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TEMA: A los más veteranos...

Re: A los más veteranos... 26 Sep 2013 09:48 #16577

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Recuerdo a los usuarios, especialmente a los veteranos, que internet es un medio áspero por la falta de gestualidad y de modulaciones de tono. Es natural que las primeras respuestas a SandraGr le resultasen secas. Es una nueva usuaria que no está acostumbrada al apasionamiento argumentativo habitual del foro, ni conoce el carácter de los usuarios veteranos.

Por ello sugiero que redoblemos nuestra buena disposición hacia los nuevos usuarios, cuidando de no liarnos en el debate sobre sus palabras, no respondiendo cosas distintas de las que nos preguntan y evitando la crítica a la totalidad sin concesiones.

Este mensaje no pretende violentar a ningún usuario veterano, pues se reconoce su inestimable labor y la corrección tanto formal como intencional de sus mensajes.

Damos la bienvenida a los nuevos usuarios y deseamos que se sientan bien en nuestra comunidad filosófica.
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Re: A los más veteranos... 27 Sep 2013 20:36 #16624

  • Nolano
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SandraGR escribió:
¿No es acaso la filosofía la preparación para ser libres?, ¿no seremos libres hasta que no haya una sociedad igualitaria, en la que todos tengamos el derecho de ser excelentes?
Kierkegaard escribió:
Si nació en Grecia no fue sino cuando los intercambios comerciales por el Mediterráneo trajeron una prosperidad que permitió que algunos se retirasen a la "bíos theoretikós".

Algunas de las cosas que se han apuntado en este hilo me han conducido a una reflexión sobre el siguiente asunto: los filósofos vamos un poco de listillos por la vida, hablamos con toda desenvoltura de lo divino y de lo humano; pero hablamos poco sobre nosotros mismos en cuanto filósofos, salvo para autoalabarnos sin someternos a la misma crítica a la que pretendemos someter al resto de las ciencias humanas.

Así, en Teorías de la Ciencia y en Filosofía de la Ciencia se aborda la cuestión de las “ciencias de la ciencia”, es decir, la existencia de una Psicología, de una Sociología, de una Antropología, etc., de la Ciencia. O sea: la aplicación de ciertas ciencias al fenómeno “ciencia” tomando ésta como objeto material. Pero ¿qué hace a la Filosofía tan especial que no pueda ésta, a su vez, ser también objeto material de un proceso equivalente? ¿Por qué nadie habla de una “ciencia de la Filosofía” (es decir, de una Psicología, una Sociología o una Antropología de la Filosofía)?

Posiblemente ningún científico se ha tomado la molestia de dedicar sus esfuerzos a algo tan irrelevante para él como la Filosofía. Y ningún filósofo ha afrontado en serio tampoco dicha tarea, pues parecería profanar el Sancta Sanctorum del conocimiento humano contaminándolo con la aplicación a él de ciencias inferiores. Hay ahí implícita, me parece, una cierta jerarquía prejudicativa que nos resistimos a poner en cuestión.

Pero como no hay nada que no pueda (y deba) ser puesto en cuestión, tomo pie de la frase de nuestro compañero Kierkegaard, para esbozar unos apuntes sobre este asunto. Efectivamente, aun dentro de la ausencia de una verdadera “ciencia de la Filosofía”, sí que se suele apuntar alguna idea al respecto al tratar del “nacimiento de la Filosofía” en Grecia. Es un tópico admitido, y no seré yo el que lo vaya a discutir, que, para que nazca la Filosofía, son necesarias unas ciertas condiciones de bienestar económico en la sociedad, que permiten a ésta disponer de unos recursos humanos excedentes que pueden dedicarse a algo más que la mera búsqueda cotidiana del sustento físico de los miembros de esa sociedad; es esa “prosperidad” a que se refiere Kierkegaard. Sin embargo, creo que es importante destacar que esa prosperidad es condición necesaria, pero no condición suficiente.

Guthrie se refiere en estos términos al entorno socioeconómico de Mileto en tiempos de Tales:
Mileto (...) era un centro que irradiaba una asombrosa energía. (...) poseía una gran riqueza, que había obtenido actuando como un centro comercial de materias primas y bienes manufacturados, que llegaban a la costa procedentes del interior de Anatolia, y mediante la exportación de una variada gama de productos manufacturados propios. Los tejidos de lana milesios fueron famosos en toda Grecia. De este modo, el transporte de mercancías por mar, el comercio y la industria contribuyeron a dar a esta activa ciudad portuaria una posición destacada y amplias conexiones, que se extendían hasta el Mar Negro por el Norte, Mesopotamia por el Este, Egipto por el Sur y las ciudades griegas del sur de Italia por el Oeste. Su sistema de gobierno era aristocrático y sus ciudadanos principales vivían rodeados de lujo e inmersos en una cultura que puede ser considerada de tendencia humanística y materialista. Su alto nivel de vida era tan evidentemente el producto de la energía, la inventiva y la iniciativa humanas como para no reconocer a los dioses deuda importante alguna.(...)
Por otra parte, una vez llegado el momento de abandonar las formas de pensamiento mitológicas y teológicas, su desarrollo se vio facilitado por el hecho de que, ni aquí, ni en ninguna otra ciudad-estado griega, las exigencias de una forma de sociedad teocrática impedían la libertad de pensamiento, como sucedía en los países orientales vecinos.
("Historia de la Filosofía Griega", tomo I, Gredos,1984, pp.40-41)

La formación de excendentes económicos de cierta entidad ya se había producido, mucho antes que en Jonia, en los Imperios Antiguos como Egipto y Mesopotamia. Pero esa condición excedentaria, que sólo es, como pienso, condición necesaria para el nacimiento de la Filosofía, no se vio acompañada en ellos de otros requisitos, por lo que no se dieron aquí las condiciones no sólo necesarias, sino también suficientes, para dar lugar al nacimiento del pensamiento filosófico. Al contrario, la casta “intelectual” egipcia y mesopotámica no era filosófica, sino una casta sacerdotal que reforzaba el carácter teocrático de esos sistemas políticos.

Una riqueza “natural”, como la egipcia o mesopotámica, que no era tanto fruto del esfuerzo y del ingenio humano (aunque éstos, sin duda, no faltaron, como complemento) como de una afortunada combinación natural de clima y de condiciones geográficas (el famoso Egipto que, como dijo Heródoto, era “un don del Nilo”, y no de los hombres) se resuelve intelectual e ideológicamente, en una teocracia. Sólo la riqueza producto de la industriosidad e ingenio de artesanos y comerciantes, en un entorno geográfico no favorable, pero que por medio de la navegación y la inventiva puede ser revertido en una fuente de riqueza, da origen a la filosofía, al pensamiento libre y crítico del que nada debe a los dioses, como afirma Guthrie, en mi opinión con gran acierto. Y creo que este diagnóstico sería compartido hasta por Deleuze, pues algo de ello hay en su enrevesada doctrina de la desterritorialización de las teocracias y de la nueva territorialización en archipiélagos talasocráticos.

Además, aunque sea a título de mero esbozo, creo que podemos afirmar que estas conclusiones se han visto confirmadas a lo largo de la Historia. Así, la degradación de las polis griegas en reinos helenísticos de corte teocrático orientalizante, se vio acompañada de una degeneración de la Filosofía griega clásica. El fuste filosófico de Occidente no se recupera hasta que el feudalismo de la Alta Edad Media no se vio sustituido por el florecimiento de las ciudades y la recomposición del comercio y las vías de comunicación marítimas y terrestres en Europa Occidental, lo que propicia la gran Filosofía medieval (Santo Tomás de Aquino, Abelardo, Occam, etc.) ya bien entrado el siglo XIII y en el siglo XIV, en un contexto de escuelas vinculadas a las grandes ciudades y sus Catedrales y Universidades, que sustituyen a los Monasterios.

El que haya visitado Amsterdam y el Rijksmuseum, habrá podido admirar las salas dedicadas al poderío holandés del siglo XVII. Pero si comparamos esos tesoros artísticos con los que hay en El Escorial o el Museo del Prado, habrá podido apreciar cuán inmensamente superior eran el poderío y la riqueza del Imperio español en aquellos tiempos. Sin embargo, en nuestro país no hubiera podido desarrollar su talento filosófico un Spinoza, pues la Filosofía permanecía ahogada por la teocracia imperial de los Austrias, lo que no ocurría en la plutocracia de los Países Bajos y sus Síndicos que tan bien pintó Rembrandt y que tanto contrastan con la realeza y la nobleza que nos mostró Velázquez.

El empirismo inglés y el racionalismo francés parecen guardar, respectivamente. íntima relación con el mercantilismo y el librecambismo británico y la protección de la industria en la Francia de Colbert, en contraste con la decadencia de la Filosofía en los países mediterráneos, cuya estructura económica latifundista y agraria, con la riqueza en “manos muertas”, iba acrecentando su decadencia. Y el florecimiento filosófico del siglo XIX en Alemania, también parece que sigue los pasos de una burguesía emergente que sustituía a los terratenientes de los viejos Estados que fragmentaban Alemania y que entraron en crisis tras las guerras napoleónicas.

Por eso, las preguntas de SandraGR creo que están sujetas a fuertes matizaciones y restricciones. En primer lugar, no parece que la Filosofía prepare para ser libres, sino justo lo contrario: la libertad es condición para poder filosofar, pues la filosofía no precede, sino que sigue a la libertad.

El igualitarismo, por otro lado, puede ser entendido de dos maneras distintas, y eso no queda reflejado en las preguntas (retóricas creo) de SandraGR. Hay un igualitarismo formal y un igualitarismo material; una igualdad ante la ley y una igualdad en los recursos de los que cada ciudadano dispone. Realmente el igualitarismo formal basta para que todos, como predica SandraGR, tengan el derecho a ser excelentes, aunque, naturalmente, no garantiza que todos lo sean: ¿qué impide a nadie hoy, en un sistema jurídico como el que tenemos en España, que alcance la excelencia? Pero la cosa se complica un tanto si hablamos de igualitarismo material: si el Estado proveyera a todos de los mismos recursos materiales, con independencia de su esfuerzo personal, ¿contribuiría realmente eso a propiciar la excelencia? ¿O, al contrario, al liberar al individuo de la responsabilidad de sus actos y de su trayectoria personal en la sociedad, obteniendo el mismo resultado haga lo que haga, dará lugar al gregarismo más grisáceo y triste que imaginarse pueda uno? No parece, si contamos con los precedentes históricos, que las sociedades de reparto centralizado y autoritario de la riqueza del país, empezando por los propios egipcios y finalizando con los más recientes ejemplos que conocemos (Unión Soviética y China), hayan dado lugar a florecimiento filosófico alguno, sino antes al contrario, a teocracias autoritarias y de imposición ideológica por la propaganda, el monopolio informativo, o la violencia directa; como apuntaba Guthrie, no es fácil filosofar cuando uno está en deuda con un Dios, aunque en este caso el Dios sea el Estado. Mientras que el libre comercio y el libre desarrollo de la inventiva científica e industrial parece verse acompañado de los mejores frutos filosóficos.

Finalizo con una reflexión sobre el momento presente de la Filosofía en España. Es evidente que el modelo académico “teocrático”, permítaseme llamarlo así, de castas “sacerdotales” que ocupan las Cátedras y las perpetúan por un sistema casi hereditario y endogámico, colocando a sus discípulos cuando les alcanza la jubilación, no es el mejor entorno para dar lustre a la Filosofía. Y a la vista están los resultados.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
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Última Edición: 29 Sep 2013 19:22 por Nolano.
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Re: A los más veteranos... 30 Sep 2013 13:05 #16671

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Hola Sandra,
estoy contigo. Me matriculé el año pasado de cuatro asignaturas, que he aprobado gracias a la generosidad de los aprendices a filósofo de este foro.
Ahora tengo que matricularme y me estoy preguntando si vale la pena el sacrificio, (sí sacrificio) como tu dices, porque trabajo, casa, niños, vida social, y no puedo evitar preguntarme ¿vale la pena?, y al leer las contestaciones a tu pregunta de los demás participantes del foro, concluyo, sí vale la pena.
ya que es algo que hago para contestarme muchas preguntas(aunque me surjan muchas más)y para evadirme de la realidad, (en vez de tele, móvil, y ordenador).
y aunque compaginar todo supone muchas veces hacer malabarismos con el tiempo, creo que vale la pena.
espero que tú concluyas igual, y continúes...

un abrazo
Mila
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Re: A los más veteranos... 01 Oct 2013 11:37 #16717

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Nolano escribió:
los filósofos vamos un poco de listillos por la vida, hablamos con toda desenvoltura de lo divino y de lo humano; pero hablamos poco sobre nosotros mismos en cuanto filósofos, salvo para autoalabarnos sin someternos a la misma crítica a la que pretendemos someter al resto de las ciencias humanas. […] ningún filósofo ha afrontado en serio tampoco dicha tarea, pues parecería profanar el Sancta Sanctorum del conocimiento humano contaminándolo con la aplicación a él de ciencias inferiores. Hay ahí implícita, me parece, una cierta jerarquía prejudicativa que nos resistimos a poner en cuestión.
Aunque en buena medida te doy la razón, no puedo evitar recordar aquí la “Filosofía de la filosofía” de Gaos, que estudiamos juntos, y que no dejaba en muy buen lugar al filósofo, que en su tremenda soberbia pretende alcanzar los principios de la realidad – los cuales también lo son de las personas – porque en el fondo es incapaz de la acción directa. Y en general, me parece que ninguna otra disciplina se cuestiona tanto a sí misma, en permanente réplica sobre sus fundamentos y la legitimidad de sus objetivos. “¿Qué es filosofía?” es el título de una buena serie de libros filosóficos (Ortega, Deleuze,…) y muchas otras obras y textos mantienen aproximaciones similares (como las de Dilthey “La Esencia de la Filosofía” y “Filosofía de la filosofía”, entre muchísimas otras). Y por supuesto, no puedo dejar de olvidar que un análisis positivo de la filosofía se realiza probablemente mejor que en ningún otro sitio en la Historia de la Filosofía. A pesar de que no pueda otorgarse a ninguna de las ciencias humanas esa primacía para ubicar al resto, la historia puede resultar bastante más comprensiva que muchas otras aproximaciones.
Nolano escribió:
Sólo la riqueza producto de la industriosidad e ingenio de artesanos y comerciantes, en un entorno geográfico no favorable, pero que por medio de la navegación y la inventiva puede ser revertido en una fuente de riqueza, da origen a la filosofía, al pensamiento libre y crítico
Admito que como dices, la prosperidad es necesaria pero no suficiente, con ejemplos como los que ofreces de Egipto y Mesopotamia. Sin embargo, creo que puede darse aquí una nueva vuelta de tuerca a tu reflexión, pues si esa prosperidad al servicio de un florecimiento de la filosofía necesita caracterizarse por su liberalismo económico, ésta me parece que no es condición suficiente, aunque sea necesaria, para lograrla.

Y es que, en mi opinión, y como tantas veces hemos comentado, la filosofía con quien más está emparentada es con el régimen de libertad en general, y por tanto, no sólo con la libertad económica, sino también como apuntas, con la religiosa y, en última instancia, con la política, lo que nos conduce a la cuestión de la isonomía y la isegoría. Democracia y filosofía están emparentadas y cuando cae aquélla – como en la desaparición de las polis o tras el golpe del 36 en España – cae en gran medida ésta, independientemente de la prosperidad. El pujante poder burgués que revolucionó Europa desde la modernidad, con su librecambio y su pretensión de acceder al poder de forma más masificada que las reducidas aristocracias y élites del antiguo régimen, fue abriendo pasos en esta liberación, ampliando esa isonomía, lo que sin duda contribuyó al cultivo filosófico. Sin embargo, creo que es importante evidenciar que la descripción que ofreces, generosamente ilustrada, resulta insuficientemente descriptiva, pues transmite tácitamente el típico supuesto ideológico de que la libre competencia automáticamente nos garantiza indefiniblemente esa ampliación de la isonomía. Con ello, se puede sesgar ideológicamente el discurso como creo que te sucede un tanto a continuación, y aunque no quiero profundizar en la deriva hacia la discusión política, creo justo advertir ese sesgo para intentar complementarlo.
Nolano escribió:
Hay un igualitarismo formal y un igualitarismo material; una igualdad ante la ley y una igualdad en los recursos de los que cada ciudadano dispone. […] ¿qué impide a nadie hoy, en un sistema jurídico como el que tenemos en España, que alcance la excelencia?
Como bien sabes, forma parte del relato liberal obviar que el punto de partida, las condiciones iniciales de las que parte cada individuo en competencia, nunca son las mismas. Quien encara este problema y no lo obvia quedándose en el puro formalismo “de derecho” (que no es poco, lo admito), procura hablar de establecer mecanismos que aseguren la “igualdad de oportunidades” que “de hecho” no se da nunca. Podríamos estar de acuerdo en que hoy en España cualquiera podría formalmente alcanzar la excelencia, pero bien sabemos que para una parte no despreciable de la población esto no es así de hecho. Innegables trabas socioeconómicas se interponen entre ellos y la excelencia. Y con ello regreso al punto inicial: un mínimo es condición necesaria para alcanzar esa “excelencia”. ¿El puro libremercado nos lo garantizará? ¿O tendremos sólo una filosofía de salón burgués?
Nolano escribió:
Pero la cosa se complica un tanto si hablamos de igualitarismo material: si el Estado proveyera a todos de los mismos recursos materiales, con independencia de su esfuerzo personal, ¿contribuiría realmente eso a propiciar la excelencia? ¿O, al contrario, al liberar al individuo de la responsabilidad de sus actos y de su trayectoria personal en la sociedad, obteniendo el mismo resultado haga lo que haga, dará lugar al gregarismo más grisáceo y triste que imaginarse pueda uno? No parece, si contamos con los precedentes históricos, que las sociedades de reparto centralizado y autoritario de la riqueza del país, empezando por los propios egipcios y finalizando con los más recientes ejemplos que conocemos (Unión Soviética y China), hayan dado lugar a florecimiento filosófico alguno, sino antes al contrario, a teocracias autoritarias y de imposición ideológica por la propaganda, el monopolio informativo, o la violencia directa
También forma parte del relato liberal demonizar la alternativa a su discurso, y plantear que frente a su bondad sólo cabe el control totalitario por parte del Estado, obviando que existen muchos “grises” entre ambos polos. La dicotomía se vuelve así interesada. Pues efectivamente en Egipto o en muchos otros ejemplos que ofreces podría realizarse un reparto centralizado y autoritario de la riqueza del país, pero el problema fundamental para que no se cultivase la filosofía no parece que sea tanto esa gregaria sociedad que dibujas – no acabo de ver a los campesinos egipcios como vagos sostenidos – sino en el efectivo fracaso del reparto como tal, y asociado a ello, la represión al servicio del statu quo correspondiente: el reparto centralizado no garantizaba efectivamente un reparto igualitario (casa del faraón, castas sacerdotales,… y muchas otras estructuras clasistas de todos los tiempos); y ante esa inconsistencia, el aparato político-religioso jugaba su papel represor y estabilizador que, aún más, cercenaba toda posibilidad de fomentar la filosofía. Más allá de que hay mucho mito, por ejemplo, sobre la falta de cultivo científico en el mundo soviético – el bloque ganador ha procurado ocultar algunas joyas con las que, por ejemplo en matemáticas, los rusos les llevaban décadas de ventaja y que muy poco a poco están saliendo a la luz – creo que para poner un poco de contrapunto a tu perspectiva – a la que, como ya he dicho, no le quito buena parte de razón – es preciso evidenciar que el libre mercado no está necesariamente ligado a producir o fomentar la filosofía. A ese relato, bien podría plantearse el que subraya que los oligopolios no corregidos por autoridades políticas que son producidos en multitud de ocasiones por un desenfrenado afán de lucro típico del capitalismo irredento efectúan poderosas presiones – cuando no determinantes anulaciones – sobre el poder político en muchos escenarios, minando consecuentemente esa isonomía (control de los medios de comunicación, manipulación electoral indirecta, reducción del estado del bienestar,….) y en última instancia retirando su apoyo al pensamiento crítico y tantas veces disidente de la filosofía, que vuelve a recluirse, sesgado sociopolíticamente hacia la mera erudición soberbia y el cultivo teórico alejado de la praxis, en el salón burgués.
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Re: A los más veteranos... 01 Oct 2013 21:30 #16740

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Kierkegard: Tu mención a la democracia después del 36, efectivamente tiene un debate político que no quiero que entre pero vamos a compararlo con parecido estado de la cuestión con Alemania, por ejemplo. Frankfurt con su escuela antes y después. La situación nuestra es tan especial que parece no admitir comparación. Nuestro profesorado y poco más, contando con nuestros "más veteranos", con alguna honrosa excepción.
Cuando sales por ahí y observas la reconstrucción y la realidad cultural, por lo menos yo me sonrojo
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Re: A los más veteranos... 02 Oct 2013 09:12 #16751

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1. Seguramente, como dices, coincidimos en gran medida. Pero vamos con los matices. Aduces varios ejemplos de "Filosofía de la Filosofía", cuando yo me estaba refiriendo no a eso, sino a una posible "Ciencia de la Filosofía" que, lógicamente, debería ser algo muy distinto a aquello (y lo mismo reaparece al final cuando loas los logros de la ciencia soviética cuando yo a lo que me había referido era a la delgadez de la filosofía soviética, que es cosa bien diferente, me parece). Y alguna de tus referencias no es muy estimulante, pues a José Gaos fue precisamente su reflexión sobre la Filosofía lo que le llevó a repudiar y abandonar ésta, como vana palabrería sin demasiado sentido.

En todo caso mi "Ciencia de la Filosofía" era solamente un esbozo que requeriría, para constituir un conocimiento teórico solvente, de mucha tarea, que no estoy en condiciones de llevar a cabo, para clarificar un terreno que se presenta lleno de dificultades y que de ningún modo la Historia de la Filosofía, tal como está actualmente planteada en los programas y libros de texto, puede allanar. Para no ir muy lejos, y tomándome a mí mismo como blanco de mis críticas, cuando cité a Spinoza y su entorno burgués holandés frente al Imperio español de corte teocrático, quedaban por establecer las correspondientes definiciones que permitieran correlacionar hechos concretos del pensamiento con realidades sociopolíticas y, así, tal vez fuera pertinente preguntar: ¿por qué la Filosofía de Spinoza es considerada más valiosa que la Filosofía de Suárez? Esa pregunta no tiene una respuesta fácil o al menos no circular o sin tener en cuenta el desarrollo posterior de la Filosofía; pero es metodológicamente perverso, si queremos hacer ciencia, establecer correlaciones basadas en lo que pasó más adelnate y que, por tanto, no podía desempeñar papel alguno en la correlación de los hechos que estamos estableciendo para una época dada.

2. En lo que respecta al igualitarismo, como bien dices, no es éste un foro adecuado para tratar cuestiones políticas. Sabes que he sido el máximo defensor de que no se traten aquí esas cuestiones, y como creo que es de ver a lo largo del foro, jamás he sido yo el que las ha sacado a relucir, si no es como mero contrapeso a lo que otros sí han iniciado. Y si este no es un foro de política, sino de Filosofía, si resulta impropio andar expandiendo a través del foro eslóganes de propaganda política (especialmente del pensamiento único del Estado Providencia, coartada favorita de toda nuestra clase política, sea del signo que sea, porque es lo que les garantiza su estatus de poder y de privilegio), resulta, por el contrario, de lo más propio de la Filosofía el rebatir críticamente ese pensamiento único. Y que conste que estas acusaciones, Kierkegaard, no van dirigidas específicamente a ti, que siempre sueles argumentar tu defensa del pensamiento único (que no por único no puede tener justificaciones, y estás en tu derecho de exponerlas), sino a quienes las repiten como eslóganes sin reflexión alguna.

Aquí de lo que se estaba tratando es de si el igualitarismo (es decir, el reparto coactivo de la renta y la riqueza, corrigiendo el que resulta del libre juego de la concurrencia en el mercado) contribuye a la "excelencia" o es contrario a ella. En una conferencia del profesor Huerta de Soto, uno de los economistas más representativos en España de la corriente de la Escuela Austriaca, le escuché decir lo siguiente: "No podemos olvidar que hay personas que son perezosas; simplemente, no les gusta el trabajo y el esfuerzo". Creo que eso es indudable. Y si es así, suponiendo un país en que hay dos personas, una de las cuales, es trabajador, tenaz o dotado de inteligencia natural, obtiene rentas de 100, y otra de las cuales, que es perezoso, inconstante o con escasas luces, obtiene rentas de 20, si lleváramos a cabo una política de distribución de rentas y detrajéramos coactivamente al primero 40 para dárselas al segundo, teniendo, pues, a su disposición, 60 cada uno, ¿mejoraría o empeoraría la "excelencia agregada" del país? ¿Utilizaría el perezoso de forma más "excelente" esos 40 euros transferidos que el diligente? Me permito dudarlo.

Naturalmente, te estás refiriendo, Kierkegaard, no a esa situación, sino a una en la cual la diferencia de riqueza no procede del esfuerzo o las dotes naturales, sino de una situación injusta de partida. Pero igual que yo reconozco que puede existir esta segunda situación, reconocerás tú que puede existir la primera. Y, entonces, nos pasa igual que en el análisis que hice en el punto 1 anterior: que no podemos hablar inteligentemente de esta cuestión sin un estudio serio de hasta qué punto las desigualdades actuales en nuestra sociedad proceden de una causa o de otra, y sin que, a su vez, tengamos un sistema serio y riguroso de evaluación de resultados de las políticas redistributivas, en términos de excelencia. Y no me quiero meter en un jardín como el de Conrado a raíz de un comentario suyo sobre las becas y en qué se las gastaban los beneficiarios, pero creo que coincidirás conmigo en que el "pensamiento único del Estado Providencia" hace todo lo posible por invisibilizar cualquier atisbo de estudio previo de las causas de la desigualdad y del control serio de los resultados obtenidos por las políticas redistributivas. En particular, el presunto logro de la excelencia saltaba claramente por los aires en el discurso opositor a la exigencia de una nota mínima para obtener beca, aunque fuera una nota tan ridículamente baja como la que pretendía el Ministro Wert. No nos corresponde a nosotros realizar ese estudio serio sobre las causas de las desigualdades sociales y económicas, las políticas redistributivas y sus resultados reales; pero sí nos corresponde exigir que, antes de la detracción coactiva de recursos a ciudadanos que llamamos "libres", alguien ponga a las claras tales estudios y tales controles de resultados, porque, si no, seremos borregos manipulados y no ciudadanos informados.

3. Finalmente, el asunto de la libertad. Discrepo de ti, Kierkegaard en la visión que tienes de la libertad como algo fraccionable o divisible. En mi opinión, o se es libre o no se es. No entiendo que uno pueda gozar de libertad de costumbres, de pensamiento, sexual, etc. y no de libertad económica. Tu mensaje se parece mucho al de las antiguas Repúblicas Democráticas (RDA, RD del Congo, etc.), que aducian su "democracia real" frente a la "falsa democracia" de los países occidentales.

Y si a ti, o a cualquiera, te quitan coactivamente y contra tu voluntad recursos económicos que has obtenido tú mismo, se está restringiendo tu libertad, es decir, el derecho a utilizar los recursos como a ti te dé la gana. Y si uno no es libre ni siquiera para utilizar como le parezca los recursos que obtiene con su esfuerzo y su trabajo, no sé en qué medida a dicha persona se la puede llamar libre. Tal vez, parafraseando el viejo chiste del franquismo, es libre porque puede elegir entre ver la Sexta o Telecinco o entre votar al PP o al PSOE. Mi concepto de la libertad es bastante más amplio que ése, y no es fraccionable, sino que extiende a todos los ámbitos en que se desarrolla la acción humana.
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