Bien, pues, vamos a intentarlo.
Seguramente habría sido Hume el primero en la era moderna que usara los dos contrarios empíricos en sus proposiciones. Ponemos unas citas:
"La relación facilita la transición de la mente de un objeto a otro". "... el entendimiento no oberva nunca ninguna conexión real entre objetos". "... la mente, viendo al objeto sometido a principios contrarios, encuentra tal oposición entre ellos que acaba por destruir absolutamente toda certeza y opinión establecida". "... el monstruoso producto de dos principios contrapuestos -percepción y objeto (mío, pero de Hume)- admitidos simultáneamente por la mente, e incapaces de destruirse entre sí". "... somos incapaces de reconciliar a estos dos enemigos". "Eludimos esta contradicción por medio de una nueva ficción que convenga a la vez a la hipótesis de la reflexión y de la fantasía".
Ahora en relación con la Creencia:
"Podemos... preguntarnos qué causas nos inducen a creer en la existencia de los cuerpos...". "Como la creencia es una viva concepción, nunca podrá estar completa allí donde no esté basada en algo natural y sencillo". "... que todos nuestros razonamientos concernientes a causa y efecto -como contrarios por mí- no se derivan sino de la costumbre, y que la creencia es más propiamente un acto de la parte sensitiva de nuestra naturaleza que de la cognitiva". "Causa es un objeto precedente y, contiguo a otro, y unido de tal forma con él que la idea del uno determina a la mente a formar la idea del otro, y la impresión del uno a formar una idea más viva del otro".
Más tarde, Hume define la creencia como vivencia especial. Y que "La creencia es un acto neutral que surge de la costumbre". "Cuando un objeto se nos presenta, transmite de inmediato a la mente una viva idea del objeto que habitualmente lo acompaña; y es esta determinación de la mente la que forma la conexión necesaria de estos objetos". Esa "viva idea" es lo que Hume identifica con creencia. "... la creencia deberá establecer alguna diferencia entre la concepción a que asentimos y aquella de la que disentimos".
Pero bueno, en definitiva, el que la creencia sea pues la relación que Hume establece para los dos objetos contrarios, no es más que una conclusión absolutamente gratuita e intencionada por mi parte para hacer seguir la dinámica entre dos objetos contrarios. No obstante el asumir la asociación de la esencia con lo sensorial tiene su miga pues se va viendo en mis post, que la ciencia de la sensación, se trata de un sistema de contrarios según inversión-reconversión en el origen del sentido.
Ahora unas citas de Hegel para esto de los dos objetos contrarios.
"... en ese reconocer lo contrapuesto se halla contenida en sí la igualdad y la coincidencia". "La contradicción converge en la negatividad pura". "... depende ahora de la intelección pura que veamos los dos momentos: en cuanto esencia absoluta que es puramente pensada o esencia negativa, y en cuanto materia que es lo ente positivo". "... el paso de lo puramente positivo a lo puramente negativo; toda vez que lo positivo es puro sin más sólo por medio de la negación, mientras que lo puramente negativo, en cuanto que es puro, se es igual a sí dentro de sí mismo, y precisamente por eso es positivo". "... el concepto de la intelección pura se es a sí algo otro distinto de su objeto; pues precisamente esta determinación negativa es lo que constituye el objeto". "... su resultado... será... una intelección que reconoce la negación absoluta de sí misma como su propia realidad efectiva". "La conciencia se determina frente a la obra como lo que tiene en ella la determinidad como negatividad en general".
Pero, vamos, repito, el que la "negación absoluta" sea y tenga que ser precisamente la relación o connexión entre dos objetos contrarios establecidos para que sigen sioéndolo, es también un conclusión absolutamente propuesta por mí para hacer funcionar el teorema de no-contradicción en Hegel.
Ahora unas citas de Husserl para esto de los dos contrarios famosos.
"... a la vivencia empírica le hace frente, como supuesto de su sentido, la vivencia absoluta". ""Muy de observar es la distinción entre este tiempo fenomenológico... y el tiempo 'objetivo', esto es, cósmico". "En el intento de dudar... sobre una tesis... se lleva a cabo la desconexión en y con una modificación de la antítesis, a saber, con la 'posición' del no ser". "Siempre servirá lo dado en la percepción para definir... ese ser trascendente del cual es el 'signo'". "En la esfera ansoluta no hay espacio para la pugna, la falsa apariencia, el ser de otra manera. Es la esfera de la posición absoluta". "Sólo consintiendo un contrasentido se enlazan, pues, la cosa sensible y la cosa física por medio de la causalidad". "En la relación esencial entre ser trascendental y trascendente se fundan las relaciones... entre la fenomenología y todas las demás ciencias".
Respecto a lo segundo, la idea descabellada del origen de los números ¿Quién podría decir que el número empieza en el uno? ¿Y si el uno es negación absoluta de su sí mismo, es su aparecer? Lo que sucede después no puede ser otra cosa que un modo de lo primero, su trascendental necesario, algo que haga esos dos modos de origen, el uno y el dos, contrarios para su existencia. Deberá ser pues el tres cuando el número aparezca.
Está así mismo la cuestión de la legalidad ontológica que confiere autoridad en los orígenes. No se sabe si lo auténtico y legal en los orígenes es lo primero que apareciera. Quizás el origen sea múltiple para todo lo que existe. Que no pueda haber nunca un solo principio de todas las cosas. Que el universo si es múltiple, y ha empezado, debe tener un final múltiple y diverso y que lo que hay más allá de eso, es "otra cosa", otro fenómeno, otra entidad física que debe ser por necesidad el fin, término y desaparición de esta cosa física donde nos encontramos.