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TEMA: Dios y el muro de Berlín

Dios y el muro de Berlín 02 Feb 2016 20:02 #34905

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Un buen día apareció en el muro de Berlín ( no sé de qué lado) una pintura con la célebre frase: “ Dios ha muerto, firmado: Nietzsche”. Posteriormente, y supongo que con el correr del tiempo y de los tiempos, apareció esta otra frase justo debajo de la anterior que decía: “Nietzsche ha muerto, firmado: Dios”.

He de reconocer que son dos frases igualmente impactantes por el que cualquier publicista hubiese dado un brazo ( espero que el suyo). Y el problema, y en primer lugar, no es tanto posicionarse para la defensa de una de ellas, sino saber qué se está queriendo decir en cada una de ellas para posteriormente poderse posicionar adecuadamente. Porque podría darse el caso de que en ambas frases estuviera contenida una gran verdad.

¿ Qué se entiende o cómo puede entenderse la frase: “Dios ha muerto”?

Decir que Dios ha muerto no es lo mismo que decir que Dios no existe. De aquello que se presupone que no existe no puede predicarse su muerte. Pues entonces, cómo ha de entenderse dicha frase o con qué sentido fue dicha.

Nietzsche alaba enormemente la figura de Kant. Eso sí, no alaba todo de Kant. Al Kant que alaba Nietzsche es al crítico de la razón pura. Kant nos dice que es imposible el conocimiento de la cosa en sí mediante una razón pura. Por tanto no es que niegue la existencia de la cosa en sí sino que lo que niega es que se pueda alcanzar el conocimiento de la misma. La negación de la cosa en sí será algo posterior. Kant lo que niega no es la existencia de Dios sino que se puede tener un acceso al mismo de la razón pura. A Dios no se lo puede demostrar como se consideraba dentro de la tradición cristiana anterior. No se puede demostrar ni su existencia ni su inexistencia. El que trata de demostrar su inexistencia se sigue moviendo a juicio de Kant en el mismo paradigma que considera que se puede llegar al conocimiento verdadero de la cosa en sí.
¿ A qué Dios está negando la crítica de Kant? Pues niega al Dios de la tradición metafísica anterior, niega al Dios de la filosofía. Es decir, niega al Dios de la ontoteología. Este es la crítica que asume Nietzsche y que le puede llevar a decir que “Dios ha muerto”. Eso sí, el Dios que ha muerte es el Dios de los filósofos. Pues bien, en este sentido la frase “Dios ha muerto” encierra una gran verdad. Pero esta gran verdad posee un largo alcance. En esta frase lo que se nos está diciendo es que no puede hacerse una filosofía, si verdaderamente quiere hacerse filosofía, que parta del presupuesto apriorística de la existencia de un Ser Supremo ( Dios) desde el cual deba desplegarse todo filosofía.

Al que ya no aceptara Nietzsche es al Kant de la razón práctica. Siempre se ha dicho ( con razón o sin ella) que Kant intenta recomponer con el corazón lo que había roto con la razón. De ahí su crítica de la razón práctica frente a su crítica de la razón pura. Kant considera, y a través de su crítica de la razón práctica, que es posible llegar a conocer a Dios. Y para llegar a él hay que apoyarse en lo moral o en la moral. Para Kant la moral es un hecho universal, un “faktum”, un “factum”. Y es desde ese hecho universal desde el que se puede llegar nuevamente a Dios.
Pues bien esto último es lo que ya Nietzsche no acepta. Lo que Nietzsche ya no acepta es que la moral o lo moral sea un hecho universal.

Nietzche no es ya que niega al Dios de la filosofía sino que también niega al Dios de las religiones. Por todos es conocido que los filósofos de la sospecha ( Marx, Freud y Nietzsche) consideran que la idea de un Dios ( o varios) en las religiones, así como las religiones mismas, son fruto de una mera proyección ( subjetiva) humana. En un caso esta proyección puede ser fruto o pueden ser explicadas desde unas determinadas estructuras económicas, desde unas pulsiones inconscientes o desde una moral de esclavos que trata de justificar las supuestas injusticias en las que se encuentra sumido.

Personalmente considero que las reflexiones llevadas a cabo por los filósofos de la sospecha son de mucho valor y poseen gran validez. Es decir, creo que las ideas que se posees ( para quien la posea) en torno a Dios están conformadas en gran medida por esas estructuras económicas, pulsiones inconscientes y moral de esclavo de la que nos hablan los filósofos de la sospecha. Creo que sin esos factores no puede entenderse en toda su complejidad el fenómeno religioso ni la idea o ideas en torno a Dios o a los Dioses. Es más, en la actualidad hay una rama del conocimiento que se denomina neuroteología. Y en dicha rama, como en tantos otros que afectan a este tema, existen dos posturas bien diferenciadas. La primera sería aquella que reduce los fenómenos religiosos a la mera actividad cerebral y una segunda que intenta correlacionar la actividad cerebral con la vivencia o fenómeno religiosa.

El problema, y como acabamos de ver en el caso de la neuroteología, no consiste en negar aquellos factores de los que nos hablan los filósofos de la sospecha sino, y justo al contrario, asumirlos. El problema radica en si estos factores explican totalmente el fenómeno o el hecho religioso. O dicho de otra forma. Si la idea de Dios o las religiones pueden ser reducidas a aquellos factores del que nos hablan los filósofos de la sospecha. Por todos es conocido que cada vez que un pensador tiene una idea feliz acaba por reducir toda la realidad a su idea feliz.

Por tanto, y a modo de recapitulación plantearé los siguientes escenarios.

1.- Sería aquel que la entiende la frase “Dios ha muerto” en el sentido del que el Dios que ha muerto es el Dios de la onto-teología o como el final de toda onto-teología posible. Tal como yo lo veo, y a la altura de los tiempos, considero que esta tesis es verdadera.

¿ Y cómo debería de afectar estas tesis a los creyentes?

Personalmente considero que estas tesis están perfectamente asumidas por la mayoría de los teólogos de las diversas religiones cristianas. Lo que ya no tengo tan claro es que estén asumidas por la mayoría de los creyentes cristianos. Hablando de España creo que esa transición aún no se ha producido. Pero considero, y teniendo en cuenta nuestro más reciente pasado ( nacionalcatolicismo), que dicha transición no sea ni breve ni fácil. Considero que a las instituciones religiosas les queda una gran labor pedagógica por delante para que se produzca dicha asunción por parte de la mayoría de los creyentes.

2.- Sería aquel escenario en el que se entiende la frase “Dios ha muerto” no solo como la muerte del Dios de la filosofía sino, y también, como la muerte del Dios de las religiones.
¡Ah!, esta cuestión es mucho más peliaguda. Pero no en lo tocante a que un creyente pueda aceptar sanamente que la idea de Dios y las religiones están entreveradas por aquellos factores que los filósofos de la sospecha supieron ver sino por aceptar o no el reduccionismo que dichos filósofos pretenden defender. Y esto último es ya discutible, archidiscutible.
Por tanto, y así como se puede, y en mi opinión debe de asumirse la muerte del Dios de los filósofos, ya no está tan claro que se pueda o se deba de asumir la muerte del Dios de las religiones.
De hecho ya hace mucho tiempo que se preconizó la muerte del Dios de las religiones pero la realidad, que suele ser muy tozuda, no parece confirmarlo.

3.- Que se interprete la frase “Nietzsche ha muerto” en el sentido de que Nietzsche estaba equivocado al afirmar que el Dios de la ontoteología ha mueto y que por tanto está justificado volver al Dios, y a la metafísica, anterior a la crítica de Kant. Creo, y como ya he defendido con anterioridad, que quién así piense está profundamente equivocado.

Y por último

4.- Que se interprete la frase “ Nietzsche ha muerto” en el sentido de que el Nietzsche que ha muerto es el Nietzsche que niega al Dios de las religiones y no al que niega la muerte del Dios de los filósofos.

Personalmente considero que éste último Nietzsche sí que puede estar muerto al día de hoy ( ¿ la resurrección es posible?) en el sentido que no está justificado, como sí lo está la muerte del Dios de los filósofos, el tener que aceptar el reduccionismo que realizar los filósofos de la sospecha.
Y cuando digo que no está justificado lo que quiero decir es que aquellos filósofos no posean razones y argumentos para justificar dicha reducción sino que igualmente existen razones y argumentos para oponerse a dicho reduccionismo.

Ahora bien, me gustaría matizar un poco más la cuestión antes de acabar. Son muchos los que ahora afirman que Dios ha vuelto o ha resucitado tras la muerte de Nietzsche. En realidad lo que ha vuelto, si es que alguna vez nos abandonó, es la religiosidad plasmada de múltiples formas.
El que muchos hayan asumido que ya no es posible una vuelta a la descripción del Dios que se hacía desde la onto-teología es lo que ha llevado al intento de plasmar dicha idea de Dios de otras formas. Incluso una de ellas, y muy prometedora, es en forma de “mujer” ( teología feminista).


PD: Este artículo se debe al vídeo que vi ayer y que aparece en youtbe del Profesor D. Sánchez Meca en el que trataba el tema “La crítica nietzscheana a la fundamentación Kantiana de la moral” llevada a cabo en el III Congreso Internacional “ Nietzsche: filología, filosofía y crítica de la cultura. Gran parte de lo aquí expuesto intentan ser un reflejo, espero que lo más fiel posible, a las tesis defendidas por dicho profesor. Yo, y en la medida de mis posibilidades, he intentado hacer alguna aportación y variación del tema.
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Dios y el muro de Berlín 03 Feb 2016 13:10 #34910

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Hola Elías.

No me ha quedado demasiado claro lo que pretendías decir a través de esta reflexión.

Yo entiendo que Dios, como ente supremo, se puede comprender desde las perspectivas de una teología natural (la aristotélica ontoteológica y la del Dios arquitecto de los ilustrados) o una teología revelada (los monoteísmos de los tres libros).

Supongo que lo que intentas explicar (corrígeme) es que a través de la crítica de la razón pura, Kant negó al Dios de la teología natural, es decir, al Dios cuya existencia puede probarse a través de la razón. Después explicas que en la crítica de la razón práctica, Kant tuvo la necesidad de reconocer a Dios para poder fundamentar la verdad de una ley moral universal.

Nietzsche, como tú mismo señalas, vio la trampa ad hoc que hacía Kant en "la crítica de la razón práctica": primero presupuso una moral universal (sin fundamento alguno) que creía necesaria para regular la vida de los hombres en sociedad, y después tuvo que justificarla aceptando la existencia de Dios.

Más tarde, los filósofos de la sospecha también tomaron nota de las observaciones de Nietzsche y determinaron que la idea de Dios era fruto de proyecciones humanas (subjetivismo).
Actualmente, nuevas vías intentan superar las explicaciones (económicas, pulsiones inconscientes, morales) de los filósofos de la sospecha y abren nuevos caminos.

A partir de aquí, consideras cuatro escenarios según creamos o no en un Dios de la razón o la revelación. Creo entender los tres primeros, pero me pierdo en el cuarto:
4.- Que se interprete la frase “ Nietzsche ha muerto” en el sentido de que el Nietzsche que ha muerto es el Nietzsche que niega al Dios de las religiones y no al que niega la muerte del Dios de los filósofos.

Consideras periclitado al Nietzsche que se hubiera referido a la muerte del Dios hallado a través de la razón (filosofía). Pero ¿no se refirió Nietzsche a las dos acepciones de Dios?

Un saludo.
Última Edición: 03 Feb 2016 13:12 por Herrgoldmundo.
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Dios y el muro de Berlín 03 Feb 2016 18:09 #34916

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Hola Herrgoldmundo


Dices, Herrgoldmundo: "Yo entiendo que Dios, como ente supremo, se puede comprender desde las perspectivas de una teología natural (la aristotélica ontoteológica y la del Dios arquitecto de los ilustrados) o una teología revelada (los monoteísmos de los tres libros)."

La tradición filosófica ( o casi toda), ontoteología, anterior a la critica consideraba que la razón podía captar por una especie de intuición racional infalible una serie de principios eternos e inmutables. Y que a partir de dichos principios cabía o podía deducirse la existencia de Dios. Lo que hizo Kant fue poner en cuestión esta creencia. Lo que él hizo fue cuestionarse, Hume lo hizo despertar de su sueño dogmático, qué es lo que se puede llegar a conocer en función de cómo conocemos. Él asumió la existencia de una cosa en sí pero negó lo que se conoce como realismo ingenuo. Es decir, que nuestro conocimiento sea una copia más o menos fiel de la realidad en sí. Él habló de un sujeto trascendental que ponía las condiciones de posibilidad ( causalidad, espacio, tiempo..) para poder llegar a conocer algo. Por tanto, lo conocido no era la cosa en sí sino un “objeto”.


Dices, Herrgoldmundo : “Supongo que lo que intentas explicar (corrígeme) es que a través de la crítica de la razón pura, Kant negó al Dios de la teología natural, es decir, al Dios cuya existencia puede probarse a través de la razón. Después explicas que en la crítica de la razón práctica, Kant tuvo la necesidad de reconocer a Dios para poder fundamentar la verdad de una ley moral universal.

Bueno, no es tanto que negara al Dios de la teología natural sino que lo que negó es que se pudiera llegar a conocer a ese Dios partiendo de una concepción errónea en torno al cómo conocemos. Lo que Kant refuta es ese realismo ingenuo que considera que se puede llegar a conocer la cosa en sí. No, no se puede conocer al Dios de la teología natural por la vía de un realismo ingenuo porque desde su razón pura, que el considera que es la verdadera concepción en torno a la razón, no puede llegarse a conocer la cosa en sí.


Dices, Herrgoldmundo: “Nietzsche, como tú mismo señalas, vio la trampa ad hoc que hacía Kant en "la crítica de la razón práctica": primero presupuso una moral universal (sin fundamento alguno) que creía necesaria para regular la vida de los hombres en sociedad, y después tuvo que justificarla aceptando la existencia de Dios.”

Bueno, no sé si estás refiriendo a Descartes. Fue Descartes el que tuvo que aceptar la existencia de Dios para que el Genio Maligno no le jugara malas pasadas. Descartes consideraba que de las verdades clara y distintas se podía deducir la existencia de Dios pero tenía que postular la existencia de Dios para asegurarse esas verdades claras y distintas. Con lo cual incurría en un círculo vicioso.
Kant lo que intentó a través de la razón práctica fue lo siguiente. Puesto que no podemos, y siguiendo a Hume, partir de conceptos como el de causalidad porque dicha causalidad no está dada en la Naturaleza ( lo cual es cierto) debemos de partir de algo universal que esté en la naturaleza de todo hombre y que no se pueda negar. Y el creyó que ese hecho universal era el del deber moral. Y no le faltaba razón en cuanto a que la moral es un universal humano. Pero como ya he dicho en repetidas ocasiones lo que es un hecho universal es la moral como estructura pero no como contenido ( códigos morales).
Kant consideraba que era un hecho universal la existencia de unos universales morales ( como contenidos). Y claro si eso fuera verdad habría que preguntarse de dónde nacen esos universales morales que no estarían puestos por el hombre. Lógicamente sólo podía deducirse que eran puestos por un Dios. Y esto último fue precisamente lo que Nietzsche ya no aceptó de Kant. Nietzsche consideraba, y con razón desde mi punto de vista, que de esa forma el hombre quedaba a instancias de algo superior y fuera de él a la hora de valorar. Que no podía existir un hombre que actuara por deber ( rigorismo Kantiano) al margen de su vida, es decir, de sus deseos, emociones, esperanzas e ideales de vida. Y que por tanto no existían esos valores universales que todos estaríamos, y por deber, en la obligación de tener que realizar.

Dices, Herrgoldmundo: “4.- Que se interprete la frase “ Nietzsche ha muerto” en el sentido de que el Nietzsche que ha muerto es el Nietzsche que niega al Dios de las religiones y no al que niega la muerte del Dios de los filósofos.
Consideras periclitado al Nietzsche que se hubiera referido a la muerte del Dios hallado a través de la razón (filosofía). Pero ¿no se refirió Nietzsche a las dos acepciones de Dios?”

Francamente, no me queda muy claro lo que me estás preguntando. En cualquier caso intentaré contestarte a lo que creo que me estás preguntando.
Considero que tanto la crítica que realizó Kant a la metafísica tradicional en su crítica de la razón pura como la crítica que realizó Nietzsche a la crítica de la razón práctica para tratar de justificar la existencia de Dios son asumibles. Ni se puede partir de la existencia de Dios ni se puede llegar a Dios por la vía por la que trataba de transitar Kant en su crítica de la razón práctica. Ahora bien, eso no es refutar la existencia de Dios. Ni Kant refuta la existencia de Dios ( que no era su intención) en la crítica de la razón pura ni Nietzsche refuta la existencia de Dios. Lo que Kant refuta es la metafísica anterior a él que consideraba que se podía acceder a Dios como Nietzsche lo que refuta es la razón práctica de Kant como vía de acceso a Dios. Pero el refutar que para conocer una cosa no se pueda transitar por un camino no significa que por otro camino se pueda llegar a esa cosa.

Pero, Nietzsche, como todos los buenos filósofos, no se conformó con refutar aquello en lo que no creía. Sino que lo hizo fue intentar fundamentar aquello en lo que verdaderamente creía. Y de ahí su genealogía de la moral. Otra cosa es que no haya argumentos justificados ,y considero que los hay, para negar su genealogía de los valores.
Verás, yo no considero periclitado, sino justamente al contrario, al Nietzsche que considera que no se puede justificar a Dios por la vía que hace Kant en su razón práctica. Es que con ese Nietzsche estoy de acuerdo. Con lo que ya no estoy de acuerdo son con los reduccionismo que llevan a cabo los filósofos de la sospecha ( Nietzsche incluido). Yo no he negado en ningún momento el valor, y la carga de verdad, que poseen dichos argumentos sino que lo que pongo en cuestión es que esa sea toda la verdad.

No sé si he contestado a todos tus interrogantes.

Un saludo
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Dios y el muro de Berlín 04 Feb 2016 13:00 #34925

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Hola Elías.

Dices:
Bueno, no es tanto que negara al Dios de la teología natural sino que lo que negó es que se pudiera llegar a conocer a ese Dios partiendo de una concepción errónea en torno al cómo conocemos. Lo que Kant refuta es ese realismo ingenuo que considera que se puede llegar a conocer la cosa en sí. No, no se puede conocer al Dios de la teología natural por la vía de un realismo ingenuo porque desde su razón pura, que el considera que es la verdadera concepción en torno a la razón, no puede llegarse a conocer la cosa en sí.

Muy bien explicado, gracias.
Cierto, no es que Kant negara al Dios de la teología natural, sino que Kant, en su "crítica de la razón pura", negó que se pudiera llegar a conocer la cosa en sí (por ejemplo Dios).

Pero cuando me referí a las trampas que hizo Kant en "La crítica de la razón práctica", para acabar reconociendo la existencia de Dios, tú me explicaste:
Bueno, no sé si estás refiriendo a Descartes. Fue Descartes el que tuvo que aceptar la existencia de Dios para que el Genio Maligno no le jugara malas pasadas. Descartes consideraba que de las verdades clara y distintas se podía deducir la existencia de Dios pero tenía que postular la existencia de Dios para asegurarse esas verdades claras y distintas. Con lo cual incurría en un círculo vicioso.

No, no me refería a Descartes. Me refería a lo mismo que tú señalas: Descartes tomó un camino deductivo para aceptar la existencia de Dios, pero Kant utilizó una vía inductiva. Las dos igual de tramposas en mi parecer.

Sigues:
Kant lo que intentó a través de la razón práctica fue lo siguiente. Puesto que no podemos, y siguiendo a Hume, partir de conceptos como el de causalidad porque dicha causalidad no está dada en la Naturaleza ( lo cual es cierto) debemos de partir de algo universal que esté en la naturaleza de todo hombre y que no se pueda negar. Y el creyó que ese hecho universal era el del deber moral. Y no le faltaba razón en cuanto a que la moral es un universal humano. Pero como ya he dicho en repetidas ocasiones lo que es un hecho universal es la moral como estructura pero no como contenido ( códigos morales).

Tú lo has dicho, Kant creyó necesario partir de "algo" universal, y afirmó que tendría que ser la ley moral universal. Sí, la moral es un universal humano, pues todos los hombres son inevitablemente morales en tanto que racionales (inteligentes).

Concluyes:
Kant consideraba que era un hecho universal la existencia de unos universales morales ( como contenidos). Y claro si eso fuera verdad habría que preguntarse de dónde nacen esos universales morales que no estarían puestos por el hombre. Lógicamente sólo podía deducirse que eran puestos por un Dios

Sí, Kant dedujo en "la crítica de la razón práctica" que la ley moral universal solo podía haber sido "puesta" por Dios. Y he ahí la trampa ad hoc que yo señalé y que Nietzsche vio con claridad: Kant recurre a Dios porque necesita justificar la existencia de una ley moral universal.
Pero, pregunto, ¿Cómo pudo apelar a Dios (cosa en sí) para justificar la existencia de la ley moral universal cuando en su "Crítica de la razón pura" reconoció los límites de la razón para acceder a la cosa en sí (Dios)? ¿?

Dices que Nietzsche vio algo más que una contradicción teórica entre la razón pura y la razón práctica:
Nietzsche consideraba, y con razón desde mi punto de vista, que de esa forma el hombre quedaba a instancias de algo superior y fuera de él a la hora de valorar. Que no podía existir un hombre que actuara por deber ( rigorismo Kantiano) al margen de su vida, es decir, de sus deseos, emociones, esperanzas e ideales de vida. Y que por tanto no existían esos valores universales que todos estaríamos, y por deber, en la obligación de tener que realizar.

Supongo que quieres decir que, en tanto se acepta una ley moral universal (justificada por Dios) el hombre está obligado a conducirse según los dictados de dicho imperativo moral y no por los dictados de su propia voluntad.

Sigues:
Considero que tanto la crítica que realizó Kant a la metafísica tradicional en su crítica de la razón pura como la crítica que realizó Nietzsche a la crítica de la razón práctica para tratar de justificar la existencia de Dios son asumibles. Ni se puede partir de la existencia de Dios ni se puede llegar a Dios por la vía por la que trataba de transitar Kant en su crítica de la razón práctica

Totalmente de acuerdo.

Sigues:
Ahora bien, eso no es refutar la existencia de Dios. Ni Kant refuta la existencia de Dios ( que no era su intención) en la crítica de la razón pura ni Nietzsche refuta la existencia de Dios. Lo que Kant refuta es la metafísica anterior a él que consideraba que se podía acceder a Dios como Nietzsche lo que refuta es la razón práctica de Kant como vía de acceso a Dios. Pero el refutar que para conocer una cosa no se pueda transitar por un camino no significa que por otro camino se pueda llegar a esa cosa.

Cierto también, ni Kant ni Nietzsche refutaron la existencia de Dios. Efectivamente, desecharon o "descartaron" vías para acceder a él. Pero, cuando dices que pueden existir otros caminos para llegar a Dios, ¿te estás refiriendo a la neuroteología o a la religación zubiriana?

Sigues:
Pero, Nietzsche, como todos los buenos filósofos, no se conformó con refutar aquello en lo que no creía. Sino que lo hizo fue intentar fundamentar aquello en lo que verdaderamente creía. Y de ahí su genealogía de la moral. Otra cosa es que no haya argumentos justificados ,y considero que los hay, para negar su genealogía de los valores.

Bien, en la "Genealogía" Nietzsche explica cómo se crean y transmutan los valores, de acuerdo. ¿Pero cuáles serían los argumentos justificados que, según tú, podrían rebatir sus teorías? ¿Cuáles son esos reduccionismos que llevan a cabo los filósofos de la sospecha y Nietzsche con los que no estás de acuerdo? ¿Qué otra "verdad" habría que añadir a los argumentos de los mismos?
¿Estamos volviendo a la teoría constructivista de los valores y a Zubiri?

Un saludo.
Última Edición: 04 Feb 2016 13:12 por Herrgoldmundo.
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Dios y el muro de Berlín 04 Feb 2016 14:50 #34926

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Dices, Kant: “Sí, Kant dedujo en "la crítica de la razón práctica" que la ley moral universal solo podía haber sido "puesta" por Dios. Y he ahí la trampa ad hoc que yo señalé y que Nietzsche vio con claridad: Kant recurre a Dios porque necesita justificar la existencia de una ley moral universal.
Pero, pregunto, ¿Cómo pudo apelar a Dios (cosa en sí) para justificar la existencia de la ley moral universal cuando en su "Crítica de la razón pura" reconoció los límites de la razón para acceder a la cosa en sí (Dios)? ¿?


“Hay una observación que no necesita, para ser hecha, ninguna reflexión sutil y puede admitirse que el entendimiento más ordinario puede hacerla, si bien a su manera, por medio de una obscura distinción del Juicio, al que llama sentimiento. Es ésta: que todas las representaciones que nos vienen sin nuestro albedrío (como las de los sentidos) nos dan a conocer los objetos no de otro modo que como nos afectan, permaneciendo para nosotros desconocido lo que ellos sean en sí mismos, y que, por lo tanto, en lo que a tal especie de representaciones se refiere, aun con la más esforzada atención y claridad que pueda añadir el entendimiento, sólo podemos llegar a conocer los fenómenos, pero nunca las cosas en si mismas. Tan pronto ha sido hecha esta distinción (en todo caso por medio de la observada diferencia entre las representaciones que nos son dadas de otra parte, y en las cuales somos pasivos, y aquellas otras que se producen exclusivamente de nosotros mismos, y en las cuales demostramos nuestra actividad), derivase de suyo que tras los fenómenos hay que admitir otra cosa que no es fenómeno, a saber, las cosas en sí, aun cuando, puesto que nunca pueden sernos conocidas en sí, sino siempre sólo como nos afectan, nos conformarnos con no poder acercarnos nunca a ellas y no saber nunca lo que son en sí. Esto tiene que proporcionar una, aunque grosera, distinción entre el mundo sensible y el mundo inteligible, pudiendo ser el primero muy distinto, según la diferencia de la sensibilidad de los varios espectadores, mientras que el segundo, que le sirve de fundamento, permanece siempre idéntico. E incluso no le es lícito al hombre pretender conocerse a sí mismo, tal como es en sí, por el conocimiento que de sí tiene mediante la sensación interna. Pues como, por decirlo así, él no se crea a sí mismo y no tiene un concepto a priori de sí mismo, sino que lo recibe empíricamente, es natural que no pueda tomar conocimiento de sí, a no ser por el sentido interior y, consiguientemente, por el fenómeno de su naturaleza y la manera como su conciencia es afectada, aunque necesariamente tiene que admitir sobre esa constitución de su propio sujeto, compuesta de meros fenómenos, alguna otra cosa que esté a su base, esto es, su yo tal como sea en sí, y contarse entre el mundo sensible, con respecto a la mera percepción y receptividad de las sensaciones, y en el mundo intelectual, que, sin embargo, no conoce, con respecto a lo que en él sea pura actividad (lo que no llega a la conciencia por afección de los sentidos, sino inmediatamente).

Imanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Capítulo Tercero
(Mare Nostrum Comunicación. Traducción: Manuel García Morente)”


Es decir, Herrgoldmundo, Kant no nos dice que no se pueda acceder a la cosa en sí sino lo que nos dice es que no se puede acceder a la cosa en sí por vía de los sentidos. Por tanto, en su crítica de la razón pura no nos dice que no se pueda acceder a Dios en ningún caso sino que no puede hacerse por vía de los sentidos. Ahora bien, si el sujeto pudiera captar por otras vías, a parte de los sentidos naturales, la realidad, como por ejemplo a través de un supuesto sentimiento moral, y dichos contenidos fueran universales, entonces sí que se podría acceder a la cosa en sí.

Dices, Herrgoldmundo: “Supongo que quieres decir que, en tanto se acepta una ley moral universal (justificada por Dios) el hombre está obligado a conducirse según los dictados de dicho imperativo moral y no por los dictados de su propia voluntad.”

Sí, efectivamente. Eso era lo que ya Nietzsche no aceptaba. Él consideraba, y con razón, que los valores los tenía que forjar el propio ser humano. Cuestión aparte es cómo consideraba Nietzsche que debían de forjarse los valores o cómo se forjaban. Él desarrolló una teoría constructivista en torno a los valores. Pero elaboró una entre otras teorías constructivistas posibles en torno al mundo del valor.

Dices, Herrgoldmundo: “Cierto también, ni Kant ni Nietzsche refutaron la existencia de Dios. Efectivamente, desecharon o "descartaron" vías para acceder a él. Pero, cuando dices que pueden existir otros caminos para llegar a él, ¿te estás refiriendo a la neuroteología o a la religación zubiriana?”

La neuroteología lo que trata de establecer son correlaciones entre los fenómenos religiosos y la actividad cerebral. Una determinada actividad cerebral, por ejemplo, y para que se entienda, medida en una determinada área del cerebro puede asociarse a lo que se ha denominado arrobamiento místico. O dicho de otra forma, cuando una persona está sufriendo eso que se denomina o que el sujeto denomina como arrobamiento místico lleva asociada una determinada actividad cerebral. Unos consideraran que dicho arrobamiento místico es explicado en su totalidad por dicha actividad cerebral mientras que otros dirán que dicho arrobamiento no es explicable por la actividad cerebral asociada a dicho fenómeno. Por tanto no creo que está sea un vía de de acceso a Dios.
Y sí, me estoy refiriendo a la religación Zubiriana. Por cierto, la vía de la religación, como cualquier otra vía que quiera estar a la altura de los tiempos, no puede hablar de demostraciones sino de “mostraciones” de Dios. La mostración consiste, y partiendo del factum de la religación (al menos según Zubiri) llegar a dar las razones por las que uno cree en aquello que cree. La vía de la religación, y pese a lo que muchos puedan creer, no nos tiene que llevar al teísmo. La vía de la religación puede desembocar en el teísmo, en el ateísmo o en el agnosticismo. Zubiri, y pese a su opción religiosa, consideraba que tanto el ateísmo como el agnosticismo son opciones perfectamente razonables.

Dices, Herrgoldmundo: “Bien, en la "Genealogía" Nietzsche explica cómo se crean y transmutan los valores, de acuerdo. ¿Pero cuáles serían los argumentos justificados que, según tú, podrían rebatir sus teorías? ¿Cuáles son esos reduccionismos que llevan a cabo los filósofos de la sospecha y Nietzsche con los que no estás de acuerdo? ¿Qué otra "verdad" habría que añadir a los argumentos de los mismos?
¿Estamos volviendo a la teoría constructivista de los valores y a Zubiri?”

Yo, y en primer lugar, lo que dije es que si bien Nietzsche poseía argumentos para defender aquello que defendía otros que no acepten a Nietzsche también tienen argumentos para defender lo que defienden.
Freud, y basado en unas supuestas teoría de naturaleza científica, consideraba que el fenómeno religioso y que la creencia en Dios o en dioses se explica a través de unas pulsiones inconscientes. Bien, podría ser cierto lo que nos dice Freud. Lo que sí que parece cierto es que en los fenómenos religiosos puede haber mucho de estas pulsiones pero el problema es saber si todo fenómeno religioso o toda creencia en Dios se sustentan o se explican por dichas pulsiones. ¿Cómo podemos comprobarlo?
Hoy en día parece que de teorías científicas poseían más bien poco. Por tanto, lo que Freud consideraba “hechos” científicos simplemente no lo eran.
Nietzsche nos dio una explicación razonable que explicaba cómo se originaban las religiones y la creencia en Dios. Y sí, no cabe duda que mucho del fenómeno religioso y de la creencia en Dios o en dioses se explica por la necesidad que tiene el ser humano de seguridades. Pero ¿todo fenómeno religioso y toda creencia se explican únicamente por ese sentimiento de seguridad? ¿Cómo comprobarlo?

Un Saludo
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Dios y el muro de Berlín 05 Feb 2016 12:21 #34935

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Dices:
Y sí, me estoy refiriendo a la religación Zubiriana. Por cierto, la vía de la religación, como cualquier otra vía que quiera estar a la altura de los tiempos, no puede hablar de demostraciones sino de “mostraciones” de Dios. La mostración consiste, y partiendo del factum de la religación (al menos según Zubiri) llegar a dar las razones por las que uno cree en aquello que cree. La vía de la religación, y pese a lo que muchos puedan creer, no nos tiene que llevar al teísmo. La vía de la religación puede desembocar en el teísmo, en el ateísmo o en el agnosticismo. Zubiri, y pese a su opción religiosa, consideraba que tanto el ateísmo como el agnosticismo son opciones perfectamente razonables.

Hace algún tiempo reflexioné mucho, a partir del concepto de religación de Zubiri, sobre determinados momentos (místicos o de éxtasis, no sabría cómo llamarlos) en los que creemos captar el "todo", el sentido de la vida percibido y/o captado intuitivamente; en psicología se denomina "insight", aunque en arte podría llamarse momento de inspiración. Creo, salvando las distancias, que la religación zubiriana haría referencia al momento de apertura en el Lichtung (en el claro del bosque), a través del cual el Ser se manifiesta en el Dasein. ¿Qué opinas?
Freud, de hecho, también buscó la cura de la psique humana (que podría perfectamente entenderse como cura del alma) a través de lo que denominó catarsis.

Quiero decir, y no sé si me explico con claridad, que la angustia existencial se podría entender como una enfermedad del alma o del espíritu, de la psique; y que, por tanto, la cura de la misma sería susceptible de poder abordarse desde diferentes disciplinas o vías racionales (filosofía, religión, arte y psicoanálisis, por citar las más conocidas).
Así, tanto Heidegger como Zubiri ensayaron la cura o cuidado del Ser (el espíritu) a través de la metafísica, mientras que el místico y el asceta lo hicieron históricamente a través de la religión, el artista a través de la inspiración y el paciente moderno a través del psicoanálisis.
¿Habría algún nexo común entre conceptos tan aparentemente dispares como lichtung, religación, inspiración, insight o catarsis? Me refiero a algún nexo real y/o fenomenológico que no fuese la pura necesidad de saciar o llenar el vacío existencial.
Yo pienso que existe un nexo común, pero lo entiendo como una necesidad; la necesidad de apertura/religación/comunión/transferencia con el otro o lo otro para superar la soledad y dar sentido a nuestra existencia.

Un saludo.
Última Edición: 05 Feb 2016 12:33 por Herrgoldmundo.
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Dios y el muro de Berlín 05 Feb 2016 14:25 #34936

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Hola Herrgoldmundo

En primer lugar hacerte una matización. No sé qué se entiende por captar intuitivamente. Si por captar intuitivamente se entiende captar a través de un sentido interno, desvinculado de los intereses, deseos o creencias entonces no creo que exista esa intuición. Un budista, un cristiano o un artista ateo captan ese todo mediado por la cultura, intereses, creencias y deseos.
O dicho de otra forma, y si de intuición queremos hablar, que lo que capta intuitivamente, tanto un budista, un cristiano o un artista ateo es esa formalidad de realidad o aperturalidad de las cosas, es decir, el que las cosas sean más que lo directamente aprehendido. Pero como he dicho no existe la formalidad de realidad al margen de los contenidos. Y estos últimos siempre están mediados por la cultura. Lo que se capta intuitivamente es esa unidad que religa unitariamente todos las cosas reales, por su momento de realidad, y que sin estar más allá de toda realidad, es más que todas y cada cosa real.
Es esa unidad la que todos captan pero la que todos plasman de forma diferente según la cultura, creencias, deseos, etc. Creo que fue Ortega el que dijo que la unidad= partes + Orden. Digamos que lo que se capta intuitivamente es ese orden de la unidad y que lo que se plasma según la cultura serían las cosas o partes de esa unidad. Por tanto, esa unidad también se plasma de forma diferente.

Ahora bien, preguntas: “¿Habría algún nexo común entre conceptos tan aparentemente dispares como lichtung, religación, inspiración, insight o catarsis? Me refiero a algún nexo real y/o fenomenológico que no fuese la pura necesidad de saciar o llenar el vacío existencial.”

Verás, tal como yo lo veo, tanto el primer Heidegger (ser y tiempo) como Sastre (influido por el primer Heidegger) son existencialistas. En el fondo se siguen moviendo en el paradigma de la subjetividad. ¿Y por qué? Pues porque el referente último es o el Dasein o un sujeto libre. Sí, efectivamente, el hombre es una realidad que constitutivamente e indefectiblemente tiene que hacerse. Y en ese sentido es una nada o un vacío existencial. La cuestión es si nos quedamos aquí. Porque si nos quedamos aquí entonces el mundo es un puro sentido otorgado por el Dasein o por el sujeto existencial. La realidad, el mundo, es el sentido que el Dasein o el sujeto existencial quieran darle. Y no es que no sea cierto que exista un mundo del sentido que sea puesto por el hombre sino que la cuestión es saber si existe una realidad en la cual se apoya el hombre para poder ser y para poder elaborar dicho mundo del sentido.

Heidegger ( el segundo) nos habló del Ser y Zubiri de la Realidad para decirnos que existe algo más en la cual se apoya el hombre para poder ser. Es esa formalidad de realidad, poder de lo real o religación (que nada tiene que ver con Dios) de la que nos habla Zubiri es en lo que nos apoyamos para poder ser. Y Zubiri lo que trata de decirnos es que esa formalidad, poder de lo real o religación no es un concepto, definición o sentido puesto por el hombre sino que es algo físico (real) que está dado en aprehensión como un “de suyo” por la cosa misma. Independientemente del valor que se otorgue a lo dicho por Zubiri esa es la gran empresa que tenían por delante tanto Heidegger (el segundo) como Zubiri.

Ahora voy a referirme a la siguiente frase: “Me refiero a algún nexo real y/o fenomenológico que no fuese la pura necesidad de saciar o llenar el vacío existencial.”

Como he dicho, y tú también, esa necesidad es constitutiva por ser todo hombre una realidad abierta, y que por tanto, tiene que hacerse. Como ya he dicho el primer Heidegger, y al ser existencialista, utiliza el término que podemos traducir por “arrojado”. El término arrojado significaría que el hombre es lanzado al mundo y que además tiene que hacerse desde sí mismo y con su solas y propias fuerzas. Fue por ello por lo que Zubiri, gran conocedor de Heidegger, sustituye el termino “arrojado” por el de “religado”. El hombre es un ser que tiene que hacerse, es decir, que tiene que llenar el vacío existencial, pero no lo hace sólo desde sí mismo, sino apoyado en la realidad.

Es por ello por lo que he dicho, y en el terreno de los valores, que el hombre, sí o sí, tiene que valorar. Y valora precisamente porque tiene que llenar ese vacío existencial entendido como un tener que hacerse. Pero no valora sólo apoyado en sí mismo sino que valora apoyándose en las cosas (propiedades reales). Para un nihilista o un existencialista igualmente un hombre tiene que valorar. Pero lo hace sólo apoyado en sus solas fuerzas y desde sí mismo.
Yo no entiendo el vacío existencial como una cuestión meramente ni principalmente psicológica. Existe una realidad que constitutivamente tiene que hacerse. Y es esa realidad humana, no puesta por nosotros sino que nos viene dada ( y tampoco tiene que ver nada con Dios), por la que poseemos ese vacío existencial entendidos en términos psicológicos. Ese sentimiento psicológico se apoya para poder ser en una realidad ontológica.

Un Saludo
Última Edición: 05 Feb 2016 14:46 por elías.
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Dios y el muro de Berlín 08 Feb 2016 13:11 #34958

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Hola Elías.

Escribes:
Verás, tal como yo lo veo, tanto el primer Heidegger (ser y tiempo) como Sastre (influido por el primer Heidegger) son existencialistas. En el fondo se siguen moviendo en el paradigma de la subjetividad. ¿Y por qué? Pues porque el referente último es o el Dasein o un sujeto libre. Sí, efectivamente, el hombre es una realidad que constitutivamente e indefectiblemente tiene que hacerse. Y en ese sentido es una nada o un vacío existencial. La cuestión es si nos quedamos aquí. Porque si nos quedamos aquí entonces el mundo es un puro sentido otorgado por el Dasein o por el sujeto existencial. La realidad, el mundo, es el sentido que el Dasein o el sujeto existencial quieran darle. Y no es que no sea cierto que exista un mundo del sentido que sea puesto por el hombre sino que la cuestión es saber si existe una realidad en la cual se apoya el hombre para poder ser y para poder elaborar dicho mundo del sentido.

Bueno, he ahí el dilema que planteo: ¿la realidad del mundo está constituida por el sentido que el Dasein quiera darle? ¿o la realidad es un a priori con sentido?
Lo que trato de dilucidar es si el sentido es, como sostengo, un autoengaño necesario para que el Dasein pueda justificar su existencia, o si (otra alternativa) el sentido puede ser hallado a través de una apertura de la realidad.
Que la realidad sea abierta, como sostenía Zubiri, sugiere la posibilidad de que ella misma sea transcendente y, por tanto, que el animal de realidades que es el hombre trascienda su propia existencia aprehendiendo dicha realidad.

Verás, yo creo que Zubiri hizo trampas o fue más creativo que Heidegger, como se prefiera. Heidegger se limitó a señalar que el Dasein buscaba e intentaba hallar la esencia misma del Ser a través del cuidado o cura en el claro del bosque (apertura del Ser).
Heidegger reconoce la necesidad del Dasein de aspirar a trascendentalizarse a través de una comunión o contacto íntimo con el Ser, pero no dice cómo se da o si puede darse dicha relación eucarística. Tan solo señala que es una necesidad o anhelo del Dasein.
Por tanto, Heidegger propone humildad ontológica, es decir, propone una espera atenta y expectante en el lichtung, buscando la apertura del Ser.

Zubiri da un paso más. Decide que no se trata de esperar una apertura del Ser, sino que la realidad misma es apertura trascendente, ergo, al aprehender la realidad el animal de realidades (Dasein) se trasciende a sí mismo y se dota de sentido.

Tanto en la metafísica de Heidegger como en la de Zubiri subyace un evidente pensamiento cripto-religioso: la apertura, entendida como posibilidad de fusión con el todo (el Ser o la realidad, a mí lo mismo me da) tiene un marcado carácter místico y/o espiritual, solo que ambos filósofos se cuidaron mucho de no utilizar terminologías o connotaciones extraídas de la tradición filosófico-religioso-cultural de Occidente para, así, poder ensayar nuevos enfoques fenomenológicos y ontológicos.

Zubiri, según tú, lo explica así:
Heidegger ( el segundo) nos habló del Ser y Zubiri de la Realidad para decirnos que existe algo más en la cual se apoya el hombre para poder ser. Es esa formalidad de realidad, poder de lo real o religación (que nada tiene que ver con Dios) de la que nos habla Zubiri es en lo que nos apoyamos para poder ser. Y Zubiri lo que trata de decirnos es que esa formalidad, poder de lo real o religación no es un concepto, definición o sentido puesto por el hombre sino que es algo físico (real) que está dado en aprehensión como un “de suyo” por la cosa misma. Independientemente del valor que se otorgue a lo dicho por Zubiri esa es la gran empresa que tenían por delante tanto Heidegger (el segundo) como Zubiri.

Pero es que a mí sigue sin convencerme el malabarismo interpretativo-creativo de Zubiri. Y no es porque esté en desacuerdo con el mismo, sino porque creo que, aunque supera hábilmente el dualismo en torno al problema de la esencia sigue, en definitiva, dándonos a entender que la esencia se construye, aunque sea en paralelo y durante el mismo acto de aprehensión de la realidad (y no a priori ni a posteriori).

Tú crees en el sistema zubiriano, el cual se sostiene sobre el concepto (creado por Zubiri, no lo olvidemos) de religación.
Pero recordemos cómo, en el parecer del mismo Zubiri, se trascendentaliza la realidad:

Decía Zubiri:
la trascendencia es en la realidad, no de la realidad; dicha trascendencia supone una irrealización del contenido real.

¿Y cómo se trasciende o irrealiza la realidad? Pues a través de la ficción (fantasía e imaginación) y la conceptuación (matemáticas y lógica). Es decir, tanto la ficción como las matemáticas son realidades en construcción y el momento de la realidad es posibilidad de dicha construcción.

El mismo Zubiri, a pesar de su sistemática y analítica explicación, debe crear nuevos conceptos necesarios para fundamentar su propuesta filosófica (animal de realidades, inteligencia sentiente, religación...) y no deja de señalarnos que, básicamente, lo que hace el animal de realidades para trascendentalizarse es aprehender y construir.
Pero la pregunta del millón sigue siendo la misma: ¿Por qué? ¿Por qué el hombre devino un animal de realidades que se diferenció ontológicamente del resto de animales estimúlicos?
Mi tesis es que Zubiri fue un gran conocedor de las ciencias y la biología, pero además fue un hombre profundamente religioso (fue seminarista); por eso, debido a su particular constitución neuropsicológica o idiosincrasia (no diremos esencia) necesitó conciliar sus amplios conocimientos científicos con su sentir religioso. Pero al distanciarse de la religión, se obligó a reinterpretar dichos sentimientos espirituales y su necesidad de hermanar vida y fe, biología y espíritu. Nació así el concepto de religación.

Pero el fenómeno de la religación, aunque con otros nombres, y explicado desde otras perspectivas (religiosas, filosóficas, artísticas, místicas...) sí es un universal y una constante e imperiosa necesidad del hombre, Dasein o animal de realidades.

Lo que pretendo decirte, Elías, y tú siempre recurres al sistema de Zubiri (aunque lo mismo me daría que recurrieses a cualquier otro sistema) es que el ser humano siente, desde tiempos inmemorables, la apriorística necesidad de dotar de sentido su existencia; siente la necesidad de llenar el vacío existencial con el que se topa al ser arrojado o religado al mundo (y, de nuevo, tanto me da que consideremos al hombre arrojado o religado, o cómo se pueda interpretar el concepto de vacío).
A mí no me interesa el análisis minucioso y pormenorizado de esta o aquella teoría, ni de este o aquel sistema, sino que me interesa saber por qué el ser humano siente la necesidad de fusionarse, hermanarse, comulgar, comunicarse, religarse (llámale como quieras) con el otro y/o lo otro; ¿por qué somos "algo" más que nada? ¿por qué necesitamos a una madre, una pareja, un grupo, una sociedad o un Dios con el que fusionarnos y sentirnos amados,seguros, cómodos, felices, realizados... salvados?

Un saludo.
Última Edición: 08 Feb 2016 13:29 por Herrgoldmundo.
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Dios y el muro de Berlín 10 Feb 2016 10:35 #34977

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Hola Herrgoldmundo

Dices: “Lo que pretendo decirte, Elías, y tú siempre recurres al sistema de Zubiri (aunque lo mismo me daría que recurrieses a cualquier otro sistema) es que el ser humano siente, desde tiempos inmemorables, la apriorística necesidad de dotar de sentido su existencia; siente la necesidad de llenar el vacío existencial con el que se topa al ser arrojado o religado al mundo (y, de nuevo, tanto me da que consideremos al hombre arrojado o religado, o cómo se pueda interpretar el concepto de vacío).
A mí no me interesa el análisis minucioso y pormenorizado de esta o aquella teoría, ni de este o aquel sistema, sino que me interesa saber por qué el ser humano siente la necesidad de fusionarse, hermanarse, comulgar, comunicarse, religarse (llámale como quieras) con el otro o lo otro; ¿por qué somos "algo" más que nada? ¿por qué necesitamos a una madre, una pareja, un grupo, una sociedad o un Dios con el que fusionarnos y sentirnos seguros?”


Chico, ya te he contestado varias veces a dicha cuestión. Te he dicho que el hombre es una realidad constitutivamente abierta. Te he dicho que el hombre, y por su realidad psico-orgánica, es una realidad que tiene que hacerse. Y que por su dimensión con-vivencial (social) tiene que hacerse con los demás. Todo ser humano, y para poderlo ser plenamente, necesita de los “demás” y de la forja de creencias. Es que la realidad es “más” que lo primeramente aprehendido. Existe una “excedencia” en todo realidad.

Y tú preguntas: “¿pero por qué?”.
Pues bien, aquí es donde cada uno tendrá que dar su respuesta. Es que no hay una única respuesta.
Alguien podrá decir que la razón es porque la evolución biológica “nos ha hecho así”. Así como la evolución biológica ha dado de sí seres que no se formulan estas cuestiones o que no poseen ese vacío existencial también ha dado de sí seres que se formulan dichas cuestiones. Y supuestamente ello es debido, aunque no se nos aclare la cuestión, porque ello supone una mejor adaptación evolutiva. Por tanto, se trataría de un mero epifenómeno fruto de la evolución.
Otros en cambio podrán decir que ello se debe a una Realidad-Fundamento Última (Dios), que es trascendente “en” o “la” Naturaleza, que es la que realmente nos hace ser.

Lo que no logro entender es que nos digas que a ti “no te interesa un análisis minucioso y pormenorizado de esta o aquella teoría, ni de este o aquel sistema, sino que me interesa saber por qué el ser humano siente la necesidad de fusionarse…”. Verás, es que las respuestas a las cuestiones que preguntas no están dadas en la Naturaleza sino que es el propio ser humano, y apoyado en lo dado en la Naturaleza, el que tiene que forjar o esbozar teorías, y vivenciarlas, para dar cuenta de aquello por lo que se pregunta. Lo que sí que es un hecho es que todo hombre necesita la necesidad de fusionarse, hermanarse, comulgar o comunicarse con los demás. Lo que ya no está dado, y es lo que se debe de “construir”, son las razones últimas que den cuenta de estos hechos. Es que no sé si lo que estás proponiendo es sentarse en el “claro” del bosque, y sin forjar teoría o sistema alguno que trate de dar respuestas a esas preguntas última, simplemente se ponga uno a la escucha por si el propio Ser nos diera la respuesta a dichos interrogantes.



Un Saludo
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Dios y el muro de Berlín 10 Feb 2016 15:04 #34980

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Hola Elías.

Dices bien:
Y tú preguntas: “¿pero por qué?”.
Pues bien, aquí es donde cada uno tendrá que dar su respuesta. Es que no hay una única respuesta.

Efectivamente, "ca cual" elaborará su propio y necesario autoengaño, según los dictados de su particular forma de ser (inteligencia, emociones, sentimientos) y su entorno circunstancial (socio-cultural).

Sigues:
Verás, es que las respuestas a las cuestiones que preguntas no están dadas en la Naturaleza sino que es el propio ser humano, y apoyado en lo dado en la Naturaleza, el que tiene que forjar o esbozar teorías, y vivenciarlas, para dar cuenta de aquello por lo que se pregunta

Exacto.

Sigues:
Lo que sí que es un hecho es que todo hombre necesita la necesidad de fusionarse, hermanarse, comulgar o comunicarse con los demás.

Cierto, es evidente que el ser humano tiene una necesidad de religación, comunión y/o fusión con el todo (el Ser).

Sigues:
Lo que ya no está dado, y es lo que se debe de “construir”, son las razones últimas que den cuenta de estos hechos.

Cierto, construimos "razones" (lógicas, científicas, filosóficas, religiosas, místicas artísticas...) cuyo trascendental objetivo es el de dar sentido a nuestra existencia. Pero está claro que no tenemos acceso, a través del logos (razón y lenguaje), a la causa o motor primero que fundamenta esa necesidad de religación a la que nos estamos refiriendo.

Concluyes:
Es que no sé si lo que estás proponiendo es sentarse en el “claro” del bosque, y sin forjar teoría o sistema alguno que trate de dar respuestas a esas preguntas última, simplemente se ponga uno a la escucha por si el propio Ser nos diera la respuesta a dichos interrogantes.

Bueno, más que proponer, pregunto. Pero sí, reconozco que la propuesta-explicación-construcción racional del "claro del bosque" me ha inspirado. Creo ver en el lichtung de Heidegger el último paso hacia el "descubrimiento" del Ser; último avance metafísico todavía no rebasado por ningún sistema filosófico de la postmodernidad (¿hay alguno?), menos aún superado por el postmarxismo que representan Habermas y los demás acólitos del fracasado humanismo.
De hecho, solo en el claro del bosque, en un lugar despejado del mundanal ruido y libre de la impertinencia de las masas, es posible no solo poner atención expectante a la apertura del Ser, sino que también es factible ir más allá y penetrar en dicha apertura, ya sea a través de la hendidura de un sugestivo cuerpo femenino (relaciones erótico-sexuales) o a través del autoerotismo que practicamos a través de viajes psico-introspectivos (ingesta de alcohol y otras sustancias alucinógenas).

Quiero decir que la apertura en el claro no tiene por qué ser "vivida" a través de una pasiva atención expectante, mística, sino que también cabe la posibilidad de ser vivenciada a través de otras vías.

Y volviendo al tema de Dios, que es donde quería llegar. Si seguimos apostando por un humanismo en exceso materialista (todavía contaminado y/o infectado por los gérmenes de la esquizofrenia marxista) la humanidad no tendrá cura. Solo un Dios puede salvarnos.
Pero ¿dónde y cómo encontrar a Dios?
¿Dónde? Pues en el claro del bosque.
¿Cómo? Permitiendo el máximo ejercicio de la libertad individual, para que "ca cual" pueda comunicarse con Dios como mejor le plazca: a través de actos erótico-sexuales, ingesta de sustancias alucinógenas, creaciones artísticas...
Lo que quiero decir, y no sé si consigo explicarme, es que la filosofía muere si Dios muere; no tiene sentido filosofar (crear teorías y sistemas racionales) partiendo del supuesto de que "Dios ha muerto". Solo si aún mantenemos vivos el anhelo de comunicarnos con el TODO o ABSOLUTO (Dios), aunque sea por un solo instante mágico-místico-espiritual, podremos hallar el sentido de la vida.
¿Y cuáles son esos instantes de comunión o religación mágico-místico-espirituales?
Pues muchos, son muchos, pero curiosamente casi todos ellos han sido "vetados" históricamente por nuestro cándido y enfermo humanismo. Un instante de comunión o religación con el Ser sería el que se produce durante el orgasmo entre amantes, el que tiene lugar cuando un artista recibe gozoso la inspiración de sus musas; el que nos llega a través de la lúdica ingesta de sustancias embriagadoras o el que recibimos cuando, "extasiados", nos sumergimos (diluimos o fusionamos) con la melodía atronadora de un tema metálico.

En todos y cada uno de estos momentos de mística comunión está Dios. Y somos y nos instamos a ser (perdurar en el tiempo y vivir) tan solo porque permanecemos, no expectantes, sino ansiosos, ante la próxima apertura del Ser (comunión con Dios) que habrá de producirse en el "claro del bosque".

Un saludo.
Última Edición: 10 Feb 2016 15:16 por Herrgoldmundo.
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