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TEMA: ¿Imbéciles racionales o burros de Buridán?

¿Imbéciles racionales o burros de Buridán? 20 Mar 2011 21:50 #1957

  • Nolano
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¿IMBÉCILES RACIONALES O BURROS DE BURIDÁN?

Ciertamente presentan mucho interés las críticas al modelo de racionalidad en las ciencias sociales, pues siempre conviene poner de manifiesto las debilidades de las teorías, en cuanto simplificaciones de la realidad, para no incurrir en el grave, y a veces fatal, error de confundir teoría con realidad. Pero creo que también conviene poner esas críticas en su lugar, haciendo una crítica de la crítica no menos necesaria que ésta.

En un famoso artículo, Amartya Sen impugnó el modelo económico basado en agentes económicos racionales movidos por su propio interés y cuyo objetivo al actuar en las transacciones económicas sólo es maximizar la propia utilidad. Los llamó rational fools, imbéciles racionales, y entendía que representaban una imagen muy pobre del ser humano que no se corresponde con la realidad.

Frente a ese agente racional idealizado por la teoría económica tradicional se han levantado muchas críticas recientemente. Si no estoy equivocado la mayoría, si no todas, de esas críticas al homo oeconomicus toman pie de la indefinición real de la función de utilidad de los individuos. Por un lado, tenemos la indefinición de los fines: la racionalidad instrumental puede que nos diga cómo alcanzar cierto fin, si lo tuviéramos prefijado, pero no ofrece criterio alguno sobre qué fines va a adoptar el individuo. Aquí intervienen ya cuestiones de carácter ético, cultural, o sencillamente estético, que hacen que los fines a maximizar sean movibles; si es así, no habría una función de utilidad que maximizar, sino que la función de utilidad estaría sometida a continuos cambios. Y, por otro lado, tenemos el entorno de incertidumbre en que se mueve el hombre. Si éste tuviera información completa de su entorno, de todas las respuestas de los demás agentes a su propia acción y de los resultados que se obtendrían en cada caso, es decir, si fuese omnisciente como un dios olímpico, podría sostenerse una teoría económica fundada en la racionalidad. Pero, evidentemente, eso no es así y, en tales circunstancias, si uno actuase como un dios olímpico (no siendo, sin embargo, omnipotente ni omnisciente como éste) no sería un dios, ni siquiera un hombre normal: sería un “imbécil”. Creo que ése es el sentido de la propuesta de Sen.

Pero en la práctica científica ¿es esa crítica tan demoledora como pretende? A mí no me lo parece. En primer lugar, aunque la teoría económica hace un uso abundante de la cláusula ceteris paribus, no ignora en absoluto que los cetera no permanecen iguales e insensibles a la propia actividad del sujeto. Así, el dinamismo de los hechos tiene amplio reflejo en la teoría económica, como lo demuestra el profuso empleo que hace de las cantidades “marginales”, y del correspondiente cálculo diferencial, en sus ecuaciones de equilibrio. O, por ejemplo, al estudiar el equilibrio del productor distingue perfectamente entre un equilibrio a corto plazo (donde hay costes fijos, procedentes de decisiones empresariales precedentes) y un equilibrio a largo plazo donde todos los costes son variables. Pero aun haciendo abstracción de todos estos hechos, todavía cabe preguntarse si el agente maximizador de beneficios refleja inadecuadamente al agente social real como quieren darnos a entender estas nuevas propuestas. Tomemos, por ejemplo, a El Corte Inglés. Ciertamente no podemos descartar que puede haber ciertos supuestos en que haya otras consideraciones que prevalezcan sobre la maximización de beneficios a la hora de tomar ciertas decisiones. Por ejemplo, puede que estos grandes almacenes ganaran un buen dinero vendiendo “burkas” o uniformes neonazis y, sin embargo, renuncien a incorporar estos artículos a sus puestos de venta por razones políticas, culturales o ideológicas; sería absurdo negar eso. Pero otra cosa es sostener que El Corte Inglés, al fijar su política comercial, actúa según consideraciones de este tipo y no mira fundamentalmente por obtener el máximo beneficio; el imbécil sería el director de El Corte Inglés si no mirara principalmente por maximizar su cuenta de resultados.

Quiero decir que nos encontramos ante tres posibles escenarios en esta cuestión teórica:

1) Asumir las críticas al homo oeconomicus como una forma de mejorar y afinar el análisis económico, pero sin perder de vista que la maximización de la utilidad o del beneficio es el elemento determinante y más fructífero para la teorización de la ciencia económica.

2) Entender que la crítica del “imbécil racional” es decisiva, quedando invalidados los resultados del análisis económico tradicional y, entonces,

2.a) Pensar que necesitamos un nuevo paradigma en la ciencia económica.

2.b) Pensar que la libre elección del hombre es irreducible a parametrización científica, pues cada acto del hombre es libre e indeterminado por definición.

La opción 1 me parece la más plausible. Ciertamente la 2.a también puede tener recorrido, pero se enfrenta al grave problema de que, por el momento, nadie ha sido capaz de formular algo parecido a una teoría económica alternativa solvente. De forma que, en la práctica actual, esta alternativa 2.a se ve reducida a la 2.b. Pero ¿a qué nos lleva este escenario? Pues yo diría que, sencillamente, a sustituir al imbécil racional por el burro de Buridán. Supongamos un imbécil racional: éste tiene bien definida una función de utilidad, tiene bien claro que prefiere comer a beber (C>B ) o viceversa (B>C) y puede que esta rigidez en sus preferencias lo convierta en un boxeador con una cintura excesivamente rígida para esquivar algunos golpes dentro del tráfico social y económico. Pero el burro de Buridán no es capaz de decidir entre B y C; cuando decide C y se abalanza hacia el pienso, cambia de idea y se vuelve hacia el agua; y así sucesivamente hasta que perece indeciso (y no queda claro si muere de hambre o de sed).
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 20 Mar 2011 21:56 por Nolano.
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