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TEMA: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2)

"Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 16 Nov 2011 10:09 #5308

  • Nolano
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Strawson escribió:
Pues bien, ¿cuáles son, entonces, las formas que puede adoptar una teoría analítica sistemática y positiva? (p. 61)

Como vimos, en el capítulo anterior, Strawson había enfrentado dos visiones contrapuestas dentro de la filosofía analítica, la “negativa” (o “terapéutica”) y la “positiva” (o “gramatical”). Si nos guiamos por la primera frase de este segundo capítulo, Strawson parece dar por cerrada esa dicotomía y entra ya de lleno en el estudio de la segunda de tales modalidades, la “teoría analítica sistemática y positiva”. Y abre aquí una segunda dicotomía, al distinguir un enfoque por “reducción” y un enfoque por “conexión” de conceptos. En mi opinión, sin embargo, la cosa no está tan clara como parece, como intentaré explicar a continuación..
Strawson escribió:
... nuestra tarea consistiría en encontrar ideas que fuesen completamente simples y demostrar, a continuación, cómo pueden ensamblarse, con esos elementos simples mediante un género de construcción lógica o conceptual, las ideas más o menos complejas que son de interés para los filósofos (p. 61)

A pesar de la primera declaración de intenciones de Strawson de abandonar ya el enfoque analítico negativo, yo creo que éste vuelve a aparecer aquí, en este programa analítico “reductivo”. En efecto, lo que se nos propone aquí no es muy diferente de la crítica conceptual terapéutica que proponía Wittgenstein: reducir los conceptos al uso del lenguaje ordinario. Parece tratarse en esta reducción de elaborar una especie de diccionario de conceptos, mostrando los usos y acepciones de los mismos. Es cierto que Strawson incluye también la demostración de “cómo pueden ensamblarse” los conceptos simples para dar lugar a los complejos. No otra cosa hace el diccionario cuando define unas palabras refiriéndose a otras más simples (con las matizaciones a este respecto que enseguida diré).

Precisamente esa reducción se distingue de la conexión en que ésta conlleva una “gramática sintáctica” de los conceptos, muestra la posibilidad de combinar éstos y las reglas de dicha combinación; es decir, lo que en el primer capítulo había acogido Strawson bajo el título de filosofía analítica “positiva” o analógicamente gramatical. Siguiendo con la analogía, la filosofía analítica negativa se plasmaría en un enfoque reductivo, dando origen a un gran Diccionario de conceptos. Por su parte, la filosofía analítica positiva tendría su reflejo en una especie de Sintaxis de la lengua filosófica, mostrando las posibilidades conectivas o combinatorias de los conceptos. Parece, pues, que, como veíamos en el capítulo anterior, no podemos prescindir de ninguno de ambos enfoques que, aunque opuestos en cierto modo, son también insoslayables y no fáciles de dejar de lado.
Strawson escribió:
... puede parecer un proyecto bastante implausible. Y lo es. (p. 62)
... tratamos de averiguar las condiciones necesarias y suficientes de la aplicación correcta del concepto.
Cabe abordar este estilo de análisis con un espíritu relativamente modesto, como usualmente se hace. (p. 62)
La observación: «Su análisis es circular: sufre de circularidad» es verdaderamente dañina –fatalmente dañina, en realidad- para el análisis pretendido. (p. 63)

En realidad eso sucede con todo diccionario y es una experiencia que todos hemos tenido alguna vez, buscando una palabra que no conocemos: el diccionario la define con otras palabras alguna de las cuales también desconocemos; y, buscándola, nos aparecen otra u otras también desconocidas, que buscamos, y así sucesivamente, hasta ir a dar a parar a la palabra original otra vez.

Pero esos círculos viciosos tienen, en cada caso, muy distinta amplitud. En unos casos hay una remisión directa de A a B y de B a A (padre: varón o macho respecto de su hijos; hijo: persona o animal respecto de su padre); en otros casos la cadena de remisiones, hasta que volvemos al punto de inicio, puede ser bastante larga. Debo reconocer que en mi primera lectura de este capítulo de Strawson me dije: un círculo vicioso es siempre un círculo vicioso, y lo seguirá siendo (por tanto, un argumento defectuoso) tenga los eslabones que tenga. Pero pensándolo con más detenimiento he acabado dando la razón a Strawson. No es lo mismo (A->B ) ^ (B->A) que (A->B ) ^ (B->C) ^ (C->D) ^ (D->E) ^ (E->F) ^ (F->A). Puede que hayamos llegado al mismo sitio, pero parece que hemos salido más ilustrados tras seguir este segundo proceso que con el primero. Lo mismo que cuando hemos estado un rato hojeando el diccionario de aquí para allá, aprendemos más que si las palabras buscadas sólo eran dos porque se remitían mutuamente entre ellas. Utilicé este “descubrimiento” en mi examen de Teorías de la Ciencia (Enlace), discutiendo la acusación de circularidad que, desde el creacionismo, se hace a la teoría de la evolución, intentando mostrar que, aunque puede que la teoría de la evolución contenga circularidad, nos enseña mucho sobre nosotros mismos y el mundo en que vivimos.
Strawson escribió:
Consideremos ahora un modelo bastante diferente. (...) Abandonemos la noción de simplicidad perfecta de conceptos; (...) En lugar de ello, imaginemos el modelo de una elaborada red, de un sistema, de elementos conectados entre sí (...) Todavía sería mejor sugerir la imagen de un conjunto de sistemas de este tipo formando todo él un dispositivo mayor. (p. 63)
... la acusación general de circularidad perdería fuerza, porque nos habríamos movido en un círculo amplio, revelador e iluminador. (p. 64)

Como acabamos de ver, nuestro modelo de Diccionario, si como quería Wittgenstein no podemos definir los conceptos más que por su uso, hace frente a la objeción de circularidad con la misma eficacia que el modelo conectivo de Strawson. De hecho no creo que difieran tanto. Ni el modelo reductivo puede prescindir de las conexiones mutuas entre los conceptos reducidos, ni el modelo conectivo puede prescindir de los conceptos como elementos que se conectan, pues no hay conexión posible si no tenemos elementos básicos que conectar entre sí. Así lo viene a reconocer el mismo Strawson:
Strawson escribió:
Si preferimos este modelo –el modelo que podríamos denominar de la conexión, para resaltar el contraste con el modelo reductivo o atomista-, ¿hemos de renunciar, desde el punto de vista del análisis de conceptos, a la idea de que hay algo fundamental? Pienso que no. (p.65)

Por lo tanto, lo que está criticando Strawson no es tanto el modelo reductivo, sino cierta forma de entenderlo. Así se comprende por las alusiones que en la p. 64 ha hecho a dos filósofos que asocia a este enfoque, Hume y Russell. Pero, entonces, lo que Strawson pretende con su enfoque conectivo no es tanto prescindir de los conceptos simples, sino dar entrada a conceptos no referenciales (para usar el lenguaje de Frege), que eran rechazados por Russell. La metafísica, incluso en su versión analítica, se constituye sobre conceptos con sentido pero sin referencia; lo que Strawson critica es la posibilidad de fundar una filosofía primera sólo sobre términos ostensivos o con referencia: para hacer filosofía hay que encajar esos conceptos referenciales (que constituyen los átomos o elementos constitutivos de las ciencias positivas) en un marco donde es ineludible dar entrada a conceptos no referenciales. Y como estos conceptos primeros (o metafísicos) carecen de referencia, sólo pueden sustentarse sobre sus conexiones o “referencias recíprocas” (no ostensivas). Por eso dice Strawson:
Strawson escribió:
... la adquisición de los conceptos teóricos de las disciplinas especiales presupone, y descansa en, la posesión de los conceptos preteóricos de la vida ordinaria. (p. 65)

Vemos, pues, que la filosofía analítica “positiva” afronta el problema metafísico de la estructura conceptual de la imagen del mundo; pero para ello necesita, y se monta sobre ella, de la filosofía analítica “negativa”, como crítica al rasgo distintivo de la Metafísica tradicional que traspasa el marco del uso de los conceptos de la vida ordinaria, para desplazarse a elucubraciones ontológicas desbordadas (no obstante, con posible valor poético –en el sentido etimológico de “poiético” o creador-, como ya vimos también al comentar el primer capítulo).
Strawson escribió:
... parece que deberíamos buscar conceptos que fuesen altamente generales, que no fuesen descomponibles (o sea, que se resistieran a la definición reductiva), y que fuesen no contingentes. (p. 67)
Un concepto o un tipo de concepto es básico en el sentido pertinente, si es uno de esos conceptos o tipos de conceptos generales, omnipresentes y en última instancia irreductibles que forman en conjunto una estructura, estructura que constituye el marco de nuestro pensamiento y discurso ordinarios y que presupone las varias disciplinas especializadas o avanzadas que contribuyen, de formas diversas, a nuestra imagen total del mundo. (...)
A continuación quiero considerar la posibilidad de una concepción de la estructura conceptual básica más fuerte que la que he perfilado. Y a este respecto adquieren relieve las nociones de contingencia y no contingencia (p. 69)

Como indica el propio Strawson más adelante (p. 71) la referencia aquí no puede ser otra que Kant y su esquematismo a priori de la razón pura. Y por eso introduce las nociones de contingencia y necesidad; naturalmente, no estamos hablando aquí de contingencia y necesidad ontológicas, del tipo al que se refería Leibniz, por ejemplo. Aquí estamos hablando de contingencia y posibilidad epistemológicas, de lo que se puede “conocer” de otro modo y de lo que necesariamente constituye todo conocimiento humano.

Es interesante, pues, traer aquí el siguiente texto de Kant: “Se trata de averiguar cuál es el criterio seguro para distinguir el conocimiento puro del conocimiento empírico. La experiencia nos enseña que algo tiene éstas u otras características, pero no que no pueda ser de otro modo. En consecuencia, si se encuentra, en primer lugar, una proposición que, al ser pensada, es simultáneamente necesaria, tenemos un juicio a priori. (...) En segundo lugar, la experiencia nunca otorga a sus juicios una universalidad verdadera o estricta, sino simplemente supuesta o comparativa (inducción). (...) Necesidad y universalidad estricta son, pues, criterios seguros de un conocimiento a priori y se hallan inseparablemente ligados entre sí.” KrV B 3-4).

No a otra cosa se refiere Strawson con su “concepción fuerte” de las estructuras conceptuales básicas: que éstas tienen que ser a priori, universales y necesarias. Pero Strawson se muestra deflacionista a este respecto: aunque no hallemos tales estructuras con esos requisitos tan exigentes, siempre cabe conformarse con algo más laxo.

El caso es que no sé si debido a la deficiente traducción o a un lapsus de Strawson, la definición laxa de conceptos básicos habla de “conceptos generales, omnipresentes y en última instancia irreductibles”. Pero ¿qué es “omnipresente” sino lo que aparece siempre, es decir, lo “universal” y, por tanto, también necesario, como nos enseña Kant? Posiblemente aquí hay que entender por “omnipresente” lo que ha aparecido siempre hasta ahora, pero que carece de necesidad lógica, por lo que no cabe descartar, de entrada, que pueda presentarse un contraejemplo. Si es así, podría encontrar encaje consistente en ese marco el a priori filogenético del naturalismo epistemológico (ver Enlace). Nuestra configuración actual conforme a la experiencia pasada da lugar a una estructura conceptual de forma inevitable; pero la plasticidad del hombre frente al entorno no permite dar por clausurada esa estructura, que siempre está expuesta a modificaciones.
Strawson escribió:
En realidad el mismo Wittgenstein dijo: «Lo que hay que aceptar, lo dado –podríamos decir- son formas de vida».
Y ahora uno se siente tentado a preguntar: ¿Significa esto que no se puede decir nada en absoluto sobre las conexiones entre formas de vida? Sería difícil encontrar una razón que apoye la respuesta de que nada se puede decir sobre esas conexiones. Dejemos, pues, a un lado esta clase de escepticismo. (p. 72)

El final del capítulo es, para mí, bastante enigmático. Parece que, frente a la postura más bien escéptica, propia de la Antropología cultural, reflejada en la frase de Wittgenstein, que remite esa estructura conceptual básica a cada “forma de vida”, con evidente quiebra no sólo de la pretendida universalidad y necesidad kantiana, sino incluso de la mera generalidad no universal, parece, digo, que Strawson aún quiere salvar esa “universalidad” en su versión deflacionista, pues si no hubiera una estructura conceptual básica común, las diferentes “formas de vida” estarían condenadas irremisiblemente a la incomunicación, cosa que Strawson (y comparto su postura) no está dispuesto a admitir. Pero eso supone, se quiera o no, volver a dar entrada al a priori kantiano, a la doctrina fuerte de la estructura conceptual básica. Salvo en los términos de la epistemología naturalista a que antes me refería que, sin embargo, no aparece aludida, ni por asomo, en el discurso de Strawson.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 19 Dic 2011 16:36 #5779

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Gracias por tu reflexión. Comienzo la mía a raíz de la tuya, resaltando una cita que ha llamado mi atención y que me parece esencial en la discusión metafísica, más en el caso de la filosofía analítica que ilustra la tensión reductiva-conectiva de este capítulo.

En la página 71 dice Strawson:
Strawson escribió:
La significatividad puede marchitarse, o el sinsentido brotar, tanto por exceso conceptual como por deficiencia conceptual; y posiblemente el exceos de indulgencia conceptual sea más común que la inanición conceptual. El propio Kant establece tanto un límite superior como uno inferior.
Con este capítulo y en especial con esta cita, he recordado este artículo que publiqué hace años y que ya os he citado en alguna ocasión: Filosofa ingeniero. La navaja de Ockham. ¿Cómo elaborar una metafísica mínima sin entrar en ese incierto mundo en el que el suelo firme del positivismo más palpable, de los conceptos con clara referencia, parece desvanecerse bajo nuestros pies? ¿Acaso el lenguaje ordinario no se maneja por encima de las meras variables perceptibles, ser es ser una variable de Quine? ¿Y es acaso siempre irreductible a éstas?

Para mí, como dije en este mensaje los círculos viciosos de los que hablas, Nolano, se rompen al establecer su anclaje con la realidad gracias a la experiencia que podemos compartir, y que no sólo se basa en el uso (Wittgenstein) sino también en la ostensión, en el carácter puramente deíctico o referencial de nuestra experiencia compartida. Pero, como bien dices, todo el viaje que se realiza para regresar al mismo punto, ¿no nos enriquece enormemente? ¿no resulta cualquier cosa menos estéril? Sucede algo similar cuando escuchamos un relato o un cuento: es posible que en primera instancia parezca que nada de lo contado es estrictamente real (¿príncipes? ¿palacios? ¿poderes mágicos? ¿lugares inexplorados? ¿personajes diabólicos?...); y sin embargo, el enriquecimiento que experimentamos, ¿es sólo por el placer del entretenimiento? ¿o aun más, nos llevamos mucho en perspectivas, en analogías, y en capacidad de comprensión e interpretación de nuestra realidad? Ya decía Ortega que el hombre inevitablemente se ocupa de la realidad dándole un sentido. Y Sartre nos recordará esa irrenunciable responsabilidad de construirnos un sentido - sin caer en la mala fe de asumir el sentido construido por otros, lo que requiere por nosotros de la reapropiación de la tradición de la que hablaría Unamuno. Y para ello, ¿no es acaso enriquecedor lo que aún nos quede de este núcleo de la filosofía que es la metafísica?

El peligro, como decía en mi artículo y advierte Strawson, es que al abandonar el concepto con referencia, la construcción empiece a engrosarse enormemente y sin mucha moraleja (un "cuento de nunca acabar" ;)). En el extremo contrario, tendremos a un Russell o a un Quine no se atreven a dar el salto, y en mi opinión, se quedan a los pies del precipicio perdiéndose lo mejor. Frege, sin embargo, alberga la incertidumbre que para mí, es inevitable en toda experiencia humana. El enfoque reduccionista y conectivo son dialécticamente tan complementarios como imprescindibles para ese equilibrio.
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 24 Ene 2012 23:25 #6156

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Creo que Strawson anda bastante cerca de la posición de Körner respecto de las categorías, tal como se explica ésta en el tema 8 de la UD (pp. 147-148). Bajo un fondo de matriz kantiana, las categorías, sin embargo, se conciben como a posteriori y, por tanto, no universales ni inmodificables, a diferencia de las categorías kantianas que son enteramente a priori y, por ello, universales y necesarias. Tanto Strawson como Körner conciben un esquematismo débil, aproximativo pero con un grado de fijeza y permanencia superior al del conocimiento científico teórico, por ser aquél preteórico; pero, a pesar de todo, siempre modificable.
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 01:37 #6160

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Sí, es posible. Ciertamente, en el acervo filogenético al que parecemos inclinados a remitir estas categorías, podrían éstas cualificarse en sentidos diferentes como "a posteriori" y como "a priori": a posteriori porque se forjan a partir de la experiencia, realimentando naturalmente la configuración neuronal, por pura selección natural; a priori porque dada esta realimentación aparecerían como innatas en cada especímen humano. Su carácter universal lo sería en el sentido de encontrarse en todos y cada uno de los ejemplares humanos, tras su consolidación evolutiva; pero no dejaría de ser un esquematismo contingente, que con suficiente perspectiva podríamos considerar simplemente general en el tiempo, ante la posibilidad de nuevas evoluciones.
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 09:19 #6161

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Kierkegaard escribió:
a priori porque dada esta realimentación aparecerían como innatas en cada especímen humano. Su carácter universal lo sería en el sentido de encontrarse en todos y cada uno de los ejemplares humanos

El concepto kantiano de a priori va bastante más allá de su significado etimológico como algo previo o anterior (prior). Por eso se dice que el a priori kantiano es trascendental: porque no sólo va antes, sino que se caracteriza por las notas de universalidad y necesariedad. En ese sentido "fuerte", Kant no admitiría un a priori filogenético. Claro que él no conocía los desarrollos posteriores de la biología y en particular la teoría de la evolución.

Por eso creo que hay que distinguir entre un esquematismo apriorístico "fuerte" (trascendental) y otro "débil" (filogenético y, por tanto, inmanente).
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 12:12 #6162

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Estamos de acuerdo. Como es comprensible, Kant no podía plantearse una perspectiva científica de semejante magnitud, y el llamado “problema de Platón” que comenté hace poco tenía que seguir respondiéndose de una forma un tanto mítica o misteriosa: de ahí que Platón recurriera a la anámnesis y Kant a un más moderado pero no menos trascendental esquema apriori, universal y necesario, en sentido fuerte.

P.D.: “Necesariedad” ¿No bastaba con “necesidad”?
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 12:43 #6163

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Posiblemente bastaba "necesidad". Quería destacar la "cualidad de necesario" más que el sustantivo abstracto "necesidad" como categoría ontológica.

La RAE da como incorrecto "necesariedad": AQUÍ. Pero, si nos fijamos en el ejemplo que da la RAE para ilustrar el uso incorrecto, el término se utiliza en esa frase (indebidamente) en lugar de necesidad, pero no para adjudicar a algo la cualidad de necesario.

Por otro lado, cualquier adjetivo admite, añadiendo -dad, -edad, -eidad o -idad (según su terminación) la formación de un sustantivo: ver AQUÍ. Como dice la RAE, se trata de añadir un "sufijo de origen latino que en español forma, a partir de adjetivos, sustantivos abstractos de cualidad".

La palabra "necesariedad" no viene en el diccionario, porque es un derivado usando reglas comunes. Igual que no aparece "necesarísimo" que, sin embargo, es correcto, por derivarse de la aplicación de las reglas generales de formación de los superlativos.
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Última Edición: 25 Ene 2012 12:48 por Nolano.
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 19:24 #6166

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Aunque intentes justificarlo, creo que está bastante claro que esas reglas de derivación no pueden aplicarse indefinidamente, pues de un sustantivo siempre podría volver a derivarse un adjetivo y de éste un nuevo sustantivo y así sucesivamente. Por economía del lenguaje, al final se impone un límite, y si ya existe una palabra para determinar ese significado ¿para qué inventar otra? Por eso la RAE dice que “necesariedad” no existe y es incorrecto: porque la cualidad de ser necesario es la necesidad.

La filosofía en su reflexión pionera y de frontera es la que más suele desarrollar pero también caer en la perversión del lenguaje, proponiendo palabras nuevas para resaltar acepciones y matices que sin embargo en general estaban ya presentes en palabras existentes (es el llamado complejo de Cristóbal Colón: creer que se descubre algo ya descubierto). El afán de novedad, cuando no de notoriedad, se entremezcla con las reflexiones más creativas y minuciosas. Ockham de nuevo debe asistirnos.
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Re: "Análisis y metafísica". Notas de lectura crítica (cap. 2) 25 Ene 2012 20:08 #6167

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Sabes que, en general, estoy de acuerdo contigo en la lucha contra lo que Lázaro Carreter llamaba "superfetación" del lenguaje.

Pero en este caso particular, hablando del esquematismo kantiano, creo que está justificada mi derivación de una palabra específica para denominar la "cualidad de necesario" más allá del término "necesidad". En efecto, las categorías de Kant tienen la cualidad de ser necesarias en nuestra percepción de la realidad. Entre dichas categorías están las categorías "modales", entre las cuales, a su vez, las dos siguientes: la necesidad y la contingencia. Estas dos categorías son "necesarias". ¿Diremos entonces que la "contingencia" tiene la cualidad de la "necesidad"? Me parece más claro decir que la contingencia goza de la necesariedad (no de la necesidad, a la que, precisamente, se opone). Por tanto, mi planteamiento sería, en este contexto, reservar "necesidad" para designar la categoría específica que lleva ese nombre y habilitar "necesariedad" para designar una cualidad que tienen todas las categorías.

Cierto que, con un poco de buena voluntad, del contexto de la frase se deduciría lo que se quiere decir: "las categorías gozan de universalidad y necesidad"; fácilmente se entiende que las categorías son necesarias, no que la categoría de la necesidad sea una metacategoría que engloba a todas las demás (incluyendo su opuesto, la contingencia). Pero no habiendo, creo, y como he explicado, obstáculo alguno de orden gramatical para utilizar el término "necesariedad", no veo por qué no usarlo, para hacer explícito el meollo de la cuestión, en vez de dejarlo a la buena voluntad del lector.

Vuelvo a incidir en que en el diccionario de la RAE no aparece "necesariedad" no porque sea incorrecto, pienso, sino porque es regla de los diccionarios que no aparezcan todos los posibles derivados que pueden correctamente formarse con las palabras que sí vienen en el diccionario.
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