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TEMA: La huella de Mr. Mutt

La huella de Mr. Mutt 20 Oct 2011 23:00 #4972

  • Nolano
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Estamos en la parte más interesante del curso. Uno va por ahí, con toda su bibliografía a cuestas, leyendo, expurgando, de un lado a otro, absorbiendo ideas nuevas. Luego, según se acercan los exámenes, viene lo más arduo (y lo más aburrido).

Disfrutando de este momento inicial, libre de las ataduras académicas, he dado con un artículo del profesor Marchán Fiz en la revista de nuestra facultad, Éndoxa (ENLACE), que me ha dado que pensar. Espero que interese no sólo a los que cursan ahora esta asignatura, sino que sea de interés general para todos, pues se tratan cuestiones que ya han sido apuntadas en otros hilos del foro.

Narra en este artículo Marchán un caso llamativo:
Marchán escribió:
“...de acuerdo con el programa de la Sociedad de Artistas Independientes, creada en Nueva York en diciembre de 1916, cualquier persona podía convertirse en uno de sus miembros y, por consiguiente, en artista, si aceptaba sus principios: «Ni jurado ni premios» y pagaba la cuota de inscripción. Ello le garantizaba por lo demás que cualquier cosa que enviara sería colgada en sus salas. Cuando en abril del año siguiente se abrió al público en su primera exposición, fueron mostradas cerca de dos mil quinientas obras de unos mil doscientos proclamados artistas. Sin embargo, contraviniendo unos criterios tan elásticos, el comité organizador vetó una obra titulada Fuente, un urinario masculino de porcelana blanca, probablemente un Bedforshire plano por detrás y con labio, que estaba fechado y firmado en uno de sus bordes por un artista hasta entonces desconocido: R. Mutt.”

La “obra de arte” en cuestión era esta:

La cosa no quedó ahí, pues uno de los organizadores de la muestra, M. Duchamp, dimitíó del comité en solidadridad con el artista rechazado y se manifestó públicamente a favor de R. Mutt... resultando finalemente que el misterioso R. Mutt era, en realidad el mismo M. Duchamp.

La anécdota es ciertamente curiosa, y, más aún, paradigmática en el desarrollo de la teoría del arte y de la estética contemporáneos. (Naturalmente, el caso no lo ha descubierto Marchán Fiz, sino que es un tópico en los libros de teoría estética contemporánea)

No me he podido resistir a reproducir la anécdota para poner en ambiente la cuestión que yo creo más importante y en la que discrepo de Marchán Fiz (naturalmente en fase solamente tentativa, pues acabo de empezar los estudios de esta materia). Lo que está claro es que Duchamp, al exponer su urinario como obra de arte (urinario que no había fabricado él) lo que estaba haciendo realmente no era exponer una obra de arte sino formular un enunciado: «Esto es una obra de arte».

Marchán Fiz expone las diferentes interpretaciones que cabe dar a ese enunciado:
Marchán escribió:
“Aventuro por consiguiente que cuando desde cualquiera de las instancias se identifica a la Fuente o a otros objetos con la declaración: «Esto es una obra de arte», su marco más pertinente no es el paradigma lingüístico del estructuralismo (significante/significado, lengua/habla, etc.), ni el lógico del conceptualismo tautológico (las proposiciones analíticas) o el pragmático (la performatividad del lenguaje), sino, probablemente, el de la. función enunciativa”.

Y es a esos términos a los que me atrevo a llevar el debate. Analicemos las opciones sobre cómo interpretar el enunciado «esto es una obra de arte».

1) Puede tratarse de una proferencia lingüística interpretable en un contexto lingüístico. Marchán Fiz rechaza esta posibilidad y yo estoy de acuerdo con él. Evidentemente no es un enunciado convencional que daba ser interpretado en un contexto de otros enunciados.

2) También rechaza Marchán Fiz que se trate de un enunciado analítico. Estoy de acuerdo; para ello deberíamos disponer de una definición de “obra de arte” como intensión a la que la Fuente de Duchamp perteneciera como extensión. Pero o no disponemos de tal definición de “obra de arte” o, si disponemos de ella, no parece que la Fuente encaje como elemento del conjunto definido por “obra de arte” con carácter previo a la proferencia del enunciado «esto es una obra de arte» referido a la Fuente.

Nos quedan, por tanto, las dos últimas opciones:

3) Se trata de una proferencia pragmática que tiene fines performativos.

4) Se trata de un auténtico enunciado, es decir, de una proferencia que busca la adhesión o el rechazo cognitivos del oyente (espectador de la “obra”, en este caso): es decir, que se espera que el espectador asienta, “sí, es una obra de arte”, o disienta, “no, esto no es una obra de arte”.

Entiendo el interés académico de Marchán que le lleva a adherirse a esta última tesis, la de la enunciatividad de la obra Fuente. Pero me voy a permitir disentir.

En la obra Fuente creo advertir claramente una intención performativa. Duchamp busca no una adhesión veritativa a su enunciado sino una auténtica reacción a su enunciado. Duchamp no busca un debate teórico, sino una reacción institucional y personal ante su “obra”. Evidentemente lo que busca el “artista” no es una discusión teórica sobre si eso es o no una “obra de arte”; lo que busca es la reacción airada, indignada, visceral, del espectador. Y lo consigue.

Si Duchamp piensa realmente que la función del artista es provocar reacciones viscerales (no adhesiones cognitivas) con su “obra”, su “obra” es arte. O lo era cuando se levantó el escándalo. Evidentemente, hoy, que ya estamos acostumbrados a ver en un museo cualquier cosa, esa Fuente no sería obra de arte bajo ese criterio. Aunque posiblemente lo sería bajo el criterio institucional: la crítica y las instituciones museísticas y culturales mundiales lo han adoptado oficialmente como “obra de arte”. Pero ahí ya estaríamos más bien en las opciones 1 y/o 2, nunca en la 3. Y no, desde luego, en la 4.

Como digo, esto son sólo especulaciones un tanto vagas y tentativas ante el curioso caso de Mr. Mutt y su Fuente.
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Re: La huella de Mr. Mutt 21 Oct 2011 14:17 #4983

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Interesantes reflexiones, Nolano. La pregunta con la que Marchán Fiz titula su artículo, más allá del contenido específico del mismo, invita a reflexionar sobre cuestiones esenciales que sin duda hay que plantearse cuando se empieza el recorrido por esta asignatura: la pregunta sobre qué hace que algo sea arte, quién decide y cómo se decide qué es lo que posee valor artístico y qué no.

Vaya por delante que aún no me he adentrado en el estudio del manual y que no tengo un conocimiento demasiado profundo ni asentado de las diversas teorías artísticas y estéticas, pero, a bote pronto, me asalta la pregunta de si sería posible que las dos interpretaciones objeto de debate sobre el enunciado “esto es una obra de arte” no fuesen excluyentes.

Creo que hay que partir de la premisa de que en el mundo del arte todo aquello que se sale de los cánones validados en un determinado momento está sujeto a ser tildado como provocación por parte de los defensores oficiales de las formas más canónicas de expresión artística y, seguramente, la intención del autor también sea esa. Por tanto, cuando Marcel Duchamp inauguró la tendencia del Ready-made con su “Fuente” seguramente hubo mucho de desafío consciente de los criterios establecidos en su época que delimitaban con claridad qué era arte y qué no.

Pero por otro lado, el propio Duchamp se defiende de las razones esgrimidas por la Sociedad de Artistas Independientes para no admitir su obra en la exposición del siguiente modo:

«He aquí los motivos para rechazar la Fuente del sr. Mutt. 1.—Algunos
arguyeron que era inmoral, vulgar. 2.—Otros, que era un plagio, una simple
pieza de fontanería. Ahora bien, la Fuente del sr. Mutt no es inmoral, esto es
absurdo, no es más inmoral que una bañera. Es un accesorio que se ve cada
día en los escaparates de los fontaneros. Si el sr. Mutt hizo o no hizo la Fuente
con sus propias manos, no tiene importancia. Él lo ELIGIÓ. Cogió un
artículo ordinario de la vida y lo colocó de tal modo, que su significado útil
desapareció bajo el nuevo título y punto de vista: creó un nuevo pensamiento
para aquel objeto. En cuanto a la fontanería no es absurdo. Las únicas
obras de arte que ha dado América son la fontanería y los puentes».


De sus palabras entiendo que para Duchamp la función del artista no se limita a la provocación de reacciones viscerales sino que también pretender llamar la atención sobre determinados objetos que en la vida ordinaria destacan por su funcionalidad y cuyo valor artístico puede pasar desapercibido en su cotidianeidad. Por tanto, parece que desde esta segunda intención si se puede admitir que el artista busca la adhesión o rechazo cognitivo del espectador ante su obra, y el hecho de renombrar al inodoro como “Fuente” refuerza el distanciamiento que éste siente con la vertiente útil al mismo tiempo que abre las puertas hacia una contemplación del objeto “simplemente” como creación artística.

Sin duda será interesante volver sobre este asunto cuando posea algo más de bagaje…
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Re: La huella de Mr. Mutt 22 Oct 2011 09:16 #4987

  • Joselamanga
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Hola , sin entrar en el fondo , porque aun no me veo capaz de analizar con un mínimo de profundidad ,estoy deacuerdo que el artista estaba buscando las reacciones que al final provoco su obra , hasta el punto de inestabilizar los cimientos de un movimiento heterodoxo en ese momento , si se puede decir así.
Creo que lo consiguió , hasta el punto que él mismo forma parte de esa reacción dimitiendo , lo que genera un debate interesante y puntos de reflexión necesarios para el futuro desarrollo del arte , entendido por todo aquello que moviliza en el ser humano el bien , el mal , la moral , la ética...etc.

Bueno una pequeña aportación al debate .

Saludos
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Re: La huella de Mr. Mutt 23 Oct 2011 18:51 #5005

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Rafel escribió:
a bote pronto, me asalta la pregunta de si sería posible que las dos interpretaciones objeto de debate sobre el enunciado “esto es una obra de arte” no fuesen excluyentes

Ciertamente la proposición “Esto es una obra de arte” es, formalmente, un enunciado apofántico; incluso si se tratase de una proferencia con pretensiones perlocutorias, siempre sería un enunciado al que teóricamente podría asociársele un valor de verdad o falsedad.

Pero las dos opciones sí serían excluyentes por el escaso valor que tendría la función apofántica si los fines de la proferencia fuesen perlocutorios. Supongamos, Rafel, que estamos los dos en la playa y yo, que acabo de salir del agua digo: “El agua está buenísima”. Evidentemente eso tiene un contenido enunciativo y puede ser verdadero o falso. Pero mi frase no ha sido proferida para someterla a comprobación veritativa, sino que se trata de algo así como: “Anímate Rafel, date un baño”. La intención perlocutoria prevalece de tal forma que la función enunciativa queda absolutamente en un segundo plano (aunque pudiera tener dicha función esa frase en otro contexto, por ejemplo: si dos padres discuten sobre la temperatura del baño antes de introducir a su bebé en la bañera).
Rafel escribió:
también pretender llamar la atención sobre determinados objetos que en la vida ordinaria destacan por su funcionalidad y cuyo valor artístico puede pasar desapercibido en su cotidianeidad

Esa interpretación, Rafel, aunque es admisible, es improbable, pues como se encarga de decir Marchán en su artículo, “el urinario elegido era de los de menos prestigio en la escala social, un modelo barato, ligero y fácil de instalar, pero sin cisterna de agua resultaba maloliente y difícil de limpiar. Solamente los de las prisiones, de latón y sin labio, eran de inferior calidad”. O sea, que parece que Duchamp eligió un urinario especialmente desagradable y feo; lo que yo creo que apunta en la dirección de su función perlocutoria y no enunciativa.

Y eso me lleva a otra cuestión adicional sobre el caso de Duchamp. Si, como sostengo, Duchamp no estaba sometiendo a un juicio de verdad o falsedad (o de correcto o incorrecto) el enunciado “Esto es una obra de arte” referido a la Fuente, su planteamiento recuerda en gran medida la paradoja conocida como ”del mentiroso”. En efecto, si el arte consistiera en presentar al espectador algo que le provoque una reacción de adhesión o rechazo visceral (no cognitiva o verificativa), la Fuente sólo sería arte si rechazamos la proposición “Esto es una obra de arte”. Es decir, la Fuente sólo sería arte para quien no reconoce al objeto tal estatuto de objeto artístico, es decir, aquellos espectadores para quienes la Fuente no es arte. Aquellos que se adhirieran a la proposición “Esto es arte” no resultarían afectados por su exhibición en un museo más de lo que lo serían si ven el urinario en unos retretes públicos; por tanto, serían incapaces de sentir ante el urinario una experiencia artísitca (a no ser que la sintieran también, cada vez que van a hacer sus necesidades, ante el artilugio que se disponen a utilizar).
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Última Edición: 23 Oct 2011 18:54 por Nolano.
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Re: La huella de Mr. Mutt 23 Oct 2011 19:13 #5008

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Sinceramente , si el objetivo , aunque no pretendido , es buscar cajas chinas reflexivas en el objeto como si se tratara del numero pi , bueno , pero la verdad , lo interesante es lo que provoco en el observador y en un conjunto de artistas que vieron sus limitaciones .Justificar y desarrollar mil teorías para llegar a la conclusión que queramos demostrar , si algo es o no arte , me parece superfluo y no aporta , bajo mi punto de vista , nada al conocimiento humano .
Es arte unas latas de coca ola en el suelo y un portátil al lado...pues en el Manifiesta 8 , que este año aterrizo en Murcia , vi esto de un artista americano que parece que era la repera...y yo me pregunto estas exposiciones u obras, me da hasta pudor decir eso de obra , para que público hacen sus obras ? ....no tiene ningún sentido por mucho que queramos buscarle las vueltas.
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Re: La huella de Mr. Mutt 12 Ago 2013 09:31 #15519

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Siguiendo con la reflexión sobre la "Fuente" de M. Duchamp

Si hay alguien en el foro que piense que la "Fuente" no es una obra de arte, pero piense que sí lo es, por ejemplo, este cuadro de botas de Van Gogh:

Me gustaría que explicase por qué esta segunda obra sí sería una obra de arte y la Fuente de Duchamp no.

Y, adicionalmente, que explicase por qué las botas de Van Gogh son una obra de arte y esta imagen no lo es, si es que piensa efectivamente que no lo es:
Me gustaría conocer opiniones sobre qué tendría la obra de Van Gogh que la distinguiría de la Fuente y que no tuviese esta tercera imagen del dibujo de unas botas.
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Última Edición: 12 Ago 2013 09:40 por Nolano.
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Re: La huella de Mr. Mutt 12 Ago 2013 10:20 #15522

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En apoyo de una posible tesis de defensa sobre la artisticidad de la Fuente de Duchamp, me permitiré añadir que en el concepto de arte que expresa Heidegger entraría perfectamente la Fuente. Para demostrarlo voy a hacer una paráfrasis de algunas de las palabras que Heidegger dedica al cuadro de Van Gogh, adaptándolas a la Fuente de Duchamp.

Texto de Heidegger ("El origen de la obra de arte", en "Caminos del bosque"):

En la oscura boca del gastado interior del zapato está grabada la fatiga de los pasos de la faena. En la ruda y robusta pesadez de las botas ha quedado apresada la obstinación del lento avanzar a lo largo de los extendidos y monótonos surcos del campo mientras sopla un viento helado. En el cuero está estampada la humedad y el barro del suelo. Bajo las suelas se despliega toda la soledad del camino del campo cuando cae la tarde. En el zapato tiembla la callada llamada de la tierra, su silencioso regalo del trigo maduro, su enigmática renuncia de sí misma en el yermo barbecho del campo invernal. A través de este utensilio pasa todo el callado temor por tener seguro el pan, toda la silenciosa alegría por haber vuelto a vencer la miseria, toda la angustia ante el nacimiento próximo y el escalofrío ante la amenaza de la muerte. Este utensilio pertenece a la tierra y su refugio es el mundo de la labradora. El utensilio puede llegar a reposar en sí mismo gracias a este modo de pertenencia salvaguardada en su refugio.

.................
Ya hemos dado con el ser-utensilio del utensilio. Pero ¿cómo? Desde luego, no ha sido a través de la descripción o explicación de un zapato que estuviera verdaderamente presente; tampoco por medio de un informe sobre el proceso de elaboración del calzado; aún menos gracias a la observación del uso que se les da en la realidad a los zapatos en este u otro lugar. Lo hemos logrado única y exclusivamente plantándonos delante de la tela de Van Gogh. Ella es la que ha hablado. Esta proximidad a la obra nos ha llevado bruscamente a un lugar distinto del que ocupamos normalmente.
Ha sido la obra de arte la que nos ha hecho saber lo que es de verdad un zapato.

Paráfrasis de mi cosecha:

En el blanco fondo de porcelana húmeda del urinario está impresa la melancolía de ese breve momento de asueto en la jornada diaria. En la claridad ligera del urinario ha quedado apresada la levedad liberadora de ese momento casi clandestino entre las lentas y monótonas horas de jornada laboral bajo la atenta y sempiterna mirada del capataz. En la porcelana se ha ido estampando el orín amarillento de las micciones sucesivas. En sus orificios de desagüe se despliega toda la soledad del acto íntimo de la micción entre horas. En el urinario tiembla la callada llamada del cuerpo satisfecho, el silencioso regalo de la apretura desahogada, su enigmática renuncia a los fluidos expulsados en la dura porcelana del retrete de operarios. A través de este utensilio pasa todo el callado temor por tener seguro el pan, toda la silenciosa alegría por haber vuelto a vencer la miseria, toda la angustia ante el nacimiento próximo y el escalofrío ante la amenaza de la muerte. Este utensilio pertenece al trabajo y su refugio es el mundo del operario. El utensilio puede llegar a reposar en sí mismo gracias a este modo de pertenencia salvaguardada en su refugio.

.................
Ya hemos dado con el ser-utensilio del utensilio. Pero ¿cómo? Desde luego, no ha sido a través de la descripción o explicación de un urinario que estuviera verdaderamente en uso, tampoco por medio de un informe sobre el proceso de elaboración de los urinarios, aún menos gracias a la observación del uso que se le da en la realidad a los urinarios en este u otro lugar. Lo hemos logrado única y exclusivamente plantándonos delante del objeto de Duchamp. Él es el que ha hablado. Esta proximidad a la obra nos ha llevado bruscamente a un lugar distinto del que ocupamos normalmente.
Ha sido la obra de arte la que nos ha hecho saber lo que es de verdad un urinario.
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Última Edición: 12 Ago 2013 10:21 por Nolano.
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Re: La huella de Mr. Mutt 12 Ago 2013 12:53 #15523

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Gracias por tu post Nolano, me parece muy interesante la reflexión desde Heidegger sin embargo le encuentro un problema de partida.

La fuente, es una fuente, no un urinario... Duchamp hace tres acciones:
1/ Seleccionar un urinario para convertirlo en fuente. La selección no es casual, y se puede poner en relación "formal"(ista) con la escultura del momento. Aunque no creo que esto tenga interés.
2/ La firma.
3/ Lo (el urinario) gira y lo recontextualiza para convertirlo en La fuente.

Obviamente, si Duchamp elige un urinario entre otras piezas de fontanería lo hace con toda la intención, pero el representa o "encuentra" La fuente... Me molesta que críticos serios como Danto se refieran despectivamente al "urinario" (ni siquiera usa descriptivo "el urinario") mientras que Brillo Box es la panacea y no "caja de detergente"...
Que yo sepa Duchamp sólo se refirió a su obra como "el urinario" años después criticando al neodadá: “les lancé a sus caras el Portabotellas y el urinario como un desafío y ahora los admiran por la belleza estética”, aunque Duchamp, estaba así, recontextualizando su obra con una carga crítica para su nuevo presente.
El cambio de nombre (de La fuente a El urinario)para mí supone el fin de la acción de Duchamp, ya que la devuelve a su ser pre-artístico. Duchamp muchas veces dijo que el nombre es la mitad de la obra de arte.

Si te interesa Duchamp, hay un ensayo de Rivera de Rosales que reflexiona sobre el arte contemporáneo desde Hegel (la referencia sobre neodadá la saqué de ahí):
RIVERA DE ROSALES, J., “Actualidad de Hegel en la estética contemporánea”, en: MONTSERRAT HERRERO (ED.) G. W. F. Hegel: Contemporary Readings. The Presence of Hegel’s Philosophy in the Current Philosophical Debates, Hildesheim, Zürich y New York, Georg Olms Verlag, 2011, pp. 89-116.

En algún lugar debería tener una copia si le quieres echar un vistazo...
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Re: La huella de Mr. Mutt 13 Ago 2013 09:54 #15541

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Por supuesto me interesa ese artículo de Rivera de Rosales. Te agredeceré, si lo encuentras, que me lo envíes. Tienes mi dirección de correo electrónico debajo de mi firma como forero.

Sobre el fondo de la cuestión que tratamos, cuando tenga un rato te contestaré.
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Re: La huella de Mr. Mutt 13 Ago 2013 10:54 #15543

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Nolano escribió:
Por supuesto me interesa ese artículo de Rivera de Rosales. Te agredeceré, si lo encuentras, que me lo envíes. Tienes mi dirección de correo electrónico debajo de mi firma como forero.

Ya lo he localizado pero pesa 3MB y creo que el servidor de UNED no admite más que 1MB... ¿tienes otro correo?

Posiblemente también te interesaría éste (2mb):

RIVERA DE ROSALES, J. "La exigencia racional de sentir común. La estética de Kant ante el arte moderno" en: AA. VV. Kant. Revisión crítica del concepto de razón, Sociedad castellano-leonesa de filosofía, Salamanca, 2007.

También lo tengo a mano...
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