Pedro Pablo...
Al problema que se plantea acerca de la posición en la que se ubica Meillassoux, como explicación del motivo por el que fue incorporado como ejemplo en este hilo, se dibuja otro obstáculo a raíz del esquema triple que propones: realismo ingenuo (Aristóteles), el realismo indirecto (Kant) y el idealismo (Hegel).
Tal y como aparece expuesto encuentro se define el realismo ingenuo, “como el que cree que vemos la realidad como tal”, siendo su ejemplo Aristóteles en un extremo y el idealismo, como postura que “cree que solo hay una construcción mental”, cuyo ejemplo sería Hegel, en su extremo contrario. Como posición intermedia encontraríamos un realismo indirecto, aquella que “cree que existe una realidad exterior pero no la vemos directamente”, para este caso el ejemplo sería Kant. El obstáculo es el de enfrentar a Aristóteles en el polo opuesto de Hegel cuando ambos refieren al mismo “modo” de pensamiento (Aristóteles), razón (Hegel) y creo que es consecuencia de la propia definición que se da de cada postura del esquema tripartito.
Partiendo de que la realidad es, definir el pensamiento de Aristóteles a la manera de ese realismo “ingenuo” es quedarse en posiciones acríticas e insuficientes por ser físicas, es decir, refieren al compuesto, materia/forma de los entes, a la individualidad de los entes que conforman la realidad, sujetos a cambio por encontrarse en el ámbito del movimiento, a la lectura, si acaso, de la Física sin posibilidad de acceso a lo planteado en los tratados metafísicos (ousía sensible, ousía inteligible y las estructuras relacionales que se establece entre ellas). Definir el pensamiento de Hegel como una “construcción mental” es alejarla de la actividad alojada en el contenido, situación que le “vuelve” al pensamiento de Aristóteles en el sentido de la no oposición sujeto/objeto que sí caracteriza a la posición intermedia, ese realismo “indirecto” que, no es que no “vea directamente” una realidad existente, sino que aceptando la experiencia como única base del conocimiento, no le reconoce la capacidad para el conocimiento de verdades sino solo de fenómenos y ello por la espontaneidad del pensar o el hecho de que los esquemas, categorías, juicios… son a priori y agotan la objetividad de los conocimientos de la experiencia, sin entrar en el contenido ni en las relaciones que estas determinaciones que se encuentran en la actividad del sujeto tiene con ese contenido. Es decir, lo que es finito en esas posturas son las determinaciones subjetivas del conocimiento.
Si vemos la actividad del conocimiento en el sujeto kantiano como la negación del pensamiento no opuesto al contenido de Aristóteles, Hegel sería la negación de la negación, es decir, la vuelta a Aristóteles cuando el triple esquema las coloca en los extremos contrarios.
¿Dónde encontramos a Meillassoux? pues no lo sé porque no lo he leído, pero por lo que se ha expresado en estos hilos, lo veo en el punto de partida de la “cosa en sí” kantiana, en el noumeno como lo incognoscible respecto del fenómeno, lo único que nos es posible conocer dada la finitud de las determinaciones del entendimiento humano, ahora nunca como una superación ni de Kant y menos de Hegel por lo a medio camino en el que se ha quedado de la interpretación de su Ciencia de la Lógica (según ha expresado Dvillodre1), probablemente por su desconocimiento del Aristóteles griego.
La idea de que la metafísica de orientación analítica se plantee la prote ousía aristotélica entre otros aspectos de su filosofía es sin embargo un aliciente.