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TEMA: "Caminos de bosque" de Heidegger (parte II)

"Caminos de bosque" de Heidegger (parte II) 27 Mar 2016 12:54 #36099

  • Herrgoldmundo
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Introducción.

En este segundo capítulo-ensayo, Heidegger reivindica la metafísica como filosofía primera, pues a dicha ciencia (metafísica) le corresponde pensar y meditar sobre la esencia (verdad) de lo ente.
Heidegger señala que a partir de la Edad moderna, y sobre todo merced a los avances técnicos y la "desdivinización" (pérdida de dioses), la esencia de la ciencia dejó de ser búsqueda de la verdad para convertirse en esencia de búsqueda de la exactitud.
Así, la nueva ciencia que surgirá durante la modernidad se centrará, más que en la verdad de lo ente, en su propio método: la investigación. La nueva ciencia se obcecará en perfeccionar y validar sus instrumentos para medir con exactitud lo investigado, olvidándose de la cuestión del Ser y, por tanto, olvidándose de la esencia de ciencia tradicional
Por eso, aunque inexacta, y en el parecer de Heidegger, la metafísica es la ciencia del espíritu cuya esencia radica en la necesidad que insta al ser humano a ir más allá de la física.

Observación: recomiendo, a quienes deseen profundizar y reflexionar sobre las ideas que Heidegger expone en "Camino de bosque", que primero lean "¿Qué es filosofía? de Ortega y Gasset.
El libro del filósofo español ahonda en las mismas cuestiones y preocupaciones que el de Heidegger, pero lo explica todo de manera mucho más pedagógica y sencilla.

Capítulo segundo: "La época de la imagen del mundo".

Después de leer este capítulo, que pude entender gracias a las lecturas previas de Ortega y Zubiri, podría decirse que el título del mismo debería haber sido, en realidad, "Crítica al humanismo".

A lo largo de este ensayo, Heidegger repasa brevemente la historia de la ciencia para explicarnos cómo y en qué momento ésta se olvidó de su esencia (necesidad de buscar la verdad de lo ente) para crear su propia imagen del mundo.
En la antigua Grecia la ciencia consistía en observar (las cosas en-sí-mismas) y durante la Edad Media consistió en comprender (la verdad revelada) a través de dialécticas de opinión. A partir de la Edad Moderna la ciencia adoptará la experimentación como método para conocer la verdad; se impondrá la demostración empírica vs la opinión dialéctica (escolástica).
La ciencia, por tanto, se limitó a sí misma y a los objetos de su conocimiento, pues al adoptar como vía de conocimiento la experimentación solo se dedicó a investigar (conocer) aquello que pudiese ser experimentado. La ciencia, al necesitar perfeccionar el método de investigación, se centró en asegurar la fiabilidad y validez del mismo, olvidándose, así, de la cuestión del Ser.
El investigador, preocupado por el método, ocupó el lugar otrora reservado al sabio preocupado por la verdad del Ser.

¿Cómo fue posible este "giro" o cambio tan radical en la misma esencia de la ciencia?

En el parecer de Heidegger, el causante, casi me atrevería a decir culpable, fue el humanismo. Pero para que el humanismo llegara a endiosarse, erigiéndose en esencia o fundamento de sí mismo, primero tuvo que tener lugar una importante revolución: la aparición de una nueva clase de hombre capaz de hacer suya la imagen del mundo: el sujeto.

El hombre-sujeto.

Heidegger se refiere a un nuevo tipo de hombre, surgido tras una serie de revoluciones liberadoras que habrían de desligarlo o desvincularlo de una imagen del mundo interpretada por la tradición religiosa. El nuevo tipo de hombre, sujeto, será un hombre liberado de su religación con el Ser (entendido este como lo absoluto).
Al liberarse de la verdad revelada, el hombre se liberó, también, de la certeza de salvación. Y por ello, buscó nuevas tablas de salvación en las certeza del ser-en- sí mismo y en la certeza de la razón.
Descartes fue quien fundamentó la certeza del ser-en- sí mismo (el ego cogito) y Kant fue quien estableció los límites de la razón, es decir, fue quien buscó la certeza sobre lo que sí podía ser conocido.

El hombre, aceptando como única certeza su ser-en-sí (su subjetividad) y limitando los objetos susceptibles de ser conocidos, fundamentó su propia esencia subjetivamente y decidió señorialmente qué podía conocerse, que sería tanto como imponer su dominio en el mundo y su interpretación antropocéntrica (humanista) del mismo. Así, el hombre tradicional devino hombre-sujeto y desarrolló una nueva antropología estético-moral para medir al mundo y establecer normas (imponer su moral).


Crítica al humanismo.

Lo que hace el humanismo, y de ahí el título "La época de la imagen del mundo", es imponer su particular imagen del mundo; imponer su particular cosmovisión (interpretación y representación) del mismo pretendiéndola universal. Para ello, el humanismo se sirve de la participación de un nuevo hombre, que ya no es hombre, sino sujeto. Por ello, Heidegger propone superar al nuevo hombre-sujeto (humanista y fundamento de sí mismo) reivindicando al hombre-homo que ha de descubrir su esencia a partir de la relación con el Ser (lo otro). Heidegger, en definitiva, reivindica al Dasein, al hombre que, además de ser-en-sí, es un ser-ahí; reivindica la humildad antropológica frente al endiosado particularismo, subjetivo e individualista, del hombre-sujeto.

Conclusión.

Lo que hace Heidegger en este capítulo es, en definitiva, demostrar que el humanismo es tan solo un particularismo más, es decir, es una interpretación más del mundo impuesta señorialmente por un nuevo tipo de hombre: el hombre-sujeto u hombre-humanitas.
Así, Heidegger critica, aunque sería más adecuado decir que censura, a aquellos que deciden unilateralmente qué tipo de hombre es el mejor.
Se pregunta Heidegger: ¿Por que ha de ser mejor el hombre-humanitas que se entiende como ser-con-razón, que otro hombre que se comprende como nación o como pueblo?
¿Acaso no son ambos hombres igualmente sujetos, en tanto los dos deciden cómo comprenderse a sí mismos y, a partir de ello, deciden imponer su comprensión señorial sobre el mundo?

El hombre-sujeto de la humanidad (humanismo) no es la única posibilidad que se le abre a la esencia del hombre histórico. El hombre puede volver a ser hombre-homo si, desde una necesaria humildad antropológica, medita y vuelve a mostrar cuidado y preocupación por el sentido del Ser.
Asevera Heidegger al respecto:
La nada nunca es nada, ni es "algo" en el sentido de un objeto; es el propio Ser, a cuya verdad será devuelto el hombre.

Pero para que el hombre sea devuelto a la verdad del Ser, deberá superar su condición de sujeto, es decir, deberá de dejar de representar lo ente como objeto. El Ser (la esencia o sentido) ya está en el hombre, pero su apertura solo será posible si éste se muestra atento y expectante; si muestra cuidado y preocupación en su relación con el mundo; si vuelve a religarse con lo absoluto.
Última Edición: 01 Abr 2016 10:16 por Herrgoldmundo.
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