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TEMA: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto

Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 28 Ene 2014 23:22 #19129

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Que va, el cura de mi pueblo también te lanzaba el brazo. Si esto no me indigna. Me resulta simpático, no más. Además solo he leído el principio y me ha recordado a estos que cuento. Cuando era niño solo los escuchaba y aprendí muchas cosas de ellos. Así que un tipo me cuente ahora que la derechona no existe, por muy filósofo que sea, no hiere mi sensibilidad social, lo que me dice es muy poco de cuales son sus entendederas y la comprensión de lo que es este país. Más claro el agua, y si hay que definirse, se define uno, faltaría más. Que aquí somos gente humilde, pero muy claros. Que para pensar claro, lo que hay que hacer es leer mucho y pensar mucho, y tener los ojos como una lechuza de abiertos, y sobre todo ser tábano. Va a decir ahora, a día de hoy, o de ayer, que la derechona no existe. Hombre que hable de Filosofía, que eso a todos nos gusta, pero que no diga cosas que no son ciertas. ¿no?
Última Edición: 28 Ene 2014 23:38 por jake.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 28 Ene 2014 23:37 #19130

Cuando habla de la derechona se refiere a la derecha "primaria". Así como habla de las "izquierdas", habla de las "derechas". Derecha primaria, derecha socialista y derecha liberal. La primaria es la propia del tradicionalismo decimonónico o la de la guerra de la independencia. Eso lo explica en su libro "El mito de la derecha"[www.nodulo.org/ec/2008/n080p02.htm].
En cualquier caso, cada uno tiene su propio sistema estímulo-respuesta.
¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aqui? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar" ; "en tal caso, poco importa el camino" "...con tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos...
Última Edición: 28 Ene 2014 23:39 por El genio maligno.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 28 Ene 2014 23:44 #19131

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La derechona ha sido toda la vida la que te cuento: Y esa existe hoy como existía ayer. En mi humilde opinión Gustavo Bueno está equivocado. En otras materias seguro que está acertado, pero en esa no. Tampoco acierta, en mi opinión, que tiene sobre numerosas cuestiones refererente a la historia política de este país y a su concepción. De hecho me parece que está haciendo filosofía comprometida con la derecha de un modo extremo. Y hace bien, si así quiere hacerlo.
Última Edición: 28 Ene 2014 23:52 por jake.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 28 Ene 2014 23:49 #19132

¿Hablamos de filosofía, no? Si te interesa conocer la tesis, ahí la tienes. Si la quieres criticar, puedes leerla incluso y exponer su opinión. Para hablar del nodo o de sindicalistas dándose mariscadas y robando del erario público amparándose ante cualquier crítica en las agresiones fascistas de la derechona, mejor vete al bar.
¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aqui? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar" ; "en tal caso, poco importa el camino" "...con tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos...
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 00:01 #19133

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Nolano escribió:
Es decir, a Dios se lo "experimenta", se lo "vive". A Dios, pues, se lo conoce por ostensión; pero aquello que se muestra no está fuera de nosotros, sino en nuestro propio interior: la ostensión de Otto es una ostensión por introspección.

Eso nos plantea problemas filosóficos de envergadura. Uno, de orden gnoseológico: ¿es el conocimiento por introspección equiparable al conocimiento por experiencia de una cosa? Otro, de orden ontológico: ¿puede haber algún ente que exista dentro de otro ente? ¿Podemos encontrar en nosotros mismos algo distinto de nosotros mismos? Muchos filósofos de la mente han advertido de los "peligros" de la introspección como fuente del conocimiento; de hecho no hay nada más misterioso en el mundo que la mente humana y, sin embargo, más accesible en apariencia, si se legitima el método gnoseológico introspectivo. Y no podemos olvidarnos de la gran cantidad de autores que niegan el concepto de "yo" como objeto-sujeto de la conciencia. Hasta el propio Ortega, como ya he dicho en otro mensaje citando a Hierro-Pescador, ponía en evidencia lo absurdo de que el objeto de la búsqueda coincida con el sujeto que busca.

Otto, ya al inicio de su ensayo, lanza un aviso a navegantes o a futuros lectores: "Invito ahora al lector a que actualice en su memoria y examine un momento de fuerte conmoción, lo más exclusivamente religiosa que sea posible.
Quien no logre representárselo o no experimente momentos de esa especie, debe renunciar a la lectura de este libro". Es decir, aquí ya presupone que para lo que va a explicar: o se tienen o no se tienen "antenas" para lo religioso.
Para Otto lo numinoso, considerado como tremendum, lo más grande o superlativo, es "aquello que conmueve y aprehende el ánimo con tal o cual tonalidad",
La pregunta a realizar sería: ¿Cómo se experimenta o aprehende este "misterio"? Otro nos efectúa una aproximación teniendo en cuenta lo difícil de esbozar una respuesta diáfana : "(...) nuestro intento de definir por conceptos ha de ser puramente negativo. Pues el concepto de misterio no significa otra cosa que lo oculto y secreto, lo que no es cotidiano y familiar, sin que la palabra pueda caracterizarlo y denominarlo con mayor precisión en sus propias cualidades afirmativas. Sin embargo, con ello nos referimos a algo positivo. Este carácter positivo del mysterium se experimenta sólo en sentimientos. Y estos sentimientos los podermos poner en claro, por analogía y contraposición, haciéndolos resonar sintónicamente"

En fin, en Román Paladino, Otto no llega al conocimiento de Dios de una manera clara y objetiva. Como si a Dios se le pudiera señalar con el dedo al igual que se señala un botijo y decir: "he ahí el botijo". Otto percibe la experiencia de Dios o lo numinoso en todo lo que le rodea, sólo que ese sentimiento sublime no se manifiesta constantemente, necesita sus "momentos". Otro rastrea lo numinoso a través de sus multiples manifestaciones. El arte es una buena muestra de ello: Bach, Mendelssohn, Tomás Luis de Victoria, etc. En la música, o las mastabas, obeliscos y las piramides, en el campo arquitectónico. Otto rastrea lo numinoso en diversos campos y en diversos momentos históricos. Es decir, lo numinoso se percibe en el exterior y se interioriza hondamente. Pero, obviamente, no todo el mundo capta las cosas de la misma manera, de ahí la expresión utilizada por Fraijó en sus textos de la necesidad de "antenas para lo religioso".

El libro de Otto se titula Lo Santo. Lo racional e irracional en la idea de Dios. A la idea de Dios tal vez no se llegue desde el confort de un gabinete, junto a un buen fuego en compañía de un perro de aguas. A la idea de Dios o la necesidad de Dios se llega desde por distintas vertientes. Pero una que me llama la atención es la de la necesidad, la necesidad de busqueda de algo más grande que uno, de estar ligado a algo más grande que uno mismo. Todas nuestras funciones motoras básicas son ajenas a cualquier acto dictaminado por nuestra consciencia. Ya he citado en más de una ocasión una frase de Alan Watts que encuentro muy certera: "Nuestro cuerpo es más inteligente de lo que jamás serán nuestros pensamientos", sigue su curso por sí mismo, ajeno a nuestra volundad consciente. Es curioso que en el Tao empleen la palabra wu wei que significa "sin esfuerzo". Los árboles no hacen esfuerzos para crecer, simplemente lo hacen, siguen su wu wei. Esta es la vertiente propia de Oriente, ajena a la dualidad, a sujeto y objeto, dentro y fuera. En el budismo no hay el problema que expone Nolano propio de la filosofía de la mente: ¿puede haber algún ente que exista dentro de otro ente? No hay que buscar a Buda fuera, la naturaleza búdica está en el interior de cada uno.

Quisiera ahora analizar la otra vertiente por la que pienso que accede el común de los mortales a lo numinoso. Esta vertiente es la de la tribulación. Todo humano siente a lo largo de su existencia dolor, la perdida irreversible de aquello que estima o ama profundamente. El dolor es algo que uno siente y percibe en total soledad, con una profundidad y desgarro que sólo uno puede conocer. El dolor no se puede expresar con palabras, tal vez con música, con una plegaria o con un poema como el de Miguel Hernández cuando lamenta la perdida de Ramón Sijé : "Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler me duele hasta el aliento". No me resisto en este punto a poner este breve estracto de la obra de Unamuno, "Del sentimiento trágico de la vida":Un pedante que vio a Solón llorar la muerte de un hijo, le dijo: «¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?» Y el sabio le respondió: «Por eso precisamente, porque no sirve.» Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta de Solón al impertinente. Y estoy convencido de que resolveríamos muchas cosas si saliendo todos a la calle, y poniendo a luz nuestras penas, que acaso resultasen una sola pena común, nos pusiéramos en común a llorarlas y a dar gritos al cielo y a llamar a Dios. Aunque no nos oyese, que sí nos oiría. Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común. Un Miserere, cantado en común por una muchedumbre, azotada del destino, vale tanto como una filosofía".

Esa necesidad de amparo, porque en el fondo adolecemos de una debilidad mayúscula, es para mí una de las razones fundamentales del sentido religioso del hombre, y entroncando con el Holocausto, tal vez uno de los puntos más algidos de dolor en la historia, ahí encontramos múltiples necesidades de los numinoso, de la necesidad de que la injusticia no tenga la última palabra. Un deseo, un anhelo, una necesidad que el mal que genera el hombre no sea lo definitivo. Ese anhelo quedó garabateado en la pared de una lúgrube prisión de la Gestapo en Zakopane por una joven de dieciocho años llamada Helena Wanda Błausiakówna antes de morir: “Oh mamá, no llores-Inmaculada Reina Celestial- Socórreme siempre” ese lamento, esa necesidad de amparo numinoso inspiraría una de las piezas musicales, para mí, más sobrecogedoras
del siglo XX, el segundo movimiento de la Sinfonía de las lamentaciones del
compositor polaco Henryk Gorécki, la cual creo que colgué ya en otro hilo, pero creo que vale la pena recordar.



En definitiva y recapitulando. . El ser humano es un piélago de sentimientos, de contradicciones, sujeto a multiples derivas, encuentros y desencuentros, y la razón, por sí misma, es incapaz de explicarlo todo, y lo que es más importante, de satisfacerle y colmar sus necesidades más profundas.

Un saludo.
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 00:19 #19134

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Creo que en ningún momento he escrito en un castellano incorrecto, ni vulgar, sino claro, bien significado y de buen nivel y criterio. Por tanto, perfectamente ordenado y de opinión definida. Me gusta pensar y ser honesto con lo que digo y con lo que escribo. La Filosofía trata de pensar de todo, empleando la conciencia crítica y racional. Eso es lo que he hecho, simplemente. Y claro que he leído esos libros, claro. Y muchos más sobre política e historia. Y otros de literatura. Los suficiente para decir que Gustavo Bueno se equivoca al hablar de las derechas y de las izquierdas, y tener criterio propio. Lo que no entiendo es porque me mandas al bar. Soy un enamorado de la dialéctica, más bien. Y del buen criterio en el decir y en el pensar. Los libros que hablas sobre los mitos de la izquierda y la derecha los he leído, y no comparto la visión que tiene; posiblemente yo esté equivocado, pero es mi parecer. De todas maneras he de decirte que mis ídolos del pensar son Albert Camus o George Orwell, y de los antiguos Voltaire, Erasmo, Cervantes o Montaigne, así que pienso que me has lanzado una invectiva desmerecida. Y por supuesto que estoy dispuesto a dialogar de estos temas con respeto, honestidad, criterio y calidad literaria. Pero, en fin, son temas diferentes al hilo, que tiene otro asunto.
Última Edición: 29 Ene 2014 00:34 por jake.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 00:29 #19135

Yo incido en uno de los aspectos indicados por Nolano, la de la "introspección". Yo distinguiría no obstante la "introspección" de la "experiencia numinosa", porque la introspección sugiere dominio de sí, el sopesar, el analizar, el comparar, el calibrar. La experiencia "numinosa" conforme a la mente de Otto es lo que podríamos llamar lo "apabullante", similar a la idea de lo "sublime" vertida por Kant en la Crítica del Juicio. Aquéllo que desborda interiormente, que por lo tanto de algún modo se distinguiría de cualquier otra experiencia por su "inaprensión". O algo parecido. Yo considero todo esto como bastante irrelevante en cuanto a la categorización filosófica, pues pertenece al ámbito psicológico-subjetivo de las emociones, que se pueden calibrar, comparar o enumerar, pero no someter a forma racional. Acudo aquí a los escolásticos en dos puntos. En primer lugar en cuanto a la "experiencia religiosa" (que curiosamente es una terminología muy moderna, y por qué no decirlo, muy "fenomenológica") aplicaría como principio general aquél muy escolástico: "De emotionibus non est disputandum"; y en segundo lugar, es curioso como en la tradición escolástica, cuando se trata de fundamentar filosóficamente la "adhesión a la fe", un problema relacionado con el de las "virtudes infusas", se hablaba de los "motivos de credibilidad", y en ellos se desechaba lo que suponía la experiencia privada. Incluso la última criba de esto es la razón, como en el de Pedro Abelardo cuando sostiene: "“Qui nec etiam dixit non esse ratiocinandum de fide, nec humana ratione ipsam debere, apud Deum habere meritum, ad quam non tam divinae auctoritatis inducit testimonium, quam humanae rationis cogit argumentum” […] Nec quia Deus it dixerat creditur, sed quia hoc sic esse convincitur accipitur". Igualmente Boecio cuando habla de las "rationes inductae", o Santo Tomás cuando define el acto de fe como un acto de asentimiento en la Suma Teológica (II-IIae q.2): "El acto de fe entraña adhesión firme a una sola parte, y en esto conviene el que cree, el que conoce y el que entiende. Pero su conocimiento no ha llegado al estado perfecto, efecto de la visión clara del objeto, y en esto coincide con el que duda, sospecha y opina. Por eso, lo propio del que cree es pensar con asentimiento, y de esta manera se distingue el acto de creer de los demás actos del entendimiento, que versan sobre lo verdadero o lo falso".
Quizá se podría plantear, sobre todo cuando estas cuestiones se secularizan, si aquél modo de ver las "experiencias religiosas" tiene alguna relación con el desarrollo del psicologismo en el siglo XIX en ciertas áreas.

P.D:
Los suficiente para decir que Gustavo Bueno se equivoca al hablar de las derechas y de las izquierdas, y tener criterio propio.

Jake: pues critica la tesis correspondiente de Gustavo Bueno en lugar de soltar chorradas sobre curas y alcaldes buñuelescos.
¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aqui? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar" ; "en tal caso, poco importa el camino" "...con tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos...
Última Edición: 29 Ene 2014 00:35 por El genio maligno.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 01:06 #19136

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Nolano escribió:
la ostensión de Otto es una ostensión por introspección.
Creo que reduces en exceso la experiencia de lo numinoso de Otto a la introspección. Ello te lleva a despojar a ésta completamente de todo vínculo con cualquier tipo de referencia, por indirecta que ésta sea, y que pudiera hacerla más intersubjetiva. Si fuera mera experiencia introspectiva, ¿cómo explicar que, como reconoces, no se quede en un mero ámbito privado, en un puro juego privado del lenguaje, y se suela manifestar de forma compartida en ámbitos culturales que superan semejante introspección?

En realidad, toda experiencia – incluida la que se nos revela tras la impresión de nuestros sentidos – acontece en nuestro interior, y forma siempre un agregado entre los meros datos sensibles del exterior y la predisposición de cada uno (conceptos previos, actitudes, estado fisiológico, prejuicios, teoría desde la que se interpretan,…). No sería tan diferente, según entiendo, la experiencia de lo santo para Otto que puede venir provocada, y suele de hecho hacerlo, por un acontecimiento exterior al que se suma efectivamente una disposición interna. La ostensión de Otto no sería, por tanto, un puro ejercicio reflexivo en soliloquio, sino que al intentar expresarse en la medida en que esto sea posible siempre acude y encuentra apoyos en experiencias externas (como el canto de Isaías en Tánger).

Efectivamente, los objetos más fácilmente reconocibles en la intersubjetividad como referencia producen experiencias sensitivas similares con una regularidad enorme que nos permite, precisamente, hacer ciencia. Sin embargo, la irregularidad de la experiencia de lo santo no nos legitima a despreciar la posibilidad de esa realidad subyacente. Será muchísimo menos contrastada, menos intersubjetivamente compartida, mucho más propensa a entremezclarse con particularismos histórico-culturales como para hablar de “juego del lenguaje cultural”,… pero, me parece que no podemos, necesariamente, reducirla a un mero movimiento desordenado de la propia conciencia. Es necesario, al menos en mi opinión, ser cautos precisamente porque junto al abigarramiento y la pluralidad de experiencias religiosas en la historia que pudieran hacernos dudar de la univocidad de su referencia última, este fenómeno se presenta al mismo con un curriculum al menos que considerar: la milenaria, constante y recurrente historia de este tipo de experiencias.
Nolano escribió:
Si el ente que, de acuerdo con Otto, lo "santo" o "numinoso", conocemos por introspección fuera el mismo "escarabajo" en todas las cajas, no tendría sentido que a lo largo de la historia de la humanidad y a lo largo y ancho de los países y continentes haya habido tan diversas concepciones de Dios; si el ente Dios fuera el mismo, el conocimiento de Él debería ser fundamentalmente coincidente.
Esto sonaría razonable si se asume acríticamente el prejuicio de que Dios y un escarabajo son entes del mismo tipo. Lo cual, más allá de que Dios pueda existir, puede ser demasiado suponer. Y no basta con reemplazar al escarabajo con cualquier otra realidad más etérea, escurridiza o compleja, puesto que, en última instancia, no podemos perder de vista que en nuestra comprensión somos incapaces de sustraernos a la necesidad de predicar lingüísticamente cualquier realidad a la que pretendemos referirnos intercomunicativamente, aunque sea predicando meramente su ser. Sin embargo, esta condición de posibilidad del lenguaje habitual puede resultar un auténtico reduccionismo insuperable si aquello a lo que nos enfrentamos es precisamente lo inefable. Así, sin ir más lejos, nos vemos obligados a emparentar mínimamente a Dios y al escarabajo, haciendo que Dios “caiga bajo” nuestra noción de “ente” o “referencia”. Si Dios existe, el resultado de esta reducción lingüística es, como mínimo, de una incertidumbre tan radical frente a nuestras habituales comprensiones, que resulta trivial criticarla porque no encaje con los parámetros que solemos manejar.

Y por eso puede ser conveniente recordar aquí la advertencia que lanzaba Pannenberg, a quien ubicas en una vía completamente distante de la de Otto y que a pesar, efectivamente, de su titánico esfuerzo racional por aproximarse a Dios y edificar su verosimilitud, reconocía: “A un Dios sólo se le mide con la medida que él ha determinado que se le mida”.

Ya hemos hablado en otras ocasiones del perspectivismo encarnado en aquella parábola de los ciegos y el elefante. Si este relato sirve de inspiración para relativizar las posiciones gnoseológicas del mundo natural, cuánto más no cabrá ser prudentes con las posibilidades de encuentro intersubjetivo de experiencias de lo santo como las que persiguió Otto por todo el mundo.

Y, aunque pueda parecer que este discurso acaba blindando la idea de Dios hasta secar el diálogo, quiero recordar la relevancia que esta aparente “huida” puede tener, según la tesis que ya planteé el otro día a propósito de Hume, desde el punto de vista ético y existencial: Si hay un Dios realmente verosímil, es aquel que no lo sea más ni menos que la alternativa de su inexistencia.

P.D.1: Orillo la mención a Bueno – pues no quisiera que sirviera de nuevo de pretexto para estropear otro hilo, aunque ha tardado un suspiro en amagar con prenderle fuego. Pero sí querría compartir mi sorpresa ante vuestra tesis pues, aunque admito el carácter marcadamente universal del catolicismo frente a la vocación protestante, me sorprende que digamos que el catolicismo “ha dado lugar a una potente teología” y por ello no ha tenido que “echar mano” de la filosofía de la religión. No pretendo despreciar, desde mi conocimiento superficial, las contribuciones enormes de los Buenaventura, Alberto Magno, Santo Tomás, Suárez y compañía. Pero la impresión que de momento he tenido de toda la teología que he leído, es que la riqueza y fecundidad de la teología protestante, sin ir más lejos durante el siglo XX, ha sido mucho mayor que la de la católica (aunque tenga figuras como la de un Rahner). Y mi impresión es que el protestantismo no “tuvo que echar mano” de la filosofía de la religión, sino precisamente que esta nació en él porque el ambiente protestante, después de históricas intransigencias, acabó escarmentado siendo mucho más abierto y ajeno al argumento de autoridad que el católico. Y a falta de autoridad, hubo que echar mano de la razón. En el catolicismo no surge la filosofía de la religión no porque no haga falta, sino porque se le ahoga, y en cuanto un teólogo se aleja un ápice del magisterio y la tradición se le retira como poco el nihil obstat. Otra cosa es que en el proceso secularizador la teología natural deviniera en filosofía de la religión, mucho más titubeante en su especulación, como corresponde a estos tiempos postmodernos (proceso que, por cierto, tampoco le ha salido gratis al catolicismo, que ha regresado a fórmulas todavía más autoritarias y fideístas, que las que en su día fue capaz de sostener, congelando el aperturismo del Concilio Vaticano II y dejando en un completo segundo plano la capacidad de persuasión que pudiera tener su teología y su praxis, para entregarse a un emotivismo corporativista. Pero eso ya nos desvía completamente del hilo).

P.D.2: Estaba preparando mi mensaje, cuando ha llegado el mensaje de Bud con el que en buena medida coincido. Gracias por enriquecernos como siempre aportando tu particular tonalidad. Y también el último de Genio, con quien comparto la insuficiencia de la introspección para dar cuenta de la experiencia de lo santo, así como la especificidad de la “experiencia religiosa” frente al conocimiento habitual, lo que impediría poder juzgarlos con el mismo rasero.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 01:27 #19137

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El debate que has dejado, pero vamos a ver, genio maligno, el debate que has dejado... si es cierto que se desarrolló así, que diferencia hay con el ejemplo de debate que yo, literariamente, he descrito. No tiene nada que ver con el hilo de Nolano esto que estoy tratando, pero es que el debate que has dejado es una jaula de grillos. Es surrealista el mismo, y es a lo que voy. Más que el de mi relato, que de buñuelesco no tiene nada. El surrealismo de Buñuel es otra cosa. Gustavo Bueno, en el debate que has dejado, no permite hablar, desarrollar el argumento de Marina, o de Fraijó. Es tremendo, y para nada tiene que ver con el nivel filosófico que se espera de ellos. Gustavo Bueno, gesticulante, repitiendo las palabras, con coletillas del tipo ¿verdad? ... Eso es surrealismo. Yo desde luego no entiendo que clase de filosofía está haciendo Bueno, y el debate que mantienen parece el que he descrito, o diría que peor ¿ O no?...En fin, que pido disculpas en un debate tan interesante que mantienen Bud, Nolano y Kierkegaard, por haber entremetido un comentario que satiriza lo que Bueno hace en ese otro debate tan ridículo. Me reitero en que Bueno desbarra. Y opina lo mismo que un viejo en la plaza un día de mercado. Sigo, por tanto, el fructífero debate que lleváis vosotros, más interesante que la transcripción que has dejado de Bueno, Marina, y Fraijó; un debate de pandereta, donde Bueno, al que entiendo por los derroteros que lleva, no comparto el modo de exposición que hace de ellos. De hecho, es barullero, gesticulante, nada sosegado, reiterativo y tartamudea en su expresión oral. Y por añadidura, aunque pueda entender algunas de sus posiciones, como el mito de la izquierda, por ejemplo, discrepo de su interpretación filosófica. Pero, en definitiva, lo que trato de poner en cuestión es el de debate que nos has dejado, donde Gustavo Bueno parece un viejo de parque, discutiendo con sus amigotes, pero enfrentándose a dos pensadores más sosegados, dialogantes, y que carajo, mejores escritores, por lo menos en lo referido Marina.
Última Edición: 29 Ene 2014 10:15 por jake.
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Re: Esbozo interpretativo de Rudolf Otto 29 Ene 2014 01:28 #19138

Pero sí querría compartir mi sorpresa ante vuestra tesis pues, aunque admito el carácter marcadamente universal del catolicismo frente a la vocación protestante, me sorprende que digamos que el catolicismo “ha dado lugar a una potente teología” y por ello no ha tenido que “echar mano” de la filosofía de la religión.

El protestantismo siempre ha tenido una teología interesante, pero tal teología carece de esqueleto filosófico por lo que he comentado antes. El protestantismo desecha la analogia entis así como todo esfuerzo humano para acercarse a lo sobrenatural más allá de la revelación. Es por eso que "lo racional" se ha tenido que formar fuera del ámbito teológico, de ahí la tesis. En cambio, en el catolicismo, lo "racional" está dentro de lo teológico. Cuando los escolásticos hablaban de la Trinidad hacían uso de nociones como "relación", "substancia", "subsistencia", etc. Toda una terminología filosófica que un protestante jamás emplearía para referirse a Dios. Suárez para defender la tesis del acto libre del hombre en su recepción de la gracia divina elaboró nociones como la de la "causalidad por resultancia" o la "tesis del acto virtual" así como su teoría de las distinciones, añadiendo la modal a la de razón y a la real. Esto es a lo que se refiere lo anterior al hablar de una potente Teología. Hay una prueba del algodón: si eliminas de las Teologías católica y protestante las "res cogitantes" o las realidades sobrenaturales, o lo devenido por revelación, en el caso protestante no queda nada; en cambio, en el católico queda la armazón filosófica. Algo de eso dijo Unamuno cuando comentaba que el catolicismo es "filosofía griega y derecho romano". Tanto es así, que escolásticos como Suárez dejaron sentir una profundísima influencia en filósofos tan relevantes como Hobbes, Descartes, Leibniz o el mismo Heidegger, que denominaría a Suárez como verdadero mediador entre "la ontología griega y el pensamiento moderno". Leibniz y Heidegger como lectores de Santo Tomás obvio comentarlo. Las cuestiones pragmáticas del catolicismo como institución creo que resultan irrelevantes para este punto. Dicho sea de paso, Rahner me parece de un simplismo sobrecogedor.
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Última Edición: 29 Ene 2014 01:33 por El genio maligno.
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