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TEMA: LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS

LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 16 Nov 2017 18:17 #41851

  • darkos
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Como es habitual toda disertación filosófica tiene que comenzar por algún lado y que mejor que comenzar por el principio ya que como nos dice Aristóteles en su “Poética”:

“Principio se dice en primer lugar del punto de partida de la cosa; Principio se dice también de aquello mediante lo que puede hacerse mejor una cosa; por ejemplo, el principio de una ciencia; El principio es también la parte esencial y primera de donde proviene una cosa: y así la carena es el principio del buque, y el cimiento es el principio de la casa: Otro principio es la causa exterior que produce un ser, aquello en cuya virtud comienza el movimiento o el cambio. Y así, el hijo proviene del padre y de la madre, y la guerra del insulto.”

Por este motivo podemos comenzar por examinar grosso modo los términos que conforman el sintagma que hoy aquí nos reúne: “Enemigo” y “ciencias”.

El término “enemigo” es un término que procede del latín “inimicus” y podemos definirlo como “opuesto a” o “hostil a”, es decir, el término enemigo se nos presenta como una relación que unirá a dos variables. El enemigo lo es siempre a la contra de algo: Enemigos del comercio, enemigos de mi cultura, enemigos de mi Nación…
En cuanto al término “Ciencias” ya habréis notado que dicho término está enunciado en plural y la razón es la que sigue:

El mundo que envuelve a los hombres y animales no tiene una morfología que pueda tomarse como independiente de las acciones de los que habitan en él. El mundo no es por tanto “la totalidad de las cosas”, no es el omnitudo rerum, solo es la totalidad de las cosas que nos son accesibles en función del radio de acción de nuestro presente
Nuestro mundo-entorno está, a medida que ascendemos en la escala zoológica, más afectado por las acciones y operaciones de los animales que lo organizan.
En este sentido, la idea de ciencia actual brota de las ciencias positivas en tanto que instituciones históricas. Por ello no podemos hablar de una idea de ciencia absoluta, hipostasiada sino que tendremos que referirnos a las diferentes acepciones que la idea de ciencia ha tenido en las distintas épocas históricas.
Simplificando al máximo podemos dar cuatro acepciones o modulaciones de dicha idea:

1.Ciencia como saber hacer: En este primer contexto la idea de ciencia se encuentra muy próxima al concepto de arte en su sentido técnico y por ello podemos hablar de la ciencia del zapatero, la ciencia del navegante… hasta expresiones españolas que recogen este sentido como ¡ tiene su ciencia, eh!.

2.Ciencia como sistema organizado de proposiciones derivadas de principios: Este es aproximadamente el concepto de ciencia que Aristóteles estableció en sus “segundos analíticos”. Dicho concepto fue prontamente generalizado por los escolásticos a todos los campos compuestos de proposiciones derivadas de principios. Así, en esta segunda acepción cabe hablar de la ciencia de la teología y de la ciencia de la filosofía.
Como vemos, mientras que la primera acepción tenía como escenario al “taller”, esta segunda acepción tiene como escenario a la escuela.

3.La tercera acepción tiene como denotación a las llamadas ciencias positivas o en sentido estricto: En esta acepción, el escenario en el que se desenvuelve la idea de ciencia auna por un lado al taller y por otro a la escuela originándose los laboratorios.
Dicha ciencia ya no tiene como horizonte el mundo cristiano o musulmán sino que se configura universalmente, no culturalmente y se desarrolla como el esqueleto de nuestro mundo entorno.

4.Ciencias Humanas: las ciencias humanas son el resultado de la instauración de los aparatos técnicos en los estudios antiguamente llamados de letras. En nuestros días no han conseguido el estatuto científico de las llamadas ciencias en sentido estricto debido a que sus objetos de estudio o categorías suelen entremezclarse con ideas de la tradición filosófica. Por ello el sujeto operatorio de dichas ciencias no es neutralizado y sus teorías no pueden ser elevadas a categorías praeterculturales.

En este sentido la pregunta ¿qué es la ciencia? Se nos desvela como la pregunta por la estructura lógico-material de estas. Dicha cuestión intenta esclarecer lo que hace que un músico sea un músico y no un químico. Por de pronto diremos que no existe una única ciencia sino muy diversas y en ocasiones irreductibles entre ellas.

Para componer positivamente un mapamundi en el que incrustar estas ideas debemos de comenzar primeramente por definir el espacio en el que nos vamos a mover; un espacio antrópico, un espacio del hombre. La idea de espacio podemos utilizarla en contexto extrageométricos siempre y cuando mantengamos su característica nuclear: totalidad compuesta formada por partes heterogéneas engranadas entre sí (symploke).
De forma general podemos comprender este espacio como un espacio tridimensional: la idea de un espacio antrópico presupone la idea de que el hombre se encuentra en el contexto de entes no antropomorfos con los que no conmensura y por tanto la idea del hombre como idea absoluta (medida de todas las cosas) se nos desvanece dejándonos ver que este es un ente recubierto por realidades no antrópicas (plantas, animales, piedras…).

El primer sector de este espacio comprendería lo que vamos a denominar como “relaciones circulares”; es decir, las que mantienen los hombres con los otros hombres y por tanto dicho sector queda polarizado por el saber político que actuará como una clase lógica que contendría subclases; economía, guerra, planificación educativa…

El segundo sector sería aquel que comprende las “relaciones radiales”: es decir, los hombres además de relacionarse entre sí, mantienen relaciones con entes naturales no antrópicos como piedras, vegetales… que carecen de inteligencia práctica. Dicho sector quedará pues polarizado por la clase lógica de las ciencias naturales.

Por último, el tercer sector sería aquel que comprende las relaciones angulares; es decir, aquellas que mantienen los sujetos corpóreos humanos con sujetos corpóreos no humanos, aunque si numinosos y que contienen inteligencia (la cual no hace tomar partido ante ellos): Animales inteligentes ( aquí podríamos situar el origen de las religiones pero esto quedará para otro café) . Dicho sector quedará polarizado por la teología e incluso en nuestros días por la etología.

El tema que propongo hoy es el de ubicar a los enemigos posmodernos de la ciencia. Según el planteamiento que aquí voy a sostener, la ciencia en la actualidad se enfrenta a tres enemigos fundamentales por sorprendente que nos pueda parecer: 1) cultura, 2) lenguaje y 3) conocimiento como epistemología hermenéutica.
Puede parecernos sorprendente el hablar de la cultura como enemiga de la ciencia, del lenguaje como enemigo de la ciencia y del conocimiento como enemigo de la ciencia, pero así es.
La tesis fundamental es que la cultura, el lenguaje y el conocimiento son enemigos de la ciencia y vamos a argumentar esto inmediatamente:

1) la cultura como enemiga de la ciencia.

Uno de los grandes problemas con el que nos vamos a encontrar aquí es que muchas personas cuando participan en cursos que contienen contenidos científicos se enfrentan a las ciencias desde posturas culturales, ideológicas, lingüistas, que imposibilitan el desarrollo de construcciones científicas. Este problema procede de que dichas gentes parten de una premisa aberrante: la isobalencia entre ciencia y cultura. Dicha premisa evidencia que quien establece esta relación de igualdad, de isobalencia, no tiene ni idea de que es la ciencia ni de que es la cultura, más aún, en su esquema mental no se diferencia las “operaciones científicas” del “conocimiento científico”: la ciencia es antes que conocimiento, construcción y por tanto el conocimiento es el producto de esa construcción . En este sentido la ciencia no puede ser igual que el conocimiento ya que este es producto de aquella. Para más inri, no podemos establecer una isobalencia entre conocimientos científicos y culturales debido a que justamente los hechos culturales requieren explicaciones científicas.

Cuando reducimos las ciencias a la cultura estamos considerando que toda construcción científica es interpretable culturalmente y por tanto basta pertenecer a una cultura para comprender las construcciones científicas, basta ser culto para ser científico. Pero esto no puede tolerarse porque insisto, la cultura y las ciencias no son realidades iguales. Las ciencias no se construyen nunca en primera persona, no pueden desarrollarse actividades científicas que partan de enunciados tales como “yo considero que”, “En mi opinión”… Las ciencias no pueden reducirse a autologismos, es decir a lo que yo considero ya que las construcciones científicas exigen un racionalismo compartido, no digo consensuado sino compartido conforme a determinados criterios materiales y formales; la construcción científica no puede reducirse por tanto al acto mental de un individuo. No es igual la construcción de opiniones que la construcción científica.

Si reducimos las ciencias a la cultura estaremos reemplazando las construcciones científicas por construcciones culturales y es aquí en esta reducción, a donde vamos a parar de la mano de la posmodernidad, ahora bien; la ley de gravitación universal de Newton no es una manifestación de la cultura inglesa sino un predicado universal acerca de las relaciones de los cuerpos en determinadas condiciones de trayectoria, cuerpo y masa.
Asimismo, la idea posmoderna de cultura, además de enemiga de la ciencia también es enemiga de la libertad ya que en nombre de ella se obliga a seres humanos a hablar una lengua que no quieren hablar y que encima no tiene ninguna posibilidad de futuro porque demográficamente está condenada, no da para su supervivencia futura.

La idea posmoderna de cultura es enemiga de la libertad en tanto que refugia aberraciones y dignificar aberraciones como la amputación de partes del cuerpo tales como el clítoris o el prepucio o cualesquiera otras, o obliga a científicos a retractarse de teorías científicas porque van en contra de una cultura dada, como puede ser el caso de la más o menos reciente teoría sobre que la lactancia materna no es la mejor opción en todos los casos. Esta idea de cultura efectúa las labores que antes le eran requeridas a la inquisición. Sorprende pues que mucha gente que critica a la Iglesia esta actitud imperativa como la que tuvo antes las teorías de Galileo, hoy esas mismas gentes utilizan en nombre de la cultura imperativos absolutamente inquisidores contra determinadas teorías científicas; estamos usando no ya a la religión o a la iglesia como enemiga de la ciencia, sino a la cultura como enemiga del ser humano que esas ciencias están desarrollando.
Como conclusión de este apartado y pasando rápidamente al siguiente podemos decir que “La ciencia no es soluble en la cultura”.

2) El lenguaje como enemigo de la ciencia.

La segunda reducción sería la que sitúa a las ciencias al nivel del lenguaje de tal forma que las ciencias quedan reducidas a meros lenguajes. Esto es una proclamación de un monismo axiomático; desde la filología puede explicarse todo, pero estaréis conmigo en que desde la filología no puede curarse un cáncer de hígado porque este no es un texto.
Desde están premisas parece que los problemas científicos pasan por soluciones lingüísticas pero esta es ya una filosofía que tiene 2 siglos, es el positivismo lógico llevado a sus extremos. Aquí esta posición será rechazada porque las ciencias no están construidas solo de palabras, no son exclusivamente formales sino que contiene referentes materiales que son absolutamente decisivos en su desarrollo.
Esto nos lleva a tener que discriminar aunque solo sea superficialmente la separación entre cultura y lenguaje.

Por ciencia podemos comprender una construcción operatoria en la que intervine el ser humano quirúrgicamente, manipulativamente. La ciencia es un hacer, el científico más que un Homo Sapiens es un Homo Faber, alguien que construye, que hace cosas con las manos ya que no puede hacerse ciencia solo con el pensamiento; hay que usar las manos. La ciencia de la literatura se hace manipulando materiales literarios y no encerrándose en una habitación y pensando. Por tanto las ciencias son construcciones operativas y racionales, racionales en tanto que participan de una ratio, de un ración dentro de un racionalismo mayor y compartido: No puede haber una ciencia autológica, gremial, una medicina de Gijón, una medicina de Oviedo, una medicina de Ponferrada… sino que la medicina en tanto que construcción científica tiene que ser expuesta mediante predicados praeterculturales.
Pero además de ser operatoria y racional, la ciencia también ha de ser categorial ya que cada ciencia opera quirúrgica y racionalmente por parcelas de la realidad humana, por regiones. Por tanto la ciencia es una construcción operatoria, racional y categorial; la química agota la categoría de los materiales químicos, la bioquímica agota la categoría de los materiales bioquímicos, el Derecho se ocupa de la categoría de los elementos jurídicos.
Así pues, evidenciamos que las ciencias están organizadas categorialmente, regionalmente y cada parcela está limitada no por su objeto de estudio (esto sería puro idealismo) sino por su cierre categorial: el objeto de la medicina es aquello que trate sobre enfermedades del cuerpo humano pero no un endecasílabo o una multiplicación matemática.
Las ciencias son siempre específicas, no genéricas y por tanto es imposible una ciencia del todo.
En este contexto podemos definir a las ciencias como construcciones operatorias, racionales y categoriales, basadas en interpretaciones causales, objetivas y sistemáticas de la materia. El saber científico rebasa la voluntad humana del yo y del nosotros (individuo y de la cultura) y se establece sistemáticamente proyectando normativamente sus pauta de acción.
Esto es la ciencia y esto nos es el lenguaje.

El lenguaje en nuestra actualidad posmoderna es heredero de la definición que Heidegger vertió sobre él; El lenguaje es la casa del Ser. Dicha definición necesita ser sometida a una crítica racional debido a que principalmente el lenguaje no puede habitar ninguna casa y si el lenguaje fuera la casa del Ser, ese ser no sería ningún ser ontológico puesto que el ser no podría ser contenido: No podemos decir que el lenguaje es la casa de Dios porque justamente en todo caso, Dios sería la casa del lenguaje.
Ahora bien, el lenguaje no es ninguna casa del Ser sino una tecnología, un medio de construcción. El lenguaje como casa del Ser implica un distintivo cultural inseparable del nazismo o de la URSS en tanto que el lenguaje sería el representante del nosotros.
Ahora bien el lenguaje no es esto sino una tecnología que quien la posea podrá llevar a cabo construcciones culturales pero no cabe una reducción del lenguaje al ser.

Cuando reducimos la ciencia a lenguaje estamos incurriendo en una aberración tal que puede llevarnos a considerar a la filología como la reina de las ciencias, como la mathesis universalis o quizás a algo mucho peor: a la hermenéutica como reina de las ciencias.

¿De dónde procede dicha idea de reducir la ciencia al lenguaje? La cronología de esta idea podemos enmarcarla entre 1880 y 1920 (a menos que pensemos idealistamente que las ideas proceden del cielo o emanan de la mente de un individuo aislado). En dicha etapa las llamadas ciencias humanas reaccionan contra el paradigma mecanicista, pragmático, desarrollado por las ciencias naturales a lo largo del siglo XIX. Dicha reacción tiene como bandera a tres fetiches; Carlos Marx, Federico Nietzsche y Martín Heidegger: Marx se enfrentó al dominio burgués ejercido en términos científicos sobre la producción, Nietzsche reaccionó contra la idea programática del paradigma mecanicista del XIX y elaboró una gran retórica que incluso destruía la propia idea de filosofía.

Heidegger por último es un autor que sigue gozando en nuestra actualidad de una simpatía incomprensible después de haber sido un nazi confeso y convicto: no solo fue el padre de la mayor parte de la filosofía nazi sino también de la posmodernidad.
Heidegger se declara como el gran enemigo de la idea de ciencia como construcción operatoria pues considera que la ciencia es destructiva del ser en el tiempo; determina el destido del ser hacia la nada; es cuestión de tiempo que el ser sea destruido por la ciencia declara. Esta es la idea principal de “Ser y tiempo”.
La propuesta de Heidegger para combatir la ciencia es el refugio en el lenguaje: el lenguaje es la casa del ser, esa siniestra metáfora metafísica.
Cuando se trata de reducir la ciencia a lenguaje se está imponiendo que los problemas científicos pasan por soluciones lingüísticas pero esto como dijimos es una idea propia del positivismo del siglo XIX y además limita a la ciencia a una manifestación cultural como es el lenguaje.
Como conclusión: “la ciencia no es soluble en el lenguaje”.

3) El conocimiento como enemigo de la ciencia.

Por último la tercera reducción es aquella que reduce la actividad científica a un idealismo epistemológico. Esta reducción es muy simpática porque la gente cree que en la medida en que es culta (conoce el lenguaje y la cultura) considera que también es científica porque las ciencias son conocimientos sin más. Esto es una aberración porque las ciencias son construcción antes que conocimiento, lo operatorio es primario respecto a lo cognoscitivo. Las ciencias son un conjunto de construcciones y no de conocimientos. Otra cosa es que como consecuencia de las construcciones que realiza, adquiera unos conocimientos. Pero, las ciencias no pueden reducirse a conocimiento ya que este es el fruto de aquella. Primero se construye y luego se comprende y luego de comprenderse se perfecciona: tras las primeras construcciones, estas se sofistifican, se desarrollan, pero lo operatorio es anterior a lo cognoscitivo.

Al reducir la ciencia a conocimiento estamos reduciéndola a valores autológicos que parten de experiencias psicológicas tal como hicieron Heidegger u Ortega.

La ciencia no puede ser una simbología especulativa de la realidad tal como la definió Cassier o los idealistas alemanes. La ciencia no cabe en una epistemología pues es una construcción operatoria, racional y categorial, la ciencia es una gnoseología que contiene la dialéctica entre materia y forma (no hay ciencias solo formales o solo materiales)

Para concluir esta exposición donde hemos identificado a la idea de cultura posmoderna, a la idea posmoderna del lenguaje y a la idea idealista de conocimiento como enemigos actuales de la ciencia debemos por último triturar la tan en boga teoría de kuhn sobre los paradigmas:

Para Kuhn la ciencia se articula en paradigmas, en compartimentos estancos. Concibe a la ciencia como en descansillos, estaciones, de tal manera que cuando un paradigma se agota, se rompe surgiendo otro totalmente nuevo. Mediante este modelo se ha explicado casi mayoritariamente el desarrollo de la ciencia desde el siglo XX pero aquí hemos de advertir que se está reduciendo la evolución científica a sus contextos de descubrimiento e incluso olvidándose de los contextos de justificación.
Como ejemplo de la crítica que vamos a sostener ante esta visión en compartimentos estancos de la ciencia podemos decir que el descubrimiento de dos nuevos elementos químicos no termina con el anterior paradigma de la química sino que simplemente es una ampliación del radio de dicha categoría. Si concebimos a las ciencias como categorías, la evolución de las ciencias no implica rupturas sino ampliaciones del radio categorial. De esta forma la física de Aristóteles concebida como un círculo parcelario no queda invalidada con la física de Newton sino que dicha categoría (física) amplia su radio. De esta forma como vemos no existe una ruptura paradigmática.

La ciencia avanza por ampliación de sus campos categoriales, no por cambios de paradigmas y los enemigos actuales de la ciencia son; La cultura, el lenguaje y el conocimiento.
Última Edición: 16 Nov 2017 18:18 por darkos.
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 17 Nov 2017 10:04 #41855

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Hola Darkos

Personalmente considero que las ciencias son “productos” de la cultura. Nacen en el seno de una determinada cultura y gracias a la misma. Cuestión aparte es la validez de dichos “productos” ya sea en el seno de la misma cultura o con respecto a una cultura diferente. Si newton hubiese nacido en China no hubiese llegado a postular la ley de la gravitación universal. Es que la postulación de la ley de la gravitación universal únicamente es posible dentro de un determinado marco cultural y un determinado tiempo histórico.
Por supuesto que la ley de la gravitación universal es una manifestación de la cultura inglesa (tradición empirista) como, y en términos generales, de la cultura europea. Y por supuesto que la ley (por cierto, no es por casualidad que en ese momento histórico se utilizara la palabra ley) de la gravitación universal es un predicado con vocación universal acerca de las relaciones de los cuerpos en determinadas condiciones de trayectoria, cuerpo y masa. Pero es que yo, y en principio, salvo que se me esté escapando algo de tu explicación, no veo contradicción alguna.

La postmodernidad no consiste en la afirmación de que la ciencia sea un producto cultural sino en la consideración de que todos los “productos” culturales poseen igual valor. El que la ciencia moderna sea un “producto” cultural no significa que posea el mismo valor que la ciencia de los chamanes en relación al conocimiento de las enfermedades, por ejemplo. La postmodernidad, o al menos un tipo de ella, podrá llegar a la consideración de que los productos culturales únicamente poseen validez dentro de una cultura y que dichos productos son inconmensurables con respecto a otras culturas. Bien, yo no lo creo así. Pero ello no significa que por tanto la ciencia deje de ser un “producto” de una cultura.

He dicho que la postmodernidad podrá llegar a la consideración de que los productos culturales poseen todos igual valor o que únicamente poseen valor en el marco cultural en el que han nacido. Insisto, yo no lo creo así. Pero es que la postmodernidad también puede significar la aceptación de la limitación de la anterior todopoderosa razón. Lo cual no quiere decir, y por el hecho de aceptar las limitaciones de la razón, que todo producto posea igual valor.

En definitiva no entiendo qué quieres decir cuando nos dices “Si reducimos las ciencias a la cultura…” Si lo que nos estás diciendo es que lo que se reduce a la cultura es el valor que se le otorga a todo “producto” cultural, es decir, que el valor de dicho producto únicamente tiene validez dentro de un determinado marco cultural entonces estaría de acuerdo contigo. Ahora bien, si lo que nos quieres decir es que la ciencia no es un producto cultural entonces estaría en desacuerdo contigo.

Dices: “Las ciencias no se construyen nunca en primera persona, no pueden desarrollarse actividades científicas que partan de enunciados tales como “yo considero que”, “En mi opinión”… Las ciencias no pueden reducirse a autologismos, es decir a lo que yo considero ya que las construcciones científicas exigen un racionalismo compartido, no digo consensuado sino compartido conforme a determinados criterios materiales y formales; la construcción científica no puede reducirse por tanto al acto mental de un individuo. No es igual la construcción de opiniones que la construcción científica.”

El hombre al diferencia de los animales aprenden “realidades” ( formalidad) y no estímulos. Lo cual quieres decir, y ahorrándome la explicación, que el animal está “ajustado” al entorno, y por tanto posee un medio, mientras que el hombre tiene que ajustar el entorno a sus necesidades, y por tanto, no posee un medio sino un mundo. En cualquier caso decir que en primer lugar el mundo no una zona de cosas, total o parcial, sino la forma en que nos está presente toda cosa (mundaneidad).

El ser humano, a diferencia de los animales, no tiene un sistema de respuestas concluso, más o menos rico según las diferentes especies animales, sino que tiene que “crear” tales respuestas. Es decir, el hombre tiene que “construir” diferentes posibilidades para estar en el mundo. Pues bien, esas diferentes “formas de estar en la realidad”, esas diferentes posibilidades, es lo que se denomina cultura. Lo que se transmite por tradición son las diferentes formas de estar en la realidad, es decir, las diferentes formas de estar en el mundo que podrán ir cambiando en el continuo devenir histórico.

Efectivamente, no existe una relación de igualdad entre la ciencia y la cultura. Es que la ciencia, y siendo un producto cultural, no la agota. Sí, las ciencias no se construyen en primera persona pero es que la cultura tampoco. Por tanto, la diferencia entre la ciencia y la cultura no es que la una se construya en primera persona y la otra no o que una posea una racionalidad compartida y la otra no. Es que la cultura tampoco se reduce a un acto mental de un individuo. Es que la construcción cultural necesita igualmente de una racionalidad compartida. Es que una cultura no se construye a base de opiniones. Una cultura se construye, y en un primer término, desde un determinado ideal o desde una determinada posibilidad de estar en la realidad. Pero ello sin más no constituye una cultura. Es la plasmación, es decir, la objetivización de ese ideal, lo que constituye propiamente una cultura. Un ideal o una opinión no constituye en sí mismo una cultura. Lo que constituye una cultura es la plasmación objetiva de tales ideales.
La ciencia es la plasmación objetiva, es decir, la posibilidad real, y por tanto, no ideal, de una forma determinada de estar en la realidad, pero no para ajustarse a un medio sino de ajustar el medio a los propios intereses humanos.

Un saludo
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 17 Nov 2017 10:46 #41856

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Buenos días Elías, gracias por tú respuesta.

En cuanto a tu exposición de que "la ciencia es parte de la cultura". Me gustaría volver a señalar lo siguiente:

"Por ciencia podemos comprender una construcción operatoria en la que intervine el ser humano quirúrgicamente, manipulativamente. La ciencia es un hacer, el científico más que un Homo Sapiens es un Homo Faber, alguien que construye, que hace cosas con las manos ya que no puede hacerse ciencia solo con el pensamiento; hay que usar las manos. La ciencia de la literatura se hace manipulando materiales literarios y no encerrándose en una habitación y pensando. Por tanto las ciencias son construcciones operativas y racionales, racionales en tanto que participan de una ratio, de un ración dentro de un racionalismo mayor y compartido: No puede haber una ciencia autológica, gremial, una medicina de Gijón, una medicina de Oviedo, una medicina de Ponferrada… sino que la medicina en tanto que construcción científica tiene que ser expuesta mediante predicados praeterculturales".

En cuanto al término cultura, como sabrás es una idea lisológica, en la que nos encontramos con muchas acepciones: cultura, subjetiva, objetiva, intrasomática, intersomática o social, circunscrita, compleja instrumental, universal y metafísica, &.
Ahora bien, la idea de cultura que subyace a mi exposición es la idea de cultura subjetiva, la cultura animi que procede de una metáfora tomada de la agricultura: el alma se cultiva, no ya con el arado sino con la pluma o lo que fuera. En este sentido tenemos la expresión española "le gusta mucho cultivarse".
Mi argumentación intenta consistir en la trituración sistemática de aquella idea tan popular de nuestra actualidad (en mis lecciones públicas mensuales siempre sale a relucir como método para invalidar mi agumento) que afirma que no hay echos sino interpretaciones culturales (me han llegado a decir titulados universitarios que si yo concibe a un perro como un mamífero, vertebrado y omnívoro es porque pertenezco a la cultura occidental (¿Quién será esa señora llamada cultura occidental?).

Ahora bien, vuelvo a insistir: la ciencia no es cultura sino que son predicados universales que desbordan los propios límites culturales. No puede existir una ciencia gremial, sectorial. El teorema de Pitágoras si bien nace dentro del radio de la civilización griega, no se reduce ella ni cambia con los sucesivos cambios de gobierno. Se mantiene en un plano praetercultural. Lo mismo pasa con la Ley de gravitación universal.

Como bien sabrás, podemos distinguir en un plano ontológico tres niveles: M1, M2 y M3. M1 está constituído por los entes materiales (en este punto tan material es una roca como las ondas incorpóreas por las que llega la señal televisiva), M2 está constituido por entidades sensitivas, psicológicas, y M3 por los entes conceptuales e ideas ( por ejemplola idea de triángulo es una entidad no susceptible de materialidad corporal pero tampoco como un producto puramente psicologista).

En este sentido podemos incrustar el término cultura como un ente perteneciente a M2 pero que a su vez se objetiva en M1 (Recordemos por ejemplo que la idea de cultura en Alemán subyace a los campos arados: las culturas). En este sentido, creo que vemos perfectamente que M3, no puede reducirse a M2 ya que lo desborda completamente. el teorema de Pitágoras no es solamente válido para un M2 particular (como por ejemplo la tradición helénica) sino que es un predicado praetercultural independiente de la cultura. Constituido a una escala universal. Como todas las construcciones científicas.

Tú afirmas que la construcción científica solo es posible en determinados marcos culturales e históricos. Completamente de acuerdo. Miguelón el de Atapuerca no podría construir la Ley de gravitación universal. Pero esto no nos autoriza a que dicha construcción quede incrustada en los límites de su respectiva cultura. No hay una medicina española y una medicina inglesa o francesa.

Respecto a tu afirmacion, en este plano extremadamente marxista, sobre la "ciencia de los chamanes".NO. Los chamanes no hacen cienca, pues precisamente la ciencia surge como producto de la civilización frente a los saberes atribuidos a las sociedades bárbaras (magia, mito, técnica y religión). Los saberes propios de la civilización, construidos en base a la trituración, clasificación, criba y sistematización de los saberes propios de las sociedades bárbaras son: las filosofías y las ciencias. Las ciencias no son posibles en las sociedades bárbaras porque la ciencia como dijimos es:

"una construcción operatoria en la que intervine el ser humano quirúrgicamente, manipulativamente. La ciencia es un hacer, el científico más que un Homo Sapiens es un Homo Faber, alguien que construye, que hace cosas con las manos ya que no puede hacerse ciencia solo con el pensamiento; hay que usar las manos. La ciencia de la literatura se hace manipulando materiales literarios y no encerrándose en una habitación y pensando. Por tanto las ciencias son construcciones operativas y racionales, racionales en tanto que participan de una ratio, de un ración dentro de un racionalismo mayor y compartido: No puede haber una ciencia autológica, gremial, una medicina de Gijón, una medicina de Oviedo, una medicina de Ponferrada… sino que la medicina en tanto que construcción científica tiene que ser expuesta mediante predicados praeterculturales"

También podemos aludir aquí mi exposición acerca de las diferentes acepciones históricas que posee la idea de ciencia: 1) saber hacer, 2) sistema de proposiciones derivadas de principios, 3) ciencias positivas y ciencias humanas.

Mientras que las dos primeras nos muestran un tipo de ciencia que no desborda el ámbito cultural (por ejemplo dentro de la segunda acepción tenemos que diferenciar la ciencia que procede de los principios cristianos, de la que procede de los principios musulmanes. Ahora bien:

"3.La tercera acepción tiene como denotación a las llamadas ciencias positivas o en sentido estricto: En esta acepción, el escenario en el que se desenvuelve la idea de ciencia auna por un lado al taller y por otro a la escuela originándose los laboratorios.
Dicha ciencia ya no tiene como horizonte el mundo cristiano o musulmán sino que se configura universalmente, no culturalmente y se desarrolla como el esqueleto de nuestro mundo entorno."
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 17 Nov 2017 12:28 #41858

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Buenos días,Darkos, y gracias por tu excelente trabajo.

Dices,Darkos: “Tú afirmas que la construcción científica solo es posible en determinados marcos culturales e históricos. Completamente de acuerdo. Miguelón el de Atapuerca no podría construir la Ley de gravitación universal. Pero esto no nos autoriza a que dicha construcción quede incrustada en los límites de su respectiva cultura. No hay una medicina española y una medicina inglesa o francesa.”

Sí,efectivamente, pero es que ello no ocurre únicamente con la ciencia sino que ocurre con toda ( o al menos con casi toda) construcción cultural (obviamente yo no soy relativista). Es que el que unos determinados valores (y todos los valores son construidos) como puedan ser el de libertad, solidaridad, etc, hayan nacido en el seno de una determinda cultura no nos autoriza a que dicha construcción quede incrustada en los límites de su respectiva cultura.

Dices,Darkos: “Respecto a tu afirmacion, en este plano extremadamente marxista, sobre la "ciencia de los chamanes".NO. Los chamanes no hacen cienca, pues precisamente la ciencia surge como producto de la civilización frente a los saberes atribuidos a las sociedades bárbaras (magia, mito, técnica y religión). Los saberes propios de la civilización, construidos en base a la trituración, clasificación, criba y sistematización de los saberes propios de las sociedades bárbaras son: las filosofías y las ciencias. Las ciencias no son posibles en las sociedades bárbaras porque la ciencia como dijimos es:”

Francamente, utilicé el término “ciencia de los chamanes” sin ir más allá de la mera expresión. En cuanto a que únicamente consideres como civilización aquellas organizaciones humanas en la que hace aparición la filosofía y las ciencias es más que discutible. Pero bueno, si tu criterio es considerar que únicamente se alcanza el estatus de civilización cuando hace aparición la ciencia y la filosofía, entonces y efectivamente, habrá que considerar necesariamente que las sociedades en que no se dan tales “construcciones” no ha llegado a la civilización.
Pero es que yo considero que existe una razón mítica como existe una razón poética. La razón y la ciencia no entran en escena con la filosofía griega sino que lo que entra en escena es otro tipo de racionalidad.
Yo distinguiría entre la aprehensión primordial de realidad, el logos y la razón. La razón trata de dar las razones (el por qué) o el fundamento último de cualquier realidad. Y por supuesto que la razón mítica y la razón poética caen dentro de esa concepción de razón. ¿O es que acaso el universo mítico o el universo poético no tratan de dar la razón de todo lo existente? Otra cosa es que alguien asocie el concepto de razón a un método determinado y por tanto considere que únicamente se haga uso de la razón cuando se hace uso de tal método. Pero es que de no ser así entonces lo que en una concepción pueda no conceptualizarse como civilización en otra sí que se pueda conceptualizar como tal.

Dices,Darkos: “También podemos aludir aquí mi exposición acerca de las diferentes acepciones históricas que posee la idea de ciencia: 1) saber hacer, 2) sistema de proposiciones derivadas de principios, 3) ciencias positivas y ciencias humanas.
Mientras que las dos primeras nos muestran un tipo de ciencia que no desborda el ámbito cultural……”

Verás,no me queda suficientemente claro cuál es la razón de que en la idea de ciencia como un saber hacer o como un sistema de proposiciones derivadas de principios consideres que dicho tipo de ciencias no desbordan el ámbito cultural.Es que acaso la forma de hacer zapatos, de cultivar los campos o de navegar no saltaron de unos pueblos a otros O es que acaso la religión cristiana, a diferencia de la judía, no nació con vocación universal. No sé,quizá te esté malinterpretando o esté equivocado.

Un saludo
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 17 Nov 2017 15:22 #41859

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Saludos, Darkos

Dices, Darkos: “Para Kuhn la ciencia se articula en paradigmas, en compartimentos estancos. Concibe a la ciencia como en descansillos, estaciones, de tal manera que cuando un paradigma se agota, se rompe surgiendo otro totalmente nuevo. Mediante este modelo se ha explicado casi mayoritariamente el desarrollo de la ciencia desde el siglo XX pero aquí hemos de advertir que se está reduciendo la evolución científica a sus contextos de descubrimiento e incluso olvidándose de los contextos de justificación.”

Bueno, creo que al final Kuhn cambió de parecer. Así como en un principio consideraba que la física clásica correspondía a un determinado paradigma y la física relativista pertenecía a otro paradigma diferente acabó aceptando que la física clásica era un caso particular de la física relativistas. A determinadas velocidades la física clásica se deducía de la relativista ¿Y qué significa esto? Pues significa que a diferencia del primer Kuhn, que consideraba que no existía progreso en la ciencia, acabó por considerar que tal progreso sí que se daba. No existía por tanto una ruptura entre paradigmas porque simplemente no se da un cambio de paradigmas sino una profundización y un progreso en el conocimiento.

Por cierto, Darkos, quizá lo has dicho ya pero no me ha quedado suficientemente claro. Cuando nos dices que la ciencia se “construye”, y efectivamente se “construye”, no sé desde dónde se construye y cómo se “construye”. Perdóname que insista sobre todos estos puntos pero es que francamente el tema me interesa.

Según yo lo veo la cuestión es la siguiente. Efectivamente, la ciencia se construye. ¿Pero qué es exactamente lo que se construye en ese construir? Pues lo que se construye es un determinado método. ¿Y un determinado método para qué? Pues para alcanzar el conocimiento.

Ahora bien, desde dónde se construye dicho método. Pues se construye desde el conocimiento. Y claro, la cosa no deja de ser paradójica, se construye desde el conocimiento un método para alcanzar el conocimiento. En fin, cómo es ello posible.

Bueno, aquí voy a ser totalmente sincero. No tengo suficientemente clara la cuestión. Vayamos a los inicios de la ciencia moderna. Qué ocurrió en aquel entonces para que se postulara la necesidad de un nuevo método que en la actualidad conocemos como ciencia moderna. Pues ocurrió que se puso en cuestión la metafísica, o al menos, cierta forma de entenderla. Y cómo se alcanzó esa nueva concepción. Pues desde la metafísica misma. No se puede negar la metafísica si no es desde la metafísica misma.

En cualquier caso y fuera como fuese se consideró que era necesario postular un nuevo método para alcanzar el conocimiento. Ahora bien, si no se tiene claro de entrada qué es lo que se desea alcanzar difícilmente se puede construir un método para alcanzarlo. Es por ello, y se diga lo que se diga, y así desmontamos la paradoja, que no puede hacerse, y como consideraba Kant, una crítica o teoría del conocimiento previa para saber qué podemos conocer. Así por ejemplo no podemos poseer una determinada teoría del conocimiento si no poseemos ya una determinada concepción de la realidad. Es que Kant, como todos los filósofos, y por poseer ya una determinada concepción de la realidad, puede poseer una determinada teoría del conocimiento. Es decir, poseer una determinada concepción de la realidad y poseer una determinada teoría del conocimiento son dos acciones estrictamente congéneres.

Un Saludo
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 20 Nov 2017 00:35 #41862

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Brillantes intervenciones, compañeros. Estoy de acuerdo con Elías, pero confieso que ha expresado mi punto de vista con una claridad que yo no hubiera sido capaz de manifestar porque Darkos es un magnífico argumentador. Se me ocurren algunas cuestiones que planteo, más con ánimo de que continúe este gran debate que de replicar:

Darkos, coincido en que existe una diferencia ontológica entre M1 (realidad material del mundo) y M2 (mundo interpretado). Pero tengo serias dudas de que pueda establecerse una diferencia ontológica entre M2 (mundo interpretado) y M3 (categorías y elementos operativos de la ciencia). Pareciera que M3 no es más que un M2 muy cualificado, que sobrevive durante mucho tiempo y resulta de gran utilidad para resolver los problemas humanos, de modo que resulta avalado por M1 y acaba por parecer un espejo perfecto del mundo. Por ejemplo, no sé si el lenguaje de la lógica (o el lenguaje matemático) forman parte de M3 según tu concepción. Pongamos que sí, ¿es el lenguaje lógico el espejo de la realidad, son las matemáticas una descripción exacta del mundo, más exacta (imaginemos) que la de la poesía?, como prueba a favor de las matemáticas tenemos el hecho de que funcionan, ¿pero el hecho de que algo funcione (sea operativo/instrumental para otra cosa) permite deducir que es verdadero en sentido fuerte?

La metodología de la ciencia funciona de un modo tal que selecciona unos aspectos del mundo y descarta lo que no encaja en las categorías/unidades de análisis, considerándolo ruido. Esto le permite avalarse a sí misma, de un modo un tanto tautológico (aunque sin duda, no totalmente, porque la ciencia aspira a M1). Por eso se ha denunciado que el silogismo es una máquina trivial porque, a partir de "todos los hombres son mortales" es capaz de convertir a nuestros amigos en cadáveres.

En fin, yo tampoco soy relativista. Mantengo que existe una diferencia entre M1 y M2, y eso es tal vez lo que me define como materialista. Aprecio a la ciencia por su capacidad de mantenernos cerca del mundo real en el que necesitamos vivir (curando enfermedades, mejorando nuestras vidas cotidianas con transportes, comunicación, etc), pero no veo la diferencia ontológica entre ciencia y cultura, más allá de una contingencia útil. No creo en la razón trascendental, surgida de la fuente misma del ser, sin tiempo, ni carne, ni humanidad. No creo en una razón que sea puro instrumento, sin fines. Y me parece incluso peligroso postular que existe esa razón prístina, porque puede servir para oscurecer cualquier fin. Y la ciencia sin duda los tiene.
Última Edición: 20 Nov 2017 00:37 por Tasia.
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 21 Nov 2017 22:16 #41873

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elías escribió:
Según yo lo veo la cuestión es la siguiente. Efectivamente, la ciencia se construye. ¿Pero qué es exactamente lo que se construye en ese construir? Pues lo que se construye es un determinado método. ¿Y un determinado método para qué? Pues para alcanzar el conocimiento.

Ahora bien, desde dónde se construye dicho método. Pues se construye desde el conocimiento. Y claro, la cosa no deja de ser paradójica, se construye desde el conocimiento un método para alcanzar el conocimiento. En fin, cómo es ello posible.

Hola, elías. Creo que lo que quiere decir darkos es que la ciencia es una construcción material, no una construcción simplemente teórica. Lo que construye la ciencia sería principalmente tecnología, no (no solo) conocimiento. Por supuesto, para que sea posible la tecnología son necesarios conocimientos, métodos y teorías, incluyendo seguramente ideas metafísicas, pero también instituciones (universidades, centros de investigación) y por tanto, organización social, recursos económicos, políticas, valores, cultura, etc. Algunos de estos elementos pueden ser especulativos, ideales, subjetivos o relativos culturalmente, pero la tecnología es una realidad material, objetiva y universalmente válida. Hay puentes colgantes y hay satélites orbitando la Tierra, eso es innegable, y eso "demuestra" la verdad de la física de Newton más que cualquier discusión teórica. La ingeniería no es una mera aplicación práctica de la ciencia entendida como búsqueda desinteresada del conocimiento, aunque tampoco hay que irse al otro extremo y pensar que la teoría es un instrumento conceptual cuyo único valor es el utilitario, se trata más bien de superar la idea de ciencia como epistemología, como conjunto de teorías, y pasar a entenderla como una realidad histórica que procede de las técnicas y se desarrolla incorporando (necesariamente) elementos teóricos e institucionales. Por eso Gustavo Bueno prefería llamar gnoseología a su teoría de la ciencia: la epistemología, en tanto teoría del conocimiento, sería solo una parte de la psicología. Al menos yo entiendo así la propuesta de Bueno, a grandes rasgos, claro que habría que relacionarla con el resto de su compleja doctrina, en particular con su peculiar ontología, en la que todo, M1, M2 y M3, es materia, a pesar de que M1, M2 y M3 son inconmensurables.

Un saludo.
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 21 Nov 2017 22:49 #41874

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Tasia escribió:
Darkos, coincido en que existe una diferencia ontológica entre M1 (realidad material del mundo) y M2 (mundo interpretado). Pero tengo serias dudas de que pueda establecerse una diferencia ontológica entre M2 (mundo interpretado) y M3 (categorías y elementos operativos de la ciencia). Pareciera que M3 no es más que un M2 muy cualificado, que sobrevive durante mucho tiempo y resulta de gran utilidad para resolver los problemas humanos, de modo que resulta avalado por M1 y acaba por parecer un espejo perfecto del mundo. Por ejemplo, no sé si el lenguaje de la lógica (o el lenguaje matemático) forman parte de M3 según tu concepción. Pongamos que sí, ¿es el lenguaje lógico el espejo de la realidad, son las matemáticas una descripción exacta del mundo, más exacta (imaginemos) que la de la poesía?, como prueba a favor de las matemáticas tenemos el hecho de que funcionan, ¿pero el hecho de que algo funcione (sea operativo/instrumental para otra cosa) permite deducir que es verdadero en sentido fuerte?

M3 no puede reducirse a M2 porque los entes de M3 son objetivos y los de M2 son subjetivos. La verdad del teorema de Pitágoras es independiente de cualquier entidad mental (M2) como creencias, pensamientos o emociones: es verdad y punto, ahora y siempre, pienses lo que pienses, y te guste o no te guste. La necesidad de distinguir M2 y M3 no es original de Bueno, por ejemplo, Husserl funda la fenomenología reaccionado contra el psicologismo (o sea, la reducción de M3 a M2). Otro ejemplo es Karl Popper, que distinguió tres reinos, correspondientes más o menos a los tres "géneros de materialidad" de Bueno. De todas formas, yo también veo problemas para distinguirlos, veamos los ejemplo de darkos.

darkos escribió:
Como bien sabrás, podemos distinguir en un plano ontológico tres niveles: M1, M2 y M3. M1 está constituído por los entes materiales (en este punto tan material es una roca como las ondas incorpóreas por las que llega la señal televisiva), M2 está constituido por entidades sensitivas, psicológicas, y M3 por los entes conceptuales e ideas ( por ejemplola idea de triángulo es una entidad no susceptible de materialidad corporal pero tampoco como un producto puramente psicologista).

No veo diferencia entre una onda incorpórea y un triángulo, ambos me parecen objetos matemáticos abstractos, ¿por qué uno pertenece a M1 y el otro a M3?. Los astros son esféricos, así que, las esferas ¿son de M3, puesto que son figuras geométricas como los triángulos, o son de M1, puesto que son representaciones de realidades físicas, como las ondas?

Saludos.
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 22 Nov 2017 12:00 #41883

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Saludos, Pedro Pablo

Sí, efectivamente, aunque todo dependerá del punto de vista (no excluyente) que se desee resaltar. La ciencia, o mejor dicho, las ciencias, puesto que Gustavo Bueno, y con razón, no consideraba que existiera algo así como “la” Ciencia, construye tecnología. Como la ciencia se construye desde un determinado “método” (método científico) que se diferencia de la construcción de otros métodos. Y obviamente las ciencias son una empresa que necesita de organización social, recursos económicos, políticas, valores y cultura. Es decir, las ciencias abarcan tanto al M1 como al M2 como al M3.

Dices: “Hay puentes colgantes y hay satélites orbitando la Tierra, eso es innegable, y eso "demuestra" la verdad de la física de Newton más que cualquier discusión teórica”.

Bueno, todo dependerá de cómo se conceptúe el concepto verdad. Lo digo, porque de ser así, entonces también se podría hablar de las ciencias de los egipcios. Y efectivamente se habla de ella. Con lo cual también se podría hablar de la verdad de la ciencia de los egipcios.

Hay algo que me he preguntado desde hace ya mucho tiempo pero aún no he encontrado la respuesta. Así que agradecería bastante si alguien me la pudiera facilitar. La pregunta es la siguiente y tiene que ver con el artefacto llamado bumerán. ¿Qué explicación le daban los creadores del bumerán al hecho de que al lanzarlo les retornara nuevamente si no impactaba con ningún objeto (no todos los bumerán retornan)? Porque supongo yo que alguna explicación le darían a tal hecho. Y la pregunta, y como ya podrán adivinar, es la siguiente: ¿Por el hecho de que los bumerán funcionen tal y como funcionan convierte en verdadera la explicación dada por los creadores del bumerán?

Sí, efectivamente, hay satélites en órbita. ¿Pero por el hecho de que los haya no se demuestra la verdad de la física de Newton? Obviamente, no. Al menos hoy, y tras la teoría de la relatividad general, no se acepta que el movimiento de tales satélites se deba a la existencia de unas presuntas fuerzas a distancia sino que lo que único que hace el satélite es seguir la geodésica que le es propia. Ahora bien, si por verdadera lo que se quiere decir es que haciendo uso de unos determinados cálculos puedo colocar un satélite en orbita entonces, y efectivamente, la física de Newton es verdadera. O dicho de otra forma, si la verdad se reduce a la utilidad entonces la física de Newton es verdadera. Pero insisto, entonces también cabría hablar de que las ciencias egipcias eran verdaderas. Porque embalsamar embalsamaban; y lo hacían pero que muy bien.

Dices: “..se trata más bien de superar la idea de ciencia como epistemología, como conjunto de teorías, y pasar a entenderla como una realidad histórica que procede de las técnicas y se desarrolla incorporando (necesariamente) elementos teóricos e institucionales”

¿Pero de dónde proceden las técnicas? Porque las técnicas no son algo que estén ahí dadas, como las manzanas de un árbol, y de las cuales el ser humano se sirva a su antojo.
Sí, efectivamente, las ciencias son una realidad histórica que proceden de las técnicas y se desarrollan incorporando (necesariamente) elementos teóricos e institucionales. Pero es que las técnicas también son una realidad histórica que se desarrollan incorporando (necesariamente) elementos teóricos e institucionales.
El ser humano, y por serlo, y a diferencia de los animales, TIENE que ajustar el medio a sus fines y no ajustarse al entorno. Es decir, el hombre tiene que “construir” posibilidades, que no le vienen dadas por naturaleza, para construir su mundo. Y las técnicas son simplemente un recurso o una posibilidad más.


Dices: “La verdad del teorema de Pitágoras es independiente de cualquier entidad mental (M2) como creencias, pensamientos o emociones: es verdad y punto, ahora y siempre, pienses lo que pienses, y te guste o no te guste.”

Pues bien, yo no estaría tan seguro. ¿Se cumple el teorema de Pitágoras en espacio no-euclidianos? Pues no, no se cumple. En espacios no euclidianos dicho teorema debe de ser reformulado.
Pero es que además no creo que tenga sentido hablar de la verdad del teorema de Pitágoras. Claro, si alguien piensa que la construcción de un espacio matemático se adecua al espacio real físico entonces sí que se podría hablarse de verdad. Eso es lo que se pensaba hasta hace bien poco. Pero así se pensaba porque implícitamente se consideraba que el espacio físico era euclidiano y por tanto el teorema de Pitágoras describía adecuadamente dicho espacio físico. Pero todo ello cambió con la aparición de las geometrías no euclidianas. Personalmente considero que es mejor hablar de consistencia. Es decir, el teorema de Pitágoras es consistente con un espacio euclidiano. Pero el que esa construcción matemática describa o no un espacio real es ya harina de otro costal.
El teorema de Pitágoras se construye desde unos determinados postulados y axiomas (parece ser que el quinto postulado de Euclides siempre se puso en duda) y por tanto únicamente tendrán sentido (consistencia) desde los mismos. Fue un gran matemático, Nikolai Lobachevski, quien se dio cuenta de que el quinto postulado de Euclides no era deducible de otras proposiciones fundamentales y por tanto llegó a la consideración de que tal quinto postulado fuera una verdad evidente. Esto fue precisamente lo que desencadenó la posibilidad de desarrollar varias geometrías. Por tanto, los principios de Euclides, y las construcciones derivadas de los mismos, dejaron de ser verdades absolutas.
Ahora bien, si tú llamas verdadero a un mero cálculo operacional, ubicado dentro de un determinado marco, entonces el Teorema de Pitágoras es verdadero

Un cordial saludo
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LOS ENEMIGOS POSMODERNOS DE LAS CIENCIAS 22 Nov 2017 21:52 #41894

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Claro que hubo ciencia egipcia. La geometría de los griegos procede probablemente de sus contactos con las civilizaciones vecinas, que tuvieron conocimientos sorprendentemente avanzados en épocas muy remotas. Los babilonios ya conocían el teorema de Pitágoras tres milenios antes de nuestra era, y disponían de una aritmética superior a la griega, con un sistema de numeración posicional (sexagesimal) que permite una gran potencia de cálculo, y que no tuvimos en Occidente hasta la introducción de los números indoarábigos en la Edad Media. En una tablilla babilónica con casi 4000 años de antiguedad aparece la relación correcta entre la diagonal y el lado de un cuadrado (la raíz cuadrada de 2) con varias cifras de precisión. Eso no lo hacían los griegos clásicos, así que cuidado con decir que solo hubo ciencia en la civilización occidental.

Yo tampoco veo diferencias esenciales entre la ciencia moderna, la ciencia egipcia y las prácticas chamánicas, si intento adoptar el punto de vista de la escuela Gustavo Bueno. Se trata siempre de la misma tarea de conocer, controlar y construir el mundo. La diferencia entre las ciencias modernas y la "ciencia chamánica" no estaría en su esencia, sino en la superioridad de las primeras, en contra del relativismo posmoderno. ¿En que sentido podemos decir que son superiores? En su poder práctico: tenemos satélites y antibióticos, los chamanes no los tenían. Pero también en su potencia teórica: tenemos instrumentos conceptuales para entender el chamanismo, para negarlo, para explicar por qué sus contenidos teóricos están equivocados, para reducirlo a conceptos propios, para, como decía Bueno, triturarlo, mientras que el chamanismo no puede hacer la operación inversa: ni entiende la ciencia moderna ni puede explicarla en función de sus creencias. Eso no quiere decir que la ciencia occidental tenga la verdad absoluta, ni que los chamanes no tengan su porción de verdad, seguramente el chamanismo tiene alguna capacidad curativa, aunque nosotros lo explicaríamos como placebo. ¿Qué es la verdad científica? Para Gustavo Bueno es identidad sintética, pero no entendida como en Kant, sino de un modo materialista, como coincidencia de dos cursos operatorios distintos. Sinceramente, yo no lo entiendo bien, así que lo dejo ahí.

elías escribió:
Ahora bien, si tú llamas verdadero a un mero cálculo operacional, ubicado dentro de un determinado marco, entonces el Teorema de Pitágoras es verdadero
Así lo entiendo yo, salvo en un detalle: la verdad del teorema de Pitágoras no es el resultado de un cálculo, sino de una demostración. Pero sí, entiendo que es verdadero en tanto que deducción a partir de una serie de axiomas y por tanto es verdadero absolutamente. Aquí ya te doy mi opinión, que no es la de Gustavo Bueno. La matemática es una disciplina a priori, por tanto sus resultados son independientes de cualquier contenido empírico. Sus teoremas son verdades absolutas, aunque se trata de verdades formales, que no dicen nada de cómo es el mundo. El teorema de Pitágoras afirma una propiedad de los triángulos rectángulos de un espacio euclídeo, pero sabiendo eso no sé nada de los triángulos del espacio físico, porque no sé si un espacio euclídeo es un buen modelo matemático del espacio físico, para saberlo tengo que hacer comprobaciones empíricas, observaciones o experimentos. Las ciencias físicas trabajan construyendo modelos matemáticos, pero una cosa es la realidad, otra cosa el modelo y otra cosa es la estructura formal del modelo. Las matemáticas solo tratan de lo último, lo cual no es poco, porque conocer las consecuencias formales del modelo es lo que permite constrastarlo empíricamente. De modo que si medimos los lados de un triángulo rectángulo físico y no verifican una relación pitagórica (lo que de hecho sucede a escalas astronómicas en la cercanía de cuerpos masivos) el modelo euclídeo del espacio físico queda refutado, lo que no queda refutado es el teorema de Pitágoras. El teorema de Pitágoras sigue siendo verdadero, en tanto consecuencia formal del modelo euclídeo, y porque es verdadero el anterior experimento constituye una refutación del espacio euclídeo como modelo del espacio físico. El desarrollo de geometrías no euclídeas no salió del campo formal de las matemáticas, no se trataba de determinar si el postulado de las paralelas era verdadero en sentido empírico, sino de si era dependiente o independiente del resto de axiomas, es decir si se podía deducir de los otros axiomas o por el contrario se podía negar si introducir inconsistencia en el sistema axiomático. Resultó lo último. Pero se trata de un resultado puramente formal, que no dice nada sobre el mundo físico, aunque, eso sí, permitió el uso posterior, por Einstein, de un modelo de espacio no euclídeo.

Gustavo Bueno no estaría de acuerdo con lo que he dicho. En su gnoseología materialista no admitía la distinción entre las ciencias formales (lógica y matemáticas) y las ciencias empíricas, ya que toda ciencia sería material. El matemático trabajaría haciendo operaciones "quirúrgicas", igual que un científico en su laboratorio, esas operaciones consistirían en manipular signos en la pizarra o en el papel. A mí no me convence.

Esta conversación surgió de los teoremas matemáticos como ejemplo de M3. Hay más, cualquier objeto cultural estaría en M3, si no me equivoco. Por ejemplo, el Quijote pertenece a M3, no un libro concreto (eso es M1), sino la obra de Cervantes, independientemente de cualquier soporte físico.

Saludos.
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