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TEMA: Zubiri: existencialismo y Dios (y II)

Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 21 Feb 2014 23:39 #20034

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El discurso de Zubiri se vuelve heideggeriano por momentos: “La existencia humana, se nos dice hoy, es una realidad que consiste en encontrarse entre las cosas y hacerse a sí misma, cuidándose de ellas y arrastrado por ellas. (...) La existencia humana está arrojada entre las cosas, y en este arrojamiento cobra ella el arrojo de existir. La constitutiva indigencia del hombre, ese su no ser nada sin su ser con y por las cosas, es consecuencia de este estar arrojado, de esta su nihilidad ontológica radical” (pp. 423). Ese “arrojo” procede del alemán de Heidegger, werfen, arrojar, y geworfen, arrojado o, como tradujo Gaos, “yecto”. Pero más allá de la terminología nos interesan los conceptos que maneja aquí Zubiri. El hombre no es nada sin las cosas que lo rodean; pero las cosas que lo rodean tampoco tienen ningún sentido más que el que el hombre les da, se trata de una relación mutua, pero, y esto es importante, una relación no recíproca, asimétrica, desigual.

En efecto, el hombre no es nada sin las cosas. ¿Qué sería un hombre sin un mundo de cosas que lo rodearan? Pero, a su vez, las cosas sólo son lo que el hombre predica de ellas: la esencia de las cosas es el conjunto de atributos que el hombre les asocia. La sangre es roja porque el hombre dice que la sangre es roja; si no hubiera hombre para ver la sangre, ésta no tendría color alguno. Sin embargo, no hay reciprocidad: las cosas no dicen las propiedades que tiene el hombre, lo que el hombre es; es el propio hombre el que se atribuye propiedades, el que decide lo que él mismo es; eso no lo deciden las cosas. Las cosas vienen al ser, por lo tanto, porque el hombre trae el ser a las cosas. Por eso el hombre es, primariamente, existencia, y luego adquiere una esencia (lo que es) por autoatribución. De ahí la doble vertiente del Dasein de Heidegger. Esta palabra, tradicionalmente en alemán (por ejemplo en Hegel tiene ese significado), significa “existir”, o sea “estar ahí” (del alemán: Da=ahí y Sein=ser o estar); pero Heidegger le añade otro significado: el “ahí-del-ser”, es decir, el hombre en su Dasein (estar ahí) da ser a las demás cosas, convirtiéndose así en un Dasein (ahí-del-ser, lugar en el que el ser llega a las cosas). Creo que en eso radica la enrevesada cuestión de lo óntico y lo ontologico, que tan difícil es de entender según lo explican torpemente algunos. El hombre aparece en medio de las cosas del mundo, carente de esencia, simplemente existiendo, estando ahí; en el contacto con las cosas, el hombre predica propiedades de tales cosas, dice: A es P, B es Q, la sangre es roja, las aves son ovíparas, etc., y, por lo tanto, trae a las cosas el ser algo, y éstas, por eso, se convierten en entes, cosas que son, que tienen propiedades; pero ese uso de “ser” (cópula de sujeto y predicado) se subvierte, el hombre resulta engañado por sí mismo y confunde ese ser algo, ese ser ente u óntico, con el verdadero ser, el ser ontológico, que no está en las cosas y sus predicados, sino que es lo que el hombre trae a las cosas. El hombre confunde lo óntico, lo que son los entes, con lo ontológico, lo que el hombre lleva a las cosas, el ser más allá de los entes. Ése es el “olvido del ser” que denuncia Heidegger en Ser y tiempo.

El hombre es, pues, existencia (no esencia, lo que algo es), al menos primariamente, y da el ser (esencia) a las demás cosas. Incluso se da el ser a sí mismo. Por eso dice Sartre que, en el hombre, la existencia precede a la esencia. Por eso puede decir Zubiri que “el «ser suyo» del hombre es algo que, en cierto modo, está en sus manos, dispone de él. (...) En su virtud el hombre puede modificar el «ser suyo» de la vida. Puede, por ejemplo, «arrepentirse», y rectificar así su ser, llegando hasta «convertirlo» en otro” (p. 447).

Zubiri llama a esa relación del hombre con las cosas religación, concepto clave éste en su filosofía. El hombre ha sido arrojado, lanzado o “eyectado” a la existencia, antes de ser algo; «el hombre se encuentra (...) implantado en la existencia» (p. 424); «El hombre se encuentra enviado a la existencia, o mejor, la existencia le está enviada» (p. 427). Pero «el hombre, al existir, no sólo se encuentra con cosas que «hay» y con las que tiene que hacerse, sino que se encuentra con que «hay» que hacerse y «ha» de estar haciéndose» (p. 428); Zubiri juega aquí con el doble sentido de “haber”: las cosas "que hay”, significan también una obligación, un “hay que” hacer algo y ese algo es hacerse a sí mismo, pasar de la existencia al ser; pero ese “ser” no es el del cuarto sentido de Frege (existir), sino el del primero: hay que ser algo. «Este hacer que haya existencia no se nos patentiza en una simple obligación de ser. (...) estamos obligados a lo que nos hace existir. Ese vínculo ontológico del ser humano es “religación”» (p. 428). La existencia es un hueco o un vacío entre las cosas, pero más primaria que ellas; pero esa existencia no aparece así como así en el mundo: tiene que tener un origen y un final: «en la religación, por el contrario, no «vamos a», sino que previamente «venimos de». Es, si se quiere, un «ir», pero un ir que consiste no en un «cumplir», sino más bien en un acatar aquello de donde venimos» (p. 429). La existencia, en la religación, encuentra un fundamento: «la religación nos hace patente y actual lo que, resumiendo todo lo anterior, pudiéramos llamar la fundamentalidad de la existencia humana» (p. 429). La religación constituye la raíz de la existencia del hombre: «La existencia humana, pues, no solamente está arrojada entre las cosas, sino religada por su raíz. La religación es una dimensión formalmente constitutiva de la existencia» (pp. 429-430). Radicalidad, en Zubiri, significa “en la raíz”, una raíz de orden genético; la radicalidad del hombre indica de dónde procede su existencia.

Ciertamente el hombre trae el “ser” a las cosas; incluso a sí mismo, al hacerse. Pero el hombre no es el ser, toma el ser de otro sitio, de su raíz, de su fundamentalidad, de la religación: «estamos religados primariamente no en cuanto dotados naturalmente de ciertas propiedades, sino en cuanto subsistentes personalmente» (p. 430). Este aspecto de la “persona” es también básico en Zubiri: «La religación no es una dimensión que pertenezca a la naturaleza del hombre, sino a su persona, si se quiere a su naturaleza personalizada» (p. 430); este aspecto es importante, pues es en él en el que Zubiri se separa de Heidegger y, por consiguiente, se inserta en un existencialismo cristiano, no como el de Heidegger, que es un existencialismo ateo. Porque, para Zubiri, «el estar religado nos descubre que «hay» lo que religa, lo que constituye la raíz fundamental de la existencia» y añade: «Sin compormiso ulterior, es, por lo pronto, lo que designamos por el vocablo Dios» (p. 431).

Estamos ya en condiciones de entender cuál es el planteamiento de Zubiri respecto a Dios: «En la apertura ante las cosas, el hombre se encuentra con las cosas y se pone ante ellas. En la apertura que es la religación, el hombre está puesto en la existencia, implantado en el ser, como decía al principio, y puesto en él como viniendo «desde». Como dimensión ontológica, la religación patentiza la condición de un ente, el hombre, que no es, ni puede ser entendido en su mismidad sino desde fuera de sí mismo» (p. 433). «Lo que nos religa, nos religa bajo esa forma especial que consiste en apoyarnos haciéndonos ser. Por ello, nuestra existencia tiene fundamento. (...) El atributo primario, quoad nos, de la divinidad es la fundamentalidad» (p. 432).

Es cierto que Zubiri ha intentado plantear el problema de Dios desde la intelección del propio hombre. Pero, al final, no deja de tener su planteamiento un regusto fuertemente unamuniano. Porque la intelección zubiriana está teñida de una fuerte apuesta por el hombre como “persona” y no como especie o producto social. Por ejemplo, Heidegger había podido perfectamente fundamentar la existencia (Dasein) del hombre en la Temporalität y en la historicidad (hablé de ello aquí). Y no se ve por qué no podemos encontrar la radicalidad y la fundamentalidad de nuestra existencia en una cadena filogenética. La exigencia de algo de donde surja nuestra existencia no conduce, necesariamente, a Dios. Ciertamente Zubiri intenta soslayar la vigencia del ateísmo: «La deidad se nos muestra como simple correlato de la religación; en la religación estamos «fundados», y la deidad es «lo fundante» en cuanto tal. Inclusive el intento de negar toda realidad a lo fundante (ateísmo) es metafísicamente imposible sin el ámbito de la deidad: el ateísmo es una posición negativa ante la deidad» (p. 432). Pero creo que incurre en un exceso, derivado de identificar al hombre con su persona. Ese concepto zubiriano de persona parece exigir algo más que una carga biológica genética y un posterior proceso de educación cultural e integración social; parece exigir algo (¿alma?) personal de cada existencia más allá de ese conglomerado sociobiológico. Ese algo personal, sin duda demanda una fundamentación; pero el “yo” o la “conciencia” son conceptos filosóficos fuertemente cuestionados, casi tanto como (y hoy en día incluso más que) el concepto de Dios. En cierto modo hemos salido de un laberinto teológico para meternos en otro antropológico.

Nota: el libro FR, en el capítulo dedicado a Zubiri, cuyo autor es Diego Gracia, es de una redacción sumamente confusa; sin embargo, el texto de Zubiri que se incorpora como lectura en dicho libro (“El problema teologal del hombre”), es del todo coincidente con lo que acabo de exponer de NHD y de la misma época; al que no disponga de esta obra, y le interese Zubiri, puede acudir a dicho texto para hacerse una idea bastante cabal.
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Última Edición: 18 May 2014 21:53 por Nolano.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 06 May 2014 13:47 #22193

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“El hombre está atado a la vida, tiene que hacerse entre y con las cosas. Cierto. Pero no recibe de ellas el impulso para la vida; recibe, a lo sumo, estímulos y posibilidades para vivir. No le basta poder y tener que hacerse. Necesita la fuerza de estar haciéndose. Necesita que le hagan hacerse a sí mismo. Su nihilidad ontológica es radical: no sólo no es nada sin cosas y sin hacer algo con ellas, sino que por sí solo no tiene fuerza para estar haciéndose, para llegar a ser.
Zubiri terminará diciendo que estamos “religados” a lo que nos hace existir. La existencia humana, pues, no solamente está arrojada entre las cosas, sino religadas por su raíz; y esto nos descubre que “hay” lo que religa: Dios.”

-Sabino Alonso-Fueyo-

Para Zubiri la esencia es algo físico y no algo intencional. La esencia sería el conjunto de notas (sistemática estructuradas) que confieren suficiencia constitucional. El ser o el sentido están montados sobre la realidad. La realidad (entendida como formalidad) tiene anterioridad sobre el ser. Y esa anterioridad no tiene que ser cronológica sino estructural. Para Zubiri, además de las cosas-sentidos existen las cosas-realidad. Las cosas sentidos están montadas sobre las cosas realidad.
Para Zubiri, el sentido es algo “construido”. Eso sí, construido sobre unas determinadas propiedades reales. Decía Zubiri que no se podía envolver un regalo con agua. Es decir, el ser humano construye el mundo del sentido sobre unas propiedades reales.
No es lo mismo una oquedad en una roca que una morada. Pero eso sí, no cualquier oquedad en una roca puede constituir una morada.
Un determinado objeto puede servir de pisapapeles y/o de cenicero. Pero no cualquier cosa sirve de pisapapeles y/o de cenicero. En fin, que el mundo del sentido no es algo que se construya desde la nada sino que están soportado o construido sobre propiedades reales.

“La sangre es roja porque el hombre dice que la sangre es roja; si no hubiera hombre para ver la sangre, ésta no tendría color alguno.”

Sí, esto es cierto. Pero es que acaso el color no será la actualización de los fotones en la aprehensión humana. Sí, claro, si no hubiera hombres no podría llevarse a cabo dicha actualización. Zubiri no consideraba que existan dos objetos diferentes. A saber: fotones y colores. Sino que el fotón es la realidad fundamento del color como Dios es la realidad fundamento del ser humano (y así acaba con el dualismo inmanente-trascendente). Se trataría de formas diferentes de actualizaciones. Zubiri nos habla de tres tipos de actualización: aprehensión primordial, logos y razón. Una mancha con determinadas propiedades se daría en el ámbito de la aprehensión primordial. Posteriormente, el logos (consiste en nombrar unas cosas desde otras del campo aprehensivo) lo nombraría como rojo y posteriormente, y en la razón, se actualizaría como una partícula con una determinada longitud de onda. No se tratarían de tres objetos sino de tres actualizaciones.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 06 May 2014 17:52 #22203

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Estoy encantado de poder comentar algunos de los tópicos más relevantes de Zubiri. No obstante, estamos entrando en el mes de exámenes, así que pido un poco de paciencia, pues voy a suspender mi participación en todos los debates que no guarden relación con los exámenes hasta que éstos hayan concluido. Esta advertencia personal la hago extensiva al resto de los hilos. No sería mala idea que quienes no os tenéis que examinar recordéis que éste es un foro de alumnos de Filosofía de la UNED y que algunas intervenciones de quienes no lo son pueden resultar perturbadoras en estas fechas para la mayoría de nosotros, que estamos estudiando y preparando las pruebas personales.

Dicho lo cual, te dejo por el momento, Elías, con una pregunta que me ha suscitado el texto que has reproducido de Sabino Alonso-Fueyo. Por cierto, que es una buena práctica, cuando se cita a alguien, dar la adecuada referencia para facilitar su localización por los demás, por si desean conocer el contexto de dicha cita. En este caso, ya la he localizado en un artículo de Alonso-Fueyo, de 1949, en la revista Saitabi. Para quien quiera leerlo completo éste es el enlace a dicho artículo.

Pues bien, tengo una duda con una de las primeras frases de Alonso-Fueyo. Dice éste que el hombre no recibe de las cosas "el impulso para la vida", sino, "a lo sumo, estímulos y posibilidades para vivir".

No entiendo en qué se diferencia un "impulso para la vida" de un "estímulo para vivir". Pues "impulso" y "estímulo", en este contexto tienen prácticamente idéntico contenido semántico. En efecto, "impulso" es acción y efecto de impulsar, siendo impulsar "impeler", es decir, "incitar, estimular"; o sea, ser un estímulo.

No hace falta que contestes inmediatamente, Elías. Como digo, estoy de exámenes y no para enzarzarme en este momento en un debate arduo.
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Jesús M. Morote
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 07 May 2014 07:50 #22210

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Nolano, lo primero es lo primero. Y lo primero son tus estudios. Así que quedo a la espera.
Un cordial Saludo
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 22 May 2014 15:37 #22777

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Una vez terminada la primera semana de exámenes, y antes de volver a meterme en faena para afrontar la segunda, me tomo un respiro para comentar algunos mensajes que había dejado a un lado.

Hay tres cosas muy interesantes en este mensaje tuyo, Elías.

La primera de ellas, tu afirmación de que "para Zubiri la esencia es algo físico y no algo intencional". Se pueden ver ahí, creo, las huellas de Brentano que, si no estoy equivocado, fue el primero en destacar lo "intencional" y diferenciarlo de lo físico. Esa distinción ha sido recogida posteriormente por muchos filósofos de la mente y ha dado lugar a interesantes ideas y debates, como el provocado por la identificación que hace Dennett entre lo "intencional" y lo "intensional", rebatida por otros. Dejo para otro hilo estas cuestiones. Ahora sólo quería dejar apuntada la cuestión.

Lo segundo que quería decir es que no estoy conforme del todo con la idea que expones, supongo que tomada de Zubiri:
Elías escribió:
No es lo mismo una oquedad en una roca que una morada. Pero eso sí, no cualquier oquedad en una roca puede constituir una morada.
Un determinado objeto puede servir de pisapapeles y/o de cenicero. Pero no cualquier cosa sirve de pisapapeles y/o de cenicero. En fin, que el mundo del sentido no es algo que se construya desde la nada sino que están soportado o construido sobre propiedades reales.

Estoy de acuerdo con lo primero, que no es lo mismo una oquedad en una roca que una morada. Pero no estoy de acuerdo con lo segundo; yo creo que cualquier oquedad en una roca puede constituir una morada. Y que cualquier cosa sirve de pisapapeles o de cenicero.

El existencialismo de Zubiri es menos radical que el de Sartre, con el que yo personalmente me encuentro más identificado. Hay una coincidencia de base, sin duda, pues en ambos la existencia precede a la esencia (quizá no cronológicamente, como tú muy bien apuntas, pero sí estructuralmente). Por eso la realidad, como dices, o sea, la existencia de la cosa o "res", "tiene anterioridad sobre el ser". Hay aquí un paralelismo notable con la distinción de Frege entre sentido y referencia: la existencia se concreta en una referencia, pero el ser en un sentido.

Pero Zubiri creo que tiene en mente una realidad, una existencia, más pétrea, más impermeable al ser de lo que pensaba Sartre. Para Sartre es el hombre, el ser-para-sí, el que trae la nada, el que nadifica al ser-en-sí, dándole sentido. El ser-en-sí es macizo y, por tanto, no tiene propiedades naturales, es decir, no tiene ser-para-sí, y no tiene ningún otro sentido que se pueda oponer al sentido que le da el hombre. Por tanto, el ser-en-sí es, digamos, si se me permite la expresión, "resistencia en bruto", pero no puede oponer al hombre un "no me des este sentido, que va contra mi realidad propia". Bajo este punto de vista el ser-en-sí, en sentido sartriano, es totalmente maleable y, por lo tanto, cualquier oquedad, desde su mera existencia de oquedad, puede recibir del hombre el sentido de morada, es decir, llegar a "ser" morada.

En el fondo, ésa es la diferencia entre un existencialismo ateo como el de Sartre (cuyo hombre no está religado ni tiene radicalidad), y un existencialismo como el de Zubiri, que es creyente, y postula un Dios que, de alguna forma, aunque da fundamento al hombre, también lo limita constitutivamente. Hay una realidad trascendente, Dios, que pone límites a la actividad nadificadora del hombre.

La tercera cuestión con la que quiero manifestar mi discrepancia es la tripartición de formas de actualización que expones: aprehensión primordial, logos y razón. No es que no reconozca esas tres formas de relación del hombre con la realidad; lo que ocurre es que creo, por un lado, que esas tres formas no se hallan al mismo nivel y, por tanto, hacer esa tripartición es un tanto engañoso, y, por otro lado, que esa clasificación de formas de actualización por el hombre de la realidad no es un numerus clausus, sino que caben formas adicionales.

En cuanto a lo primero, pienso que, al menos lógicamente, aunque no cronológicamente, debe diferenciarse la aprehensión sensible y primaria, de su incardinación en un juego de lenguaje, fase en la que se producen tu "logos" y tu "razón". Digo que no cronológicamente porque creo que es imposible captar la realidad de forma humana sin, a la vez, incardinarla desde el primer momento en una "precomprensión lingüística del mundo"; sin que eso presuponga ahora el uso de la realidad percibida en un determinado juego de lenguaje.

Pero, por otro lado, tras ese momento primario o primordial de la aprehensión, el hombre procede a posteriores "actualizaciones" en el seno de diferentes juegos de lenguaje. Desde ese punto de vista, el nombrar a una sensación "rojo" o "fotón de tales características" sólo difieren en que el juego de lenguaje que se está jugando es distinto, pero coinciden totalmente en que ambos términos consisten en reglas de uso dentro de un determinado juego de lenguaje. También la ciencia denominada Física es un juego de lenguaje, lleno de conceptos teóricos convencionales; en ese sentido no es muy diferente del lenguaje ordinario. Sencillamente sirve a finalidades humanas diferentes.

Y, desde ese punto de vista, no se ve por qué no podría haber una actualización de la aprehensión de determinada mancha de color no bajo el prisma del "logos" o el prisma de la "razón, sino bajo el prisma del "gusto", dando lugar a un juego de lenguaje, que podemos llamar estético, diferente de los otros dos.
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Última Edición: 22 May 2014 17:14 por Nolano.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 23 May 2014 11:07 #22817

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En primer lugar darte las gracias por contestar. Verás, he tratado de contestar a todo lo que planteas pero entenderás que no es nada fácil para ninguno de los dos. Así que espero que lo que escriba a continuación no te cree más dudas que las que tratamos de resolver.

Dices, Nolano: “Estoy de acuerdo con lo primero, que no es lo mismo una oquedad en una roca que una morada. Pero no estoy de acuerdo con lo segundo; yo creo que cualquier oquedad en una roca puede constituir una morada. Y que cualquier cosa sirve de pisapapeles o de cenicero.”

Pero una morada para quién. Porque una oquedad de 1 cm3 no sirve de morada para ningún hombre. Salvo que lo que quieras decir es que sirve de morada para un animal. De ser así, decirte que hasta lo que sabemos el mundo del sentido pertenece sólo al ser humano y un animal podrá estar dentro de una oquedad pero no lo considerará una morada ( ni una oquedad, claro está) porque los animales no dan sentido a las cosas.
No creo que una bolsa de plástico sirva de pisapapeles o que un recipiente de gasolina sirva de cenicero como tampoco creo que un volumen de agua nos sirva como cuchillo. El mundo del sentido está soportado en determinadas propiedades pero ello no significa que esas determinadas propiedades soporten cualquier sentido.

Dices, Nolano: El existencialismo de Zubiri es menos radical que el de Sartre, con el que yo personalmente me encuentro más identificado.

Zubiri condena el existencialismo precisamente por suponer que existe en la realidad humana una anterioridad de la existencia sobre la esencia.


El filósofo vasco, equivocadamente o no, dice que en cualquier aprehensión habría que distinguir entre los contenidos y la forma (formalidad) en que estos contenidos quedan. Y distingue así dos tipos de formalidades: estimúlica y real. La una propia de los animales y la otra propia y exclusiva de los seres humano. Un animal y el ser humano podrían aprehender los mismo contenidos (dependiendo de si poseen los mismos receptores), pero eso sí, dichos contenidos quedarían de forma diferente. Para un animal dichos contenidos quedan en la formalidad estimúlica, es decir, simplemente son signos que determinan una respuesta mientras que en el hombre quedan como “reales”, y por tanto, no determinan una respuesta determinada. A esa formalidad de realidad es a lo que denomina “en propio” o “de suyo”.
Cuando nosotros vemos un árbol nosotros no estamos viendo una pluralidad de contenidos o notas (color, olor, tamaño….) aleatorios sino que esos contenidos o notas quedan constituyendo “una” cosa, o mejor dicho, son la cosa misma. Cada nota es nota-de las demás notas. De tal forma que cuando aprehendemos un árbol no sólo aprehendemos unas notas sino que esas notas son “de suyo” (formalidad) de la cosa misma.

Esa “cosa” queda en la aprehensión como una cosa en sí porque las notas o contenidos quedan como pertenecientes a la “cosa” misma o constituyendo la “cosa” misma. El problema del realismo ingenuo radica en pensar que nosotros estamos aprehendiendo una realidad en sí que existe más allá de la aprehensión misma. El problema según Zubiri de toda la filosofía es no haber distinguido entre el momento de los contenidos y el momento de formalidad. Ha sido el problema del dualismo. El problema según él ha sido el considerar que existen dos actos: uno el de sentir y otro el de inteligir cuando en realidad sólo cabe hablar de un único acto: sentir intelectivo o inteligencia sentiente. En un mismo acto no sólo se dan unos contenidos (sentir) sino que también se da una formalidad de realidad ( inteligir). Para el filósofo vasco el inteligir no consiste primariamente en un idear, concebir o juzgar sino que el inteligir es constitutiva y primariamente un acto de aprehensión de “realidad”. Pues bien, esta acto de aprehensión de realidad (formalidad) se da en el mismo acto en que se aprehenden los contenidos y por eso no cabe hablar de una dualidad sentir-inteligir.
Por cierto, esta formalidad de realidad es inespecífica, es decir, no depende de los contenidos. O dicho de forma positiva, es la trascendentalidad (no confundir con trascendente).

Zubiri, por tanto, consideraba que en toda aprehensión habría que distinguir entre el momento de los contenidos y el momento de formalidad de realidad. Eso sí, no hay formalidad de realidad sin contenidos como no hay contenidos sin el momento de realidad. Pues bien, el momento de formalidad es algo “intuido” mientras que todo contenido es “construido” desde el logos y desde la razón. Y consideraba a la formalidad de realidad como el momento primordial. Pero esa primordialidad no es cronológica sino fundamente. Sólo y porque existe el momento de formalidad de realidad es por lo que podemos “construir” los contenidos.
Si no fuera porque esos contenidos quedan como siendo “de suyo” la cosa misma (formalidad de realidad) no podríamos “hablar” sobra ninguna “cosa”. Es porque la formalidad de realidad “constituye” a los contenidos en “cosas” por lo que posteriormente (no hago referencia al orden cronológico) podemos hablar de las cosas. Es por ello por lo que no considero acertada tu crítica: “Digo que no cronológicamente porque creo que es imposible captar la realidad de forma humana sin, a la vez, incardinarla desde el primer momento en una "precomprensión lingüística del mundo".Creo simplemente que estamos hablando de cosas diferentes. Esa precomprensión lingüística del mundo se puede dar gracias a la formalidad de realidad.

Zubiri considera, como ya he dicho, fundante al momento de realidad gracias al cual se despliegan los momentos del logos y de la razón. El logos consistiría en afirmar lo que las cosas “serían” en realidad. Es un momento campal, es decir, se “construye” desde otras cosas aprehendidas en el campo de aprehensión mediante los conceptos, perfectos y fictos. La razón posttual mientras que la razón postula lo que “podrían” ser las cosas más allá de la aprehensión. Pero éste más allá de la aprehensión no es un más allá de este mundo sino el fondo constitutivo de las cosas aprehendidas en la aprehensión primordial. En la aprehensión primordial se actualizan una o unas notas con una determinada formalidad. Posteriormente el logos lo nombraría como rojo y posteriormente la razón dirá que se trata de una onda con una determinada longitud de onda. Para Zubiri la onda o el fotón no es la “causa” del color sino que es una actualización diferente.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 20 Jun 2014 13:02 #23800

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Había dejado pendiente contestar a tu mensaje, Elías, debido a la apretura de los exámenes. Voy a ello ahora con más calma, y especialmente porque tiene algo que ver lo que tengo que decir ahora con lo que estamos discutiendo en el hilo sobre las recientes elecciones europeas.

Analicemos la proposición: "Cualquier oquedad en una roca es una morada". ¿Qué significa aquí "es", de acuerdo con la tipología de Frege de la polisemia de la palabra "ser"? Creo que es obvio que se trata de decir que una "clase" está incluida en otra, teniendo en cuenta que ni "oquedad" ni "morada" son una referencia, sino una clase.

Partiendo de eso: ¿Es verdadera o es falsa la proposición que estamos analizando? Pues lo cierto es que depende; depende de cómo definamos las respectivas clases "oquedad" y "morada". Y definir clases no es cosa de la realidad sensible, sino del intelecto humano. Por eso mi proposición: "Cualquier oquedad en una roca puede ser una morada" es verdadera, porque basta con definir adecuadamente (es decir, de forma que se adecúe al enunciado para que éste sea verdadero) "oquedad" y "morada".

La realidad existe, está ahí, ahí fuera hay cosas (ser en sí) que ofrecen resistencia a la nadificación del hombre (ser para sí). Pero esas cosas sólo vienen al ser porque son inteligidas por el hombre o, lo que es lo mismo, interpretadas por éste. Las cosas, sin el hombre no son nada, porque no tienen notas ni propiedades. No hay clases naturales (en el sentido de dadas sin más por la naturaleza); todas las clases son artificiales, creaciones humanas, aunque, desde luego, no todas las formaciones de clases son igualmente útiles para la vida del hombre. La ciencia es más buscar elaboraciones de clases útiles que buscar en la realidad clases "reales" en sí.

La diferencia que separa nuestras concepciones, Elías, es la derivada de tu siguiente consideración: "Esa «cosa» queda en la aprehensión como una cosa en sí porque las notas o contenidos quedan como pertenecientes a la «cosa » misma o constituyendo la «cosa» misma". Yo pienso que no hay tal objetivación de las notas o contenidos, o al menos no tal objetivación como necesaria, sino sólo como una alienación posible del sujeto, que pone las notas y, al momento, a pesar de ser suyas, de haberlas puesto él, las considera ajenas y del objeto.

Creo que, en el fondo, es lo mismo que dices a continuación, cuando distingues entre "contenidos" y "formalidad". La formalidad conlleva una precomprensión lingüística del mundo. Y, efectivamente, aunque no hay contenidos sin formalidad, aunque, como bien dices, la sensación y la intelección son estrictamente simultáneas, debe predicarse una prioridad gnoseológica a la formalidad, o esquema precomprensivo de que está dotado el sujeto. En eso creo que estamos de acuerdo.

Pienso que Zubiri está preso de su prejuicio teológico y por eso nunca llega a ser existencialista del todo. Siempre acude, en última instancia, a una radicalidad que trasciende al hombre y, en cuanto a las cosas, a un cierto esencialismo (o trascendencia del objeto) de corte aristotélico. No incurrir en el positivismo ingenuo a que aludes no significa ir a caer necesariamente en el nihilismo de Heidegger. Es posible reconocer una realidad ahí fuera, resistente al hombre, sin incurrir en un esencialismo ingenuo que adjudique notas a las cosas en sí más allá (o incluso sin) de la acción de un ente nadificador como el hombre.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 20 Jun 2014 13:07 por Nolano.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 20 Jun 2014 14:18 #23804

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No sé,Nolano,si has leído la obra fundamental de Zubiri, su trilogía, porque ella, o yo al menos así lo considero, no está fundamentada ni en Dios ni sustentada en prejuicios teológicos. Pero bueno, acepto,y de buen grado, que cada uno posea su propia interpretación.

Dices, Nolano: “La diferencia que separa nuestras concepciones, Elías, es la derivada de tu siguiente consideración: "Esa «cosa» queda en la aprehensión como una cosa en sí porque las notas o contenidos quedan como pertenecientes a la «cosa » misma o constituyendo la «cosa» misma". Yo pienso que no hay tal objetivación de las notas o contenidos, o al menos no tal objetivación como necesaria, sino sólo como una alienación posible del sujeto, que pone las notas y, al momento, a pesar de ser suyas, de haberlas puesto él, las considera ajenas y del objeto.

Ya, pero es que es precisamente esa concepción tuya la que trataba de evitar Zubiri. Él no quería incurrir ni en un realismo ingenuo ni en un idealismo ingenuo. Y a ambos los considera ingenuos porque ambos parten de lo no dado en cualquier acto aprehensivo. No se debe fundamentar la filosofía en teorías metafísicas sino en lo dado en cualquier acto de aprehensión. Las teorías metafísicas son teorías explicativas y él consideraba que no se debía partir de explicaciones (fueran estas científicas o filosóficas) sino de la descripción del acto de aprehensión.
En cualquier acto de aprehensión, ni está dado que haya una cosa en sí que está más allá o por debajo (sub-jectum) de lo dado en la propia aprehensión (realismo ingenuo) ni está dado que haya un sujeto que haya puesto a priori unas determinadas categorías”.

Supongamos que yo abro los ojos y veo eso que llamamos árbol. Si nosotros analizamos ese acto de aprehensión veremos que aparte de los contenidos (y estos siempre son mediados o construidos: oquedad, cosa, formalidad,etc…) veremos que esos contenidos quedan de una manera determinada a la que llamaremos formalidad. El que en cualquier acto de aprehensión nos están presente recortes autónomos (no independientes) de realidad es algo dado en toda aprehensión. Pero bueno, entiendo que se pueda estar o no de acuerdo con lo dicho por Zubiri. No trato de ser Zubiriano sino de pensar desde Zubiri

Yo en cambio no estoy de acuerdo con esa consideración tuya de que es el sujeto el que pone las notas pero sin que ello se le haga presente al sujeto en el acto de aprehensión. Es decir, no comparto esa dualidad sujeto empírico-sujeto puro. Y no lo estoy porque es una teoría metafísica que no parte de lo dado en cualquier acto de aprehensión. Considero que hay que partir de lo dado poniendo entre paréntesis toda explicación previa.
Es que de ser así yo también podría partir de que la realidad es puesta por Dios aunque en los actos de aprehensión ello no esté dado. En vez de partir de un sujeto puro trascendente a cualquier acto de aprehensión podría partir de una persona trascendente (Dios) no dado en aprehensión. Y podría ser cierto lo uno o lo otro pero no creo que éste deba de ser el punto de partida de una filosofía a la altura de los tiempos sino, y en cualquier caso, el punto de llegada.
El único sujeto dado en cualquier acto de aprehensión es el sujeto empírico, el de carne y hueso, y es de este sujeto desde el que debemos de partir. Por cierto, ese sujeto puro sería lo más alejado al sujeto del que nos hablan los existencialistas. Aunque he de decir que todavía te conozco muy poco y aún no conozco tu visión sobre las cosas.
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 20 Jun 2014 20:15 #23814

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Con todos mis respetos, hacéis una argumentación puramente especulativa y superada...totalmente subjetiva y Zubiri era un sufrido del cristianismo, con una angustia vital a lo Unamuno, que quería darle consistencia a su influencia alemana desde la óptica cristiana de la que venía, como después Aranguren,en fin una forma de pensamiento muy distante de los que yo creo que es el camino de la filosofía, las bases epiestomológicas, la lógicas, la seriedad y rigor de la filosofía del lenguaje, y en definitiva el empirismo lógico y filosofía analítica...lo demás es me perdonen verdaderas "masturbaciones" mentales, sin futuro y sin posibilidad del concepto de "reproducibilidad" que caracteriza a un pensamiento científico y de rigor..lo demás es mística , literatura, lo que quieras hasta bello, pero no es científico ni perdurable ni falsable,,,,a veces estamos rodeados de los grandes iluminadores!!!!
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Zubiri: existencialismo y Dios (y II) 21 Jun 2014 10:20 #23823

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Esto es dspreciar un tanto al ponente anterior, querido Albert. es preferible que argumentes " es me perdonen verdaderas "masturbaciones" mentales, sin futuro y sin posibilidad", es lo que he leído y Elías se merece como mínimo el mismo trato que el que tu mereces
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