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TEMA: Ascetismo

Pin parental e hipocresía 26 Ene 2020 19:48 #52934

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Desde mi punto de vista un místico no busca nada como no desea conocer nada ¿Cómo se va a pretender buscar o conocer algo si ya se está en lo buscado; si ya se es "uno" con lo conocido? El problema, a lo sumo, y si de problema deseamos hablar, es el intento de plasmar esa “unidad” (arrobamiento) con lo conocido.

Aquí les dejo el siguiente artículo en relación a la vía que sigue toda mística

Un acercamiento a la teología negativa: apuntes de Derrida sobre Angelus Silesius

Rodrigo Villegas

Una de las tradiciones que interrogaron especialmente a Derrida fue la teología negativa. Explorador de ella desde su más reconocido fundador, Dionisio el Areopagita, Derrida se sintió fascinado en particular por las potencialidades del lenguaje en este esfuerzo por acercarse a lo que es propio de Dios. La pregunta que atraviesa algunos de sus trabajos, y así también éste, es justo ésa: si la teología negativa es efectivamente un lenguaje. Si en verdad quiere o es capaz de decir algo…

Dionisio menciona en el corpus de su obra que para acceder a la divinidad cristiana, en términos generales, existen dos vías, aunque de diferentes características: la vía positiva o catafática, que es cuando el hombre aplica a Dios los atributos inteligibles captados a partir de los efectos de la Divinidad en el mundo, según la Biblia; y su contraparte, la que se conoce como vía negativa o apofática, la negación de los atributos sensibles e inteligibles a la esencia de dicha divinidad, ya que lejos de carecer de ellos, Dios los posee en grado supraeminente[1].

Sin embargo, pese a la dificultad natural para definir a la teología negativa, Derrida, en su conferencia Cómo no hablar, propone que en general esta vía considera que todo lenguaje predicativo es inadecuado a la esencia y a la hiperesencialidad de Dios, y en consecuencia sólo con una atribución negativa o apofática se puede pretender aproximar a él[2]. Y si algo puede resaltarse de este acercamiento, es su carácter aun predicativo o lingüístico, aunque inadecuado. Es decir, que más allá de los fundamentos místicos de la religión cristiana, Derrida distingue la potencialidad discursiva de la negatividad en relación a lo que se dice de Dios, es decir, al misterio de su nombre ¿Le es posible significar o conocer algo? ¿O se trata de la in-cógnita por naturaleza?:

Esto, que se llama X (por ejemplo, el texto, la escritura, la huella, la différance, el himen, el suplemento, el farmacón, el parergon, etc.) “no es” ni esto ni aquello, ni sensible ni inteligible, ni positivo ni negativo, ni dentro ni fuera, ni superior ni inferior, ni activo ni pasivo, ni presente ni ausente, ni siquiera neutro, ni siquiera dialectizable en un tercero, sin relevo posible, etc. No es pues ni un concepto, siquiera un nombre, a pesar de la apariencia. Esta X se presta, ciertamente, a una serie de nombres, pero reclama otra sintaxis, excede incluso el orden y la estructura del discurso predicativo. No “es” y no dice lo que “es”. [3]

Si Derrida menciona todos estos conceptos suyos es porque incluso fue acusado de utilizar la negatividad como una especie de cómoda retórica oscurantista, la cual no desearía conocer nada. Sin embargo, él mismo plantea que la teología negativa (y él), dentro de este riesgo que se extendería a todo lenguaje, escaparían a esta acusación gracias en buena medida, aun en la negación de semejantes desarrollos predicativos, a poder dirigirse al Otro, a marcar una huella que no necesita referencia siempre y cuando esté dirigida. Este riesgo, afirma, está inscrito en la propia estructura de una marca[4]. Y si nos atenemos a lo que él mismo establece como iterabilidad, una condición de la escritura para poder ser repetida e interpretada aun en ausencia de autor y de destinatario, siempre y cuando este signo sea legible[5], o que conserve sentido (apoyado en una afirmación de Husserl al respecto[6]), así, la marca, incluida la de la teología negativa, quedaría constituida “por la posibilidad de ser repetida en la ausencia no solamente de su “referente”, lo cual es evidente, sino (también) en la ausencia de un significado determinado o de la intención de significación.”[7]

Y sin embargo, esto conduce a un problema: ¿Cuál es el sentido de la escritura de la teología negativa?, Derrida plantea en Salvo el nombre que no tenemos certeza de que ésta sea un lenguaje, ya que desde un principio sus posibilidades de significación estuvieron agotadas en la perspectiva de una formalización completa[8]. No busca el conocimiento, sino la contemplación, incluso el silencio[9]. Y para Derrida, se trata aún más de una crítica radical al lenguaje; una actitud, pero también una huella.

Angelus Silesius, místico-lírico alemán del siglo XVII (cuyo verdadero nombre fue Johannes Scheffler), incursionó en esa actitud y Derrida escoge su libro El peregrino querúbico por ubicarlo en general en la tradición apofática disidente de Maestro Eckhart[10]. Su lenguaje no busca ni siquiera la poesía, aunque así parezca. Su subtítulo sugiere la contemplación de Dios ya mencionada[11]. Lo que tenemos son “enunciados”, si así se quiere, y sobretodo un gran esfuerzo por acceder a lo que es propio de este Dios desconocido que desbarata todo conocimiento, incluso todo atributo teológico:

El Dios desconocido.

Qué es Dios, no se sabe: Él no es luz, ni espíritu, ni verdad, ni unidad, ni uno, no es lo que llamamos divinidad: Ni sabiduría, ni intelecto, ni amor, ni voluntad, ni bondad: Ni una cosa, y tampoco una no-cosa, una esencia, un corazón: Es lo que ni yo, ni tú, ni creatura alguna, antes de devenir lo que Él es, jamás aprendemos.

(IV,21)[12]

Derrida nos señala aquí el gran vacío de significado, y sobretodo, de lo que se dice de ese nombre: ese Dios ignorado “no dice nada; de él no hay nada dicho que se sostenga… salvo su nombre… que no nombra nada (…) ni siquiera una divinidad (…) ‘Dios’ ‘es’ el nombre de ese hundimiento sin fondo, de esa desertificación sin fin del lenguaje. Pero la huella de esta operación negativa se inscribe en y sobre y como el acontecimiento”[13]. Y éste sería el decir mismo, en la lectura derridiana.

De acuerdo a la apofática cristina de Dionisio, esta huella significa que el poder hablar en sí y el poder hablar de Dios procede de Dios mismo, “incluso si para hacerlo hay que evitar hablar de tal o cual modo, a fin de hablar recta o verdaderamente, incluso si hay que evitar hablar de forma simple. Ese poder es un don y un efecto de Dios”[14]. En la obra Los nombres divinos, la misma posibilidad de hablar de estos nombres y hablar bien de ellos sólo le corresponde a Dios y no al hombre: “a Aquel que es la causa de todo bien, Él que concede, primero, el poder de hablar y, después, de hablar bien”[15], y de acuerdo a este enunciado señala Derrida, que siempre será posible llamar a Dios, nombrar con el nombre de Dios, a ese origen de todo habla, a su causa exigida, “es para el habla o para el mejor silencio, una petición, la exigencia o el deseo, como se quiera, de lo que se llama también el sentido, el referente, la verdad. Es esto lo que nombra siempre el nombre de Dios, antes o más allá de los otros nombres: la huella de ese singular acontecimiento que habrá hecho posible el habla (…) y el discurso apofático tiene además que abrirse con una oración que reconozca, asigne y asegure su destino: el Otro como Referente de un legein que no es otro que su Causa.”[16]

Así lo único que se sostiene en este discurso es esa huella, y en este caso, la marca en las palabras de Silesius: éstas “nombran a Dios, hablan de él, lo hablan, le hablan, lo dejan hablar en ellas, se dejan portar por él, (se) hacen referencia a aquello mismo que el nombre supone nombra más allá de sí mismo, lo nombrable más allá del nombre, lo nombrable innombrable (…) como si hubiera que perder el nombre para salvar lo que porta el nombre, o aquello hacia lo cual uno se porta a través del nombre. (…) no es emprenderla contra él. Al contrario, es simplemente respetarlo: como nombre. Es decir, pronunciarlo, lo cual equivale a atravesarlo en pos del otro, el otro que lo porta nombrado por él. Pronunciarlo sin pronunciarlo.”[17] Y por decir algo, Silesius lanza desde el abismo otra marca:

Un abismo llama a otro

El abismo de mi espíritu llama con su clamor al abismo de Dios:

Dime ¿cuál es el más profundo?

(I, 68)[18]

Y sobre ese abismo, Derrida apunta la verdadera voluntad de conocer que nos deja la teología negativa: “En el momento más apofático, cuando se dice: ‘Dios no es’, ‘dios no es esto ni aquello, ni esto, ni su contrario’ o ‘El ser no es’, etc., aun entonces, se trata todavía de decir el ente tal y como es, en su verdad, aunque sea meta-metafísica, meta-ontológica”[19]. La negatividad critica el decir algo del ser, niega ese algo por ser inadecuado, pero esto continúa incluso en su negación. Por lo tanto, ningún enunciado es apto para el conocer, la verdad estaría más allá del lenguaje y la teología negativa no sería más que un enfoque metódico, un camino para llegar a la verdad: “La teología negativa pertenece, sin cumplirla, al espacio de la promesa filosófica u onto-teológica de la que parece renegar, de la trascendencia referencial del lenguaje, decir a Dios tal y como es, más allá de sus imágenes, más allá de ese ídolo que todavía puede ser el ser, más allá de lo que se dice, se ve o se conoce de él; responder al verdadero nombre de Dios, al nombre al cual Dios responde y corresponde más allá del nombre que le conocemos que escuchamos.

Con este fin, el procedimiento negativo rehúsa, niega, rechaza todas las atribuciones inadecuadas. Lo hace en el nombre de un camino de la verdad y para escuchar el nombre de una voz justa.”[20] De allí el coraje, la disidencia y la marginalidad subversiva de la corriente apofática contra la ortodoxia teológica, muy lejos de la comodidad argumentativa: “El designio apofático procura también independizarse de la revelación, de todo lenguaje literal del acontecer neo-testamentario, de la venida de Cristo, de la Pasión (…) lo libera de toda autoridad, de todo relato, de todo dogma y de toda fe determinable. En el límite queda, a posteriori, independiente a toda historia del cristianismo, independiente e incluso separado, quizás absuelto, de la idea del pecado, (…) quizá redimido de la idea de redención.”[21]

Así, la teología negativa cuestiona el uso del lenguaje para describir de una vez por todas lo indescriptible, y al negar lo que se ha dicho de Dios mantiene la verdad en su estado más prometedor o prelingüístico, por eso Derrida se aventura en llamarla “experimento”, al no poder o no querer nombrar por fin a la verdad, quizá en un acto de humildad o serenidad, Gelassenheit en Silesius[22]. Lo que intenta alcanzar la técnica de la negación es ese “nombre del nombre”, y para Derrida el acontecimiento imposible, en lo más imposible de lo imposible en tanto posibilidad. Independiente de toda imagen, de todo consenso, siempre al borde del lenguaje. Invitaciones de Derrida y Silesius:

Amigo, ¡ya basta! Si quieres leer más,

Ve y conviértete tu mismo en la escritura y la esencia.
Última Edición: 26 Ene 2020 20:03 por elías.
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Misticismo y ascetismo 26 Ene 2020 20:20 #52935

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MateoGF escribió:
La inmortalidad está implícita en la teoría del conocimiento de S. Agustín y en la anámnesis. No solo tengo en cuenta el conocimiento pero es una parte importante, obviarla es no ser coherente con la idea de Dios que tenían. Por supuesto no es solo conocimiento, se puede defender que es incognoscible y que todo lo digamos sobre dicho ente estaría falto de algo más ¿te suena a algo? Si queremos dotar de la seriedad que se merece a la filosofía, no creo que se pueda dar cabida a tal tipo de visiones, en tal caso dejarlas a criterio individual como creencia, pero nunca como corrientes filosóficas, pues todas las posibilidades de dichos métodos están agotadas. Proponer esas vías como medio para lidiar con el presente me parece más que revolucionario reaccionario, más que filosófico religioso. Repito, la ética no tiene necesidad de estar subyugada a la religión, de hecho considero que es mucho más loable cuando no lo está pues ahí reside la virtud, no en hacer algo para conseguir una recompensa sino porque se considera lo mejor.

Pero estás juzgando un anhelo y un movimiento de más de 2500 años desde una idea de lo que ha de ser la Filosofía. Por eso te comenté, como simple precaución, que intentaras acercarte sin ciertos prejuicios. Está bien juzgar, pero hacerlo antes de analizar, impide ver muchos matices.

Que sea legítimo o no esas vías o formas de VIDA, no de conocimiento, eso es cosa que yo no he tratado. Desde el principio mi apunte fue a que me parecía muy precipitado tu resumen de misticismo=ejercicios de respiración (búsqueda de paz).

Además, es que la vida de un cristiano está lejos de la paz del alma. Su propia alma es un campo de guerra. Y es ahí donde se da el ascetismo.

Por cierto, a lo que decía Alma, a saber: "un conocimiento que no puede ser comunicado no es conocimiento. ¿O sí lo es?"

Solo apuntar una cosa: los místicos españoles buscaron una nueva forma de escritura precisamente para poder expresarse. Y yo diría que no quieren comunicar (a un otro), sino simplemente expresarse. Heidegger se acerca a esta idea cuando habla del lenguaje como casa del ser. Recordemos que según el NT la vida comienza por la Palabra, por el Verbo: "Y al principio fue el Verbo,..." Es decir, el Logos.

Hieros Logos, como los órficos.

Saludos.
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Última Edición: 26 Ene 2020 20:21 por Silvanus.
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Pin parental e hipocresía 26 Ene 2020 20:36 #52937

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Personalmente considero que el arrobamiento del místico no era algo buscado sino algo que acontecía. Es decir, un místico no buscaba la unión con Dios ni se sometía a un ejercicio de introspección o hacía uso de una determinada técnica sino que de repente era arrebatado.

Por cierto, y aunque no haría falta aclararlo, o quizá sí, decir que una cuestión es la descripción de un fenómeno, otra bien distinta es la explicación del mismo y otra el ámbito desde el cual se dé dicha explicación. Así, por ejemplo, desde la fenomenología se puede hacer una descripción del fenómeno místico como se puede hacer una descripción del fenómeno religioso. Otra cuestión bien diferente es las distintas explicaciones que se puedan dar del fenómeno religioso desde el ámbito filosófico, desde el psicológico o desde el de las religiones. Creo que no tener claro esto último puede ser una gran fuente de confusión.

Un saludo
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Misticismo y ascetismo 26 Ene 2020 21:26 #52938

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Desde luego que hablo desde lo que ha de ser la filosofía porque es donde estamos, me desmoraliza ver que la salida a ciertos problemas filosóficos parezca ser esa, no es nada más. En cuanto a misticismo = ejercicios de respiración, creo sinceramente que esa no ha sido mi aproximación al tema, al igual que decir que juzgo sin antes analizar no resuelve nada de lo que he dicho, solo es un intento de desautorizar mis argumentos sin entrar a rebatirlos.
A Elías, estoy de acuerdo en que un místico no busca nada pues ya está en lo que busca, por ello también creo que es una posición religiosa ¿es también una posición filosófica? Hace tiempo que se despejaron las diferencias entre religión y filosofía, ¿de verdad se están enredando de nuevo? Lo comprendería si hubiera planteamiento nuevos, pero ellos no pueden consistir en recuperar a la teología negativa de Areopagita para obviar toda la tradición filosófica posterior. Lo mismo se podría hacer con S. Tomás y con otros tantos. La teología negativa entiendo que en última instancia podría llevar a un concepto de Dios como límite, lo cual es un ateísmo existencial a fin de cuentas. ¿Si no puedo aplicar ninguna palabra a Dios, sino puedo conocerlo, como voy a saber que existe? Creo, que solo se podría resolver hacia la creencia a través de la fé, al menos esta ha sido la salida de la mayoría de representantes de dicha vía. A mi me parece muy bien que cada uno crea en lo que le apetezca pero equiparar filosofía y religión o mezclarlas es sencillamente querer acabar con la filosofía como tal para convertirla en un instrumento de cara a escribir libros estilo "12 reglas para la vida" o, también, una buena excusa para hacer (o practicar) una filosofía no comprometida con la realidad. Dicho esto, agradezco el texto que has proporcionado Elías.
Como último apunte, Silvanus, a mi ver, el ascetismo del que hablas no se puede dar en un cristiano por el mero hecho de que esa perfección individual, ese camino del héroe o del humilde, no es para sí y por sí sino que está subyugado siempre a algo mayor y vigilante. Por ello me parece un concepto contradictorio (no dudo que ayude a mejorar ciertas vidas pero eso es muy distinto y,con ello, no basta para dotarlo de legitimidad filosófica)
Sobre el arrobamiento con lo desconocido, para tener un arrobamiento con lo desconocido hay que no conocer, ¿Cuantos místicos tuvieron un arrobamiento sin conocer una idea religiosa de dios? Estamos tratando este fenómeno como si fuera algo individual, casual, cuando en realidad se encuentra presente en la sociedad desde sus orígenes, esto no le da ningún tipo de legitimidad simplemente explica que suceda. No creo que se pueda tener un arrobamiento sin saber que algo así puede pasar porque, con Aristóteles, no creo que haya nada en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos.
Creo que una fuente confusión es no definir los conceptos con los que hablamos, más que diferenciar entre descripción, definición y explicación en la que todos estaremos de acuerdo que no son lo mismo pero unas se pueden extraer de las otras cuando no se precisa más. "Figura geométrica de tres lados y tres ángulos", ¿es una descripción, una definición o una explicación de lo que es un triángulo?
Última Edición: 26 Ene 2020 21:29 por MateoGF.
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Pin parental e hipocresía 26 Ene 2020 22:06 #52939

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Para empezar, no he tratado de desautorizar tus argumentos, básicamente porque no me interesa eso. Respeto tu posición, pero pienso que le falta perspectiva histórica.

Porque hay un hecho, guste o no: la Filosofía tiene un pasado, y en ese pasado de más de 2000 años, está intrincada con la historia de la religión, y desde que apareció el Cristianismo hasta aproximadamente el siglo XVIII, los filósofos eran cristianos. Es decir, que la Filosofía occidental es, a lo largo de la historia, mayoritariamente filosofía cristiana, y dentro de ella el ascetismo y el misticismo tienen mucho peso.

Solo con la caída de la Metafísica (y vuelvo a lo que ya dije en el otro hilo) se abren otras posibilidades. Que existan esas otras posibilidades, que yo también suscribo (como la filosofía nietzscheana) no quita ni un ápice al valor que ha tenido y el aprendizaje que se puede sacar de todo lo anterior, incluido el misticismo y sobre todo el ascetismo.

Por lo demás, decir esto: “querer acabar con la filosofía como tal para convertirla en un instrumento de cara a escribir libros estilo "12 reglas para la vida"”; es otra forma (como lo de la respiración) de ridiculizar algo que, en realidad, ha sido la raíz de la Filosofía de los últimos 2000 años.

Tráeme filósofos que no hayan tomado a la Religión Cristiana como su enemiga o su aliada. Y, creo, que tales filósofos escribieron algo más que esas 12 reglas que dices.

Repito: la Filosofía tiene un pasado, y ese pasado está marcado a fuego por la religión y la metafísica Cristiana. Partiendo de tu definición de lo que ha de ser la Filosofía, lo anterior a la Ilustración o a las distintas critica, supongo que no se considera Filosofía, es pura religión.

Solo un último apunte: ¿cómo resume Nietzsche la historia de la Filosofía y el alba que supone Zaratustra?

“Historia de un error
1. El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo.
(La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis «yo, Platón, soy la verdad»).
2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»).
(Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible, -se convierte en una mujer, se hace cristiana...).
3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.
(En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsburguense).
4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? ...
(Mañana gris.Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).
5. El «mundo verdadero» -una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, -una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una Idea refutada: ¡eliminémosla!

(Día claro; desayuno; retorno del bon sens y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres)
6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?... ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!
(Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; INCIPIT ZARATHUSTRA).”

Esa idea, ese mundo verdadero del que habla, ese “error” es Dios, y el Dios cristiano.

Saludos.
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Última Edición: 26 Ene 2020 22:12 por Silvanus.
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Pin parental e hipocresía 26 Ene 2020 23:13 #52940

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Estoy de acuerdo con tu visión, Silvanus, solo un pequeño apunte. Creo que es un falso dilema la oposición entre conocimiento y salvación. El místico entiende la verdad como salvación, y busca a ambas a la vez, sabiendo que se trata de lo mismo. Platón ya lo dejó muy claro en el mito de la Caverna. Quien se liberaba, conocía la verdad, y viceversa. Toda la mística cristiana se basa en este mismo relato: La ceguera de los sentidos y Dios que llama al alma para mirar dentro de sí misma, huir de las sombras, acceder a la verdad y así liberarse.
En relación a la comunicación del conocimiento, el mito también es sugerente. La persona liberada volvía a comunicar la verdad, pero los que vivían encadenados no podían entenderle. No es que la verdad no pudiera ser comunicada, puede serlo a través de la poesía o de la filosofía. Sin embargo, el problema es que no puede ser entendida mediante los usos normales del razonamiento, que se muestra impotente ante ciertas afirmaciones como las de Dionisio con su vía negativa, que tienen un gran parecido con las formas de enseñanza del zen, por ejemplo, y resultan completamente absurdas para la razón. Es necesario haber tenido alguna experiencia mística, un pequeño rayo de luz, aunque este durara un segundo, para poder entenderlo. El mismo Tomás de Aquino tuvo una experiencia así al final de su vida, y dijo que toda su filosofía no era nada en comparación con lo que había podido experimentar. Pero no se trata de convencer a nadie.
El misticismo atraviesa toda la filosofía occidental, y no me refiero solo al cristianismo. En un sentido más amplio, podría decirse que nada hay más religioso que buscar la verdad. El filósofo es un loco, un místico, un asceta, y en la mayoría de los casos, todo eso a la vez. Al menos en su sentido original.
Elías, ciertamente que el buscador es lo buscado. Pero para entenderlo, es necesario buscar y esforzarse. Tiene que haber un anhelo previo. No cae del cielo. ¿Por qué? Para que la unión mística se de, es necesario purificar la mente previamente, y eso es responsabilidad del buscador. Una vez purificado, accede al conocimiento de que todo lo que buscaba ya lo tenía, de que no hay separación entre el sujeto-yo y el objeto-Dios. Eso es el arrobamiento de los místicos cristianos, pero para ello creo que hace falta un trabajo previo. Es como en la tradición vedántica, en la que hay distintos Yogas para purificar el cuerpo (Hatha yoga), las acciones (karma Yoga), la mente (meditación), las emociones (bhakti yoga), etc., para llegar finalmente al Jnana Yoga que es el Yoga del conocimiento. Solo en ese momento, la filosofía vedántica puede ser comprendida, lo que equivale a la unión con Dios, o más bien a la comprensión de que nunca ha habido tal dualidad.
Pero es un tema muy amplio, y lo cierto es que ahora mismo tendría que estar estudiando. Un saludo!
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Pin parental e hipocresía 27 Ene 2020 09:34 #52941

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Hola MateoGF

Dices: “A Elías, estoy de acuerdo en que un místico no busca nada pues ya está en lo que busca, por ello también creo que es una posición religiosa ¿es también una posición filosófica? Hace tiempo que se despejaron las diferencias entre religión y filosofía, ¿de verdad se están enredando de nuevo? Lo comprendería si hubiera planteamiento nuevos, pero ellos no pueden consistir en recuperar a la teología negativa de Areopagita para obviar toda la tradición filosófica posterior. Lo mismo se podría hacer con S. Tomás y con otros tantos. La teología negativa entiendo que en última instancia podría llevar a un concepto de Dios como límite, lo cual es un ateísmo existencial a fin de cuentas. ¿Si no puedo aplicar ninguna palabra a Dios, sino puedo conocerlo, como voy a saber que existe? Creo, que solo se podría resolver hacia la creencia a través de la fé, al menos esta ha sido la salida de la mayoría de representantes de dicha vía. A mi me parece muy bien que cada uno crea en lo que le apetezca pero equiparar filosofía y religión o mezclarlas es sencillamente querer acabar con la filosofía como tal para convertirla en un instrumento de cara a escribir libros estilo "12 reglas para la vida" o, también, una buena excusa para hacer (o practicar) una filosofía no comprometida con la realidad. Dicho esto, agradezco el texto que has proporcionado Elías.”

Por supuesto que hace tiempo que se despejaron las dudas entre religión y filosofía como hace tiempo que se sabe que el teísmo y el ateísmo son doctrinas filosóficas. Pues claro que el misticismo no es una posición filosófica. Lo cual no quiere decir que las religiones o el misticismo, en tanto que hechos, no puedan ser abordados desde la filosofía. Es decir, existe la filosofía de las religiones como la filosofía de la ciencia lo cual no quiere decir que se esté confundiendo la ciencia (moderna), la filosofía y la religión.

Un saludo
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Pin parental e hipocresía 27 Ene 2020 09:40 #52942

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Hola, Silvanus


Hay una cosa que no termino de entender y desearía que me lo aclararas. Dices: “Solo con la caída de la Metafísica (y vuelvo a lo que ya dije en el otro hilo) se abren otras posibilidades.”

Entiendo que digas que caiga una forma de entender la metafísica o de “hacer” metafísica pero no de la Metafísica. ¿Es que acaso el vitalismo no es una doctrina metafísica?

Un saludo.
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Pin parental e hipocresía 27 Ene 2020 12:30 #52944

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Según Heidegger, precisamente Nietzsche sería un metafísico más. Según su forma de analizar y dentro de ese sistema heideggeriano, la Voluntad de Poder la interpreta como “realidad última”.

Desde el mismo Nietzsche, esto no sería así. Porque él no postula ninguna realidad última, ningún ser: la voluntad de poder es una mera metáfora, un signo que señala las distintas fuerzas en pugna.

Por tanto, para el que quiera negarse a la caída y muerte de la Metafísica, pues hay formas de interpretar la crítica nietszcheana y, como se ve, incluso meter a Nietzsche como un metafísico más.


Saludos.
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Pin parental e hipocresía 29 Ene 2020 19:31 #53013

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Silvanus, "Respeto tu posición, pero..." voy a desautorizarla igualmente diciendo que te falta perspectiva histórica, dos párrafos después lo volveré a hacer. Importa poco que te interese o no hacerlo, lo haces y no es la mejor forma de debatir. Dicho esto:
El pasado de la filosofía está marcado a fuego por la metafísica y por la religión, por supuesto, para empezar hay que definir qué entiendes por metafísica porque tengo serias dudas de a qué te refieres, por otra parte, la filosofía surge en oposición directa a la religión, si bien se han hibridado numerosas veces a lo largo de la historia, especialmente con la teología cristiana como dices. Esto no quiere decir que toda la escolástica sea religión y esté desprovista de filosofía, la propia forma de su exposición es eminentemente filosófica en la mayor parte de sus textos. Tampoco quiere decir que a día de hoy se pueda hacer la misma filosofía que hace cinco siglos. Se puede pero desde luego no resultará fructífero para el desarrollo de la filosofía.
Shankara, "nada hay más religioso que buscar la verdad" "El filósofo es un loco, un místico, un asceta, y en la mayoría de los casos, todo eso a la vez. Al menos en su sentido original." No sé de qué sentido original hablas, si me puedes especificar te lo agradezco, porque no estoy en absoluto de acuerdo con que se de por buena la visión estereotípica del filósofo sentado en la piedra como el pensador de Rodin o con Diógenes de Sínope. Por supuesto que tienen su filosofía pero hay que diferenciar entre la filosofía mundana y la académica. Por otra parte, el mito de Platón no es separable de su doctrina de la Ideas, y su forma de llegar hasta ellas no es sino mediante la investigación, no mediante una iluminación interna fuente de la fé.
Elías, el teísmo y el ateísmo son doctrinas filosóficas, bueno, pues dependerá de como estén fundamentadas tendrán valor o carecerán de él, hablando en términos tan generales estoy de acuerdo. Con el resto estoy de acuerdo también, no he dicho nada en contra de ello.
Para acabar, Silvanus, te parecerá banal definir qué es metafísica o una obviedad, no lo es, no puedo saber si te refieres a la filosofía primera aristotélica, a formas idealistas, espiritistas, ontologías o vete tu a saber.
Por último, que tu resumen de la filosofía lo realices vía Nietzsche, me dice que quizás no sea yo el que tenga falta de perspectiva histórica.
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