Algunas controversias que plantea nos pueden llevar o no a discutir con ella.
La defensa del derecho al aborto de las mujeres es una batalla irrenunciable para los feminismos como garantía de su autonomía y libertad sexual y, sin embargo, entre las mujeres negras se elevaba la voz por el derecho a no ser esterilizadas, a elegir a sus parejas y no ser seleccionadas, “cruzadas” como bestias con otras “bestias” para producir, ¿12, 15… hijos?, trabajadores esclavos, entonces, cuando fue prohibida la trata, la extracción y el traslado forzado de seres humanos desde el continente africano, y así vigorizar y dar continuidad al negocio de la esclavitud. Las mujeres negras clamaban porque se les dejase tener y criar a sus hijos sin que les fueran arrebatados. No enarbolaron sus protestas en favor al derecho al aborto porque ellas querían esos hijos y luchaban por mantener unidas a sus familias.
Cuando las mujeres blancas reclamaban por sus condiciones laborales, se planteaba si ellas tenían mujeres blancas o negras contratadas en las casas y cuáles eran sus circunstancias, cuántas horas de trabajo soportaban, qué calidad de vida es la que podían llevar y con qué salarios.
Las mujeres negras se alzaron en defensa de los hombres negros frente al mito del “negro violador” voceado y esgrimido para justificar y ejecutar los linchamientos que se popularizaron y extendieron hasta entrada la segunda mitad del s.XX, un mito que también se difundía para aterrar a las mujeres blancas y confinarlas en las casas, o para ocultar las violaciones de las mujeres negras por otros hombres blancos.
Estas son solo algunas intersecciones en las que se han encontrado y se encuentran las mujeres según el prisma o la perspectiva desde el que se quiera librar la batalla, algo así como el derecho a llevar o no el velo por mujeres originarias de países del norte de África, una mujer egipcia, por ejemplo, encuentra mucho más urgente pelear para que se reconozcan y garanticen sus derechos hereditarios respecto de sus hermanos varones.
En mi caso, claro que entro en bronca con Ángela Davis, me chifla la carne.
No habría mucha bronca entonces. Ya en la Grecia clásica (algun@s) y en otras culturas, como la India (jainismo e hinduismo, por ejemplo), no se comían animales.
El debate no es si te gusta al punto o muy hecho..., va más allá del gusto.
El debate es arrojarse el poder de asesinar, masacrar a otras formas de vida que expresan sentimientos, de muy diversa índole. Cualquiera que tenga perro o gato en casa eso lo sabe.
No ignorar el sufrimiento que conlleva lo que hay en el plato.
No hay bronca. El debate es si comer algo que tenga madre, o no comerlo.
Sí, entiendo tú punto de vista pero no lo comparto del todo. El hacinamiento de animales, el modo de criarlos y sacrificarlos me ha hecho renunciar a comer muchas cosas. No ignoro el sufrimiento que el ser humano causa a los animales y al medio ambiente. La cuestion no es si muy hecho o poco hecho. Yo he tenido y tengo animales, he salido con ellos por el campo. Persiguen, dan caza y comen otros animales. igual tengo que suponer que algo me eleva sobre ellos, pero no lo pienso. Sí creo en cambio en la libertad de elección y he elegido, en mi caso, casi cruda.
Por cierto, los jainistas apenas se movían para no pisar alguna planta y destruirla. No creo que hubiera podido seguir esas disciplinas, me atrae más el shivaismo de Cachemira.
Yo tu punto ni lo entiendo ni lo comparto, pero no es personal. Es un debate en el que llevo más de 30 años...
Puedes comer toda la carne que quieras, cruda, o en cantidades industriales, o cómo a ti te parezca bien. Tú decides.
Pero repito, ese no es el debate.
Mi perro persigue a una perdiz, es el instinto a priori que decía Aranguren. Yo puedo elegir, igual que tú, elijo no añadir más sufrimiento. Eso no me hace mejor que tú, ni peor. Pero puedo elegir. Todos podemos y al mismo tiempo, eso nos hace responsables de nuestras acciones. Como decía Horkheimer los hechos históricos no coinciden con su justificación, ni se puede legitimar el mal.Ahora no recuerdo quien decía que hay un holocausto animal diario. Las semejanzas son escalofriantes.
Los jainistas, de donde Gandhi extrajo la no violencia, miran al suelo para no pisar ningún insecto. Al igual que llevan una mascarilla (tipo confinamiento) para evitar que entre un insecto en su boca y comérselo involuntariamente. Pero no es cierto que apenas se movían, de hecho algunos van en pelotas de aldea en aldea. Qué felicidad, coño!!!!
No desvies el debate, come carne cruda. No hay bronca con Davis. Por cierto, a las madres negras también les arrancaban a sus criaturas.
Y me retiro del debate (esto es, que el veganismo es una postura moral y política) hasta que acabe exámenes!!!!
Me ha entrado la curiosidad al respecto de qué argumento cabría esgrimir por tu parte al respecto del siguiente enunciado.
El enunciado que da lugar al "problema" al respecto del cual me gustaría saber tu opinión es el siguiente:
El ser humano carece de un hábitat propio o concreto, él se lo da artefactualmente, así puede existir en la tundra, en la selva, en la Luna, etc. En el ámbito de los estudios evolutivos se conoce como "ecología" los límites dentro de los cuales se dan las complejas relaciones de conservación y transformación de los animales no humanos, suponiendo así que, tanto el hábitat como el animal puede cambiar, en el sentido de que el animal cabe se adapte a un nuevo habitat resultando a la vez dicho animal igualmente nuevo, o un otro animal en algún sentido (transformación-conservación). El animal humano, en cambio, es disruptivo en cuanto a esa lógica, pues su facultad reflexiva le permite imaginar o proyectar un nuevo hábitat con independencia de ese juego ciego de relaciones evolutivas, de modo que en cualquier caso siempre se lo está dando, artefactualidad mediante, por gracia de su, digamos, independencia imaginativo-intelectual.
Si ese enunciado te parece aceptable aunque sea en términos mínimos, o sea, sin que tengas que aceptar que exista una diferencia tajante entre seres humanos y animales, solo aceptando que esa sí es una circunstancia propia del animal humano, insisto, con independencia de que también lo pueda ser de otro animal (no necesito entrar ahí), introduzco entonces un segundo enunciado.
Que toda mediación artefactual es una modificación de alguna ecología animal no humana.
Que, entonces, la vida misma del animal humano, y por el hecho mismo de vivir, de su condición, es agresiva para toda ecología, para todo medio natural (del que se sirve por mor de su condición). La necesidad de vestido, si el frío es de cierta entidad, requerirá de alguna fibra vegetal o animal que de algún modo u otro impactará sobre la ecología de la que dependen otros animales, etc., etc. No hablemos ya del hecho mismo de vivir en una ciudad, hacer una carretera, podar un árbol, cortarlo frente al riesgo de viento... (pero, bueno, es que, como he dicho, se trataría ya del hecho mismo de vivir del ser humano)
Entiendo que tu respuesta vendría a ser algo así como, aceptando eso, calculemos entonces para reducir al mínimo posible dicho "dolor" ecológico. Pero entonces se estaría justificando cierto grado de mal, y no sé cómo se podría justificar eso (ni bajo qué criterio se podría decidir: comer animales no pero hacer una carretera que destruye su hábitat sí, etc.). Otra respuesta sería que el ser humano debe terminar con su existencia. Pero prefiero no anticiparme.
30 años de debate es mucho tiempo, black, tendrás muchos argumentos con los que ilustrarnos. Yo no me pongo en ningún caso, aunque no garantizo nada, que hablamos de cómo me alimento y cambiar la dieta es algo costoso. Yo, por ejemplo, con la hierba no quiero nada, ni comida ni fumada, ya se me ha ido al cuerno mucha gente con eso. En cuanto al mal, pues tiene un hilo como poco
Podemos poner la mano en el fuego de que no lo causamos? Vamos a competir a ver quién está exento de hacerlo?
Fuerza con los exámenes.
Julián, muy interesante lo que propones. Como digo, después de los exámenes sigo con el hilo.
Pero una cosa: veganismo y ecologismo no van de la mano, incluso hay posturas enfrentadas. A partir de ahí a ver si puedo darte una respuesta coherente...saludos
Xna: la cuestión de tu alimentación la trajiste tú. Yo sólo dije que Davis es vegana. En 35 años poco ha cambiado la cosa, en el aspecto que quiero destacar: básicamente se desprestigiba al vegetariano vegano, objeto de mofa continua: come jamón, pero la mortadela no es animal, anda mira toma un poco de cesped, pero si las plantas también sufren, equiparando veganismo a homosexualidad, ¡Como si fuese malo cualquiera de ellas!. Vamos bulling y ridiculización. Tambien te hablo de hace más de 35 años, ahora no sabría decirte, pero imagino, viendo por donde sopla el viento que lo mismo. La otra postura es la de sentirse atacado cuando sale el tema e intentar justificarse, a veces con argumentos peregrinos, pero que realmente con un poco de información se desmontan.
No me quiero enrollar, como digo es una postura política y moral ante un hecho y cada uno toma su postura. La hierba cocinada está buenísima, pero ser vegano no es sólo hierba..todo es más fácil de lo que parece.
Y la parte buena es que en estos años la ética animal, el comportamiento animal y la conciencia ha llegado para quedarse en la academia. Pero no ser si servirá de algo, viendo la orgía de sangre diaria de Gaza. Igual no tenemos apaño.
Prometo ponerme a estudiarrrrr
Gracias!!!!
Coito, ergo sum.
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No me verás meterme con el compromiso político, moral o espiritual de nadie. Lo único que rige mi comportamiento es el intentar no causar daño a nada ni a nadie, lo cual no me exhime de hacerlo, ni me pone en situación de exigirlo.
Tenía un cuñado irlandés del norte, de Belfast, un tipo le ilustró y tal y decidió hacerse vegetariano, aprendí mucho observando su dieta y su vestimenta, también su enorme fuerza de voluntad, se caso con mi prima, ibérica, de Badajoz, imagina los platos de jamón pasándole por delante, vivieron juntos más de diez años. Un día le vi cabreado de verdad. El tipo que tanto le había enseñado dejó de ser vegetariano. Nunca comprendí su enfado.
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Me ha entrado la curiosidad al respecto de qué argumento cabría esgrimir por tu parte al respecto del siguiente enunciado.
El enunciado que da lugar al "problema" al respecto del cual me gustaría saber tu opinión es el siguiente:
El ser humano carece de un hábitat propio o concreto, él se lo da artefactualmente, así puede existir en la tundra, en la selva, en la Luna, etc. En el ámbito de los estudios evolutivos se conoce como "ecología" los límites dentro de los cuales se dan las complejas relaciones de conservación y transformación de los animales no humanos, suponiendo así que, tanto el hábitat como el animal puede cambiar, en el sentido de que el animal cabe se adapte a un nuevo habitat resultando a la vez dicho animal igualmente nuevo, o un otro animal en algún sentido (transformación-conservación). El animal humano, en cambio, es disruptivo en cuanto a esa lógica, pues su facultad reflexiva le permite imaginar o proyectar un nuevo hábitat con independencia de ese juego ciego de relaciones evolutivas, de modo que en cualquier caso siempre se lo está dando, artefactualidad mediante, por gracia de su, digamos, independencia imaginativo-intelectual.
Si ese enunciado te parece aceptable aunque sea en términos mínimos, o sea, sin que tengas que aceptar que exista una diferencia tajante entre seres humanos y animales, solo aceptando que esa sí es una circunstancia propia del animal humano, insisto, con independencia de que también lo pueda ser de otro animal (no necesito entrar ahí), introduzco entonces un segundo enunciado.
Que toda mediación artefactual es una modificación de alguna ecología animal no humana.
Que, entonces, la vida misma del animal humano, y por el hecho mismo de vivir, de su condición, es agresiva para toda ecología, para todo medio natural (del que se sirve por mor de su condición). La necesidad de vestido, si el frío es de cierta entidad, requerirá de alguna fibra vegetal o animal que de algún modo u otro impactará sobre la ecología de la que dependen otros animales, etc., etc. No hablemos ya del hecho mismo de vivir en una ciudad, hacer una carretera, podar un árbol, cortarlo frente al riesgo de viento... (pero, bueno, es que, como he dicho, se trataría ya del hecho mismo de vivir del ser humano)
Entiendo que tu respuesta vendría a ser algo así como, aceptando eso, calculemos entonces para reducir al mínimo posible dicho "dolor" ecológico. Pero entonces se estaría justificando cierto grado de mal, y no sé cómo se podría justificar eso (ni bajo qué criterio se podría decidir: comer animales no pero hacer una carretera que destruye su hábitat sí, etc.). Otra respuesta sería que el ser humano debe terminar con su existencia. Pero prefiero no anticiparme.
Un saludo y gracias por tu tiempo.
Y la pregunta?
"Hablando con las fieras del zoo, sólo yo hablo; ellos suelen mirar [...] Cuando era un crío, ¡vaya una mierda! Lo consiguistéis: me jodistéis bien; la zancadilla nada más nacer. Así es como se crece bien: con empujones para no pensar y una bomba bajo la almohada [...]"
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En "una habitación propia"
18 May 2025 22:09 #86968
Me encanta este entrecruzamiento de temas. ¿Íbamos por cuando empezamos a descubrir antiguas/nuevas mujeres comprometidas filosóficamente?, ¿quizá por cuándo el tema mujer compromete otros temas aledaños como es el caso de la Davis, o esa “no violencia hacia cualquier animal” que parece que nos caracteriza.
Y es que creo que nosotras sí somos capaces de ver el problema desde diferentes perspectivas. Y es muy bueno. Si se cura una herida de aquí se comienza a visualizar la solución de allá. Quizá nosotras somos privilegiadas en “ver” dos, tres, cinco problemas concatenados y percibir cuál pudiera ser la posible solución.
Lo malo es que apenas estamos representadas en multitud de organizaciones. La iglesia fundamentalmente, sea del signo que sea, nos ningunea sin piedad. Ay! esa religión que nos relega siempre a los segundos puestos!!!!!!
Pero a lo que vamos. Y sin ánimo de sacrificar ninguna idea surgida. Me apetece mucho transcribir este maravilloso poema de alguien que sí me representa.……
Mi vida huele a flor – Elvira Sastre
He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta
y me han atacado por la espalda.
He lamido mi cara cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.
He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.
He mentido tanto
que cuando he dicho la verdad
no
me
he
creído.
He huido
con los ojos abiertos
y el pasado me ha alcanzado.
He aceptado
con los ojos cerrados
cofres vacíos
y se me han ensuciado las manos.
He escrito mi vida
y no me he reconocido.
He querido tanto
que me he olvidado.
He olvidado tanto
que me he dejado de querer.
Pero
he muerto tantas veces
que ahora sé resucitar
—la vida es
quien tiene la última palabra—.
He llorado tanto
que se me han hecho los ojos agua
cuando he reído,
y me he besado.
He fallado tantas veces
que ahora sé cómo discernir los aciertos de lo inevitable.
He sido derrotada por mí misma
con dolor y consciencia,
pero la vuelta a casa ha sido tan dulce
que me he dejado ganar
—prefiero mi consuelo
que el aplauso—.
He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.
He caído
pero he visto estrellas en mi descenso
y el desplome ha sido un sueño.
He sangrado,
pero
todas mis espinas
han evolucionado a rosa.
Y ahora
mi vida
huele a flor.
Aunque me chifla seguir leyendo a autores hombres, tanto prosa como poesía, qué más da. Claro que sí. Si es que en lo que nos tenemos que fijar es en esa sensibilidad a flor de piel y esa fuerza bruta para intentar superar el rumbo de lo estética y estáticamente ya conseguido. Así que me voy a mi amor de últimamente, El Kanka, ¿quién no le conoce?, hala, pues ya estáis tardando. El otro día actuó en Madrid y ufff, delicia. Os dejo un poquito de él. Perdón por no ser el sitio.
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