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TEMA: Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont

Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 29 Mar 2024 19:09 #82481

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Futaki escribió:
3. Yo no interpreto el artículo de 2004 de Latour de la misma manera que algunos de vosotros. Latour cambia su teoría del Actor-Red en su libro "Resemblng..." de 2005. El artículo de 2004 ya prepara el camino, quizás (no sé) iniciado antes. La nueva versión no supone una supresión de los constructos sociales, sino una reubicación de los actantes. En esto se basa su distinción entre "matters of fact" y "matters of concern". El paso, dicho de manera muy simplista, consiste en incluir agentes no humanos y entidades de todo tipo en el esquema. Estos forman redes que también funcionan como actantes de la trama y no se pueden excluir de su estudio crítico. La crítica a su propia teoría proviene del hecho de que la sociología se ha centrado en las cuestiones de hecho y, a partir de ahí, ha creado sus teorías sobre construcciones sociales. Según la nueva versión de la teoría, debería hacerlo sobre cuestiones de interés, que son los que generan las redes de construcciones.

Sería una pena que te "saltases" a Einstein (el artículo de Latour sobre Einstein, quiero decir) porque seguramente nos podrías ilustrar sobre algunas cosas que, para mí, son territorio desconocido. Pero ya veremos cómo avanza el hilo y si te animas a darnos tu opinión sobre lo que comentamos los demás.

En el texto tuyo que acabo de reproducir creo que no tienes en cuenta que en Latour-1988 ya se se incluyen como actantes agentes no humanos. En la Tabla 2 (se hallan al final del texto del artículo), que se titula "Lista de algunos de los actantes importantes", Latour agrupa a estos en tres grupos: "Objetos importantes", "Humanos como actantes" y "Autoridades". En el artículo, en la parte en la que Latour introduce esta Tabla 2, leemos:
Latour, pp.5-6:
Estos tres tipos de extroversión [shifting out] (actorial, espacial y temporal) pueden ser repetidos, separadamente o juntos, por el autor tantas veces como sea necesario -como, por ejemplo, cuando, en un diálogo, Poirot resume sus aventuras al más bien cortito Hastings. Naturalmente, los actores (o más exactamente actantes) que son extrovertidos de esta forma no es necesario que sean personajes humanos: pueden ser cualquier cosa. Por ejemplo, en frases como 'ese tren llegó a las siete en punto' o 'el progreso científico siempre ha sido valorado en todas partes', los tres procesos de extroversión son fácilmente reconocibles, siendo 'tren' y 'progreso científico' actantes como cualesquiera otros (ver Tabla 2)
Bin ich doch kein Philosophieprofessor, der nöthig hätte, vor dem Unverstande des andern Bücklinge zu machen.
No soy un profesor de Filosofía, que tenga que hacer reverencias ante la necedad de otro (Schopenhauer).


Jesús M. Morote
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Última Edición: 29 Mar 2024 19:15 por Nolano.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 29 Mar 2024 19:36 #82482

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INTERMEZZO

Lo de la muerte de Ramsés II también tiene su aquel:



¿Hizo trampa Merlín en este duelo de magia consistente en irse transformando en animales, al convertirse en un microbio, totalmente desconocido en la Edad Media, época en la que tiene lugar la trama de "Merlín el Encantador"?

A mí desde pequeño me pareció que Merlín hizo trampa. Claro que Madame Mim siempre fue uno de mis personajes favoritos y no soy imparcial :lol:
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Última Edición: 29 Mar 2024 19:58 por Nolano.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 29 Mar 2024 20:07 #82484

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Nolano escribió:
¿Hizo trampa Merlín en este duelo de magia consistente en irse transformando en animales, al convertirse en un microbio, totalmente desconocido en la Edad Media, época en la que tiene lugar la trama de "Merlín el Encantador"?

A mí desde pequeño me pareció que Merlín hizo trampa. Claro que Madame Mim siempre fue uno de mis personajes favoritos y no soy imparcial :lol:

Toda la razón. Debería haberse convertido en Macrobio.

Como digo en mi mensaje, no conozco bien la obra de Latour. Ahora estaba leyendo su artículo sobre Einstein. Tampoco me ha dado tiempo a leer todos vuestros mensajes porque, como sabes, estaba apartado de este hilo.
Hay una cosa que sí me gustaría corregir. Los términos “embrague” y “desembrague” son correctos en español. Es la forma usual de traducirlos. El concepto de “desembrague” lo acuñó Benveniste y el de “embrague”, por analogía, Roman Jakobson. Aunque es un concepto complejo, dicho de manera sencilla viene a decir que hay que distinguir entre el acto de la enunciación y el del enunciado. En el primero, según Benveniste, entran en juego tres instancias: el Yo, el Aquí y el Ahora (o, si se prefiere, la persona gramatical, el tiempo y el espacio). El sujeto de la enunciación y el del enunciado no tiene por qué ser el mismo. Se produce una especie de esquizofrenia. Un caso claro lo tenemos en la diferencia entre el autor de una obra y el narrador; pero también entre lo que se denomina el Autor implícito (portador de la ideología del texto y que no tiene que coincidir con el autor) y el narrador.

En discursos no literarios se produce exactamente igual. El sujeto del enunciado no tiene por qué coincidir con el de la enunciación. Se produce así un alejamiento entre ambas instancias, que es lo que Benveniste denomina “desembrague”. El embrague sería el concepto opuesto y que sigue al desembrague; es decir, cuando el sujeto del enunciado y la enunciación coinciden. En un discurso presuntamente objetivo esta diferencia es muy importante, ya que el sujeto enunciador se distancia del sujeto del enunciado, como sucede (pongamos el caso) en una enciclopedia, donde quien redacta la entrada habla en nombre de otros. En este caso ,el sujeto de la enunciación generalmente está implícito. Latour precisamente, en el artículo de 2004, refiere que esos sujetos enunciadores son complejos, implícitos y funcionan como colmillos de lobos sobre los científicos. Hay muchas clasificaciones de desembrague (actancal, cognoscitivo y no recuerdo ahora más, pero alguna más hay). Cuando termine de leer el artículo de Einstein y lea vuestros comentarios, lo valoraré si creo que puedo aportar algo positivo. Pido disculpas si esta aclaración del embrague-desembrague ya se había realizado.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 29 Mar 2024 21:42 #82487

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Gracias por la aclaración sobre lo del embrague y el desembrague. Ya te dije que podías aportar bastante a este debate. No sé de dónde ha salido esa traducción al español, porque al menos en el diccionario Cambridge (on line) shift in y shift out me aparecen como desplazamientos; la palabra española "embragar" se traduce al inglés de otra forma. Si no hay oposición, prefiero traducir por introversión y extroversión que creo que es más inmediatamente intuitiva y, por otro lado, es la idea que reflejan las figuras del artículo de Latour.

Continuando con la crítica de Sokal y Bricmont que acusan a Latour de pensar que "la relativicad trata de la posición relativa, y no del movimiento relativo, de diferentes sistemas de referencia", creo que es claro que Latour cuando habla de "posiciones" o "muy lejos" o "lugares diferentes" se está refiriendo no a lugares físicos en el espacio, sino a diferentes escenarios, diferentes situaciones o posiciones. Por ejemplo:
Latour, p. 24:
O bien mantenemos el espacio y el tiempo absolutos y las leyes de la naturaleza resultan diferentes en lugares diferentes...

Ampliando la cita, el texto de Latour sería más bien:
Latour, p.24:
En el texto que sometemos a escrutinio, el autor nunca se nos presenta con una ruptura de las formas habituales de pensar, sino con una elección entre dos dificultades: O bien mantenemos el espacio y el tiempo absolutos y las leyes de la naturaleza son diferentes en lugares diferentes (different places), o mantenemos la equivalencia de las leyes de la naturaleza, y 'descartamos' (p.27) el espacio y el tiempo absolutos.

Creo que resulta evidente que los dos "lugares diferentes" no solo están separados en el espacio, sino también porque se hallan en dos sistemas de referencia diferentes. Pero los propios Sokal y Bricmont no las tienen todas consigo y aluden a una posible "falta de precisión en el estilo de Latour". Así que no le demos mayor importancia a este asunto.

Sí es más relevante el "segundo error" que atribuyen a Latour: "la confusión aparente entre los conceptos de "sistema de referencia" en física y de "actor" en semiótica". Pero la confusión parece más bien que la sufren Sokal y Bricmont, por cuanto el texto que reproducen de Latour en el cual se habla primero de "uno o incluso dos sistemas de referencia" y después de "tres actores", se convierte en la exposición de Sokal y Bricmont en que "Einstein nunca considera tres sistemas de referencia". Realmente, cabría añadir, tampoco Latour. Hay dos sistemas de referencia, pero tres escenarios distintos. Realmente Einstein y su lector no están en un marco de referencia físico (no sabemos cuál es su velocidad relativa respecto de los dos sistemas de referencia de los que se está hablando).

Y habrá que darle la razón a Latour. Tenemos un sistema de referencia en el terraplén, donde un observador, lo voy a llamar Rosa, como el personaje de Clarín, ve pasar un tren donde otro observador, llamémosle Pinín, deja caer una piedra por la ventanilla. Rosa ve que la piedra sigue una trayectoria parabólica. Pinín ve que la piedra sigue una trayectoria en línea recta vertical. Ahora tenemos dos opciones: o mantenemos el espacio y el tiempo absolutos o mantenemos la equivalencia de las leyes de la naturaleza. Pero para elegir con cuál de las dos alternativas nos quedamos no podemos contar solo con Rosa y Pinín: ellos afirmarán que lo verdadero es lo que cada uno de ellos ven. Para decidir si cada observador cuenta con sus leyes propias de la naturaleza o para unificar ambas observaciones (mediante una transformación adecuada) no podemos fiarnos de Rosa y Pinín: tenemos que tener un tercer actor que, recibiendo los datos de Rosa y los datos de Pinín decida si son incompatibles (distintas leyes de la naturaleza en cada sistema de referencia) o si pueden conciliarse (las mismas leyes de la naturaleza con espacio y tiempo relativos en cada sistema de referencia).

La cita de la página 132 (Latour p.43) no ayuda mucho en la traducción española, porque en esta cita Latour no habla de "dos únicos sistemas de referencia" y de "añadir un tercer sistema", sino de "frames", que podemos traducir como marco o bastidor (no necesariamente "de referencia"). Hay dos marcos o "frames" (de referencia) y un tercer marco o frame (no de referencia) que recoge la información enviada por los otros dos.

Como vemos, pues, Latour no padece esa confusión que le imputan Sokal y Bricmont. Otra cosa es que estos estén empeñados en que cada vez que Latour habla de "marco" (frame) está queriendo decir "marco de referencia" (frame of reference).
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Última Edición: 29 Mar 2024 23:41 por Nolano.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 29 Mar 2024 22:48 #82490

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Nolano escribió:
Gracias por la aclaración sobre lo del embrague y el desembrague. Ya te dije que podías aportar bastante a este debate. No sé de dónde ha salido esa traducción al español, porque al menos en el diccionario Cambridge (on line) shift in y shift out me aparecen como desplazamientos; la palabra española "embragar" se traduce al inglés de otra forma. Si no hay oposición, prefiero traducir por introversión y extroversión que creo que es más inmediatamente intuitiva y, por otro lado, es la idea que reflejan las figuras del artículo de Latour..

Mínimo apunte. Los términos originales de Benveniste -que era francés- son “débrayage“ y “d’embrayage”, pero no hay problema en traducirlo de otra manera si así se prefiere. Dejo con esto aparcados los embragues.
Última Edición: 29 Mar 2024 22:49 por Futaki.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 30 Mar 2024 11:43 #82494

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Futaki escribió:
Ya comenté en su día mi opinión de Sokal. Sin salirme de Latour, hay una nota a pie de página (la nº 75 en mi edición) en el capítulo III muy clarificadora sobre el método empleado por Sokal y Bricmont. En esa nota se comenta un "reciente artículo" de Latour en que se pone en duda que Ramsés II muriese de tuberculosis, tal y como había determinado algún estudio. Según Sokal, el argumento de Latour es que Ramsés II no pudo morir de tuberculosis porque el bacilo no fue descubierto hasta 1882. Por tanto, antes de esa fecha nadie pudo morir de tuberculosis. Si esto fuese así, evidentemente Latour no sería un impostor, sino una persona con graves problemas cognitivos. No es eso lo que dice el sociólogo francés. Lo que afirma es que resulta anacrónico hablar de tuberculosis antes de 1882. Que la tuberculosis es un fenómeno subyacente hasta 1882, cuando el bacilo fue descubierto por Robert Koch. Que para determinar la causa de su muerte hay que poner en relación tres momentos decisivos: 1. Traslado de la momia a París (1976) 2. Descubrimiento de Koch (1882) - 3. Muerte de Ramsés II en Egipto (1213 a.C). Solo con un análisis riguroso de esos tres momentos se puede deducir la verdadera causa de la muerte de Ramsés II. Que hasta 1882 resulta absurdo hablar de tuberculosis. A uno le puede resultar dudosa esta concepción de "anacronía" de la que habla Latour (y que he resumido torpemente). Pero nada tiene que ver con lo que dice Sokal que emplea, como de costumbre, oraciones descontextualizadas para malinterpretarlas. Latour no niega que la tuberculosis no existiese antes de 1882.
No he tenido acceso a ese artículo de Latour, pero lo que tú comentas me parece compatible con la interpretación de Sokal y Bricmont. Si Latour dice que la afirmación de que Ramsés II murió de tuberculosis depende de relacionar la muerte del faraón, las investigaciones de Koch y el estudio de la momia en París, supongo que quiere decir que esa afirmación es una construcción producida por una serie de actos sociales e institucionales, incluidas las que los científicos llevan a cabo en sus laboratorios. La existencia de la tuberculosis antes de Koch es un producto teórico de la ciencia como institución social (y hasta aquí nada que objetar) y por tanto, según Latour, no sería un hecho objetivo sino una construcción social. Esto es lo que yo entendería, pero ya digo que me puedo equivocar porque no he leído el artículo. Si no es eso lo que quiere decir lo demás son obviedades, como comentan Sokal y Bricmont, quienes, por otro lado, hacen una cita literal, "antes de Koch, el bacilo no tiene existencia real", que no parece admitir muchas interpretaciones, ¿escribió eso Latour o no? El título del artículo "¿Murió Ramsés II de tuberculosis?" también lleva a pensar que la intención de Latour es ponerlo en duda. Pero bueno, puede que todo eso no sean más que provocaciones y en el fondo Latour siempre fue un realista.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 30 Mar 2024 12:48 #82495

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Te dejo el enlace al final. Es un texto muy cortito en que Latour ironiza sobre una noticia aparecida en Paris Match. Se puede encontrar en Chroniques d’un amateur des sciences., libro que recopila sus artículos publicados en “La Recherce”.

A partir de ese texto, Sokal infiere que para Latour el virus no existe antes de su descubrimiento. Como tantas veces hace Sokal, convierte los significados primarios de los textos en secundarios y los secundarios en primarios. El ejemplo que defiende la tesis lo convierte en tesis y la tesis en ejemplo. Sería como decir que la alegoría de la caverna de Platón es el significado principal de La República El resto de su filosofía del conocimiento simplemente conduce a la conclusión de que existe una caverna (real) donde hay unos tipos que ven sombras. El ejemplo que he puesto es exagerado, pero es un mecanismo que usa Sokal en sus manipulaciones.

Puedes juzgar tú mismo.


books.openedition.org/pressesmines/170?lang=es
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 30 Mar 2024 13:48 #82496

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Gracias. Pues es verdad, ahí Latour escribe "antes de Koch, el bacilo no tiene existencia real", pero no lo dice como una opinión suya, lo único que afirma Latour es que esa opinión no es tan radical como parece. Tienes razón, al menos en este caso la crítica de Sokal y Bricmont no es justa.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 31 Mar 2024 13:29 #82503

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Siguiendo con mi análisis de la crítica de Sokal y Bricmont al artículo de Latour, nos habíamos quedado en el "segundo error" que aquellos aprecian:
Sokal y Bricmont, p. 133:
En este mismo sentido, Latour insiste mucho en la función de los observadores humanos, que además analiza en términos sociológicos, invocando la supuesta obsesión de Einstein (...)
Ahora bien, para Einstein, los «observadores» son una ficción pedagógica y se pueden sustituir perfectamente por aparatos. Por consiguiente, no existe ninguna necesidad de «disciplinarlos».

Estos comentarios los analizaré más adelante, cuando extraiga las conclusiones finales. De momento baste señalar que Sokal y Bricmont ponen de manifiesto aquí su falta de entendimiento de lo que está proponiendo Latour. ¡Precisamente la tesis de Latour es que Einstein trata a los "observadores" como "aparatos"! ¡Naturalmente que, en la exposición de Einstein las personas "se pueden sustituir perfectamente por aparatos"! De hecho eso es lo que hace Einstein bajo su presupuesto intrínseco absolutista (opuesto al relativismo) de partida. Lo veremos enseguida.

Por ahora, me limitaré a comentar el "tercer error" que Sokal y Bricmont imputan a Latour: "insistir en la supuesta función del 'enunciador' (el autor) en la teoría de la relatividad" (S&B, p.133). Sokal y Bricmont creen que Latour dice que el autor (Einstein) es a la vez narrador y actor en la exposición de la teoría de la relatividad. Pero no hay tal. El autor no está en el mundo físico de los fenómenos (no está ubicado físicamente en un sistema de referencia de los sometidos a análisis por la teoría), sino fuera, como evaluador de los fenómenos que se producen en los dos sistemas de referencia objeto de estudio. Y en este momento conviene acudir, por un lado, a la Figura 5 del artículo de Latour y, por otro, a la Tabla 6 del final de dicho artículo. Esta última va listando los principales "procesos judiciales" (trials) mediante los cuales Einstein va resolviendo los dilemas que se le van presentando, exponiendo qué enunciados sobre la realidad física van siendo eliminados y qué enunciados van siendo mantenidos por Einstein. Así, Einstein obtiene un primer enunciado como resultado de la teoría de la relatividad especial (p. 41): "Las leyes generales de la naturaleza con covariantes con respecto a la transformación de Lorentz)”. (Einstein, p. 43). Tras otra serie de "procesos judicales" Einstein alcanza el segundo enunciado como resultado de la teoría de la relatividad general (S&B, p.41) (Einstein, p. 99).

Ahora se trata de ver que las decisiones que va adoptando Einstein para resolver los dilemas, a lo largo de su exposición, están basadas en los principios de la "Relatividad" de la Figura 5, enfrentados a los principios del "Relativismo", que son descartados. Ciertamente, la opción de Einstein es una opción válida, pero de carácter apriorístico, no basada realmente en los fenómenos observados, descartando otra opción igualmente válida (la del relativismo). Así, mediante este método de trabajo, Latour toma un atajo respecto al método habitual en la "sociología de la ciencia", método que él mismo utilizó anteriormente en un estudio sobre Pasteur. No es necesario analizar cuáles eran los condicionantes psicológicos o sociológicos de Einstein para llegar a deducir los condicionantes intrínsecos a sus teorías científicas, sino que a través del mero estudio de la exposición por Einstein de la teoría se pueden extraer tales condicionantes, al analizar el sesgo que, en cada caso, Einstein va adoptando al resolver los dilemas que aparecen en su camino.

Ya dije hace algunos mensajes que no me acaba de convencer del todo la exposición de Latour, pero no es eso de lo que estamos tratando en este hilo, sino de si la crítica de Sokal y Bricmont tiene fundamento o está enormemente desviada.
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Última Edición: 31 Mar 2024 16:46 por Nolano.
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Imposturas intelectuales. Sokal y Bricmont 02 Abr 2024 12:47 #82524

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Veo que tengo bastante trabajo, así que tendré que ir por partes. Disculpadme si empiezo haciendo referencia a mensajes que son de hace ya unos cuantos días.

Nolano escribió:


No creo que el "programa fuerte" considera que la realidad no juega ningún papel en la creación de las teorías científicas. Sin duda que si una presunta "teoría científica" no tuviera una cierta correspondencia con la realidad, no tendría ningún recorrido; de hecho no sería contemplada como creíble o verosímil por los miembros de la sociedad. Pero no debemos confundir que exista esa vaga o aproximada correspondencia entre la teoría científica y la realidad con la idea propia de la teoría de la verdad-correspondencia, según la cual un enunciado es verdadero si efectivamente se corresponde con la realidad (adaequatio rei et intellectus en fórmula de Santo Tomás); eso nunca podremos saberlo, aunque sería imposible que eso sucediera de forma íntegra. Así, un mapa nunca será una imagen exacta de un territorio, pero eso no quita que haya unos mapas mejores y otros peores, que con aquellos podamos encontrar el camino en un terreno desconocido y con estos nos acabemos perdiendo. Por eso unos mapas tendrán mayor credibilidad que otros.

Pero siendo así, cuando dos teorías científicas entran en competencia, como ocurrió en tiempos de Galileo, y también en el siglo XX con ciertas teorías físicas o biológicas, la tarea del científico no es tanto mostrar que su teoría es cierta, sino hacerla al público y a la sociedad más verosímil o creíble que las teorías rivales.

El gran problema de esa substitución de la verdad por la verosimilitud (o credibilidad) es que este último concepto no termina de tener sentido sin el concepto de verdad. Algo es más verosímil cuanto más razones haya para pensar que es verdadero. Algo es más creíble cuantas más razones haya para creer que es verdadero. Por eso no podemos dejar de tener en cuenta la realidad a la hora de analizar tanto la justificación como el proceso de descubrimiento de las teorías científicas. No tiene sentido tratar a los agentes humanos y a los artefactos como actores ¡ que se limitan a interactuar unos con otros, porque lo que hacen los artefactos es proporcionarnos datos que dependen de nuestra interpretación de los mismos, pero también de los efectos que la realidad tiene sobre dichos artefactos.

En uno de los textos que citas, los autores afirman que las teorías científicas han de ser explicadas de la misma manera que cualquier otro producto cultural. Eso es absurdo, porque para explicar una poesía no necesitamos recurrir a una realidad ajena a la cultura o a la sociedad y, en caso de que necesitemos hacerlo, no necesitamos hacerlo del mismo modo que para explicar una teoría científica.

Porque el científico es hombre y no vive del aire, y aspira a traer el agua del apoyo institucional (especialmente financiero) a su propio molino. Por eso en muchos casos la labor del científico es claramente propagandística. Eso es algo que Feyerabend pretende demostrar en AM analizando el caso Galileo, y creo que es un factor a tener muy en cuenta en el análisis de Latour sobre el librito divulgativo de Einstein. Ciertamente, como se ha dicho ya en este hilo, Einstein expuso sus teorías de forma más rigurosa en sus publicaciones más técnicas, pero eso no le hubiera llevado muy lejos en su carrera profesional y en los reconocimientos institucionales y sociales que recibió a lo largo de su vida. Por eso escribió el opúsculo divulgativo que comenta Latour: no para demostrar la veracidad de su teoría, sino para darle credibilidad o verosimilitud a los "extraños" y contraintuitivos resultados a los que llegó.

No creo que Einstein escribiera ese libro de divulgación por las razones que señalas. Einstein ya era un científico mundialmente reconocido cuando escribió ese libro. El tipo de reconocimiento que necesita un científico para subsistir no es el de la población en general sino el de la comunidad científica y no se obtiene con libros divulgativos sino con publicaciones científicas. Hay muchos científicos de gran prestigio de los que el público en general nada sabe. Los científicos que se convierten en estrellas mediáticas son una minoría.

Por eso, desde nuestro punto de vista (no somos físicos) lo relevante no es si la Teoría de la Relatividad es verdadera o no, sino las herramientas que utilizó Einstein para hacerla creíble; y para eso, como filósofos, algo podremos decir. No hay que olvidar que gran parte del relato de Einstein se basa en resultados experimentales que nos tenemos que creer porque Einstein (y otros físicos experimentales) lo dice, ya que comprobar empíricamente, con nuestros propios ojos (o registros en aparatos específicos) que la velocidad de la luz es constante en dos sistemas de referencia (aunque estos se muevan entre sí de manera uniforme) no lo vamos a poder hacer nunca. Es simplemente que damos mayor o menor credibilidad a lo que los físicos experimentales nos dicen que han observado ellos en sus sofisticados laboratorios.

En su libro de divulgación Einstein solo pretende explicar su teoría de manera didáctica para que cualquiera pueda entenderla, no creo que pretenda convencer de ella. Quien compra el libro de Einstein normalmente ya estará convencido de que la teoría es correcta (seguramente de manera más bien acrítica, basándose en una idea ingenua de lo que es la ciencia, que es la idea que mantiene la mayoría de la población) y solo querrá comprenderla.

Estoy de acuerdo en que un filósofo puede tener algo que decir sobre la teoría de la relatividad, pero para ello debe comprenderla en profundidad analizando las publicaciones científicas y no únicamente los libros de divulgación. Wittgenstein decía, y no sin cierta razón, que los libros de divulgación eran una manera de hacer creer a la gente que entendía algo cuando en realidad no era así.

Por cierto, más adelante mencionas la teoría coherentista de la verdad. Quiero señalar que dicha teoría no es necesariamente incompatible con los puntos de vista que estoy defendiendo. Jonathan Dancy defiende una versión empirista de la teoría coherentista de la verdad. Según él, las percepciones son creencias directamente causadas por los hechos. Ello, aunque no las haga infalibles, hace que estén, en principio, más justificadas que otro tipo de creencias. De esta manera, una teoría totalmente verdadera sería aquella que lograra dotar de la máxima coherencia e integración al sistema total de nuestras creencias y, para lograr tal teoría, habría que tender a conservar las creencias basadas en la percepción antes que otro tipo de creencias (aunque a veces podamos necesitar rechazar alguna creencia perceptiva si hay motivos lo bastante fuertes para ello).
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