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TEMA: Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic

Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 01 Jul 2021 15:40 #64377

  • Heráclida
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— ¿He de seguir remando, incluso contra mi pesar? ¿He de hacer un sobreesfuerzo para que el fuego perviva? ¿Hay ascuas, todavía yace algo del mismo que pueda avivar o he de apagarlo con las aguas del Leteo?


Llevamos cuatro meses en este viaje. Nos conocimos en el puerto: los dos trabajábamos en el mismo buque. En su día hicimos escapadas esporádicas que permitieron conocernos: coincidimos en un barco y acordamos, algunos días, a cultivar nuestra pasión por la navegación con fugaces escapadas que se agotaban en pocas horas. Nunca pasamos noches juntos: tan sólo dos pequeñas tardes de fuego incandescente fueron suficientes para saciarnos. A pesar de que nuestros encuentros se interrumpieron, ahora nos encontramos en una travesía que presupongo larga y seria: distinto es chapotear en las orillas de una playa a adentrarse con tu compañero de viaje en la alta mar.

Durante el tiempo que llevamos navegando ha sido inevitable el afloramiento de los sentimientos; o, al menos, yo así lo pensaba; o, quizá, yo me sentí -ficcionalmente- acompañado en los míos. Ella decía que estaba enamorada: invocando el discurso del amor, me transmitía que se sentía fatal en mi ausencia, que me pensaba constantemente, que se sentía bendecida por los dioses por habernos cruzado; hablaba incluso de construir una cabaña para que los dos viviésemos cuando llegáramos a tierra firme.

Cualquier lobo de mar sabe que el océano es oscuro y peligroso: podemos encontrar tesoros, pero, sin duda, podemos quedar dañados de muerte si nos somos capaces de enfrentar con éxito a las adversidades que moran en ellos. Nuestro barco no parece tampoco el mejor para emprender una larga travesía por los siguientes motivos:

— La distancia de edad entre nuestros cuerpos condiciona el movimiento de nuestro barco: sus brazos, algo envejecidos, no permiten brazadas muy seguras mientras que los míos, jóvenes y esbeltos, me permiten remar con decisión. Cualquier progreso del trayecto exige sincronizarnos hacia la misma dirección y empujar con la misma fuerza: sin destino no hay camino; sin sincronía, un lado del barco ejerce más fuerza que el otro y ello puede desviar -hacer retroceder o imposibilitar- el avance del barco.

- Cada uno de nosotros, un joven marinero y una capitana veterana, tiene habitaciones individuales. En el interior de las mismas moran fantasmas errantes que pretenden generar discordia. Por ejemplo, algunos de ellos, los que habitan en una sala de ella que contiene mapas de viajes pasados fallidos, pretenden apagar el fuego en el que descansa el incierto éxito de nuestra travesía. Sus cantos aspiran a cancelar el discurso del amor susurrando palabras escépticas y señalando cadáveres del pasado.

Mis habitaciones no se encuentran exentas de demonios: unos, fantasmagóricos, me pretenden convencer de que yo no soy el marinero adecuado para este barco, que ella se siente atraída por otro tipo de navegantes; otros, reales aunque moribundos, blanden su quebrada daga contra mi sable forjado con los mejores materiales y empuñado por manos curtidas por la pericia. No puedo evitar tampoco sentir la sombra de la puñalada trapera planear sobre mi cuello, sea el victimario un ser inmaterial o una persona ávida de venganza.

- ¿Dudas de este ardor? ¿Quién no confiaría en este fuego de mágicos destellos, irredento y que todo lo ilumina? ¡Venga! Yo ya estoy adentrándome. Ven, si quieres...

Por fortuna contamos con un candil cuyo fuego baña todas las habitaciones de luz haciendo desaparecer, así, toda manifestación fantasmal: todo lo sombrío desaparece cuando la llama pervive. Con él, tomándolo por cierto, me animé a zarpar. ¿De qué se alimenta? ¿Qué propicia su llama? La pasión es muy fuerte: llegamos a encenderlo hasta tres veces por día, llegando a azuzarlo con saliva, sudor, mordiscos y contracciones involuntarias. ¿Serán única y exclusivamente nuestros encuentros nocturnos los que fortalezcan la llama? ¿Puede sólo ese alimento, por sí mismo, dotarnos de la energía necesaria para remar, aunque sepa a maná caído cielo?

¿Cuál es el problema, entonces? Dos: uno, que no parece que encontremos un consenso acerca del destino; el otro, que la falta de una hoja de ruta hace que mi aportación al fuego languidezca. Aunque segura de querer tenerme en su barco de forma exclusiva, su remar es errático o sin un destino claro. Esta inseguridad acerca de hacia dónde nos dirigimos modula mis brazadas: a veces intento adaptarme a las suyas, lo cual me genera dolor en tanto que siento que mis expectativas y esfuerzos por llegar a un sitio estable son inútiles por no coincidir con los suyos; otras tantas intento convencerla de llegar a la isla que yo deseo para pisar suelo firme, pero sus dudas me zahieren.

¿He de seguir remando aunque mis brazos se encuentren confusos, cansados y heridos? ¿Finjo como si nada que su indecisión no me afecta, aunque por dentro mi estado sea incluso más proceloso que la peor de las tormentas marineras? ¿Fuerzo todavía más la situación planteándole de nuevo mis expectativas, a pesar de que ello pueda entorpecer su remar? ¿O motu proprio apago nuestro fuego con las aguas del Leteo, aquellas que hacen a uno olvidar, y ahogarnos así en la tempestad? ¿Qué haríais?
"Hablando con las fieras del zoo, sólo yo hablo; ellos suelen mirar [...] Cuando era un crío, ¡vaya una mierda! Lo consiguistéis: me jodistéis bien; la zancadilla nada más nacer. Así es como se crece bien: con empujones para no pensar y una bomba bajo la almohada [...]"
Última Edición: 01 Jul 2021 15:58 por Heráclida.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 01 Jul 2021 21:40 #64387

  • Albert Walden
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Recogiendo el texto de "Moira", cuando afirma que "no hay poema logrado que no invite a hacer una reflexión filosófica...", me justifico con este esbozo - supongo, poema logrado - de Jaime Gil de Biezma
"Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchas con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza...."
,
para compartir una paródica "quevedina" con este desgarrador poema, incitando a que el breve personaje recreado, a modo de "alter ego", empiece a hacer un "mutis por el foro", vareándose entre la patológica bipolaridad de la necesidad dialéctica y la contingencia pasota del "yqueismo". Hollando su idiosincrático rastro con la siguiente ocurrencia en "Las trochas de Trapaza".
A gala por estas tierras se tiene ser ladino y "espabilao", andar despierto y no mirar atrás cuando uno corre con lo poco o mucho que haya "apañao", como el ratón "colorao" que sabe más que los demás y "que se jodan los otros, que para los que estamos nos lo hacemos muy bien"; que como el señor Quevedo - el de las desgracias del ojo del culo - hacía decir "el que no hurta no vive" (mas - ¡cuidado! - tenga usted siempre presente lo mudable de cualquier proverbio; dice el prudente) y otros que también me contaron que "no dormían bien agasajados si al vecino o al compadre algo no habían mangado".
Así el pillete y sus calañas, el buscavidas y sus "secretarios", el hidalgón de gotera, el bachiller sopista o el astroso "piernas" entontecido crearon patria popular, así el costumbrismo de la miseria imitó a la histriónica honorabilidad de eximias casas abolengadas en conquistas y reconquistas... o fue al revés ¿? En fin, lo mismo da, albardán o monarca, oficios ambos muy propios para el mur "colorao".
Sin términos medios, sin medias tintas, con mansedumbre en la pechería todos fueron a una, a no tener que darse explicaciones morales ni los unos de su santa golfería, ni de su vileza ennoblecida los otros, todos baldíos e ineptos, y tal fue el secreto; no permitir que esa semejanza en la nulidad fuera incomodada, "¡nuestros galeones repletos siguen llegando a puerto!".
De tal modo, generación tras generación, saqueo tras saqueo y perdón tras perdón se pudo forjar el destino en lo universal y la bolsa en lo particular.
Pero, ¿de quién se habla?
¿De un pelaje innato o de una índole enseñada?
¿La causa?, en godos o moros, en judíos o cristianos, "chi lo sa".
Y los que sobrevivimos, ¿fue que lo aprendimos..., a seguir el rastro de la ocasión?, "jaa, ponme donde haya" .
Mas, sin lugar a dudas, fue del truhan medrar entre rapiñas, engaños, triles y demás dolos cual "universitatis" y escuela; tercera también para corregidores y molineras. Por eso los nietos y biznietos de los nietos y más biznietos de los tataranietos, en la heredad con agudeza hemos reiterado la tradición castiza de la suprema causa; que aquí, de largo siempre se ha respetado el aserto de don Francisco, "hurtar, hurtar hasta hartar".
¡Curiales y magistrados! mirad que bien le sienta a vuestro sayón apesebrado el uniforme preceptuado, el chuzo de barrachel y su gorrilla de plato, con galones de primera el paisano ejerce potestad y mandato, que ordena con sólo asomar su ornato; es la otra pasión después de mangar; ¡mandar!, ser cumplido de la autoridad.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 02 Jul 2021 02:50 #64397

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Hola, Albert Walden.

Hay una picaresca francesa y una picaresca italiana, pero ninguna es escuela de vida y de filosofía como lo es la picaresca española.

Tu estilo me ha recordado al de Diego de Torres Villarroel.

Un saludo.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 02 Jul 2021 05:28 #64398

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Heraclida: que haríais?

Echar un vistazo a mis cartas y jugármela, siempre
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 04 Jul 2021 17:55 #64451

  • Albert Walden
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Efectivamente, con la literatura picaresca española - reflejo de una sociedad pasada y presente - acompaña una variada reflexión. Aunque los anteriores textos ("Por las trochas de Trapaza") chancean con algo tan triste como el poema de J. Gil de Biezma, tienen que tener una prolongación más comprometida e implicante. Por lo tanto, continuo con su segunda parte, publicada en abril del 17 en el blog de "Afini..... Antica..........".

Bueno, aquí concluye esta pequeña parodia de la pandereta que viene un poco al relance de lo que ya empieza a ser un disparate doctorado por generaciones, y más inaudito que las propias sátiras que sobre la cuestión se puedan realizar.
En un interesante artículo de El País del 17-03-09 titulado "HIJOS DE LA PICARESCA" la periodista Rosa María Artal hizo una reflexión sobre el asunto, entre otras cosas apuntó: "Una conciencia laxa ante la corrupción, la creencia frente a la ciencia y un atraso educativo secular; tres pies para una mesa que cojea por su erróneo diseño...
Sin duda somos hijos de la picaresca, un género literario asociado a las letras española que nos ha impregnado el alma".

Sí, insistentemente la pregunta se mantiene ante lo que parece una adversidad normalizada, desventura en la que sólo parece caber resignación o invectivas en forma de cínica graceja; en el fondo una forma displicente de asco.
Sobre las causas de esa conformidad en la indignación - una situación de anomalía que debería preocupar más allá de lo anecdótico o de lo ideológico - se puede argumentar que refleja la singular condición de lo que parece no tener voluntad de remedio, porque estrategias frente a los desmanes propios e idiosincráticos del poder las hay, es una constante histórica que ocupa en todo lugar y en todo tiempo a juristas, teóricos, filósofos y demás expertos.
Tomando como ejemplo, desde la tan citada y solemne separación de poderes en "El espíritu de las leyes" de Montesquieu, hasta medidas resumidas en algo tan sencillo como la que proponía Sergio Fajardo exalcalde de la ciudad colombiana de Medellín, cuando argumentaba que para controlar los "cuartos" públicos es conveniente "poner más ojos y menos manos" ; pasando por todo tipo de estudios técnicos, normativas metodológicas o códigos jurídicos que breguen con formas de corrupción tan dispares como el tradicional nepotismo, el recurrente peculado-malversación, el marrullero cohecho-colusión, el popular fraude fiscal y un largo etc., o las más desarrolladas formas de presión y soborno de los especializados grupos de cabildeo (lobbies), se puede comprobar, no obstante, que el tema no es algo excepcionalmente nuestro.
Existe - como digo - una amplia tratadística para aplicar entes de llegar a situaciones de descomposición como las que nos afecta (casi dos procesados al día por corrupción en España; El País 17 de marzo de 2017).
Cuando la especialidad vergonzosa que nos atañe radica en un apego cultural mayoritario, en una referencialidad ejemplarizante mamada en la mayoría de los ámbitos del aprendizaje como adiestramiento para la pugna concurrente por el capital personal y no por el interés común, en un país - por lo demás - con muy poquita historia de presencia de ese común en el condominio del patrimonio público más allá de la entelequia patriótica y sus derivados, hay que preguntarse por las peculiaridades que hacen posible tal situación.
Evidentemente la educación - como apunta Rosa María Artal - debería haber sido un buen recurso para corregir los automatismos de emulación y encubrimiento de la realidad coral que seduce con el objetivismo de codiciosos éxitos y obscenos pretextos. Tanto la educación en el conocimiento, como la educación en el compromiso podrían generar siempre un debate conductual en el individuo frente a su realidad social, condicionando a esta - a la realidad social - a la decisión ética de la responsabilidad; asumida como voluntad personal de honestidad tanto en el acierto como en el error.
En tales ucronías se podrían establecer como fondo de comportamiento acuerdos tácitos de cooperación que influirían en las mayorías de manera subconsciente, haciendo destacar la absoluta prioridad del interés común en cualquier caso, a la vez que escarnecer y corregir actos de latrocinio de manera mancillante y pública.
Mas, con resultar importante la educación, ha existido y existe un condicionante muy de aquí que, o bien como mero agregado a lo anterior - según unos - o como molde vernáculo, tiene la responsabilidad - según mi opinión - de toda la desidia e inoperancia frente a los problemas, taras y conflictos organizativos de una sociedad que se quiere desarrollada, me refiero a la complementariedad permanente entre el fondo espiritualizante de lo religioso y el arrogante patriciado en que se suele resolver el mundo de la política.
Una creencia religiosa (practicante o no) estrictamente jerarquizada cuya teología se fundamenta en un teísmo obsesionado con una especie de valimiento divino personal, que se enajena con las convulsiones místicas de los trasmundos y toda la fantasía del desapego, pero que - farisaicamente - lleva siglos acumulando riqueza materialista, atemperando con sus bulas absolutorias todo escrúpulo moral a la hora de "meter mano", utilizando su predominio moral sobre la ignorancia y el desvalimiento, para perpetuar ese estado de degeneración política que, por lo demás, la falta de un patrimonio ético necesario en cualquier convivencia refirma; digo, no puede ser la mejor guía para recomponer el desastroso legajo de componendas políticas y clientelistas en las que esta nación se ha basado, sirven más bien para intentar seguir perpetuando las ya clásicas ofensas a la inteligencia.
¿El resultado?.... un chacotero alago de los "guiris" hacia esos "castizos" que se seguimos acartonándonos bajo el sol ibérico como orgullosa raza.
¡Allá ellos!, pero a mí que no me pidan que siga creyéndome lo de nuestra democracia.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 17 Jul 2021 18:51 #64830

  • Albert Walden
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Para que esta digresión poética no decaiga, divago un poquito más con una especie de interludio de la lejanía ante la contemplación de "La montaña de bronce".

Sobrevino nuevamente la expresión de lo recordado y por ello repetido, era la dimensión intratable en la sorprendida apreciación de lo que desborda en cada uno de sus instantes. En sus fugas perspécticas se imbrican hacia esa incesante interioridad; moradas en la imprecisa emboscadura de la existencia en el caos perfilador de la nueva eclosión foliar. Su lentitud geológica se arropa con la inquietante calma que define la inconcreción como desasosiego del mundo ofrecido a la visión que busca la comprensión de tal ocurrir en el examen reflexivo de lo dinámico; desdimensionalizado tumulto aparentemente invariante de las medidas inorgánicas, simbiosis y acuerdo creador con la fugaz traza de otras existencias.
Todo aquello, surgido del nocturno misterio de los astros imparables, se custodió al culminar la madrugada en el "sfumato" brumoso de una atmósfera haciéndose también en el aparente pasivo transcurrir de la vida circundante.
Condensación, humedades extendidas de la saturada exudación fluida, enredada entre la pura destilación de los transparentes nebulosos; agregación en torno al fenómeno nodular de lo intensamente sucedible en las cresteras arreciadas, donde se rasgan las acometidas de las impetuosas singladuras albédicas cuando pretenden remontar las altivas cotas, laderas al barlovento donde se vacían sus nieblas en mareas de fertilidad atmosférica, ofrendas llenas de empapada luz que disolverá a la "profunda raíz mineral".
Con cadencias divergentes, distintas, los ciclos se segregan de sus apariencias similares, de sus repeticiones, devienen, no obstante, como expresión de lo predecible, de lo colindante sólo para la razón de la palabra definidora; la significación de un conocimiento observado y nutrido en las difusiones retornadas de la reproducción. De este modo, es el intento de explicar en sus síntesis las fórmulas de sus continuidades, sus constancias y los secretos a los que renuncian en su verificación para ocultarse de esa linealidad equilibrada que es lo circular.

Ascensión en lejanía de la misteriosa interioridad perspéctica, la magnitud de saberse en la distancia, la levedad de lo extremadamente rotundo, albor incesante de tierra y aire entre los horizontes añadidos de las depresiones litosféricas, donde las vertiginosas laderas que desenfilan las praderías de los feraces puertos, observados en la distancia nublada, sucumben en los abismos de los profundos valles.
Tierra hecha montaña, donde gravita la luz disuelta en los tamices cúpricos de las hidratadas atmósferas; es la mirada que descubre la metáfora inexpresable, desengañada en la instrumentalidad de la palabra como deseo de la memoria que hace instante de la sensación del tiempo sucedido y momento del recuerdo de los espacios superpuestos.
En tales suposiciones se buscan, se encuentran esas explicaciones, bien con el ímpetu de los sentidos entregados a los estímulos, o bien, indagadas en las teorizaciones de la reflexión.

Una expresión del proceso, intensificado en la provocación fenoménica de la impresión "déndrica" irradiada en la evolución de las efímeras levedades observables que se estabilizan en el trampantojo de su definición. No es la montaña de la rutina que guía la sugerencia del agrado correcto, es la incertidumbre de lo que está ocurriendo entre las irrupciones alpinas de los enarbolados esquistos, en los encallados buzamientos donde se simbiotizan, en tales humedades, como bronce viejo pizarras y líquenes, es la representación posible de una materialidad que se disuelve en la transcendentalidad de una conciencia que sugestionada la observa; materia que perfila en sus formas contenidas unas en otras, la representación de la variabilidad imparable, suceso de intensa multiplicidad considerado en la coyunturalidad cultural como belleza, armonía, vitalidad, inspiración de pureza seductora, o bien, expresión de una fascinada consideración convencional y tópica que se posesiona de la contemplación.


La conciencia unida a la naturaleza próxima de un mundo hecho en la complejidad, representado en la sinopsis metafórica que toda descripción conlleva; narrativa o poesía que desemboca en el estereotipo, en el modelo de lo compartido, en la linealidad del metabolismo emotivo que genera convencimientos, construye sus tiempos en los imperativos referencialistas, y no en el hacerse de tales sucesos; mas también, levemente advertido cual estallido de singularidad inestructurable, inquiriendo sus estímulos en el orden de lo simbólico y público como necesidad expresiva para conjeturar una idea, una participación, una vinculación, una complicidad en el merodeo siempre sospechoso del límite en todas sus extensiones.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 20 Jul 2021 15:08 #64859

  • alekhine
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Jitanjáfora: Texto carente de sentido cuyo valor estético se basa en la sonoridad y en el poder evocador de las palabras, reales o inventadas, que lo componen.

Albert Walden escribió:
"Jitanjáforas que acuden a enartar el idioma,
verbocias de la cancamusa
que con el ripio dicaz de la trileria
engorgoritan adamando a la popular soberanía".

"Y mientras,
el trainel de la inhartable Ishtar hierogámica,
el culto oculto del rito sicalíptico
con ella festeja,
en la brecha roldana,
en los cirates labiales,
de sus latrebas ectopicanas".

Me suena a esto, de Lewis Carroll:

https://www.youtube.com/watch?v=-N0HZgexA10
Estudiante de Grado
Última Edición: 20 Jul 2021 15:08 por alekhine.
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Invitación a que compartamos algunos versos + offtopic 23 Jul 2021 23:21 #64983

  • Albert Walden
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Desconocía este texto del autor de los mundos de Alicia; muchas gracias "alekhine" por referirlo.
El empleo de la sonoridad por sí misma y un descomedido barroquismo sintagmático sin prejuicios por el pedrigí etimológico de las palabras o por las reglas de coherencia conceptual a la hora de expresar el absurdo, es algo medianamente habitual en la literatura y en la comedia; se me ocurren varios ejemplos de ello. El primero puede ser el personaje de la película "La colmena" llamado "Matías Martín, inventor de palabras", cameado por el propio Camilo J. Cela. Otro ejemplo de ello pueden ser las incongruentes conversaciones de Antonio Ozores o las enredadas verborreas de los hermanos Marx; incluida la expresividad del mudo. Seguramente la lista crecería rápidamente, sobre todo si se desmusicalizaran la letras de muchas canciones.
Por mi parte, tengo que reconocer que lo que he presentado como "Jitanjáfora" propia carece de la ortodoxia necesaria para - en puridad - ser considerada como tal. Principalmente porque mi interés es el uso del desuso del idioma, y porque el propósito a pesar de los "impropósitos" se cuela por todos los rincones.
Como ejemplo de ello, transcribo:

"Chapón de tornes pistones
que alucubra ruina de cojones,
a la grama viciosa
le deja sus guapos grasones"
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