De puntillas apunto que el libro me está pareciendo, en el fondo, un reconocimiento por parte de Lou Andreas-Salomé por haber tenido la oportunidad de conocer a alguien de quien intuye que puede ser un genio.
Esta mujer es asombrosa: tuvo el privilegio de cruzarse con figuras como Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Paul Rée, Rainer Maria Rilke o Leo Tolstoy… y quién sabe con cuántas mujeres interesantes que la historia no se ha molestado en conservar.
Y quizá por eso mismo me estoy metiendo también en su vida y en su libro. Me está cayendo francamente bien.
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