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TEMA: Hegel. Fenomenología.Cap V. Certeza y verdad de la Razón. Parte 6ª.

Hegel. Fenomenología.Cap V. Certeza y verdad de la Razón. Parte 6ª. 31 Mar 2024 00:49 #82501

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Además es que si establecemos una comparación entre la distribución de sustancias y elementos en el Sistema Solar, por ejemplo, con la distribución de sustancias y elementos en el cuerpo humano, vemos cómo son las sustancias y elementos sólidos -planetas rocosos- quienes aparecen primero y están más cerca de su causa que es la estrella Sol, y quienes mejor deben percibir la presencia y acción del Infinito Espacio Vacío que lo hace de esa manera. Sería de suponer entonces, que son las sustancias sólidas del cuerpo, el cráneo y el hueso, lo que en el cuerpo humano tiene mejor referencia para estar vivo, puesto que se hallarían más cerca de su causa que es la Vida, vida que es el Sol, y de la interacción y corte del Vacío Espacio que lo propone de esa manera. No olvidemos además que es la Vida, la Inteligencia y los elementos sólidos y cristaloides las sustancias y elementos que más y mejor se parecen y siguen la norma termodinámica con el Vacío Espacio Infinito. De ahí que me refiera en este caso a esa situación de corte y contra-acción que se advierte en el Sistema Solar.

A mi me parece mejor que lo que Hegel persigue con su idea del cráneo muerto sigue siendo la idea de lo Inmutable. Pero es que además, el hueso vivo se mueve, cierto, su linfa es la responsable de la "hematopoyesis" que constituye y renueva la sangre. Pero bueno, esto son cosas que ya debían preverse en tiempos del filósofo.

Habla el filósofo del hecho o la posibilidad de hacer del cráneo "el órgano inmediato de la autoconciencia por hallarse en él, en cuanto causa, el lado del ser-para-sí", y constituir "el mismo cerebro en cuanto ser de la individualidad autoconsciente. Ésta, en cuanto carácter constante y actividad consciente que se mueve es para sí y en sí; a este ser-para-sí y en-sí se le contrapone la realidad efectiva y la existencia para otro de esa individualidad; el ser-para y en-sí es la esencia y el sujeto que posee en el cerebro un ser subsumido bajo él. El otro lado de la individualidad, el lado de su existencia, su estar ahí, es el ser en cuanto autónomo y en cuanto sujeto, o en otros términos en cuanto una cosa, a saber, un hueso; la realidad efectiva y existencia del hombre es su hueso craneal".

Así lo habría dejado puesto de primeras, el hermoso chico del norte. También se puede seguir aspirando aquí, decimos nosotros, a la sensación de querer ser más altos que el sombrero, ser nuestro pensamiento más alto, etéreo y sutil que la bóveda craneana.

Dice que: "con el hueso craneal no se roba ni se mata" y yo digo que con el hueso craneal se roba y se mata y es un signo, acaso de los ideales que existen para ello. Los piratas hacen de ello su bandera. Los hombres de las cavernas podrían haber escrito sus signos sobre él, si no se hubiesen encontrado mejor y antes, acaso, las paredes de su cueva. También venimos a la vida primero con ese hueso.

"El cráneo del asesino tiene esto: que no es órgano ni tampoco signo, sino esta protuberancia; pero este asesino tiene, además, un montón de otras propiedades, así como otras protuberancias, y además de las protuberancias tiene concavidades; se puede elegir entre protuberancias y concavidades. Y, a su vez, su instinto asesino puede ser referido a las protuberancias y concavidades que sean". Aquí Hegel está proponiendo, creo yo, una generalidad, pero lo mismo podría estar hablando de él mismo, o podría estar hablando de cada uno de nosotros en particular, de nuestro carácter y sentido histórico propio, mujeres y hombres del mundo, que seríamos antes ladrones y después asesinos. Hegel nos está tomando el pelo, creo yo, y se está quedando con nosotros. La cosa pues es más seria y no admite la ironía. Hegel, también, entonces, se define como uno de aquellos hombres que habrían encontrado o estuvieran a punto de hacerlo, la solución para todos nuestros problemas.

"Pues ni el asesino es sólo este abstractum de un asesino, ni tiene una única elevación y un único hundimiento". Habla de que los dos objetos del observar -el de la razón que observa- uno es el seco ser para sí como propiedad ósea del espíritu y el otro es un no menos seco en sí, siendo ambos algo tan óseo que "resultan indiferentes frente a todo lo demás; a la elevada protuberancia el que un asesino esté en su vecindad le es justo tan indiferente como le es al asesino el tener cerca suya una cosa plana", es decir, el plano medio entre la protuberancia y el hundimiento.

¿Pero quién es esa elevada protuberancia, constituida en sujeto al que le pasan cosas entre otros sujetos o en una vecindad? Esa elevada protuberancia debe ser pues el Estado, incluso la institución monárquica, social y política que lo constituya. Es de suponer entonces que si Hegel es el filósofo del estado prusiano, debe ser que lo de uno de los platillos de la balanza, del serlo o de no serlo, pesaba algo más o hicieran equilibrio, como la pluma de Maat y el alma humana en la oficina de Anubis. O puede ser otra cosa, la ceguera e ignorancia de la protuberancia. En una de las frases siguientes lo aclara: "Uno puede imaginarse al asesino -los señores de la guerra, los militares, los modelos de Estado propuestos por eso- con una elevada protuberancia -un estado una monarquía, una democracia- en esta zona del cráneo, y al ladrón -el dinero, el capital, los negocios- en aquella". Estamos hablando de tiempos modernos, históricos. Las mujeres no tuvieron un papel relevante en la historia. Son anteriores a la historia. También de esas protuberancias podrían haber surgido, así tal cual, las Superestructuras manejadas por el marxismo.

Dice que el ser sin actividad universal es una cosidad para la conciencia "y la conciencia solo se se es así efectivamente real por la negación y la aniquilación de un ser tal -un hueso, el ser sin actividad-". "Se ha de considerar como una completa denegación de la razón el hacer pasar un hueso por la existencia efectivamente real de la conciencia".

"Las partes blandas... no son la realidad efectiva del espíritu; en este caso, la réplica, propiamente, tendría que seguir hasta meterle un clavo en el cráneo a quién emita tal juicio, y matar así tan plásticamente como su sabiduría que, para el hombre, un hueso no es nada en sí, y mucho menos su verdadera realidad efectiva". Se conoce que ya a sus 35 años se mostraba realmente molesto por la opinión y argumento de la ciencia.

A partir de ahora comienza la recapitulación y conclusión del filósofo para este apartado de la Razón que Observa. Dice que: "en el proceso de lo inorgánico, lo Uno es lo interior que no existe; pero en cuanto que Uno que existe, el proceso es lo orgánico". "El proceso orgánico es sólo libre en sí, pero no es para sí mismo; es en el fin donde entra en juego el ser-para-sí de su libertad". "La razón que observa se dirige entonces hacia esa sabiduría, al espíritu, al concepto que existe como universalidad o el fin que existe como fin, y el objeto de esa razón que observa es, a partir de ahora, la propia esencia de ella".

De esta lengua cambiante del individuo "la observación regresa finalmente al ser fijo y firme, y, conforme a su concepto enuncia que la exterioridad" no según órgano, lenguaje o signo "sino en cuanto cosa muerta, es la realidad efectiva externa e inmediata del espíritu".

El espíritu había cancelado que el concepto pudiera estar presente como cosa. Pero este modo hace de la realidad efectiva del espíritu una cosa. con lo que "le da al ser muerto el significado de espíritu". Hueso= Muerto= Espíritu= Cosa. Así, "la observación ha conseguido enunciar lo que era nuestro concepto de ella, a saber, que la certeza de la razón se busca a sí misma -al igual que en otras muchas ocasiones- como realidad objetiva objetual".

No se quiere decir, dice el filósofo, que el espíritu que se representa como un cráneo quede enunciado como cosa sino que él es una cosa".

Bueno, así queda por ahora la cosa de la objetualidad para el fenómeno espiritual en Hegel, algo que matizará al final del apartado. Nosotros diríamos que si en un sistema de contrarios se coloca en un extremo el concepto y en el otro extremo la cosa, en la acción de los dos extremos a un mismo tiempo en el silogismo lógico, el muerto, lo falso y lo que no sigue debe ser la cosa. Para hacer la justicia en el silogismo, entonces, a lo que hay que devolver la vida o simplemente otorgarle razón de existencia es a la cosa y según su concepto. Es lo que va a suceder en el siguiente apartado.

La autoconciencia desdichada que se deshacía de su autonomía y luchaba hasta hacer de su ser para sí una cosa, regresa de la autoconciencia a la conciencia, es decir, "a la conciencia para la que el objeto es un ser, una cosa; pero esto que es cosa en la autoconciencia; es pues la unidad del yo y del ser, la categoría". Cuando el objeto está así determinado para la conciencia posee razón. Objeto que en un momento dado podría ser el Entendimiento, pero esto, el Entendimiento debe ser algo que permanece aparte de esas cuitas de tener razón o estar loco. La conciencia y la autoconciencia son en sí propiamente razón "pero sólo de la conciencia a la que el objeto se le haya determinado como la categoría (la unidad del yo y del ser) puede decirse que posee razón". Es decir una conciencia que no está loca.

Resultado: "la conciencia enuncia como proposición aquello cuya certeza sin conciencia ella es: la proposición que reside en el concepto de la razón. Esa proposición es el juicio infinito de que el sí-mismo es una cosa; juicio éste que se cancela a sí mismo". "El momento de aquel juicio infinito es el paso de la inmediatez -lo cercano, la categoría pura- a la mediación o negatividad". Negatividad como Negación Absoluta. Hegel dice que la proposición que se alberga en el concepto de razón es la cancelación del juicio infinito de que el sí-mismo es una cosa. El sí-mismo debe ser razón, no estar loco.

La objetualidad si quiere serlo tiene que ser una objetualidad inmediata, sensible, y el espíritu quedar puesto "como objetivamente real en esta objetualidad en cuanto muerta: pues el hueso es lo muerto y en la medida en que está muerto está en lo viviente: como efectiva y realmente puesto. El concepto de esta representación es que la razón se sea así toda cosidad".

La Razón también se escinde, se divide en Hegel: "La razón que esencialmente es concepto, se halla inmediatamente escindida en sí misma y su contrario -¿el objeto?- una oposición que precisamente por eso, está, en la misma medida, inmediatamente cancelada. Pero, al ofrecerse así, como sí misma, y como su contrario... queda aprehendida de manera no racional; y cuanto más puros sean los momentos de esa disociación, tanto más chirría la aparición fenoménica de este contenido". "Se trata de la misma conjunción de lo elevado y lo abyecto que la naturaleza expresa...". "Ecce homo expositus".

Que por cierto, es en esas últimas frase de las pocas veces, que fenómeno aparece el toda la Fenomenología.

Ahora bien, seguimos con las nuestras: el argumento de Hegel está mal hecho y es malo en sí, o el argumento de Hegel está bien hecho y es bueno en sí. Ambas cosas son suyas. Esto, digo yo, puede muy bien pasar y seguir, que tú -si eso fuera Hegel-, deja bien quieto ahí el objeto -el objeto humano me refiero-, incluso la Cosa, sobre si están bien hechos o mal hechos, ya que no son tuyos, no los hiciste tú. ¿Quieres pues que yo piense que tu filosofía está bien hecha o que está mal hecha? debes de querer mejor que yo piense que tu argumentación es correcta y está bien hecha y es algo bueno, pues además, yo y el resto de los filósofos del mundo vamos a pensar que tu pensamiento está bien hecho y se trata de un objeto que corresponde a nuestro concepto. Luego entonces ¿qué?

Un tanto grosero se comporta al final de este apartado nuestro hermosos filósofo hijo del norte, pero tampoco no te creas sin demasiados aspavientos ni disimulos. ¡Qué orine dios, hombre!
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