Una de las cosas más curiosas de participar semanalmente en este hilo es que te das cuenta de la fragilidad del futuro… una vez que es pasado. Mientras el viernes de julio no parábamos de hablar de los incendios, de repente surge otra crisis inesperada y todos los gusanos salen de sus agujeritos para alimentarse de los cadáveres.
Por cierto, ahora no recuerdo cómo se llamaba la ministra de Defensa alemana en la crisis de los refugiados sirios. Era von der Payen? Von der Katen? Von der Pollen?
Escucha, escucha, escucha, escúchame: ten cuidado.
Un día,
todos y cada uno de tus gestos cambiarán
y no lo notarás;
No sentirás ninguna de las antiguas sensaciones.
Si sucediese de repente,
si tú lo supieses,
si el adolescente lo supiese...
Si el adolescente se despertase, de repente, una noche,
se levantase,
y se viese en el espejo, con los miedos,
con las miserias de sus futuros año,
vomitaría de asco.
En cambio, se desliza
segundo a segundo,
siempre distraído por otras cosas.
Un día,
lejos de su adolescencia,
se levantará, irá al espejo del baño
y no se verá.
Mira como se alarga tu sombra.
Comer es cosa de esclavos.
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Aprovecho este nuevo ínterin para finalizar mi monográfico equino. Y no puedo terminar en esta sagrada ágora sin invocar el espíritu nietzscheano con la banda sonora de “El caballo de Turín”. Pero me parecería igualmente injusto acabar sin el epílogo de Estrellita Castro.
El próximo monográfico girará sobre el “blue”.
Allá va…
No dejes escapar ni un instante.
Apura hasta el último segundo.
Sorbe hasta lo más profundo de
esa copa que tienes en tus manos.
No dejes escapar ni una gota.
Camina ligero como el viento.
Galopa en tropel sin miedo.
La vida nos marca sus ritmos.
Sé capaz de ser tu dueño y esclavo.
No dejes escapar ni un instante.
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