Geiriz escribió:
Salvo que en el enunciado se especifique no poder usar reducción al absurdo no debería penalizar.
Mientras se conserve la corrección sintáctica y la preservación de la verdad, la longitud inferencial no es relevante. La economía inferencial es algo más pedagógico que lógico.
La economía en las pruebas no solo tiene valor pedagógico, en matemáticas la elegancia de las pruebas es muy valorada y buscada, más allá de su corrección formal (Paul Erdős imaginaba que Dios había escrito en un Libro las demostraciones más bellas de los teoremas matemáticos). Aunque la búsqueda de pruebas bellas está motivada estéticamente, su razón de fondo es probablemente cognitiva: una prueba corta y elegante proporciona una mayor comprensión de la verdad del teorema que una prueba larga y farragosa, aunque formalmente ambas sean correctas. No solo quiero que me demuestren que algo es verdad, quiero realmente comprenderlo, sentir la evidencia de esa verdad.
Volviendo a la pregunta concreta, ¿tiene sentido penalizar las inferencias correctas pero innecesariamente largas? Sí, porque encontrar la inferencia más elegante demuestra una mayor comprensión de la lógica.