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TEMA: Breve reflexión en torno al Big Bang

Breve reflexión en torno al Big Bang 05 Ene 2015 14:10 #28100

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elías escribió:
No,créeme,si lo he leído.Es por ello precisamente por lo que afirmo que es un pésimo metafísico. Al parecer no distingue entre el vacío cuántico y la Nada. Es decir, identifica el vacío cuántico con la Nada metafísica de forma que así explica el paso de la Nada al Ser sin la necesidad de Dios.Pero es que el vacío cuántico es "algo" y por tanto habría que dar cuenta de él. Detalle que al parecer se le olvida a Hawking

Yo no creo que a Hawking se le escape una obviedad como ésa. Y no vamos a decir de alguien que es un mal metafísico porque suponga, intencionadamente, que el vacío cuántico es la nada. A fin de cuentas en filosofía hay que empezar por definir los términos del debate para saber de qué estamos hablando. Además, la nada en ciencia y filosofía es un concepto que se siempre se escapa. Hawking tiene muchos otros libros y hay que ver su obra en conjunto. Conoce la historia del pensamiento filosófico. En particular, la de aquellos filósofos que han especulado sobre el universo. No se puede decir lo mismo de la mayoría de filósofos actuales, casi todos los cuales "salen corriendo cuando ven un triángulo".

Creo que Hawking es perfectamente consciente de que el vacío cuántico no es la nada absoluta. A lo mejor son sus críticos, como García Manzano, quienes no terminan de comprender que eso de la nada absoluta es imposible. Y ello no dice nada a favor ni en contra de la necesidad de la existencia de ninguna deidad (yo prefiero hablar de deidades en lugar de Dios, puesto que las religiones son múltiples y no todas son monoteístas).

Por el momento quienes quieran creer en un "diseñador inteligente" lo tienen fácil: no hay explicación para saber quién o qué hizo que las condiciones iniciales fuesen las que fueron. Sobre ello se puede especular desde la física, la metafísica y la religión. Claro que desde la ciencia siempre cabe decir que es cuestión de tiempo que algún día tengamos una explicación científica sobre ello. Así es que ambas vías están a disposición del particular para que decida cuál tomar.
David Feltrer Bailén Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Graduado en Filosofía (UNED - febrero de 2016)
Estudiante del Máster en Filosofía Teórica y Práctica (UNED - octubre de 2018)
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Última Edición: 05 Ene 2015 14:18 por Conrado.
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Breve reflexión en torno al Big Bang 05 Ene 2015 16:04 #28103

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Conrado, pero,y sí tenía clara la diferencia entre vacío cuántico y la Nada, entonces no sé el porqué dijiste que Hawking había "desalojado" a Dios.Hawking en un primer momento si parecía darse cuenta de ello. De hecho, y cuando propuso su modelo matemático, dijo, y lo expreso muy bellamente: " ¿Pero quién insufló "fuego" a las ecuaciones?". Pero posteriormente pareció olvidarse de sus propias palabras.
Es más, sigue considerando que un modelo cosmológico autocontenido(sin origen temporal) "demuestra" la inexistencia de Dios.Al perecer no conoce el concepto de Creación. Ya santo Tomás dijo que el concepto de Creación nada tiene que ver con un origen temporal.El Cosmos podría ser eterno y no por ello habría que excluir un acto creador.

En cualquier caso siempre se comete el mismo error en el intento de fundamentar la inexistencia de Dios desde un modelo cosmológico(sea éste el que fuere).
En cualquier modelo cosmologíco siempre se parte de la existencia de un "algo" primordial. LLámase vacío cuántico, átomo primordial, supercuerdas, etc. Y por tanto siempre quedaría por explicar ese "algo" primordial. Pero es que existe algo más profundo en lo que no se suele reparar.Cuando se "modeliza" el Cosmos lo que se está haciendo es convertir el Cosmos en un "objeto", en algo limitado o delimitado. Y todo "objeto",y por serlo, necesita de una "causa" para poder ser.
O el Cosmos es a-peiron (in-definido o no delimitado) o desde el momento que se trate de modelizar, es decir, de delimitar, se convierte en un objeto, y como tal, necesita de una causa para poder ser.
Creo que sería más consistente que un ateo dijese que el Cosmos es algo in-definido. Pero claro, ello significaría el tener que dejar de aceptar la cosmología como ciencia.
Última Edición: 05 Ene 2015 16:05 por elías.
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Breve reflexión en torno al Big Bang 05 Ene 2015 18:27 #28105

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elías escribió:
Conrado, pero,y sí tenía clara la diferencia entre vacío cuántico y la Nada, entonces no sé el porqué dijiste que Hawking había "desalojado" a Dios.

A ver elías, no sé si es que no me expliqué bien. Hawking, a título personal, ha desalojado a Dios de si vida (justo cuando se va haciendo más mayor, que es lo contrario de lo que suele ser habitual). Pero no lo ha desalojado universal y objetivamente para todo el mundo (eso es imposible), sino para aquellos que quieran o sepan apreciar la verosimilitud de la explicación física del vacío cuántico y el universo surgido de la nada (que ya sabemos que no es la nada absoluta y es justo lo que se les reprocha). Pero no tiene sentido pensar que Hawking ni nadie puede desalojar a ninguna deidad ahora mismo. Ellos han decidido prescindir del la religión. Han desalojado a Dios (el que sea) o a los dioses (los que sean) de sus vidas, pero no lo(s) han desalojado de manera igual de convincente para todo el mundo. Además, sabemos el ser humano es homo religious (Mircea Eliade), al margen del tipo de creencia religiosa que cada uno quiera profesar. Tampoco es necesario adherirse a ninguna religión para creer en algún tipo de realidad trascendente.
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Última Edición: 05 Ene 2015 18:30 por Conrado.
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Breve reflexión en torno al Big Bang 05 Ene 2015 20:25 #28107

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elías escribió:
En cualquier caso siempre se comete el mismo error en el intento de fundamentar la inexistencia de Dios desde un modelo cosmológico(sea éste el que fuere).
En cualquier modelo cosmologíco siempre se parte de la existencia de un "algo" primordial.

Totalmente de acuerdo. Por eso la teoría del átomo primordial de Lamaître siempre ha incomodado a los cosmólogos menos favorables a dar cabida a la religión. Cito poniendo mis comentarios entre corchetes:

"La novedad introducida por Lamaître consiste en relacionar la estructura del universo a gran escala con la naturaleza íntima de los átomos; en otras palabras, en relacionar la física de lo infinitamente grande con la de lo infinitamente pequeño. Lamaître utiliza el término «cuanto único» y no «átomo primitivo» [aunque es esta última acepción la que más ha trascendido]. Tiene mucho cuidado de señalar que, en este estadio [desde un hipotético t = 0 segundos hasta t = 10-35 segundos, que es cuando tiene lugar la hipotética inflación], las leyes de la física tal como la conocemos ya no tienen sentido, porque en el inicio del espacio-tiempo, las nociones de espacio y de tiempo no están definidas. Es la frontera de la ciencia tal como Lamaître la concibe, y nada indica hoy que esta frontera -llamada frontera de Planck- pueda franquearse. Esta idea de Lamaître corresponde a lo que actualmente se llama «cosmología cuántica».

En la versión dactilografiada del artículo de Lamaître, conservada en los archivos Lamaître de Lovaina, figura un último párrafo muy breve, probablemente tachado por la mano del propio Lamaître y que, por lo tanto, nunca se publicó. Lamaître concluye así su carta a Nature:

«Pienso que cualquiera que crea en un ser superior que sostiene a cada ser y cada acto cree también que Dios está esencialmente oculto, y puede alegrarse al ver que la física actual proporciona un velo que oculta la creación.»

Lemaître conservará toda la vida esta concepción del Dios supremo e inaccesible del que habla el profeta Isaías, concepción que le permite sobre todo mantener el origen natural del mundo en los estrictos límites de la física, sin mezclarlo con una creación sobrenatural. No es inútil señalar este rigor teológico de Lemaître, si se recuerda que, en 1992, unos cosmólogos americanos [George Smoot, John C. Mather y otros cosmólogos de Berkeley], después de detectar experimentalmente la falta de homogeneidad de la radiación de fondo cosmológica, ¡se atrevieron a declarar que habían visto «el rostro de Dios»! [pero no lo dijeron en sentido teológico. Las palabras de Smoot, como se puede leer en su libro, fueron exactamente las siguientes: «si uno es religioso, es como estar ante la obra del creador»].

Como sacerdote y como científico, Lemaître era muy consciente del conflicto potencial -o, al contrario, de la armonía- entre el dogma cristiano de un mundo creado por Dios y la teoría científica de un universo formado hace unos 13.800 millones de años. ¿Acaso atribuir una especie de comienzo al universo no era intentar establecer científicamente el dogma religioso de la creación? Ahora bien, Lemaître nunca confundió ciencia y religión. Al contrario que otros cosmólogos cristianos, tuvo cuidado de no utilizar una de las dos «vías de conocimiento» como legitimación de la otra. Por ejemplo, se preocupó mucho por distinguir entre el «inicio» y la «creación» del mundo, y nunca habló del Big-Bang inicial en términos de «creación» (¡contrariamente a Friedmann que, a causa de esto, parece más conciliador que el canónigo belga!). Estaba convencido de que la ciencia y la teología tratan de dos mundos separados y de que la cosmología científica del Big-Bang no confirma ni refuta la noción cristiana de la creación del mundo por Dios. Lo expresará de manera totalmente clara en su discurso en el Congreso Solvay de 1958, donde mencionará que la teoría del Big-Bang permanece totalmente fuera de cualquier cuestión metafísica o religiosa [aunque en un principio Einstein siempre receló de su condición de sacerdote. Sin embargo, cuando Lamaître hizo ver a Eintein el error de la constante cosmológica, éste empezó a confiar más en la objetividad del sacerdote belga].

En su hermoso artículo de homenaje sobre Lemaître escrito para la Academia Pontificia de las Ciencias en 1968, Paul Dirac recuerda que un día charlaban sobre la evolución cósmica y que, estimulado por la grandeza de la imagen que el científico sacerdote belga había dado, le dijo que él pensaba que la cosmología era la rama de la ciencia que estaba más cerca de la religión. Pero Lemaître no estuvo de acuerdo con Dirac. Después de reflexionar detenidamente, sugirió que la disciplina científica más cercana a la religión era más bien la psicología.

La creencia de Lemaître en dos niveles separados de comprensión, uno científico y otro religioso, no implicaba, sin embargo, que la cosmología no le pareciera pertinente para el pensamiento religioso [aquí hay un gran parecido con la teoría de la doble verdad de los averroístas latinos, que no de Averroes]. Pensaba que, en un aspecto ético más amplio, los valores religiosos y filosóficos son importantes, e incluso esenciales, para el científico, pero que no deben interferir en sus métodos o sus conclusiones."
Cfr. LUMINET, Jean-Pierre, L’invention du Big Bang, París: Éditions du Seuil, 2004 (traducción castellana de Nuria Viver Barri, La invención del Big Bang: En busca del origen del universo, Barcelona: RBA, 2012, pp. 117-119).

Sin embargo, a pesar del rigor y la supuesta objetividad de Lamaître, algunos cosmólogos siempre se han sentido incómodos con la teoría del átomo primordial. Es una teoría demasiado concordante con el relato del Génesis (salvando las distancias). De hecho, la historia del universo suele empezar a los 10-43 segundos, y no en t = 0 segundos. Y eso que durante la denominada «era de Planck» (el intervalo que va desde los 10-43 segundos hasta los 10-35 segundos, a partir de los cuales empezaría la época inflacionaria) tampoco hay mucho que podamos decir. Aunque no faltan especulaciones metafísico-matemáticas. Trinh Xuan Thuan lo dice paradigmáticamente en el primer párrafo de un epígrafe que lleva por título «Los límites del conocimiento»:

"A riesgo de decepcionar al lector, no podremos empezar la historia del universo en un «tiempo cero», en el momento mismo de la creación del espacio y del tiempo. Pero no hay por qué preocuparse: empezaremos después de transcurrido un tiempo inimaginablemente corto, 10-43 segundos (o 0,000....1, con el 1 después de 43 ceros) después de la explosión primordial. La duración de un flash fotográfico ocuparía mil billones de billones de veces más tiempo en la historia entera del universo del que 10-43 segundos ocuparían en un segundo. Incluso yo, que soy astrofísico y estoy acostumbrado a manejar diariamente cifras astronómicamente grandes o infinitamente pequeñas, no puedo evitar un extraño sentimiento de irrealidad al evocar esta cifra. Y sin embargo, las leyes físicas deducidas de la observación del universo actual parecen resistir muy bien esta extrapolación hacia un pasado tan lejano, cuando el universo era considerablemente más pequeño, caliente y denso."
Cfr. XUAN THUAN, Trinh, The Secret Melody: And Man Created the Universe, Oxford: Oxford University Press, 1995 (traducción castellana de Josep Sarret i Grau, La melodía secreta… y el hombre creó el universo, Barcelona: Biblioteca Buridán, 2007, p. 151).

No obstante, el problema de esta argumentación es el mismo que el del universo surgido de la nada y que ya espetaba García Manzano a A. Guth, Hawking y otros: se considera que la barrera ontológica entre la nada y el ser es una cuestión de tamaño. Por cierto, la misma crítica de García Manzano (UPSA) podría extrapolarse para el caso del debate de si un cigoto es o no una persona y/o un ser humano. Si no es una cuestión de tamaño, entonces un cigoto es ya, como mínimo, un homo sapiens (biología) en acto y una persona en potencia (cultura). No cabe duda de que la explicación católica es consecuente en ambos casos, el del origen del universo y el del origen de la persona. Para ambos el paso del no-ser al ser no es una cuestión de tamaño.

Por último, volviendo de nuevo al surgimiento del cosmos a partir de la nada (sin creación ni intervención divina) es muy interesante e ilustrativa la reflexión de otro cosmólogo, en este caso el astrofísico canadiense Hubert Reeves:

"Puesto que estamos en un terreno filosófico, aprovechémoslo para explorar otros aspectos del problema de la creación.

Los metafísicos distinguen cuidadosamente dos sentidos de la palabra «creación». Puede tratarse de una acción situada en un momento preciso de tiempo: el «tiempo cero» del universo. Puede igualmente tratarse también de un acto intemporal situado «por encima del tiempo», que «mantendría el mundo en existencia» (por utilizar la terminología de Santo Tomás de Aquino). Este segundo sentido se aplicaría tanto a un universo que hubiera tenido un comienzo (universo histórico) como a un universo que existiera desde un tiempo infinito en el pasado y para un tiempo infinito en el futuro (universo eterno).

Esta distinción puede iluminar algunos capítulos recientes de la cosmología contemporánea. Varios autores han publicado «recetas de universos». ¿Cómo hacer emerger mundos múltiples a partir de la nada? Aunque ampliamente especulativas, estas ideas están basadas sobre una física correcta y no carecen de interés [aquí es donde se sitúa Hawking en El gran diseño]. Quizá han jugado un papel en el nacimiento del único cosmos que conocemos: el nuestro.

Sin embargo, se impone un comentario. Estas recetas dependen esencialmente de la existencia previa de las leyes de la física -tales como nos han permitido formularlas los experimentos de laboratorio-. Éstos implican que dichas leyes «existen» antes y «por encima» de dichos universos. Se piensa aquí en las «ideas» de Platón que subyacen a la apariencia de los seres reales.

En este contexto, la pregunta metafísica de Leibniz: «¿Por qué hay algo en lugar de nada?» llevaría a la pregunta: «¿Por qué hay leyes en lugar de ausencia de leyes?». El problema de la creación sería entonces el problema del origen intemporal de las leyes que rigen el cosmos y que —quizá— lo habrían hecho aparecer hace quince mil millones de años. Sobre este origen estamos en la ignorancia más absoluta."
Cfr. REEVES, Hubert, Dernières nouvelles du cosmos. Vers la primère seconde, París: Editions du Seuil, 1994 (traducción castellana de Javier García Sanz, Últimas noticias del cosmos, Madrid: Alianza, 1996, p. 26-27).

Es decir, otro problema añadido es el de considerar que las leyes de nuestro universo son las mimas que rigen durante la «era de Planck» o incluso antes. Y eso, como hemos visto, es muy improbable.

Por cierto, como se ve los cosmólogos y astrofísicos tienen un conocimiento cabal de la historia de la filosofía y la cosmología, aludiendo a autores como Leibniz, Santo Tomás y muchos otros. Pero sigamos con el astrofísico canadiense:

"¿Qué había antes del Big-Bang? El Big-Bang [el hipotético t = 0 segundos] es el horizonte del astrofísico, el límite siempre móvil de su exploración del pasado.

Frente a la pregunta: «¿Qué hay en la terra incognita cosmológica?», el astrofísico, puede responder: «¡Espérate, todavía no estams allí"» [como yo decía en mi anterior mensaje, basándome en la lectura de este libro, aunque en ese momento no lo mencioné].

¿Estaremos allí alguna vez? ¿Se terminará la cosmología algún día? Ciertos autores, entre ellos el astrofísico inglés Stephen Hawking, así lo piensan. Personalmente, yo creo que se trata de un espejismo. Cuanto más se acerca uno a ello, más retrocede en la lejanía."
Ibíd., p. 42.

Espero y deseo que este hilo (gracias elías) sirva para desterrar la afirmación antifilosófica que viene a decir que estas cuestiones de teoría astrofísica y cosmología "no son filosofía".
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