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TEMA: Sobrevaloración de Otto

Sobrevaloración de Otto 05 Jul 2012 11:01 #7682

  • Kierkegaard
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Preparando estos días el examen de septiembre de Historia de las Religiones, me he encontrado con el siguiente análisis del profesor Fraijó, que propone tras haber constatado la frustración que R. Otto sufrió con la respuesta negativa que tanto la teología liberal de Harnack como la teología dialéctica de Barth propinaron a su intento por restaurar el maltrecho hecho religioso tras el "torrente de fuego", literalmente, que supuso Feuerbach.

Dice así:
Fraijó en Dios, el mal y otros ensayos escribió:
Pasó la hora de la teología liberal y también de la teología dialéctica. En cambio, las ciencias de la religión (fenomenología, psicología, sociología, historia, filosofía) gozan de envidiable salud. Las religiones no cristianas, cuya defunción fue anunciada por las teologías citadas, vienen hoy a misionar a Europa. Un teólogo tan perspicaz como W. Pannenberg reconocía, cuando todavía se consideraba al marxismo como el gran contrincante del cristianismo, que el auténtico adversario de éste serían las restantes religiones. Hay que reconocer que no se equivocó.

Otto contribuyó a poner fin al descrédito sufrido por el concepto de religión durante el siglo XIX. A su muerte, en 1938, se había abierto camino el convencimiento de que la religión forma parte de la cultura de los pueblos. Lentamente se habían ido creando cátedras y centros de investigación volcados en el estudio del hecho religioso y de su articulación en las distintas religiones. Todo fue más fácil en los países sin tradición teológica. De hecho Otto tuvo más discípulos fuera de Alemania que en su propio país. Y es que las facultades de teología se resistían a que el estudio de la religión escapara a su jurisdicción. [...] desgraciadamente, la teología católica tardó mucho en estudiar, reconocer y valorar las restantes religiones.
Este texto me suscita la siguiente reflexión: La historia se escribe en general mediante procesos macro, y rara vez viene quebrada por hitos aislados, que suelen ser más síntoma de estos procesos que causa de los cambios. Dicho esto, no se puede obviar que por potente que fuera la figura de R. Otto, se encontraba en medio de un proceso cultural de enormes dimensiones. Esta inercia cultural en el caso de occidente procede de la progresiva secularización impulsada desde la ilustración y que tuvo un importante hito de inicio acaso con la teodicea de Leibniz, enfrentada al sumismo voluntarismo occamista (newtoniano en su época). Con toda la piedad posible, Dios quedaría exculpado, pero no dejaría de haber estado imputado ante el tribunal de la Razón. A partir de aquí, es un análisis compartido por muchos autores que la crítica religiosa ejercida por la modernidad emparentada con esta teodicea conllevó una secularización progresiva lo que hizo que fuera rechazada enérgicamente por el catolicismo (Syllabus, infalibilidad papal), aunque fuera acogida por otros como purga bienvenida para ganar autonomía y madurez (H. Küng). Pannenberg así se pronuncia:
Fraijó en A vueltas con la religión escribió:
Pannenberg viene pues a decir: el auge de la teodicea corre paralelo con el declive de la fe (p.120)
El avance secularizador proveniente desde el XVII a través del XVIII alcanzó en el siglo XIX un nuevo hito: Feuerbach. Antes ya Hegel había intentado que la filosofía reemplazase a la progresivamente debilitada religión, incapaz de evitar la escisión del individuo moderno, y la llamada izquierda hegeliana tomaría el testigo de la crítica ilustrada de la religión desde su función alienante (Feuerbach, Marx). En realidad, la muerte de Dios proclamada por Nietzsche no era sino una constatación de un proceso en avance inexorable, aunque mucho quedara aún por andar. Cuando Otto apareció a principios del siglo XX, la retirada llevaba siglos en curso y la teología en retroceso, a pesar de los brillantes teólogos que daría el siglo XX.

En sintonía con el anterior descrédito de la religión occidental por excelencia, el cristianismo, se estaba dando un proceso de revalorización de otras religiones y cosmovisiones alternativas, aunque parezca paradójico. Otto fue, de nuevo, un hito, pero en el seno de un proceso mucho mayor que ya estaba en curso: el contacto colonial intercultural a lo largo de todo el XIX había suscitado el interés antropológico por otras culturas, y en particular por el papel de la religión (Durkheim), manifestándose como un rasgo alternativo al etnocentrismo paternalista de la mission civilizatrice que se venía desmoronando desde la metrópoli a manos de los maestros de la sospecha acechantes de la propia razón ilustrada todavía teísta...

La postmodernidad estaba en gestación, y ésta invita al mercadeo espiritual que también ha importado y secularizado las prácticas budistas, ha popularizado culturalmente la cara más inmanente del budismo zen o tibetano, el tantrismo, la meditación oriental, el yoga,... Esta querencia por la "mirada oriental" ya se filtraba en el interés de Schopenhauer, o en la advertencia nietzscheana sobre el "nuevo budismo europeo". Ante la pérdida de sentido que supone el proceso secularizador y la incapacidad de la razón instrumental capitalista de reemplazar dicho sentido, se suma a la anterior corriente otro renovado resurgir de la superstición, de la diversidad esotérica, que dispara las cifras de adivinos, de consultas a la taumaturgia, a la numerología, al tarot... Es, pendularmente, el contrapunto a la original denuncia ilustrada que encontraba en la superstición el origen fundamental del mal (ya desde Spinoza), pero que comparte con el anterior movimiento en la postmodernidad la heredada subversión frente al tradición judeocristiana, aunque en buena medida hechizada y narcotizada por el hedonismo consumidor como otro intento por inhibir la radicalmente humana búsqueda de sentido.

Por todo ello, me parece que la reflexión del profesor Fraijó sobrevalora un tanto el papel de R. Otto. Acaso éste contribuyó al "convencimiento de que la religión forma parte de la cultura de los pueblos" pero a aquellas alturas, creo que por lo dicho esa idea era algo bastante consolidado (Durkheim). Dudo mucho que Feuerbach o Marx hubieran considerado al hecho religioso como un fenómeno puramente occidental, sino instrumento del modelo capitalista que, como Marx analizó desde su materialismo histórico, es completamente transcultural. No es casualidad, por ello, que la Revolución Cultural china se llevara por delante, por ejemplo, tantos templos budistas. La religión - y no sólo la cristiana - era el opio del pueblo. Otto defendió que la religión no se limita a ser mero instrumento (mera proyección) sino una experiencia transcultural irreductible, pero me cuesta creer que fueran muchos los que por aquella época albergaran sinceramente la posibilidad de erradicar o dejar morir toda expresión religiosa. Otto se sumó, como mucho, a esa tesis de que la búsqueda de sentido es humanamente irrenunciable.

En definitiva, en mi opinión, Otto se encontraba enmarcado en unos procesos históricos y culturales con efectos mucho mayores que los que su obra pudo causar, subido a la cresta de una ola que le superaba y que le ubica, en mi opinión, más que como una causa de la revalorización religiosa del siglo XX como un síntoma de las consecuencias de la secularización moderna del cristianismo. Y por tanto, resulta un tanto pretencioso vincular a la figura de Otto el hecho de que pasara "la hora de la teología liberal y también de la teología dialéctica" y que, "en cambio, las ciencias de la religión" gocen hoy de "envidiable salud".
Última Edición: 17 Jul 2012 08:58 por Kierkegaard.
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Los siguientes usuarios han agradecido: cuervo ingenuo

Re: Historia de las Religiones 05 Jul 2012 13:05 #7687

  • Crisóstomo
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Kierkeegard, completamente de acuerdo con tu matización a la reflexión del profesor Fraijó. La reaparición de una religiosidad abierta y difusa, calificable de neo-pagana por su desvinculación del contexto teológico-doctrinal cristiano y su apoyo en justificaciones filosóficas o pseudo-filosóficas (abarcando desde la teodicea racionalista que tiene su culmen en Hegel hasta el atractivo general que ejercen hoy los misticismos orientales), es el culmen contemporáneo de un larguísimo proceso cuyas raíces son las de la propia cultura occidental.

Obviamente Fraijó, en la línea de Küng, cree que el proceso secularizador ha de ser asumido y en cierto sentido que resulta permisible que fagocite las formas tradicionales del cristianismo para amalgamarlas con todo tipo de influencias externas a las mismas. Por eso presenta la emancipación en el ámbito académico de las "ciencias de la religión" como un admirable triunfo de las mismas sobre la teología cristiana.

Paz y bien.
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Re: Historia de las Religiones 05 Jul 2012 22:25 #7690

  • Bud
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Hola, tal vez el sr. Fraijó haya superlativizado la figura de Otto, pero yo no le quitaría una coma a lo expuesto en su ensayo:" Dios, el mal y otros ensayos".

Como bien apuntas, Schopenhauer estaba influido por el orientalismo y más concretamente por la literatura védica, en concreto los Upanishads. También hemos de tener en cuenta el profundo interés por la perspectiva oriental de Aldous Huxley y su "Filosofía peremne" o los trascendentalistas como Thoreau, todos ellos dejaron transitar por sus obras esa apertura a lo Otro, mucho menos encorsetada que la que nos mostraba las diversas teologías cristianas. Otto, creo que representa una apertura, un soplo de aire fresco en la busqueda de ese Otro, a lo que él denomina lo numinoso, o lo que yo entiendo como sagrado. Si has leído el libro de Otto (Lo Santo, lo racional e irracional en la idea de Dios), verás que lo halla en diversas obras humanas, el hombre es un perfecto posibilitante de lo numinoso, aquello que fecunda todos las religiones, ese elemento peremne del que también nos habla Huxley. No es de extrañar que también halle lo numinoso incluso en una obra de Tomás Luis de Victoria.



En ello creo que radica la novedad de Otto, en apreciar que el hombre, más que ser racional es ante todo un "homo symbolicus", un ser necesitado, que debe indagar más allá, tal vez para ese viaje la poesía y la música roturen mejor el terreno. Desconozco si Feuerbach o Marx indagarón en el fenómeno religioso oriental, pero el telos que nos presenta el budismo es precisamente el de despertar, el de "ver las cosas como son". Ese despertar, que se erige sin la necesidad de una institución eclesiástica de enjundia, no me negarás Kierkegaard que no es un fuerte contrapunto con la imagen de adormidera u opio que nos vendiera Marx, Feuerbach, Freud, o el propio Nietzsche.

El otro día asistí a una charla que dio en Palma, Agustín Pániker, hijo de Salvador Pániker, sobre su obra El sueño de Shitala (que ahonda desde una perspectiva general y personal el mundo de las religiones), en la página de su libro (pag.337) comenta algo que viene tal vez a colación con lo que vivimos en las sociedad occidental: "el proceso de desacralización del mundo iniciado por la Modernidad sigue en marcha, de suerte que el misterio que nos rodea tiende a decrecer. Aunque lo sobrenatural se camufla bajo otras guisas, queda tambié claro que la ciencia ahora explica muchas de las cosas que antes nos sorprendían, fascinaban o atemorizaban. Los mitos y dogmas han perdido enteros. Sabemos que el mundo no fue creado en seis días ni reposa sobre ninguna tortuga. Aunque la ciencia se desliza por momentos hacia un nuevo -ismo (el cientificismo), con Iglesia militante del racionalismo duro, por lo general tiene mejor capacidad de autocrítica y autocorrección que muchas religiones e ideologías)". Como dice Agustín Paniker, hemos camuflado o velado lo sobrenatural, aquello que nos sobrepasa, o si se me permite, el noumeno, bajo otras guisas, porque a mi modo de ver, el ser humano no podrá dejar de tener una querencia, una inmanente necesidad de sentirse parte de algo más importante que él, y no como fuente epistemológica o trascendencia del ego, sino más bien como paliativo, o como terapia para tenerse en pie en un mundo contingente.

Un saludo.
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
Última Edición: 05 Jul 2012 22:26 por Bud.
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