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TEMA: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza

El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 23 Ene 2014 17:11 #18964

  • Nolano
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Porque el hambre y la pobreza marcan los limites entre el ser y el no-ser de nuestra realidad. Estos temas sí me interesan en grado sumo. Y en eso la reflexion sobre el liberalismo, ideológica o no, y éste como filosofía, se debe hacer en todo foro de filosofía sin ningún remilgo y con todo posicionamiento. Sobre todo porque considero que la filosofía liberal pretende una idea del mundo que reproduce el hambre.
www.filosofiauned.es/index.php?option=co...t=18&Itemid=60#18831


Aunque me gustaría que alguien me lo explicase, pues es una de las cosas que más me asombra y por la que me pregunto:la realidad de la miseria.
www.filosofiauned.es/index.php?option=co...rt=6&Itemid=60#18907

Jake, uno de los miembros más recientes de nuestra pequeña comunidad filosófica, se pregunta, no sin razón, qué tiene que decir la Filosofía sobre el hambre, la pobreza o la miseria. Ése es un problema filosófico que se trata en el área de la Metafísica bajo el nombre del problema del mal; o, con término más tradicional, Teodicea, es decir, "justicia de Dios" (del griego "zeós", Dios, y "dike", justicia), término acuñado por Leibniz para indicar que la constatación de la existencia del mal en el mundo no cuadra con la idea de que ese mundo haya sido creado por Dios, ser infinitamente bueno, lo que exige llevar a Dios ante una especie de Tribunal para juzgarlo o hacerle justicia.

Lo que ocurre es que, más allá de los conceptos de bien y mal que manejan los tertulianos y filósofos aficionados de corto vuelo, eso, filosóficamente, es un asunto bastante peliagudo. Para intentar clarificar el terreno habrá que partir de la categorización clásica del mal que se estudia en Metafísica: mal físico, mal moral y mal metafísico.

El mal físico (la enfermedad, la vejez, el dolor físico, la necesidad fisiológica) no nos interesa mucho a estas alturas de desarrollo de la Filosofía. En efecto, salvo aquellos creyentes que quieran pedir cuentas a Dios de ese tipo de mal, los demás creo que damos por hecho que va en la naturaleza de las cosas que exista todo eso.

Doy un pequeño salto y me ocupo del mal metafísico, que me permitiré llamar también mal ontológico: se trata de la intrínseca imperfección de las cosas, de que el mundo es imperfecto, inacabado y, además, imperfeccionable. Si nos referimos a la imperfección del mundo físico, estamos en el ámbito del mal físico aludido antes. Si hablamos del mundo "social" o "político" nos estamos acercando al mal moral.

El mal moral consiste en que el hombre, pudiendo hacer el bien, hace (a veces) el mal; pudiendo hacer lo correcto, hace lo incorrecto. Esto tiene dos vertientes: la vertiente personal, que nos permite enjuiciar moralmente el comportamiento de una persona y la vertiente colectiva, que nos permitiría enjuiciar moralmente a una sociedad y a sus instituciones (la estructura política, el Derecho, las relaciones de intercambio y distribución de los recursos, etc.). Y, aquí, yo establecería dos líneas de pensamiento: la de los que piensan que el mal moral es, en cierto modo, ontológico (debilidad ontológica de la naturaleza humana que lleva al hombre a hacer el mal) y la de los que piensan que el origen del mal moral es económico-social: el hombre es bueno por naturaleza, o inclinado a hacer el bien, pero las estructuras sociales lo llevan a hacer el mal (como cuando Rousseau imputaba la maldad en la sociedad al primero que dijo "esto es mío" e implantó la propiedad privada).

Aquí se abre un enorme abanico de posibles líneas de especulación al filósofo. La primera, a mi modo de ver, es la de definir el mal (con carácter previo a toda categorización posterior de ese mal): ¿qué es el mal? Porque no es lo mismo pensar que el mal es algo existente realmente (es una forma de ser) que pensar que el mal es una ausencia de bien o una imperfección en el bien (es un no-ser).

Una vez que contemos con una definición de mal (si es que preferimos resolver esa cuestión con carácter previo), tendremos que centrarnos en de qué clase de mal nos interesa ocuparnos. Posiblemente el mal físico lo dejemos a un lado, y, si decidimos ocuparnos únicamente del mal moral, tendremos que decidir, como prioridad, si la "acción social" es algo diferente a la suma de "acciones individuales", o más bien ocurre que el mal social no tiene entidad propia, sino que es el fruto de las acciones malas de los individuos agregadas.

La cuestión se entrevera con la del origen del mal. Si el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe e introduce el mal en el individuo (que puede así cargar la culpa de sus actos malos a la sociedad) ¿de dónde surge ese mal, si no es de las propias personas? ¿Cómo puede un hombre bueno por naturaleza dar lugar a una sociedad mala y corrompida? La cuestión, en mi opinión, no es tan sencilla como creía Rousseau. Pero es fundamental para atajar el problema del mal en el mundo: en un caso habrá que cambiar a los individuos, en otro caso bastará con cambiar las instituciones y estructuras de la sociedad, sin cambiar a sus componentes individuales. Pero, en el primer caso, tenemos el problema de si es posible cambiar al hombre (y hacerlo bueno) o si está en su naturaleza de forma incorregible la inclinación al mal.

Desde luego, este esquemático planteamiento del estado de la cuestión a nivel metafísico no va a dar de comer al hambriento, pero podría ayudar a encaminar las soluciones posibles del mal en el mundo (entendido como hambre, pobreza y miseria) en vez de andar dando palos de ciego; porque a lo peor resulta que el problema del mal no tiene solución. La Filosofía no dará respuestas ni soluciones, pero enseña a hacer bien las preguntas.

Creo intuir, por lo que nos ha dicho en sus mensajes Jake, que él cree firmemente en que el hombre no es malo por naturaleza (o hay algunos que sí y otros que no; eso no me ha quedado claro), que la sociedad, sin embargo, está corrompida, y que hay que cambiar la sociedad (instituciones políticas, jurídicas y económicas) y que, cambiándola, se acabará el hambre en el mundo. Lo que no sé es si esas creencias será capaz de justificarlas filosóficamente o son meras "actitudes emotivas" irracionales.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 23 Ene 2014 18:52 #18970

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Nolano escribió:
Doy un pequeño salto y me ocupo del mal metafísico, que me permitiré llamar también mal ontológico: se trata de la intrínseca imperfección de las cosas, de que el mundo es imperfecto, inacabado y, además, imperfeccionable. Si nos referimos a la imperfección del mundo físico, estamos en el ámbito del mal físico aludido antes. Si hablamos del mundo "social" o "político" nos estamos acercando al mal moral.
Se me ha ocurrido pensar, leyéndote, que lo que interpretamos nosotros como "mundo perfecto o imperfecto", "acabado o inacabado", quizá no sea tan fácil de definir, pues casi siempre vemos esos conceptos desde una perspectiva humana. Supongo que ya algún filósofo habrá hablado de eso (¿Leibniz? ¿Voltaire?), pero por poner un ejemplo, quizá para los animales (o para Gaia, o para un observador extraterrestre como aparece en algunas películas) sería más "perfecto" un mundo en el que no existieran los humanos.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 23 Ene 2014 23:42 #18988

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Posiblemente sean actitudes emotivas, no se si irracionales. Efectivamente, creo que es un cosquilleo en la tripa sobre el mal lo que me produce plantear preguntas y por lo que me interese la filosofía, aún como aficionado. Por eso agradezco tu respuesta. El cine ha tratado bien estas cuestiones: por un lado la película de Eastwood, <Un mundo perfecto>, el cine de Fritz Lang es otro ejemplo, pero sobre todo el cine de Bergman. Recuerdo la película <La vergüenza>, donde el silencio de Dios se hace clamoroso, y los actos del personaje masculino, cometiendo un asesinato. La escena final es pavorosa. Pero todo el cine de Bergman consiste en personajes dañándose. En <sonata de otoño>, una madre a una hija, en <El silencio> unas hermanas que se odian a muerte, incapaces de comunicarse, en <los comulgantes>, con el suicidio de un personaje incapaz de comprender la naturaleza del mal, en <secretos de matrimonio> en la pareja; el problema del mal también ha sido tratado por Scorsese en <Toro salvaje>, cuando el mal se lo produce uno así propio, golpeando a las personas que quiere.

Definitivamente, el mal es una de las grandes cuestiones filosóficas. Y terriblemente el mal se ha enseñoreado en el último siglo y sigue reinando. Tal vez el hombre no sea bueno por naturaleza, pero si creo que hay gente buena; sin embargo, el mal es el gran vencedor y se convierte en el amo del mundo. Aquí nos situamos en el terreno de las utopías que hablamos en otro hilo. La utopía es posible en uno mismo, actuando en la vida dando amor y no dañando a los demás, necesitando pocos bienes materiales y buscando una actividad que permita la libertad; para que al final del camino por la vida estés rodeado de gente a la que has hecho el bien, y a casi nadie el mal. Eso me recuerda la película de <ciudadano Kane>.

No se puede ir por la vida hecho un Pangloss, pues el mal se enseñorea y el silencio de Dios es apabullante, pero tampoco se puede tratar de llevar utopías a los demás si uno no la practica para sí. Posiblemente por eso han fracasado, pues las vanguardias de aquellas estaban formadas por quienes no eran capaces de darse una buena vida a ellos mismos. Esto me vuelve a recordar la frases de Camus, cuando dijo que entre la violencia y su madre, elegía a su madre, y fue criticado por los marxistas sartrianos. Como podéis ver sobre estas cosas he reflexionado, un poco sin saber como, y algo he leído, sobre todo si son las entrañas las que le revuelven a uno y las que le hacen buscar respuestas. No creo que por el momento pueda darse solución a mal, si no parte de uno como primera instancia. Tampoco creo que la acción política sea posible en alguien como yo. Tal vez la solución del mal sean pequeñas piedras que ponga cada uno y con ello trate de construir un edificio algo mayor.

Hay luchas políticas que tal vez si merezcan la pena, como la de aquellos gobernantes que <gobiernan obedeciendo> , pero obedeciendo a los nadies, a los oprimidos, a los sin voz, como lema, y que no sean otra cosa que pequeñas piedras: no sé, alguien como Mújica en Uruguay. Otra cosa es entederlo - el mal, y el hambre como un mal- y para ello hay herramientas que pueden seguro siendo válidas. Creo que ha sido Levinás quien ha hablado del otro sufriente en su rostro, y que hay elementos de Marx que no son desechables y que no hay que tirar a la papelera, sobre todo para entender el problemas del hambre. El cual es un problema metafísico, como afirmas, pero también un problema político, económico y ético. Y desde esas ramas de la filosofía debe también tratarse. Uno de los motivos de mi interés por la filosofía es éste. Ciertamente me faltan muchas lecturas filosóficas para dar en el meollo, pues paso muchas horas solo en el campo. Tampoco creo que haya que resignarse y pensar que el hombre es malo por naturaleza y que nada pueda cambiar. Un hecho que constanto es que el mal ya se presenta en la niñez desde bien pequeños, y que en la familia se puede potenciar o aplacar con una correcta o incorrecta educación.Posiblemente haya personas con más propensión a mal que otras, y que la forma social y comunitaria de vida que llevamos hace que se eduque ya defensivamente al mal, que es una piedra a sí propio lanzada por parte de las familias. Lógicamente desde el plano de la política, de la ética y de la economía si considero que hay algo que se puede hacer, porque ¿ Vamos a resignarnos con lo que ocurre?
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 00:17 #18995

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jake escribió:
no se puede ir por la vida hecho un Pangloss, pues el mal se enseñorea y el silencio de Dios es apabullante, pero tampoco se puede tratar de llevar utopías a los demás si uno no la practica para sí.
El mal se enseñorea... Pero es que muchas veces solo vemos lo malo. Basta con encender la televisión, y ver el Telediario, o con leer los titulares de prensa: parece que el mundo está loco y que todo es malo. Las cosas "buenas" o "neutras" (por decirlo de alguna manera) no venden tanto, ni se ponen tanto de manifiesto. Quizá es que consideramos que las cosas o todo lo que acaece debería ser siempre "positivo" o "bueno", o en el mejor de los casos "neutral", sin valorar las cosas positivas que nos ocurren, mientras que las cosas "malas" siempre tienden a resaltarse, "chillan más". Y así una sola cosa "mala" o "negativa" nos puede amargar la vida, aunque nos hayan pasado 10, 100 o 1000 cosas "buenas" o "neutras" ese mismo día, mes o año.

Por ejemplo, pongamos el caso (es solo un ejemplo extremo) de que alguien que se examine ahora de 10 asignaturas apruebe 9 y suspenda una. Es probable que haya muchos que estén contentos, pero puede que más de uno esté triste por ese suspenso, lo considere una gran desgracia y no "vea" o aprecie los restantes 9 aprobados. Esa persona considerará que le ha pasado algo "malo", y las 9 restantes notas positivas puede que las considere justas, naturales, normales y no sencillamente "buenas", porque eso es lo que tenía que pasar.
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Última Edición: 24 Ene 2014 00:29 por alekhine.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 10:23 #18999

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Alekhine escribió:
lo que interpretamos nosotros como "mundo perfecto o imperfecto", "acabado o inacabado", quizá no sea tan fácil de definir
Ahí está, efectivamente, el meollo de la cuestión. Un mundo perfecto sería aquel en el que no hubiese mal; y, a su vez, el mal consiste en la imperfección. Un bonito círculo vicioso.

De ahí que, en lo que a mí respecta, nunca he entendido muy bien de qué hablamos cuando hablamos del problema del mal. Para poder hablar de eso tenemos que tener un pre-juicio sobre dónde está el bien y dónde el mal (valores materiales). Todos tenemos esos valores, pero la cuestión es que, desde el punto de vista filosófico, no podemos afirmarlos fundadamente. El mal, como dice Jake, es un "cosquilleo en la tripa". Pero yo siempre he pensado que, en Filosofía, poner en acción el bajo vientre no es un buen método; ése es un órgano poco apto para ejercitar la Filosofía. Lo que hace que entre en juego el bajo vientre no son sino los metarrelatos retóricos en los que uno haya sido educado y vivido imbuido. Es posible que a un cabo del ejército alemán en 1942, si hubiese visto "El niño del pijama de rayas" o "La vida es bella", se le hubiese removido el vientre cuando llevaba a los judíos al horno de Auschwitz. Pero, como veía las películas de la UFA, pues no. Y lo mismo cabe decir de los romanos, que disfrutaban como locos en el Circo Máximo. Etc.

Pero estoy abierto a que alguien me argumente justificada y fundadamente lo que está bien y lo que está mal; es decir, que me diga por qué esto está bien y aquello otro está mal sin remitirse a un criterio puramente formal o instrumental. Por ejemplo: todos podemos estar de acuerdo (aquí y ahora) en que quemar judíos en un horno crematorio está mal. Bien, y ¿por qué está mal? ¿Podemos responder a esa pregunta desde la Filosofía?
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Última Edición: 24 Ene 2014 10:26 por Nolano.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 14:09 #19003

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Nolano escribió:
Pero estoy abierto a que alguien me argumente justificada y fundadamente lo que está bien y lo que está mal; es decir, que me diga por qué esto está bien y aquello otro está mal sin remitirse a un criterio puramente formal o instrumental. Por ejemplo: todos podemos estar de acuerdo (aquí y ahora) en que quemar judíos en un horno crematorio está mal. Bien, y ¿por qué está mal? ¿Podemos responder a esa pregunta desde la Filosofía?

Lo que yo tuviese que decir al respecto de lo que está bien y lo que está mal debería alejarse de convencionalismos, frases ñoñas y lugares comunes. Pero cada vez que intento hacerlo, desde una perspectiva lo más filosóficamente posible, sólo hallo aporías. Ahora bien, si, además, no nos permites basarnos en criterios formales o instrumentales, una definición filosófica del Bien y del Mal se me antoja imposible.
Quizá ambos son como una quimera o un pegaso, por ejemplo. Conceptos que hemos inventado y que no tienen una base en la realidad. Decimos que existen porque de algún modo debemos regular las relaciones humanas, esto es, las relaciones entre seres "racionales". No se dice que exista el Mal en el mundo animal, porque está compuesto por seres "inferiores", no racionales. Qué curioso que sí consideremos bueno un acto como que, por decir algo, la hembra de orangután le saque los parásitos de la cabeza a su cría. La ausencia de razón exime de incurrir en actos "malos"; la razón incorpora consigo misma el Mal, ni siquiera la potencialidad del mal acto. Razón y Mal son inseparables. Pero sería mejor decir que la razón crea ineluctablemente el espejismo del Mal, e inmediatamente crea su contrario, que es el Bien. Otra ilusión. Instrumentos ficticios para reglar las relaciones entre personas.
Nolano, que nunca escribe sin intenciones, sabe que el holocausto judío es tenido por el más infame acto que el ser humano haya cometido en su historia. Así que ha ido directamente donde duele. El otro día me enseñaron un vídeo de lo que parecía una ejecución real (a partir de "Holocausto caníbal" uno ya no sabe si las grabaciones de imágenes son de hechos reales o no...). Cuatro o cinco personas de rodillas, maniatadas, ante un grupo de hombres que portan armas blancas. La historia acababa con los rehenes descuartizados salvajemente. A partir de aquí, uno puede sacar sus conclusiones, seguramente precipitadas. La cuestión clave es si marcamos un límite objetivo. En mi opinión sólo podría ser uno: la vida. Si desechamos ese límite, porque pueda resultar inválido circunstanciamente, ni siquiera la tortura y quema sistemáticas de judíos serían necesariamente calificables de actos malos.
Ya he dicho que no sé nada de esto. Nunca alcanzo una conclusión. Lo que sí es cierto es que yo también siento ese cosquilleo en la tripa cuando veo "Shoah", el documental de Lanzmann.
- Disculpe, ¿la Calle Saboya...?
Última Edición: 24 Ene 2014 14:11 por Demóstenes.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 14:12 #19004

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¿Puede ser una cosa, una persona o un hecho "bueno" y "malo" a la vez? Seguramente este problema estará ya resuelto, pero imaginemos estos casos:

1. Si se me cae por la calle un billete de 50 euros, y lo pierdo, eso es indudablemente malo para mí; pero para el que más tarde se lo encuentra es bueno.

2. Una persona por la noche se dedica a hacer fechorías y delitos (robar, matar, etc.), pero por la mañana socorre a los necesitados, cuida a un enfermo, da limosna a un pobre e incluso dona sangre de modo desinteresado. ¿Se podría decir que esa persona es buena y mala, o solo parcialmente una cosa u otra?

3. El piano de una casa es bueno para un pianista, que vive de él, así como la música que genera, y también para su familia de pianistas; pero para su vecino es malo porque le molesta.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 16:22 #19015

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Disculpad si en algo que digo pueda cometer error, pues aún no poseo el instrumental necesario para adentrarme en este asunto. Quizá mi situación es emocional por ello, pero es cierto como dice Nolano que para pensar hay que dejar de lado las tripas: se piensa con la cabeza. Pero por algún lado se entra a la filosofía, en mi caso ha sido por ahí. Se sobreentiende la metáfora de que tripas son emociones negativas ante la contemplación del mal. Si causa polémica esta propuesta, bienvenida sea. Mi postura no es técnica, o la poca técnica que puede tener quien lee algo por las tardes, y por las mañanas las pasa en el campo. Así que mi propuesta es de sentido común que pueda poseer. Sí creo que se se pueda hacer una definición de mal, aunque podemos convenir su contenido más certero. Entiendo por mal hacer daño a alguien o a algo, bien intencionadamente, bien sin intención, bien por ignorancia. No considero el mal que la naturaleza provoca, por ejemplo un huracán o un terremoto, porque la naturaleza no tiene moral ni razón. Porque considero que Dios ni está ni se le espera. Así que dejo de lado problemas existenciales cristianos y el problema del pecado: no me interesan. El hombre es naturaleza, pero tiene razón y tiene libertad -aunque sé que eso se puede discutir- por tanto es responsable de lo que haga y de lo que no haga. Es cierto que lo moral, el mal, es una convención humana, y que la naturaleza, ontológicamente, ni entiende de bien o de mal. Hemos sido los hombres quienes hemos creado esos concepto y, por si fuera poco, hemos podido ser llevados al autoengaño por la debilidad de temperamentos culturales determinados. Podemos como humanos situarnos más allá del bien y del mal y, desde ese plano, dar cuenta de que no hay ni bien ni mal. Y que incluso aquello que llamamos bien ha tenido una genealogía tergiversada en occidente desde el humanismo helénico y el humanismo semita, que nos ha hecho entender un criterio de verdad y de moral con unos valores equivocados. Ciertamente, así me lo parece. No comparto que aquello que niegue la vida sea de hombres fuertes. Considero más bien de débiles aquellos que niegan la vida, incluso creyéndose poderosos y fuertes. La fortaleza, la virtú, se encuentra en amar la vida y en defenderla. Y todo lo que sea fortalecer la vida es de grandes hombres. Así considero que dañar es dañar vida, matar es dañar vida. Y que todo eso es llevar a la nada la vida. Es por tanto un valor no hacer daño físico o moral. Y es un valor fuerte de hombres fuertes, y no de mediocridades. Considero que actualmente que mundo está gobernado por valores de hombres débiles y mediocridades. En particular el hombre capitalista (y su adlátere el político profesional por él comprado). Su objeto es el beneficio propio, pero causando daño a la mayoría de la humanidad. Ante ello hay varias opciones. Aceptarlo alegre o resignadamente, desesperarse, hacer la del avestruz, adherirse a la corriente o la acción. Yo apuesto por la acción individual, en primer lugar, y en lo que se pueda la colectiva. Pero hay que empezar por la individual. ¿ Cómo? Teniendo un temperamento fuerte:Viviendo sin dañar a nadie ni a nada, siendo libre de formar uno su propia vida, y la autarquía, producir algún bien social, ser feliz, causar felicidad, trabajar y dar amor a los tuyos y amar la vida. Y esto simplemente por fortaleza.
Última Edición: 25 Ene 2014 00:24 por .
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 23:06 #19043

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Kant pensaba que una buena voluntad no es buena únicamente por aquello que hace o facilita, ni como herramienta para un fin, sino que es buena en sí misma. Brilla por si misma con luz propia. Llegando a decir en su Crítica de la Razón Pura. "Incluso si sucediera que, a causa de un revés de la fortuna, o de la disposición mezquina de una naturaleza madrastra, esta voluntad perdiera todo su poder para conseguir sus propósitos, si a pesar de sus grandes esfuerzos no pudiese conseguir nada y sólo quedara la buena voluntad- no, por cierto, un simple deseo, sino la unión de todos los medios que tenemos a nuestro alcance-, entonces, como una joya, brillaría con su propia luz, como una cosa que contiene todo su valor en sí misma".

Viktor Frakl, ya dijo en su libro "El hombre en busca del sentido" que los mejores de nosotros nunca regresaron". Y es que, a diferencia de Nolano, sí pienso que la filosofía si no quiere caer en una asepsia desencarnada, tiene que nutrise de la entraña. El ejemplo que ha puesto del aniquilamiento de judíos es el punto de cesura de toda una generación de filósofos del siglo XX. El mal que se genero en el Holocausto no es definible con palabras, los márgenes que se traspasaron fueron inimaginables, inexpresables, porque solo en la tesitura de un horno crematorio siendo consciente de un inmediato final puede uno percibir lo que es el mal. Si buceamos en la etimología de esta palabra Holocausto podemos descubrir que es una palabra de origen griego compuesta por holos (todo) y kaustos (quemado). Dicha palabra no da una significación aproximada a lo que pretende aprehender y determinar. Los judíos emplean otra palabra más ajustada: Shoá, que significa catástrofe. Es evidente que lo que sucedió en los campos de aniquilación es indefinible, inexpicable e indescriptible. El pensador eslovaco, Slavoj Žižek, al referirse al Holocausto, manifiesta: “Aunque este acontecimiento está en el origen de todo
de todo el debate ético contemporáneo, sigue acechándonos como una entidad fantasmal que no puede ser plenamente “explicada” ni integrada en nuestra realidad social”.

Primo Levi, sobreviviente en Aschwitz, entendió de modo palmario lo que
significaba ese recinto que, como si de un templo griego se tratara, le recibía a uno con un aforismo cargado de cinismo: “Arbeit maht frei”(El trabajo os hace libres). Ese recinto era un Campo de Aniquilamiento, el lugar en donde el ser humano no era sólo asesinado, sino que era, previamente, reducido a su mínima expresión. Ahí le quitaban a uno todo, todo objeto personal, la ropa, los zapatos, el pelo, el nombre. Condición humana más miserable no existe y no puede imaginarse. Es por ello que nadie escapó
con vida de Auschwitz, ni de Belzec, Sobibor o Treblinka. Todos murieron ahí una vez, los más desgraciados experimentaron la muerte en dos ocasiones.

El judío, el gitano, todo aquél que no entrara en los cánones establecidos por
la razón hegemónica debía ser apartado. Los campos de exterminio representan un
arrumbamiento, un profundo abismo en el proceso civilizador que pretendía alumbrar la Ilustración. El peor legado que se podría dejar a las generaciones futuras sería asimilar lo ahí acontecido a un mero proceso histórico, sin caer en la cuenta de la quiebra total que ese hecho ha representado en la moral de los hombres. Se podría argüir que estos hechos son producto de la irracionalidad, del paroxismo desbocado de un Tercer Reich que absolutizó el Estado y que, únicamente, obedecía a su propia fuerza de dominio
aplastando contra todo aquello que se pusiera en su camino. Sin embargo, esta visión sería excesivamente simplista. Los hechos obedecieron a una lógica racional perfectamente meditada y estructurada: la "Solución Final", diseñada por los jerarcas nazis en la conferencia de Wahnsee, tenía como objetivo el exterminio sistemáticamente programado del pueblo judío. La"Solución Final" de la "Cuestión Judía" hay que situarla en conexión interna con esa forma específica de la modernidad técnica y política que fue el nazismo, en otras palabras, la Razón Instrumental, la lógica de dominación en su punto más álgido. Adorno vinculaba ese asesinato administrativo de modo directo con la "frialdad", principio fundamental de la subjetividad burguesa sin la
que Auschwitz no habría sido posible, sin ese principio los seres humanos no habrían aceptado semejantes hechos, se habrían opuesto fervientemente. Esa frialdad burguesa es la misma que denunciara Hannah Arendt, en su célebre ensayo “Eichman en Jerusalén, un estudio sobre la banalidad del mal", en dicho ensayo expone sin ambages, y para molestia de las mentes biempensantes, que el auténtico mal no radica en el paroxismo de unos jerarcas iluminados, sino más bien en el laissez faire de la clase burguesa, que no se opone a la injusticia, que tolera lo intolerable. El mal no se reduce a ese binarismo maniqueo que suele acotar nuestro pensamiento y que nos muestra una y
otra vez la dramaturgia cinematográfica. El mal subyace en todos nosotros, en estado latente, dispuesto siempre a manifestarse, a hallar un acoplamiento que lo haga real y operativo. Y ese mal, el mal reificador, el mal de esa lógica de dominio, radica en el laissez faire, en ese dejar hacer, en la razón cínica que manifiesta: sé, pero no obstante... El mundo administrado hace oídos sordos a todo lo que no entra dentro de su engranaje. El fascimo y los campos de exterminio son el recuerdo perdurable de la razón más inhumana

Recapitulando y concluyendo. Para mí el mal es la racionalidad ajena a la entraña, a la empatía, a la capacidad de amar a otros. Para mí la buena voluntad kantiana, es pura y simplemente capacidad de amar. Esa es para mí la principal virtud que debe tener un ser humano. San Pablo lo expresó de modo diáfano: "Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada".
Hay una sola expresión para la verdad: el pensamiento que niega la injusticia. Horkheimer.
Última Edición: 24 Ene 2014 23:12 por Bud.
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Re: El problema del mal en el mundo: el hambre y la pobreza 24 Ene 2014 23:25 #19046

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Bud escribió:
El fascimo y los campos de exterminio son el recuerdo perdurable de la razón más inhumana.
Si, pero como ya se ha dicho en algún otro lugar del Foro, no hay que olvidar añadir a eso también el Gulag y la bomba atómica.
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