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TEMA: Transmisión Filosófica (24)

Transmisión Filosófica (22) 05 Nov 2021 19:40 #66913

  • Civit Ardevol
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Civit Ardevol escribió:
Hay filósofos que por sus reflexiones y pensamientos no les corresponde el tiempo que les ha tocado vivir, me refiero a que han estado descolocados en la historia.
Elegidos los de más prestigio y una vez imaginados en épocas distintas, juguemos a enfrentarnos al reto, curioso y mágico, de lograr, si es posible, queden descritos en orden alfabético. ¿Será coherente el resultado? ¿Acaso, después del ejercicio de la mente, los tratados de filosofía no se convierten todos ellos en una efímera quimera?
Por ejemplo el sitio de Platón está en la revolución o ilustración francesa por ello quedará renombrado como “Plateau”, después de la “O” de Ockham. El relato tiene un final; el estoicismo a inicios del siglo XX.
Laberinto aparte, vamos a fijarnos en sus relaciones con la sociedad en lugar de interpretar o analizar, pormenorizadamente, conceptos que concibieron.

El periodo de confinamiento literario (Desde 27-08-2018) que me ha impuesto el moderador del Ágora (Justo o no…, a vuestra consideración) me ha permitido confeccionar 36 textos que iré exponiendo quincenalmente. No responderé vuestros comentarios que para mí, cualquiera que sea vuestra opinión, lógicamente, en perspectiva dispar una de otra, será perfectamente válida y asumible.


Ruego a ustedes que hayan escrito los mensajes anteriores (Octubre), los borren excepto el primero de Ksetram si lo desea, en este caso yo también borraría mi respuesta. Lo pido simplemente por coherencia a la línea de los episodios editados hasta ahora, que en nada están relacionados con la pandemia, lo solicito manteniendo toda mi consideración y respeto hacia ustedes y lejos de cualquier tipo de recriminación u ofensa. Gracias.

Episodio .: 22
Leibniz inventa la respuesta a todo.

-Leibniz quería resolver los interrogantes acumulados durante siglos con una sola palabra-

Aviso de que hoy el tema será duro. Toca hablar de metafísica. ¿Qué es la metafísica? Se suele decir “todo esto es metafísica” cuando queremos sacarnos de encima a alguien que se hace un lío con teorías sin pies ni cabeza.
¿Fue éste el caso de Leibniz?

Posiblemente, porque Leibniz se planteó todos los problemas filosóficos de sopetón, ¡Todos! Y, además, los resolvió con una sola explicación.

¿Era esto posible físicamente?

No. ¿Y metafísicamente? Quizás.

Antes de saberlo hay que hacer la lista de los gruesos interrogantes que se habían acumulado desde la antigua Grecia hasta el siglo XV:

1) ¿Cómo funciona el universo? ¿Obedece un principio o unas leyes inmutables? (Agustín,
Hobbes).
2) ¿Cómo funciona el entendimiento humano? ¿Obedece también unas leyes? ¿Y son distintas
de las leyes que gobiernan el universo? (Aristóteles, Descartes, Kant)
3) Si la máquina del universo funciona sola, ¿Cómo se manifiesta la voluntad de Dios? (Bruno).
4) Si el universo es una maquinaria que funciona de forma inalterable, ¿Cómo es posible la
existencia humana en libertad? (Kierkegaard).
5) Y, finalmente, si la maquinaria universal se mueve, ¿Hacia dónde se encamina? (Comte,
Hegel).

Y a todo esto Leibniz quería resolverlo con una palabra, una palabra que no encontró en ninguna parte, y que tuvo que inventarse: La mónada –del griego monas: unidad-.

Si el universo es una máquina, para entenderla es necesario encontrar las mónadas, que son las piezas mínimas.

Las mónadas son ínfimas, invisibles e indivisibles.
Las mónadas no tienen forma.
Las mónadas no tienen comienzo ni fin.
Las mónadas son todas diferentes entre sí.
Las mónadas son completamente independientes.
De las mónadas nada sale, ni nada entra.
Las mónadas se mueven hacia el perfeccionamiento.

Una vez definido qué son las mónadas, Leibniz las utiliza para responder las cinco grandes preguntas. Simplificando mucho:

El universo es coherente porque todas las mónadas tienen una armonía preestablecida. Dios es quien ha sincronizado todas las mónadas.

El universo es una maquinaria regular regida por leyes rígidas, pero su movimiento no es repetitivo, sino que evoluciona hacia un estadio de perfección.

El conocimiento es posible porque en cada una de las mónadas está el conocimiento de todas las demás mónadas.

Si el universo tiende hacia la perfección, significa que es imperfecto, que existe el mal. El mal puede ser físico o moral. Si hay mal moral, hay libertad humana

¡Uf! ¡Uf!

Es evidente que Leibniz realiza con las mónadas un ejercicio de malabarismo filosófico.

Pero si Leibniz es importante, no es por sus hallazgos -que son fangosos- sino porque responde al ideal del hombre renacentista. Un hombre que proclama la medida de todas las cosas, que siente la ambición de encontrar leyes simples que expliquen al mismo tiempo la naturaleza, el conocimiento, la existencia humana, todo.

Título próximo episodio: Nietzsche y la locura del Renacimiento.
Última Edición: 05 Nov 2021 19:42 por Civit Ardevol.
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Transmisión Filosófica (23) 19 Nov 2021 20:06 #67165

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Hay filósofos que por sus reflexiones y pensamientos no les corresponde el tiempo que les ha tocado vivir, me refiero a que han estado descolocados en la historia.
Elegidos los de más prestigio y una vez imaginados en épocas distintas, juguemos a enfrentarnos al reto, curioso y mágico, de lograr, si es posible, queden descritos en orden alfabético. ¿Será coherente el resultado? ¿Acaso, después del ejercicio de la mente, los tratados de filosofía no se convierten todos ellos en una efímera quimera?
Por ejemplo el sitio de Platón está en la revolución o ilustración francesa por ello quedará renombrado como “Plateau”, después de la “O” de Ockham. El relato tiene un final; el estoicismo a inicios del siglo XX.
Laberinto aparte, vamos a fijarnos en sus relaciones con la sociedad en lugar de interpretar o analizar, pormenorizadamente, conceptos que concibieron.

El periodo de confinamiento literario (Desde 27-08-2018) que me ha impuesto el moderador del Ágora (Justo o no…, a vuestra consideración) me ha permitido confeccionar 36 textos que iré exponiendo quincenalmente. No responderé vuestros comentarios que para mí, cualquiera que sea vuestra opinión, lógicamente, en perspectiva dispar una de otra, será perfectamente válida y asumible.

Episodio. : 23
Nietzsche y la locura del Renacimiento

- Todo el mundo en Florencia deseaba el final trágico del carcoma llamado Nietzsche -

La principal aportación de Friedrich Nietzsche a su propia obra fue morir completamente loco. Este final ilustra perfectamente la trágica dimensión de su pensamiento y su estilo poético, obsesivo y apocalíptico.

Nietzsche nació en Florencia en 1444. Estudió la lengua y la cultura de la antigua Grecia y, a los veinte y pocos años, ya impartía clases.

Es importante señalar que Nietzsche fue el primer filósofo de la era cristiana que no recibió una formación teológica -no como Kant o Kierkegaard, que son alfabéticamente anteriores-. Este hecho es clave, ya que Nietzsche se sentirá lo bastante libre para iniciar un durísimo ataque contra los valores que fundamentaban la civilización de Occidente.

En el siglo XV se produjo un profundo cambio económico: la riqueza dejó de estar ligada al dominio de la tierra y empezó a depender del dominio del crédito. El poder financiero desplaza al poder militar y al eclesiástico. Para hacer visible este nuevo poder, los banqueros se convierten en mecenas. Así nace el Renacimiento y, al mismo tiempo, un nuevo personaje: El artista.

El arte, la literatura, el pensamiento y la ciencia crecen sin la tutela de la Iglesia.

El hombre -y no Dios- es la medida de todas las cosas.

La obra de Nietzsche es fruto de este optimismo arrogante, de la necesidad de borrar la Edad Media y conectar la nueva época con los momentos de máximo esplendor de la Humanidad: Atenas y Roma.

Pero, mientras para la mayoría de contemporáneos de Nietzsche el regreso a Grecia significa el descubrimiento feliz de un pasado idealizado, para él, el retorno es dramático. Volver a Grecia significa asumir que entre el siglo IV a. C. y el siglo XV d. C. la filosofía tan sólo ha estado un gran error.

¿Cuál será el coste de ese regreso?

No será una excursión de placer. Será una experiencia traumática, será la extirpación de valores sagrados, y Nietzsche se considera el cirujano que debe hacerlo.

La virulencia destructiva de los textos de Nietzsche no es abstracta, no es metafórica, sino concreta, personalizada. Leibniz -el filósofo integrador que quiso responder a todo con las mónadas- es su víctima preferida. Nietzsche le acusa de perpetuar la Edad Media; en buena parte, tiene razón.

De hecho, la filosofía renacentista será más reformista que rupturista. No serán los filósofos quienes sustituirán a los teólogos, sino los físicos, astrónomos y matemáticos.

Nietzsche intentó convencer al hombre del siglo XV de que era necesario forjar una nueva cultura, unos nuevos valores, un nuevo hombre: El superhombre.

Todo el mundo en Florencia deseaba el final trágico del carcoma Nietzsche: Leibniz, el clero y los Médici, que habían sido sus protectores. Y lo más grueso es que a Nietzsche también le convenía acabar mal.

Pese a haber sido un anticristiano furibundo, Nietzsche decide concluir su vida con un gesto copiado: El sacrificio.

Hacía 1.500 años justos de la crucifixión y ahora él se hundía en la depresión y la enfermedad mental hasta el delirio.

Sí, señor, un gran final. Muy significativo.

Ahora habrá que esperar quince días para saber si valió la pena, para saber qué decía Zaratustra.

Título próximo episodio: Así se leía Zaratustra.
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Transmisión Filosófica (24) 03 Dic 2021 20:26 #67332

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Hay filósofos que por sus reflexiones y pensamientos no les corresponde el tiempo que les ha tocado vivir, me refiero a que han estado descolocados en la historia.
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Por ejemplo el sitio de Platón está en la revolución o ilustración francesa por ello quedará renombrado como “Plateau”, después de la “O” de Ockham. El relato tiene un final; el estoicismo a inicios del siglo XX.
Laberinto aparte, vamos a fijarnos en sus relaciones con la sociedad en lugar de interpretar o analizar, pormenorizadamente, conceptos que concibieron.

El periodo de confinamiento literario (Desde 27-08-2018) que me ha impuesto el moderador del Ágora (Justo o no…, a vuestra consideración) me ha permitido confeccionar 36 textos que iré exponiendo quincenalmente. No responderé vuestros comentarios que para mí, cualquiera que sea vuestra opinión, lógicamente, en perspectiva dispar una de otra, será perfectamente válida y asumible.

Episodio. : 24
Así se leía Zaratustra

-Zaratustra anuncia una nueva era que comienza con la muerte de Dios-

Cinco años antes de morir loco, Nietzsche escribió su obra más brillante y cautivadora.

Así habló Zaratustra reconstruía las prédicas imaginarias de Zoroastro –o Zaratustra-, un profeta de Oriente que vivió en el siglo VI a C.

Pero, ¿qué motivo hace que Nietzsche ponga el grosor de su pensamiento en boca de un visionario?

Antes del Renacimiento, el formato más usual de un texto de filosofía era la exposición ordenada de unos postulados que se sucedían según una concatenación lógica.

Un ejemplo es el Tratado sobre la libertad del hombre y el origen del mal de Leibniz. Nietzsche, en cambio, escribe otro, que titula EL Anticristo y se queda tan ancho.

La diferencia entre las dos formas de hacer filosofía, la derivó el invento de Johannes Gutenberg.

A partir del siglo XV los libros se vuelven baratos y portátiles. Nietzsche intuye que la imprenta transformará la cultura y hace de sus escritos panfletos de una pasión, violencia y calidad literaria fuera de medida. No eran obras para ser discutidas en una cátedra, sino para ser llevadas al bosque o en lo alto de una cima y ser leídas en soledad con el alma acelerada.

Su estilo son los aforismos –pensamientos breves y crípticos que expresan poéticamente una paradoja-

Nietzsche no busca a un lector docto para establecer un diálogo racional. Quiere sacudir, inquietar, espantar, desafiar, casi insultar al lector, no por hacerle entender nada, por hacerle intuir...

¿Intuir qué?

El pensamiento trágico.

Las raíces del pensamiento trágico deben buscarse en Grecia, en la Grecia previa a los filósofos, la Grecia de los mitos que aún no se había enganchado a la droga dura de la lógica y la razón.

Desde entonces la historia de la filosofía ha sido un inmenso error que ha generado una falsa moral y unos falsos problemas racionales que no son más que rompecabezas formales (Las monadas, pongamos por caso).

Defiende, Nietzsche, que los valores morales no pueden ser absolutos, puesto que son un producto de la historia. Las virtudes sólo son el resultado de repetir durante siglos unos cuantos prejuicios.

Nietzsche hizo anunciar a Zaratustra el inicio de la nueva era que comienza con la muerte de Dios.

Ahora el nuevo hombre debe transformar los valores que ha heredado y para ello tiene una herramienta: La voluntad de poder.

El hombre consciente de su voluntad de poder es el superhombre. Aquellos que no se atrevan a utilizarla seguirán viviendo apegados a los prejuicios racionales y teológicos. Serán considerados hombres rebaño.

Resumiéndolo en un aforismo cínico: la felicidad es sentir que el poder crece.

La última gran pieza del pensamiento nietzscheano es la teoría del eterno retorno. Aquí los textos se vuelven aún más misteriosos y delirantes.

Cuesta sintetizar.

Haciendo una metáfora, sería como si Albert Einstein, para exponer su teoría de la relatividad, hubiera escrito un guion para los hermanos Marx.

Título próximo episodio: Guillermo de Ockham: la fiesta termina a bofetadas.
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