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TEMA: Ser y Tiempo

Ser y Tiempo 25 Feb 2021 22:26 #60930

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Dices Ks: Para Heidegger nuestra condición de existencia es un estar-en-el-mundo. O sea somos un Da-sein, que quiere decir un "ser – ahí", en el mundo. No es que estamos "dentro" del mundo. Sino envueltos por otros entes con los que tenemos una familiaridad: los usamos, los interpretamos, nos atareamos entre los objetos. En este estar atareados entre los objetos, somos seres históricos, marcados por la temporalidad, y también por la posibilidad. Descubrimos y desvelamos los objetos así como a nosotros mismos. El Dasein, eso que somos, no es algo inmutable y ya definido, sino que somos existencia. Al Dasein no lo define una idea o esencia trascendental, sino que somos proyecto, somos posibilidad, cambio.

Este peculiar ente es lo que es en cuanto a ser-en-el-mundo y ya desde este punto le está dando la vuelta como a un guante al “cogito, ergo sum” de Descartes pues para Heidegger, en su análisis fenomenológico-ontológico del Dasein, habría que invertir la frase y decir “sum in mundo, ego cogito”. Me comporto de una manera u otra con los entes que me salen al encuentro dentro del mundo, estoy en el mundo, entonces pienso. Y este estar en el mundo no tiene sentido óntico sino ontológico-existencial, es un modo de ser del Dasein, un existenciario,
“una estructura del Dasein necesaria a-priori que, sin embargo, no es suficiente, ni con mucho, para determinar plenamente su ser”

Entonces ¿qué es “estar-en”? Pues tendremos que valernos de método fenomenológico porque las categorías ontológicas tradicionales se nos quedan chicas.
Para determinar la manera de estar-ahí es preciso comprender las estructuras específicas del Dasein, para ello nos dirige a su carácter fáctico. Define fáctico Martín Heidegger

El concepto de facticidad implica: el estar-en-el-mundo de un ente intramundano, en forma tal que este ente se pueda comprender como ligado en su destino al ser del ente que comparece para él dentro de su propio mundo.


Traslation: que sí, que es constitutivo del Dasein comprenderse ontológicamente a sí mismo previo comprender también su estar-en-el-mundo, primero descubriéndosele el ente y captando su ser, que no es su propio ser, el del Dasein, pero que comparece para él dentro de su mundo.
Destruyamos más conceptos tradicionales. Cotidianamente y de manera óntica el Dasein parte de una comprensión de sí mismo, aunque indeterminada, por lo que, de salida, un total encubrimiento sería incomprensible
“Pero cuando el “fenómeno” mismo del conocimiento del mundo empezó a ser tomado en consideración, cayó de inmediato en una interpretación externa y formal. Indició de ello es el modo, todavía hoy usual, de entender el conocimiento como una relación entre sujeto y objeto, modo de entender que encierra tanto de “verdad” como de vacuidad, además de que sujeto y objeto no coinciden tampoco con Dasein y mundo.”

Es precisa una caracterización fenoménica del conocer como un estar en el mundo y en relación con el mundo.
“El conocimiento se funda de antemano en un ya-estar-en-medio-del-mundo” y tiene que ver con un modo de ser del “estado de abierto”.

Mira qué bonito esto, solo a un ente que es su propia iluminación, su propio estado de abierto,
se le hacen patentes los entes ocultos en la oscuridad.

Tengo más cosas que decir pero la emoción -me-está-apretando-el-pecho. Ay Martín. Continuará.

Pd. Brutal Moira.
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Ser y Tiempo 01 Mar 2021 03:28 #61136

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Xna, arranco este mensaje a partir de la primera parte de tu última intervención. La Destruktion heideggeriana de la ontología occidental, caracterizada por la inversión radical del cartesianismo. (Unas notas breves.)

Hay que dejar claro que, en el momento en el que nos formulamos la pregunta por el sentido del ser, estamos destruyendo.

Para destruir la tradición, hay que reapropiarse del pasado sin olvidar que tal tiene una finalidad: recuperar el sentido del ser. Por eso, Heidegger no se pregunta sin más por el ente, sino que se pregunta qué hace ese ente en el mundo, cómo se da ese ente.

Descartes, en cambio se pregunta por el sujeto, de hecho, principia la categoría de sujeto. Para Heidegger, en ello se revela el olvido del ser, el olvido de la diferencia ontológica.
En otras palabras, con Descartes sólo hay certeza en la subjetividad, no en el ser. El ser del ente se fundamenta, pues, en el sujeto.
De modo que con Descartes se pierde la pregunta por la naturaleza del ser.

Heidegger empieza por el yo-en-el-mundo. Ello le exige una verificación ontológico-fenomenológica. Él hace palanca en el ente y en los modos de estar en medio del ente intramundano.
De ahí que podamos hablar de una verdadera tentativa de "destrucción" de la ontología occidental.

Un saludo.
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Ser y Tiempo 01 Mar 2021 06:36 #61140

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Xna
Este peculiar ente es lo que es en cuanto a ser-en-el-mundo y ya desde este punto le está dando la vuelta como a un guante al “cogito, ergo sum” de Descartes pues para Heidegger, en su análisis fenomenológico-ontológico del Dasein, habría que invertir la frase y decir “sum in mundo, ego cogito”. Me comporto de una manera u otra con los entes que me salen al encuentro dentro del mundo, estoy en el mundo, entonces pienso.
(...)
Para determinar la manera de estar-ahí es preciso comprender las estructuras específicas del Dasein, para ello nos dirige a su carácter fáctico. Define fáctico Martín Heidegger
El concepto de facticidad implica: el estar-en-el-mundo de un ente intramundano, en forma tal que este ente se pueda comprender como ligado en su destino al ser del ente que comparece para él dentro de su propio mundo.
(...)
que es constitutivo del Dasein comprenderse ontológicamente a sí mismo previo comprender también su estar-en-el-mundo, primero descubriéndosele el ente y captando su ser, que no es su propio ser, el del Dasein, pero que comparece para él dentro de su mundo.

Moira
La Destruktion heideggeriana de la ontología occidental, caracterizada por la inversión radical del cartesianismo.
(...)
En otras palabras, con Descartes sólo hay certeza en la subjetividad, no en el ser. El ser del ente se fundamenta, pues, en el sujeto.
De modo que con Descartes se pierde la pregunta por la naturaleza del ser.
(...)
Heidegger empieza por el yo-en-el-mundo. Ello le exige una verificación ontológico-fenomenológica. Él hace palanca en el ente y en los modos de estar en medio del ente intramundano.
De ahí que podamos hablar de una verdadera tentativa de "destrucción" de la ontología occidental.


Aquí dáis en una parte que aún no entiendo bien. Según Heidegger no es el sujeto la clave del ser, como pretendió la filosofía moderna desde Descartes. La clave del conocimiento y de la pregunta por el sentido del ser, no estará ya en el propio sujeto. Tampoco la estructura del conocimiento será ya un sujeto enfrentado a un objeto. Porque el Dasein, no es sujeto abstracto que toma simplemente conocimiento de los objetos. Sino que es en-el-mundo, y para conocer parte desde su familiaridad y relación con los entes, con los objetos. Conociéndose tanto a sí mismo como conocedor, como a los objetos en su experiencia y relaciones fenomenológicas con ellos.

Comprender al ojo que mira, comprender la estructura del sujeto, fue avanzado ya por Kant, al cual creo que Heidegger lo pone en el casi de haber descubierto el mecanismo correcto. Pero Kant parte de una estructura trascendental, como el primer Husserl antes de adentrarse en el Lebenswelt, en el mundo de la vida.

Heidegger borra las abstracciones y la trascendentalidad, al menos a primera vista. Nos habla de un Dasein caracterizado por una apertura a los entes, también por un proyecto de vida que lo hace ser cambiante, es decir que amplia su comprensión tanto de sí mismo como de los entes. No cierra el sentido del ser, sino que lo somete a los cambios temporales, históricos, se pregunta por el ser desde el sujeto arrojado en la circunstancia, ¿no es así? Entonces, ¿por qué lo llama destrucción y también olvido del ser? Esencialmente, ¿no ha cogido al sujeto de siempre y lo ha sumergido en el mundo y en esos haces de sentidos que el mundo aporta? La ontología de Heidegger, parece ser un análisis del sujeto, del ojo que ve, pero esta vez sumergido en el mundo, ¿no? Es decir, ¿no ha cambiado el sentido de la palabra ser, y desde ahí arremete contra la tradición metafísica? Indudablemente algo se me escapa. No entiendo su "Destruktion".
Última Edición: 01 Mar 2021 06:37 por ksetram.
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Ser y Tiempo 01 Mar 2021 22:22 #61196

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Quiero contestaros a los dos, Moira y Ks, pero no sé si me ajustaré bien a lo que ambos planteáis. Además quiero ir dibujando una idea en la comprensión de lo que llevo avanzado, que me produce cierta inquietud.
En cuanto a la posición de Heidegger en Ser y Tiempo respecto al sujeto y el mundo es que ni el sujeto está en el mundo a la manera realista ni el mundo está en el sujeto a la idealista. Es decir, el mundo no es eso objetivo que se contrapone a lo subjetivo. El mundo es una red de referencias significativas que comprende a los objetos pero que solo tiene sentido para el sujeto. Con el ser-ahí hay siempre un mundo y ese mundo solo se da si se da el ser ahí.
Así que Heidegger invierte también el problema del espacio. La res extensa cartesiana define el lugar donde se encuentran los entes. Los entes ocupan un espacio desde el que nos salen al encuentro. Para Heidegger el espacio se entiende desde la espacialidad del ser-ahí, entendida desde la base de su ser en el mundo. Es como si estuvieramos metido en el barro de la espacialidad ocupados con los entes que nos salen al encuentro ahí mismo, el ser ahí abre, deja emerger los entes en su espacialidad.

Y ahora el esbozaré esa idea inquietante

Que el mundo no “se compone” de entes a la mano, se muestra, entre otras cosas, en que, junto con el resplandecer del mundo en los modos de ocupación que acabamos de examinar, acontece una desmundanización de lo a la mano, de tal suerte que en éste sale a la luz el mero esta-estar-ahí”


Todos los entes forman un entramado de relaciones que se muestran en su utilidad al ser-ahí ocupado, pero ocurre con lo intramundano que puede ser “inempleable” o “faltar” o no ser “manejable” o “no estar a la mano”, obstaculizando nuestra ocupación. ¿Qué significa esto en la determinación del fenómeno mundo?, pues que aún no lo hemos captado. Que el fenómeno mundo no lo define estos entes intramundanos con los que nos ocupamos y eso en el trato no lo advertimos o no temáticamente porque estamos inmersos en la familiaridad con el mundo, pero esa familiaridad no es el fenómeno mundo, éste se caracteriza por esa concreta pérdida de lo que nos es cotidiano, tanto en cuanto a los entes a la mano como con los otros.
Mundo no es lo que apreciamos sino la ausencia de todo ello, la nada, ninguna parte. Nada es estructura ontológica del ser-ahí. Al angustiarse se abre por primera vez el mundo como mundo. Se quiebra la familiaridad con lo cotidiano y nos saca “fuera de casa”. No huimos de los entes, huimos hacia ellos, corremos a refugiarnos porque el mundo se nos muestra como nada y nosotros mismos, solos, desnudos , ante nuestro poder ser más peculiar: el ser libre para la libertad de elegirse.
No me he sentido bien de pronto. ¿Angustia? Puede.
Última Edición: 01 Mar 2021 23:14 por Xna.
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Ser y Tiempo 03 Mar 2021 19:55 #61315

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Hola, ksetram:

No acabas de ver por qué la ontología heideggeriana supone una destrucción de la ontología occidental.
Según Heidegger, los presocráticos preservaron el sentido originario del ser; y la ontología occidental da la espalda a esa comprensión originaria: ya Platón se desvía de la gran intuición de los primeros pensadores griegos.
Esa intuición remite a φύσις (phýsis) y señala aquello que hay de común a todo ente, más allá (o más acá) de cualquier determinación de las cosas.
La ontología presocrática identifica en el ser aquello que tiene el máximo de universalidad.

Escuchemos a Heidegger:
En el fondo preguntamos por el ser. Pero ¿cómo lo hacemos? Preguntando por el ser del ente, interrogamos al ente con referencia a su ser.

Preguntar por el ente exige preguntarnos por el ser, pero la metafísica ha descuidado esta pregunta.
Vamos con el subjectum.

Con la contribución cartesiana, que instaura una fractura entre el objeto y el sujeto, entre la res extensa y la res cogitans, el sujeto se convierte en la entidad dominante, metafísica, capaz de contener el mundo (idealismo); y el ser se convierte en un concepto, en una síntesis, en algo representable: con ello se devalúa el ser.
Heidegger insiste en lo contrario: es el ente el que pertenece al ser, a phýsis. El hombre está en el seno de phýsis, acontece como ente intramundano, es decir, histórico.

Heidegger se resiste a que el mundo sea una imagen, una proyección del sujeto, igual que se resiste a que el hombre sea mero subjectum dentro de lo ente.
El ser contiene la permanencia y el cambio, al ser pertenece su aparecer; no son cosas distintas, en el aparecer está el ser, el ser es un aparecer.

El ser es esencialmente en tanto que aparece.

Volvamos a Descartes: el ser es aquello que piensa el sujeto.
Esta afirmación inaugura el subjetivismo; Heidegger se posiciona contra ese ser absorbido por el pensamiento (por el subjectum).
Pero no reniega de la subjetividad, ya que el ser humano no es un ente más entre los entes: es el ahí del ser, el Dasein. El ser aparece en la existencia humana.
El hombre no es el creador del ser como subjectum, pero sí es su pastor.

Por eso, un pensar sin ser es un olvido del ser; olvido que caracteriza la metafísica tradicional; y por eso restaurar el ser exige una Destruktion previa.

Un saludo.
Última Edición: 03 Mar 2021 19:57 por Moira. Razón: Ortografía.
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Ser y Tiempo 04 Mar 2021 03:00 #61321

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Xna escribió:
Mundo no es lo que apreciamos sino la ausencia de todo ello, la nada, ninguna parte. Nada es estructura ontológica del ser-ahí. Al angustiarse se abre por primera vez el mundo como mundo. Se quiebra la familiaridad con lo cotidiano y nos saca “fuera de casa”. No huimos de los entes, huimos hacia ellos, corremos a refugiarnos porque el mundo se nos muestra como nada y nosotros mismos, solos, desnudos , ante nuestro poder ser más peculiar: el ser libre para la libertad de elegirse.

Lo óntico se revela brutalmente al hacer manifiesta su falta de consistencia, su falta de necesidad, su nada.
La angustia patentiza esa nada. El ser-ahí nos deja en suspenso, en conmoción, sin una identidad definida, sin un o un yo (ónticos). Esta Nichtung, este anonadamiento, es a lo que nos expone nuestro puro ser-ahí. La nada nos hace patente el ente y, a través del ente, remite al ser mismo. Tal es la nada de Heidegger: el ser mismo, el desvelamiento del ser.

Nuestra existencia se da en ese corte, "entre el ser y la nada". El hombre que logra superarse como sujeto es el hombre de regreso al ser. Es el hombre que trasciende el ente y se encamina hacia la nada, el hombre al que se le revela el ser del ser-ahí, el hombre que se fundamenta ya sin apoyo en el ente.

Un saludo.
Última Edición: 04 Mar 2021 03:03 por Moira. Razón: Error de escritura
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Ser y Tiempo 04 Mar 2021 23:12 #61370

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Voy a abundar en la “destrucción” ayudándome del texto, creo que M. Heidegger lo va a expresar mucho mejor que yo.

Descartes distingue el ego cogito, como res cogitans, de la res corpórea. Desde entonces, esta distinción determinará ontológicamente la distinción entre naturaleza y espíritu… ¿Desde qué comprensión del ser ha determinado Descartes el ser de estos entes? El término para el ser de un ente que es en sí mismo es el de substantia. Esta expresión mienta tanto el ser del ente que es sustancia, vale decir, la sustancialidad , como el ente mismo: una sustancia. La ambigüedad del término substantia, presente ya en el antiguo concepto de ousia, no es casual.
… Las sustancias son accesibles en sus atributos, y cada sustancia tiene una propiedad característica en la que se puede encontrar la esencia de la sustancialidad de esa determinada sustancia. ¿Cuál es la propiedad para la res corpórea?... en efecto, la extensión a lo largo, ancho y profundo constituye el ser propiamente dicho de la sustancia corpórea que llamamos “mundo”
… lo que constituye, por consiguiente, el ser de la res corpórea es la extension
… La idea de ser que está en la base de la caracterización ontológica de la res extensa es la idea de sustancialidad
… por sustancia no podemos entender sino un ente que es de tal manera que para ser no tiene necesidad de otro ente
… Dios es un término puramente ontológico, ya que se lo entiende como ens perfectissimum. Pero, a la vez, lo que en el concepto de Dios está obviamente implícito, hace posible una interpretación ontológica del momento constitutivo de la sustancialidad, a saber, la no necesidad.
… Todo ente que no es Dios está necesitado de producción … y también de conservación. La producción respecto de lo que está-ahí, o bien la no –necesidad de producción, constituyen el horizonte dentro del cual el “ser” es comprendido. Todo ente que no es Dios, es ens creatum. Entre estos dos entes hay una diferencia “infinita” de ser; y sin embargo, consideramos tanto a lo creado como al creador como entes. Empleamos, pues, el término ser con tanta amplitud que su sentido abarca una diferencia infinita. Y así podemos, con cierto derecho, llamar sustancia también al ente creado. Es cierto que, si se lo considera en relación con Dios, el ente creado está necesitado de producción y conservación; pero dentro de la región del ente creado, del mundo, en el sentido del ens creatum, hay entes que, en relación con la producción y conservación cr eadas, por ejemplo, el hombre, no están necesitados de otros entes. Tales sustancias son dos: las res cogitans y la res extensa.
… En los enunciados “Dios es” y “el mundo es” afirmamos el ser. Pero la palabra “es” no puede decirse de ambos entes en el mismo sentido, puesto que entre ambos hay una diferencia infinita.
… La escolástica concibe el sentido positivo de la significación del término “ser” como una significación “análoga” a diferencia de la unívoca y de la simple identidad del nombre.
… ni la ontología medieval ni la antigua cuestionaron lo que significaba el ser mismo.
… Y el sentido se ha quedado sin aclarar porque se lo ha considerado como cosa obvia.
… Descartes no sólo elude completamente la pregunta ontológica por la sustancialidad, sino que también afirma explícitamente que la sustancia como tal, es decir, la sustancialidad, es inaccesible en sí misma y por sí misma… el ser mismo no nos afecta y por eso no puede ser percibido. El ser no es predicado real, según el decir de Kant… Con esto se renuncia, en principio, a la posibilidad de una problemática pura del ser, y se recurre a una alternativa para alcanzar las determinaciones ya mencionadas de las sustancias.


Toda está sábana en relación con el olvido del ser en la metafísica tradicional desde Aristóteles y el no apreciar la diferencia ontológica ser/ente. La determinación del “mundo” como res extensa se basa en la idea de “sustancialidad” (sustancia, ousia) que no es aclarada en su sentido de ser sino considerada inaclarable y así sustancia a veces significa de forma ontológica y otras óntica pero “tras esta mínima diferencia de significación se oculta la impotencia frente al problema de fondo, el problema del ser”.
¿Si ya desde Platón y Aristóteles aprecia este olvido. Cómo es el ser de los presocráticos con los que conecta Heidegger? No cambio el tema, no huyo hacia los entes, no olvido la angustia, queda pendiente.
Última Edición: 04 Mar 2021 23:14 por Xna.
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Ser y Tiempo 06 Mar 2021 03:33 #61460

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Hola, Xna.

Teresa Oñate decía que φύσις es "espontaneidad autolegislada", leyes no humanas que confieren unidad a los fenómenos. Es una legislación superior.

A Oñate le interesaba más la racionalidad simbólica que se deriva del concepto de phýsis, y menos la racionalidad científica.

Un saludo.
Última Edición: 06 Mar 2021 03:58 por Moira. Razón: Error de escritura.
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Ser y Tiempo 06 Mar 2021 10:08 #61473

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Venga, vuelvo a la carga intentando resumir y sintetizar vuestras sabias palabras heideggerianas.

Los presocráticos entienden el ser como máxima universalidad, pero no como Platón que al universalizar produce un segundo mundo eterno y subyacente. Sino que se basan en la phýsis, en el propio orden de la naturaleza tomado como algo material, Agua, Fuego... como síntesis universales máximas. Es decir, ellos ya preguntaban por el ser del ente, que es de lo que se trata según Heidegger. El ente pertenece a phýsis, y el Dasein también.
En cambio Descartes produce una separación radical sujeto – objeto, porque pone a la res cogitans como fundamentación última del ser, inaugurando así la filosofía moderna. Para Heidegger el error está en que el mundo no es una representación del subjectum, sino que somos en el mundo, somos sujetos-mundo, somos phýsis. No somos sujetos exteriores a nuestra mundanidad existenciaria, sino inmersos y arrojados en ella. Por lo tanto el mundo no se trata de una representación de algo exterior a nosostros y que se halle ahí enfrente de nosotros.

El ser es un aparecer, algo que acontece en la phýsis. Pero que al mismo tiempo no existe si no se da como apertura en el Dasein, que a su vez acontece como ser intramundano, y que es el pastor y el hogar del ser. Es decir, en lugar de separación sujeto - objeto, se da el intento de comprensión paulatina, de ese algo que a su vez nos abarca y en lo que estamos inmersos. Un intento de comprensión que necesariamente se da como interpretación, siempre sin culminar, siempre en proceso. Y en ese proceso de comprensión nos perdemos por la curiosidad, y por los decires del uno, por no alcanzar nuestro tiempo propio, nuestro instante, la comprensión de nuestra finitud, nuestro tiempo futuro que nos vuelve propios y que rebota hasta nuestro pasado. Tiempo futuro que es el tiempo esencial y que nos unifica quizás en un proyecto de autocomprensión de nosotros, indisociable de nuestra comprensión progresiva del mundo.

El ser es lo que aparece, pero el mundo no es lo aparente. El sentido de los entes para el ser – ahí, es su utilidad en nuestra ocupación, pero no siempre los entes se nos muestran a la mano, pueden faltar o no ser manejables. El tener mundo es sólo propio del Dasein. Los entes acontecen en la espacialidad del ser – ahí. Pero a su vez este estar ocupado entre los entes, no es propiamente la comprensión adecuada del mundo, sino que para entender, nos obstaculiza esta familiaridad con los entes. La mundanidad, o quizás una comprensión mejor de ésta, la caracteriza la Nada, lo que está detrás y más allá de nuestra cotidiana familiaridad utilitarista con los objetos.
Esto de la Nada en Heidegger aún lo encuentro difícil.

Genial chicas, mola muchísimo aprender de craks.
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Ser y Tiempo 06 Mar 2021 11:09 #61484

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ksetram escribió:

Genial chicas, mola muchísimo aprender de craks.

Sin duda :ohmy: :applause: :applause:

De tí también ksetram, que abres melones interesantísimos ;)
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