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TEMA: Edmund Husserl. Ideas. Parte X.

Edmund Husserl. Ideas. Parte X. 01 Oct 2026 22:55 #91528

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91. Extensión de lo anterior a la esfera más amplia de la intencionalidad.- Lo expuesto en relación a la percepción, es decir justo lo anterior, es válido para las vivencias intencionales. “A cada una de estas vivencias es ‘inherente’ un ‘sentido noemático’”, pero que este sentido “en vivencias de distinto género es de distinto género”. Esta repetición intencional lo soluciona al decir que lo común o idéntico de un caso dado tiene otros caracteres necesarios. El nóema como el “de algo”, el “von etwas” que posee sentido. Y que los correlatos noemáticos, los “de algo”, son muy diferentes al tratarse de la fantasía, la imaginación o el recuerdo.

En el nóema absoluto hay que separar unas capas diferentes que se agrupan en torno a un núcleo central que es el “sentido objetivo” puro. Y que “cuando apartamos de nuevo los paréntesis colocados a la tesis -es decir “aquí no ha pasado nada” (mío)- tienen que poder distinguirse distintos conceptos de objetividades no modificadas, de las cuales el ‘objeto puro y simple’… lo idéntido… indica sólo un concepto central”. Esto es la enjundia de la vivencia intencional.

Decimos nosotros que es el nóema como un concreto que fabrica una región en lo general, aquí, lo que fabrica el concepto. Por otra parte, estas “objetividades no-modificadas” deben ser, sí, objetividades no-trascendentales. Todavía.


92. Los desplazamientos atencionales en los aspectos noético y noemático.-

Esto es, digamos, la mejor afinación de Psicología en todo el escrito de Ideas I. Dice que: “vamos a fijar los términos y a hablar de desplazamientos atencionales” y “mutaciones relacionadas”.

“Se trata de una serie de desplazamientos… que suponen ya un núcleo noético –de nóesis (mio)-… que… alteran los correspondientes efectos noemáticos –de noema (mío)-; y que… representan una variación de la vivencia entera” tanto en su aspecto noético como noemático. “Es entonces evidente que son posibles ciertos modos – trascendentales, por mi- de cambiar la vivencia”. El cambio consiste en que en uno de los casos resulta preferido el elemento objetivo –en la vivencia según noema, por mí- y, en otro, o bien el elemento objetivo es atendido primariamente o atendido secundariamente -en la vivencia según noesis trascendente, por mi-, aunque el elemento objetivo siempre aparezca.

Dice que el movimiento de la “Iluminación”, así tal cual, es decir, el hecho de intuir las cosas claras y distintas, “no altera lo que aparece en nada de su sentido propio”, pero que la mayor claridad u oscuridad modifican sus modos de aparecer y los noemas concretos se trasforman, ya que se trata de los modos necesarios del de darse lo idéntico. Claro y distinto serían modos.

Esto es fenómeno trascendental. Según el filósofo. Quizás se podría disentir.

Que vista la situación “se revela que ciertas noesis están condicionadas… por modos de la atención y en especial por la atención positiva en el modo señalado”.

Pero que todo ello no altera en nada “la circunstancia de que la función de la mirada que se desplaza… significa una dimensión… de modificaciones noéticas y noemáticas, cuya investigación… entra en las tareas fundamentales de la fenomenología universal”. Fenomenología trascendental universal. Pero a mí me sigue pareciendo que serían las noesis lo mejor predispuesto para la manera trascendental y los nóemas que siguiesen la norma trascendente.

Esto, no obstante, como comentario al margen, nos sigue pareciendo que la fórmula ideal para el “cógito ergo sum”, es decir, la de Y+X, que es lo que Husserl recomienda, podría mejorarse en su abstracción con la fórmula Y-X, que ofrece, quizás un aspecto más sano que Y+X, es decir, restarle existencia al pensamiento y, al mismo tiempo que ambos conceptos se reúnen en su negación, conseguir un pensamiento que no piensa, un pensamiento que sea diferente de la acción, un lugar donde el pensamiento no sea vivencia y situar en su punto el tema de la intuición. Por lo demás lo contingente siempre será la existencia.

Una aclaración antes de seguir. Es de suponer que la forma que vamos viendo de contemplar lo trascendente según Grado y lo trascendental según Modo, no supone una manera definitiva en el sentido metodológico. Ya habíamos dicho que en la antigüedad escolástica trascendente y trascendental es usado por los diversos maestros según sus intereses y las diversas inherencias a sus discursos.

La cosa viene a complicarse sobre manera si a estas formas elementales hemos de adosarlas otros procedimientos elementales como la Síntesis o el Análisis. Es decir, no puede saberse si a la manera elemental trascendente según Grado le corresponde mejor un procedimiento sintético, o si a lo trascendental según Modo le corresponde un procedimiento Analítico. Es de suponer que nuestra potencialidad de abdicción posee remanentes en su haber que nos proporcionen la mejor manera de hacerlo.

Habría que diferenciar, por tanto tres términos: Modo, Grado y Estado. Según S. Meca en su Diccionario, Modo es una determinación no necesaria del ser, o un aspecto que no se incluye en la definición y en Spinozza se ve como modalidades secundarias de la sustancia, modos son la afecciones de una sustancia. Según Comte-Sponville en su Diccionario, Modo es una manera, forma de ser, o modificación, no esenciales. Grado, según Ferrater-Mora designa un nivel de la realidad o del ser cuando se conciben jerárquicos, también un nivel de abstracción. Y Estado, que ya quedara definido según Aristóteles, es “la excelencia de las partes de algo”.

Husserl, por ejemplo, lo vamos viendo, usa mejor el sistema de síntesis en sus proposiciones, pero en la resolución final, termina, y lo repite insistentemente en una Fenomenología Trascendental.

Tampoco se conoce, por ejemplo, las condiciones gramaticales para el sujeto y los predicados según síntesis y análisis, pues es posible que no sea posible atribuir al sujeto una condición trascendental según modos y procedimiento analítico, que sería mejor en el predicado, y que sí pudieran atribuirse a ese sujeto condiciones trascendentes según grados y según procedimiento sintético.

En nuestras afinidades abditivas de perfecta separación podríamos echar mano en la resolución del silogismo lógico del hecho del nombramiento. Es decir, si lo trascendental según modo se nombra en primer lugar, tendría que ser sujeto en la oración del silogismo y lo trascendente según grados predicado o atributo. Pero también lo trascendente, según grados, puede ser nombrado en primer lugar y hacer de sujeto. Creo yo, que no estoy seguro. A la Ontología se va mejor, desde el sujeto que desde el predicado o atributo, Husserl dice que el sujeto no puede ser fenómeno, y que su fenomenología es trascendental.



93. Paso a las estructuras noético-noemáticas de la esfera superior de la conciencia.-

Dice que en las siguientes consideraciones o apartados va “a traer a cuenta estructuras de la esfera ‘superior’ de la conciencia en las cuales, dentro de la unidad de una vivencia… están erigidas… otras varias noesis y… los correlatos noemáticos son… correlatos fundados”. Que “no hay ningún componente noético sin un componente noemático”.

Que en las noesis de un grado superior -en las noesis trasdendentes, por mí- el contenido noemático presenta un núcleo central que hay que tomar “en el modo de objetividad en que es justo nóema o algo consciente en cuanto tal”. Que esta objetividad de nueva índole tiene sus modos de darse y modos de ser consciente “en el pleno nóema de la respectiva vivencia noética”.

“En las esferas de las esencias no hay contingencias; todo está enlazado por relaciones esenciales, y en especial la noesis y el nóema”. El filósofo ha dicho, en su idealismo, que esencia excluye existencia. Existencia como contingencia. Quiero decir.


94. La noesis y el nóema en el dominio del juicio.-

“Consideremos… el juicio predicativo”, es decir, el juicio que se refiere a predicados en la oración de la conciencia, no el juicio que se refiere al sujeto que es una cosa harto más difícil. Zubiri dice que es imposible.

“El nóema del juzgar… es lo ‘juzgado en cuanto tal’, pero esto no es otra cosa…, que lo que solemos llamar… el juicio”. “Lo juzgado en conjunto… forma el pleno correlato noemático, el ‘sentido’… de la vivencia del juzgar”. Pero no hay que olvidar la reducción fenomenológica, el ‘colocar entre paréntesis’, entre pariéntesis, por mí, el pronunciar el juicio, es decir, el efectuar el juicio. Si dejamos a un lado ese “efectuar el juicio” aparecerá ante nosotros “la nóesis de juzgar o pensada… como esencia, y el nóema de juicio… unido con ella, esto es, el ‘juicio pronunciado’ en cuanto eidos, y también en su pureza fenomenológica”.
Esto es, señoras y señores, la síntesis perfecta hecha en dos, en dos modos trascendentales y en dos grados trascendentes. Deben distinguirse los dos lados de la noesis y del nóema.

“La distinción entre el pronunciar un juicio y el juicio pronunciado, que se impone… puede servir de exacto índice, a saber, de que a la vivencia del juzgar corresponde correlativamente el juicio puro y simple como nóema”.

“Justo éste es lo que había que entender por el ‘juicio’ o la proposición en sentido lógico puro”.

Dice que tiene que añadir aun que a la idea del juicio que constituye el concepto fundamental de la lógica formal se halla enfrentada “la idea noética ‘el juicio’… entendida como el juzgar en general, con universalidad eidética y determinada… por la forma. Es el concepto fundamental de la teoría noético-formal de la legitimidad del juzgar”. Esto no parece que haya quedado muy explicitado en la explicitación misma, por mí.


95. Las distinciones análogas en la esfera del sentimiento y de la voluntad.-
En cuanto al círculo de la sensación y el sentimiento el filósofo lo ha reducido a la esfera del valor.

Que si en un percibir, fantasear, juzgar, etc., se crea un estado de valorar, tenemos en el todo de fundamentación y la vivencia concreta de valoración “distintos nóemas o sentidos”. Los nóemas, “von etwas”, de las percepciones, juicios, etc., que fundan la conciencia de valor, y por otro lado, los objetos que son los valores mismos, “y luego, en general, los nóemas completos pertenecientes a la conciencia de valor concreta”.

“El objeto-valor implica su cosa, aportando como nueva capa objetiva la valiosidad”. “Para apresar el nóema hay que desconectar todas las posiciones actuales… y que el objeto-valor entre comillas, no es, sin más, el pleno nóema”. Pero no especifica si ese “entre comillas” del objeto-valor es una desconexión fenomenológica o un recurso de escritura. Si es desconexión fenomenológica, esa desconexión queda asociada a nóema, es decir, a “von etwas”. Que el objeto-valor desconectado no es pleno nóema. A mi eso de la “axiología” siempre me ha parecido que tiene un “no sé qué” de un “no sé cuantos”.

Que estas diferencias se despliegan también en el sentido de la voluntad. Diferencia aquí el término “resolvernos”, que se lleva a cabo en todas las vivencias y que implica una variedad de elementos noéticos (noesis), y el término de “resolución” como especie peculiar de objeto que pertenece al dominio de la voluntad. Que si según la fenomenología desconectamos todas nuestras posiciones, permanece el fenómeno de la voluntad “como vivencia intencional fenomenológicamente pura”.


96. Tránsito a los capítulos ulteriores. Observaciones finales.- Se refiere a las observaciones finales de este Capítulo III, dedicado a Nóesis y Nóema.

Que ha puesto sumo cuidado en conseguir la distinción para noesis, es decir, la vivencia intencional concreta integral “porque el apresarla y dominarla -la distinción- es para la fenomenología de la mayor importancia”, que parece algo comprensible, puesto que “toda conciencia es conciencia de algo”. Pero que “al acercarnos a los fenómenos, experimentamos grandes dificultades. Conciernen estas a la comprensión del modo de ser del nóema”.

Que las “estructuras paralelas de la noesis y el nóema deparará todavía bastante dificultades”. Y que es necesario “poner las estructuras noético-noemáticas tan en claro, que pueda resultar comprensible su significación para los problemas y los métodos de la fenomenología”. Pero vamos, que la cosa no está definida todavía.



Cap. IV. Sobre los problemas de las estructuras Noético- Noemáticas.

97. Los elementos hyléticos y noéticos como ingredientes de las vivencias, los componentes noemáticos como no ingredientes.- Habría que haber hecho, creo yo, una distinción más amplia entre juicio noético (noesis) y juicio noemático (nóema), o mejor entre lo noético del juicio y lo noemático del mismo, pero no hay constancia. En el apartado 94, noesis y nóema siguen apareciendo como modos y grados, trascendentales y trascendentes, en el juicio.

“Pero ahora se trata de describir lo que queda de la percepción, como residuo fenomenológico, cuando la reducimos a la ‘inmanencia pura’”. Según el ejemplo del árbol en el jardín “a la esencia de la vivencia de percepción… es inherente el ‘árbol percibido en cuanto tal’, o lo que es lo mismo, el pleno nóema, que no resulta afectado por la desconexión de la realidad”.

“Hemos puesto de relieve… algunos de estos auténticos ingredientes -empíricos, por mí- bajo los nombres de ingredientes materiales y noéticos (noesis). Contrastémoslos con los factores noemáticos (nóema)”. Hay que tener en cuenta aquí que un residuo fenomenológico, una precipitación química fenomenológica, es algo diferentes de ser ingredientes en la viviencia, tampoco es materia. El residuo queda mejor de parte del nóema. El ingrediente, pues, queda mejor de parte de la materia necesaria de la función de la noesis. Resíduo es algo diferente de ingrediente.

“El objeto árbol sólo puede aparecer en una percepción en general como determinado objetivamente… cuando los elementos hyléticos… sean junto a los que son y no otros. Esto implica… que toda alteración del contenido hylético de la percepción… no puede menos de tener por resultado… el que lo que aparece se vuelva algo objetivamente ‘distinto’”. Es decir, diferente.

Nosotros ya dijimos que la percepción del árbol, según el ejemplo, es solo imagen frontal, que para que una representación y percepción completa del árbol, lo sea, hay que darle vuelta al árbol, que la imagen simple frontal, tiene otro componente desde “el otro lado del árbol” que es “la luna del árbol”. También sucede eso con un libro, con un jarrón y con una casa. Lo que se pretende pues sería una imagen circular absoluta del árbol para su absoluta percepción, y una vez llevada a cabo la composición pensacional de todas las inversiones sensoriales de los sentidos en nuestra mente. Es de suponer, pues, que todos y cada uno de los sentidos, al igual que la vista en la retina, se hallan invertidos desde su origen.

“Todo lo hylético pertenece a la vivencia concreta como ingrediente –empírico, por mí-; en cambio, lo que en ello como múltiple se ‘exhibe’ o ‘matiza’, pertenece al nóema”. Diera la sensación de que aquí los “modos” se han hecho en nóema.

“Pero las materias están… ‘animadas’ por elementos noéticos (noesis): … experimentan ‘apercepciones’, se les ‘da sentido’; todo lo cual apresamos en ellas y con ellas en la reflexión. El resultado… es que no sólo los elementos hyléticos… sino también las apercepciones animadoras… pertenecen como ‘ingredientes’ a la vivencia”. Que lo sentido y la materia sensorial entran de ingredientes en la vivencia.

No se sabe, decimos nosotros, si una materia, una hyle, es algo digno de una reflexión en el sentido del juicio. Una reflexión que además, exige e incluye un recuerdo, algo de lo que no están provistas las materias. No se sabe si una hyle que no acepta reflexión y que no entra en el recuerdo puede ser ingrediente empírico de una vivencia. La materia no exhibe en el presente que es recuerdo o reflexión. La vivencia de la materia simple universal otorga el presente. Habría que cuestionar muy seriamente la relación de hyle con la noesis, y, sin embargo, advertir la relación de hyle con la estructura noemática. El “de algo” que lo permita.

Dice que todos los componentes noéticos (noesis) no se pueden señalar “si no es recurriendo al objeto noemático (nóema)”, diciendo así Conciencia, “o más precisamente conciencia perceptiva”.

“La unidad de los ingredientes hyléticos y noéticos (noesis) de la vivencia es una unidad… distinta de la unidad de las partes… del nóema ‘consciente en la anterior’”. En la anterior vivencia. Que en la unidad de los ingredientes de la vivencia, el nóema “se hace consciente como nóema”. Y seguido: “Lo ‘constituido trascendentalmente’ ‘por medio’ de las funciones noéticas (noesis) ‘sobre la base’ de las vivencias materiales es sin duda algo ‘dado’… y lo consciente noemáticamente (nóema) en ella –en la vivencia- , es algo dado evidentemente”. Pero aquí lo trascendental según modos, aparece del lado de la noesis. Al igual que nosotros dijimos al principio. Los modos trascendentales de lo sentido, sobre la base material de la vivencia de los sentidos es algo dado. El nóema consciente es algo dado evidentemente.

“El designar la reducción fenomenológica” y “las vivencias puras como 'trascendentales', descansa… en que en esta reducción encontramos una esfera absoluta de materias y de formas noéticas(noesis) a cuyos enlaces…, es inherente este maravilloso ser consciente de algo determinado”.

“La reducción ‘trascendental’ practica la Epojé con respecto a la realidad; pero aquello que de ésta le queda pertenecen los nóemas con la unidad noemática que les es propia, y por ende la forma en que lo real… es consciente en la conciencia y, en especial, se daen ella”.

Termina el apartado: “es inherente… a la esencia propia de la percepción tener ‘su’ objeto y tenerlo como unidad de cierto complejo noemático”.


98.- Modos de ser del nóema. Morfología de las noesis. Morfología de los nóemas.-

En cuanto a los modos del ser del nóema: lo dado en la dirección de dirigir la mirada hacia algo “sin duda es, en sí, y dicho lógicamente, un objeto, pero un objeto absolutamente no-independiente”. “Esto es transportable… a la consideración eidética: el eidos del nóema remite al eidos de la conciencia noética (noesis), ambos están en correlación eidética”. “A pesar de esta no-independencia, permite el nóema que se le considere por sí, se le compare con otros nóemas”.

En cuanto a la morfología de los nóemas: “Cabe esbozar una morfología universal y pura de los nóemas, a la que se opondría… una universal… morfología de las vivencias noéticas (nóesis)… con sus correspondientes componentes hyléticos y específicamente noéticos (noesis)”.

“Existe sin duda un paralelismo entre la noesis y el nóema” según que las estructuras de cada cual se describen por ambos lados y su esencia se corresponde. “Lo noemático (nóema) sería el campo de las unidades, lo noético (noesis) el de las multiplicidades ‘constituyentes’”. Que la conciencia que, en su función, une lo múltiple y constituye la unidad nunca muestra identidad “cuando se da la identidad del ‘objeto’ en el correlato noemático (nóema)”.

Por una parte está la nóesis que son los ingredientes empíricos y los nóemas que son correlato de la conciencia. Nóema no es correlato de noesis, sino de la conciencia y ambas razones en su retórica han de consultar primero con conciencia. Los modos pertenecen al nóema, pero no se sabe si los grados pertenecen al noesis. Si se tratase, digamos, de una conciencia científica positivista y ésta, la ciencia, la abandonamos a una síntesis que consigue leyes y normas científicas (como en la moderna ciencia), esto sí podría sucederse según grados trascendentes, y dejar los modos trascendentales para la consideración de una ciencia analítica como la de antiguamente. Pero una ciencia, aunque funcione de manera sintética, es absurdo que sea algo trascendente. Sería menos absurdo para una ciencia funcionar según análisis, como en la ciencia antigua, y de manera trascendental. Pero no se sabe que tiene que ver el análisis de unos modos en una ciencia positiva.
Por otra parte nóesis en el aparecer semántico posee cierto parecido con principios y orígenes, y nóema aparece como de los finales o resoluciones. Esto significaría que la síntesis que crea o da unos orígenes tendría que ser según noesis e ingredientes y según cosa trascendente y nóema que sería finales o resolución, según trascendental y función analítica.
Los dos únicos problemas son los siguientes: es de suponer que una consideración trascendental conviene mejor al desarrollo de una conciencia científica y manera de sucederse según modos, pero que esto tiene profundos problemas de hacer síntesis según esos modos que fabrique unos orígenes, y que una consideración trascendente, según grados, conviene mejor al desarrollo de una concienca normal, pero entonces no podrían existir los modos analíticos de una conciencia. El otro problema será, entonces, si lo trascendente será siempre necesario usarlo según grados, o si lo trascendental sería necesario siempre usarlo según modos. Pero vamos, es un poco difícil de imaginar un proceder trascendente de aspecto jerárquico según modos, o imaginar algo trascendental según grados.
Al final hay que estar atentos a cómo mejor dispondrá las cosas Husserl en su discurso. Éste preferirá usar lo trascendental –según modos, por mí- con el nóema, y justificar así su nueva ciencia fenomenología. Es de suponer, no obstante, que fueran las noesis quienes tuvieran que disfrutar de esas condiciones.
Nosotros esto del paralelismo entre noesis y nóemas, lo interpretamos, así mismo, de dos formas diferentes: un paralelismo sin solución, cuyas líneas paralelas no se juntan en el infinito, donde una y otra cosa paralela nunca se encuentran, y otro paralelismo que induce siempre al compuesto filosófico entre ambas. En Husserl en ocasiones de esta especulación nóeis-nóemas, se advierte en numerosas ocasiones esta última solución.

Primero dice que hay que tener bien “a la vista la distinción entre las vivencias noéticas (noesis) concretas… con sus elementos hyléticos, y las noesis puras” con sus elementos noéticos; y mantener bien distinguidos el pleno nóema” del “objeto que aparece en cuanto tal”. Pero después habla de “las multiplicidades de las vivencias de conciencia constituyentes (las noesis concretas)”, y de que “también son unidades de multiplicidades noemáticas”, que eso sucede al considerar “las características ‘noemáticas’ (nóema) del objeto’ noemático”. Y que “Así, pues, en las ‘características’ noemáticas (nóema), se reflejan en general otras noéticas (noesis)”. Pero bueno tan solo se trata de una distinción entre noesis concretas constituyentes y noesis puras. No se sabe si una noesis pura no es una noesis constituyente. El resto pertenece al compuesto.

Dice que el paralelismo entre la unidad del objeto noemático (nóema) y las formas o modos de conciencia constituyentes no debe confundirse con el paralelismo de la noesis y el nóema. Que el nóema como correlato fabrica el objeto, que debe ser la propia conciencia por mí. Pero no estoy seguro.

Que en las siguientes consideraciones se refiere a este último paralelismo, es decir, al paralelismo que venía haciendo entre noesis y nóema.


99. El núcleo noemático y sus caracteres en la esfera de las Percepciones y las Representaciones.-
Esto es el nóema en las noesis, pues si bien las noesis se consideran como ingredientes empíricos y esto como dimensión sensorial que fabrican percepciones y representaciones, es el nóema que surge en las noesis, su núcleo, lo que se inserta en la percepción y representación.

“Nuestro tema es… alcanzar el pleno nóema y la plena noesis”.

“No se trata… de ‘modos de conciencia’ en el sentido de elementos noéticos (noesis), sino de modos en que se da aquello mismo que es consciente y en cuanto tal”. Que las nóesis tendrían que ser mejor según grados y trascendentes. Que esos modos de conciencia tienen que ser mejor trascendentales y según nóemas. Pero no es seguro porque es mío.

Dice el filósofo que por un lado tenemos la modificación de la representación que “por su propia esencia se da… como modificación de algo distinto de ella”. Que “la representación remite por su propia esencia fenomenológica a la percepción”. Esto no está muy claro. En el sur diríamos que representación sería la primera escala sensorial, como la contemplación de una realidad exterior, el lugar donde mejor se confeccionan una inversión-recomposición de toda sensación en el origen del sentido y que percepción sería algo eidético como la asumpción de la inversión-recomposición que es la representación en el pensamiento. Pero que perfectamente puede estar diciendo eso mismo el chico del norte, vaya.

“El recuerdo es, justo por su propia esencia, ‘modificación de’ una percepción”.

“Por otro lado, pertenece la modificación de la representación por medio de una ‘imagen’ a otra serie de modificaciones. Ésta –la representación, por mí- representa por medio de una ‘imagen’. Pero la ‘imagen’ puede ser algo que aparezca originariamente… Pero la ‘imagen’ puede ser algo que aparezca reproductivamente, como cuando tenemos representaciones de ‘imágenes’ en el recuerdo o en la libre fantasía”.

“Finalmente un tipo cercano y sin embargo nuevo de caracteres noemáticos (nóema) modificadores (a los que corresponden otros noéticos (noesis) paralelos) nos lo ofrecen las representaciones por medio de signos”. Que, al igual que en la ‘imagen’ se dan como modificación de algo.


100. Grados de las representaciones ordenados según leyes esenciales y manifiestas en la Nóesis y el Nóema.- Es decir, grados trascendentes de las representaciones según noesis y nóema.

“Todos los tipos de modificaciones de las representaciones tratados hasta aquí son susceptibles de grados cada vez más altos…”. En este caso, pues, la modificación o el modo se dividen o son susceptibles de diferentes grados.

“Hay simples representaciones, simples modificaciones de percepciones, pero hay también representaciones de segundo, tercero y esencialmente de cualquier grado. De ejemplo pueden servirnos los recuerdos ‘de’ recuerdos”.

“Un simple cambio de signo… traduce todos estos procesos al tipo de la libre fantasía” como fantasías de fantasías y así en cualquier grado de inclusión de unas con otras.

Que “Igualmente hay mezclas”, es decir, compuestos. Que en la unidad del fenómeno “representación” se encuentran “junto a representaciones de percepciones”, representaciones de recuerdos, expectativas, fantasías, etc. Y que “Esto es válido… para los tipos complejos que son la representación por medio de una ‘imagen’ y la representación por medio de un signo”.

Nuestra teoría personal del asunto es que en la Fantasía, Ilusión, Imaginación, el recuerdo y los sueños, siempre poseen algún elemento necesario material que recurre a la realidad de lo humano o lo natural. No se podría representar un “unicornio alado” sin un caballo. No se podría dibujar nada sin puntos o líneas geométricas. Que no puede existir una fantasía o imaginación o un recuerdo absolutos de todos esos eventos por su imposibilidad. Que sería el contenido material objetivo o la realidad lo que mejor posee la posibilidad de representación y percepción absolutas. También podría decirse según nuestras afinidades finológicas, una broma por otra parte, que curiosamente, es poco o nada, lo que escapa al proceso fenomenológico del fin, término y desaparición de todas las cosas y que en este particular caso, la fantasía, el recuerdo o la imaginación, existe un cierto margen de desaparición y fín y término de esa clase de sucesos. Desde el momento que se producen hasta su posterior actualización. Es curiosa, además, la sensación de que esa clase de eventos de fantasía, imaginación o sueños -en excepción del recuerdo, claro- siempre parecen sucederse hacia el futuro. Ya dijimos que es la abstracción del mundo material lo que crea el presente y su contemplación. El presente posee un recuerdo con la dirección del tiempo, el vacío y el espacio y que en el recuerdo no se aprecia como evidente la materia. El recuerdo del futuro, pues, debería tener un nombre diferente de premonición o adivinación. La premonición como recuerdo en el futuro que debe rescatar la materia por necesidad, pues sin materia no hay actualidad. No obstante, todo ello no es sino una forma de abstracción.
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