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TEMA: Locura y genialidad.

Locura y genialidad. 11 May 2016 12:45 #36452

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No me he enfadado contigo, Herrgoldmundo, porque sé que tú encajas las críticas y en tal sentido me has demostrado ser fuerte.

Una cosa es ser un dechado de virtud y otra ser un fracasado consigo mismo. El ejemplo de Unamuno es locuaz. Por eso prefiero a Rubén Darío, que demostró ser en sus últimos años un hombre capaz de salvarse (comparad los poemas últimos de Unamuno con los que hiciera Rubén Darío).

En Filología bien se sabe lo difícil que es restaurar un texto, es decir, la obra de un pensador. Todos los azares y circunstancias, ajenas al genio del creador original, que entran en juego hasta llegar su obra a nosotros, además de la capacidad del filólogo (Nietzsche dice que el filólogo debería estar a la altura del autor que reconstruye). Pues bien, no todas las grandes obras ni, seguramente, todos los grandes pensadores han llegado a nosotros. Es muy delicado, por tanto, acudir a la Historia para justificar al creador, porque la vida de este bien puede desarrollarse totalmente ajena a un tal reconocimiento o repercusión social. Es decir, que ese fracaso o, en este caso, imposibilidad o anonimato, es un hecho.

Nada más. Tampoco quiero que por mi causa se termine por ensombrecer tu conversación abierta en el foro.

Un saludo.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 13:02 #36453

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Bueno, Silvanus, el recurso al pataleo es un tipo de recurso, de ello no cabe duda alguna.

En cualquier caso, dices: “Los significados (la creación y la aplicación de un significado que designa una realidad) son muy variados (semiótica) y no se pueden meter todos en el mismo baúl, el del genio, que es lo que habéis hecho. Por ejemplo, cuántas palabras o neologismo (creación de realidades) vienen de gente prácticamente analfabeta.”

Verás, un genio no es el que crea neologismos o palabras nuevas. Un genio es el que postula nuevas formas de interpretar la realidad o el que trata de explicitar, explicar o comprender cómo es el fondo último de la realidad inmediatamente aprehendida y que da consistencia a la misma. Sí, podrá crear palabras nuevas para trata de describir esa realidad última pero la genialidad no viene definida por las palabras creadas sino por el discurso articulado tras esas palabras.

También has dicho con anterioridad: “¡Si ni siquiera, incluso aceptando vuestra argumentación, sois capaces de explicar cómo es posible que ese genio que proclamáis y que es la punta de lanza de la Humanidad, en realidad es un fracaso consigo mismo!

Simplemente no has entendido nada de nada. Espero que tu profesor y catedrático de Estética tenga más suerte con sus clases.

Un Saludo
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Locura y genialidad. 11 May 2016 13:57 #36454

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Hola a todos.

Silvanus, pues claro que "encajo" bien las críticas. Me nutro de ellas. Y sí, soy fuerte, porque aprendí a serlo. Mira, no hace mucho le contaba a mi hermano el caso de un chico adolescente que tuvo un acceso de ira durante una sesión (casi se podría decir que fue un principio de brote psicótico). El caso es que el chico, fuera de sí, comenzó a golpear la mesa y a gritarme:
- ¡Cuando salga de aquí le voy a pegar fuego a tu despacho contigo dentro!
- ¡Hijoputa, cabrón, te voy a matar!

Mi hermano, algo asustado, me preguntó qué fue lo que hice ante aquella situación. Yo le respondí que mantuve la calma. Y sí, mantuve la calma, pero en realidad tuve que hacer grandes esfuerzos para no "descojonarme" de la risa en la cara de aquel pobre infeliz.
¿De verdad pretendía asustarme aquel tirillas, endeble e histriónico?
Cuando fui joven me las vi, día sí y día también, con yonkis, lolacos, skins y gentuza de la peor ralea. Me partieron la cara (literalmente) en varias ocasiones, y en otras tantas tuve fuertes broncas y peleas con mis "jefes", lo cual me empujó, en gran parte, a hacerme profesional autónomo.
¿Qué son estos mundos virtuales comparados con la cruda realidad? ¡Claro que encajo la crítica, sobre todo en esta realidad ficticia! Para mí es sano y deportivo encajar golpes dialécticos, incluso aunque mi interlocutor pueda abusar del "juego duro" y/o la descalificación personal en algún momento (que no es tu caso, conste). No me importa que se me ponga a parir, siempre que sea dentro de un intercambio de opiniones de tú a tú y a cara descubierta, pero me molestan mucho los zapadores cobardes, quienes tiran la piedra y esconden la mano, quienes disfrazan el insulto con fina ironía o sarcasmo.

Vayamos a lo importante.
Dices:
En Filología bien se sabe lo difícil que es restaurar un texto, es decir, la obra de un pensador. Todos los azares y circunstancias, ajenas al genio del creador original, que entran en juego hasta llegar su obra a nosotros, además de la capacidad del filólogo (Nietzsche dice que el filólogo debería estar a la altura del autor que reconstruye). Pues bien, no todas las grandes obras ni, seguramente, todos los grandes pensadores han llegado a nosotros. Es muy delicado, por tanto, acudir a la Historia para justificar al creador, porque la vida de este bien puede desarrollarse totalmente ajena a un tal reconocimiento o repercusión social. Es decir, que ese fracaso o, en este caso, imposibilidad o anonimato, es un hecho.

Efectivamente, seguramente muchas grandes obras y muchos grandes pensadores no llegaron hasta nosotros. Y seguramente la humanidad se ha perdido la genialidad de muchos genios que lo fueron potencialmente, pero que nunca obtuvieron el reconocimiento como tales. De esto, precisamente, me quejo. Me quejo de que estos genios anónimos, muchas veces tildados de locos, tengan que languidecer, solos, deprimidos y encerrados en su ensimismamiento, soportando, en no pocas ocasiones, burlas inmisericordes.
Lo que pretendo es hallar la relación entre genialidad y locura; descubrir qué causas internas y externas determinan o condicionan que un mismo individuo brillante, creativo y original, pueda ser merecedor del reconocimiento o del desprecio de la normativa social.
¿Quiénes, y cómo, deciden dónde termina la locura y dónde comienza la genialidad?

Deberías explicarme, cambiando de tema, por qué consideras que Unamuno fue un fracasado consigo mismo.¿En base a qué argumentos crees que Darío se salvó y Unamuno no?

Un saludo.
Última Edición: 11 May 2016 14:02 por Herrgoldmundo.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 14:07 #36455

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Hola Elías.

Dices:
Verás, un genio no es el que crea neologismos o palabras nuevas. Un genio es el que postula nuevas formas de interpretar la realidad o el que trata de explicitar, explicar o comprender cómo es el fondo último de la realidad inmediatamente aprehendida y que da consistencia a la misma. Sí, podrá crear palabras nuevas para trata de describir esa realidad última pero la genialidad no viene definida por las palabras creadas sino por el discurso articulado tras esas palabras.

Muy bien explicado. Un genio siempre busca a través de su arte (creatividad), lo sepa o no, el fundamento último de la realidad-fundamento; busca ese algo más que es en la realidad pero que no podemos aprehender a través de las notas de la misma, porque la realidad siempre es más que el conjunto de todas las notas que la forman. La realidad es posibilidad abierta, y lo único que hace el genio es descubrir/construir nuevas posibilidades de ser.

Un saludo.
Última Edición: 11 May 2016 14:08 por Herrgoldmundo.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 14:36 #36456

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Primero, Elías, trata de no faltarme al respeto.

Segundo, Herrgoldmundo, sobre lo que dije de Unamuno y Rubén Darío.

Para empezar, habría que recordar cómo recibió Unamuno la poesía de Rubén, esto es, rechazándola, y tachando al nicaragüense de "indio". Cuando lo supo Rubén Darío, no contestó, sino que se sintió realmente triste, porque admiraba a Unamuno, al que había defendido contra aquellos modernistas que le habían negado su cualidad como poeta. "Sólo un poeta reconoce a otro poeta", viene a decir el bueno de Darío, para defender a Unamuno.

Primera conclusión: si ambos son reconocidos ahora como "genios", parece que no pensaba lo mismo Unamuno.

Luego, el final de sus vidas. Unamuno, que había desarrollado su obra y su pensamiento buscando a Dios, buscando un sentido último más allá de la muerte, parece que no consiguió salvarse. En " San Manuel Bueno, mártir" escribe que la creencia en Dios o en un sentido último de la vida, aunque no sea verdad, debe ofrecérsele al pueblo, porque este sería incapaz de saber la verdad, esto es, que no hay sentido. De ahí lo de mártir, porque soporta la verdad, o supuesta verdad, del vacío existencial.En uno de sus últimos poemas escribe:

Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?



El caso de Rubén Darío es muy distinto. Él, sensitiva mente mucho más hondo que Unamuno, consiguió salvarse. Por un lado, después de mucho sufrir (se le murió un hijo, al que le dedica un poema), al final de sus años consigue estabilidad junto a su última mujer, Francisca Sánchez.

Después de una vida sufriente, y más allá de su éxito como padre del Modernismo, Rubén Darío se salvó a sí mismo a través de su poesía y de su esperanza. Por eso su último poema, dice:
Mis ojos espantos han visto,
tal ha sido mi triste suerte;
cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.

Hombre malvado y hombre listo
en mi enemigo se convierte;
cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.

Desde que soy, desde que existo,
mi pobre alma armonías vierte.
Cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.

Efectivamente, hasta la muerte, porque como Jesucristo, después viene la salvación.

Saludos.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 14:48 #36457

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Estimado Silvanus

No es mi intención ni faltar al respecto ni que me lo falten, de una u otra forma, y ya sea en tiempo presente, pasado o futuro.

Un Cordial Saludo
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Locura y genialidad. 11 May 2016 17:42 #36458

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La cuestión es si una obra debe de ser valorada en función de la intención con la que fue creada o posee valor en sí misma independientemente de la finalidad con la que fue creada.
Personalmente considero que la obra debe de ser valorada en sí misma. Una vez que sale de las “manos” de su creador comienza a cobrar vida propia. Y creo que un buen ejemplo son eso dos bellos textos que nos ha brindado Silvanus.

Es que lo que caracteriza a un genio y por lo que es reconocido como tal es por la obra creada (¿ qué obra dejan los “locos”?). Y tal es la fuerza que posee la obra en sí misma que está preñada de nuevas posibilidades que ni tan siquiera su propio autor pudo ni supo atisbar. Toda realidad es abierta, toda realidad posee un “plus”, una excedencia, es decir, es más que lo inmediatamente aprehendido.

Por eso da igual en último término las vicisitudes, caída o salvación, del autor salvo que se siga considerando, y como en tiempos ya periclitados, en que la belleza, por ejemplo, tiene que estar subordinada al bien. O dicho de otra forma, es el problema de la autonomía o la heteronomía en relación al arte.

Una persona puede defender que el arte deba de supeditarse al bien. Eso sí, tiene que defender esa postura desde una sólida argumentación al igual que aquella persona que considera que la belleza no debe de estar supeditada al bien. Y francamente, creo que al día de hoy, a la altura de los tiempos que corren, ciertos discursos son insostenible salvo apelando a la fe.

También pudiera ser que se defienda aquella postura que considera que no es arte aquella obra que no contribuya a la transformación social. O mejor dicho, que no contribuya a la transformación social en el sentido que desea la persona que así piensa. Para el marxismo, por ejemplo, no era arte aquello que no contribuía a una transformación social en el sentido preconizado por el propio marxismo. Vamos, que es arte lo que el marxismo ( o el comité) decida que lo sea. Y esto último puede que para algunos constituya un exceso pero como creo haber contado una vez se dice que cuando la preguntaron a Lenin que cuál era la moral contestó: “ La moral será lo que decida el partido que sea”.

Lo que quiero decir es que para que un genio sea considerado como tal hay que juzgar en primer lugar la obra en sí misma e ir viendo el campo de realidad que va abriendo con el transcurrir del tiempo histórico. El autor en este sentido es algo secundario o meramente accesorio. Otra cuestión es el proceso creador del artista y saber qué es lo que subyace o unifica todo proceso creativo independientemente sobre qué soporte se plasme y en qué época histórica se realice.

Si hoy reconocemos como “genios” a Platón, a Aristóteles, a Miguel Ángel o a Einstein es precisamente por sus obras. Y como ya he dicho la condición de “genio” se puede ganar como se puede perder dependiendo del momento histórico en que se juzga a la obra y al personaje. Lo cual no quiere decir que en un determinado momento histórico una obra y un personaje puedan no ser valorados para en épocas sucesivas, dicha obra y dichos personajes, puedan ser encumbrados. O dicho de otra forma, puedo aceptar que la genialidad sea concedida o retirada según unos determinados valores, y entre ellos, los morales imperantes en un determinada época. Lo que ya no acepto, y entre otras cuestiones porque la realidad histórica está ahí, es que esos valores, y entre ellos los morales, permanezcan incólumes a lo largo de la historia, de manera y forma que lo que hoy sea una obra de arte lo seguirá siendo y lo deberría seguir siendo siempre mientras que lo que no lo sea en la actualidad no lo será nunca y además no debería de serlo nunca.

Yo por ejemplo no entendería que porque al día de hoy la sociedad no sea sociológicamente católica se le negara la condición de obra de arte o la condición de “genio” a aquellas personas, ya fuesen literatos, poetas o pintores, porque los valores imperantes en la actualidad fuesen otros. Como no entendería que se le negase dicha condición a los genios creadores y a las obras de arte creadas por ello en el antiguo Egipto porque hoy poseamos otra cosmovisión. Es más, es que ello, y afortunadamente, al menos en el mundo Occidental, porque la destrucción de Palmira es otra cuestión, no ocurre así. Y esto último tiene que dar que pensar a algunos. Y todo ello independientemente de que conozcamos o no la vida y obra de los genios creadores y de si se salvaron a sí mismos o fueron salvados por “Otro”.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 19:28 #36459

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Estimado Elías,

A ti, y a la mayoría del mundo contemporáneo, "te dan igual las vicisitudes" del hombre-creador y pones más valor en la recepción que en la creación misma, porque asumes, sin ser consciente de ello (por lo que parece), un determinado punto de vista con respecto a la Éstetica en general.

Dado que son claras las confusiones que existen en este punto, intentaré explicar algunas cosas. Para ello, tomaré lo que escribiera Xabel, que ya con anterior he citado, a pesar de que, según Elías, no ha tenido suerte el pobre profesor teniéndome en sus clases.
Lo que puedo asegurar es que yo sí he tenido una gran suerte de poder aprender de él, y lo poco que he sido capaz de aprender, intentaré ahora explicarlo.

Existen tres grandes sujetos en el Arte: el Sujeto Productor (SP), el Sujeto Receptor (SR) y el Sujeto Teórico (ST). Estos Sujetos definen los estratos estéticos, es decir, cada uno de ellos va asociado a una Verdad, un Producto, un Discurso y un Nivel semiótico.

SP su Verdad es la fáctica, su prodcuto la obra material, su discurso las poéticas y su nivel semiótico el preceptivo.

SR su Verdad es la práctica, su prodcuto la glosa, su discurso la crítica, y su nivel semiótico el evaluativo.

Pues bien, estos dos Sujetos, ya nos dicen dónde nos situamos cada uno. Por ejemplo, Elías se situaría en el SR, de ahí su continua evaluación, y el decir que los autores dicen cosas que ni ellos saben, es decir, que Elías o cualquier otro SR sí descubre algo que el autor no sabía.

Posteriormente, existen transformaciones de esos Sujetos, que dan otros tantos, según tomen el camino de la Ciencia, el camino de la Filosofía o el camino Vital (que es donde yo encajaba a mi hombre-creador, paralelo al "genio" que aquí se ha venido definiendo un tanto oscuramente).

SR se transforma (T) en ST1 (Sujeto teórico). Su verdad será la teórica (verdadero objetivamente), su producto la ciencia (técnica teórica), su discurso el de la ciencia histórico-morfológica, y su nivel semiótico es valuativo (características).

Por tanto, este ST1 es el que representa el camino de la Ciencia.

SR se transforma en ST2: su verdad será hermenéutica, su producto la comprensión (Verstehen), su dsicurso el de la filosofía del arte, estética, y su nivel semiótico global.

Este ST2 es el que representa el camino de la Filosofía.

La diferencia entre Sr y ST1 o ST2 es que Sr, cuando evalúa, se basa en sus gustos, mientras que los ST1/ST2 harían un estudio de la forma y la interpretación, de la Historia, etc. De ahí el paso de lo puramente subjetivo, emocional, a lo sustentado en un estudio, una tesis, etc. A esto me refería cuando desde el comienzo de esta "conversación" se han venido vertiendo opiniones tras opiniones, sin un fundamento claro y conciso.

Sp (Sujeto productor, es decir, creador artístico) se transforma en SP2. Su verdad será la vital (vitalismo, pragmatismo), su producto será la acción como arte, su discurso será "descripción", el "biografismo", y su nivel semiótico será el objetivo.

La Verdad Vital es cuando lo filosófico y la vida se unen (Platón, Nietzsche, etc., y lo que yo he hablado de mi hombre-creador).


Espero que sirva, al menos esta porción, para aclarar ideas.

Luego, paralelo a esto, habría que hablar otro tanto sobre lo último que ha introducido Elías, esto es, el Arte como representante de qué, de un individuo, de un pueblo (lo que creo que ha llamado arte social), de un grupo, etc. Pero eso, si acaso vuelvo a tener ganas, lo dejaré para otro día.

Un saludo.
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Última Edición: 11 May 2016 19:39 por Silvanus.
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Locura y genialidad. 11 May 2016 20:52 #36460

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Hola Silvanus

Dices, Silvanus: “A ti, y a la mayoría del mundo contemporáneo, "te dan igual las vicisitudes" del hombre-creador y pones más valor en la recepción que en la creación misma, porque asumes, sin ser consciente de ello (por lo que parece), un determinado punto de vista con respecto a la Éstetica en general.”

Hombre, no. Por supuesto que soy consciente de que existen diferentes concepciones o puntos de vista con respecto a la estética. Simplemente defendemos puntos de vista diferentes. Supongo que cuando nos dices que a la mayoría del mundo contemporáneo le dan igual las vicisitudes del hombre-creador es porque tú ya estás defendiendo un determinado punto de vista. Pero no por ello voy a considerar que no eres consciente de la existencia de otros puntos de vista.

Por cierto, yo no he negado, porque tan siquiera he entrado a discutirla, la diferencia o catalogación en Sujeto Productor, Sujeto Receptor y Sujeto Teórico. Yo en realidad de lo que estaba hablando es cómo entendía el concepto de genio o de cómo debía entenderse el proceso creativo. En cualquier caso supongo que un genio, y si nos habla de cómo entiende él el concepto de genio o el proceso creativo, no lo podrá hacer ya como sujeto creador sino como ST2. Es decir, todos, y cuando digo todos, incluyo también a los sujetos productores, cuando tratamos de decir qué entendemos por genio o por proceso creativo, es decir cuando se filosofa en torno al arte, los hacemos como ST2. Y tanto tú como yo.

Dices, Silvanus, y es bastante interesante lo que dices: “Pues bien, estos dos Sujetos, ya nos dicen dónde nos situamos cada uno. Por ejemplo, Elías se situaría en el SR, de ahí su continua evaluación, y el decir que los autores dicen cosas que ni ellos saben, es decir, que Elías o cualquier otro SR sí descubre algo que el autor no sabía.”

Bueno, no sé si lo que yo he afirmado se debe a un determinado punto de vista adoptado o es simplemente un hecho real e incuestionable independientemente de cómo se me catalogue como sujeto. En cualquier caso yo lo que he dicho es que el discurso por el cual fue creada una determinada obra no se agota en la obra creada sino que ésta, y una vez creada, posibilita desde sí misma nuevos discursos e interpretaciones. Es que dudo mucho de que el sujeto creador de una obra tenga en su “cabeza” todos los posibles discursos, presentes, pasados y futuros que se van a dar en torno a su obra. Cuando un sujeto creador africano hizo una máscara dudo mucho que supiera cuánto iba a dar de sí su máscara y las diferentes interpretaciones que se iban a dar en torno a su máscara como dudo mucho que Cervantes supiera, independiente de su discurso creador, cuantos nuevos discursos se darían en torno a su obra.
Es que simplemente una obra que se agote en el discurso de la persona creadora y que no pueda desde sí misma abrir nuevas posibilidades interpretativas tenga largo recorrido. Precisamente si las obras de Platón o de Aristóteles son consideradas en la actualidad como verdaderas obras de arte es porque aún en la actualidad están sujeta a nuevas interpretaciones.

Ahora bien, dices: “La diferencia entre Sr y ST1 o ST2 es que Sr, cuando evalúa, se basa en sus gustos, mientras que los ST1/ST2 harían un estudio de la forma y la interpretación, de la Historia, etc. De ahí el paso de lo puramente subjetivo, emocional, a lo sustentado en un estudio, una tesis, etc. A esto me refería cuando desde el comienzo de esta "conversación" se han venido vertiendo opiniones tras opiniones, sin un fundamento claro y conciso.”

Pues no, en este punto discrepo radicalmente. Y discrepo radicalmente porque considero que es insostenible una teoría subjetivista en torno a los valores. Los valores se “construyen”. Y los “valores” ya están mediados por las creencias, la cultura o el lenguaje. Un genio creador no crea por una serie de “gustos” meramente subjetivos al margen de la concepción que él posea en torno a la realidad última que sustenta la realidad inmediatamente aprehendida. Cervantes no crea el Quijote, Bach no compone su música o un poeta no crea su poesía por sus gustos personales. No. Todos ellos poseen una determinada concepción de cuál es la verdadera realidad en torno al hombre, al mundo o a la vida que tratan de plasmar en su obra.

Y es curioso, porque empezaste diciendo: “A ti, y a la mayoría del mundo contemporáneo, "te dan igual las vicisitudes" del hombre-creador y pones más valor en la recepción que en la creación misma”. Y la cuestión es que yo no niego esas vicisitudes sino que lo que me importa de esas vicisitudes es la concepción en torno al mundo, al hombre o la vida que de ella se derivan y que son las que el genio creador intenta plasmar.
Sí, claro que un determinado nivel me puede importar cuáles fueron las vicisitudes por las que atravesó Bach, por ejemplo, pero lo que más me interesa, y creo que es lo que más debe de interesar en la cuestión que ahora nos ocupa, es a qué concepción del mundo llegó ese genio creador mediante dichas vicisitudes. Si era casto, borracho o piadoso me interesa bien poco comparado con la idea que forjó de la realidad siendo casto, borracho o piadoso.

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Locura y genialidad. 12 May 2016 10:55 #36461

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elías escribió:
Pues no, en este punto discrepo radicalmente. Y discrepo radicalmente porque considero que es insostenible una teoría subjetivista en torno a los valores. Los valores se “construyen”. Y los “valores” ya están mediados por las creencias, la cultura o el lenguaje. Un genio creador no crea por una serie de “gustos” meramente subjetivos al margen de la concepción que él posea en torno a la realidad última que sustenta la realidad inmediatamente aprehendida. Cervantes no crea el Quijote, Bach no compone su música o un poeta no crea su poesía por sus gustos personales. No. Todos ellos poseen una determinada concepción de cuál es la verdadera realidad en torno al hombre, al mundo o a la vida que tratan de plasmar en su obra.

Intenta leer con calma y seguro que ahora te darás cuenta de lo que has interpretado mal en este punto. Recuerda que estamos en el Sujeto Receptor, es decir, en lo que llamaríamos "espectador", que por lo tanto nada tiene que ver el Sujeto Productor, es decir, el autor.

En efecto, el SR se transforma en Sujeto Teórico 1 o 2, dependiendo de sus posibilidades para juzgar o valorar la obra del autor (SP). La diferencia entre SR y ST, repito, es que el SR se basa, para juzgar la obra, en sus gustos, sentimientos, etc., y el ST1\2 fundamenta su valoración mediante el estudio, la Historia de Arte, la morfología, etc.

Sólo hay un salto de SR a ST si hay detrás una fundamentación del gusto más allá de lo puramente sensitivo, emocional, etc.

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Última Edición: 12 May 2016 11:04 por Silvanus.
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