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TEMA: Libros

Libros 14 May 2024 22:08 #83099

  • Pescaitus
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Gracias Pedrobbbc; oí del libro hace un tiempo pero el tiempo es el que es. Te agradezco el resumen y los comentarios.

Te respondo desde mi perspectiva que es la de estar cerca de trabajadores/jornaleros que votan fascismo. Quizá ya en los años 80 todo el espectro poblacional asume el funcionamiento del mundo occidental y comienzan a olvidar que, por ejemplo, sin mov obrero no hubiera habido sufragio, seguridad social, negociación colectiva,… Si bien es cierto que nunca se consiguió la igualdad ni redistribución de riqueza.

Como digo la mayoría asume las bondades del estado de bienestar por lo que es complicado diferenciarse. Por eso desaparece el liberalismo, el socialismo, a mi entender. Cuando hay problemas las alternativas que encuentran son extremistas, porque han descubierto que lo mayoritario no soluciona los problemas.

Haría hincapié en la educación, conocimiento de la historia y tener intención de formarse una conciencia crítica. Como alguien decía en mi pueblo 'lo primero lo de comer'. El problema es que una vez resuelto esto, ¿ahora qué?

Un saludo
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Libros 15 May 2024 10:40 #83100

  • Geiriz
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Nadie debería trabajar jamás.
El trabajo es la fuente de casi toda la miseria existente en el mundo. Casi todos los males que se pueden nombrar proceden del trabajo o de vivir en un mundo diseñado en función del trabajo. Para dejar de sufrir, hemos de dejar de trabajar.

Eso no significa que tengamos que dejar de hacer cosas. Significa que hay que crear una nueva forma de vida basada en el juego; dicho de otro modo, una revolución lúdica. Por <<juego» también se debe sobreentender fiesta, creatividad, convivialidad, comensalía y puede que hasta arte. El juego va más allá de los juegos infantiles, por dignos que sean. Hago un llamamiento a favor de una aventura colectiva basada en el júbilo generalizado y la exuberancia libre y recíproca. [...]

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Efectivamente: hace bastante que no libro...
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Libros 18 May 2024 16:36 #83120

  • Pedrobbbc
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respondiendo a Pescaitus.

Esa explicación me parece insuficiente, tiene que haber algo más en las ambiciones ocultas de cada uno
Como tu mismo apuntas “por ejemplo, sin movimiento obrero no hubiera habido sufragio, seguridad social, negociación colectiva…”. Ellos saben, o deberían saber que el E. de Bienestar ni vino solo ni fue un regalo, sino una consecuencia de dos hechos: a) Europa se defendió del nazismo gracias a los millones de muertos obreros; b) Occidente implanto el E.B. para frenar el contagio por el socialismo derivado de la enorme simpatía hacia la URSS a partir de Stalingrado.

Marx teorizó y siempre creímos, que existía la conciencia obrera: unas mismas vivencias de mucha o relativa explotación generan una conciencia y pensamiento similar. Hace siglo y medio, muchos eran analfabetos, pero el progreso consiste en dejar de serlo, leer, formarse, pensar y saber extraer consecuencias de las vivencias sociales reales. Es cierto que el Plan Marshall y los “treinta gloriosos” influyeron en el ánimo y anhelos de los trabajadores, alejándoles del ideal socialista y animándoles al conformismo de la “media hogaza” o “más vale pájaro en mano que ciento volando”.

Hace cuatro décadas se decía que no hay nada más tonto que un obrero de derechas (ahora ya no, dado que ese voto le eligen muchos). Cuando el empresario o directivo que gana 6 veces el sueldo de sus empleados, se lo sube 3 o 7 puntos más del IPC, en tanto al obrero si no le congelan el sueldo, le suben el IPC ¿no hay consecuencias que extraer?, ¿uno no distingue a sus iguales, no nota cuál es su sitio? A partir de ahí, no es difícil ver que el 80% los ricos y los empresarios votan a los partidos conservadores, entonces ¿cómo se puede comprender que un trabajador mileurista vote a quienes limitan o recortan sus salarios? Hace dos siglos decía Cobbett, que “la masa de cualquier pueblo prefería a sus superiores que a sus iguales en todos los casos en que tenga que depositar su confianza”.

Yo tengo la opinión asentada de que el socialismo acabó en 1946. Sería algo largo de explicar, pero recordemos que en esas fechas había en Francia multitud de luchas, huelgas, manifestaciones, parecía que todos los obreros iban al unísono…el voto obrero iba a dar la puntilla al sistema burgués. Luego se vio, que lo que se decía y se creía, no se manifestó en el voto secreto; las posibilidades de la revolución estaban en ese voto obrero, y secreto. No ocurrió. ¿Qué había en la conciencia oculta de cada uno, más allá de lo que se manifestaba en la calle y en el grupo?, ¿cuáles son los anhelos o ambiciones ocultas de cada uno?
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Libros 20 Jun 2024 12:48 #83456

  • Pedrobbbc
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Sobre el libro de Cesarano “Manual de Resistencia”.

Hace bastante tiempo que yo tenía la idea clara de que el socialismo acabó cuando en Francia en junio del 68 los obreros mediante el voto iban a echar a De Gaulle, y en cambio le refrendaron. Incluso suelo pensar que realmente la ruta al socialismo acabó en 1946, cuando los trabajadores votaron principalmente al PCF, pero no lo suficiente. No obstante, en el Mayo del 68 parecía que había posibilidades los siguientes años en parte de Europa, hasta que se mostró el fracaso del sorpasso del PCI en los setenta. Ese “sorpasso” o “compromiso histórico” pareció posible hasta que las Brigadas Rojas intervinieron asesinado a Moro en el 78. Las B. R. y otros grupos radicales de izquierda tenían un enfoque bastante divergente a la hora de analizar el momento político, y consideraban traidor (rendidos al reformismo capitalista) la línea seguida por el PCI.

Recuerdo que algo había leído (poco) sobre huelgas y conflictividad en Norte de Italia hacia el 68-70 (aún no he logrado comprender bien por qué en 1972 la D.C. siguió tan fuerte en el voto y no creció más el PCI) y un nuevo enfoque intelectual en diversos grupos marxistas que devino en anarquismo, en terrorismo y en el posterior protagonismo de las B.R. Pero conocía poco sobre esos acontecimientos (aún también). Cuando vi en el hilo, el libro de Cesarano, me pareció interesante lo que leía, me dije que era el momento de conocer sobre aquello y compré el libro. Y, siento la necesidad de opinar.

Como indica Yann Sturmer, el libro de Cesarano es difícil, quizás por su forma de pensar y escribir lo es a partir de la poesía, de modo que se expresa mucho en metáforas y en metafísica y filosofía abstracta. Parece que era un tanto común en esos años escribir en difícil (que diría Bungue).

Su libro trata sobre el ambiente laboral por una parte, y por otra acerca de una serie de pensadores o ideólogos pretendidamente cercanos a los trabajadores, que procediendo del campo ideológico comunista, ya se sentían ajenos a la estrategia del PCI, al que considerar que este partido se había rendido al capital. Ocurrió en la segunda mitad de los sesenta en Francia y quizás más en la Italia industrial del Norte. En Italia, los trabajadores habían logrado amplias mejoras y subidas de sueldos en esos años, pero supuestamente esto no sería valorable por los trabajadores. Estos intelectuales (en torno a Potere Operario, Lotta Continua, el grupo Ludd, etc.) entendían (y trataban de crear esa conciencia en el mundo laboral) que el capital logra reformular y adaptar su posición ideológica para tener siempre atrapado el pensamiento simplista del trabajador, que identifica el “deseo” con los objetos inmediatos, el crédito y el consumo, de modo que entienden, el deseo acaba falseado y traicionado. Pero según estos intelectuales, el proletariado, cada vez más consciente quiere cortar hilaturas con el capital y el trabajo, que considera fuente de explotación, alienación y extrañamiento. Esos ideólogos intelectuales (con su nuevo enfoque sobre las masas, partiendo de Mario Tronti) creyeron que la conciencia de los trabajadores elegiría de modo mayoritario este camino. Había que ir de lleno contra el mundo capitalista “cualquier ilusión (p. 95) sobre la posibilidad de liberar el mundo real del mundo ficticio sin pasar a través de la abolición activa del sujeto ficticio (el capital y su sociedad) cae por la trampilla del proyecto reformista”. Creían ver claramente -siguiendo los análisis de Hegel, Luckacs, etc- el mundo ordinario del proletariado como negativo, alienación y extrañamiento de la persona y del yo, que genera sufrimiento y aburrimiento (p.164).

En tanto los avances técnicos y de las máquinas, se aproximaría la época de la abundancia y el no trabajo, de modo que debía elevarse el hombre que persigue la libertad y autorrealización. Partiendo de la distinción de Marx entre dominación formal y dominación real del trabajo bajo el capital, Camatte extendía los conceptos a la sociedad misma, considerando una fase de dominación formal del capital sobre la sociedad, y una fase iniciada después de la Segunda Guerra, de dominación real del capital sobre la sociedad, en el que es la actividad humana en su conjunto la que se estructura, modela y conceptualiza en términos de capital: «El capital es ahora el ser común opresor de los hombres». El capital, al dominar realmente la sociedad, se convierte en una comunidad material que encierra y sostiene la vida humana, haciendo a la humanidad enteramente dependiente de ella y estructurando la imaginación del hombre. Bloch había indicado que es el hambre la base de la realidad y el motivo de las revoluciones. Pero ahora Cesarano, un poco en la línea de Camatte, hablará de «hambre verdadera», que es un «hambre de sentido»… había que caminar hacia la autorrealización. Ese enfoque, que suena muy filosófico y poético, solo podía ser cierto en parte; solo una parte de la ciudadanía tendría una formación o conciencia capaz de comprenderlo, verse ahí representados o interesados.

Esa forma de análisis y expresión es la que aparece en todo momento en la obra de Cesarano, abstracta. Hay muy pocas líneas en todo el libro, donde se hable de modo concreto de la persona, el trabajador, el padre, el ciudadano o el vecino; donde se describa las penurias de una vivienda pequeña, o las dificultades para llegar a fin de mes, o para acudir a un dentista, o el frío que pasan si se le estropea la caldera y no la puede cambiar, de los precios del mercado para comprar la carne o las patatas, de los alimentos de baja calidad, de la adecuada asistencia médica, de la beca que no le llega para los estudios de sus hijos. No nos habla del chiquillo que crece que lleva unos vaqueros grandes y anchos porque le tienen que durar 3 años, ni menciona al trabajador pelota que habla unas cosas con sus compañeros y le dice otras cosas a su jefe. En vez de hablarnos de esto, dedica muchas páginas a tratar sobre el romanticismo (página 76) y el nuevo enfoque sexual de la mujer. Hablan de la identidad del individuo, del yo, de visión del propio destino. ¿Esos nuevos intelectuales pretendían la revolución convenciendo a una parte importante del mundo laboral? No sé si PCI se estaba ablandando, pero el discurso de estos no podía ser comprendido.

Confluyendo en aquel clima de efervescencia de la contracultura, el hipismo, la oposición a la guerra de Vietnan y el clímax del Mayo del 68, todo podía indicar que la revolución para empujar y despeñar al capitalismo, sí era posible y estaba sobre el tapete. Fracasó en Francia, pero tal hecho no desanimó ni desengañó a esos grupos italianos de intelectuales radicales, ellos seguían teniendo claro que esas mejoras salariales valían poco porque era del todo aborrecible la idea de dueños y asalariados (venta y enajenación de la dignidad), obligados a horarios y órdenes que impone el poderoso. Esto no podía ser aceptable, y por tanto había que echar al capitalismo abajo como fuera, con todos los medios posibles. Desde esa supuesta nueva conciencia que ellos creían ver, acontecían las muchas huelgas y algunas tomas de fábricas en el Turín y Milán, bajo el enfoque del no al trabajo. Pero esto era más un deseo que una realidad en las acciones y la supuesta nueva consciencia del proletariado.

La exposición y divulgación de sus planteamientos podría haberse reflejado en el voto de los trabajadores, nunca fue así. Lo cierto que el PCI en 1972 subió del 25 al 30%, y en el 76 logró el 34%, casi empatando con la D.C., pero esos grupos electorales que expresaban la nueva verdad de los ideólogos radicales no lograban resultados en el voto. Puede deducirse a partir de este hecho que los trabajadores no estaban (salvo una minoría más radicalizada) en el halo de conciencia y estrategia anticapitalista que ellos les otorgaban. Varios de estos grupos -el principal Ludd, en el que participaba Cesarano- se deshicieron hacia 1972, en parte al constatar la decepción. Años antes, Cesarano intentó a finales de los sesenta un malogrado experimento comunal, el “Podere al mennuci”, que terminó abrupta y trágicamente. Una utopía como las malogradas de Owen y Fourier. Cuando somos visionarios, nos cuesta mucho ver la realidad.

Aquel deseo de derribar el capitalismo, por todos los medios, propicio grupos y estrategias anarcosindicalistas a principios de los setenta, que utililizaron la violencia y el terror. El Estado se empleo duro, hubo represalias, venganzas y “aprovechamiento” (Operación Gladio), y la puesta en escena de las B. R. Ya en 1976, el PCI casi igualaba a la D.C. y Moro estaba por el Compromiso Histórico, lo cual no se aceptaba en los círculos más reaccionarios del poder. Aún no está claro por qué le asesinaron en 1978. La consecuencia: una gran represión e imagen malísima del comunismo, PCI perdería muchos votos y se alejaba para siempre la posibilidad del poder y del socialismo.

Sturmer dice que la exposición de Cesarano es interesante en la realidad laboral. Pienso que el análisis del decaimiento y el entreguismo de la clase obrera, supeditada al marco ideológico que presenta como benefactor y amistoso al capital, era cierto en esos años, y es semejante hoy. Es cierta y presente la general explotación camuflada y la alienación, pero es una concepción que al mundo laboral actual no le interesa. Lo que de ahí se pudiera aprender, no es válido en la presente realidad, porque lo único que le interesa al trabajador, lo describe y resume muy bien R. Simone en “El Monstruo Amable”: consumo y ocio.
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