Holaaa
Anuska
Yo hago lo que puedo, por ejemplo, no montarme en elefantes, caballos, burros, atender a cualquier animal que necesite ayuda, pero sigo comiendo carne porque me gusta. A ver, Ksetram que nos puedes aportar en este tema que me preocupa pero no sé cómo atajarlo.
No puedo decir mucho. Solo señalar que esto de amar a los animales y además comérselos, creo que se resuelve mediante una difícil coherencia interna. Seguimos las corrientes sociales, y oponernos a ellas requiere el triple de coherencia. Muchas personas han dejado de comer animales, por estas tomas de conciencia, y eso es ir en contra dirección de corrientes muy principales de nuestra sociedad. Como Tolstoi al que nombra Zalmoxis. No soy para nada ejemplo. Evito simplemente comer paté, huevos de gallinas enjauladas, ni comer crías (no como ternera ni lechones), tampoco cordero. Quiero llegar al menos al nivel de solo comer aves, eso me haría sentir mejor, pero no he logrado hacerlo aunque el dolor existencial, la toma de conciencia esté más o menos ahí igualmente.
Futaki
En cuanto a los animales domésticos, cuyo comportamiento en gran medida difiere de los salvajes, tenemos la ventaja que entre nosotros no se interpone el lenguaje. Es una relación pura, no mediada por esa barrera de incomunicación en que se puede convertir el lenguaje.
Eso me gustó mucho. Nombrar que el lenguaje pueda interponerse y producir incomprensión me encanta porque no es tan normal verlo así. Mi manera de verlo es que con los niños pequeños y los animales, actualizamos y nos comunicamos (con suerte), mediante el instinto. Creo que la gente piensa que cuando hablamos a los niños pequeños o los animales y cambiamos la voz o hacemos sonidos, lo hacemos de modo tonto. Creo que no, que el instinto sabe muy bien lo que hace en estos casos. Que pone en acción como tú dices nuestro componente no lingüístico, como otro tipo de sabiduría y conexión.