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TEMA: Hegel. Cap.III de la Fenomenología. Parte 2ª.

Hegel. Cap.III de la Fenomenología. Parte 2ª. 12 Nov 2023 23:22 #79763

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La ley es el acto, señoras y señores, cuando la fuerza es potencia. Falta por saber la inversión del mundo sobre lo que antes sería si el acto o la potencia, si la ley o la fuerza. Si el acto puede ser antes que la potencia y la ley puede ser antes que la fuerza ¿qué es lo que hay antes del acto que no es potencia? ¿qué es lo que hay antes de la ley que no es la fuerza? Hegel dice "la ley de la fuerza", no "la fuerza de la ley". Lo que hay antes de la ley es la diferencia, que está dentro de aquella porque ésta estaba antes.

"Lo interior es solo lo universal en sí; pero esto universal simple en sí es... la diferencia universal; pues es resultado del cambio mismo". "Esta diferencia está expresada en la ley como imagen constante y estable de la aparición inestable -el cambio, creemos nosotros-. Por eso, el mundo suprasensible es un reino tranquilo de leyes".

Pero ¿qué significa esto cuando se lee una y otra vez, decimos? Mundo suprasensible como reino tranquilo de leyes como un lugar donde no hay muchas, o algunas dispersas por aquí y por allá o bien un lugar plagado de leyes o las justas mismamente, pero que se entienden muy bien entre sí. Mas bien en Hegel es esto segundo como lo explicita más tarde, después en su escrito "Ciencia de la Lógica".

"Este reino de leyes es, por cierto, la verdad del entendimiento que tiene el contenido en la diferencia que está dentro de la ley; pero, a la vez, es solo su primera verdad, y no cumple ni colma el fenómeno". "Esta carencia de la ley ha de resaltarse", dice el filósofo, y lo que parece faltarle a la ley es que "tiene la diferencia misma en ella, pero en cuanto diferencia universal e indeterminada", sería pues la pluralidad de las leyes lo que "es ella misma, más bien, una carencia; pues contradice el principio del entendimiento par el cual en cuanto conciencia de lo interior simple, lo verdadero es la unidad universal en sí".

Lo que sucede a continuación en el escrito es que la idea de Fuerza en Hegel queda enredada con la ley de la Atracción Universal que a su vez, pensamos nosotros, debe quedar enredada en la actualidad con algo que se podría llamar la ley de la Repulsión Universal, según el descubrimiento fehaciente de que el universo se halla en expansión constante. No se sabe muy bien aquí en la trama astrofísica, qué relación puede existir entre la ley de la Gravitación Universal con la expansión constante y universal del universo.

Hegel dice que el entendimiento tiene el concepto de la diferencia en que la ley "por un lado es lo interior que es en sí, pero al mismo tiempo es lo diferente dentro de eso interior". Dice que el "explicar" del entendimiento es una necesidad: una diferencia que no es de la cosa misma, una diferencia que no es diferencia y que se cancela precisamente por eso.

"Se enuncia, entonces, una ley, según la cual se diferencia su universal en sí, o el fundamento, en cuanto fuerza; pero de esa diferencia se dice que no es tal, sino que, más bien, el fundamento es de la mismísima hechura de la ley". La diferencia vuelve a quedar recogida otra vez como diferencia de contenido y de la Cosa.

Pero el entendimiento conoce ahora lo que se echaba en falta en la ley: "el cambio absoluto mismo" y que este movimiento es lo contrario de él mismo. Lo que hay ahora presente no es solo la unidad, sino ese movimiento que hace la diferencia "pero que ella, como no es tal diferencia" vuelve a quedar cancelada.

"El cambio y la alternancia -movimiento excéntrico-, que previamente estaban fuera de lo interior -según diferencia universal y cambio absoluto-, solo en el fenómeno, han penetrado en lo suprasensible mismo", pero ahora nuestra conciencia sale de lo interior y pasa al entendimiento donde tiene lugar el cambio.

El entendimiento "experimenta, pues, que es ley del fenómeno mismo que llegue a haber diferencias que no son diferencias; o bien, que lo homónimo se repela de sí mismo; y en igual medida que las diferencias sean solo de tal manera que, en verdad no lo sean, y se cancelen; o que lo heterónimo se atraiga", "pues esta nueva ley expresa, más bien, el hacerse desigual lo igual y el hacerse igual lo desigual".

Entonces lo que creamos es un compuesto de contrarios, un compuesto de diferencias contrarias que son iguales entre sí. Si lo contrario es lo igual, es lo indiferente, cuando lo indiferente es lo no-diferente, es decir, si lo contrario es lo diferente, es lo efectivo, cuando lo efectivo es lo no igual; si contraponemos efectivo a indiferente. Hay que saber pues que es lo efectivo, si lo igual o lo diferente, o ambas cosas a la vez que hacen un compuesto. De cualquier otra manera lo que creamos son compuestos afirmativos, es decir, positividad, algo que siempre sigue y se va al infinito. De lo que se trata, en primer lugar, es de no crear compuestos, y que si en este caso hay que crearlos, han de ser compuestos negativos, es decir, negatividad que nos promueva hacia una negación absoluta que nos impida dirigirnos al infinito. ¿Cómo podríamos hacerlo? pues poniendo ahí lo heterónimo y lo homónimo, lo diferente y lo igual y situar ahí la fuerza para que sigan negándose, no para que dejen de hacerlo. Es el fabricar el sistema de contrarios una y otra vez, una y mil veces, lo positivo y lo que afirma. Y fíjense ustedes que afirmación y positivación, lo que siempre sigue, son palabras diferentes y que podrían ser contradictorias, sin embargo, negación y negatividad son la misma palabra que es lo que se queda y permanece.

Dice el filósofo que la universal diferencia que se cancela una y otra vez según el juego de las fuerzas se expone "como diferencia de la cosa misma, o como diferencia absoluta, y esta diferencia de la cosa no es, pues, otra cosa que lo homónimo que se ha repelido de sí mismo, y que, por eso, pone solo una oposición que no es tal".

Lo que sucede ahora en el escrito de Hegel es una especie de doble diferenciación: una según mundo suprasensible y otra según ley. Hay un primer mundo suprasensible copia del mundo percibido y un segundo mundo suprasensible que es el mundo invertido. Según Ley, lo que permanece igual a sí, como su diferencia, es más bien lo contrario de sí mismo, lo cual debe llevarnos -decimos nosotros- a una inversión de la ley, a una ley invertida.

Las palabras del filósofo son: "lo primero suprasensible, el reino tranquilo de las leyes", imagen del mundo percibido "se invierte en su contrario", "lo que es igual a sí, se repele de sí, y lo que es desigual de sí se pone como lo igual a sí... solo con esta determinación la diferencia es diferencia interior... en tanto que lo igual es desigual de sí, y lo desigual es igual a sí". "Este segundo mundo suprasensible es, de este modo, el mundo invertido" que, estando algo presente en el primer mundo suprasensible, es el invertido de este primero: "Lo interior queda así acabado como fenómeno".

La segunda diferenciación según ley: "el primer reino de las leyes carecía de él -del cambio y de la alteración-, pero lo obtiene en cuanto mundo invertido", que debe ser por supuesto, ley invertida.

Ahora se pone a hablar del mundo elemental, dulce y agrio, blanco y negro, polo norte y polo sur (en el planeta), oxígeno e hidrógeno, pero no hay que hacer mucho caso pues a continuación y sin mediar ni tan siquiera un punto y aparte, el filósofo asciende a su mundo suprasensible y desde allí no arenga a todos con un discurso alucinante de cosa sensible e intelecto, personal y política. Una inglesada, vamos, pero lo cierto es que esas palabras son de Hegel, no inglesas. Ahí lo mismo Hegel puede estar hablando con Napoleón y sus generales que con el estamento de jueces que los países aliados usaron en Nuremberg en 1.945 cuando se juzgó al pueblo alemán después de la 2ª Gran Guerra.

La cosa empieza en las palabras "En otra esfera". Dice: "En otra esfera, conforme a la ley inmediata, la venganza del enemigo (mejor contra o sobre) es la suprema satisfacción de la individualidad lesionada. Pero esa ley de que ante aquel que no me trata como alguien que es un ser autónomo, yo deba mostrarme como esencia contra él, y suprimirlo como esencia, se invierte, por el principio del otro mundo, en lo contrapuesto, el restablecimiento -de mi como esencia por la supresión de la esencia extraña- se invierte en autodestrucción. Ahora bien, si esta inversión que es presentada en el castigo del crimen se convierte en ley, vuelve a ser... la ley de un mundo que tiene un mundo suprasensible invertido enfrente de sí... El castigo, que según la ley del primer mundo oprobia y aniquila al ser humano -al alemán debe ser- se transforma, en su mundo invertido, en el indulto que le conserva su ser y le da honra".

Alucinante, de cualquier forma, debe ser por esta clase de palabras -y otras por supuesto- por lo que Hegel sería considerado, más tarde, como el filósofo del estado prusiano.

Hegel emplea aquí un término que es autodestrucción y lo deja definido de la siguiente manera: es una destrucción de la propia esencia cuando se suprime la esencia extraña contraria. Además no se sabe si eso de convertir en ley una inversión es algo posible, tan solo sería posible si a su vez se convierte en ley invertida.

Pone a continuación: "una acción que en el fenómeno es un delito, en lo interior debería poder ser, propiamente hablando buena... la pena tan solo sería pena en el fenómeno, más en sí, o en otro mundo, sería un beneficio para el criminal".

Habría que diferenciar pues dos clase de crímenes: el crimen que es un robo y el crimen que es un asesinato. Son estas dos clase de delitos lo que nos diferencia a los humanos como seres históricos. La pena o castigo que asiste al crimen que es un robo sí puede cumplir su objetivo casi a la perfección puesto que se podría devolver a la víctima lo sustraído. La pena o castigo que asiste al crimen que es un asesinato no puede cumplir su objetivo puesto que no se le puede devolver a la víctima lo sustraído. Hay pues que devolverle la vida al muerto. El ojo por ojo y diente por diente no devuelve al defenestrado su ojo ni su diente, sino que defenestra al defenestrador. El crimen de asesinato que trata con la muerte y el fin y término de las cosas cuya restauración o castigo no puede llevarse acabo, es lo que decimos nosotros que acaba en autodestrucción. Es pues el que el criminal tenga que pagar con su vida por la vida del otro, lo que a la postre se invierte en autodestrucción. En último término es el muerto quien no puede cobrarse con la vida del otro la suya arrebatada. Es sobre estas carcomidas entrañas de lo humano donde después se cimentará el estado, pero algo especial, como veremos, y devenido de otros estados anteriores. Es pues esa primera ley lo que se invierte en autodestrucción y ley invertida, autodestrucción de la especie, del género, de lo que sea. En ningún código de leyes naturales está contemplado ni la autodestrucción ni esa primera ley del Talión. Desde que alguien dispusiera, dedo por dedo, mano por mano, vida por vida, dejó de existir la justicia en el medio de lo humano. Es ahí donde se advierte lo que dice el filósofo que "el fundamente es de la mismísima hechura que la ley". Además, la clase de leyes que eso asiste, deben ser por necesidad leyes invertidas, que no dejarán, por supuesto, de ser aprovechadas por aquel uno o aquellos varios que ostenten el poder en beneficio suyo, o en latín "Nemo potuit tali ocasioni deesset". Algo que no es lo debido, ni que el prócer se erija a si mismo, ni que los muchos próceres hayan sido elegidos en asamblea.

Más adelante veremos la peculiaridad que esto adquiere cuando se trata de la muerte de dios dentro del desarrollo de nuestra idea de abstracción geográfica de pensamiento hacia Europa en la Era Moderna. Devolver la vida al muerto, devolver la vida al hombre que hizo a dios. Alguien del sur, sin duda alguna.

Hegel dice que "el crimen efectivo tiene su inversión y su en sí como posibilidad en la intención como tal, pero no en una buena intención", "el crimen tiene su reflexión dentro de sí, o su inversión en la pena efectivamente real; esta es la reconciliación de la ley con la realidad efectiva que se le contrapone en el crimen". Y nosotros decimos que esa reconciliación no es posible y que de lo que habla Hegel ahí es de Teología Natural.

El filósofo comienza pues aquí la conclusión para su capítulo dedicado a Fuerza y Entendimiento: "lo que hay que pensar es el cambio puro, o la contraposición en sí misma, la contradicción", "dentro de la diferencia... lo contrapuesto no es solamente uno de los dos... sino que es lo contrapuesto de algo contrapuesto". "Solo así puede ser la diferencia en cuanto diferencia interior, o diferencia en sí misma, o es también en cuanto infinitud".

"Esta infinitud simple -la propuesta desde la esencia de contrarios- o concepto absoluto, se puede denominar esencia simple de la vida, alma del mundo, sangre universal". "La unidad es, ella misma, solo uno de los momentos de la escisión en dos", "pues si la unidad es algo negativo, algo contrapuesto, está puesta, justamente, entonces, como lo que tiene en ello la contraposición", El llegar a ser igual a sí mismo, hacerse seipseigual es, tanto más, un escindir en dos".

"El alma de todo lo que hemos visto hasta ahora, pero solo ahora en lo interior ha surgido ella misma libre por primera vez", el fenómeno y juego de fuerzas la expone y surge como explicación " la infinitud es para la conciencia objeto como aquello que ella es, la conciencia es autoconciencia". "Ella, la conciencia, es para sí misma, es diferenciar lo no diferenciado", es autoconciencia. "La conciencia de algo otro, de un objeto en general, es ella misma, por necesidad autoconciencia, está reflexionada dentro de sí, es conciencia de sí misma en su ser otro".

"Este movimiento o necesidad sigue siendo todavía necesidad y movimiento del entendimiento". "En la ley contrapuesta como inversión de la primera ley, o en la diferencia interior, la infinitud misma se convierte, ciertamente, en objeto del entendimiento".

"Se ha levantado pues este telón que había delante de lo interior, y lo que tenemos es el mirar de lo interior hacia dentro de lo interior puro". "Este saber que es verdad de la representación del fenómeno y de su interior, es él mismo, solo el resultado de un circunstanciado movimiento por el que desaparecen los modos de conciencia, el querer íntimamente decir, el percibir y el entendimiento...". Esto último otra burrada de un chico del norte. Y pues, termina: "conocer lo que la conciencia sabe al saberse a sí misma requiere todavía de otras circunstancias, cuyo análisis viene a continuación".

De todo esto último no se sabe muy bien qué pensar, la cosa queda entre un tanga de color amarillo y unas braguitas rosas de quinceañera que al quitárselas abultasen lo que un chicle bazoka. De cualquier forma lo más importante, sigue siendo aquí y ahora aquel "alma después del alma" de Leibniz, que ahora con este "interior de lo interior" de Hegel nos acercamos profundísimamente a los modernos conceptos de Subconsciente e Inconsciente, algo que no se sabe muy bien si existe, algo que por curiosidad las neurociencias no han situado en ningún lugar de la mente, el cuerpo y la cabeza y algo que despide un peculiar tufo a creencia en ello, algo de lo que se podría decir que si no crees en ello, como yo, no tienes por qué estar enfermo de lo mismo.

Terminan pues aquí los tres primeros apartados o capítulos (I,II y III) de la Fenomenología que desde siempre se atribuyeron a la conformación de la Conciencia. Ahora, pues, seguiremos con el Cap. IV dedicado a la Autoconciencia.
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Hegel. Cap.III de la Fenomenología. Parte 2ª. 13 Nov 2023 00:35 #79764

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Empiezo a entender por qué Schopenhauer odiaba a muerte a Hegel.
¿Ocurrió esto alguna vez o no ocurrió nunca, ni en ningún lugar?
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Hegel. Cap.III de la Fenomenología. Parte 2ª. 13 Nov 2023 09:25 #79765

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Sí. Hegel era un mandamás de la Universidad de Berlín, así que todos los que vivían de ser profesores de Filosofía tenían que hacerle "reverencias"; les iban en ello los garbanzos. Precisamente eso es lo que motivó la frase de Schopenhauer que figura en mi perfil, ya que todos, por necesidad, hacían reverencias ante las necedades que decía Hegel, menos el propio Schopenhauer, que no era profesor de Filosofía y por eso era un pensador libre. "Unverstand": la ausencia de "Verstand", de entendimiento; ausencia de sentido común o sensatez.
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
Ldo. en Filosofía (UNED-2014)
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Última Edición: 13 Nov 2023 09:27 por Nolano.
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Hegel. Cap.III de la Fenomenología. Parte 2ª. 19 Nov 2023 23:57 #79905

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Leer a Hegel es como subir al monte Carmelo .Puede ser que al final uno encuentre a Dios, o solo un paraje desolado. En todo caso, ejecutará un acto de expiación, una especie de ascesis.

Más allá de eso, los comentarios atinados y metódicos de outsider a los textos antaño de Kant, ahora de Hegel, me resultan más que estimulantes. No solo analiza, sino que critica y en ocasiones adereza con humor (e incluso sarcasmo) las palabras del filósofo. Y eso no está a la altura de cualquiera. A la mía, desde luego, no.
Chapó!
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