|
Bienvenido,
Invitado
|
TEMA: Cine
Cine 12 Abr 2025 21:11 #86885
|
Es un sentimiento hermoso. Curiosamente, el Romanticismo moderno no lo contiene, no se me ocurre un texto de entonces que lo evoque. La combinación dieciochesca de individuos desclasados por el auge del capitalismo y un futuro, novedosamente en manos de la "ejemplarizante" clase media revolucionaria francesa, cancelaron ese particular gen del hombre casi en los mismos términos en los que la selección natural lo hace. El futuro, tal como viene corriendo desde la cima de donde emana, para Hölderlin, Rousseau, Kant, Goethe o Nietzsche, es mejor que no suceda en los términos de su acción natural sino en los términos de su prescripción teórica o poética. La reflexión sustituye a la acción que ahora es autónoma, natural. De hecho, una gran pregunta: ¿es el capitalismo natural? La inteligencia se desconecta de la potencia de las extremidades del cuerpo, estas ya no pueden sacar beneficio de un intercambio mercantil, injusto, διά ὕβριν, asistemático, pues el cálculo del interés es autónomo y total. El superhombre es un mal negocio. Los filósofos modernos están hechos de la contradicción entre su esencia social como clase media y su esencia histórica como aristócratas semi-dioses, ejes de la acción y sus niños mimados. Los filósofos modernos piensan como reyes pero cobran como funcionarios rasos; cobran como sofistas mientras traen flores nuevas a la tumba de Platón-Sócrates, ¡el enemigo por antonomasia del retor de filosofía! síntesis consistente de heroicidad e inteligencia... pero ejemplo imposible de vida. Y es la imposibilidad de auténtica fama la que entristece a Aquiles.
|
|
Última Edición: 12 Abr 2025 21:31 por Julián.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: lelo
|
Cine 14 Abr 2025 12:43 #86889
|
Buenas, Julián.
Pues fíjate que este tipo de reflexiones yo las hubiera relacionado también con la época más romántica. ¿En qué sentido dices que la selección natural también cancela ese espíritu? |
|
¡La UNA Y TODO SERENO!
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Julián
|
Cine 20 Abr 2025 03:35 #86899
|
Qué tal, Lelo:
Ciertamente no fui demasiado claro en cuanto a qué me refería, pero es que tenía en mente cosas bastante arduas de explicar. Voy a intentar decirlo mejor. Me refería al sentimiento de "si tendrán eco nuestros actos con el devenir de los siglos". Me refería también al sentimiento de "si se recordará nuestra valentía en la batalla". Me refería, pues, a los sentimientos del romanticismo histórico relacionados tanto con el futuro como con la acción. Empezaré diciendo que ambos sentimientos entrecomillados sí son propios de la aristocracia griega. La condición para que lo hayan sido no se debe a la capacidad individual de estos individuos, sino a su particular cosmovisión, a que la virtud de la acción para estos no dependa de un cuestionamiento acerca de qué fin merece la pena, sino que, presupuestos los buenos fines, u oculta su bondad bajo un estatus indiscutido, la virtud esté garantizada por el mero intento, manifestado en el buen morir, en el morir bello, con independencia del éxito, de si se consigue o no se consigue algo. La conquista está dada en el presente de la vida aristocrática griega, en llevar el apellido que se lleva; hasta la muerte hay ocio, y el cuerpo muerto es el triunfo: el negocio del aristócrata, la fama, su firma. Trataré de plantearme a mí mismo una objeción. He dicho: "la virtud esté garantizada por el mero intento", bien, pero, ¿intento de qué, de qué cosa? (Adelanto la respuesta: de nada que competa a nadie saber ni discutir, del talante naif de la acción heroica). Hasta la llegada de la filosofía y de la eclosión profesional del ejercicio sofista, de la generalización de la discusión pública; hasta que son los hombres los que se plantean los unos a los otros los misterios y las paradojas de la vida que otrora eran competencia exclusiva de la divinidad, hasta ese momento el qué merece la pena hacer, el qué es buena acción, es juicio privado de los caciques, cuyo juicio cabalga en adivinaciones y misterios divinos, privacidad y exclusividad del juicio de semi-dioses que es rasgo esencial de la épica homérica y que se refleja en el carácter simultáneamente caprichoso, altanero, violento y noble, de un Aquiles, por ejemplo. Cuando leí la Ilíada lo primero que me sorprendió fue pensar en que la obra cumbre de la literatura occidental tiene por eje de la acción el capricho de un joven que decide tirar por tierra una campaña militar decisiva por una cuita personal estrafalaria consistente en que Agamenón le hurte los derechos sobre Briseida, un mero botín de guerra. ¿Dónde está aquí el sentido común?, ¿Dónde está incluso un sentido punitivo-trágico superior? No lo hay, solo hay aristócratas decidiendo cosas en una fase histórico-ideal donde se manifiesta un estadio infinitamente ingenuo del juicio y de la acción (naif). Luego, aunque ya en la épica trasluzcan conatos de reflexión, la fama está cuasi-garantizada por un sentido del curso de la acción que es privado, y precisamente porque es privado. Y, por privado, diríamos nosotros, fetichizado como cosa o acción natural. De ahí que estos héroes se llamen semi-dioses, o sea, semi-inertes. La fama de un aristócrata, de un cacique de la época heroica, está tan garantizada como un río, una montaña, una constelación, etc. Su fama depende de ellos y ellos no dependen de nada más que de sí mismos, una mismidad privada, intelectualmente inabordable, que es garantía de su estatus y sello del género épico. No hay héroes propiamente caídos en desgracia en la Ilíada como si los hay, ya por principio, en la tragedia. En la Odisea hay conatos de duda, pero la condición de cosa natural del hombre semi-divino aun se sostiene de la mano del astuto Odiseo, cuya astucia consiste en sostener el rasgo divino en medio de una incipiente y oceánica deriva existencial. En la Modernidad los románticos no expresan los sentimientos a los que me referí más arriba porque la duda está instalada como principio intelectual metódico (Descartes), de modo que la acción está cautiva, siendo la llave de su prisión alguna idea genial y no alguna acción, no un certero disparo de flecha o de dardo, no un espadazo ni la resistencia de los escudos en ristre, sino alguna idea... La idea genial de los románticos es, dicho en general, la de abolir la duda racional en una apuesta por una renovada naturalidad, para reconquistar la vieja ingenuidad de una acción vinculada, por vía de una sublimada capacitación sensible, a los deseos de los dioses, de lo privado y lo misterioso del ser, que nace porque sí y muere porque sí y que entre medias hace cosas inspirado precisamente por dicha gratuidad existencial correspondientemente divina. En esta situación moderna, románticos y no románticos no pueden expresar cabalmente el que su acción sea recordada, pues antes sienten el deber de recuperarla (el vigor o el derecho de la acción). Tampoco, pues, van a esperar nada del futuro en términos naturales, sino reflexivos, objetivos, espirituales, como un fruto de la conciencia teórica (Añádasele a esto lo que dije sobre el impacto sociológico del capitalismo para entenderlo mejor). Alguien como Hölderlin asumirá la imposibilidad de recuperar el talante heroico griego, como da a entender el final de Hiperión; alguien como Nietzsche se hundirá en adivinanzas conmovido por el carácter en el fondo irracional de la vida y de la necesidad de hacer de la necesidad virtud, algún día; alguien como Goethe pacerá como una vaca sagrada, placiéndose de la similitud entre naturaleza y representación que genera la obra de arte perfecta; alguien como Rousseau prescribirá la ley natural de la acción futura; y Marx, a mi entender, sorprenderá a todos anunciando una posible síntesis de acción y pensamiento, siendo este, para mí, desde luego, el proyecto filosófico moderno más importante y comprensivo de todos. ¡Ay, y qué gracia me hicieron en su día estas palabras de Rousseau! Entro en materia sin demostrar la importancia de mi tema. Si se me preguntara si soy príncipe o legislador para escribir sobre política, contestaría que no, y que precisamente por no serlo lo hago: si lo fuera, no perdería mi tiempo en decir lo que es necesario hacer; lo haría o guardaría silencio. Todo lo que he dicho no deja de ser una especie de examen hermenéutico de la idea de acción en dos épocas distintas (¿en términos de crítica literaria?). Quizás esta apreciación permita enmarcar mejor el argumento. |
|
Última Edición: 20 Abr 2025 04:17 por Julián.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: lelo
|
Cine 22 Abr 2025 15:41 #86905
|
Buenas, Julián.
En primer lugar, muchas gracias por tu tiempo y por tu escritura. Es un verdadero placer leer cosas tan bien escritas e interesantes. Desde luego, todo lo que has dicho me produce verdadero interés. Siempre había oído hablar de ese espíritu del aristócrata griego, me gusta como lo has puesto en relación. Me gustaría conocer tu opinión sobre la acción respecto a nuestro tiempo presente (has dicho lo siguiente "Añádasele a esto lo que dije sobre el impacto sociológico del capitalismo para entenderlo mejor"). Quiero decir, a modo de un simple vistazo, ¿Cómo percibes la acción en nuestro presente? Sabiendo, por supuesto, que necesariamente vamos a generalizar porque no todas las personas actúan según un único patrón en todas las culturas de nuestra época. Aún así, ¿Cómo lo percibes? |
|
¡La UNA Y TODO SERENO!
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Julián
|
Cine 01 May 2025 22:36 #86921
|
Hay bastante discusión acerca de si la Modernidad es en sus ideas fundamentales: ciencia, estado de derecho, etc., una tabla rasa o una solución de continuidad con el Medievo, una discusión que para mí está zanjada por una simple pero pregnante observación histórica, a saber: que, que yo sepa, es la primera vez en la historia que cabe leer en algún libro (Hobbes, Rousseau) una solución teórica para un presente-futuro social amorfo (la Modernidad), una solución que se intenta producir de manera consciente y de una vez, en bloque, con intentos incipientes de definir sus términos teóricos, si empíricos o si ideales, usando de unos y de otros con un ejercicio crítico que también se va definiendo sobre la marcha, en un enfrentamiento, insisto, singularmente consciente en cuanto a lo que se está haciendo.
Si pienso en los cataclismos sociales que a mi me pueden venir ahora a la mente, qué se yo, la destrucción de Atenas por Jerjes, que incendió el lugar sagradísimo de la Acrópolis, o el fin de Roma, o el desmoronamiento visigodo en nuestra península, no veo, por mucha novedad que traiga el nuevo presente, a nadie, a ningún autor, filósofo, científico o intelectual, de tales momentos, tratando de reconstruir, "more geometrico", en términos teóricos, lo que debe ser. Los atenienses reparan su hogar, hay grandes cambios espirituales en ellos, nada menos que lo que conocemos como arte clásico, pero ningún acto de conciencia netamente intelectual de la talla de un Hobbes o de un Rousseau (no por su talla exactamente -la de Platón-Sócrates se me antoja mayor-, sino por lo cósmico de su intento intelectual), sino cambios lentamente cocinados por el sentimiento. La Modernidad es una inflamación nerviosa nunca vista, a mi entender. Y yo quiero pensar, pues me parece más plausible, que es, no por hombres de mejor o peor composición neurótica, sino por haber enfrente una circunstancia inflamante. Y tal es el fin de la Cristiandad, que no es el fin de ninguna patria ni de ningún imperio, sino de una idea... Una idea que cae por autofagia, siguiendo exactamente el mismo proceso en sus razones que el que seguirá nuestro Sol hasta colapsar sobre sí mismo. La Modernidad es entonces la verdadera edad oscura del hombre, porque es causada por la caída no de una idea, sino de La Idea. Y nunca antes en la historia había caído La Idea. La acción presente, a mi entender, está determinada y estresada tanto por lo que yo llamo poéticamente camino de vuelta, como por la revolución (última concitación consistente para la acción), si se acepta conmigo -aceptación que no pido, no me la pido ideológicamente tampoco a mí mismo- que lo que está contenido en el Capital es clarividente en cuanto a la situación moderna. La revolución marxista, o sea, lo que se puede llamar legítimamente así, fue a mi modo de ver seriamente planteable hasta el anuncio por Lenin, en carta privada dirigida al PCUS a principios de los años 20, acerca de lo que yo entiendo -que Lenin entendía- que era la imposibilidad "técnica" -no teórica- de la revolución. El comunismo que hay después de eso es una posición geopólitca más, ni peor ni mejor, solo el resultado de los compromisos genéricos que contrae un imperio, acompañado de su correspondiente propaganda, que en el caso de ese lado del mundo fue y es el marxismo (desde Stalin en adelante junto con otras cosas). Un marxismo fruto de la propaganda pseudo-revolucionaria que ha enfangado el estudio de Marx a un nivel inaudito en la historia de cualquier cuerpo de ideas expresadas en un soporte material y público. El manoseo histórico de Platón y "Hitler lector de Nietzsche" son meros campamentos en esa cima de falsificación que es la "propaganda comunista" en relación a la obra de un pensador entre tantos. Supongo que tengo que decir algo al respecto de por qué digo que la revolución, en los términos de el Capital, apunta a una acción consistente (de lo más importante siempre se habla menos, porque es lo más dificil; yo mismo lo he retrasado hasta ahora). Diré solo esto: el capitalismo implica una acción ciega, es, en el fondo, un mecanismo, un mecanismo ciego, análogo en complejidad al mecanismo ciego -no teleológico- de la selección natural. La "ley de la sociedad moderna", es, en la jerga de la época, una definición de "eso intelectualmente nuevo que hay cuando no hay Cristiandad y que no se sabe qué es". El teorema de tales, la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, es la definición del triángulo rectángulo. El capital es el intento análogo de definición social más serio que yo conozca (de eso que estresa espiritualmente al hombre moderno). Un descubrimiento interno a dicha definición es que el "modo de producción capitalista" cumple e incumple con dicha ley o definición, con la llamada "ley del valor", o que cumple inesencialmente, requiriendo de la acción para su cumplimiento calculado y consciente, requiriendo, pues, de la "revolución". Es consistente, pues, porque: - Define la sociedad moderna (Por supuesto que admito discusión al respecto de que lo consiga; de hecho de esto depende todo). - Su definición fundamenta cierta acción para la disipación de la actividad meramente nerviosa, contradictoria, pasmante. O sea, el fundamento de una teleología humana inmanente. (Razón esta por la que yo considero a Marx, al menos en su propósito filosófico, la vanguardia filosófica absoluta; más exactamente: no a Marx sino a el Capital.) Mi hipótesis actual de trabajo, con la que yo guío mi investigación presente en esta área es, correspondientemente: - Si la revolución es posible; en qué terminos. - Qué significa que haya fracaso de la revolución, si es que fracasó esencialmente. - Si fracasó, ¿qué hacer?, ¿camino de vuelta al cristianismo? - Si no fracasó, ¿qué hacer? Creo igualmente que la acción de nuestro tiempo, que está lógicamente pasmada, tiene como causa de su colapso nervioso tanto esta clase de preguntas como la validez de sus respuestas (si detectase que con quien hablo le tiene tirria al nombre "Marx", diría: la pregunta acerca del alcance del proyecto intelectual y revolucionario ilustrado). Ah, pero más jugoso que todo esto me parece yo mismo caer en la cuenta de la idea que atraviesa toda esta diatriba ¡Cuán cara le es la acción al hombre y cuánto le ennoblece dudar! Noble por la duda el hombre moderno. Noble por la acción el antiguo. |
|
Última Edición: 02 May 2025 00:13 por Julián.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: lelo
|
Cine 08 May 2025 12:26 #86924
|
Bueno, Julián, pues muchísimas gracias por tu explicación. Me ha resultado sumamente interesante en su conjunto.
Una duda, cuando dices "acompañado de su correspondiente propaganda, que en el caso de ese lado del mundo fue y es el marxismo", ¿Consideras que la propaganda actual de esas latitudes sigue siendo el marxismo? Respecto al trabajo que te traes entre manos, me gustaría echarle un ojo en un futuro. Quizás antes tendría que echarle un ojo a El Capital... |
|
¡La UNA Y TODO SERENO!
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Julián
|
Cine 08 May 2025 22:33 #86927
|
Muchas gracias a ti por el interés y por la agradable oportunidad de poder razonar un rato sobre asuntos tan jugosos.
Hasta donde alcanzan mis conocimientos en la materia, que no dejan de ser de mero lector, no de historiógrafo, Rusia era un territorio increíblemente atrasado, los campensinos todavía se vendían junto con las tierras en una forma de servidumbre que no fue abolida hasta 1861, lo cual da una medida de la enjuta penetración de las relaciones jurídicas modernas en el país. Es como si chatgpt se usase en una región del mundo y en otra solo empezase a utilizarse alguna versión rudimentaria suya un siglo después. Imagínate en términos sociales lo que esto implica. El avance de la Modernidad (estado de derecho y ciencia) encontró, natural y lógicamente, impedimentos por el camino, tales fueron en el S.XIX la intención de restaurar el Ancien Régime y en el siglo XX el fascismo. Rusia -la dinastía de los Romanov- era banderiza del restauracionismo, posición históricamente perdedora, a la postre. La revolución a Rusia llegó cumpliendo con la ley económica de Trotsky del desarrollo desigual, que, básicamente, postula que, cuando aparece un fenómeno técnico, económico, nuevo para un país pero ya existente en otros desde hace mucho tiempo, se hace mejor en el país atrasado, debido a factores tales como el conocimiento acumulado, la reducción de costes debido al desarrollo técnico, etc. Barcelona, ciudad de un país que ocupa la posición decimoquinta en PIB, no tuvo hasta hace creo que un año un sistema de captura informática del ticket del metro, el metro de Atenas, ciudad de un país en la posición quincuagésimo cuarta, lo tiene desde el 2017, la razón, según aquella ley económica, se debe a que Atenas hizo su metro muy tardiamente en relación a urbes como Barcelona. Si la revolución francesa puso un parlamento al frente de la nación, la revolución rusa, cumpliendo, digo, con esa ley del crecimiento desigual, quiso hacer de la nación en su totalidad un parlamento (se quiso verdaderamente, he leido actas de congresos del PCUS y dudo -no lo dudo, lo sé- que nunca voy a leer discusiones políticas tan serias y tan honestas de congresos políticos, esto, claro está, hasta que el partido se convirtió en una funeraria de solemnes silencios), quiso hacer un parlamento de cada unidad económica (soviet), etc. La revolución en Rusia se hizo tan inspirada en Marx como la francesa en Rousseau, y sobre ella pesan los mismos vítores y las mismas dudas. Consecuentemente, la relación cultural-propagandística Rusia-Francia es similar. Me gusta buscarle las costuras a los procesos revolucionarios, me gusta criticarlos, investigarlos, ponerlos bajo la lupa del microscopio, no me gusta en cambio cierta actitud consistente en rasgarse las vestiduras por lo que es consustancial, necesario y natural a un proceso constituyente, que es la brutalidad propia de un situación pre-jurídica. No hay derecho sin condiciones materiales de seguridad y garantía, luego no cabe juicio jurídico de ningún proceso constituyente o revolucionario, solo juicio filosófico. Cuando ya hay estado, sí cabe tal clase de juicio y rasgarse todas las vestiduras que sean necesarias. Los desmanes de la URSS, cuando ya sí había una situación jurídica establecida, es decir, cuando la arbitrariedad se excluyó como principio de actuación del estado, pero que decadentemente apareció una y otra vez como principio político, con justificaciones relacionadas con la injerencia extranjera, con enemigos en el estado, etc., son ilegítimos, merecen impugnación y descrédito (según mi opinión ya desde Marx, ya desde el propio marxismo). Lo que no funciona, por las razones que sean, como fue el proyecto de Podemos en España (por falta de cuadros en un sentido fuerte y falta de correlación internacional no oportunista), debe desmantelarse, pues, si no puede ser, no debe existir como mera fuerza política, debe volver a la dimensión intelectual, algo que de todos modos sucederá algún día cuando la podredumbre de una fuerza sin vector claudique en el absurdo de una dirección sin sentido técnico-político (la idea de Podemos y de sus acólitos más conscientes es que esa guerra entre fuerzas sin sentido técnico-político debe darse, que precisamente es la guerra política par excellence, en cuyas ruinas el vencedor elegirá el sentido. Interesantísima cuestión también esta; mentirosa, a mi modo de ver). La URSS sobrevivió como mera fuerza, como una posición geopolítica más, es decir, sin sentido técnico-comunista, bajo la cruda ley de la oportunidad, siendo que la parte discursivo-propagandística de su supervivencia se hizo depender de toda clase de falsificaciones (que deben estudiarse y entenderse, las teorías de Stalin, el socialismo en un solo país, el juche en Corea del norte, etc.); digo, de toda clase de falsificaciones del Rousseau para Rusia que fue Marx, falsificaciones diseñadas para persuadir de que lo que se estaba haciendo no era solo la supervivencia de una clase de burócratas, sino algo más. No había desde luego nada más. No hay en el mundo, hoy en día, seriamente, nada más. La propaganda en clave marxista viajó en paralelo con la inflación imperialista rusa enconada en la barbarie imperialista general, la cual mantuvo a la población rusa, descendientes espirituales de un poder constituyente espiritualmente marxista, bajo el sueño revolucionario, tal cual, a mi entender, tantos otros hoy viven complacidos bajo toda clase de falsificaciones revolucionarias que creen que son una extensión, continuación o amplificación de la Modernidad, cuando en realidad no son sino callejones sin salida ideológicos, no técnicos, impensados, bárbaros en el fondo, aunque tal barbarie tenga que tomarse su tiempo para expresarse (no pensar significa sencillamente no porder anticiparse a las concesuencias de algo), tal cual se expresa hoy en España la barbarie jurídica contra los hombres, o la plausible incoherencia técnica tras el apagón. Un discurso ideológico como el de la propaganda "marxista" rusa, no técnico, inconsecuente, diseñado según la oportunidad del momento, deriva obviamente en toda suerte de mistificaciones, según, insisto, la oportunidad. De modo que no cabe decir que Marx sea el gran eje de la propaganda de tal latitud, pero sí cabe decir que forma parte del acervo válido de su propaganda política, sumado, hoy en día, repito, por la oportunidad del momento, a figuras históricas propias, Pedro el Grande, etc., la religión ortodoxa, etc., etc. Una prueba marginal de esa inconsistencia discursiva es la de aquel quien, en el contexto de la guerra cultural a nivel geopolítico, se adhiere espiritualmente al eje ruso para resistirse al movimiento woke y, qué se yo, le lleve su amor ideológico a poner un pie en Moscú, y después del café se cruce con el mausoleo de Lenin, espantajo pegatinado en la camiseta de sus propios enemigos wokes. Mi suegro hace la gracia de que mejor no me pregunta la hora porque le hablo del sistema solar. Disculpa la perorata pero gracias a la vez por dejarme dártela. Si algún dia, por cierto, te animas seriamente con el Capital, contáctame sin ningún pudor, dudo que nunca deje de existir en este lugar, ¿dónde hará filosofía un autodidacta sino es en el medio informal de la propia vida que espontáneamente se concita bajo la necesidad de entenderse? |
|
Última Edición: 08 May 2025 23:10 por Julián.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: lelo
|
Cine 13 May 2025 12:58 #86942
|
Buenas tardes, Julián.
Muchas gracias por tus explicaciones, más que perorata es una oportunidad maravillosa para aprender cosas nuevas. Te has esforzado más en expresarte y en transmitirme tu conocimiento que algunos profesores que he tenido. Me siento chico aquí en el foro porque me asombra la cantidad de cosas que conocéis muchos de vosotros. Es un placer. Entiendo ahora perfectamente a lo que te referías... Ese popurrí de mezclas simbólicas heterogéneas para legitimar el discurso ideológico dominante. Totalmente oportunista. Por supuesto que la imagen del comunismo todavía se proyecta de ese modo. (Muy interesante lo que has dicho sobre lo -woke-). No dudaré en contactar contigo si en algún momento me adentro en El Capital, y gracias por el ofrecimiento. |
|
¡La UNA Y TODO SERENO!
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Julián
|
Cine 13 May 2025 13:07 #86943
|
Gracias, amigo.
Y acerca de este sitio... Bueno, supongo que un foro de filosofía que funciona es necesariamente un sitio muy especial. Un abrazo |
|
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: lelo
|
Cine 13 May 2025 13:21 #86944
|
Devuelvo este hilo a su naturaleza, no tanto con ánimo de recomendar nada, sino por haber yo mismo rememorado el siguiente film, que muchos conoceréis.
Es una especie de sainete del movimiento obrero turinés. En el que se plantea una inteligente, cómica, costumbrista y ácida relación entre la sofisticación de un movimiento político, encarnada en un intelectual orgánica - líder del movimiento que trata de organizar a la masa obrera de Turín Y las propias gentes trabajadoras, en la profunda disyuntiva de la conciencia subjetiva (identidades nacionales, diferencias salariales, etc., de toda índole) y la conciencia objetiva, unívoca y universal, como clase protagonista del último y definitivo golpe de gracia de la Modernidad. |
|
Última Edición: 13 May 2025 13:30 por Julián.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
|
Tiempo de carga de la página: 0.253 segundos



