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TEMA: En "una habitación propia"
En "una habitación propia" 27 May 2025 09:35 #87017
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Carolin Emcke es una filósofa alemana, discípula de Jürgen Habermas, ensayista, periodista (reportera en las guerras de Kosovo e Irak, así como en otras zonas de conflicto) y experta en filosofía política.
En su actividad, lejos de elevarse a través de un lenguaje no muy accesible para el lector interesado en sus obras y artículos, se desempeña con una claridad que impacta. Se considera transcriptora de las analogías de la realidad y traductora a términos abstractos. Hasta aquí, en la dicotomía teoría/praxis, parece que se decantara por la primera pata, pero solo lo parece, pues desde esas abstracciones, lejos de barajarlas a su antojo con la intención de definir lo real, emprende el camino de vuelta en un proceso de traducción permanente de la multiplicidad. De modo que establece una correlación entre lo concreto y abstracto, simultaneando situaciones experienciales con la búsqueda de estructuras lógicas. Quizá esto esté resultando un poco pastoso, ¡vamos a la chicha!, valga la metáfora. ¿Hay en la filosofía algún momento en que no se deseé?, ¿es el deseo algo que se transmita, que se enseñe, que se “contagie”? Tampoco se trata de entrar en disquisiciones del tipo “¿la virtud se enseña, como se enseña el conocimiento?”, porque la respuesta tiene carácter filosófico, pero sobre todo político. No hay transmisión, ni contagio, no es una bacteria, es un concepto biopolítico y también es el terror del homófobo, del xenófobo, del racista o de… todo aquel que tiene miedo a la diferencia. En el caso de la homosexualidad, el problema reside en comprenderla, en identificar uno mismo ese modo de deseo porque no está en la norma, es un “no lugar”, un “no concepto”. Para desear algo es necesario saber que eso existe. Se puede reflexionar cómo se produce el deseo desde un punto de vista social, político, también estético y es lo que ella hizo en su ensayo “Modos del deseo”. La disonancia, el malestar, la filosofía también es extrañamiento y pasa por nombrar la cosa. Este texto es “auto-teoria”, está inspirado en la experiencia personal para una exploración del deseo, porque las personas que desean distinto que otros son inaudibles. Es importante expresar “yo” para derribar el tabú. ¿Cómo aparece el deseo en uno? La sexualidad nos atraviesa, ¿cómo alcanzar a reconocerse y llevar una vida coherente? Coincide con Deleuze en concebir el deseo como acción. El deseo es algo que se hace, no que se es y, sin embargo, ¿cómo se puede reconocer el deseo cuando no hay referente? Busca el paralelismo en la música. Escuchar sus estructuras le ha revelado que no hay un motivo, o una palabra sino su transformación, las diversas interpretaciones de una misma pieza. Si el deseo no se acomoda en la norma, hay que interpretarla de forma vital, lo que hará de la norma algo aceptable o no. La música muestra la modulación del deseo, viene, se retira, es descubrimiento, aceptación, posibilidad modificación de la norma, es fuga Las sociedades se sustentan en pilares firmes que tienen que ver con la raza, la clase, el sexo, el origen, la religión… para el moldeado de identidades, entre ellos, la sexualidad y el deseo conforman un campo político permanente pues las atraviesan. La identidad se expresa a través de su reconocimiento o de su desprecio. A la crítica de si la libertad de desear y la revolución sexual son un producto del neoliberalismo, un nuevo mercado, otro elemento de consumo para engorde del capital, responde que ser queer no tiene nada de especial, se es simplemente. Todos los movimientos que suponen reconocimiento: LGTB+, el feminismo, la defensa de los refugiados, los movimientos de denuncia del racismo… todos ellos son cuestiones sociales y no deben descartarse o subordinarse a otras perspectivas como las de los movimientos obreros y de conciencia de clase. Disolver el género no será una cuestión de eliminar categorías sino de encontrar otro lenguaje que vehicule otros modos de deseo que eran invisibles y por serlo, no existían. En su ensayo “Contra el odio” describe nuevas formas de violencia, de mecanismos de odio diseñados para invisibilizar la diferencia y homogeneizar a las poblaciones con el culto a la pureza. La normalización de las expresiones públicas de odio a lo diferente como reacción a lo políticamente correcto o ¿cómo le llaman?, ¿“lo woke”? para desacreditarlo desde distintas atalayas intelectuales son la matriz del odio que después germina o se hace germinar en el pueblo y nos aproxima a la “banalización del mal”. La emergencia del odio no es espontánea, se prepara en el discurso y se desliza en el lenguaje. Subrayar estos aspectos de nuestras sociedades le ha supuesto ganarse el calificativo de la nueva Hanna Arendt de este s. XXI. Un desarrollo de los elementos del odio que trabaja en esta obra va a ser muy largo, lo sé y seré misericorde. Lo escribo en otro rato. |
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Última Edición: 27 May 2025 11:17 por Xna.
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En "una habitación propia" 31 May 2025 20:30 #87032
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Caroline Emcke parte II
Dejé el otro día por comentar “Sobre el odio”, un texto que arranca con un latigazo … quienes odian deben sentir eso: seguridad Y es que si se duda del odio ya no sería posible odiar. Hemos de sentirnos ciertos de que el “otro” es un poder amenazante, o algo de lo que intuimos su inferioridad. Erradicarlo tiene sentido y es “necesario” Según esta pensadora, la actualidad se puebla de esta exhibición de resentimiento a nivel público y también político y deja impregnado el ambiente de fanatismo. El odio sería como una caldera que arde con más fuerza si se combate con más odio. Su receta para enfrentarlo, la observación, la matización y el constante cuestionamiento de uno mismo. Asistí el otro día a la presentación de un libro que, creo, tendría cabida en este espacio, ¿quién sabe? Allí se habló de Eros, pero “¿Y el odio?, ¿alguien sabe de dónde nos viene el odio?”. Imaginé a Carolin Emcke levantar la mano. Para la alemana no es algo natural ni nos viene dado. … el odio no está ahí sin más, es algo que se fabrica. Tampoco la violencia se produce de forma espontánea. Es algo que se incuba. Entonces nos muestra cuatro pinturas: 1º-La llegada de un autobús de refugiados a la localidad alemana de Clausnitz, no hace tanto, en 2016 y es recibido por una turba de ultras cuando se dirigían al centro de acogida. Emcke se cuestiona por las técnicas de enmascaramiento empleadas, por qué factores emocionales, psíquicos y en cualquier caso ideológicos actúan en sus mentes para no percibir en los refugiados a personas. De pronto devienen invisibles, excluidos de un “nosotros” universal. Pierden toda forma de individualidad y pasan a engrosar las cifras de un colectivo que se ha dibujado repugnante y peligroso. Un poco de distancia, más y podremos distinguirlos entre ellos, hacerlos individuos, personas… pero … el odio es incapaz de esquivar su propio objeto o alejarse, necesita tenerlo a una distancia razonable “·para aniquilarlo” Odio y violencia son producidos por discursos que diseñan patrones de comportamiento en quienes se empapan de ellos. Un elemento esencial es el reduccionismo de la realidad. No hay personas entre los odiados. Se odia a un grupo a partir de pensamientos abreviados, nutridos de prejuicios, prefabricados. 2º-La muerte del afroamericano Eric Garner en el marco del racismo institucional. En este caso, la percepción bebe de patrones históricos. Es una cuestión educacional, ni siquiera es preciso sentir ese miedo para agredir a un cuerpo negro. Éste siempre lleva escrito un algo de amenazador. El policía blanco lo lee y saltan las alarmas, en él estalla ese imperativo de defender a la sociedad. No hay maldad, solo la ejecución de ese mandato que les recuerda que “…el negro puede ser humillado, despreciado, maltratado impunemente…”. C. Emcke subraya un enmudecimiento Todo el que es tildado de pervertido o peligroso, inferior o enfermo, quien deba justificarse por su color de piel, su orientación sexual, por sus creencias … pierde con frecuencia la capacidad de hablar libre y abiertamente. Y cita a Arendt “Una persona solo se puede defender como aquello por lo que es atacada” y es que las técnicas de inclusión y exclusión son similares, cambian las líneas que deben ser traspasadas para acercar al “otro” a un “nosotros” original, puro, aterrado ante la diferencia, a una comunidad que es imaginada. 3º- ¿Y si el género fuera un constructo social que elabora espacios de libertad políticos y normativos? ¿Y si el “sexo” no refiriera a un simple hecho físico innato, sino que se escribiese en términos de acuerdos sociales y políticos que determinan qué formas deben existir, que modos tiene valor? Una persona trans se circunscribe en marcas externas que no se corresponden con esa persona que siente. Ser infrecuente no es ser raro o monstruoso. La búsqueda de las personas trans de visibilidad y reconocimiento nos muestra que somos interdependientes. El nombre es nuestra carta de presentación en la sociedad, pero ¿Y si ese nombre no nos corresponde? ¿Y si las categorías hombre/mujer no son suficientes? ¿Y si no nos abarcan? ¿Qué hacer con esos perpetuos en tránsito? ¿Por qué cazarlos en un “ellos” o “ellas”? ¿por qué esa univocidad inalterable? ¿qué de los que no se acomodan a la oposición binaria? El libre desarrollo de las personas trans sigue siendo una cuestión compleja desde el punto de vista administrativo y está sobrecargada de reglamentación y de disciplina biopolíticas Su no aceptación les convierte en el blanco de todas las violencias. ¡Cuidado con esas masculinidades y feminidades que puedan sentirse amenazadas ante estas personas, cuestionadas por quienes con su ambigüedad dinamitan los consabidos contornos! Por ahí se nos escapa el reconocimiento a las personas trans de desarrollarse como seres sanos, vivos y libres 4º La última propuesta de violencia es la fabricada por organizaciones terroristas totalitarias, perversiones y deformaciones del Islam como las de el Estado Islámico y otras formaciones nacidas de las guerras de Siria e Irak, canales de odio que comienzan con discursos que legitiman la violencia, que impregnan las sociedades civiles y que sacuden todo espacio de diversidad, que las ahogan en el dualismo del bien y el mal absolutos, sin espacio para el disenso. El terror debe tener una lógica, la lógica de un orden que desea reflejar su autoridad legítima en cada uno de sus actos. Su propuesta es un elogio de lo impuro, la exaltación de la pluralidad como suma de singularidades individuales y un guiño a la parrhesía foucaultiana, al valor de tomar la palabra en nombre propio o en el de aquellos a los que se les niega la posibilidad de pertenecer al grupo. Carolin Emcke subrayó la culpa que inunda a su nación tras la “Shoah” del Holocausto. Sin embargo, se aúna con la historiadora israelita Idith Zertal en que el duelo no debe ser instrumentalizado política ni moralmente, no debe causar el seguidismo ni la obediencia ciega, ni debe jamás justificar otro exterminio |
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Última Edición: 31 May 2025 22:57 por Xna.
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En "una habitación propia" 01 Jun 2025 06:46 #87034
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¿Tiene sentido, aunque vulgarmente, decir que el amor no es lo contrario del odio? Mas bien es el miedo, el miedo a lo diferente...
¿La adhesión a grupos hace sentir menos miedo al "ese" enemigo, sentirse parte de algo más grande o más potente y verdadero? ¿Y a pesar de esto puedan medir tanto el amor como el odio lo mismo de profundo? Expansión es el idioma del amor, sin embargo, el miedo se contrae. Necesita un impulso mayor, una adhesión a la tribu. ¿Y el odio? Pareciese que también se expande pero de forma interior, singular. Creando un impulso de destrucción a quién lo padece o lo sufra. ¿? No sé. Corregidme si esto va por otro camino. Incluso si es demasiado trivial lo dicho. |
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En "una habitación propia" 01 Jun 2025 14:57 #87038
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Dekone92 ¿Tiene sentido, aunque vulgarmente, decir que el amor no es lo contrario del odio? Mas bien es el miedo, el miedo a lo diferente...¿La adhesión a grupos hace sentir menos miedo al "ese" enemigo, sentirse parte de algo más grande o más potente y verdadero? ¿Y a pesar de esto puedan medir tanto el amor como el odio lo mismo de profundo? Expansión es el idioma del amor, sin embargo, el miedo se contrae. Necesita un impulso mayor, una adhesión a la tribu. ¿Y el odio? Pareciese que también se expande pero de forma interior, singular. Creando un impulso de destrucción a quién lo padece o lo sufra. Cuando expresaba al principio que “quienes odian deben sentir eso: seguridad”, creo que no solo tiene que ver con no albergar la menor duda en la determinación del objeto odiado. Asumiendo los dictados de un grupo, bajo cuyo paraguas me siento a salvo, puedo rellenar ese molde prefabricado. El odio es ideológico y colectivo, igual eso podría descartarlo como lo contrario del Eros. Carolin Emcke habla más que de miedo, de “preocupación”, algo que se amolda porque no tiene porqué venir de aquello que es su causa. Lo que causa la preocupación es el miedo, pero ¿a qué? El miedo es demasiado fuerte de enfrentar, nos paraliza, de modo que se deja escurrir hacia algo más… “manejable”, algo contra lo que nos permita actuar, algo supuestamente inferior, subordinado, reducido. Es fácil preocuparse y también preocuparnos y preocupados ya no vemos tan claro el motivo de nuestra inquietud. Qué sea lo que realmente nos preocupa y dónde vertamos la acción a la que mueve la preocupación no siempre es lo mismo, las menos coinciden, para ello es preciso pensar, cuestionarse, dudar. La función de la preocupación sería lo contrario, encubrir, negar, contradecir lo que se debe ver y saber Se trabaja sobre la preocupación y creo que en eso coincide con Idith Zertal, cuando expresa, a raíz del holocausto que “Israel se organizó como una comunidad víctima y guardiana de esa memoria, lo que además le sirvió de conciencia homogeneizadora de sus hijos… al cerrarse y apretarse como respuesta defensiva, las comunidades eliminan el espacio de libertad de cada miembro, al que se priva de opinión so pena de traición. Y, así, ante la amenaza exterior- real o imaginaria- solo cabe la subordinación sin matices” (entrevista a raíz de la publicación de “La nación y la Muerte”) Estar preocupado es lícito, pero ¿y si eso que nos preocupa lo canalizamos, y si la desplazamos hacia otros objetos/personas? Quizá la licitud de lo que siento, al ser distraído hacia otros objetivos, haga licita mi acción contra aquello en lo que se ha focalizado: racismo, homofobia, xenofobia, misoginia… el “asco proyectivo” que expresa Martha Nussbaum para el uso de las emociones en el discurso político. |
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Última Edición: 01 Jun 2025 15:03 por Xna.
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En "una habitación propia" 01 Jun 2025 15:47 #87039
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Gracias por tu aclaración Xna.
El miedo es terrible, y se convierte en una preocupación constante, quizás por lo que expresas; para poder manejarlo. ¿Qué ocurre con una persona que se daña a sí misma porque piensa que está rechazando? Este es mi caso. Estoy a km luz de la eficiencia como ser pensante. No pienso por mí mismo, y otorgo a mis pensamientos un valor de acción. Esquizofrenia. La duda, el cuestionarlo todo, o simplemente pensar que es mentira que haya personas haciendo masacres, es enfermiza y paranoica. Una venda que te pones para no ver la realidad. Recuerdo a Spinoza: qué bien decía que el abyecto está cerca del soberbio, pero es más sencillo enmendarlo. Abro también este pequeño debate sobre la enfermedad. Yo la padezco, y sé de la enfermedad que cala hasta el hueso. Por cierto, me he expresado en singular equivocadamente en el mensaje anterior sobre el amor, el miedo... y coincido en la pluralidad de estos como expresa Xna. |
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En "una habitación propia" 01 Jun 2025 17:59 #87040
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Te has expresado alto y claro, Dekone92, y no estás a km luz de nada. De la enfermedad mental o trastorno, no sé cómo debo nombrarlo, disculpa mis titubeos, lo único que puedo decir cierto es que hoy no la padezco, pero en cualquier momento podré desarrollarla, o alguien muy próximo a mí. En mi familia la esquizofrenia es en alguno de sus miembros, en cuatro hermanos de mi padre en concreto, así que sé de forma indirecta pero también sé del miedo, de ese no querer enfrentar, de ese derivarlo a un rechazo o a un huir de ello.
Y sin embargo creo que no debe ser así, que compartimos espacios y es algo de lo que se debe hablar y dar cabida para un mayor desarrollo de cada uno, para, como le digo a una persona a la que adoro, quién la padece pueda aspirar a una vida plena y bonita. Hasta aquí lo poco que puedo decir de ello. Pero si puedo escuchar/leer y este es un magnífico espacio para abordarlo y aprender, así que adelante. |
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Última Edición: 01 Jun 2025 18:11 por Xna.
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En "una habitación propia" 02 Jun 2025 06:51 #87043
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Buenos días al grupo!
Escribí un pequeño libro con un amigo, donde un rasgo como pueden ser las auto-referencias las hemos podido sufrir todos en un momento o en una etapa de la niñez, cuando amigos se suelen contar pequeños secretos y crees que pueden ser dirigidos o tener algo que ver con uno mismo. Esto puede ser significativo para luego desarrollar un trastorno. Tenía yo apenas 19 años cuando ese rasgo se manifestó intensamente y negativamente, creo que era muy ignorante, muy ingenuo. Quizás lo siga siendo. Pero empece a leer libros, y tras tantas trabas estudie el bachiller. Ahora estoy en la Uned en filosofía. Veo las distintas formas de vida, de saberes, y quedo totalmente sorprendido, doy gracias de haber encontrado este espacio donde se esfuerzan por la vida académica todos los integrantes. Otro rasgo es la difusión del pensamiento, es por esto que dije que das el valor de actuar por el simple hecho de pensar. Al pensamiento le añades la carga de ser escuchado por gente cercana a ti o un ambiente de agorafobia. ¿Qué ocurre? Que el miedo se intensifica y se descontrola el pensamiento. Es muy típico en realidad: de lo que huyes te persigue aun más. Creo que el motor es el miedo a rechazar. Y eso es imposible... No puedes ver a todas las personas igual. He luchado unos 13 años con esto, y tendré que seguir luchando. Gracias por todo Xna y a estos espacios en los que aprenderé de vosotros todo lo posible. También a los que nos leen. |
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En "una habitación propia" 03 Jun 2025 05:25 #87059
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Hola, pongo mi granito de arena, aunque sea con una aportación extraña. Por mi parte os traigo a esta “Habitación propia”, dedicada a grandes mujeres, a tres muy potentes: tres esoteristas, las tres “B” del esoterismo femenino Blavatsky, Besant y Bailey. Mientras en otras disciplinas se ha rechazado o dificultado la expresión de las mujeres, en el esoterismo occidental algunas han destacado como referencias centrales e inalienables.
Helena Blavatsky (1831-1891). Cofundadora de la Sociedad Teosófica (1875 en Nueva York), es considerada una de las figuras más influyentes del esoterismo moderno. En una época donde el desconocimiento de lo oriental era aún palpable, difundió ideas que fusionaban filosofías orientales y occidentales, y promovió la teosofía como alternativa espiritual y filosófica para la vida. La Doctrina Secreta, una de sus obras más famosas, contiene como uno de sus tomos su “Antropogénesis”, como estudio esotérico y ocultista de la evolución del hombre y de las razas humanas. Trata por ejemplo las relaciones originarias entre humanos y gigantes, que aparecen en multitud de mitos de distintas culturas. Esta autora es una de las fuentes más antiguas sobre las reiteradas ideas posteriores que han señalado a razas extraterrestres en relación con el antiguo ser humano. Blavatsky afirma también, que existe una "religión original auténtica" que sería la raíz de todas las religiones y mitos de la humanidad, y que todas las religiones contienen ecos de esa auténtica religión originaria. “La Filosofía Esotérica concilia todas las religiones, las desnuda de sus ropajes humanos externos y demuestra que la raíz de cada una de ellas es la misma de todas las demás religiones”. (La doctrina secreta). Annie W. Besant (Londres, 1847 – India 1933) fue una escritora británica, oradora, activista por los derechos de la mujer, pedagoga, teósofa y filántropa, ampliamente reconocida por su labor en el campo del esoterismo y la espiritualidad, especialmente en la Teosofía. Dirigió la Escuela teosófica, como hizo antes Blavatsky. También fue una figura clave en la promoción de la educación y la espiritualidad en la India, donde en 1916 fundó la Universidad Hindú de Benarés junto a Madan Mohan Malaviya. Propagó las ideas sobre la reencarnación y el karma, centrales en la filosofía hindú y budista, y fueron pilares de su interpretación teosófica de la vida y la evolución espiritual. Y es que, Annie B. defendió que el propósito de la vida humana es el desarrollo espiritual, el autoconocimiento y la realización de la divinidad interior, a través de la práctica ética, el instrumento llamado “mente”, la meditación y la autodisciplina. Criticó la idea de que las diferencias biológicas justifican la desigualdad social, defendiendo que la opresión femenina es una construcción cultural y no un principio natural. Algunas de sus obras: Estudio de la conciencia. Una contribución a la ciencia de la psicología (1907) La doctrina del corazón (1920). El poder del pensamiento, su control y cultivo (1901). Esta obra es un interesante tratado sobre el desarrollo práctico de la “mente”. En mi subjetivo modo de ver, ningún filósofo ni científico del s.XX supera a esta última autora, Alice Bailey, a la que siempre he considerado “la persona más inteligente del s.XX”. Me hace gracia y me gusta que esa persona sea una mujer. Una buena parte de las doctrinas New age o “Nueva Era” de la época actual, derivan directamente de las ideas de Bailey, como una simplificación facilitada. Alice A. Bailey (1880-1949) fue una escritora británica y canalizadora, autora de más de treinta libros sobre espiritualidad, astrología y chakras. Fundó la “Escuela Arcana” y es reconocida por su desarrollo complejo y ampliamente sistemático, de la teoría de los siete rayos. Según Bailey la materia, el átomo, está vivo y existe un plan universal para el ser humano, que consiste en nuestra espiritualización mediante el contacto y asimilación con “el alma” como ser interior que nos habita y que vive en un mundo con mayor número de potencias y dimensiones que el humano. Los chakras y las hormonas, Oriente y Occidente, así como la tradición esotérica, la tradición budista tibetana, la astrología esotérica, Patáñjali y la curación por medio de colores y sonidos, así como el sincretismo, conviven en sus obras. Algunos de sus tomos son de gran dificultad de lectura. Bailey insiste sin descanso en intentar exponer lo que considera que son las leyes generales del Cósmos y cómo y en qué sentido afectan al ser humano y al sendero que según ella debemos llevar. Algunos tratados suyos son: Tratado de los 7 rayos. Esta obra es compleja y contiene varios tomos. Tratado de Fuego cósmico. Obra muy compleja, sobre las leyes cósmicas y sus interrelaciones. Del intelecto a la intuición. Obra sencilla y profunda, encaminada a que los intelectuales occidentales amplien su paradigma. Tratado de Magia blanca. Un tratado sobre espiritualidad práctica, de conexión con el alma y los chakras. |
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Última Edición: 03 Jun 2025 05:29 por ksetram.
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En "una habitación propia" 14 Jun 2025 15:58 #87103
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Framiza, te agradezco mucho si me los pudieras enviar.
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Los siguientes usuarios han agradecido: framiza
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En "una habitación propia" 15 Jun 2025 17:58 #87107
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Interesante aportación Ks, sobre esas tres mujeres. He de reconocer que de esos saberes “enterrados”, así bautizados por Foucault, o saberes marginales, se apenas nada, pero hace poco cacé un nombre al vuelo y pensé en traerlo para acá, aprovechando tu entrada.
Esoterismo parece que fue un término esgrimido en el s.XVIII y XIX para meter en un saco un conjunto saberes: hermetismo, cábala, astrología, arcanos, magia, alquimia, misticismo… que existen desde que el mundo es mundo, que enriquecen los textos de filósofos de distintas épocas y que fueron condenados por la filosofía académica, desplazados por las religiones monoteístas y expulsados del carril por la ciencia moderna por hablar de realidad a partir de otros modos de percepción, también de emoción y sentimiento y… mejor no. Descendámoslos, a lo oscuro, a lo oculto, al misterio. Sepultémoslos allí de donde nunca debieron haber salido. Porque esotéricos eran estos tratados que no se divulgaban, que permanecían en manos de los iniciados en escuelas del saber, en la Academia platónica, el Liceo… pero ¿esoterismo?, eso ya es toda una etiqueta con la que cubrir el vidrio de un tarro que pueda quedarse bien cerrado en lo más alto de una alacena. Su presencia sin embargo es rastreable en los textos de Platón cuando expresa acerca de los actos de iniciación en los ritos eleusinos, en los dionisiacos, en las prácticas órficas, también en el neoplatonismo, en el neopitagorismo, en el Renacimiento con la cábala sostenida por un sofisticado entramado filosófico en el pensamiento de autores como Marcelo Ficino, Pico della Mirandola, Giordano Bruno. Pero en occidente, lo espiritual quedará en manos de las religiones del libro con sus mediadores humanos, hombres puente, pontífices entre el Dios trascedente y el resto de mortales, los que asentirán a estas jerarquías abrazados a la fe y ¿la naturaleza? Ese será el ámbito de las ciencias modernas, mecanicismo, materia. La trascendencia para unos, para los otros la inmanencia y estos “saberes desplazados” serán “lo otro”. La pensadora italiana Silvia Federici nos mostrará en su obra “Caliban y la Bruja” el lugar de esto “otro” tachado, perseguido y ajusticiado por “herejía”. Entre esos "herejes” y ya en la segunda mitad del s. XVI, podríamos incluir a los que atesoraban saberes que eran una percepción otra de la realidad, que experimentaban la naturaleza viva, la tensión de fuerzas, que vislumbraban planos de lo real que se superponen y las líneas inevitables que se trazan entre lo múltiple, correspondencias que no deducciones lógicas, la simpatía entre lo vivo, lo orgánico, lo inorgánico, la transformación en el pensar, en el actuar, en el percibir lo inmediato a través de signos, saberes inevitablemente unidos a la experiencia de realidad, a la práctica… Entonces no hay separación entre espíritu y materia, ni entre trascendencia e inmanencia, no hay dualismos ni jerarquías, hay lo uno de todas las cosas, “lo uno de lo múltiple”. Estos saberes devienen lo “otro” que debe ser erradicado, silenciado, según la filósofa italiana, en los albores del capitalismo, y también ellas, las “otras”, junto con los herejes, las brujas. El apartamiento por la fuerza de la razón filosófica, de la religión, de la ciencia moderna de estos saberes fue una posición política. Pero Silvia Federici, quien tendrá hueco en este espacio, no es aquella que prometía traer como aspirante a engrosar el cartel de “las tres B”, sino a Marie-Madeleine Davy, silencio y concentración para un pensamiento entregado a la vida interior. Échale un vistazo a ver que te sugiere. |
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Última Edición: 15 Jun 2025 18:18 por Xna.
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