Subir, la gran aventura.
A ti que andas confuso a veces,
sé que te gustaría desaparecer…
cambiar lo que sabes por aprender
todo aquello que no sabes.
Da igual quién seas, lo que hables,
que no pase tren por este anden
y todo sea causa de unas chispas
que te hacen sentir que aquí habitas…
todo da igual, vive tu vida.
Si a otros les da por hablar
enséñales que pastar y plantar
es el fin. Y todos deberán de andar.
Soy consciente, que esto es mear
contra el viento —y que más me da—
es mi idioma, un simple intento de dar,
o de restar, quién sabe, no importa eso.
¿Subes? Voy cuesta arriba, no es llevadero,
pero el camino tiene un bello sendero.
Agua, pan, aceite y respeto
lo demás puede dejarlo en el suelo…
pues el infinito no da consuelo
pero el tiempo está de nuestra parte,
en eso no tienes que poner coraje,
los tiempos de Dios ya se saben…
son eternos, cuesta arriba, pero eternos.
Lo mejor es entretenernos,
encontrarnos, desear y perdernos.
Nada buscamos, desear y subir,
no tenemos otro remedio, ni huir,
mejor sería dejarnos fluir.
Y si quieres abandonar piérdete,
hay miles de millones de valientes,
hay miles de millones de camas calientes.
Échate a dormir, o pesca,
yo que sé, lo que te apetezca…
Busca labios, desconfía, rómpete,
confía, ama, pero no puedes detenerte,
y te cansarás, mirarás deprimente
todo cuanto te rodea y te consume,
es por eso que subes, y subes, y subes.
No quiere decir nada para que no continúes…