Aleppo. He conocido a algunos servios y, desde luego, a ellos también se les revolvían las tripas pensando en sus compatriotas instalados en Bosnia desde el siglo XVI (pensemos en los ciudadanos españoles de Ceuta, por ejemplo) y que iban siendo expulsados por la fuerza por los bosnios de su territorio y de sus raíces. Puede que los verdugos de Srebrenica pensasen estar haciendo el bien.

Por eso, centrarse en un acontecimiento singular es antifilosófico. La Filosofía busca definiciones necesarias, universales, a priori. Por eso, reducir el problema de la Solución Final a la reunión de Wannsee (no Wahnsee; y, por cierto, “macht” y no “maht” en el lema de Auschwitz)) es una perspectiva muy limitada. Lo del Holocausto venía precedido por muchas cosas, por ejemplo, las soflamas antisemitas de Nietzsche, y, antes, las doctrinas políticas totalitarias, como la de la dictadura del proletariado de Marx o las de los franceses De Bonald, De Maistre o Lammenais, recogidas en España por Donoso Cortés y, más adelante, por José Antonio Primo de Rivera. Reducir el problema de Auschwitz a unos pocos nazis a los que se les fue la olla o que eran frutos genéticos perversos y monstruosos de la especie humana me parece cómodo y tranquilizador, pero poco clarificador y bastante engañoso.

Así que estamos como al principio, en mi opinión.

Acabo este mensaje con un comentario a Alekhine, que reclamó algún detalle más sobre la imperfección en el mundo hace unos mensajes. La idea de Leibniz era la de que éste es el mejor de los mundos posibles; el problema del mal es, por tanto, aparente: fruto de nuestra ignorancia y de no entender que el “mal” forma también parte de un mundo perfecto. Algo parecido subyace en la doctrina totalitaria de la eticidad (Sittlichkeit) de Hegel y de él pasó al positivismo de Comte y al totalitarismo marxista (especialmente en su versión de materialismo histórico).
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
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Última Edición: 25 Ene 2014 20:37 por Nolano.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 20:56 #19057

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Demóstenes escribió:
Es perfectamente comprensible que el bueno de Alekhine plantee ahora el tema de "la ausencia de Dios". Pero éste es un tema que, a mi modo de ver, no interesa a la filosofía en el siglo XXI. Eso, para los teólogos, para los medievales, para los trascendentalistas de biberón platónico. Dicho esto con todos los respetos que merece alguien con ese sobrenombre ajedrecístico. Lo que interesa es si el "Bien" y el "Mal" existen en realidad y si son categorías imputables a las personas por motivo de sus actos.
Yo no he sacado el tema de "la ausencia de Dios". Pero como se ha mencionado en varios menesajes, pues me gustaría saber más del asunto. Por otra parte, si la Teodicea forma parte de la Metafísica, y la Metafísica es Filosofía, no veo por qué no le puede interesar a la Filosofía del siglo XXI. Los medievales quedan lejos de Leibniz, Kant, Hume, Nietzsche, Wittgenstein o Hans Kung. Creo que puede ser interesante discutir si Dios ha muerto, está en todas partes o es que está callado. :)
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 21:18 #19058

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Demóstenes escribió:
La cuestión clave es si marcamos un límite objetivo. En mi opinión sólo podría ser uno: la vida. Si desechamos ese límite, porque pueda resultar inválido circunstanciamente, ni siquiera la tortura y quema sistemáticas de judíos serían necesariamente calificables de actos malos.
Ya he dicho que no sé nada de esto. Nunca alcanzo una conclusión. Lo que sí es cierto es que yo también siento ese cosquilleo en la tripa cuando veo "Shoah", el documental de Lanzmann.

Tu mensaje no pasa inadvertido Demóstenes. Lo que ocurre es que sí creo que se tienen que marcar límites. Arístoteles, creo recordar, extraía la idea en la Política, de que nadie puede vivir fuera de la polis, tan sólo una bestia o un dios. Él fue bien conocedor de nuestra naturaleza intrinsecamente social, llegando a definir al ser humano como phonos semantike, es decir, aquél que puede hablar con sentido. Ello presupone un lenguaje, y con ello una visión de la sociedad y del mundo harto particular. En ese engranaje se ubicaría, a mi modo de ver, la moral: la imagen o idea del bien y del mal.

Tal vez no haya un bien y un mal absoluto. De hecho creo que ese fue el gran dilema de la filosofía posmoderna. La ausencia de márgenes claros por los que se desenvuelva sin ambages lo que es correcto e incorrecto. Esto nos lleva a un relativismo, donde los límites se difuminan y por ende el hombre se desorienta. Horkheimer percibió la aporía del relativismo.

No podemos separarnos de nuestra contexto histórico del lugar de la historia al cual hemos sido arrojados. Me es muy difícil sustraerme a tendones, carne y visceras que envuelven mi pensamiento de manera inexorable, a el desenvolvimiento de mi existencia en este preciso momento histórico. Por ello no sabría decir ni argüir un discurso posible que prentediera esbozar con trazos claros lo que es el bien y lo que es el mal. Habría un exceso de condicionamiento social e histórico en ello. No obstante, cuando en mi vida contidiana me enfrento a ciertas situaciones, no albergo excesivas dudas, ni me pierdo en disquisiciones de gabinete antes de actuar, básicamente actuo sabiendo de antemano lo que está bien o está mal. El porqué no sabría expresarlo de modo claro. Se cuenta, no sé si apocrifamente, que cuando a San Agustín se le preguntó ¿Qué es el tiempo? San Agustín respondió: «Yo sé lo que es el tiempo, siempre que no me lo preguntes». El bien no se muestra hostil, es incluyente. Podría alguien en su sano juicio decir que no halla el bien en el amor que profesa un padre o madre por su hijo.

Para mí el problema no recae en la definición diáfana y universalista de bien y mal. Sin pecar de formalista creo que la segunda formulación del imperativo kantiano, aquella que dice: «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio», sirve de guía para aquellos que albergan dudas.Este tal vez sea una formula "pragmática" de comportamiento. El hombre, opino, no está abocado de manera irresoluble a que "somos así y no debemos ver más allá". Creo que la historia de homo sapiens ha sido siempre la de ver más allá, y pese a que el precio es terriblemente caro para aquellos que han sido arrojados a las cunetas de la historia, el hombre seguirá hacia adelante. Ese en nuestro sino, seguir hacia adelante. Causa cierta perplejidad hablar de mejoras en la condición humana tras haber sobrevivido a la brutalidad sin parangón del siglo XX. Pero creo y espero que más allá de la alegría del cuchillo hay algo que garantiza lo que el ser humano en su esencia es, y eso es bondad y capacidad de construir.





Un saludo.
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Última Edición: 25 Ene 2014 21:19 por Bud.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 21:56 #19059

  • Bud
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Nolano escribió:
Por otro lado, eso de la “capacidad de amar” y la empatía me parece bastante débil apoyo para la moralidad. Supongamos una persona que carece de capacidad empática, que es huraño y que no ama; pero no hace daño a nadie. Tal vez, cuando muera, San Pablo no le deje entrar en el Cielo; pero en lo que respecta a la moral y la justicia humana, no creo que haya que reprocharle nada a ese ciudadano. En mi opinión es más digno de aprecio por la comunidad que otro que está todo el día haciendo daño henchido de amor y luego pidiendo perdón por el mal causado, una persona que ama mucho a muchas personas, pero que está todo el día haciendo cosas dañinas y perjudiciales. ¿Quién diríais que contribuye más al mal en el mundo, el primero o el segundo? No me parece que eso del amor al prójimo nos lleve muy lejos en términos de moralidad. Hace años que pienso que el Sacramento de la Confesión es un monumento a la inmoralidad y a la irresponsabilidad de la acción.

Esta vez Nolano, no puedo estar más en desacuerdo contigo. La capacidad de amar no es que sea un "débil apoyo", sino que es el cimiento y la argamasa sobre los que se debe construir el edificio moral. Si el hombre es "zoon politikon", como creo que estarás conforme, no podemos conformarnos con ir por la vida como el viejo Ebenezer Scrooge, el personaje de Dickens en la novela "Cuento de Navidad", un viejo misántropo, avaro y con una única obsesión: atesorar dinero. Ese ser sí hace daño, su daño es de ser un egoísta exacerbado, de no echar una mano al que la necesita, su incapacidad total de amar algo que no sea a sí mismo. Ese fulano que ejemplificas, es el ejemplo encarnado del laissez faire. Por tanto mi idea fundamental en este asunto es que el amor sí es fundamental, amén de ser garantía de una moral con mayúsculas.

En lo que respecta a que el mal subyace en cada uno de nosotros. Sí creo que es cierto, pero ello no me lleva a inferir, como me atribuyes, que el hombre deba ser atado en corto. Mi idea es que el hombre es un ser poliédrico, con muchas potencialidades siempre pendientes de algún acoplamiento que las actualice, que las haga reales y que a la postre acaben definiéndonos como lo que realmente somos. La sociedad es el teatro que nos configura, y cuando más instituciones justas hagan funcionar el engranaje social, mejor serán los individuos que conforman esa estructura. Por ello, no creo en instituciones dacronianas, pero tampoco en instituciones laxas. La instituciones legítimas deben ser respetadas y criticadas en su justa medida cuando su funcionamiento pueden adolecer de un incorrecto funcionamiento. (tal vez esto sea otro debate)

Por otro lado, Arendt atribuye ese "dejar hacer" de la sociedad media alemana como desencadenante principal del triunfo del Tercer Reich. No sé si sería el fundamental o central, pero creo que sí hay algo de cierto en ello. Y Arendt, como tú bien sabes, pretendió deslavazar el mito del mal predominante en ese contexto, en el cual un trasunto de Satán llamado Adolf Hitler, y su séquito de ángeles caídos orquestaron la mayor confabulación de la historia. Ese siniestro plan no hubiera posible sin un caldo de cultivo previo, y por supuesto sin ese "dejar hacer" que mentara, para mí muy acertadamente, Hannah Arendt.

Un saludo.
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Última Edición: 26 Ene 2014 18:50 por Bud.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 25 Ene 2014 22:20 #19062

  • HermesT
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Bud escribió:
(...)Se cuenta, no sé si apocrifamente, que cuando a San Agustín se le preguntó ¿Qué es el tiempo? San Agustín respondió: «Yo sé lo que es el tiempo, siempre que no me lo preguntes»(...)
San Agustín en Confesiones, Libro XI cap. XIV escribió:
(...)¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo al que
me pregunta, no lo sé;(...)

Creo, como tú, que una locura como el holocausto es imposible sin el laissez faire de los ciudadanos alemanes respecto a su Gobierno, por muy democrático que fuera ¿O era totalitario?.. ¡que lío!

¿Es malo el "laissez faire"? Por supuesto que sí. Y por supuesto que no. Es una pregunta con tanto sentido como intentar asentar con sentido absoluto el bien o el mal. Solo se me ocurren dos hipótesis, como vías de ataque a la cuestión.

1.- Es la adecuación o no de una acción o su efecto a un sistema axiomático. Por tanto, absolutamente relativo.
2.- Es el poso decantado por una doble vía, biológica y cultural, por un puro mecanismo de ensayo, error y poda, y que marca una pauta de comportamiento probable pero en absoulto determinista repecto al individuo, en una especie capaz de preguntarse sobre ello. Por tanto, absolutamente indemostrable.


Aunque, quien sabe,lo mismo es que el daemon de Sócrates sigue haciendo de las suyas... :whistle:
Bienaventurados los que lo tienen claro, porque de ellos es el reino de los ciegos.(J.M. Serrat)
There is no shallow end to the philosophical pool.(P.F. Strawson)
A very great deal more truth can become known than can be proven.(Richard P. Feynman)
Quiero tortilla: no me interesa romper huevos :-P
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