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TEMA: ¿Autodidactas en el foro?
¿Autodidactas en el foro? 27 Nov 2024 23:35 #85787
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Hola a todos:
Tengo interés por saber no solo si existen autodidactas de filosofía en este foro, sino por conocer, ya más a fondo, las circunstancias de haberse puesto uno en esa tesitura. Más tarde, quzás, la participación en algo que nos agrupe. Contactad conmigo: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |
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Última Edición: 27 Nov 2024 23:37 por Julián.
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¿Autodidactas en el foro? 09 Dic 2024 01:50 #85847
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Hola Julián,
Yo soy un autodidacta. Aunque la definición de autodidacta implica no utilizar a un profesor o una institución formal, yo considero a los autores de los cientos de libros que leo y sigo leyendo como mis profesores. Soy empresario y, en un momento, mi vida era algo vacía. Desde niño, quise entender cosas que nadie hablaba o parecía importarle. Durante años, he leído con curiosidad artículos, libros y revistas académicas. Tengo formación académica en el área de negocios, pero mi pasión es la filosofía. Quizás, si hubiera crecido en un ambiente diferente, hubiera elegido estudiar eso en la universidad. Por ahora, son la curiosidad, la disciplina y la inclinación humana a entender más lo que me hacen filosofar. ¿Qué tal acerca de ti? Puedes contactarme si así lo deseas a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . También puedes revisar el blog que escribo en mis ratos libres: La Filosofía Como Respuesta (philosophia.today). |
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MAAC
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¿Autodidactas en el foro? 13 Dic 2024 09:15 #85871
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Hola, Martín:
Más allá del hecho puro y duro de que efectivamente soy autodidacta, supongo que lo más interesante es hablar al respecto de por qué creo que ser autodidacta es la forma en que la he decidido a conciencia ser filósofo. En la juventud más temprana, en la pubertad, por carácter me inclinaba a exigir razones al respecto de ese manualillo para la vida que padres y profesores te van imprimiendo en la mollera. Exigía razones y, si no las obtenía, me ofendía, me enfadaba y mi carácter se ensombrecía. El espíritu que infunde esa étapa de la vida, que es común a todo niño, incluso al nacido en las condiciones más sórdidas y miserables y fruto de los padres más obtusos que quepa imaginar, puede, o ser vencido, o resistir. Supongo que una mezcla de ingrendientes dulces y amargos, amor propio, tozudez, capricho, intuición, confianza, cierta falta de modales, etc., se armaron en un conjunto más o menos ordenado bajo la orden, nunca levantada desde entonces, de insistir al respecto de las razones de aquel manualillo. Era la clase de chiquillo que, si se decidía en el colegio guardar un minuto de silencio por un atentado de ETA, yo canturreaba en voz baja porque no toleraba que se me tratase como un monigote performativo, y menos lo toleraba cuanto más fuertemente las autoridades de aquel teatrillo insistían en la obviedad y en el carácter presupuesto de mi deber y menos en preocuparse por dedicar una semana o el tiempo que fuera necesario a ilustrarnos acerca de ese momentum específico de la Historia de España, y a que el deber floreciese naturalmente. Éramos chavales de 15 años a los que se les daba la turra con ridiculas clases de música tocando una flauta cutre de plástico a las 8.30 a.m. y con análisis soporíferos del Matrimonio Arnolfini. Es decir, que explicarnos tal sección de nuestra historia era posible, tanto como era posible hablarnos de la libertad que tiene cada cual para actuar en conciencia cuando sucede un hecho terrorista o de cualquier índole. Pero en lugar de esto allí estabamos decenas de tristes espíritus encarando la madurez haciendo el baile de la lluvia. Lo que sucede es que en toda institución de enseñanza no se enseña la importancia de eso que se enseña. Un buen profesor es el que captura el compromiso del educando porque, demostrándole la importancia del objeto, atrapa su responsabilidad en la idea de que eso debe ser conocido a riesgo de muerte, de una muerte más allá de la vida individual. Poder poner razones entre los brazos y la realidad es al menos sentar las bases para que la boca sustituya o pueda al menos ocupar un lugar análogo al de los brazos. Es establecer un método pacífico de relaciones. Es destronar espiritualmente la violencia. Es iluminar el camino para que la libertad pueda decidirse si emprender el camino o no, en lugar de tirar de las voluntades como se tira de las bestias. Algo que no es la solución a los problemas del mundo, sino al contrario, lo más básico y elemental para que pueda haber un solo átomo de concordia. Las instituciones de enseñanza son, por lo que respecta a los Estados nación modernos, insituciones para el lustre cultural nacional, una enseña más de su soberana existencia, tanto como mecanismos de capacitación profesional. Tales instituciones funcionan como una especie de mercado de negros exóticos para blancos impresionables, solo que lo que se exhibe al final del proceso son blancos civilizados de la major categoría; se vierte en sus cabezas toda clase de saberes con la frivolidad de quien se maquilla o se viste a la moda para después lanzarlos al mundo o al mercado con orgullo de criador de caballos percherones. Pregúntale a esos universitarios qué hacen ahí, lo más probable es que balbuceen que no saben exactamente qué, más que lo que crasamente sucede en sus vidas, "estudiar". Decir que soy autodidacta es cierto pero quizás no sea lo más importante. Más importante es que soy alguien que comprende la necesidad crucial, política, te diría, de saber. Algo que implica el no aceptar que es por la Universidad que alguien pueda acceder a conocimientos superiores, sino por responsabilidad individual para la existencia de un solo átomo de luz en el mundo, algo que, por urgencia, por deber, por nobleza, por virtud, por amor propio, por vergüenza, etc., debe y puede hacer uno por su cuenta como prueba de fuego de, precisamente, la importancia de conocer, de ser uno algo de luz en el mundo en la medida, también, como fue mi caso, que yo la exigí de los demás. Cuando hablo de esto noto que se levantan más o menos sutiles sentimientos agrios en compañeros que por aquí transitan. Esto no lo deseo en absoluto. Mi autodidactismo no es dogmático y no tiene nada que ver con la utilización o presencia en ámbitos académicos, yo he sido alumno, he publicado y es probable que en pocos años me doctore. Únicamente tiene que ver con una concepción, digamos, cosmogónica. La Universidad quiere ser el origen del saber. Pero yo postulo que su origen es el deber nacido en conciencia. No soy en definitiva un autodidacta sino un protestante y no soy enemigo en absoluto de quien rece en su Iglesia, sí lo soy en cambio de quién considere que es la Universidad quien por concesión vicaria del dios-Saber debe administrar tales sacramentos. |
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Última Edición: 13 Dic 2024 09:30 por Julián.
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¿Autodidactas en el foro? 14 Dic 2024 18:27 #85881
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Hola a todos,
En un primer momento iba a responder como un resorte que la filosofía es precisamente la disciplina que nos exige ser autodidactas, pero antes de ponerme a escribir me he dado cuenta de que esa afirmación es de una candidez abrumadora. Hay al menos tres factores íntimamente imbricados, a saber, la actitud crítica, la naturaleza personal de su praxis y la vastedad del conocimiento filosófico, que podrían emplearse para argumentar a favor de la independencia, libertad de voluntad y libre elección de su estudio y al mismo tiempo se pueden utilizar para argumentar la dependencia, los sesgos cognitivos y el condicionamiento del discurso racional. A mi no me cuadran la presunción ingenua de autonomía del pensamiento y la voluntad incondicional e incondicionada del buscador de la verdad (phialēthēs) con el autodenominarse filósofo, por ejemplo, al margen de que se produzca o no con nuestro trabajo una historia efectual en la comunidad de pensamiento de nuestro tiempo —caso en el que no habría 'autodenominación', sino reconocimiento externo. La filosofía se hace en desarrollo o respuesta a cuestiones planteadas por otros y, salvo en contadas y nefastas excepciones de la historia de la filosofía occidental, la oscuridad de la especulación libre y refractaria —o cuanto menos paralela— al rigor lógico, la claridad conceptual y la familiaridad con contextos estructurados y ciertos métodos argumentativos donde hay 'feedback' crítico sobre los propios razonamientos no ha sido considerada filosofía. Cabe decir que lo que opinemos legos y estudiantes universitarios —más aún en un foro en internet — difícilmente va a tener un impacto significativo en la producción filosófica de primera línea de nuestro tiempo. Lo cual no debería desalentar a nadie a dedicarse a la investigación filosófica, sino a esclarecer sus prioridades y poner tesón en tamaña empresa. Ya en otros hilos me parece recordar que se comentó que la docencia y las cátedras universitarias están plagadas de personas con trabajos de mínimo impacto dentro de su propia especialidad. Y estas personas, así como estas instituciones, son en muchos aspectos muy positivas para el estudio de la filosofía: expertos en determinados autores o corrientes nos pueden hacer de guías introductorias a algunos sistemas filosóficos que emplean un lenguaje muy técnico, así como las instituciones se encargan de cubrir la necesidad de que la amplitud y dispersión del conocimiento filosófico quede estructurada y expuesta. Pero esto es clave: expuesta. Una respuesta o un desarrollo de un sistema conceptual no puede ser una exposición del mismo, siquiera una exposición de varios sistemas —de varios autores o corrientes, por ejemplo— entre los que se conectan hilos con chinchetas de punto a punto. Para empezar, porque esa síntesis sería una miscelánea conceptual que no plantearía una pregunta nueva, ni daría con una respuesta nueva. A lo sumo con alguna reinterpretación de algun concepto y alguna cuestión menor problematizada o desplazada dentro del sistema o sistemas ya expuestos. Generaría un texto o bien expositivo y explicativo de otros sistemas de pensamiento, o bien un texto oscuro, lo que no es precisamente philoso-friendly. Digámoslo así. Y por supuesto, muchos expertos en autores o corrientes eso es lo que hacen: exposición, no filosofía. Y exponen maravillosamente en algunos casos; pocos, pero no tan pocos, todo hay que decirlo. Pero esto no puede hacernos perder de vista los sesgos de este experto y de las ideas que está situado a defender — se verá que estoy evitando dar ejemplos concretos de ideas y sistemas de pensamiento indefendibles para no entrar en polémicas estériles que pertenecen al factor de la praxis personal. ¿Pero cómo vamos a pensar las cuestiones centrales de la historia de las ideas si no tenemos contacto con esta historia de las ideas? ¿Y todos estamos predispuestos a acercarnos a cualquier texto, de cualquier época, autor y corriente, y comprenderlo genuinamente? ¿Qué demonios es comprender genuinamente un texto, un sistema de pensamiento? ¿Significa comprender de forma aséptica e imparcial cualquier sistema de pensamiento? ¿Cómo se hace y esto quién lo hace? ¿Debemos aceptar un sistema de pensamiento una vez lo hemos comprendido? ¿Según qué criterio dirimimos haberlo comprendido adecuadamente? ¿Debemos ceñirnos a pensar y a expresar nuestros pensamientos bajo la conceptografía de estos sistemas que estudiamos? ¿No son los propios conceptos un objeto de estudio íntimamente relacionado con las referencias de aquello que designan, con lo que denotan? La época en la que vivimos, bajo mi punto de vista, nos exige salir de las posturas idealistas de una revelación de la verdad (Alētheutḗs) bajo métodos y discursos de la razón (dudosos), y nos obliga a pensar de forma pragmática, es decir, crítica y autocrítica (skeptikós). Al fin y al cabo estamos limitados por el tiempo y el acceso a otros pensadores, por la pugna personal con nuestras predilecciones y la amplitud de horizontes que nos lleva a saquear ideas de aquí y de allá, de éste y de aquel, a pensar nosotros por nosotros mismos lo que llegamos a comprender —porque igual que un griego con un palo hace más de 2000 años midió el diametro de la tierra y nosotros no, el rigor y claridad de nuestros pensamientos en nuestras habilidades analíticas y argumentativas no es algo que nos vayan a dar autores del pasado. Yo al menos no espero que un autor concreto piense por mí y a través de mí cuando lo leo o cuando me explican su sistema conceptual o de pensamiento. Lo más dificil de esta disciplina, y está muy relacionado con la autodidaxia, es dar con ese pensamiento original aunque condicionado por la historia del pensamiento y que se desmarque de la tradición. Cuando uno estudia filosofía y va descubriendo autores, o bien todos le parecen extraños en sí y entre sí, o los empieza a enmarcar en un cierto hilo de desarrollo histórico de las ideas; pero algo sí es constante: la propia historia de las ideas es un factor de fricción para esa originalidad del pensamiento, y los autores que entablan un diálogo con la tradición desmarcándose de él es menor cuanto más avanza la historia. Y esto es un problema, porque algunos pilares de la historia del pensamiento están literalmente en ruinas y sólo se sostienen por un romanticismo anacrónico e irracional. Sería más fácil derribar de una vez por todas y reconstruir esos pilares, en lugar de a eso a lo que nos dedicamos: a escribir libros con los que calzarlos y rellenar sus grietas pretendiendo eliminar el paso del tiempo por ellos. Suele decirse que la filosofía está herida y que así es como debe estar, en continuo combate, demostrando su fiereza. No estoy en desacuerdo, pero existe un problema cuando las cosas no están en su lugar, y es que si en mitad del combate y estando herida le quitamos la capacidad de defenderse corre el peligro de morir. La muerte es la misma independientemente del tipo de anteojeras que suponga vestir. Y sí, nadie dijo con qué combate o qué hirió a la filosofía. No es difícil deducir que ella puede ser su peor adversaria. |
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Última Edición: 14 Dic 2024 20:53 por Geiriz.
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¿Autodidactas en el foro? 16 Dic 2024 05:32 #85885
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Julian, entiendo perfectamente el sentimiento que estás transmitiendo. Esa casi necesidad cegadora de querer entender y querer saber lo que uno sabe que en realidad no sabe, es embriagante.
El quehacer filosófico es algo que hacemos todos los días, en cada conversación, en cada reflexión, en cada momento de duda o de curiosidad. No necesitamos ser expertos en filosofía para cuestionar, para buscar respuestas, para explorar nuestras propias creencias y valores. Así que, en cierto sentido, todos somos filósofos, aunque no siempre nos demos cuenta de ello. Y creo que es precisamente esa curiosidad, esa búsqueda de conocimiento y comprensión, lo que nos hace humanos. Ser humano = ser filósofo |
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MAAC
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¿Autodidactas en el foro? 16 Dic 2024 22:10 #85890
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Yo no pondría el foco sobre el par aparentemente opuesto del autodidactismo o el academicismo sino sobre el par pasado y presente.
El pasado ha de ser apropiado de forma comprensiva. Este pasado filosófico se expresará de forma más originaria en virtud de la resolución y de la capacidad de apertura con la que nos desempeñamos desde el presente. Solo así detectaremos la ejemplaridad de aquellas preguntas que adquirirán en nuestro tiempo plena actualidad. La historia de la filosofía es la que mide nuestro presente, nuestra capacidad de interrogar. Ya sabemos qué significado alcanzaron Aristóteles, Hegel o Heidegger, entre tantos otros. La crítica no la debemos dirigir al pasado sino al presente y a qué cuestiones seremos capaces de formularnos que estén a la altura de esa originariedad con la que pretendemos asaltar el pasado. |
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¿Autodidactas en el foro? 17 Dic 2024 02:28 #85892
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Sabiéndose uno como adivinado en una calidad que considera, con estrictez, de siempre, suya -al igual, por supuesto, que de otros muchos-, no ha podido reposar hasta completar la amistosa interpelación de estos elocuentes párrafos, cuya lectura podrá darle a conocer o invitar a que se le sienta tal cual es, seguramente, un poco mejor aquí.
¿No resulta la convocatoria de Julián muy prometedora, de loar incluso -todo depende de los derroteros que siga el hilo-, pues si algo se echa en falta, moralmente intolerable para quienes amamos la autenticidad y necesitamos ser nosotros mismos, es la ausencia lamentable de personalidades originales labradoras por sí solas de interesantes propuestas en el ámbito estético o moral, de individualidades que crucen escandalosamente la línea de la bochornosa insipidez gregaria preestablecida entrañando mundos propios indisociables de una posición crítica velando por su soberanía intelectual, de mujeres y hombres que osen sentir y recapacitar -también exponerse a equivocarse- desde su corazón y su razonar solipsístico, ajenos a acomodaciones a otros y a cualesquiera servidumbres, independencia admirable que por un pilar ha de tener, a menos que creamos que hay grandes talentos innatos, ese autodidactismo a colación sacado? Así es para mí, bien prometedor el primer mensaje del interfecto. No obstante, uno, individualista radical, propugnador del encuentro continuo de cada cual consigo mismo, su vivencia y su expresión artística, gustaría, brevemente, de tomarse la libertad de realizar, con el mejor de los ánimos, sólo para aclarar su postura -nunca, desde luego, para enmendar nada a nadie-, unas pequeñas observaciones. El llamado inicial encierra, desde mi punto de vista -sólo un modo de ver la compleja, asaz polisémica cuestión en liza-, tres contrasentidos: el primero es que el verdadero autodidactismo -al igual que el rigor discursivo o la falta de auténtica vocación- no se promulga con declaraciones sino que se refleja inevitablemente -tan indefectiblemente como el cuerpo somatiza intensos estados anímicos-, pues reúne la esfera vital y la moral en su expresarse lo quiera o no su dechado, comportando siempre un alto grado de pasión y placer haciendo lo que se hace, buscando lo que se busca, en este caso instruyéndose acerca de lo que fuera con medios precarios o sofisticados, tanto que no es posible ni disimularlo ni fingirlo, al menos yendo más allá de un tiempo equis. No hay real aprendedor por cuenta propia infeliz, aun cuando seriamente dudase de sus progresos o sus fuerzas -siempre y cuando pueda seguir su camino-, no existe autodidactismo per se amargo, a menos que venga viciado su origen por un objetivo práctico, por ejemplo al ser tal cultivo a título personal un medio para manejarse mejor en un círculo con cierta cultura al que se desea acceder, o que nazca en respuesta al afán de conseguir comunicarse poco a poco con fluidez en un país distinto al de origen, cuya lengua se desconociera -claro que entonces ya no cabría hablar, sensu stricto, de un puro autodidacta-. Otra incongruencia -repito, sólo desde el ángulo de visión mío y tras mi particular interpretación- es la voluntad de homogeneización y la positiva presunción de la actividad grupal como mínimo latentes en el inicio de este hilo, ¿cabe compatibilizar ello con un autocultivarse que no desdeñe la importancia del subjetivismo creativo? Cuando detrás del emprender una senda de aprendizaje a solateras, a menos que estuviese forzado por negativas circunstancias, anida un impulso absolutamente vocacional, no es exagerado afirmar que, en algunos casos, se plasma un destino a través de uno, se obedece a un imperativo moral que exige la actualización de especificidades en potencia, lo cual poco tiene que ver con integrar círculos, posibles agrupamientos o con una serie de factores existenciales que empujan -si hablamos de filosofía- a pensar con la gravedad, radicalidad y libertad de este saber -si bien un Sartre, un Camus, un Beckket, posiblemente, sin la desesperanza, nihilismo y sentimiento de absurdidad de entreguerras no habrían sido lo que fueron ni el grado de autodidactas que cabe, a distintos niveles y también en el plano cuantitativo diferentes, atribuirles-. Claro que el autodidacta es permeable al ambiente en el que vive y a referentes epocales, que no está reñido con la socialización, el diálogo ni la participación en determinados movimientos, mas siempre que su ardiente sentido de la individualidad y la inquietud de perfeccionamiento que su actitud sostienen no sean subsumidos ni un ápice en grupo alguno, y, con honestidad, ¿en qué colectividad, por pequeña y aparentemente armoniosa que fuera, no subyace, aunque sea mínimamente, una semilla de cerrazón, dogmatismo, sectarismo, proselitismo, efectiva o potencial dominación de unos sobre otros, aunque sólo fuese encubierta o sutil? El tercer punto que me llamó un tanto la atención, por lo poco congruo, fue el asociar al autodidacto, literalmente, con "una tesitura"; pues con ello parece, acaso sea en razón de un escrúpulo mío, que en la noción del mismo que se maneja no quepa éste pensado en positivo, como un ávido yo de cultivación sobre contingencias e imponderables, llevado en volandas por la ilusión de aprender, descubrir, crear autónomamente, que grabada posee en el alma la clave para así ser, que no obedece a un “para” puesto que el quid que explica su idiosincrasia, el discernimiento de la misma, reside en él; su respuesta la hallaremos no más que buceando en el natural misterio de su individualidad, no en situaciones o influjos, emulaciones que restringen la singularidad, presiones externas o carestías que obligan a tomar una senda determinada. Así es, al menos, de acuerdo con un concepto de autodidacta puro filosofal -por ejemplo Nietzsche, catedrático con veinticuatro años, pero ya tempranamente expulsado de la universidad, y hasta el fin, incluso mentalmente derruido, acaudalando saber a solas y desarrollando en solitario un pensamiento crucial, e incomprendido en buena parte aun hoy, en la historia contemporánea, el cual, de haberse acomodado su autor a una mucho más convencional existencia como doctor, posiblemente, no habría sido legado con esa brillantez y rotundidad, entre otras cosas anticipando parte de una errática mentalidad postmoderna-. Si hablamos del autodidactismo propio de un espíritu filosófico éste ha de serlo hasta el fin de los días, con independencia del curso de los hechos y avatares que se diesen, poseído por la zozobra de la duda y la rebelión ante la oscuridad del dubitar -por más que en paralelo una reconocida y realizadora carrera académica se desarrollase-, cultivador por su cuenta del objeto, tan inaprehensible, vaporoso, incierto incluso de su pasión, por motor primero teniendo el amor a esa verdad tan dificultosa, tanto más, con certeza, cuanto con mayor honestidad se persigue. A mayor abundamiento, quien se ajustase a este perfil no sólo se nutriría de la ingente cultura libresca disponible sino que también mostraría su singular identidad atendiendo a la vida práctica en sus fulgores y en sus sordideces, problematizándola, extrayendo moralejas como otros sin su ansia diferencial nunca harían, reformulando capitales preguntas de la ética y la metafísica tradicionales a partir de banales hechos, en principio por su insignificancia definibles, como los posibles significados de una sonrisa inusitadamente tierna o sardónica, la indiscreción de una portera observando por la mirilla de una puerta a riesgo de ser descubierta, o la venta de una íntegra e ilustrada enciclopedia por un euro. Agradeciendo mucho a Julián y al resto de participantes aquí sus cavilosas palabras, queda así sintetizada otra personal visión sobre la pregunta epigráfica y la estimable iniciativa subsiguiente. |
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Última Edición: 17 Dic 2024 12:07 por Zaoc.
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¿Autodidactas en el foro? 17 Dic 2024 23:47 #85897
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Hola, Zaoc
No sé si he interpretado bien tu mensaje, pero en mi humilde entender creo que en las tres incongruencias que mencionas defiendes que el autodidactismo solo se puede conseguir, si fuera posible, de modo radical. Es decir, del caso improbable del buen salvaje que bajo elaboración propia instituye su propio pensamiento filosófico. Si es así, y mi interpretación no va muy errada, estaría de acuerdo contigo. Al menos en buena parte de tu argumentación. Todos los saberes que recibimos tienen mucho de “epocales”, como bien dices, ya que no podemos escapar de nuestro tiempo y nuestra cultura. Y como al ser seres sociales tales escapatorias son imposibles -o complicadísimas, incluso para Heráclito-, no creo en un verdadero autodidactismo. Ahora, si reducimos el umbral de exigencia del concepto, entonces participo de la opinión de Xna, dando también por buena la de Martín. Todos somos filósofos al igual que todos somos artístas. Es una cualidad humana. Cosa diferente es que sepamos elaborar el pensamiento o el arte con coherencia, creatividad, inteligencia o cualquier otra propiedad que venga al caso. |
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I’m so lazy.
Última Edición: 17 Dic 2024 23:51 por Futaki.
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¿Autodidactas en el foro? 18 Dic 2024 07:29 #85899
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Poco autodidacta se puede ser si se leen fuentes secundarias, como Historias de la filosofía, y no directamente las primarias. Incluso diría sin traducciones ajenas. En ese sentido, creo yo, que la UNED sería una institución de autodidactas. No entiendo muy bien a estas alturas del conocimiento el deseo de rescatar un término tan anacrónico como lo es ese, que siempre además destila un poco de tufillo egocéntrico.
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"Hablando con las fieras del zoo, sólo yo hablo; ellos suelen mirar [...] Cuando era un crío, ¡vaya una mierda! Lo consiguistéis: me jodistéis bien; la zancadilla nada más nacer. Así es como se crece bien: con empujones para no pensar y una bomba bajo la almohada [...]"
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¿Autodidactas en el foro? 18 Dic 2024 23:03 #85907
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Heráclida escribió:
No entiendo muy bien a estas alturas del conocimiento el deseo de rescatar un término tan anacrónico como lo es ese, que siempre además destila un poco de tufillo egocéntrico. Estoy de acuerdo con lo del tufillo egocéntrico del autodidactismo, aunque dependiendo del sentido en que se emplee. Si tomamos una definición prototípico del autodidacta (el que aprende sin maestro o fuera de enseñanzas formales) no tiene tufillo ninguno. Si se toma como reivindicación de cierta originalidad, en el sentido de que uno es capaz de llegar por sí mismo al lugar donde otros llegamos con estudios formales, sí posee ese matiz. En mi opinión por supuesto, porque el concepto de “tufillo” es muy subjetivo. Por otra parte, llega un momento en que todos somos autodidactas. Se acaban los estudios formales y si uno quiere profundizar en diversas ramas de ese saber se las tiene que apañar solo, aunque ya con una base más o menos sólida en la que apoyarse. Por otra parte, tomando el argumento expresado por Geiriz, no estoy muy de acuerdo con su consideración sobre los profesores universitarios. Por lo general, tienen sus vías de investigación y sus estudios adquirirán mayor o menor relevancia, interés, mérito, etc. A diferencia de los docentes de Secundaria, el universitario tiene sus horas y recursos de investigación y cada uno los desarrolla conforme su especialidad, las posibilidades de la Universidad, etc. Por otro lado, las universidades no son los únicos centros del saber, y no hay que olvidar que el docente universitario antes que investigador, es docente. |
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I’m so lazy.
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