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TEMA: "Cogito ergo sum"
"Cogito ergo sum" 13 Jul 2025 08:37 #87354
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Este famoso dicho se suele traducir como "pienso luego existo", aunque suele decirse también que sería más correcto decir "pienso luego soy" y aquí se plantea el dilema: ¿Es distinto ser que existir? Si pienso acerca de esto, entonces concluyo que ser es lo mismo que existir, pero mi intuición se niega y me dice que no, que tiene que haber cosas que son pero que no existen.
Todo lo que he leído al respecto remiten a una especie de "planos de realidad" en los que las cosas existen, por ejemplo, la justicia existiría en el plano social, o ético, o normativo, de la misma forma que existen las reglas de juego de por ejemplo, el fútbol, que todos podemos ver como influye en la forma de actuar de los jugadores y por tanto podemos colegir que ciertamente "existen" unas reglas de juego aunque sea en un plano normativo, pero que se traduce en cómo actúan físicamente los jugadores. Volviendo al ser vs existir, suelen poner como ejemplo el típico Unicornio, resaltando que el unicornio es pero no existe, pero alguien podría argüir que realmente existe en el plano de la ficción (literatura, novela, cuento, etc.) Resumiendo, por la razón no llego a una conclusión clara, y parece que ser y existir son intercambiables, pero mi intuición me dice que esto no es así. |
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"Cogito ergo sum" 13 Jul 2025 14:03 #87356
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Cuando Descartes en el Discurso del Método enfrenta la posibilidad de poner todo en duda hasta llegar a la conclusión de que está pensando y por tanto es/existe, realiza un giro hacia el Yo que culminará con el sujeto kantiano. Previamente tienen que afirmar la idea clara y distinta de la existencia de Dios, el Dios fundamento, el ente perfecto cuya esencia es su existencia, esencia indeterminada, indemostrable nada más que de forma negativa, de la que emana todo lo existente, entre todo, ese "yo" pensante que devendrá sujeto del conocimiento, frente al que se extiende lo demás hecho objeto para su conocimiento. Se produce una separación entre la subjetividad y la objetividad, encontrándose la actividad del conocer en ese yo pensante. Ese ser/existencia emanado o creado de una esencia indeterminada o fundamento se erige en res cogitans de una res extensa que se presenta ante él y que puede conocer gracias a la libertad o espontaneidad de su pensamiento.
El pienso luego existo/soy no es el ser/pensar griego, pues ser se dice de muchas maneras, de todas las formas en que las cosas son, de modo que ser es inmediatamente ser algo. Ser no puede estar separado de su determinacion, ser indeterminado no es nada por eso ser se dice de plurales maneras, de la multiplicidad de cosas que son y esa determinación no la "pone" el yo sino que es actividad del contenido, de su desenvolvimiento natural. |
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Última Edición: 13 Jul 2025 17:58 por Xna.
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"Cogito ergo sum" 13 Jul 2025 23:33 #87362
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¿Es distinto ser que existir? Sí y no. Existir tiene un significado preciso, algo existe si es real, mientras que ser es polisémico, uno de sus significados es existir, como en la frase de Descartes, pero ser tiene otros significados diferentes, y además ser es un verbo que tiene funciones gramaticales especiales. Seguramente su uso filosóficamente más relevante es como verbo copulativo, por ejemplo "el cielo es azul", o sea, cuando se usa "ser" para expresar propiedades de una cosa. Algunas propiedades son definitorias de la cosa, por ejemplo, podríamos decir que un unicornio es un equino que tiene un cuerno frontal. Estas propiedades definitorias son las que constituyen la esencia de la cosa. Otras propiedades no son definitorias o esenciales, por ejemplo para un unicornio el ser blanco no es esencial, aunque es un atributo posible. Supongo que cuando dices que que el unicornio es pero no existe quieres decir que el unicornio tiene esencia pero no tiene existencia. Tradicionalmente se pensó que la existencia era una propiedad más de las cosas, y además, una propiedad no esencial. Una cebra es un equino con rayas, y además esta cebra existe, pero podría no existir. Los unicornios son equinos cornudos, y además no existen. ¿Hay alguna cosa de la cual la existencia sea una propiedad esencial? Según San Anselmo, esa cosa es Dios, pues en su propia esencia estaría implícita su existencia. Quizá Descartes diría que esa cosa es el pensamiento, puesto que se puede dudar de la existencia de todo menos del dudar mismo. En cualquier caso, parece que la esencia precede a la existencia, primero una cosa debe estar definida, y luego ya veremos si esa cosa existe. Esto sugiere que las esencias podrían existir previamente a la existencia de las cosas singulares que instancian esas esencias. Se trata de la famosa cuestión de los universales, ¿existen los universales, o sea, las esencias, o solo existen cosas singulares? La filosofía contemporánea ha cuestionado muchos de estos supuestos clásicos. Por ejemplo, Sartre tuvo la ocurrencia de decir que en el ser humano la existencia precede a la esencia, porque el hombre nace indeterminado, como libertad pura, y se va definiendo a sí mismo, construyendo su esencia, mediante la toma libre de decisiones. En otro ámbito distinto, la lógica formal ha rechazado que la existencia sea una propiedad de las cosas. La expresión "no existen unicornios" se formaliza como no-existe-x-[tal que]P(x) , donde P es una propiedad o propiedades definitorias de los unicornios (por ejemplo la de ser un equino cornudo) y "existe" es un cuantificador. Es decir, las propiedades que se expresan con el verbo ser se formalizan como funciones, y lo que se expresa con el verbo existir se formaliza con un signo específico que no tiene que ver con propiedades.
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"Cogito ergo sum" 14 Jul 2025 09:19 #87363
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Pienso que la intuición, en su raíz, es correcta, aunque se plantea como un dilema a causa de un error categorial-lingüístico, ya que al plantear que «ser» y «existir» puedan ser sinónimos se difumina o borra cualquier distinción ontológica: «ser» y «existir» no son idénticos porque la realidad estratifica dominios –Markus Gabriel llama a esto «campos de sentido» (estructuras donde algo adquiere significado)1– que requieren distinguir entre consistencia (ser) y facticidad (existir). Se dice que la consistencia es algo más general que la facticidad: personajes históricos, como Alejandro Magno, siguen siéndolo hoy —son, esto es: poseen ser— a pesar de no existir —no lo hacen hoy bajo el correlato de la instanciación material como individuo viviente. Del mismo modo Harry Potter o un unicornio son personajes o figuras literarias y no existen como un conjunto de átomos, células, etc. —Sí existen —trivialmente— como el conjunto de átomos de tinta sobre el papel en la literatura, pero considerar seriamente esto me parece que es rozar el absurdo del correlacionismo semántico (hacer depender el «ser» de su relación con la conciencia) entre «ser» y «existir». Es un error categorial, porque sencillamente existen consistentemente en el dominio conceptual (ficcional, literario) y no debe confundirse la existencia física (la tinta en este caso) y la consistencia semántica. La consistencia denota una posibilidad objetiva de tener sentido en algún dominio; la facticidad denota la presencia empírica efectiva. Su indistinción implica directamente este error categorial porque hace depender la facticidad de la relación del objeto presente con el sujeto cognoscente. Por ejemplo, la justicia consiste en ese plano normativo, conceptual, pero no puede ser reificado en una instanciación material (los marcos de acción humana donde se da la justicia no constituyen hipóstasis). Este tipo de hipóstasis o reificaciones conceptuales es lo que se le acusa a los sistemas de pensamiento que asumen una metafísica que no está informada por la actualización epistémica contemporánea.
Hoy es imposible hablar de nociones como, por ejemplo, «lo absoluto» de manera seria en términos de pensadores del pasado (Descartes, Kant, Hegel, entre otros) precisamente por esta actualización epistemológica, sin la cual la ontología no tiene sentido y la metafísica no puede construirse sino como un remedo de misticismo y vagas intuiciones con más carga afectiva que racional, y por tanto más desciptivas de los estados mentales afectados que exploratoria y explicatoria en terminos fundamentales de ese «Gran Afuera» independiente de la consciencia, como lo denomina Meillassoux. Y de hecho, estas versiones de la metafísica desactualizada, es decir, no informada científicamente, que devienen en misticismo, son exactamente esa consideración de la consciencia, en tanto correlato, como crucial para la existencia de ese Gran Afuera, al modo del pensamiento dogmático religioso y la soberbia con la que considera al ser humano como lo elegido por el absoluto para darse a conocer. ________________ 1 Aquí, se puede matizar muchísimo para precisar, y decir que estas estructuras son «estructuras ontológicas de sentido» que hacen posible la consistencia de lo que «es», y no sólo de «significación» semiótica. |
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"Cogito ergo sum" 14 Jul 2025 19:09 #87368
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La escisión, la diferencia no sé produce tanto entre ser/existir como entre el "yo pienso", conciencia, sujeto y la realidad, existencia. Tampoco es tan relevante el que preceda la esencia, nombre, idea mental a la realidad existente o que ésta sea una representación abstracta o mental de lo existente, en ambos casos nadamos en el dualismo ontológico (esencia/existencia, sujet/objeto) en su separación con preminencia de la subjetividad frente al objeto conocido por èsta. Qué más da si el Alma, yo, y el Mundo que es objeto de su conocimiento tienen como condición de posiblidad el Dios fundamento o el Ser humano que le arrebata el lugar? Entre monismos y dualismos se obvia que no hay tal escisión entre ser y pensar, entre lo que es y el qué es, sino que se tratan de dos planos de lo mismo, no como expresión de "manía", locura o arrebato místico sino como causa de la inteligibilidad de una pluralidad ontológica originaria, siempre que de lo que hablemos sea de pensar, no de conocer.
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Última Edición: 14 Jul 2025 19:44 por Xna.
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"Cogito ergo sum" 14 Jul 2025 20:18 #87369
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Xna, no entiendo la afirmación de que la distinción entre ser/existir no se produce como la del sujeto/objeto, pues no se justifica en qué sentido ni ofrece un criterio ontológico que la sostenga. Además, ese paralelismo entre ser/existir y yo pienso/realidad es una inexactitud categorial: una cosa es la relación de facticidad —«ser-existir»—, que es una distinción ontológica entre facticidad y consistencia, y otra la correlación gnoseológica «sujeto-objeto».
Lo siguiente tampoco lo entiendo muy bien —lo de la representación, la preeminencia de la subjetividad y la ontología—, me parece una confusión entre los planos gnoseológicos y ontológicos, donde literalmente no se distinguen entre sí. Una distinción categorial no es un dualismo sustancial. Y la retórica de: Qué más da si el Alma, yo, y el Mundo que es objeto de su conocimiento tienen como condición de posiblidad el Dios fundamento o el Ser humano que le arrebata el lugar? sólo presupone la validez del correlacionismo, bajo, precisamente, una falsa equivalencia al igualar esos Dios fundamento y Ser humano —o «sujeto trascendente» y «sujeto finito». En definitiva, si no se va a distinguir, deliberadamente, entre consistencia y facticidad se tendrá que decir por qué, de algún modo que lo justifique. Apelar a una pluralidad ontológica originaria no aclara nada (al menos a mí). |
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Última Edición: 14 Jul 2025 20:19 por Geiriz.
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"Cogito ergo sum" 14 Jul 2025 20:48 #87370
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La afirmación "pienso luego existo/soy" es relevante en cuanto se escinde un "yo pienso" de la realidad/"existencia", la res cogitans frente a la res extensa, es en definitiva la escisión entre el sujeto cognoscente y la cosa u objeto del conocimiento. Yo no diría inexactitud categorial sino la distinción entre el pensar griego, que no está separado del ser, el ser no está escindido del logos, la metafísica tradicional y el entendimiento moderno. Ser/existir como facticidad, refiere a la esencia del ser-ahí (Dasein/existencia humana), su esencia es su existencia, ex-sistere, es decir, su salirse de si como ente ejemplar entre todos los entes, el que se pregunta por su ser, por el ser de los demás entes y por el en general.
La subjetividad añade a las cosas que son predicados que no son en relación a sí mismos sino a otra cosa. La esencia se dice de cada cosa no en relación a otra. Las ideas de la razón en Kant son Alma (Yo) Mundo (objeto) de conocimiento y Dios (condición de posibilidad de ese conocimiento) después el lugar de ese Dios condición o fundamento es ocupado por el ser humano cognoscente, la condición de posiblidad del conocimiento. No es retórica es filosofía lo que pasa es que descartamos a los pensadores que nos preceden demasiado rápido, no hay "pietas"y esa es nuestra desgracia |
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Última Edición: 14 Jul 2025 20:52 por Xna.
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"Cogito ergo sum" 14 Jul 2025 21:48 #87371
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La escisión gnoseológica sujeto-objeto y la distinción ontológica ser-existir son niveles distintos. No se pueden confundir. Tampoco privilegiar una modalidad histórico-cultural de pensamiento por su condición de ser tal —o a lo sumo, se sostiene, en los equivalentes kybalionicos: "Todo es uno", "Todo es mental", "Pensar es ser" o "Ser es lógos"— ni este privilegio dado ni por qué se puede prescindir de las exigencias epistémicas de otras épocas, como las actuales. Básicamente, la exigencia de distinguir consistencia y facticidad no se justifica invocando al lógos griego.
Tampoco tiene relevancia la clave fenomenológica del concepto de Dasein, porque al dirigirnos a lo que había, hay y habría antes, durante y después de cualquier correlato consciente, estamos tratando ontología general, no una ontología existencial. De ese modo sólo estaríamos posicionándonos en el correlacionismo de manera dogmática ante toda crítica. Esto es lo que hace apelar a la autoridad del pasado sin proporcionar criterios de actualización epistémica. Y por eso es retórica, y no filosofía: confunde niveles —gnoseológico, ontológico, fenomenológico— por no definir conceptos con rigor, y tampoco responder objeciones —y no es de extrañar, pues al leer los clásicos uno ve que anticipan críticas sólo dentro de lo posible anticipable en su tiempo. La doxografía tampoco es filosofía. _____ Se me ha cerrado el navegador y me había currado una lista de términos y definiciones (mecachis la mar) para ver si poníamos los registros en común, porque la llaneza del lenguaje no parece servir. |
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Última Edición: 14 Jul 2025 21:50 por Geiriz.
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"Cogito ergo sum" 15 Jul 2025 08:06 #87372
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Cuando en 1927 Heidegger dedica a su maestro Husserl Ser y tiempo, éste le dice que es una gran obra de pensamiento pero que aquello no era fenomenología. Decir que “apelamos a la autoridad del pasado” es endoxa, no doxa. Doxa es opinión y con ella no hacemos Ciencia.
La escisión sujeto/objeto es axial en la historia de la filosofía pues distingue el conocimiento del pensamiento. Al alojar la actividad del pensar en un sujeto separado de su objeto y no en el contenido, conocemos y lo hacemos añadiendo atributos a las cosas que conforman la realidad existente y nos, manejamos con un “ser” que es verbo cópula, asignando predicados a aquello de lo que se predica, definiéndolo a partir de elementos externos, hablando de un determinado género o de accidentes. La distinción es ontológica, pues en el conocimiento estamos en el campo de las certezas respecto de las realidades existentes o respecto de los entes y bien, podemos definir al hombre, al unicornio, al paquidermo o los verbos “ser” y “existir” como categorías gramaticales, pero estamos en el ámbito cinético, en el del movimiento físico, lógico, en lo contingente. Con el pensamiento cambia enteramente el sentido de la realidad, también nuestra comprensión ontológica de la misma pues acudimos a las causas reales, activas y primeras, necesarias. Cambia el conocer mismo, también la relación del “pensar” y el “ser” (en el sentido éste de verdad y no de existencia de realidades frente al “yo pienso”), también la relación del ser humano con la realidad. Por eso a la filosofía se le llama ciencia de la verdad, su fin es teórico y no práctico. Conocer lo verdadero pasa por conocer la causa (no la causalidad), por permanecer en el ámbito de la acción y es que cada cosa tiene de verdad lo que tiene de ser. Resulta que no hay tal escisión entre pensar (yo pienso cartesiano, sujeto moderno) y ser, hay vínculo, hay enlace, onto-lógico con la verdad y esto no puede reducirse al sujeto humano individual, cognoscente. Desechar la historia de la filosofía nos hace movernos por ella con trazo grueso, con el Google maps y corremos el riesgo de acabar desembocando en Hogwarts |
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"Cogito ergo sum" 15 Jul 2025 11:03 #87373
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Hola:
Me incorporo a este asunto acerca del ser y existir. La escisión gnoseológica sujeto-objeto y la distinción ontológica ser-existir son niveles distintos. No se pueden confundir. Son niveles distintos pero sí comparten un mismo sustrato que permite identificarlos bajo una misma modalidad o modo. Como se comenta en mensajes anteriores, el término "Ser" es polisémico. Ahora bien, cuando se dice esto del "Ser" se olvida lo más importante: no es que signifique "muchas cosas" (esto es el dedo del maestro apuntando a la luna) sino que para poder hacerlo, el Ser tiene que carecer de una significación propia para poder asumir la de los demás (y esto es la luna apuntada misma). Se trata del único verbo que "co-significa", no que "significa": su significado es el predicado a que acompaña; su co-significación es la forma afirmativa o negativa de lo predicado (en el juicio). Aristóteles lo subraya a lo largo de los metafísicos cuando dice que "Lo que es" y "Uno" son siempre siendo otra cosa (el predicado al que acompañan), y con más claridad en Peri Hermeneias 3 (16b 20-25): ....; en efecto, no siquiera ser o no ser es signo de la cosa real por más que diga lo que es a secas. En sí mismo, en efecto, no es nada, sino que co-significa una cierta composición que no es posible concebir sin los componentes" La explicación de este párrafo, que es fundamental no solo para comprender la filosofía primera de Aristóteles sino a la "griega" (porque viene de Parménides y Platón), se aprecia con más claridad si nos remontamos al estudio (arqueológico) de las lenguas porque el verbo "Ser" surgió de manos de las lenguas analíticas donde el verbo se separa de los nombres (sujeto y predicado) pudiendo entonces adquirir una significación propia distinta de las del sujeto y el predicado, cosa imposible bajo las formas de las lenguas flexivas. Muchos especialistas ya comienzan estudiando a Parménides desde el horizonte de las lenguas flexivas y su evolución hacia las analíticas. Por ejemplo, Joaquín Lomba en El oráculo de Narciso, Lectura del Poema de Parménides. Me explico. Este autor observa cómo en las antiguas lenguas flexivas intentar darle una significación propia al verbo Ser era imposible porque el verbo era una declinación del predicado, de manera que la función verbal necesariamente tenia como significación la misma que el predicado. Obsérvese la construcción de un juicio bajo la forma de una lengua flexiva: El árbol verdea frente a la fórmula de nuestra lengua analítica: El árbol es verde. En la primera construcción no hay verbo Ser: la partícula /a/ añadida al predicado cumple su función, mas siendo imposible intentar buscarle una significación propia distinta del predicado (verde). Es en la segunda construcción (el árbol es verde: a es b) donde al separarse el verbo Ser de los nombres (sujeto y predicado) se presenta la posibilidad de interrogar por su significación propia, como si fuera un tercer nombre, cuando no lo es. Tal observación es la que comenta Aristóteles en el Peri Hermeneias: que el verbo ser y no-ser, más allá de co-significar la forma afirmativa o negativa del juicio.....es nada. Como término separado, es solo un constructo de la evolución de las lenguas analíticas. El texto del Peri Hermeneias es tan importante que permite explicar también la causa de la problemática asociada al concepto de "existencia", porque fueron los escolásticos quienes yendo más allá del significado del Ser como "co-significación" afirmativa o negativa del predicado (es lo que se puede llamar determinación de forma) se centraron en su significación propia, comprendiendo entonces el Ser y el no-ser respectivamente como Ser-existencia y Nada. Si a la "co-significación" afirmativa o negativa del predicado la llamamos antes determinación de forma, a los significados del Ser y no-ser como Ser-existencia y Nada se les podría llamar ahora determinaciones de contenido. Y este es el quid pro quo de los escolásticos y la metafísica occidental hasta hoy en día: confundir los significados del Ser y no-ser en tanto que determinación de forma, y en tanto que determinación de contenido. Toda la filosofía griega se basa en la primera significación mientras que la metafísica occidental desde los estoicos se basan en la segunda (las causas son varias y podrían comentarse más adelante). Los griegos, en efecto, trataron los significados del Ser y no-Ser en tanto que Existencia y Nada, pero rápidamente para rechazarlos por inútiles y/o sofistería (deshaciendo la aporía que trajeron las lenguas analíticas). Parménides, Platón y Aristóteles los rechazan como la vía del no-Ser o, más concretamente, utilizándolos para la demostración refutativa del primer principio: el Ser-existencia, en tanto que separado de algo, es Nada. Luego el ser y no-ser que resultan ser practicables ni son la existencia ni la nada (Hegel las iguala al inicio de su Doctrina del Ser), sino un ser y no-ser unidos a una tercera significación (Metafísica 1006a 30). Sobre la otra cuestión interesante de que se habla, a saber, la relación entre los significados del Ser y no-ser en cuanto ser-existencia y nada (o en cuanto determinaciones de contenido) y los Principios del Conocimiento, escisión sujeto-objeto, daría para otro hilo o mensaje. Pero básicamente los reúne la forma o modo del silogismo al que pertenecen, que no es otro que el de las producciones (ποίησις). En este tipo de silogismos, la materia o principio de la actividad es extrínseco a los otros dos términos (mayor y menor), por ejemplo, la carpintería donde las definiciones de la madera (término mayor) y la silla que produce (menor) son extrínsecas en relación a la del carpintero (principio de la actividad). Quiero decir, una mera utilidad humana reúne tres términos (la materia de un árbol, una construcción con vistas al descanso, y un individuo convertido en artesano) que fuera de ella carecerían de relación. El vínculo del Ser-existencia y Nada con la oposición sujeto-objeto es que los primeros son un producto de los segundos cuando separa el Ser y no-ser de los nombres a los que siempre van asociados para darles él (principio de actividad) un tercer significado extrínseco a tales nombres. En efecto: El árbol verdea El árbol es verde En la primera construcción el sujeto da al verbo (/a/) el mismo significado que el predicado. Esto es, deja que el contenido del Ser sea el mismo que el contenido del predicado. Añade/indica solo la "afirmación" de lo que es. En cambio, cuando separamos la partícula /es/ del segundo juicio para darle una significación propia (la existencia) distinta del predicado (verde), el sujeto actúa al modo del carpintero que introduce extrísecamente significaciones al Ser diferentes a las que corresponde a los predicados. Obsérvese, entonces, cómo el sujeto de la primera construcción respeta la "actividad del contenido": no añade nada extraño en la función del juicio ni en el verbo ser (/a/) sino que dice la cosa misma. Este silogismo es el propio de la ἐνέργεια aristotélica (de la Definición en la razón teórica y de la praxis en la práctica), Y a este sujeto que deja al contenido intacto en su actividad es lo que se llama sujeto del pensamiento (Nous), en oposición al sujeto del conocimiento que altera, interfiere lo conocido por su propia actividad cognitiva (silogismo de las demostraciones y producciones). Véase De Anima 429 a 20: lo primero es la actividad del Nous; lo segundo el movimiento del conocimiento que altera, interfiere siempre lo conocido al ser su principio una oposición no resuelta (un silogismo extrínseco). Un saludo. |
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Última Edición: 15 Jul 2025 11:24 por dvillodre1.
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