Chicos, pues tengamos en cuenta las cosas que habéis dicho sobre cómo proceder. Yo no sé cómo proceder, sino que traigo una introducción y las primeras cuestiones que aparecen en Teeteto. Qué bien que decís que en algún momento traeréis el griego. He dudado si traer ahora ya Teeteto o algún otro diálogo anterior como dije, pero creo que mejor Teeteto.
Teeteto o de la ciencia:
Prólogo: Euclides y Terpsión hablan y nombran a Teeteto, al que Euclides ha visto que lo trasladaban, estando Teeteto con heridas y enfermo de disentería. Comentan que Sócrates conoció a Teeteto y le profetizó que si llegaba a la madurez, sería una gran persona. Van a casa de Euclides, pues pregutando, logró anotar la conversación entre Sócrates y Teeteto, y va a leérsela a ellos, un niño esclavo.
Según Gredos, Euclides y Terpsión eran amigos íntimos de Sócrates. Platón y otros, buscaron refugio en la casa de Euclides, tras la muerte de Sócrates.
Diálogo: Sócrates comienza hablando con Teodoro, maestro de geometría, que enseña a Teeteto y según Gredos (nota 4), fue probable maestro de Platón también.
Se nombra a Teeteto como joven ateniense con muchas posibilidades e inteligencia. Tiene como Sócrates, la nariz chata y los ojos prominentes, aunque según Teodoro, no tan prominentes como Sócrates. Sócrates dialoga con Teeteto, y le pregunta si saber (episteme), es lo mismo que sabiduría (sophía).
El arte de hacer zapatos, la carpintería y la geometría son saberes específicos. Pero si no sabemos qué es el “saber” en general, no podríamos saber en qué consiste el saber asociado a estos conocimientos concretos. Nos faltaría la definición, desde la cual entenderlos como saber.
«Sócrates: intenta imitar tu respuesta acerca de las potencias. De la misma manera que antes las reuniste, siendo muchas, en una sola clase, ahora debes también referirte a los muchos saberes con una sola definición».
Tenemos entonces planteada la famosa idea platónica (socrática también, creo) de la búsqueda de lo común, en las multiplicidades y apariencias, para encontrar lo esencial. (El Logos en Platón surgiría en gran parte debido a los entrecruzamientos entre lo común y las diferencias).
Sócrates se dice ahora hijo de la partera Fenáreta, y se dice también partero, pues examina las almas de los que dan a luz, aunque en lugar de las mujeres como las parteras, se ocupa de los hombres. Además, la fuerza de su arte está en distinguir si lo que engendra el pensamiento es real o falso. Sócrates dice que como las parteras, también él carece de sabiduría, y por eso es como las parteras, que ayudan cuando ya no pueden ellas engendrar hijos, porque él mismo no puede engendrar, porque no es sabio en modo alguno. Al tiempo, al frecuentar a Sócrates la gente aprende, pero por sí mismos y no por lo que les transmite Sócrates. Cuando los que frecuentan a Sócrates le abandonan un tiempo y vuelven, el Demon de Sócrates le permite a él seguir enseñando a algunos y no a otros. (En Apología, Fedro, Eutidemo y Alcibíades, también aparece la idea del demon interior, cuyos consejos o impulsos divinos, Sócrates siempre sigue). Sócrates explica ahora, que la mayoría desconocen que el dios no puede querer lo malo para los humanos, y que por la misma razón, Sócrates es incapaz de hacer mal, ni tampoco de oscurecer la verdad.
Según Teeteto, en principio el saber sería percepción. Según Sócrates esto sería una definición dada por Protágoras. Para cada uno, según se dice de Protágoras, existirá una verdad, pues interpretamos a nuestra medida. O sea, somos la medida en que se fundan nuestras interpretaciones. (“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y ...). Si el viento es frío para uno y caliente para otro, en ambos es totalmente cierto que lo sienten así, siendo algo infalible; o sea percibido, experimentado directamente.
«Sócrates: Ciertamente, de todo lo que decimos que es, está en proceso de llegar a ser, a consecuencia de la traslación, del movimiento y del la mezcla de unas cosas con otras, por lo cual no las denominamos correctamente. Efectivamente, nada es jamas sino que está siempre en proceso de llegar a ser. Y en esto uno tras otro todos los sabios, excepto Parménides, están de acuerdo, tanto Protágoras como Heráclito y Empédocles y los más eminentes poetas». (…) «además, la doctrina cuenta con indicios suficientes a su favor de que aquello que tiene la apariencia de ser y el devenir son producidos por el movimiento, y el no ser y el perecer por el reposo. Efectivamente, el calor y el fuego, que engendran y gobiernan las demás cosas, son engendradas a su vez por la traslación y por la fricción (...)».
Al parecer, Sócrates no está de acuerdo pues, con Heráclito que toma el fuego como lo originario, dado que nos dice que el fuego es un derivado de la traslación y la fricción. Aunque está hablando de teorías de otros, no sé si propias de Platón o de Sócrates. De cualquier modo, se nos va a decir a continuación, que el movimiento es tanto bueno para el cuerpo como para el alma. Pues tanto el aprendizaje como la práctica (que necesita el alma), también son a su vez movimientos. Mientras que lo estático parece destruir las cosas.