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TEMA: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR

Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 24 Ene 2014 00:08 #18992

  • Kierkegaard
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Os comparto este otro mensaje, colgado en el curso virtual:

Repasando los enfoques de la teoría de roles y la interpretación hermenéutica de la acción intencional, observo el enorme potencial que la Teoría de la Decisión Racional (TDR) tiene para reducirlas.

En el primer caso, por ejemplo, la teoría de roles parece claramente reductible a la TDR, pues la “aceptación” o el “rechazo” social pueden evaluarse dentro de la función de utilidad. De forma que, dentro de la heterogeneidad de deseos (y valores) que tiene un individuo, podría ser perfectamente “racional” actuar conforme a unas expectativas sociales, aunque este comportamiento pudiera ser evaluado como “irracional” para quienes simplifiquen en exceso el vector de la función de utilidad.

Por otra parte, tenemos a la teoría hermenéutica, que aboga por un procedimiento irreductible en la obtención del significado inherente a los “textos” que constituyen los fenómenos sociales. Pero ¿qué es el significado? El significado, enfocado desde la TDR, podría ser interpretado como la importancia o relevancia que la acción social tiene para los individuos que la efectúan. Y esta importancia y relevancia, ¿no son traducibles en términos de deseos, como cualquier acción intencional, y por tanto incorporables a la función de utilidad de la TDR? Esta proclamada como irreductible “interpretación” de la teoría hermenéutica, ¿no constituye el mismo ejercicio que tendría que hacer quien desde la TDR quisiera construir una función de utilidad suficientemente comprensiva?

La dicotomía sembrada por tanto entre los partidarios de la TDR (analíticos, empiristas, positivistas,…) y las otras dos (hermeneutas, fenomenólogos, existencialistas, estructuralistas,…) me parece que no obedece tanto al déficit de la TDR, cuanto a la complejidad con la que se debería abordar la definición de la función de utilidad. El formalismo de la TDR la abstrae del contenido que se dé a su aplicación concreta, y en especial, a la configuración de la función de utilidad. Así, se apunta en la Addenda, “se ha solido criticar el enfoque clásico con el argumento de que esta teoría representa a los seres humanos como preocupados únicamente por la maximización de “su propio” bienestar. Esta crítica es sólo parcialmente válida: es cierto que en muchas aplicaciones concretas de la teoría, se supone que los individuos intentan maximizar su renta, o su nivel de consumo, o los beneficios de sus empresas, y eso es justificable en la medida en que, empíricamente, podamos mostrar que ese supuesto simplificador es relativamente aproximado a la verdad; pero la Teoría de la Decisión, entendida como un marco teórico general, solamente presupone que cada individuo tiene algunas preferencias bien definidas, y no hace absolutamente ninguna afirmación acerca de cuál sea el contenido de esas preferencias” (p. 120).

Me sorprende, pues, que se alinee tan claramente a la TDR con una de las interpretaciones, cuando en realidad en lo que se refiere a la acción intencional, salvando lo infructuoso del intento conductista, incluso los más analíticos y empiristas tienen que modelar de alguna forma los deseos y creencias de los individuos a la hora de construir su función de utilidad, realizando toda una interpretación del significado que pueden tener para ellos las acciones sociales.

Me da la sensación de que en el rechazo a la TDR por la otra parte se esconde no sólo una renuencia a las funciones de utilidad excesivamente simplificadas, sino un rechazo al rigor de los modelos matemáticos que conlleva. Cuanto más compleja sea la función de utilidad, por un lado más se aproximará a la realidad, aun dificultando su tratamiento matemático, pero también aumentará enormemente la incertidumbre y fiabilidad de sus resultados. Y podría resultar peligrosa la planificación social inspirada en estos modelos ya que, por el hecho de tener "garantizados" los procedimientos intermedios con seguridad matemática, pudieran perder de vista que el input de la función de utilidad (deseos) y la ponderación sobre las creencias, se encuentran muy alejados de una comprobación empírica factible.
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 24 Ene 2014 14:50 #19005

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Es muy interesante esta comparación que planteas entre los modelos hermenéuticos y los de la Teoría de la Decisión Racional. Yo desconozco estos últimos en profundidad, pero sí sé algo de hermenéutica (Gadamer en concreto).

La diferencia esencial entre ambas explicaciones está en la pretensión de ambas. Mientras que la pretensión de la TDR es explicar un fenómeno (encontrar una explicación “científica” y ser capaz de prever futuros resultados), la pretensión de la hermenéutica es comprender un fenómeno (abrirse al mismo, vivir esa experiencia y permitir que nos sirva para aprender sobre nosotros mismos. Las dos aproximaciones serían semejantes a la diferencia entre lo que hace la ciencia y lo que hace el arte. Cuando comprendemos un cuadro no queremos encontrar la explicación unívoca del mismo, sino entrar en cierta sintonía agradable con su autor o su contexto (fusión de horizontes) para enriquecernos como personas (al igual que cuando viajamos).

Mientras que la TDR utiliza un modelo basado en “unidades”: el individuo, el otro, los deseos de cada uno, las intenciones; e incluso puede otorgar un valor cuantificable a cada aspecto; la hermenéutica huye de las unidades cerradas. La hermenéutica se sitúa más bien en el terreno del ser abierto al mundo, del ser que es mundo. El diálogo hermenéutico no es un diálogo entre yoes racionales (como en Habermas), sino que es un diálogo entre todo lo que nos atraviesa como si fuésemos enclaves.

Cierto es que la hermenéutica tiene modelos explicativos que pueden ser de utilidad científica. Por ejemplo, el círculo hermenéutico: 1.El sujeto tiene está mediado por los prejuicios culturales de su contexto, 2.el sujeto formula una expectativa de sentido, 3.El sujeto contrasta tal expectativa con la realidad que se observa, 4.Esa información se integra a los prejuicios del sujeto, 5.El sujeto formula una nueva expectativa de sentido, etc. En este proceso el sujeto va transformándose.

Pero este tipo de modelos de análisis de la hermenéutica hay que matizarlos mucho, porque realmente no existen esas unidades separadas (yo, mundo, objeto) de manera definida en ningún momento, sino que se entiende que todo cambia constantemente y se entremezcla.

Tratar de matematizar la hermenéutica o de hacer cálculos con ella es como mirar una partitura como si fuese un trabajo científico. La hermenéutica nunca tuvo la intención de servir para eso. Puede inspirarnos para decidir mejor y socializar bien, pero no considero que la TDR hable el mismo lenguaje que la hermenéutica. Por supuesto, ambos lenguajes tienen su espacio y sus áreas de aplicación.
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 24 Ene 2014 15:00 #19007

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Tasia escribió:
La hermenéutica nunca tuvo la intención de servir para eso.
Pues en ese caso, ¿qué hacemos hablando de la interpretación hermenéutica de las ciencias sociales?

Agradezco tu respuesta, Tasia, pero no soy ajeno a cuanto comentas, y sin embargo, me planteo a la inversa de tu planteamiento: si "tratar de matematizar la hermenéutica o de hacer cálculos con ella es como mirar una partitura como si fuese un trabajo científico", ¿a qué ponerse a hablar de fusión de horizontes, enriquecimiento personal, vivir experiencia, sintonizar,... en un trabajo científico?
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 24 Ene 2014 15:10 #19009

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La cuestión es que siempre me ha parecido un error hablar de "ciencias" sociales o de "ciencias" jurídicas. Me inclino más por la concepción de "humanidades" cuando hablamos de estas cosas, o incluso de "el arte del derecho", "el arte de la psicología". Estas disciplinas a veces adoptan conceptos y técnicas científicas, pero no siempre, y no solo la ciencia tiene cabida en ellas (aunque tiene cabida, desde luego).

Sé que esto de hablar de artes y de humanidades es siempre polémico, y el hecho de que lo sea forma parte del cientifismo imperante que criticaba Gadamer. Todo el mundo tiene que utilizar jerga científica para parecer serio (cuando en las ciencias hay tantas tonterías como en cualquier otra parte, máxime cuando nos empeñamos en revestir de terminología científica cosas que no lo son ni por su pretensión, ni por su comprobación empírica).
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 05 Mar 2014 17:39 #20536

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Posteo una crítica de la filósofa Martha Nussbaum (Justicia poética, Editorial Andrés Bello, Boston, 1995) a las Teorías de la Decisión Racional. Recordemos que la autora suscribe una tesis de corte aristotélico (e incluso hermenéutica en cierto modo). En estas reflexiones de Nussbaum que pongo aquí, además, distingue a las TDR del utilitarismo clásico. Es un texto un poco largo, pero no tiene desperdicio. Lo he copiado casi literalmente. Sirve para que cualquiera se haga una idea de cuál es la crítica hermenéutica a las TDR y al utilitarismo. Eso sí, sé que me estoy desviando a la ética (si queréis cambio la ubicación del post).

Los modelos utilitaristas de la elección racional, que Nussbaum critica, suponen cuatro elementos: conmensurabilidad, adición, maximización y preferencias exógenas.

1.La conmensurabilidad implica que todas las cosas son valiosas porque contienen una cosa que varía solo en la cantidad (utilitarismo clásico); o que, aunque hay muchos valores, un solo tipo de medición puede capturar lo valioso en todos los casos; o que, aunque no podamos saber lo que es realmente valioso, sí podemos reunir datos que nos aporten facilidades predictivas que faciliten las elecciones morales.

2.La adición implica que se juntan datos a partir de vidas individuales, sin tener en cuenta las peculiaridades de esas vidas al margen del dato seleccionado; pues se considera que esos datos no tienen importancia para la elección.

3.La maximización supone que la racionalidad, tanto individual como social, se dirige a obtener la mayor cantidad posible de riqueza, la satisfacción personal de preferencias y deseos, de placer, o de utilidad.

4.La teoría supone que las preferencias de las personas son exógenas, son algo dado; no son fruto de la opción personal, sino resultado de la economía. (p.41)
La visión que el utilitarismo tiene de las personas, como expresa Amartya Sen, es la de que se les contempla como el ámbito de sus utilidades, los sitios donde ocurren las actividades como desear y sentir placer y dolor. Una vez que ha tomado nota de la utilidad de la persona, el utilitrarismo ya no tiene interés directo en ninguna otra información sobre ella. Ni las distinciones cualitativas de las personas (más allá de la cantidad de utilidad que generen), ni los límites entre ellas (sólo son contenedores de utilidad), ni su libertad de elección serán relevantes para una visión utilitarista. (41)

Los modelos utilitaristas de la elección racional se utilizan para dos propósitos:

-Explicativo-predictivo: usando el modelo, el economista sostiene que la elección de ciertos actos producirá ciertos resultados.

-Normativos: Se critica la conducta que no se conforma con el modelo por irracional o deficiente, y el modelo se utiliza para guiar la elección de decisiones públicas. (41)

Sin embargo, matiza Nussbaum, el utilitarismo clásico no es igual que los modelos contemporáneos de la elección racional:

-Utilitarismo clásico: Las teorías clásicas de Bentham y Sidgwick se concentran en usos normativos y no explicativos de la utilidad. Su idea es que el objetivo adecuado de la elección personal y social es la maximización (o el promedio) de la suma total de la felicidad humana, entendida normalmente como placer o satisfacción. Es una teoría muy exigente que supone que en cada una de mis elecciones yo debería preferir la opción que sea mejor para la vida humana en general. Si soy una cómoda persona de clase media, esta teoría me planteará mayores exigencias de altruismo y de sacrificio que la mayoría de las teorías morales. Requiere que me considere como uno más entre todos los seres humanos del mundo, y que no dé preferencia a mis amigos y familiares, a mis metas y proyectos. Los utilitaristas no sugieren que la gente se comporte de este modo en realidad, saben que no es así. El énfasis en el igual valor de las personas es un aspecto muy meritorio del utilitarismo clásico, según Nussbaum. (42)

-Teóricos contemporáneos de la elección racional: Se concentran en modelos explicativo-predictivos; sostienen que pueden precedir la conducta. Y su teoría descriptiva, lejos de centrarse en el altruismo, sostiene que la finalidad de la elección racional es siempre la maximización de la satisfacción del interés individual. En estos supuestos el altruismo sólo cumple una función instrumental: hacer bien a alguien me ayuda a maximizar mi utilidad o a satisfacer mis preferencias. La teoría contemporánea considera irracionales las elecciones altruistas que la teoría clásica sostiene como paradigmáticas de lo racional (critica Nussbaum). (42)

Pero ambas teorías tienen importantes puntos comunes:

La teoría clásica, además de su explicación normativa de la elección, necesita una exposición de cómo la gente elige en su vida cotidiana. La teoría contemporánea de la elección racional tiene su propia dimensión normativa, algunos autores de law and economics, por ejemplo, sostienen que el objetivo de la elección racional social es la maximización de la riqueza de la sociedad. Este objetivo es de tipo normativo y, por tanto, sería posible criticar una elección que no promueva este objetivo. Este objetivo no es el mismo que el de los utilitaristas clásicos (Bentham y Sidgwick dirían que la riqueza no es sinónimo de felicidad), pero sí plantea exigencias similares a los individuos, normas para la elección social y para las decisiones públicas.

Esta imagen utilitarista del ser humano influye en muchos aspectos de la vida, como el modo de redactar un informe, el de tratar con la gente en la vida cotidiana, de definir un concepto o de hablar con una niña. (43) Los hábitos de percepción que alienta el utilitarismo influyen sobre la vida personal y sobre la conducta del científico utilitarista. Para ejemplificar cómo esta filosofía normativa influye a la vida podemos mencionar un artículo de prensa sobre pérdidas navideñas donde se alegaba que los regalos en mercadería son menos eficientes que los regalos en efectivo y que la práctica de hacer regalos genera cuatro millones de pérdidas al año. (44)

Algunos defensores de la elección racional alegan que so modelo no está destinado a modelar el pensamiento y los actos de la gente, sino sólo a brindar un modelo hipotético de predecir las elecciones. Pero lo cierto es que este pensamiento domina, no solo en la economía, sino también (dado el prestigio de la economía dentro de las ciencias sociales) en otras ciencias sociales. Se recurre a estos modelos económicos para tomar decisiones políticas de modo ordenado. Se utiliza incluso en el análisis de la familia y de la sexualidad. Incluso, su elegante simplicidad, ejerce una influencia cada vez mayor en la jurisprudencia, aunque gran parte de la tradición jurídica prefiere una imagen más compleja del razonamiento práctico, como la que se defiende aquí. (45) La visión literaria del razonamiento práctico es incluso más científica que la utilitarista, por ser más veraz, compleja y precisa, por contener más matices, y está ligada a la teorización filosófica tanto como el utilitarismo los está al pensamiento de Bentham y Sidgwick. La visión literaria se inspira en Kant, Rawls, Mill, Smith, Dewey y Aristóteles. (46)

El utilitarismo pretende ofrecer datos en vez de ociosas fantasías, objetividad en lugar de impresiones subjetivas, precisión del cálculo en lugar de las irritantes distinciones cualitativas. El mundo se aborda por medio de la razón y no del sentimiento, con el poder calculador y distante del intelecto matemático y no mediante la deliberación razonada y cualitativa. El utilitarismo concibe a los individuos como porciones que se miden y sopesan.

La mentalidad económica utilitarista tiene cinco características:

1.Reduce las diferencias cualitativas a diferencias cuantitativas. Tenemos porciones de naturaleza humana cuantificables. La eliminación de las diferencias cualitativas se obtiene mediante la abstracción de todo aquello que en la gente se sustrae a las fórmulas matemáticas. El utilitarismo crea una versión abstracta del ser humano, en lugar de la diversidad concreta que exponen las novelas. (47) Los obreros son manos y estómagos cuyos destinos se pueden calcular en una pizarra. (48)

2.Los datos obtenidos a partir de las vidas individuales se suman para llegar a una imagen de la utilidad total que elimina los límites personales y las diferencias. La persona es un dato que es parte de una operación matemática que trata a la unidad social como un solo gran sistema donde todas las preferencias y satisfacciones se combinan y fusionan. (48) El individuo es visto como un contenedor de satisfacciones cuya elección activa es irrelevante para la teoría salvo en la medida en que la elección es fuente de satisfacción. (49) Solo ve dolores, satisfacciones y generalidades, no ve a las personas.

3.Posee la determinación de encontrar, por medio de un procedimiento maximizador, una solución pulcra y precisa para todo problema humano. Sopesa y mide cada porción de naturaleza humana para medir exactamente a qué se reduce. Ordena datos humanos de forma tabular, encarando los problemas humanos como problemas matemáticos un una solución definida, ignorando su misterio y lo enigmática y sobrecogedora que resulta la mortalidad. La mentalidad calculadora juega con las vidas en una pizarra, sin mirar en su interior. No reconoce la moral interior de cada ser humano, con sus luchas y perplejidades, sus complicadas emociones, sus esfuerzos de comprensión y su terror. Dice Nussbaum “si no distinguen en sus descripciones entre una vida humana y una máquina, cabe desconfiar de su pretensión de gobernar una nación de seres humanos”. (51)

4.Adopta una teoría de la motivación humana simple y elegante, apropiada para el juego del cálculo, pero cuya relación con las complejas leyes que rigen el mundo interior de un ser humano debe encararse con escepticismo. Los seres humanos, según esta visión antisentimental, actúan siempre motivados por el interés personal. No reconocen las motivaciones de amor y altruismo. La filosofía del interés personal conduce a extrañas e inviables interpretaciones del mundo, al negar la posibilidad de actos genuninamente altruistas y abnegados. (52)La teoría ve cálculos por todas partes, en lugar de compromiso y comprensión. Ve cada tramo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, como una transacción. Esta tendencia conduce a un análisis tosco y con frecuencia al error. Y si no al error, conduce a una percepción brutal de las personas y de los hechos, y produce discípulos brutales cuando se les educa en esta teoría.
5.Los intereses y preferencias se consideran algo dado. El industrial piensa que los obreros ambicionan lo mismo que él ambiciona. Tal vez no aspiran a consumir esos platos exquisitos en una cuchara de oro, porque estas personas no poseen libertades y necesidades básicas. Esos lujos no están ni siquiera en sus fantasías. No comprende cómo la desdicha condiciona las aspiraciones y cercena la rebeldía. La teoría utilitarista ignora que la sociedad influye sobre la formación y deformación del deseo. (53)

En conclusión:
El intelecto calculador opera en la superficie de los objetos, sin obtener datos perceptivos muy certeros. Percibe sólo rasgos fáciles de traducir a cálculos económicos. Se empeña en eludir el sentimentalismo, en eser preciso, en no dejarse influir por lo más cercano. “Su mismo estilo expresa el compromiso de ser distante, realista e imparcial en su contundencia, su llaneza sintáctica, su dureza rítmica y sonora”. (54)
La vida huma es algo extremadamente complejo que exige ser abordado con facultades mentales y recursos lingüísticos que sean adecuados para la expresión de esta complejidad. En nombre de la ciencia, el utilitarismo supone la renuncia a una ciencia más profunda. El utilitarismo clásico dice que toma en serio el dolor de cada persona, pero no mnos permite sondear ese dolor en su contexto social, ni verlo como el dolor de una persona. (55)
Última Edición: 05 Mar 2014 19:43 por Tasia.
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 05 Mar 2014 19:25 #20541

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Corrígeme Tasia si estoy equivocado. he leído tu comentario y me extraña que esto diga M. Nussbaum, creí que era más comprensiva y más suave. Será feminista pero sus ideas no son muy de mi gusto

Me `parece que he leído en el último capítulos de Ciudad y ciudadanía de FQ sobre este tema. Aún no lo he concluído, pero trata sobre esto: justicia social y política y por otro lado hay unos vídeos en la Uned sobre Paul Ricoeur y tratan sobre este tema.

Al final no se si ella es la utilitarista o se aleja bastante de Rawls y de Ricoeur. de Justicia no puedo enseñarte nada, que es lo tuyo. ¿Estará haciendo Oñate de Nussbaum?
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 05 Mar 2014 19:41 #20542

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Nussbaum es antiutilitarista, pero especialmente está en contra de la TDR. El post es una descripción y crítica al utilitarismo, concretamente a la TDR, extraída del libro que menciono al principio del post y con los números de página pertinentes.

Nussbaum defiende un modelo de racionalidad pública de corte más humanístico (frente a los modelos economicistas de la TDR); Nussbaum se inspira en los autores que ella misma menciona en el texto (especialmente en Aristóteles).

No he hablado de Oñate y no sé que relación tiene. Supongo que lo dirás porque he mencionado que esta crítica de Nussbaum sería suscrita por la hermenéutica. Esto es lógico, porque los hermeneúticos son, en gran medida, aristotélicos.

Tal vez has leído el post creyendo que ella está defendiendo lo que está criticando. En el texto ella está describiendo las tesis de la TDR (tesis que critica), por eso me pareció pertinente postearlo aquí. Solo eso explicaría que te parezca poco comprensiva. A mi me parece que el texto tiene mucho sentido común.
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 05 Mar 2014 20:26 #20544

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Así es , lo he comprendido mejor en segunda lectura. Gracias
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 07 Mar 2014 14:23 #20575

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Estoy completamente de acuerdo con Kierkegaard en este asunto. Efectivamente, no se puede rechazar por las buenas la TDR y menos aún para pretender sustituirla por una presunta teoría hermenéutica. Y ello precisamente por lo que dice Kierkegaard, que la TDR es comprensiva de la teoría hermenéutica, incluye a ésta dentro de su función de utilidad, por lo que explica la decisión tomando en cuenta la teoría hermenéutica. Y eso no es recíproco, porque una posible teoría hermenéutica del comportamiento humano no explicaría una TDR.

Dicho lo cual, lo que me gustaría destacar es, sin embargo, que la teoría hermenéutica, según ya apuntó al respecto Habermas, deja al hombre inerme ante la realidad fáctica o frente al puro capricho del instinto, al no contemplar la trascendentalidad de la razón, expresada a través del logos, la razón o el discurso dialógico. Si, como quería Horkheimer, la filosofía se ocupa de que «no nos timen», la teoría hermenéutica sería escasamente filosófica, mientras que la TDR tendría una perspectiva filosófica de mucha envergadura. Lo que ocurre es que no podemos contemplar la TDR desde un prejuicio de animadversión y tratarla como una caricatura.

Cuando se elaboró la teoría económica clásica, sobre la "mano invisible" de Adam Smith, ciertamente se pudo apreciar, con el paso del tiempo, que tenía bastantes fallos, especialmente debidos a una excesiva simplificación. La detección de fallos del mercado como las externalidades, la imposibilidad de exclusión en ciertos bienes y recursos, los "monopolios naturales", etc. pudo permitir ir implementando medidas correctoras. Con todos sus defectos, la versión corregida de la economía clásica (Estado del Bienestar dentro de economías de mercado) ha obtenido mayores éxitos que su oponente doctrinal, la economía de dirección centralizada. El fracaso histórico de esta clase de economías creo que es evidente.

Con la TDR pasa lo mismo. Una visión no simplista de ésta permite ver que tiene ciertos fallos. Por ejemplo, la información de que dispone el agente de la decisión nunca es completa ni totalmente fiable; tampoco se pueden prever con exactitud los efectos de la acción que se proyecta; etc. Pero eso no invalida el principio general de que el decisor evalúa costes y beneficios de la acción y actúa intentando maximizar su utilidad.

Volviendo al campo de la filosofía y ese evitar que nos timen, creo que es ilustrativo el estudio de las técnicas de marketing, sea éste comercial o político. El decisor racional, como dijo Kierkegaard y admite la TDR, tiene una función de utilidad subjetiva y maleable. Creo que la publicidad tiene como importante objetivo modificar la función de utilidad del consumidor: cambiar los gustos para que el consumidor prefiera un producto a otro. Lo mismo pasa con los políticos: cambian la función de utilidad de los ciudadanos, de forma que éstos prefieran los bienes y servicios que suministran las Administraciones Públicas en vez de los que se pueden proporcionar ellos mismos acudiendo al libre comercio. Por ejemplo, las loas políticas a la enseñanza pública o la sanidad pública.

Últimamente he descubierto un segundo elemento mediante el que nos timan. No se trata ya de modificar la función de utilidad del decisor sino la evaluación que éste hace de costes y ventajas de las distintas opciones. Para ello se utilizan lo que se conoce como "sesgos cognitivos" o heurísticos. Daniel Kahneman obtuvo el Premio Nobel de Economía por sus trabajos con Tversky, por ejemplo, "Judgement under uncertainty: Heuristics and Biases", es decir: "Juicio bajo incertidumbre: heurísticas y sesgos" (1974). Tversky no recibió el Nobel por haber fallecido prematuramente. Facilito aquí un enlace a un artículo donde se habla de los distintos tipos de sesgos cognitivos y su influencia en las decisiones judiciales.

También es interesante esta pequeña charla de Kahneman sobre un tipo de sesgo cognitivo, que llama "ilusión de enfoque" (focusing illusion); también se refiere a un decisor no plano, sino complejo, que tiene dos intereses simultáneos y difíciles de conciliar, el Yo que experimenta y el Yo que recuerda:

Mi pretensión en este mensaje era solamente hacer ver que, como filósofos, más que un rechazo frontal a la TDR basado en prejuicios, y que no lleva a ningún sitio, lo que deberíamos hacer es acogernos a la razón trascendental para elaborar una crítica hacia los simulacros y engaños con que se intenta manipular al individuo. Aunque debo reconocer que, debido a que los filósofos han abandonado este campo para recluirse en abstrusas doctrinas y prédicas, está siendo ocupado por los economistas como Kahneman.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 07 Mar 2014 16:46 por Nolano.
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Re: Teoría de roles y hermenéutica reducidas a la TDR 08 Mar 2014 11:44 #20584

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Kierkegaard y tú afirmáis que la TDR puede incluir los deseos y preferencias localizados en una tarea hermenéutica (por ejemplo, en la lectura de las vivencias del personaje de una novela) dentro de su "función de utilidad".

Nussbaum refuta esta tesis. También cuestiona la capacidad predictiva de las TDR. Pero lo que Nussbaum rechaza de modo más enérgico es que podamos interpretar el comportamiento humano en clave de "transacciones" (en el amor, la sexualidad, etc). Ella considera que esa es una deformación de la idea de racionalidad, que deja fuera a elementos emocionales integradores de la razón.

Entender la vida en términos de coste y beneficio no solo deja sin explicación muchas decisiones humanas, sino que además ofrece una explicación muy parcial de aquellas situaciones que sí explica.

Pongo aquí otros trozos del libro de Nussbaum en relación con estos aspectos:

El utilitarismo económico replicará a las críticas que no pretende explicar el mundo interior de las personas, sino hacer predicciones. Los buenos modelos deben ser más simples que la realidad y por eso las TDR no son rivales de las percepciones de la novela, sino un proyecto diferente.

Nussbaum se muestra de acuerdo con la adopción de modelos con propósitos predictivos pero dice que no cree que un modelo que se aleja tanto de la manera real de actuar de la gente pueda cumplir esa función. La mayor parte de predicciones de análisis económnico operan retrospectivamente, explicando algo que ya ha ocurrido. La contrapartida de estos modelos es que hacen ver a las personas de un modo determinado (lo reduce todo a intereses económicos) que influye sobre la vida y la toma de decisiones. (77)

Hay una vision utilitarista que toma la conducta real como indicativa de las preferencias de los agentes. Sus predicciones, sin embargo, son vagas y casi imposibles de verificar empíricamente porque no proponen una explicación definitiva de la utilidad que un individuo está maximizando. Sin una explicación de lo que subyace a las decisiones no podemos captar lo que la gente valora ni predecir lo que eligirá en cada situación. Las elecciones son muy contextuales y por eso las elecciones presentes no sirven paea predecir conductas futuras. (78)

Otra visión utilitarista sí ofrece una explicación definida de la utilidad (el tipo preferido por Posner), ofrece predicciones definidas y verificables. Sin embargo, dice Nussbaum que estas explicaciones tan simples, e ignoran tantos datos, que no le resultan muy fiables. (78)

Otra objeción del utilitarismo sería que no pretende decir cómo tiene que vivir la gente, sino sólo describir cómo vive. Sin embargo, dice Nussbaum, el concepto de racionalidad que maneja el utilitarismo, tiene un componente normativo. La racionalidad se contrasta con el mero sentimiento y la emoción irracional. Se desechan la fantasía y la emoción a favor de una estrecha interpretación de los hechos. (79) Esta es una concepción normativa (y sesgada) de la racionalidad: para esta visión si no razonas mediante "transacciones", no eres racional.

Una tercera objeción del utilitarismo TDR sería que el modelo utilitarista puede integrar las percepciones del novelista (o de la hermenéutica), otorgando una puntuación adecuada a cada aspecto, para incluirlas en los cálculos de elección racional. Pero cuando afirma esto el economista está aceptando implícitamente que su teoría no ofrece una explicación de por qué la gente asigna los puntajes que asigna a las diferentes opciones (toda esa labor debe hacerse primero por deliberación). (79) Al final es necesaria la racionalidad deliberativa (aristotélica) para determinar la causa por la que asignamos un mayor valor a unos aspectos que a otros.
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