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TEMA: Fenomenología del espíritu

Fenomenología del espíritu 22 Ene 2011 01:26 #921

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IV. La verdad de la certeza de sí mismo

Para la conciencia el mundo sensible "es solamente manifestación o diferencia que no tiene en sí ser alguno" (p.108, 2000)sino que es un momento diferenciado de sí misma. Al percatarse de ello, la conciencia se vuelve autoconciencia (pero adquiere la forma del señor).
Pero la autoconciencia no se da cuenta que al concebir lo otro de esta manera lo que hace en el fondo es negarse a sí misma ¿Cómo tener certeza absoluta si solo estoy yo en el mundo? (automáticamente se transforma en la figura del esclavo)
En la negación de sí misma, la autoconciencia niega su existencia y es así como surge el deseo de afirmarse, que no es otra cosa que el deseo de reconocimiento. La autoconciencia desea lo que no es, lo que no tiene; desea aquello de lo que carece, es decir, desea una ausencia, algo que no posee. ¿Qué desea entonces la autoconciencia? desea la certeza de ser sí misma (señor y esclavo se suceden simultáneamente) Al desear se convierte en amo pero al caer en la cuenta de su dependencia se transforma en esclavo.
En su deseo de reconocimiento se percata que necesita de lo otro; eso que no tiene ser en sí alguno. Eso reducido a objeto, a ¿esclavo? Pero ¿Cómo puede ser esto? Yo dependo de algo que no tiene existencia propia! Es un absurdo diría la autoconciencia. Ésta se siente aturdida "pues no ve tampoco a lo otro como esencia, sino que se ve a sí misma en lo otro" (p.113) Se inicia con ello una lucha a muerte entre los extremos de la conciencia y es cuando de nuevo "vemos repetirse el proceso que se presentaba como juego de fuerzas, pero ahora en la conciencia." (p.114) En la pregunta por la certeza de sí misma, la autoconciencia queda atrapada en la figura del amo (la negación del mundo) o bien en la del esclavo(la negación de sí misma).
Nos adentramos en el problema del escepticismo. "Cada una de ellas está bien cierta de sí misma, pero no de la otra, por lo que su propia certeza de sí no tiene todavía ninguna verdad, pues su verdad sólo estaría en que su propio ser para sí se presentase ante ella como objeto independiente o, lo que es lo mismo, en que el objeto se presentase como esta pura certeza de sí mismo." (p. 115)

Pues bien, ahora lo que os pregunto es: ¿Qué tipo de "naturaleza" es la conciencia cuando se la describe por un lado como señor y por otro lado, como esclavo? no ya metafóricamente sino como extremos de la conciencia que pugnan por encontrar una salida ante el problema del escepticismo. Amo y esclavo en tanto que dos posiciones ante este problema.
Por otro lado, ¿qué relación guarda la noción de trabajo en este contexto?
Última Edición: 23 Ene 2011 01:32 por KRABAT.
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Re: Fenomenología del espíritu 11 Mar 2011 14:56 #1847

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Perdona, Krabat, el retraso en atender este hilo, pero los exámenes imponen su ley de hierro. Ahora ya estoy un poco más liberado y podemos dedicarnos a uno de nuestros filósofos favoritos.

Como sabes, mi línea interpretativa de Hegel es que no hay una discontinuidad entre su doctrina gnoseológica, ontológica, moral y política. Eso es consistente con el monismo hegeliano (y, dicho sea de paso, propio de todo idealismo). El pasaje que comentas aquí es muy revelador de esto que digo, pues Hegel transita en él de la epistemología a la política sin solución de continuidad. Pero eso también hace que el pasaje sea especialmente oscuro. Cuando el curso pasado comenté con el profesor Rivera de Rosales mi trabajo sobre “Ciencia y política en Hegel”, me preguntó que cómo es que no había incidido en este capítulo sobre el señorío y la servidumbre. Y yo le contesté que aquí Hegel no era tan claro (pues su sistema ético-político está todavía en esbozo) como lo fue después en los Principios de la Filosofía del Derecho, así que había optado por pasar directamente a esta última obra para analizar la teoría política hegeliana, en vez de utilizar la Fenomenología del espíritu.

En el terreno epistemológico Hegel describe primero el tránsito desde la certeza sensible a la autoconciencia. En el terreno moral se trata del tránsito desde el “Derecho objetivo” a la Moralität (moralidad). Ambos tránsitos se verán completados después por el paso hacia la realización del espíritu, que en el ámbito moral y político constituirá la Sittlichkeit (eticidad). Esas etapas no son sólo teóricas, sino que tienen una plasmación histórica, según Hegel.

La primera etapa, la certeza sensible, se ve superada al tomar conciencia el sujeto de que no hay una realidad si no es mediada por el espacio y el tiempo, los aprioris kantianos de la percepción. El árbol está ahí enfrente, me doy la vuelta y el árbol ya no está ahí, sino que enfrente está una casa. Eso hace que el sujeto llegue a la conclusión de que la realidad no es sino una proyección de sí mismo: la conciencia se vuelve, pues, autoconciencia. Pero enseguida se da cuenta de que esa realidad, que no es sino una proyección de sí mismo, es también resistente al propio sujeto: la autoconciencia siempre es, también, conciencia alienada, enajenada. Pues no sólo estoy yo en el mundo, sino que también hay otros sujetos; el puro subjetivismo sólo produce infelicidad, es “conciencia desventurada”. Sólo si el sujeto se disuelve en el espíritu puede superar esa infelicidad.

Si trasponemos ese iter al campo moral, político y jurídico, la etapa de la certeza sensible se concreta en el “Derecho objetivo”: el hombre piensa que tiene poder sobre las cosas, que las cosas le pertenecen; en Roma, por ejemplo, no se concebían los “derechos subjetivos” como hoy en día. Hay que tener en cuenta que el derecho real (de res) por excelencia es la propiedad, que en latín se dice dominium, dominio, que es el poder omnímodo sobre la cosa que tiene el dominus o dueño. Ese “señor” o “amo” como se suele traducir el Herr germánico no es otra cosa que el dominus, que tiene a la naturaleza como objeto de su poder o de su derecho, sin darse cuenta de que todo derecho no es un derecho sobre algo, sino un derecho sobre alguien, una facultad de exigir algo a otro sujeto, que resulta así obligado. Cuando el hombre toma conciencia de eso, se convierte en autoconsciente, es decir, se percibe a sí mismo ya no como dueño de las cosas, sino como titular de un poder de exigencia de algo a otro sujeto, el “siervo” u obligado, el gravado por la servidumbre de plegarse a los derechos del amo. Pero el hombre toma conciencia así de que, si es “amo”, también es “siervo”, pues toda relación jurídica intersubjetiva obliga a ambas partes en un entrecruzamiento de derechos y obligaciones. Esa doble faceta es la que produce infelicidad. Si en el ámbito epistemológico Hegel se refiere al “escepticismo” cartesiano como propio de esta etapa, en el ámbito moral la referencia es la Moralität kantiana, en la que el hombre se constituye en legislador universal, pero un legislador frustrado, pues resulta incapaz de conseguir que sus leyes (imperativo categórico) se realicen en el mundo (al igual que, en el ámbito gnoseológico, se tiene que conformar con acceder a los simples fenómenos, quedándole la verdadera realidad nouménica siempre velada).
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 11 Mar 2011 21:34 por Nolano.
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Re: Fenomenología del espíritu 03 Abr 2011 12:44 #2204

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En el movimiento del señor se produce el siguiente conflicto: por un lado, él se sabe como siendo todo lo real; por otro lado, el señor se percatará de que (Jimenez p. 297) "el objeto que constituye la verdad de sí mismo [es decir, de la certeza que de sí mismo tiene el señor]" [...] le ha devenido más bien algo completamente distinto de una conciencia autónoma. [...] por tanto no puede estar allí seguro [no puede cobrar allí seguridad] y entonces cae en la cuenta de que "su verdad es la conciencia inesencial, y el hacer inesencial de esa conciencia". El peso de la balanza pasa ahora del lado de la conciencia servil.
Esta nueva situación de las cosas desembocará en el análisis de qué sea en realidad esta "nueva" conciencia servil que nos amanece en tanto que autoconciencia.
¿Qué es pues esta conciencia servil que se ha revelado como autoconciencia? (Jimenez p. 297) " la servidumbre es autoconciencia, y por tanto, hemos de considerar ahora lo que ella es en y para sí misma".

Mientras que para el señor, él era lo esencial y el objeto lo inesencial cuya naturaleza real no es sino una proyección de sí mismo; para la conciencia servil ahora autoconciencia, resulta que el objeto es a su vez "el puro ser para sí" y no algo inesencial. (J. 298) "Pues esta conciencia ha sentido angustia o miedo no acerca de esto o aquello [...] pues a tenido el miedo a la muerte [pues a lo que ha tenido miedo ha sido a la muerte], al señor absoluto".

En esta configuración nueva de la conciencia no acabo de comprender lo siguiente:

en tanto su objeto es la verdad o el ser para sí y ella ya se ha experimentado como siendo para sí misma; la trasformación de su objeto implica la trasformación de sí misma, con lo cual se produce un proceso de disolución.

Puestas así las cosas, 1. ¿en qué medida el trabajo afecta a esta lógica ya puesta en marcha en la disolución universal y por qué el trabajar significa una efectuación de esta disolución? (Roces p. 119) "Ademas, aquella conciencia no es solamente esta disolución universal en general, sino que en el servir la lleva a efecto realmente; al hacerlo, supera en todos los momentos singulares su supeditación a la existencia natural y la elimina por medio del trabajo"

2. ¿Por qué el trabajo significa ir de "la conciencia para ella misma" al "ser para sí"? (Roces p. 120) "y aunque el miedo al señor al señor es el comienzo de la sabiduría , la conciencia es en esto para ella misma y no el ser para sí. Pero a través del trabajo llega a sí misma".

3. ¿Qué significa el concepto de trabajo en Hegel en tanto que "apetencia reprimida, desaparición contenida, el trabajo formativo"? No acabo de comprender y enlazar esta definición. Al igual que esta otra: "este término medio negativo o la acción formativa es, al mismo tiempo, la singularidad o el puro ser para sí de la conciencia, que ahora se manifiesta en el trabajo fuera de sí y pasa al elemento de la permanencia".

Como ves y te decía mis dudas por el momento se resumen a la introducción del concepto del trabajo en el discurso llevado hasta aquí.

Me alegro de volverte a ver por aquí Nolano.
Última Edición: 03 Abr 2011 21:05 por KRABAT.
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Re: Fenomenología del espíritu 28 May 2011 22:48 #2705

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He seguido reflexionando acerca del papel del trabajo en la transformación de la conciencia y qué papel juega en dicho proceso. Me gustaría aportar dicha reflexión y me alegraria si ello puede ayudar a alguien.

Hegel dice (Jimenez p.298) "[...]Aunque el temor del señor [el miedo al amo] es el principio de sabiduría, resulta que en el contexto de ese temor y servicio la conciencia es para ella misma, pero no es el ser-para-sí.Pero es por medio del trabajo como viene ella a sí misma [como entra en sí, como se recoge en sí]"

"Pero es por medio del trabajo como viene ella a sí misma"

en alemán: "Durch die Arbeit kömmt es aber zu sich selbst"

"zu sich kommen" tiene también el significado de "volver en sí" y ello quiere decir también cobrar conciencia, "volver en sí" me recuerda siempre a cuando alguien se ha desmayado y después de un rato decimos "mira el paciente vuelve en sí" o "Laura ha vuelto en sí". Cuando observamos este fenómeno en el que alguien vuelve en sí, me llama la atención que la persona estaba ahí entera, pero ausente, dividida, fragmentada, cuerpo y mente; y al volver en sí, se encuentra de nuevo entera,unida, ahí completa. En este sentido entiendo a Jimenez cuando entre corchetes aclara la idea diciendo "entra en sí" o "se recoge en sí". Es a través del trabajo como la conciencia angustiada y dividida entre ser toda la realidad (el señor) o no ser nada (el esclavo) vuelve en sí, es decir, vuelve a reconocerse como una y la misma, "vuelve ella a sí misma".

Entonces ¿Qué entiende Hegel por trabajo?
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Los siguientes usuarios han agradecido: Nolano

Re: Fenomenología del espíritu 29 May 2011 21:57 #2713

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En Jimenez p.299 Hegel dice:

"El trabajo, en cambio, es deseo inhibido, desaparecer demorado o aplazado [desaparecer embrindado o demorado para que no se vaya como desaparecer], o lo que es lo mismo: el trabajo forma [da forma al objeto][es decir, la negación del objeto en que el trabajo consiste, queda ahí]. La relación negativa con el objeto se convierte en forma de ese objeto, y en algo que permanece,"

¿Por qué llama Hegel al trabajo "deseo inhibido / gehemmte Begierde, desaparecer demorado / aufgehaltenes Verschwinden"?

Vamos a poner un ejemplo. Supongamos que queremos obtener vino. El vino es nuestro fin. Para ello ponemos para dicho fin unos medios. En tanto queremos el fin, nuestra razón piensa, reflexiona, calcula, en definitiva, está trabajando. La consecución del fin, es decir, la obtención del vino, implica el cese de la actividad, del trabajo, la extinción del deseo. La consecución de nuestro fin implica la ausencia de deseo: "Esa satisfacción [ese puro negar el objeto]no es sino un desaparecer". Y a su vez, el objeto lleva ya en sí la negación: "La relación negativa con el objeto se convierte en forma de ese objeto".
En tanto trabajamos en la consecución de nuestro fin, se da un desaparecer demorado y es este desaparecer el que da forma al objeto, esto es, la negación es constitutiva a su vez de la forma del objeto.
Por otro lado, el trabajo ha de dar forma forzosamente, ya que trabajo en tanto que acción, es energeia. Si en la acción ya se encuentra ínsita la forma, es decir, el fin, o lo que es lo mismo, la satisfacción del deseo y por ello, el desaparecer demorado, necesariamente la forma del objeto es la relación negativa con el objeto, esto es, "el hacer que da forma, es a la vez la individualidad /singularidad (Roces)[la Einzelnheit]".
Última Edición: 30 May 2011 22:07 por KRABAT.
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Re: Fenomenología del espíritu 09 Jun 2011 00:46 #2767

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Sé que este post es excesivamente largo pero quería comprender bien el concepto de trabajo en Hegel. Si a alguien ello puediera servirle de ayuda, agradecido.

115-116 "Ohne die Zucht des Dienstes und Gehorsams (Arbeit) bleibt die Furcht beim Formellen stehen, und verbreitet sich nicht über die bewusste Wirklichkeit (abtrennbare Form) des Daseins. Ohne das Bilden (das formierende Tun) bleibt die Furcht innerlich und stumm, und das Bewusstsein wird nicht für es selbst. (Einzelnheit)".

Jimenez 300 "Pues sin la disciplina del servicio y de la obediencia, el miedo se queda en lo formal, es decir, se queda en forma, se queda en algo puramente formal, y no se extiende ni difunde sobre la consciente realidad de la existencia. Y sin el formar, sin el dar forma, sin el formarse [ohne das Bilden], el temor se queda en interno y mudo, y la conciencia no se torna en para-ella-misma."
[...]
"So wenig ihm die reine Form zum Wesen werden kann, so wenig ist sie, als Ausbreitung über das Einzelnen betrachtet, allgemeines Bilden, absoluter Begriff, sondern eine Geschicklichkeit, welche nur über einiges, nicht über die allgemeine Macht und das ganze gegenständliche Wesen mächtig ist"

Jimenez 301 "Pues mientras a ella la pura forma no pueda convertírsele en esencia [Wesen], tanto más lejos estará ella de ser (considerando ello como extensión y difusión de ella sobre lo particular e individual), tanto más lejos estará ella de ser, digo, formación universal [allgemeines Bilden], concepto absoluto, sino que se quedará en habilidad [en una capacidad, en una techne] que sólo podrá adueñarse de [que sólo podrá dominar] esto o aquello, pero que no tendrá poder sobre el poder universal y sobre la totalidad del ser de lo objetivo."

"Niemand macht oder erzeugt die Form, sondern sie in einen bestimmten Stoff einbildet (poieîtai tóde) / sondern ein bestimmter Stoff gebildet wird (poieîtai tóde)"

"Nadie hace o genera / engendra la forma, sino que más bien un sustrato determinado se forma."

Aristoteles Metaphysik VIII, 3.


"Indem einiges selbständig abtrennbar ist, anderes nicht, so ist jenes Wesenheit."

"Siendo unos autónomamente separables y otros no, sean pues los primeros entidad"
[...]
"Der Wirklichkeit nach ist nämlich die Form, sofern sie abtrennbar ist,"

"La existencia es más bien la forma en tanto que sea separable"

Aristoteles Metaphysik XII, 5.

"Denn selbständige Trennbarkeit (tò choristón) und individuelle Bestimmtheit (tò tóde ti hypárchein) wird am meisten der Wesenheit zugeschrieben."

"Puesto que la divisibilidad autónoma y la determinación individual en la mayoría de los casos son atribuidas a la entidad."

Aristoteles Metaphysik VII, 3.

He establecido el citado paralelismo entre los textos de Hegel y Aristóteles porque he visto interesantes similitudes en cuanto a la comprensión del concepto del trabajo. Dicha similitud esclarece qué pueda ser trabajo en Hegel sobre todo después de leer la traducción alemana de la metafísica de Aristóteles, en la cual se utiliza con asiduidad las mismas palabras, con el mismo sentido para conceptos como existencia, trabajo, forma, etc.

Si leemos el fragmento primero podemos extraer lo siguiente:

El trabajo es forma separable pero no meramente forma o formal . Separable del ser en general que no nos dice nada, véase capítulo I sobre la certeza sensible en la cual descubrimos que decir un aqui y un ahora es decir todos los aquís y todos los ahoras, puesto que aquí y ahora son en realidad universales con lo que ello implica.

El trabajo es forma separable en tanto que separa establece una relación negativa, se contrapone, se da en tanto que separa, se da una diferencia que no es otra cosa que negación. Trabajo es por eso aufgehaltenes Verschwinden oder gehemmte Begierde, es decir, desaparecer demorado o deseo inhibido. En tanto se trabaja en la consecución de nuestro fin, se produce una negación de nuestro deseo (el objeto que queremos conseguir) y a la vez se forma el objeto. En tanto se forma el objeto se niega el sujeto y al revés.

Y entonces me vino la pregunta, pero si el trabajo es a su vez "energeia", ello quiere decir que el fin está contenido en el mismo trabajo, pero si tenemos el objeto, ¿quieré decir esto que el trabajo se acaba? A primera vista podríamos decir que sí. Pero trabajo es energeia, esto es, Wirklichkeit que en alemán puede significar existencia, pero también efectividad. Esta relación me ayudo a salvar el escollo entre objeto y sujeto que en definitiva es la crítica de Hegel a Kant.

Efectividad o existencia es la forma separable, la única posible para Hegel (hasta donde llego yo) y Jimenez así traduce "bewusste Wirklichkeit" como "consciente realidad de la existencia" que tiene ese valor añadido de actualización, efectuación para remarcar el sentido de forma no formal sino siendo. Pues bien, si trabajo es esta energeia esta efectuación de la forma, forma separable, tenemos que entre el sujeto y objeto, se está dando de nuevo un juego de fuerzas, otra vez ese juego de fuerzas que se producía cuando la conciencia intentaba atrapar en un momento la relación entre unidad y propiedades.

Entonces no hay brecha entre objeto y sujeto puesto que ambos términos son en realidad diferentes momentos o perspectivas desde donde mirar ese juego que la conciencia establece consigo misma. Ahora ella despierta y se ve a sí misma en eso otro, se refleja a sí misma, y se reconoce: sie anerkennen sich, als gegenseitig anerkennend" se reconocen como reconociéndose mutuamente". La conciencia despierta, vuelve en sí, "zu sich kommen". Es como si la conciencia despertara de un largo sueño ya que había estado ahí pero ausente, dividida, fragmentada. La conciencia ha entrado en sí misma, ha vuelto en sí.

En Jimenez p. 300 ello dice así: "Por tanto, es mediante este reencontrarse a sí misma por medio de sí misma como a la conciencia le nace o le adviene algo así como sentido propio, es decir, sentido de sí o sentimiento de sí u orgullo de sí [eigener Sinn]."

Vemos pues como la conciencia pasa desde un escepticismo (temor, negación absoluta del mundo), pasando por un idealismo subjetivista ingenuo y tozudo que cree ser toda la realidad (todo es producto de mi mente) que sin embargo se torna inevitablemente en escepticismo (¡Cómo probar claro tal aseveración! ¿Cómo tener dicha certeza?). Tal idealismo subjetivista ha de sucumbir necesariamente en escepticismo porque en el fondo estas dos versiones son en realidad dos caras de la misma moneda: la creencia en la forma formal en el sentido de "Furcht". En la segunda parte del primer fragmento citado Hegel dice:

"Y sin el formar, sin el dar forma, sin el formarse [ohne das Bilden], el temor se queda en interno y mudo, y la conciencia no se torna en para-ella-misma."

¿Por qué dice Hegel que sin el dar forma (trabajo / forma separable) el temor se queda interno y mudo?

Se refiere primero a que como hemos dicho, el temor, la forma "formal" no significa nada, no nos dice nada, se queda interna y muda. Esto lo explica Hegel cuando en el capítulo de la certeza sensible criticaba los universales pues decir algo aquí y ahora, esto o lo otro, en el fondo sólo estamos diciendo lo universal, es decir no decimos nada en concreto. Es por ello que dice Hegel que el lenguaje en tanto que palabras proferidas es inasible: "Si digo una cosa singular, la digo más bien como totalmente universal, pues todo es una cosa singular; lo mismo que esta cosa es todo lo que se quiera."

Dicho sea de paso y para acabar,esta es la crítica de Aristóteles a lo noción de ser en general frente a la entidad propuesta por él, por encontrar una respuesta a la pregunta:

¿Qué es el ente en tanto que ente?
Última Edición: 09 Jun 2011 21:49 por KRABAT.
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Re: Fenomenología del espíritu 15 Jun 2011 23:03 #2831

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Tal y como yo lo interpreto (y no ando muy lejos de la interpretación de Marcuse, aunque moderando un poco la orientación marxista de éste) el papel del concepto de “trabajo” en la filosofía de Hegel sería el siguiente.

Lo primero que hay que hacer es contextualizar el concepto de trabajo en el momento histórico en que escribe Hegel y eso, al menos, bajo tres perspectivas:

1) La revolución industrial. El siglo XVIII es el siglo de la ciencia newtoniana, en la que culmina la revolución científica, cuya expresión filosófica más acabada es el criticismo kantiano. Pero se trata de una ciencia especulativa, destinada a “interpretar el mundo” y no a “transformarlo” (como dijo después Marx en una de sus Tesis sobre Feuerbach). Sin embargo el siglo XIX es el siglo de la ingeniería, de la aplicación de la ciencia a la producción material de bienes.

Recordarás, Krabat, que hablando de cómo la conciencia, según Hegel, crea los objetos, en otro foro aventuré un ejemplo intuitivo. Si tenemos una bolsa de tela con carne y madera y la soltamos desde cierta altura, caerá conforme a la ley de la gravedad. En la idea científica antigua, eso sucede porque tales materiales tienen la propiedad de ser pesados o graves. Pero la prueba de que la gravedad o la fuerza no se halla en tales materiales, sino en la conciencia, es que el hombre consciente puede con tales materiales construir un globo Montgolfier (por hablar de un artilugio ya inventado en tiempos de Hegel) y meterse dentro; y ese globo, pese a estar compuesto por los mismos materiales que nuestra bolsa inicial, no sólo no caerá, sino que se elevará alejándose del suelo. Aún más: da igual que el globo esté hecho de tela de seda o de lino, de madera de caña o de bambú, que en vez de un hombre se ponga un maniquí o que el mechero para calentar el aire del globo utilice como combustible alcohol o petróleo; el globo seguirá ascendiendo en vez de caer. La fuerza gravitatoria no depende, por tanto, de las cosas, sino que es una fuerza creada por la conciencia que puede, a su vez, crear fuerzas contrapuestas. Si la fuerza estuviera en la incognoscible cosa-en-sí kantiana, si residiera en el objeto y no en el sujeto, la elevación del globo sería imposible. El globo se eleva porque la conciencia crea el objeto y lo hace posible: la conciencia dirige el curso de la realidad.

El artilugio-icono de ese estado de cosas es la máquina de vapor, que pone a disposición del hombre una fuerza de trabajo impensable hasta entonces y que compite (y las derrota) con las fuerzas de la naturaleza que hasta entonces habían dominado al hombre; y el noúmeno kantiano representa esa fuerza inaccesible que Hegel y el idealismo, sin embargo, ya dan por dominada. El hombre kantiano se tenía que conformar con la “buena voluntad”, aunque ésta resultaba impotente para cambiar el mundo. El hombre hegeliano, mediante el trabajo puede modelar la naturaleza a su antojo: el objeto es creado por la conciencia y el instrumento de esa creación es, precisamente, el trabajo.

2) El surgimiento de la ciencia económica: el valor-trabajo. A finales del siglo XVIII también había surgido una nueva ciencia que se desgajó del seno de la filosofía moral para convertirse en el nuevo referente de la vida política: la ciencia económica cuyo nacimiento se suele fijar en la publicación de La riqueza de las naciones de Adam Smith. Lo que ahora nos interesa de esa magna y genial obra (tan poco leída, sin embargo) son dos conceptos claves en el esquema conceptual de Smith. Por un lado el de valor-trabajo: la relación de intercambio de las cosas depende del trabajo necesario para obtenerlas; así, si para cazar un ciervo se tarda el doble de tiempo que para cazar un conejo, un ciervo se cambiará por dos conejos. Por otro lado, Smith incide en que la base de la riqueza de las naciones radica en la división del trabajo. Si un solo hombre tuviera que extraer el metal de la mina, fundirlo, hacerlo hilos y enderezarlo y darle punta, un alfiler sería carísimo; la riqueza de las naciones tiene lugar porque cada una de esas funciones la realiza un hombre experimentado en cada fase del proceso. Es decir, lo que origina la riqueza es el aprovechamiento óptimo del trabajo.

3) El derecho subjetivo. El sistema jurídico del Antiguo Régimen estaba fundado en los derechos “reales” (de res, cosa), y los derechos consistían en un haz de facultades sobre las cosas mismas u objetos (obtener los frutos, usar, consumir la cosa o disponer de ella); el derecho permite a su titular excluir a los demás de la cosa. Sin embargo, el sistema jurídico del siglo XIX se monta sobre el concepto de derecho subjetivo, consistente en la posibilidad de obligar a los demás a hacer o no hacer algo. Ya no es un derecho sobre las cosas, sino un derecho sobre otras personas que resultan así obligadas o deudoras. La primacía pasa de los derechos reales a los derechos de crédito.

Incluso los propios objetos, las cosas, como hemos visto, sólo tienen valor en la medida en que incorporan trabajo humano. Marcuse lo expresa con mucha claridad (Razón y revolución, pp. 116-117): “El hombre ha aprendido que su propia autoconciencia está tras la apariencia de las cosas; se propone ahora realizar esta experiencia para demostrar que es el dueño de su propio mundo (...) Hegel dice: «La autoconciencia alcanza la satisfacción sólo en otra autoconciencia» (Roces, p. 112). El sentido de esta extraña afirmación queda explicado en la discusión que sigue sobre el señorío y la servidumbre. El concepto de trabajo desempeña un papel central en esta discusión, en la cual Hegel muestra que los objetos del trabajo no son cosas muertas, sino encarnaciones vivas de la esencia del sujeto, de manera que al tratar con estos objetos el hombre está tratando, de hecho, con otros hombres”.

La relación señor-siervo no es una relación entre dos sujetos diferentes, sino una relación de la autoconciencia, una relación, por tanto, reflexiva, pues cuando el sujeto reconoce al otro, en el otro se reconoce a sí mismo; el sujeto hegeliano supera la objetivización original de su relación con el mundo, para reconocer en el mundo un otro que es él mismo, de ahí que se trate de auto-conciencia: “En cuanto una autoconciencia es el objeto, éste es tanto yo como objeto. Aquí está presente ya para nosotros el concepto del espíritu. Más tarde vendrá para la conciencia la experiencia de lo que el espíritu es, esta sustancia absoluta que, en la perfecta libertad e independencia de su contraposición, es decir, de distintas conciencias de sí que son para sí, es la unidad de las mismas: el yo es el nosotros y el nosotros el yo. La conciencia sólo tiene en la autoconciencia, como el concepto del espíritu, el punto de viraje a partir del cual se aparta de la apariencia coloreada del más acá sensible y de la noche vacía del más allá suprasensible, para marchar hacia el día espiritual del presente.” (Roces, p. 113).

Evidentemente ese “viraje” a que se refiere Hegel sólo es posible si el mundo es conciencia objetivizada, sujeto transformado en objeto, es decir, cosas que no tienen valor por sí mismas, sino que sólo adquieren valor por el trabajo humano sobre ellas.

Así, contestando a tus preguntas del mensaje nº 2204, yo diría que:

1.- En el epígrafe El temor (p. 119 de Roces) Hegel muestra el punto de vista de la servidumbre, el sujeto que trabaja, que transforma las cosas del mundo con su trabajo, y que ve cómo éstas se objetivizan y pasan a ser propiedad del señor. Ese sujeto servil, por lo tanto, ve cómo su acción se convierte en “pura negatividad”; podemos ver aquí una imagen del sujeto kantiano cuyo hacer se ve negado por una realidad nouménica inaccesible. Por eso la conciencia servil “ha sentido el miedo de la muerte, del señor absoluto”; la traducción de Roces puede resultar equívoca pues, por ejemplo, Hyppolite traduce: “la peur de la mort, le maître absolu”, es decir, “el miedo de la muerte, el señor absoluto”. La ineficacia de la acción del siervo es la negación de su acción y, por lo tanto, la muerte o aniquilación del sujeto. Sólo cuando el sujeto, como autoconciencia, se da cuenta de que su acción, su trabajo, no se desintegra en un mundo natural ajeno, sino que es acción para sí, ser-para-sí, ser para la propia conciencia, realización de la propia conciencia, pues el señor es también autoconciencia y el objeto no es desintegración del trabajo del siervo, sino objeto transformado por el trabajo y, en consecuencia, objeto mediador de relaciones intersubjetivas, supera la “supeditación a la existencia natural”, al mundo nouménico inaccesible, y elimina esa supeditación “por medio del trabajo”, es decir, transformando el mundo, que adquiere valor sólo mediante la acción del trabajo humano.

2.- La frase a que te refieres es, sin duda, confusa. Hyppolite inserta a pie de página la siguiente nota: “Interpretamos: ella [la conciencia] no es todavía el ser-para-sí para ella-misma”.

El “miedo al señor” (¿a qué señor? Creo que hay que recordar lo que acaba de decir Hegel: “el miedo de la muerte, el señor absoluto”), es decir, el miedo a la muerte, a su aniquilación y disolución, que siente el siervo ante la alienación, desvinculación de su obra al resultar ésta objetivada y apropiada por otro, convertirse en trabajo alienado, es el comienzo de la sabiduría, pero todavía no la culminación de ésta. Tal culminación sólo se produce cuando la conciencia para ella-misma pasa a ser ser-para-sí, autoconciencia o sujeto conciliado y no alienado.

3.- La conciencia del señor es mera apetencia o deseo de la cosa “que tiende a desaparecer, pues le falta el lado objetivo o la subsistencia” (Roces p. 120). El trabajo, sin embargo, reprime esa mera apetencia, contiene, por tanto, la desaparición del sujeto; es forma (no “trabajo formativo” como traduce Roces, creo que erróneamente). La acción formativa en que consiste el trabajo realiza el ser-para-sí de la conciencia, y la permanencia (y no la desaparición) del sujeto.
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Re: Fenomenología del espíritu 21 Jun 2011 21:07 #2881

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Pues sigo discrepando con respecto a tu interpretación que haces del trabajo, pues según entiendo trabajo hay que interpretarlo en clave metafórica y sólo así tiene sentido que Roces traduzca trabajo formativo (formierendes Tun)(no es lo mismo movimiento que acción). Trabajo lo entiendo en tanto que "energeia" es la única manera de salvar el escollo entre sujeto y objeto sin caer por ello en un idealismo subjetivista. Según tu lectura a mi modo de ver resulta una radicalización de los postulados kantianos cosa que Hegel intenta evitar. Del modo que tu lo presentas resulta un acabamiento del subjetivismo kantiano. Si planteamos las relaciones entre sujeto-objeto / sujeto / sujeto resulta entonces que todo aquello que me rodea no es mas que una prolongación de yo mismo, una objetivación, pero esto en mi opinión es todavía una conciencia fragmentada y dividida. Si pensamos que todo está en la conciencia entonces colocamos todo el peso de nuevo en el sujeto, pero sujeto es por llamarlo de alguna manera un extremo y determinar las cosas desde este sujeto es caer de nuevo en Kant. Ello es lo mismo que el subjetivismo ingenuo de creer que todo está en mi cabeza o pensar que los objetos que fabrico son una objetivación de la sociedad, de mis deseos (que también lo es, pero Hegel exige más) de una organización social y cultural, etc. Pero en esta situación el sujeto se queda sólo ante así y tiene que acabar lo que ha comenzado pensando que si sólo está ante el mundo ¿cómo estar seguro de que existe?. Aquí comienza las idas y venidas, o bien acaba de una vez por todas y sé es consecuente (realización del estoicismo = escepticismo) o bien se queda encerrado en el estoicismo negando cualquier atisbo de existencialidad porque implica contingencia, no ser (su muerte). Es decir tanto escepticismo o estoicismo, lo que sigue destilando de Kant, son en realidad la creencia en el ser en general o en la forma pura siendo ella independiente. Hegel está planteando el paso del no ser al ser, ser aquí entendido como existencia o conciencia autoconsciente, efectuación o efectividad. Con el concepto de trabajo Hegel está explicando este paso o lo que ya estando ahí, la conciencia ausente era incapaz de ver.
Si bien con el trabajo se reconoce en su unidad aún no ha realizado esta nueva figura de la conciencia que resultará en el capítulo siguiente (que aún no he leído). El trabajo es el eslabón, pero no para objetivarse, no para reconocer una prolongación de ella misma en los objetos, sino porque el trabajo por decirlo de alguna manera es el "trabajo del espíritu" y Hegel está planteando el paso del no ser al ser, que sólo es posible en tanto forma desgajada (entidad Wesenheit) del ser en general que era la conciencia antes de que apareciera el trabajo como protagonista.
Cuando Hegel llama "aufgehaltenes Verschwinden" se está refiriendo a la acción aristotélica, pues en tanto es acción y no movimiento, no puede cesar al estar contenido el fin en ella misma. Por otro lado aufgehalten significa detenido, estancado. ¿Cómo puede ser una acción estancada? sólo la energeia aristotélica sirve a este propósito. Verschwinden puesto que en tanto trabajo es efectuación de la forma formierendes Tun, toda forma implica desligarse, separarse, diferenciarse y toda diferencia implica negación. Y si la acción siempre ha de estar ahí, ello quiere decir que lo que sucede es que la conciencia cae en la cuenta de esa su unidad pero ello no significa ni subjetivismo ni objetivismo cuyo proceso vemos derrumbarse desde el estoicismo hasta el escepticismo. Ahora bien cómo realizar esa su unidad, como asentar el ser en el no ser. Esa es la dificultad. La conciencia es infeliz pues se devane los sesos pensando cómo es posible que lo inmutable quede "anclado" en la contingencia o lo que es lo mismo que la esencia penetre en lo otro. Si consigue efectuar esto, tender dicho puente, ser no sólo libertad abstracta y formal del pensamiento de lo que tiene la certeza sino verdadera libertad de pensamiento, entrará en la existencia.
Última Edición: 24 Jun 2011 22:13 por KRABAT.
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Re: Fenomenología del espíritu 29 Jun 2011 11:49 #3006

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Krabat escribió:
según entiendo trabajo hay que interpretarlo en clave metafórica
No estoy de acuerdo; el trabajo es algo real, y muy real, en Hegel; y creo que hay que interpretarlo como una verdadera transformación de la realidad mediante la acción humana y no, como afirmas tú, en sentido metafórico.
Krabat escribió:
Del modo que tu lo presentas resulta un acabamiento del subjetivismo kantiano
Efectivamente, así lo entiendo yo. Creo que todo el idealismo alemán (y, por supuesto, Hegel) tiene el propósito expreso de llevar el pensamiento kantiano hasta sus últimas consecuencias.
Krabat escribió:
el subjetivismo ingenuo de creer que todo está en mi cabeza o pensar que los objetos que fabrico son una objetivación de la sociedad
Yo no calificaría esa posición de “ingenua” precisamente. Lo que sí es ingenuo es creer en un realismo objetivista, según el cual el pensamiento no es sino una imagen de la realidad tal cual ésta es. Las dos teorías de la verdad que hoy podemos ver enfrentadas, tras tantos siglos de discusión epistemológica, son la teoría de la verdad-correspondencia (adecuación del pensamiento con una realidad exterior) y la teoría de la verdad-coherencia (consistencia de las creencias del sujeto, que es interna y no refleja el estado de cosas exterior). Ese concepto de la verdad como interpretación coherente de la realidad está en la base de la corriente hermenéutica, que predica el relativismo de una realidad que no se corresponde con el mundo sino con una “imagen del mundo” (“Weltbild” la llamó Heidegger); doctrina que tiene de todo menos de ingenuo. En la misma línea podríamos situar los “paradigmas” de Kuhn o las doctrinas de la ciencia como construcción social.
Krabat escribió:
Hegel está planteando el paso del no ser al ser
Yo diría más bien que Hegel está planteando el paso del deber ser (sollen) al ser (sein).
Krabat escribió:
La conciencia es infeliz (...) Si consigue efectuar esto, tender dicho puente, ser no sólo libertad abstracta y formal del pensamiento de lo que tiene la certeza sino verdadera libertad de pensamiento, entrará en la existencia
Totalmente de acuerdo siempre que no se interprete como un puente entre el no-ser y el ser, sino, como he dicho antes, entre el deber-ser y el ser.

Creo que este capítulo de la Fenomenología debe ser interpretado a la luz de los capítulos siguientes, que es donde se pone de manifiesto a dónde quiere llegar Hegel. Reproduzco a continuación unos párrafos de un trabajo mío (“Ciencia y política en Hegel”; está en el apartado de Descargas avanzadas y creo que te envié una copia por e-mail en su día, Krabat). Comentan el capítulo V de la Fenomenología.

El verdadero ser (wahre Sein) del hombre es (...) su obrar (Tat)” (FE 192). Esta frase, que aparece incidentalmente como una refutación a las teorías fisionómicas de la época, podría sin embargo tomarse como una declaración de intenciones de Hegel en su crítica hacia la moral de la “buena voluntad” o de la “sola intención” de Kant. Para Hegel una ética que no se realice en el mundo es absurda y vacía: “El curso del mundo vence, pues, sobre lo que, por oposición a él, constituye la virtud; vence sobre la virtud para la que la abstracción carente de esencia es la esencia. Pero no vence sobre algo real [Reales], sino sobre la invención de diferencias que no lo son, sobre esas pomposas frases sobre el bien más alto de la humanidad y lo que atenta contra él, sobre el sacrificarse por el bien y el mal uso que se hace de los dones; -tales esencias y fines ideales se derrumban como palabras vacuas que elevan el corazón y dejan la razón vacía, que son edificantes, pero no edifican nada” (FE 229). Una virtud meramente abstracta, no real (Reales), carente de esencia y mera “invención de diferencias que no lo son”, está llamada a ser “vencida por el curso del mundo”, así que Hegel, frente a la ética individual y deontológica de Kant, vuelve los ojos hacia la virtud antigua: “La virtud antigua tenía una significación segura y determinada, pues tenía su fundamento pleno de contenido en la sustancia del pueblo y como su fin un bien real ya existente; no iba, pues, dirigida contra la realidad como una inversión universal y contra un curso del mundo. En cambio, ésta que consideramos es una virtud que sale fuera de la sustancia, una virtud carente de esencia, una virtud solamente de la representación y de las palabras” (FE 229). Una virtud, como era la areté aristotélica, que tenía lugar mediante una praxis en la polis, en la “sustancia del pueblo” y, por eso, no iba en contra del curso del mundo. Así, “la conciencia se desembaraza como de un manto vacío de la representación de un bien en sí (an sich Gut) que no tendría aun realidad (Wirklichkeit) alguna” (FE 230). “Por tanto, el obrar (Tat) y el afanarse de la individualidad es fin en mismo; el empleo de las fuerzas, el juego de sus exteriorizaciones es lo que les infunde vida a ellas, que de otro modo serían el en sí muerto; el en sí no es un universal no desarrollado, carente de existencia y abstracto, sino que él mismo es de un modo inmediato la presencia y la realidad del proceso de la individualidad” (FE 231). Hay, pues, en Hegel mucho de un republicanismo cívico, conforme a los valores surgidos de la Revolución Francesa, que promueve una participación activa en la vida de la República, del ideal de la virtud como comportamiento político.
El obrar (Tun), el actuar humano, es, por tanto, el puente entre el deber ser y el ser, entre el “ser todavía no presentado” y el “ser presentado”; así, “ha desaparecido la diferencia entre algo que es para la conciencia solamente dentro de sí y una realidad que es fuera de ella”. Para Hegel “el obrar (Handeln) es precisamente el devenir del espíritu como conciencia” (FE 234-235. Roces utiliza “el obrar” para traducir, como hemos visto, tres términos alemanes, “Tat”, “Tun” y “Handeln”. Hyppolite traduce por “opération”. Por el contexto parece deducirse que Hegel usa “Tun” para referirse a un acto concreto de ejecución de un obrar más general, que sería “Handeln”).
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Última Edición: 29 Jun 2011 11:53 por Nolano.
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Re: Fenomenología del espíritu 02 Jul 2011 15:25 #3037

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Nolano, no puedo afirmar, que lo que dices sea falso o incorrecto, sobre todo teniendo en cuenta lo bien armado que estás conceptualmente y además, lo que dices se corresponde con la versión "oficial" y sin embargo no puedo estar de acuerdo por las siguientes razones:

Que Hegel sea un llevar hasta sus últimas consecuencias a Kant, no siginifica que se quede ahí, sino más bien, que en ese llevarlo hasta el final produce algo nuevo, algo distinto. En la Fenomenología no se da ni una teoría de la verdad como correspondencia ni tampoco un coherentismo, sino otra cosa. Se trata de arrancar del pedestal al sujeto pero no para que este sea un sujeto pasivo. Desde mi punto de vista es un misterio y dicho misterio lo vuelve a problematizar Hegel teniendo en miras los diálogos de Platón. Así lo cree también Jiménez quién afirma que toda la obra es un intento de dar respuesta al problema de lo uno y lo múltiple. Pues hallando una solución a dicho problema encontramos acto seguido la respuesta al problema del conocimiento. Abbagnano lo síntetiza del siguiente modo:

"¿Cuál es la relación entre las ideas y la mente del hombre? El Parménides fija dos puntos a este propósito: 1) las ideas no existen solamente como pensamientos en la mente humana: en tal caso serían pensamientos de nada (132 b);
2) las ideas no existen más allá de toda relación con el hombre: en este caso serían incognoscibles para el hombre, objeto de una “ciencia in se” que no tendría nada que ver con la del hombre y que sólo podría pertenecer - la divinidad (134 a-e). Estas dos determinaciones son fundamentales: ambas corresponden a puntos de vista sostenidos constantemente por Platón en toda su obra."

El hecho de que Hegel se sirva de conceptos como trabajo, amo y esclavo etc., no significa que los problematice en el sentido que tu dices, sino como utillaje para hablar del desenvolvimiento del ser en sus determinaciones esenciales. Que de ellos se puedan servir las ciencias sociales o la teoría política o el mismo Hegel en otros trabajos, no implica que Hegel lo tematice en este sentido en la Fenomenología.
Sigo creyendo que Hegel está explicitando el paso del no-ser (pura forma, ser en general) al ser (existencia). El deber ser no deja de ser en realidad una consecuencia de la creencia en la pura forma. Es decir, el deber ser se deduce de la creencia en esa pura forma, pero que en definitiva a Hegel "le resbala" ese deber ser. ¿Por qué? porque lo realmente importante no es que se esté cuestionando este mundo de los fines sino la creencia en el ser en general, es decir, el no ser, qué sea ello, de dónde surge y por qué subsiste en definitiva la creencia de que lo múltiple sea, el cual, paradójicamente parece no tener nada que ver con el reino de los fines, pero que en el fondo son una y la misma cosa.
Última Edición: 02 Jul 2011 22:26 por KRABAT.
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